Golpe en el infierno
Por Victoria Ginzberg
Falleció en el penal de Marcos Paz, donde estaba preso, condenado por delitos de lesa humanidad. Fue el principal brazo ejecutor del terrorismo de Estado y, como tal, responsable de asesinatos, torturas y robo de niños.MURIO EL DICTADOR JORGE RAFAEL VIDELA
Golpe en el infierno
Imagen: AFP
Falleció en el penal de Marcos Paz, donde estaba preso, condenado por delitos de lesa humanidad. Fue el principal brazo ejecutor del terrorismo de Estado y, como tal, responsable de asesinatos, torturas y robo de niños.
Por Victoria Ginzberg
Murió Jorge Rafael Videla y escapó así de su infierno. Del infierno de saberse preso, condenado y repudiado. El dictador, principal brazo ejecutor del terrorismo de Estado en todo el país entre 1976 y 1983, murió a los 87 años en la cárcel de Marcos Paz de muerte natural, a diferencia –como se ha dicho hasta el cansancio, pero no por eso deja de ser cierto– de las miles de víctimas, en su mayoría jóvenes, que ordenó secuestrar, torturar, asesinar y tirar al mar para ocultar sus cuerpos.
La muerte
Estaba preso en el pabellón 6 del módulo IV de Marcos Paz. El jueves lo revisó un médico y lo encontró bien, teniendo en cuenta las dolencias que tenía, propias de una persona mayor. Hipercolesterolemia, hipertensión, arritmia y cáncer de próstata eran algunas de las cuestiones por las que era atendido regularmente en la cárcel. A las 6.40 de la mañana de ayer los agentes encargados realizaron una recorrida por el lugar y reportaron que no había novedades. A las ocho, en el recuento general, el celador miró por la ventana de la celda y vio a Videla en el inodoro. Quince minutos después, el hombre volvió a pasar y como el represor no respondía al llamado solicitó la presencia de un médico. Cuando llegó, el profesional verificó que no tenía signos vitales e hizo un electrocardiograma que confirmó la muerte. Por la tarde se practicó la autopsia que ordenó el juez federal de Morón Juan Pablo Salas, a quien la familia sondeó para saber si el genocida podía ser cremado, cosa que no fue autorizada al menos hasta que estén los resultados de los estudios toxicológicos, lo que ocurrirá en tres semanas. El juez devolvió a la familia la ropa y los efectos personales del dictador, pero preservó la documentación.
Vida y obra
Videla nació en Mercedes el 2 de agosto de 1925 y fue bautizado con el nombre de sus hermanos mellizos muertos Jorge y Rafael. Hijo de un militar conservador, en 1943 entró en el Colegio Militar de la Nación, de donde egresó con el sexto lugar de su promoción, de la que también formaron parte los represores Roberto Viola y Carlos Guillermo Suárez Mason. En 1948 se casó con Alicia Raquel Hartridge, con quien tuvo siete hijos. El tercero, Alejandro, sufría de oligofrenia y epilepsia y fue internado en la Colonia Montes de Oca, donde murió antes del golpe de Estado. El 27 de agosto de 1975 fue designado comandante en jefe del Ejército.
El 24 de marzo de 1976 a la una de la mañana la asonada encabezada por Videla por el Ejército, Emilio Eduardo Massera por la Armada y Orlando Agosti por la Fuerza Aérea derrocó a la debilitada presidenta María Estela Martínez de Perón. Las Fuerzas Armadas tomaron el poder y pusieron en práctica un plan para asesinar a militantes políticos, gremialistas, estudiantes y todo aquel que fuera necesario para impartir el terror en la población e imponer el modelo económico que reclamaba el establishment y que diseñó José Alfredo Martínez de Hoz. Para eso, con la Doctrina de Seguridad Nacional norteamericana y la Escuela Francesa de la guerra de Argelia como sostén y el apoyo espiritual de la Iglesia, se montaron centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y se decidió ocultar los cuerpos de las víctimas.
