3 de febrero de 2013

CÓRDOBA: El asesinato del "Oso" Giménez.

03.02.2013
vergez se infiltró en el funeral 
El asesinato del "Oso" Giménez 
La noticia fue reflejada por los medios locales. Su hijo lo reconstruyó 36 años después.
Toda esta situación que vivo hoy me vuelve a victimizar por lo que sufrí con mi familia en la década del ’70: la persecución a mi familia, dos bombas que pusieron en mi casa, un tiroteo en la sede del gremio antes de la muerte de mi padre y finalmente su asesinato", resume Giménez. 
Alberto César Giménez era conocido como "El Oso". Dos metros de alto y 140 kilos avalaban el apodo, ineludible para todo cordobés. No logró alcanzar los 40 años cuando fue asesinado en la puerta del antiguo Hotel Ritz, que se ubicaba sobre la calle San Jerónimo, casi Paraná.
En 2009, el periodista Adolfo Ruiz escribió en el diario Día a Día que el sindicalista fue asesinado "desde un Citroën color naranja. Un grupo de desconocidos le disparó un escopetazo calibre 12/70 por la espalda. (… ) Dos personas que acompañaban a Giménez y se habían quedado en el lobby del hotel intentaron socorrer al caído. Sin embargo, en ese momento actuaron otros pistoleros que se habían apostado en un Ford Falcon estacionado en Paraná al 110 en contramano". La edición de La Voz del Interior de aquella fecha agrega que "este coche se desplazó velozmente e interceptó el paso de los dos hombres. Luego de una rápida escaramuza, continuaron la fuga de sus cómplices por San Jerónimo". La prensa también señala que en esa misma noche hubo una sucesión de secuestros de dirigentes sociales, perpetrados por hombres de civil y uniformados. Algunos fueron liberados en la noche anterior, al parecer llevados por la Policía. De cualquier modo, la noticia de la muerte de Giménez causó conmoción nacional en aquel entonces, y días después hasta fue reflejada por algunos diarios mejicanos, donde se encontraba exiliado el ex gobernador Ricardo Obregón Cano. La CGT decretó paro general a nivel nacional, y las 62 Organizaciones emitieron un duro comunicado repudiando la muerte.

–¿Cómo recuerda aquel momento?
–Debimos andar escapando hasta el punto que el día de su muerte, mi mamá estaba en un lado y yo con mis abuelos en el interior de la provincia con once años. En el velatorio de mi padre me hice la promesa de tratar de establecer por qué lo mataron y llegar a los asesinos. Recuerdo que en ese momento se presentó un hombre que me llamó la atención, estaba junto a otros dos, todos de traje, y resaltaban por la diferencia con el resto de los presentes, compañeros de la CGT de mi papá. Mi tío se le acercó por pedido mío para preguntarles quiénes eran. Dirigiéndose directamente hacia mí, con su cara cuadrada y el pelo rubio engominado, me dijo: "quedate tranquilo, nene. Somos del mismo palo que tu papá y estamos acá para asegurarnos que no le pase nada a la familia." Años después, cuando conseguí el libro Yo fui Vargas del genocida Héctor Vergez, vi su foto en la contratapa. Ahí supe quién era el misterioso señor.


–¿Por qué ingresó a la policía?
–Porque era la única manera de acceder a algún dato para esclarecer el asesinato. Entré en el ’83 a la Escuela de Oficiales. Estuve durante un montón de años juntando piezas del rompecabezas hasta que en el 2007 me presenté en la fiscalía de López de Filoñuk, con mucho material como el oficio del juez federal que hizo entrega del cadáver a mi madre. Se activó la causa con el material probatorio que fui aportando en mi búsqueda silenciosa durante años, al punto que ni mi madre ni mi esposa sabían que lo hacía. Mi padre fue uno más de los miles de luchadores y militantes asesinados que nadie los reconoce. Su único delito fue luchar por los obreros y sus derechos. 

Fuente:TiempoArgentino