10 de enero de 2013

JUICIO CAUSA ESMA: DECLARACIONES INDAGATORIAS Día 13.

EL JUICIO SOBRE LA ESMA
Con Menem y Ruckauf
En una nueva audiencia del juicio oral por los delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA, el ex capitán de navío de la Armada Randolfo Agusti Scacchi se proclamó inocente ayer al afirmar que fue un “hombre de la democracia”. “Jamás participé de torturas, no lo acepto, no es un hecho para lo cual me prepararon toda la vida”, sostuvo. Agusti Scacchi, quien en democracia fue funcionario de Carlos Ruckauf y del ex presidente Carlos Menem, está siendo juzgado por 67 casos de privaciones ilegítimas de libertad y torturas en el centro clandestino. Los otros imputados citados a declarar ayer, Orlando González, Carlos Galián y Daniel Néstor Cuomo, se negaron a hablar, mientras que Hugo Enrique Damario declaró que se está describiendo “una historia borroneada y dividida”.

Agusti Scacchi realizó tareas de Inteligencia en la ESMA entre enero y abril de 1977. Se le atribuyen las funciones de diseño de estrategias y procedimientos para la “lucha contra la subversión” y en la instrucción del personal que se desempeñaba allí. Ayer aseguró que no estuvo en la ESMA como agente de Inteligencia y dijo que era jefe de un “equipo especial” de capacitación e instrucción que daba cursos en la ESMA y otras unidades. “Nunca hice nada de Inteligencia, porque no le tenía mucho respeto a eso, sacaba al hombre de su misión para la guerra”, dijo sobre las acusaciones en su contra.

En su declaración también se refirió a sus funciones en democracia: “Fui jefe de la delegación de Migraciones en todo el país (bajo la presidencia de Carlos Menem), tuve a cargo policías migratorias, fui jefe de Gabinete de Acción Social del gobierno de la Municipalidad de Buenos Aires, desalojé las Bodegas Giol y teníamos listo el plan para desalojar la Villa 31, tenía íntima relación con organizaciones sociales de mucho peso y fui cuatro años asesor de Gabinete” de Carlos Ruckauf, sostuvo ante los jueces del Tribunal Oral Federal Nº 5.

En el 2008, el juez federal Sergio Torres lo detuvo, cuando se encontraba en el exterior como empresario privado, y lo procesó por los 67 casos de secuestro. Actualmente, Sccachi está excarcelado.

Ayer también se le tomó indagatoria al oficial de operaciones de la ESMA entre 1977 y 1979 Hugo Enrique Damario, quien negó haber cometido los delitos de los que está acusado, especialmente el crimen de la adolescente sueco-argentina Dagmar Hagelin. “Los militares sentimos el llamado a servir, ¿qué otra cosa podría esperarse de nosotros?”, afirmó. Se negaron a declarar Orlando González, integrante del Sector de Inteligencia del Grupo de Tareas de la Esma; Carlos Galián –alias Pedro Bolita–, jefe de los guardias encargado de la recepción de los prisioneros que estuvo prófugo de la Justicia y fue capturado en 2010, y Daniel Néstor Cuomo, guardia militar y de seguridad.
Fuente:Pagina12

09 01 2013 
DECLARACIONES INDAGATORIAS Día 13. Ex funcionario de Menem y Ruckauf acusado por la ESMA 
Hoy continuó la declaración indagatoria de los imputados. Uno de ellos sostuvo que "el silencio es lo único que preserva a las Fuerzas", en referencia a los pactos de silencio sobre lo que pasó en la ESMA. 

Ex funcionario de Menem y Ruckauf niega haber torturado en la ESMA 
Randolfo Agusti Scacchi está siendo juzgado por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA. En su carrera, cuanta haber prestado tareas ahí, haber redactado dos leyes de la dictadura y haber trabajado con Presidentes de la democracia. 

