En el caso de Amaya, las torturas acabaron con su vida
Rawson: Nuevos testimonios describen los padecimientos de Amaya y Solari Yrigoyen en la U-6
Hipólito Solari Yrigoyen, sobreviviente de una larga noche en la que no se podía ser abogado de presos políticos.
Durante las tres audiencias de esta semana declararon 13 testigos. Fue en el marco del juicio que se investiga la participación de tres imputados responsables de las torturas de los abogados de presos políticos y dirigentes sindicales.Las tres audiencias de esta semana en el juicio por la muerte de Mario Abel Amaya y las torturas sufridas por Hipólito Solari Yrigoyen durante la última dictadura concluyeron hoy en Rawson con 13 testigos más que reforzaron las acusaciones, según evaluaron querellantes y fiscales."Pasaron por estas tres audiencias 13 testigos, todos importantes para la acusación" formulada en la elevación a juicio contra los tres imputados por las torturas infligidas a los dos abogados y dirigentes radicales, dijo a Télam el fiscal Fernando Gelvez.
Hipólito Solari Yrigoyen, sobreviviente de una larga noche en la que no se podía ser abogado de presos políticos.
Durante las tres audiencias de esta semana declararon 13 testigos. Fue en el marco del juicio que se investiga la participación de tres imputados responsables de las torturas de los abogados de presos políticos y dirigentes sindicales.Las tres audiencias de esta semana en el juicio por la muerte de Mario Abel Amaya y las torturas sufridas por Hipólito Solari Yrigoyen durante la última dictadura concluyeron hoy en Rawson con 13 testigos más que reforzaron las acusaciones, según evaluaron querellantes y fiscales."Pasaron por estas tres audiencias 13 testigos, todos importantes para la acusación" formulada en la elevación a juicio contra los tres imputados por las torturas infligidas a los dos abogados y dirigentes radicales, dijo a Télam el fiscal Fernando Gelvez.
Osvaldo Fano, quien era entonces director del penal U6 de Rawson, y el ex guardiacárcel Jorge Steding, están acusados de cómplices del delito de tortura, mientras que fue imputado como encubridor Luis García, en esa época médico de la prisión y años después legislador radical y ministro de Gobierno de Chubut (2001-2003).
También consideró que los testimonios de esta semana contribuyen a "probar todas las acusaciones" por los delitos de lesa humanidad juzgados en esta causa la historiadora Mónica Gatica, quien investigó la represión dictatorial en Chubut y asiste al juicio.
Las próximas audiencias se realizarán el 23, 24 y 25 de este mes y el 7 y 8 de mayo próximo, precisó el fiscal Gelvez.
El juicio por las torturas que sufrieron en 1976 en la cárcel de Rawson los abogados de presos políticos y dirigentes radicales Solari Yrigoyen y Amaya comenzó el 19 de marzo último con la lectura de las acusaciones contra los tres imputados.
Sólo uno de ellos, García optó entonces por hablar ante el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, que sesiona en Rawson, y dijo ser inocente.
Después, el propio Solari Yrigoyen y otros testigos aportaron elementos sobre los tormentos que sufrió el primero junto a su colega, correligionario y amigo Amaya, quien falleció poco después en la cárcel de Devoto a raíz de las torturas padecidas.
"Es difícil encontrar una explicación racional a hechos irracionales", dijo en su testimonio en el juicio oral Solari Yrigoyen. "Tanto Amaya como yo fuimos secuestrados en esta provincia en 1976", agregó en una detallada y emotiva exposición.
Numerosos testigos, ex presos de la U6, describieron también esta semana los tormentos que sufrieron Solari Yrigoyen y Amaya o, en otros casos, las duras condiciones que imperaban en el penal y que se agravaron después del golpe del 24 de marzo de 1976.
Buena parte de los testimonios apuntaron a la relación de los imputados con golpizas y tormentos, en especial en los casos de Fano y de Steding, dijeron a esta agencia fuentes de la acusación.
Crisanto Repodas, preso en la Unidad 6 en esa época, relacionó a ambos con el "cuerpo pretoriano" que golpeaba a los prisioneros pero también dijo que García lo visitó cuando estaba en una celda de castigo, mojado, en calzoncillos y rodeado de excrementos.
Citado por el diario chubutense La Jornada, el testigo afirmó además que en la U6 "la atención médica era impresentable para una cárcel legal" y que ese penal "fue hermano de los campos de concentración".
Otro ex detenido, Rodolfo Quintana, vio desde el baño de su pabellón cómo trasladaban a Amaya en una camilla a la enfermería, en un hecho sin precedentes, y añadió que el servicio médico en el penal de Rawson era "ineficiente, elemental".
Sobre Amaya, precisó haberlo visto "muy estropeado y con un golpe cortante en el lado izquierdo de su cabeza que le llegaba casi a la frente". También relató que si bien se lo veía disminuido por su condición de asmático, lo obligaban a correr.