“La existencia de los campos de concentración-exterminio se debe comprender como una acción institucional, no como una aberración producto de un puñado de mentes enfermas o de hombres monstruosos; no se trató de excesos ni de actos individuales sino de una política represiva perfectamente estructurada y nombrada por el Estado mismo”, explica Pilar Calveiro, en Poder y Desaparición. “Los campos concebidos como depósitos de cuerpos dóciles que esperan la muerte fueron posibles por la diseminación del terror (...) Un terror que se ejercía sobre toda la sociedad, un terror que se había adueñado de los hombres desde antes de su captura y que se había inscrito en sus cuerpos por medio de la tortura y el arrasamiento de su individualidad”, dice Calveiro.
Anticomunista, antiperonista, Videla trabajó su imagen de “profesional, austero y buen católico” en oposición a su colega de la Marina, Emilio Eduardo Massera, que era el político y farandulero. Pero la imagen más recordada del dictador es, tal vez, la de la conferencia de prensa que dio en 1979 en la que, gesticulando con sus manos levantadas explicaba: “Frente al desaparecido en tanto está como tal, es una incógnita el desaparecido. Si el hombre apareciera tendría una tratamiento x, si la aparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tiene un tratamiento z, pero mientras sea desaparecido no puede tener un tratamiento especial: es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido. Frente a eso no podemos hacer nada”. El año pasado, él mismo reconoció ante la Justicia que “la figura del desaparecido era una figura ‘cómoda’, entre comillas, porque no impactaba en la sociedad (...) Se puede discutir el procedimiento aplicado en ese momento a personas desaparecidas, que no era el impacto de un fusilamiento público porque la sociedad no lo iba a tolerar”.
Tribunales
En 1985, en el Juicio a las Juntas, Videla fue condenado a prisión perpetua por 66 homicidios doblemente calificados, cuatro torturas seguidas de muerte, 93 tormentos, 306 privaciones ilegales de la libertad y 26 robos. Estuvo preso hasta 1990, cuando a través de dos decretos, el entonces presidente Carlos Menem lo indultó. Le “perdonó” la condena y lo liberó de otras causas que aún estaban en trámite. Vivió tranquilo como un buen vecino del barrio de Belgrano que iba a misa todos los domingos hasta que la confesión del ex marino Adolfo Scilingo hizo insoportable seguir escondiendo la basura bajo la alfombra. Comenzaron así los juicios en el exterior y finalmente se reactivaron algunos en la Argentina.
El 9 de junio de 1998 Videla volvió a prisión, acusado de ser responsable de apropiación de niños, hijos de desaparecidos. Esa mañana, el juez federal Roberto Marquevich había interrogado al médico militar Julio César Cassero-tto, quien se había desempeñado desde principio de 1977 como jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital militar de Campo de Mayo, donde funcionó una maternidad clandestina de la dictadura. Casserotto explicó que el hospital dependía en última instancia del comandante en jefe del Ejército.
A las seis de la tarde el jefe de la Delegación San Isidro de la Policía Federal tocó el timbre del 5º A de Cabildo 639. El dictador abrió la puerta y el comisario le informó que el juez había ordenado su detención. Cuando el policía se enteró de que tenía que ir a cumplir con esa medida, había extendido sus brazos y preguntado: “¿Esto hay que hacerlo?”.
Videla estuvo 38 días en la Cárcel de Caseros, después se fue a su casa con el beneficio del arresto domiciliario hasta 2008, cuando fue llevado a Campo de Mayo. Murió en el penal de Marcos Paz, donde iba a la misa que oficiaba el cura condenado Christian Von Wernich.
Después de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida y los indultos se abrieron en todo el país decenas de procesos contra el dictador. El 22 de diciembre de 2010 fue condenado a perpetua por los crímenes cometidos en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba, entre ellos, el asesinato de 31 presos políticos. En julio del año pasado recibió 50 años por su responsabilidad en la sustracción, retención y ocultamiento de menores, hijos de desaparecidos, aquellos delitos por los que había vuelto a prisión catorce años antes. Sin embargo, la única condena confirmada por la Corte Suprema es la de 1985. Su última aparición pública fue esta misma semana, al negarse a declarar en el juicio en el que se investigan los delitos del Plan Cóndor, la acción de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.