En 1989 fue designado por el ex Presidente de la Nación Carlos Menem como Agregado Naval en Italia y afirmó que tuvo una enorme participación en la Guerra del Golfo. En 1994 fue Director de Interior de la Dirección Nacional de Migraciones y en 1995 Jefe de Gabinete de Acción Social de lo que fue la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, donde asegura que tuvo amplia relación con organizaciones sociales, dado que se le encomendaron los desalojos de las Bodegas Giol y la Villa 31. Luego, fue asesor de Gabinete de Carlos Ruckauf. Además, en la última dictadura cívico-militar participó de la redacción de la Ley de Radiodifusión y la Ley del Libro. 

Declaró que en 1984 el entonces Presidente de la Nación Raúl Alfonsín lo invitó a almorzar a modo de felicitación por las tareas que realizó durante la transición a la democracia, ya que él fue enlace entre la Junta Militar e Ítalo Luder y Raúl Alfonsín. 

Respecto de otro imputado, Antonio Pernías, Agusti Scacchi aclaró que no le guarda rencor a por haberlo nombrado en una declaración y dijo que si este juicio puede realizarse es porque “gracias a Dios” hay muchos sobrevivientes. Por otra parte, comentó que “la guerra contra la subversión se había conformado no como una lucha entre argentinos, sino como una lucha contra el marxismo internacional”. 

El silencio como pacto con la impunidad 
Randolfo Luis Agusti Scacchi sostuvo que “el silencio es lo único que preserva a las Fuerzas”, en respuesta a la pregunta del juez Bertuzzi acerca de lo que pasaba en la ESMA, dado que el imputado se refirió insistentemente a la idea de que lo que sucedía era conocido por todos. Contó que en las oficinas tenían una imagen de la Primera Guerra Mundial en la que una enfermera llama al silencio, bajo el siguiente lema: “El éxito de tu operación y las vidas de tus camaradas depende del silencio”.

La Fragata Libertad en el juicio por la ESMA
El imputado comenzó su declaración aclarando que para él hoy es un día de mucha alegría por el regreso de la Fragata Libertad al territorio argentino y que la consideraba como una novia. También dijo que negaba todas las imputaciones en su contra y adelantó que rectificaría algunas partes de su declaración anterior y que negaba todas las imputaciones. 

Luego, hizo un relato de sus años de instrucción militar en los que, según describió, sintió al “enemigo marxista como el gran enemigo que tuvimos” y que además había una “alimentación permanente para la confrontación”, retomando la Teoría de los Dos Demonios. 

Aclaró que no estuvo en la ESMA durante 1977, sino que fue a mediados de 1976, cuando pasó a ser Jefe del Equipo Especial de Capacitación e Instrucción, y fue designado a la ESMA entre junio y agosto de ese mismo año para instruir a algunos conscriptos y oficiales en el curso de Capacitación para la Protección de Personas y Objetivos de Orden Abierto y Combate en Localidades, específicamente al grupo 3.3/1 –Seguridad y Ceremonial-. Fue por ese motivo que tuvo varias conversaciones con Rubén Chamorro, director de la ESMA, y con Jorge Perren, a quien le dio algunos consejos sobre ciertos procedimientos, por lo que supone que Perren debe habérselos transmitido a su grupo –el 3.3/2-. En su momento, Chamorro le pidió que también realizara el curso con el GT 3.3/2, pero se habría negado porque no estaba dentro de sus órdenes. 

A raíz de estas actividades, confirmó que pasó al menos cuatro noches en el Casino de Oficiales, edificio donde eran alojados los detenidos-desaparecidos en la ESMA, pero que en esas ocasiones no escuchó ni vio nada: “no he oído nada de nada”, dijo. Tampoco cuando realizaban el curso en algunas aulas del predio ni en las calles interiores de la ESMA. 

Como parte de la instrucción que brindó en la ESMA y en otros grupos de tareas, sostuvo que una de las cosas que enseñaba era que “la duda y la sospecha era esencial”. 
Intentó demostrar que, pese a la exposición mediática que tuvo desde fines de los años setenta y durante la democracia, antes de 2005 nadie lo nombró ni lo identificó como represor. 

“Soy un hombre de la democracia”, aseguró. "Soy un preso político", así finalizó su declaración de casi cuatro horas. El imputado está excarcelado durante el juicio.

Las otras declaraciones indagatorias del día 
Los otros imputados citados a declarar hoy fueron Orlando González, Carlos Galián (alias “Pedro Bolita”), quien estuvo prófugo de la justicia y fue capturado en 2010, y Daniel Néstor Cuomo. Los tres se negaron a hablar. 