Fuente:Telam
Envío:Agnddhh
12/04/2013
Caso Amaya y Solari: los jueces inspeccionarán la Unidad 6 de Rawson en busca de evidencias
Chequearán el lugar donde estaban “Los chanchos”, el lugar de los castigos más feroces. Vendrá a declarar el dirigente radical Marcelo Stubrin.
Discusión. Desde la izquierda García, Steding, el defensor Oribones y detrás Fano, en plena audiencia.
Por Rolando Tobarez
Aunque resta confirmar la fecha, se confirmó que el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia que juzga los casos de Mario Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen, realizará una inspección en la Unidad Penitenciaria 6 de Rawson. La idea es chequear los lugares donde presuntamente ambos dirigentes radicales fueron torturados por guardiacárceles durante su presidio en 1976. Observarán especialmente el sector donde estaban las celdas de castigo, conocidas como “Los chanchos”. Según los testigos que pasaron hasta ayer, se trata del espacio de más feroces castigos físicos y psicológicos.
La inspección es una prueba que ofrecieron los fiscales y que los jueces aceptaron. Cabe recordar que la presidente del tribunal es Nora Cabrera de Monella y la secundan Luis Alberto Giménez y Ana María D´Alessio como vocales, y Alejandro Ruggero, como juez sustituto.
Por otro lado, se confirmó que el martes 23 de abril a las 9 declarará en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson el reconocido dirigente de la Unión Cívica Radical y exdiputado nacional Marcelo Stubrin.
También lo harán Daniel González, exsecretario parlamentario de Amaya, y Jorge Ferronato, militante de aquellos años.
Los tres nuevos convocados estuvieron en el velatorio del abogado asesinado y darán referencias acerca del maltrato visible en su cadáver. Especialmente el profundo corte en la cabeza que se cree es resultado de las vejaciones en la U-6. El médico de Trelew, Luis García, atendió a Amaya pero negó haber visto esta herida, aunque para la mayoría de los testigos era inocultable.
Ayer y por videoconferencia, el primero en declarar fue Carlos Zamorano Toledo. Hace 54 años que integra el Comité Central del Partido Comunista. Confesó su “animadversión” para con los acusados por delitos de lesa humanidad pero se comprometió a decir “la verdad histórica”. Pasó por 8 cárceles federales.
Toledo calculó que al menos el 25 por ciento de los presos de Rawson estaban con castigo. La vida era ser “vigilados por una lupa” para ser sancionados al menor error. “Evidentemente el objetivo del sistema era nuestra destrucción psicofísica en un tiempo récord y si fuera posible, hacernos envejecer prematuramente”.
Un día escuchó la llegada de Amaya y Solari al penal. Lo supieron pese a la cortina bordó instalada para aislarlos. “Gritaban por los golpes y uno de nosotros reconoció la voz de Yrigoyen que le gritaba ´¡Verdugo, verdugo!” al oficial que lo castigaba”, contó el testigo.
Recordó haber conocido a Carlos Arias, exdiputado provincial peronista de Neuquén. Fue otro preso en la U-6 y le tocó ser “fajinero” de Amaya: llevarle comida a la celda. Pero le abrió la puerta y el abogado susurró: “No puedo comer absolutamente nada, todo me cae mal”. Según Toledo, Arias quiso ayudarlo pero el guardia se opuso. Amaya quedó sin comer. El testigo también conoció a un francés licenciado en cine que pasó por el Hospital Penitenciario Central de Villa Devoto. Su cama estaba junto con la de Amaya. Reveló que tras su agonía, el abogado murió en la cama número 7.
El segundo testigo fue Néstor Correa. En varios tramos de su relato se emocionó pero pidió seguir. “Creí que estaba a salvo del impacto pero es como volver a vivir todo de vuelta”, explicó entre tragos y tragos de agua. Aseguró que en la cárcel capitalina las órdenes las daban uniformados pero no del Servicio Penitenciario Federal. “Había alguien que los incitaba a pegarnos y vi varios guardias con cara de susto”. Según Correa, personal de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. “Cagaban a pedos hasta a los oficiales del penal”.
El frío era de locos y en las celdas de castigo se amontonaban de a 6 y se turnaban para que con su cuerpo, uno tapara el chiflete helado debajo de la puerta y aliviara al resto, al estilo animal. Correa vio cómo los guardias “anotaban en un cuadernito cómo reaccionábamos ante los castigos. Eso es fachismo, es estudio, es Mengele, es un plan y una enfermedad inaudita porque anotaban cómo evolucionaba la degradación”.
El comentario interno era que Amaya estaba enfermo del corazón, sin medicina y obligado a correr hasta en las escaleras. “Fui entrevistado por la Cruz Roja Internacional y el mensaje sistemático de sus compañeros de pabellón, porque yo no estaba con él, era hacerles saber la falta de atención médica y su salud muy deteriorada”. Algo parecido sucedía con Solari.
Correa siempre prefirió no pedir un médico en la U-6. “Tenía una creciente y saludable desconfianza porque había una carencia sanitaria absoluta y una total ausencia de Estado de Derecho”.
Fuente:LaJornada
Envío:Agnddhh

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