15 de julio de 2012

REPORTAJE A MAURICIO ROSENCOF, ORADOR INVITADO AL ACTO DE MEMORIA ACTIVA.

REPORTAJE A MAURICIO ROSENCOF, ORADOR INVITADO AL ACTO DE MEMORIA ACTIVA
“La memoria es una barricada”
Uruguayo, ex preso político, escritor, dramaturgo, poeta, ex ministro de Cultura de Montevideo, habla el martes para honrar “a extraordinarios militantes judíos que quiero reivindicar” como parte de la “lucha por los derechos humanos”.
Por Raúl Kollmann
“Yo creo que estamos en deuda con lo que es la vieja izquierda, que tuvo una presencia muy importante de la colectividad judía. Hay mil jóvenes desaparecidos durante nuestras dictaduras de origen judío. En las brigadas internacionales que lucharon contra el fascismo, el 25 por ciento eran judíos. Y yo me crié entre sastres, zapateros, carpinteros que hablaban en idish. Trabajadores con una conciencia clara. En honor a ellos voy a hablar en el acto de Memoria Activa recordando a las víctimas de la AMIA.” Las palabras provienen de Mauricio Rosencof, poeta, dramaturgo, ex dirigente del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros; compañero del presidente uruguayo José “Pepe” Mujica a lo largo de los once años de encarcelamiento en que fueron rehenes de los militares uruguayos. El objetivo de la dictadura era enloquecerlos, metiéndolos en pozos, en la famosa La Sala 8 (título del último libro de Rosencof) y moviéndolos de un lado a otro para destruir su moral. Como se verá en el diálogo con Página/12, a los 79 años, Rosencof exhibe su espíritu indomable.


“La lucha rioplatense por los derechos humanos es una de las grandes causas del humanismo universal –ha dicho muchas veces el ex ministro de Cultura de Montevideo–. La memoria es una barricada para el Nunca Más.”

–¿Lo tendremos entonces el martes a las 18 hablando en el acto convocado por los familiares de Memoria Activa?
–Así es. Acepté la invitación en honor a esos extraordinarios militantes judíos que quiero reivindicar. Cuando hubo que luchar contra el fascismo, allí fueron los 15.000 integrantes de las Brigadas Internacionales que combatieron en España contra la invasión franquista y los aviones nazis. El 25 por ciento eran judíos y tenían un batallón propio en el que había una publicación en idish. En esa tradición, luego fue fundamental la presencia de compañeros judíos en el Partido Comunista Uruguayo, en el Partido Socialista Uruguayo y en el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Un poco se ha diluido ese recuerdo y hay que rescatarlo. ¿Sabía usted que en las Brigadas Internacionales hubo 54 muertos uruguayos? ¿Y sabía que diez eran judíos? Hay que recobrar la voz de todos ellos. Por esa tradición es que hoy tenemos ministros judíos en el gabinete del presidente Mujica.

–¿Usted nació a la política en ese ambiente?
–Claro. Mi papá era bolchevique. Así se reivindicaba. Hablaba polaco, español e idish. Era del Sindicato Unico de la Aguja, el de sastres, aunque él decía que era un de-sastre. Se leía el diario en idish, Unzer Frend, y el local del sindicato lleva el nombre de un sastre que está enterrado en el cementerio de La Paz, en Canelones, y en la tumba en lugar de la estrella de David hay una hoz y un martillo. Hay que tener en cuenta que venimos de ahí. Por eso, mi presencia en el acto por las víctimas de la AMIA es emocional, en mi caso. Es recordar y poner las cosas en su sitio. Las voces de los judíos de izquierda no tienen la presencia que tuvieron y que tienen que tener.

–¿El sentido de su presencia tiene que ver con la resistencia de los familiares de las víctimas?
–Por supuesto. Yo tengo como referente moral y de resistencia a Mordejai Anilevich, en el alzamiento del Gueto de Varsovia; a Primo Levi, que luchó contra los nazis junto a sus estudiantes y luego dio ese ejemplo de ética de la resistencia en Auschwitz. Piense que Rosa, la hermana de mi padre, fue la única sobreviviente de su familia. Todos murieron en los campos de concentración. Raúl Sendic, mi amigo y gran dirigente de Tupamaros, decía en aquel entonces que tomaba como modelo a los kibutzim de Palestina. Shimon Peres fue secretario general de la Internacional Socialista. Por eso hay que recordar, a los luchadores judíos, a aquellos mil militantes judíos de- saparecidos y a las víctimas de los dos atentados de Buenos Aires. Es lo que me llevó a aceptar la invitación. Soy uruguayo hasta las patas, gardeliano, tanguero. Y soy judío.