Por su parte, Hugo Enrique Damario comenzó su declaración precisando que en este momento en el país se está describiendo “una historia borroneada y dividida”, y que en su momento “los militares sentimos el llamado a servir, ¿qué otra cosa podría esperarse de nosotros?".

Damario afirmó haber estado en la ESMAa partir de febrero de 1977. Asimismo, dijo que ingresó al Liceo porque “sentía vivamente la vocación” y precisó que no se unió “a una secta ni a una organización de militantes”. Como miembro de las Fuerzas Armadas, él entiende que la disciplina es “la columna vertebral del sistema militar cuya médula es la obediencia” y por este motivo el cumplimiento de las órdenes era y sigue siendo “indispensable”. 

También negó haber cometido los delitos que se le imputan, especialmente el crimen Dagmar Hagelin. Como otros acusados, consideró que se lo apartó de sus jueces naturales –los jueces militares- y por este motivo desconoce la competencia del Tribunal para juzgarlo. 

Miguel Ángel García Velasco decidió declarar. Explicó que viajó a Francia en una misión secreta con el nombre de Fernando Sierra para chequear y proporcionar seguridad a un teniente, a quien identificó con el apellido Venazi. Además, dijo que debía asistir a citas con supuestos militantes de Montoneros que, según su inferencia, entregaron una lista de compañeros, que luego él entregó a Rubén Chamorro, director de la ESMA, en un sobre cerrado y sellado, aunque aclaró que él no conoció de manera fehaciente el contenido de ese sobre. 

Aseguró que los documentos que utilizó para viajar fueron hechos por dos ex detenidos que para en momento formaban parte de la nómina de la Armada: así se refirió a los sobrevivientes Miguel Ángel Lauletta y Ricardo Héctor Coquet. 

Señaló que no cometió ninguno de los hechos por los cuales se lo acusa y se dio el lujo de hacer una broma: “probablemente no fui propuesto para el área de Inteligencia porque no era inteligente”. 

Suárez Mason: "portación de apellido" 
Después fue la oportunidad de Carlos Guillermo Suárez Mason (h), quien opinó que se lo acusa injustamente y sólo por “portación de apellido” y aseguró que su alias “hijo de Sam” se debe a que a su padre, el jefe del Primer Cuerpo del Ejército, Carlos Guillermo Suárez Mason, las “organizaciones subversivas” lo llamaban “Sam”.

Declaró haber estado 60 días en la ESMA durante 1977, como personal rotativo a disposición de lo que se necesitara y que él y los demás estaban en el Casino de Oficiales, pero que no vio gente detenida ni realizó ninguno de los ilícitos por los que está imputado. El fiscal y el Tribunal le consultaron luego sobre esta declaración, dado que en 2009 había declarado que sí había visto detenidos. Después de leerle el párrafo, le mostraron su declaración previa donde Suárez Mason examinó su firma y dijo “reconozco que dije eso, pero no recuerdo por qué los llamé detenidos, para mí eran parte del personal de civil de la ESMA y no puedo certificar que hubieran estado detenidos”. 

También debieron leerse varios párrafos que referían a los operativos que dijo no haber realizado para demostrar que en 2009 había dado diversos detalles respecto el trabajo de Inteligencia previa, el reconocimiento del lugar donde se iba a llevar a cabo, por lo que el imputado aceptó que “si eso dije, fue así”. Asimismo, debió corregirse con respecto a sus dichos de que no portaba armas, ya que en su indagatoria anterior había dicho que sí: “Tomaba el arma cuando íbamos a hacer operativos, pero no solamente se conocían así la detención de personas”, aclaró. 

Por último, Suárez Mason confirmó que sus jefes dentro de la ESMA fueron: Rubén Chamorro, Jorge Vildoza, Jorge Acosta, Jorge Perrén y Guillermo Pazos.  

Próxima audiencia 
El juicio continuará el jueves 10 desde las 9:30 horas en la Sala AMIA de los Tribunales Federales de Retiro, ubicados en Av. Comodoro Py 2002.
Fuente:MegacausaEsma