La historia
En el prólogo de El Dictador, María Seoane y Vicente Muleiro señalan que Videla aceptó entrevistas porque el silencio que se había impuesto era “insoportable para su profundo y escondido deseo de seguir modelando la historia”. Seguramente por las mismas razones habló con Ceferino Reato para Disposición Final –que se convirtió en su testamento político– y quiso ser reporteado por la revista española Cambio 16, donde hizo la mejor propaganda para el Gobierno, al asegurar que su peor momento llegó “con los Kirchner” y hasta llamó a tomar las armas para derrocar a Cristina Kirchner, o como él dijo, “en defensa de las instituciones básicas de la República”.
Videla no será enterrado con honores porque fue destituido del Ejército y porque en 2009 la ministra Nilda Garré dispuso que los militares involucrados en delitos de lesa humanidad fueran excluidos de los discursos oficiales y fanfarrias. Pero su muerte tampoco fue festejada. Es que, como dijo ayer el nieto recuperado Manuel Gonçalves, “lo importante no es su muerte, sino lo que hizo con su vida”. Y la vida de Videla remite a muchas otras muertes. “Se fue un ser despreciable. Nunca se arrepintió”, aseguró Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. No había tristeza por Videla, pero sí por la información que se murió con él: los datos sobre el destino de los desaparecidos y los niños, hoy jóvenes treinteañeros, que fueron apropiados y no conocen su identidad.
No hubo grandes emociones ante su muerte, sí una ola de repudio por lo que hizo en vida. El rechazo unánime a su figura contrasta con los buenos augurios que recibió cuando aceptó prestar sus servicios para “salvar a la Patria”. Es el reflejo de la gran tarea realizada por Madres, Abuelas y otros organismos de derechos humanos en estos 37 años. Y supone la esperanza de un Nunca Más ante la posible existencia de otros que se acerquen a los valores que él encarnó.
ORO
Por Hugo Soriani
En 1975, meses antes del golpe, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina anunció que estaba muy próximo un “proceso de purificación”. Monseñor Adolfo Tortolo fue, además, vicario general castrense, nombrado directamente por el Papa. Decenas de testimonios cuentan que visitaba las cárceles y los centros clandestinos de detención, bendecía las armas y los instrumentos con los que se torturaba a los prisioneros. Fue durante esas visitas cuando acuñó la frase que repetía ante los que se animaban a contarle las torturas que sufrían. Impasible, Tortolo entornaba los ojos y juntaba los dedos frente a su nariz para frotarlos suavemente mientras repetía: “Cállense, cállense... ustedes no saben: Videla es oro, Videla es oro en polvo”.
PANORAMA POLITICO
Por Luis Bruschtein
La muerte de Videla generó alivio. En la sociedad, en general. Por supuesto, para los familiares de sus miles de víctimas hubo sentimientos más profundos. Pero las coberturas de la mayoría de los medios transmitieron esa sensación, alivio. Alivio por la muerte de alguien que estaba condenado, del genocida, del perpetrador de los crímenes más horrendos, la muerte de la muerte. Una muerte que hizo renacer culpas, que recuperó de la memoria aquellos años oscuros. Y alivio porque entre todo ese remolino de tiempo y conmociones hay un resquicio de consuelo: saber que al morir estaba juzgado, condenado y en una cárcel común. Cárcel común fue una frase que repitieron casi todos los periodistas y machacaron como si dijeran por suerte cárcel común. Por suerte había sido condenado. Por suerte la Justicia había alcanzado a cumplir. Por suerte, por suerte.
No fue por suerte. Y alivio es lo que se siente cuando algo que está mal hecho pudo corregirse, aunque sea en parte. Aunque podría haber sido por suerte, porque durante más de veinte años el reclamo de cárcel para los genocidas, de juicio y castigo, fue silenciado por los grandes medios que escondían esa información en sus páginas interiores o directamente la silenciaban. Podría haber sido por suerte porque durante todo ese tiempo, la Iglesia argentina usó una palabra importante, una palabra de amor, como es la palabra reconciliación, para cerrarle paso a la Justicia, para enfrentar a los que reclamaban justicia, para proteger a los genocidas y condenar a esta sociedad a la falta de este “alivio”.