OPINION
De margaritas y horadar la conciencia
Por Daniel Goldman *
Hace un par de años fui invitado por una universidad de Montevideo a dictar una serie de clases. Lo único que pedí fue que me hicieran el contacto con Mauricio Rosencof, a quien estaba ávido por conocer. Rosencof era para mí todo un emblema. Había leído su bibliografía completa hasta el momento y me encantaba escucharlo en el disco La Margarita, de Jaime Roos, cuando con voz medio ronca y con tambores de un fondo indefinido decía: Guardaba a Robert Mitchum, tapa en cancionera. Su asistente en el Municipio de Montevideo, en el que era (o sigue siendo) responsable de Cultura, amablemente me invitó a su despacho. Cuando entré, como relojeando, busqué la gorra colgada en el perchero. Ahí estaba. Fue un encuentro cálido, de esos que no te olvidás. Y al final me tiró un centro, una frase para que la use en alguno de esos sermones que como rabino me toca andar diciendo por allí: “La memoria es la gran barricada”. Qué enunciado, qué propuesta, ¡como para olvidarla!


En su sabiduría, no ignora el poeta que repetir el concepto, como si fuese parte de un ejercicio psicoanalítico, horada la piedra de nuestra conciencia. O en términos más crudos, interpela nuestra amnesia. Rosencof nos parapeta en la barricada del recuerdo, sagrada trinchera del vigor y la energía en la que hay que seguir resistiendo, accionando y debatiendo. Estar en la trinchera es transformar la memoria en denuncia y la denuncia en discurso político. Sabe que es absolutamente indigno sostener que el reclamo de justicia pueda ser un gesto neutro, edulcorado, disecado. La experiencia histórica y Rosencof nos enseñan que los actos neutros representan una categoría antiintelectual en el sentido más profundo del término; que terminan dando el guiño a las acciones funcionales del oscurantismo y de lo reaccionario que beneficia a los victimarios y sus cómplices. Creer que vaciar a la memoria de política es darle otro contenido, es también una postura política que lo único que hace es poner en práctica silogismos de ciudadanía barata que ni siquiera se aproximan a la nostalgia, mecanismo melancólico para que todo siga igual. Rosencof, junto con el lúcido periodista Mario Wainfeld, van a hablar en el acto de Memoria Activa. Siempre imaginé que debía haber empatía entre Mauricio y los familiares de las víctimas, porque ambos conocen de manera descarnada la hondura del dolor. El, desde el pozo en el que estuvo secuestrado y ellos, desde la intensidad del vacío ante las 85 ausencias presentes. Todos conocemos de cómo Rosencof y Eleuterio Fernández inventaron un lenguaje cuando estaban presos en celdas contiguas, a través del golpeteo en la pared. Esta leyenda, que más que saga es un signo penetrante de la condición humana y de la pulsión de vida, es también un símbolo de que por más que pretendan los autoritarios, sean de la calaña que fueren, a la palabra se la puede humillar pero jamás se la puede callar. Aquel que cree que hace callar la palabra con la fuerza de la censura, con el correr del tiempo puede tornarse en un criminal. Tal vez, sólo para pugnar contra estos peligrosos personeros, corresponda movilizar el valor tenaz del recuerdo. A través de los años, Memoria Activa lo supo hacer, acusando sin miramientos a quien se debía y diferenciándose de cualquier poder, del grande y del comunitario. El martes 17 a las 18 frente al edificio de Pasteur, masivamente debemos estar.
* Rabino.
Fuente:Pagina12



Los actos de la semana
El martes 17 a las 18 se hará el acto de la agrupación Memoria Activa. Será frente a la AMIA, en Pasteur 633. Serán oradores el periodista de Página/12, Mario Wainfeld; el dramaturgo uruguayo Mauricio Rosencof, un veterano ex dirigente de Tupamaros y compañero de prisión durante una década del presidente José Pepe Mujica; y, como cierre, Diana Malamud, quien perdió a su esposo, Andrés, en el atentado. “La consigna es 18 años + 85 muertos = Cero culpables”.


El mismo martes a las 12.30, la DAIA va a colocar la piedra fundamental de un monumento a las víctimas del atentado. Será en la plaza Rubén Darío, avenida Figueroa Alcorta y Austria.


El miércoles a las 9.30, también frente a Pasteur 633, es el acto central de la AMIA y la DAIA. Las consignas centrales son “Recordar también es una necesidad básica” y “Alimentemos la memoria”, con la curiosidad de que el chef Tomás Kalika creó un Pan de la Memoria. Ese día se distribuirá y, según los organizadores, incluye jengibre y almendras que aparentemente son buenos para la memoria. Algunos familiares de las víctimas se enojaron con esta iniciativa: “Ese día todos estamos con el estómago cerrado. No da para comer”. También se distribuirán 10.000 pelotitas antistress con la leyenda “no contengas la bronca, exigí justicia”. El orador de cierre será el titular de la AMIA, Guillermo Borger y –al menos hasta anoche– no aparecía incluido ningún familiar entre los oradores. Como todos los años se espera la presencia de autoridades nacionales y de la ciudad. El historiador Felipe Pigna aportó su voz para los spots publicitarios.


En la noche del martes al miércoles se realizará, como ya es tradicional, la vigilia de la juventud, con diversos actos y actividades.
Fuente:Pagina12

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