Las tres rayas del tigre
Por Alberto Pinzón Sánchez
La novela de Pedro Gómez Valderrama, la otra raya del tigre, donde (como en la Vorágine de Rivera pero con la diferencia de que el personaje central es histórico) se relata la brutalidad y violencia del desarrollo capitalista con la que se efectuó la llamada tercera bonanza de la quina, entre 1870 -1882, en las selvas del Magdalena medio, impulsada desde las poblaciones de la meseta andina del Estado soberano de Santander.
Indudablemente, como toda buena clarinada artística (también como en el auge amazónico del caucho en la Vorágine) ha contribuido a profundizar en la verdaderos hechos históricos que le sirvieron de telones de fondo a la escena: La historia del surgimiento y consolidación de la oligarquía de hacendados, exportadores y grandes comerciantes, quienes dominaron el panorama político económico y social de este territorio y de Colombia, tales como el general Solón Wilches con su socio alemán Lengerke junto a Aquileo Parra, con el trasfondo de la guerra con Ernesto Cortissoz cónsul de Venezuela en Bucaramanga, por los cargamentos de quina, pero fundamentalmente por las miles hectáreas de tierras baldías adjudicadas entre ellos, preludio de las otras guerras civiles del siglo XIX en Colombia. Mayores detalles se pueden ver el excelente ensayo del historiador Nectalí Ariza-Ariza: http://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8180/publicaciones/bitstream/1/1576/1/ES_17_32_2007_pag_143_165.pdf
En realidad fueron tres rayas del mismo tigre que estos avariciosos e inescrupulosos agentes del capitalismo trazaron en el llamado oriente Santanderiano: El Camino al río Lebrija. El Camino del río Sogamoso, ambos manejados desde la capital del estado soberano por el general Wilches y el alemán Lengerke, y el camino al río Carare adelantado por quien poco después fuera presidente de Colombia Aquileo Parra, junto con Manuel María Zaldúa, hermano del Zaldúa que suplió al presidente Rafael Núñez en 1882. Cada ruta con sus propias particularidades, pero las tres parte de un mismo proceso en la historia de Colombia:
La descomposición del régimen colonial español. La adaptación a las condiciones del mercado internacional de materias primas forestales que el sistema colonial de los imperios capitalistas impuso a la periferia mundial, y en Colombia promovieron mediante guerras civiles, a lo largo del siglo XIX y parte del XX, las oligarquías regionales libre-cambistas de los partidos liberales y conservador colombianos. La construcción de vías de comunicación para unir el altiplano andino con la costa caribe utilizando el río Magdalena, monopolizar el comercio exterior con sus rutas y apoderarse de las tierras baldías para especular con ellas. Y finalmente, la utilización del Poder del Estado para beneficio particular y de sus clientelas adscritas.
Finalmente, dos hechos históricos colaterales narrados por el maestro Gómez Valderrama merecen destacarse: Uno la ruina de los artesanos y pequeños comerciantes que llevó en Bucaramanga (setiembre de 1879) a la conocida revuelta de “la culebra pico de oro”, y otro, la amplia utilización del trabajo forzado o esclavo de reclusos y vagos en la construcción de las tres rayas del tigre, en la recolección de la quina, y en el reclutamiento de peones para que sirvieran de carne de cañón en aquellas carnicerías llamadas guerras civiles de Colombia.
Y por eso, con gran razón al final de su novela el maestro escribe citando a Stendhal: “!Señor... Su espejo muestra el fango, y usted acusa al espejo! Acuse más bien al gran camino donde está el pantano, y más aún, al inspector de rutas que deja que el agua se corrompa y el fango se forme”.
LUNES ,1 DE ABRIL DE 2013
La peor reforma a la salud desde la ley 100
Por Jorge Enrique Robledo (MOIR)
La reforma a la salud de Santos y Gaviria es la peor desde 1993. Porque retrocede hasta esa fecha lo conquistado hasta hoy en salud, conspira contra la tutela con la que se defiende la gente, vulnera la autonomía médica y mantiene unas relaciones laborales inicuas, sigue el negocio financiero del aseguramiento, convierte los recursos públicos en privados y libera de la Justicia a los encartados por asaltar la plata de la salud, todo lo cual aumentará la enfermedad y la muerte por males que la medicina sabe curar. Que el proceso empezara con el Presidente diciendo que las EPS “se van a acabar”, cuando solo les cambiarán el nombre –a gestoras de salud–, muestra que el engaño será parte medular del debate.