Podría haber sido nada más que por suerte porque durante más de 20 años hubo jueces y fiscales que pusieron todo tipo de obstáculos. Jueces de la dictadura que avalaron secuestros y torturas, pero también jueces que ya en democracia hicieron todo para evitar que se juzgara a los asesinos. Y no fueron pocos, fueron muchos, porque el juicio a los dictadores ponía en evidencia sus silencios, sus faltas, sus miedos.
Debería haber sido por pura suerte porque gran parte de los empresarios más poderosos, como Carlos Pedro Blaquier o José Alfredo Martínez de Hoz, habían sido socios de la dictadura y porque la mayoría de las Fuerzas Armadas había sido educada como brazo armado de esos intereses y porque muchos de los políticos de todos los partidos, desde los radicales, hasta peronistas, demócrata progresistas y socialistas, habían negociado con el gobierno militar.
Pero la suerte no tuvo nada que ver porque, si hubiera sido por esa estructura de poder que se mantuvo incluso durante muchos años después de retirada la dictadura, los asesinos nunca hubieran sido juzgados. Muchos de los que formaron parte de esa estructura hoy miran para el costado o sólo están esperando el momento para recuperar espacio e influencia. Y gran parte del alivio que se sintió con el anuncio de la muerte de Videla es porque esa estructura de poder monopolizó la comunicación a través de los grandes medios y cooptó a parte de la sociedad que quiso pensar que no era para tanto lo que hacían los militares y que estaba bien que lo hicieran. Y la mayoría de esas personas son las que ahora se sienten más aliviadas porque de alguna manera la condena de la Justicia a Videla y los demás represores los redime de esa culpa vieja y persistente.
No fue por suerte. Nada de suerte. Porque durante todo ese tiempo en que la vieja estructura de poder sobrevivía en democracia ahogando los intentos por abrir camino a la justicia, las Madres, las Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares y luego los HIJOS, junto a los demás organismos de derechos humanos, mantuvieron su lucha contra viento y marea.
Hubo intentos como el de Raúl Alfonsín, que tenía muy claro que la piedra basal de una democracia verdadera sólo podría ser colocada por la Justicia. Que la construcción de la democracia debería basarse en el juicio y la condena a su opuesto que es la dictadura. Pero se frustró, esa estructura fue más fuerte y le sacó el Punto Final y la Obediencia Debida. Alfonsín cedió, y aun así, esa estructura no se conformó y lo demolió. Con ese antecedente, Carlos Menem se cuidó de ponerse a disposición del poder fáctico y le dio los indultos y la economía. Fue su ejecutor, su presidente de confianza, su gerente, asumió el papel que antes habían cumplido los generales.
Podrían haberse callado o haberse exiliado en su soledad, podrían haberse cansado. El movimiento de los derechos humanos se mantuvo con esa imagen de estar a pie firme bajo una llovizna fría. No fue suerte para nada. Esa quizás sea la moraleja de esta muerte de Videla: había que hacer lo que hicieron ellos, sin importar la soledad, las desventajas ni los contratiempos.
El alivio, la suerte de que Videla estuviera juzgado, condenado y en prisión cuando murió no fue por suerte, fue por la lucha del movimiento de derechos humanos, pero también por la decisión política de Néstor Kirchner. No valorar esa decisión es lo mismo que no valorar la lucha del movimiento de derechos humanos para que alguien la tome. Si la decisión de Kirchner no valiera sería porque tampoco valdría la lucha de tantos años que la motivó.
El Kirchner que asumió esa decisión fue el mismo que la anunció en 1983, todavía en dictadura en un discurso de la campaña de ese año. No fue un Kirchner inventado, como dice parte de la oposición. El juicio a los represores no era para oportunistas, porque era una decisión que tenía muchos costos, como lo demostró el secuestro y desaparición de Julio López, las amenazas a los testigos de los juicios, el boicot de jueces, fiscales y camaristas, las amenazas de La Nación, el odio de la derecha que ahora marcha por la 125 o en los cacerolazos junto a esa supuesta izquierda que desprecia los juicios.
Si Videla hubiera muerto como Pinochet, en su casa y sin haber sido condenado, no habría alivio. Habría malestar o esa bronca de haber llegado tarde que les quedó a los chilenos. La diferencia entre ese malestar y este alivio fueron los juicios. Y los juicios también fueron alivio porque despejaron las pesadillas, atenuaron ese miedo incrustado en el cromosoma argentino a que los militares mantuvieran un poder superior al de las instituciones como había sido antes, siempre. Alivio porque la democracia ahora podía ser más fuerte que ellos. Esa sustancia tan sutil, esa sensación de alivio es la marca del fin de la transición democrática y el comienzo de la construcción de una democracia verdadera.
No es casual que el tema de los juicios a los represores haya sido tomado por gobiernos como el de Alfonsín y el de Kirchner. No eran gobiernos democráticos de derecha. Eran gobiernos democráticos que además tenían un proyecto progresivo, de cambios sociales y culturales. Porque la democracia tenía que demostrar dos cosas a las nuevas generaciones: en primer lugar, que las instituciones eran más fuertes que el golpismo de las Fuerzas Armadas y, en segundo lugar, la viabilidad de la democracia se apoya en la posibilidad de convertirse en cauce para cambios pacíficos, es decir, que las instituciones democráticas pueden ser más fuertes que los poderes fácticos, las corporaciones. Si no fuera así, Argentina sería un país con la violencia siempre en sus puertas como una navaja afilada en su cuello.
Alfonsín fue el comienzo de la transición, tuvo claros los desafíos, pero no pudo con ellos y lo más importante en ese momento pasó a ser que llegara a un traspaso democrático de la presidencia. Néstor Kirchner es el final de la transición. Vio los desafíos y los afrontó, sus enemigos fueron casi los mismos que los de Alfonsín y la reacción que desataron tensionó a todas las instituciones de la democracia, toda la estructura hizo ruido, puso a prueba la calidad de propios y ajenos, de oficialistas y opositores. Nadie aprobó con diez y el examen todavía no terminó, pero viene zafando. Por lo menos, los argentinos se pueden sentir aliviados porque el genocida Videla murió en prisión común. Porque hay una sociedad capaz de castigar al terrorismo de Estado.
OPINION
De olvido y siempre gris
Por Mario Wainfeld
Imagen: EFE
“El director del Colegio Militar, Videla, firme, cuadrado, seguía haciendo la venia a su superior (...) El helicóptero presidencial estaba ya a setenta metros del suelo y el (entonces dictador) Lanusse, que miraba achicarse la figura inmóvil de Videla le dijo a su acompañante (...) ¡’Mire qué pelotudo! ¡Vamos a llegar hasta las nubes y va a seguir haciendo la venia!’”
El dictador,
de María Seoane y Vicente Muleiro
“Ante esta realidad que aceptamos con patriotismo y espíritu de servicio, miramos consternados a nuestro alrededor y observamos con pena, pero con la sana rabia del verdadero soldado, las incongruentes dificultades en las que se debate el país sin avizorarse solución... El Ejército Argentino, con el justo derecho que le concede la cuota de sangre generosamente derramada por sus hijos héroes y mártires, reclama con angustia pero también con firmeza una inmediata toma de conciencia para definir posiciones. La inmoralidad y la corrupción debe ser inmediatamente sancionadas. La especulación política, económica e ideológica debe de dejar de ser los medios utilizados por grupos de aventureros para lograr sus fines (...) El orden y la seguridad de los argentinos deben vencer al desorden y la inseguridad. (...) Así no cejaremos hasta el triunfo final y absoluto que será, a despecho de injustificadas impaciencias o intolerables resignaciones, el triunfo del país.”de María Seoane y Vicente Muleiro
Jorge Rafael Videla, discurso en Caucete, 24 de diciembre de 1975
“En el ambiente militar, su apodo afectuoso es ‘el cadete’. ¿Por qué? Porque en la vida interna del Ejército el cadete es aquel que, pese al ascenso en su carrera, no abandona las austeras y correctas costumbres del Colegio Militar. El cadete Videla (...) es siempre igual: serio, preciso, pulcro, correcto, estudioso y firme. El cadete perfecto.”