En los prolegómenos del proyecto de ley, el ministro Alejandro Gaviria fue capaz de decir que “en Colombia no hay una crisis de salud pública (…) Tampoco hay una crisis de prestación de servicios (…) Existe, sí, una crisis financiera” (bit.ly/Z0dc72), comentario insólito con el que justifica que la reforma tenga como norte reducir los derechos de salud de las personas y mantenerles el negocio a las EPS. Gaviria dice que el plan de beneficios –el POS o en adelante Mi plan– no puede cubrir todas las necesidades ciudadanas porque no alcanzan los recursos –lo que no es cierto–, pero curiosamente mantiene un régimen que le quita a la salud sumas enormes con las ganancias de las EPS y las aseguradoras, porque estas cobran por la administración de los recursos y, además, hacen grandes utilidades echándose al bolsillo los recursos públicos que deberían gastarse en la salud de la gente. Este horror a pesar de que el sistema puede operar sin intermediarios financieros –EPS y demás–, como ocurre en Colombia con el magisterio o las fuerzas armadas o en Canadá y en otros países (bit.ly/YD0WKz).
La “solución” santista a la “crisis financiera” consiste en regresar al POS insuficiente de los orígenes de la Ley 100 –sin el No POS creado a punta de tutelas– y hacer muy difícil o inane acceder a la tutela. Son conocidos los ataques solapados de Gaviria a la tutela, incluido decir que les sirve principalmente a “los ricos”. Pero el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, se le destapó: “El propósito (de la reforma) también es acabar con la tutela como una fórmula para acceder a la salud en Colombia” (bit.ly./V9wRCb). Claro que el proyecto de Ley 210 no dice “elimínese la tutela en salud”. No son bobos. Van tras un fallo de la Corte Constitucional que la acabe o la restrinja en este sector, tras presionar a los médicos tratantes para que no se salgan del POS y tras hacerles muy difícil a los jueces decidir a favor de los pacientes, como aparece en la reforma Ballesteros-Roy Barreras y en la ley estatutaria santista en trámite (db.tt/7SdkhguW).
La reforma mantiene el régimen contributivo y el subsidiado (!) y las barreras de acceso a los pacientes y, aunque parezca mentira, determina que los recursos públicos se vuelvan privados cuando lleguen a manos de las gestoras y las aseguradoras, despropósito que ya rechazó la contralora. Porque es con esa figura que las EPS se han robado billones y porque se caerían los procesos penales contra esas defraudaciones (bit.ly/14lEZ6C).
La propuesta, como es obvio, se inspira en la del Banco Mundial que también indica cómo mejorarles el negocio a las compañías de seguros (bit.ly/11z2GEi) –ahí caben las EPS o gestoras–, a través de planes complementarios de salud que se pagan por aparte –como los de las prepagadas–, los cuales surgen de que el derecho básico –el POS o Mi Plan– sea insuficiente, de forma que empuje a tomarlos a quienes tengan con qué pagarlos. Enfermedad y muerte según la capacidad de pago. Y también es del Banco Mundial que sean menos y más grandes las empresas que se queden con el negocio. Como con el perro de Pavlov, deben estar salivando las trasnacionales de la medicina, la banca y los seguros.
Alejandro Gaviria debe declararse legalmente impedido para tramitar esta ley. Porque cuando Santos lo escogió como ministro pertenecía a la junta directiva del Bancolombia, que hace parte del sindicato antioqueño, poderoso grupo con negocios de seguros. Y porque su esposa era nada menos que vicepresidenta ejecutiva de Fasecolda, la organización de las compañías de seguros, la misma que cuando se creó la Ley 100 confesó que aspiraba a que el aseguramiento a la salud saltara del 2.5 al 39 por ciento en el total de su negocio. Juan Carlos Echeverri se declaró impedido por las relaciones de él y de su cónyuge con unas empresas, y el consejo de ministros, con el Presidente a la cabeza, le aceptó los impedimentos (db.tt/uTGvgmgb). ¿Y en este caso?.
Fuente:Argenpress
01.04.2013
Colombia
Las FARC acusaron a Pastrana y Uribe de atentar contra el diálogo
Colombia
Las FARC acusaron a Pastrana y Uribe de atentar contra el diálogo
Líderes de las FARC acusaron a los expresidentes colombianos Andrés Pastrana y Alvaro Uribe de atentar contra el diálogo de paz entre la organización y el gobierno de Juan Manuel Santos, ataques a los que calificaron como "pelea de comadres" y la confluencia de "mezquindades y bajezas".

"El proceso de paz tiene muy grandes enemigos y ahí confluyen, a veces, intereses, mezquindades, bajezas", describió Granda en una entrevista divulgada por la agencia de noticias ANSA desde La Habana, donde en 15 días se retomarán las conversaciones para el acuerdo de paz.