Bernardo Neustadt en la revista Extra, enero de 1978. Tomado del libro Decíamos ayer, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta
A la realidad, consagró Borges, le gustan las simetrías. El primero y glorioso peronismo, quieren su historia y su leyenda, empezó a concebirse a partir del terremoto de San Juan. La estocada final al segundo peronismo, el del fracaso y la sangre derramada, empezó desde Caucete, tras otro sismo. El comandante en jefe Jorge Rafael Videla estaba por ahí en acto de servicio. En la Nochebuena del ’75 pronunció el discurso que se extracta en el epígrafe. La arenga fue difusamente promocionada por los medios y se tradujo como un ultimátum de noventa días al gobierno de la presidenta María Estela Martínez de Perón. La relectura no incluye el plazo pero corrobora la interpretación. La ristra de autoelogios de la casta militar y el diagnóstico político no dejaban dudas. En cualquier caso, el golpe se produjo, no más, a los tres meses.
La Junta Militar asumía el mando. Por cojones, el presidente debía ser un integrante del Ejército, como lo serían sus sucesores. Adornar a Videla con las virtudes del soldado y reconvertirlas a dotes de estadista fue luego tarea de expertos: Neustadt fue uno de ellos, la cita indica cuál fue su breviario.
Videla era hierático, prodigaba tics por todos lados, la sonrisa rehuía adornar su rostro y tenía visos de mueca. No era sencillo “venderlo” salvo adornándolo con una serie de virtudes genéricas e impersonales, corporativas le diríamos ahora. Calidades impostadas, copiadas de Billiken, varias de ellas francamente pavotas aunque funcionales para endulzar la moralina de “la opinión pública”. Y para contraponer a la desmesura, la chabacanería y la ambición que se atribuían a la dirigencia política. Hasta la verborragia podía ser pecado capital y el laconismo (consecuencia de la falta de ideas) podía difundirse como mérito. Las clases dominantes, si se mira bien, hacen lo mismo con sus integrantes.
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Uno de ellos: Mirado en perspectiva, Videla fue un protagonista preponderante de la dictadura pero jamás llegó a ser un líder, un político con alguna proyección ni nada semejante. Compararlo con otros dictadores criminales odiados, pero también con seguidores como Francisco Franco o Augusto Pinochet sería imposible. Otra su dimensión, otra su proyección. ¿Habrán sido mayores sus ambiciones, alguna vez? El cronista intuye que sí y cree que no importa para la lectura histórica ulterior.
Las preguntas contrafactuales, podrá alegarse, son siempre interesadas e incomprobables sus respuestas. Así es, asume el cronista, y propone otra. ¿Hubiera sido muy distinto el devenir si el primer presidente del “Proceso” hubiera sido otro general, digamos Viola, Galtieri o Bignone? La repuesta subjetiva es que poco hubiera cambiado en sustancia. Algo pesan, siempre, las características del que comanda desde arriba... pero lo esencial de la dictadura hubiera quedado invicto.
En el contexto actual, que tipifica a ese régimen como una dictadura cívico-militar, el cadete fue un engranaje de la máquina, tan esencial cuan reemplazable por otra pieza.
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Los pactos de sangre: La personalidad del represor Emilio Eduardo Massera fue su contracara. El entonces comandante de la Armada era fanfarrón, mujeriego, con la ambición política a flor de piel, desbocado, soez. El dictador Leopoldo Fortunato Galtieri también fue extrovertido, borracho y tuvo lo que jamás lograron sus colegas de armas: un baño de multitudes, tan fervoroso como efímero.
Las diferencias personales son palmarias pero se diluyen en la perspectiva, supone el cronista: con el tiempo serán comidilla para contemporáneos o para especialistas. Prevalecerán en la memoria las características integrales de la dictadura. Los centuriones serán, de alguna forma, un arquetipo.
Los ejes que compartieron todos los que comandaron la dictadura (militares, empresarios de alto rango y prelados) fueron contados y consistentes.
El primero, talar de raíz la herencia nacional, popular y progresista. El Estado benefactor, las leyes sociales y laborales pioneras, la capacidad de lucha popular, el poder de sindicatos y organizaciones sociales. Una sociedad avanzada, bien ranqueada entre socialdemocracias y populismos del siglo XX, una ciudadanía resistente y hasta jacobina. Una hidra de mil cabezas que se debían cortar, pues era impensable vencerla o domesticarla de otro modo. En ese plano podían discutirse instrumentos, hasta la política económica implementada por José Alfredo Martínez de Hoz. Pero los objetivos fueron, en sustancia, intangibles.
El segundo pacto, necesario para arrasar con el mejor pasado argentino, fue el terrorismo de Estado como metodología. Podían colarse mejicaneadas, algún desborde de algún arma contra personalidades afines o tuteladas por otros uniformados. Desvíos trágicos y bestiales (repudiables como los demás crímenes) que no alteraron el criterio general y compartido. Sectores importantes del empresariado local y extranjero afincado en Argentina aportaron su colaboración. Instigadores, cómplices y encubridores surgieron de sus filas. Algunos se enchastraron las manos con sangre. Se investiga ahora, con buenas pruebas de cargo, si fue el caso de Carlos Blaquier o de Vicente Massot, que tendrán su juicio legal, tutelados por la presunción de inocencia.
El tercer pacto fue el silencio ulterior, el ocultamiento de pruebas, datos, nombres, documentos... La jerarquía de la Iglesia Católica fue cómplice esencial para este objetivo y formidable encubridora.
Cívica, militar y algo más fue la dictadura que el cadete gris presidió. Luego honró todos los pactos espurios hasta ayer mismo.
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En la cárcel: Murió a avanzada edad, en una cárcel común, condenado por crímenes de lesa humanidad. Como debía ser. De la pléyade de juicios que le iniciaron, sólo uno llegó a sentencia definitiva según informa con habitual rigor el Centro de Estudios Legales y Sociales. Es uno entre tantos, pero es bastante para decir que la Justicia humana le llegó. El Juicio a las Juntas y su revalidación ulterior a 2003 juntan en ese logro a los ex presidentes Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner, un símbolo que no viene nada mal.
Ni Videla ni sus aliados cívico-militares pensaron en su momento que eso sería posible. Los vaivenes de sucesivos gobiernos democráticos parecieron caer a la impunidad plena. La puerta a ese infierno se abrió con las leyes de la impunidad del gobierno alfonsinista y el círculo pareció cerrarse con los indultos del ex presidente Carlos Menem. Pero la lucha inclaudicable de los movimientos de derechos humanos, con la vanguardia insuperable de Madres y Abuelas, mantuvo viva la esperanza que se concretó durante la presidencia de Kirchner.
Videla se va cuando los procesos judiciales (demasiado morosos, por cierto) se expanden por toda la geografía argentina. Se quiebran solidaridades políticas y judiciales. Las víctimas sobrevivientes (tras una atroz secuencia de zozobras y desaires) han recobrado autoestima. Su voz resuena: pueden contar su historia. Y, sobre todo, fueron testigos de cargo en todas las causas. Sus declaraciones, validadas en Tribunales, son el fundamento institucional de las condenas. El megajuicio de la ESMA (el centro con más sobrevivientes) es el punto máximo de ese avance histórico, aunque para nada el único. De la mesa de torturas, al rol de testigo calificado, las víctimas han sido protagonistas centrales de un logro (parcial, pero muy alto en la comparación mundial) de la sociedad argentina.
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Dónde, cómo y cuándo: Estela de Carlotto, que acostumbra hablar con sabiduría y templanza, expresó ayer que una muerte no debe traer alegría. Otras víctimas o ciudadanos reaccionan distinto, penando porque Videla murió comulgando o porque no llegaron todas las condenas. O viviendo emociones complejas, que mezclan tramos de alegría con las lágrimas o la dolorosa catarsis.