El jefe negociador de las FARC apuntó a la "extrema derecha" y, en especial, a Pastrana y Uribe, antecesores de Santos, como los "francotiradores y saboteadores de este proceso", y calificó sus críticas al proceso de paz como "una pelea de comadres".
En tanto, en otra entrevista divulgada hoy en el sitio de internet de las FARC, Márquez tildó a Uribe de "espantajo" y consideró que "ese coco (diablo) no asusta al país que quiere una paz estable y prolongada".
"El proceso de paz no puede amarrarse a intereses personalistas o individuales; lo dijimos con claridad en Oslo: una paz mal hecha, a las carreras, es peor que una guerra", agregó el jefe guerrillero.
Santos, quien fue ministro de ambos expresidentes, viene recibiendo en las últimas semanas duras críticas de Pastrana y Uribe por el proceso de negociación que el gobierno y las FARC decidieron lanzar a mediados de octubre del año pasado en Oslo e iniciaron un mes después en Cuba.
Mientras Uribe habla de la "impunidad" y acusa a Santos de no haber cumplido la promesa de seguir su política de "seguridad democrática", Pastrana alega que el jefe del Estado no tiene el mandato de los colombianos para concretar la paz con las FARC.
Uribe, molesto con Santos desde el principio de su mandato por la recomposición de las relaciones diplomáticas con Venezuela y Ecuador, sostiene que el presidente está "negociando con el mayor cartel de drogas del mundo", que el proceso de paz no es más que "un engaño al país" y que "la paz con impunidad no es una paz estable, es un mal ejemplo".
Por otra parte, el malestar de Pastrana se puso en evidencia hace una semana cuando sostuvo que el proceso de paz se hace a espaldas del país, sin consenso y como una suerte de estratagema de Santos para ser reelecto.
Hasta el momento, Santos intentó mantenerse al margen de la polémica sin responder directamente a los ataques, pero la prensa local dio amplia cobertura a lo que ve como una confrontación.
Así, los medios reseñaron cuando Uribe negoció la entrega de armas de los paramilitares cediendo en materia jurídica para brindarles a los ultraderechistas penas reducidas a cambio de contar sus atrocidades y reparar a sus víctimas, lo que finalmente no hicieron los arrepentidos.
En el caso de Pastrana, la prensa revivió su fracasado intento de paz con las FARC, que incluyó la desmilitarización durante tres años de una amplia zona del sur del país, los delitos que la organización cometió en ese lugar y la fortaleza militar que tomaron durante ese tiempo.
La revista Semana, en su reciente edición, conjeturó que "detrás de estas críticas al proceso de paz lo que hay a estas alturas es un grado enorme de animadversión personal entre todos los protagonistas" y habló de "odios" mutuos.
Para la publicación, la inquina de los expresidentes contra Santos y sus ataques al proceso de paz obedecen en el caso de Uribe a ciertos "desaires", como nombrar a enemigos políticos suyos como ministros, sumado a la normalización de las relaciones con Venezuela y Ecuador, rotas durante su gobierno.
En el caso de Pastrana, la molestia viene desde el anuncio de Santos de hacer públicas las actas de las Comisión Asesora de Relaciones Públicas para que se supiera cuál fue el gobierno que aceptó la demanda para delimitar fronteras marítimas con Nicaragua, caso en el que las miradas recaen en el expresidente.
Ante la repercusión en la prensa, el vicepresidente Angelino Garzón aseguró hoy que Santos le comunicó que "no está interesado en ninguna pelea ni con el expresidente Pastrana ni con el expresidente Uribe, que él no está polemizando con ellos, que él lo que quiere es entenderse con ellos".
Garzón invitó a Pastrana y Uribe a "buscar mecanismos para entenderse con el presidente Santos por el bien de Colombia".
El gobierno y las FARC debían iniciar mañana la segunda etapa del diálogo pero acordaron diferirla para la tercera semana de abril con la idea de pulir por separado cuestiones aún sin definir sobre la problemática agraria, el primer punto de la agenda y el considerado más importante para un eventual acuerdo.
El siguiente tema de discusión en el proceso será la participación política, y para ello el gobierno y las organización guerrillera solicitaron organizar un foro en Colombia que abra el debate social sobre ese tema como se hizo en diciembre con el de la tierra.
Los otros puntos previstos en el diálogo son el fin del conflicto armado, el problema del narcotráfico, la atención a las víctimas y la verificación y refrendación de lo pactado en la mesa.
Fuente:Telam
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