El cronista prefiere ser parco para transmitir sus irrelevantes sensaciones subjetivas en estos casos. Sí se anima a confesar que odió a ese tipo y a la dictadura que en su momento creyó interminable. También que, como tantos ciudadanos, sufrió la defección de la democracia y supuso que la impunidad había ganado la partida, en enorme medida. Desde 1987 las banderas no se arriaron, la pulseada se sostuvo dentro de lo posible, pero el escenario de hoy era poco más que una utopía.
Por eso, cree atinado como cierre parafrasear a una gran intelectual y luchadora argentina, la entrañable psicóloga Silvia Bleichmar. Ya enferma, poco antes de fallecer, Bleichmar publicó un libro titulado No me hubiera gustado morir en los ’90. No hubiera sido bueno que Videla muriera en los ’90, entornado de impunidad. Gris y olvidado, despojado del uniforme que deshonró, murió como debía morir, donde debía morir y en una época cuya mera existencia hizo todo lo posible por impedir.
EN 1985, VIDELA FUE CONDENADO EN EL JUICIO A LAS JUNTAS Y EN 1998 FUE DETENIDO POR EL ROBO DE BEBES
Tres condenas y muchas más pendientesPor Alejandra Dandan
La Cámara Federal lo sentenció a perpetua, pero Menem lo indultó en 1990. Como el robo de bebés quedó fuera de las leyes de obediencia debida y de punto final, pudieron volver a detenerlo. Ahora lo juzgaban por el Plan Cóndor.

Jorge Rafael Videla en el Juicio a las Juntas de 1985 y en el juicio por fusilamientos en Córdoba, en 2010.Imagen: DYN & Pablo Piovano.
En la causa 13/84, que probó la existencia del plan criminal, Videla fue condenado a reclusión perpetua por “66 homicidios doblemente calificados por alevosía e intervención de tres o más personas, cuatro tormentos seguidos de muerte, 93 tormentos, 306 privaciones ilegales de libertad calificadas por violencia y amenazas y 26 robos”. Esos datos leídos hoy parecen “escandalosamente pocos”, como recordó anoche una de las testigos. El contexto era otro. Videla fue absuelto por ejemplo en cinco de los seis casos de robo de niños del juicio, porque las víctimas no habían aparecido y los jueces no dieron por probados los hechos. La Justicia esperó hasta 2012 para replantearlo.
La siguiente condena la recibió el 22 de agosto de 2010. El Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba lo condenó a perpetua por el fusilamiento de 31 presos de la Unidad Penal y ordenó la detención en cárcel común. Los jueces condenaron además a Luciano Benjamín Menéndez y a otros 28 represores. Durante el juicio, Videla habló en cuatro oportunidades. En la última se situó en el lugar de los perseguidos políticos, la lógica de la “guerra” que volvió a plantear en cada una de sus intervenciones en los juicios. “Los enemigos de ayer están hoy en el poder y desde él intentan establecer un régimen marxista, a la manera de Gramsci, que puede estar satisfecho de sus alumnos”, dijo entonces.
En julio de 2012, el Tribunal Oral Federal 6 porteño lo condenó a 50 años de prisión por 20 apropiaciones de menores. La sentencia planteó por primera vez el robo de niños como “una práctica sistemática y generalizada”. Al contrario de lo que había dicho la Cámara en 1985, los jueces “sí pudimos probar que la sistematización estaba: estaba la práctica de secuestro, tortura, cautiverio, desaparición de la madre y desaparición del niño”, explicó la presidenta del Tribunal, María del Carmen Roqueta. Para entonces, la reforma del Código Procesal permitió a Abuelas de Plaza de Mayo impulsar el pedido a 50 años de prisión por diez menores que continuaron desaparecidos después de ese año. Videla además fue condenado por los casos de niños aún no aparecidos, lo que marcó otra diferencia con el ’85. El tribunal dijo que “esos niños nacieron, que los vieron, que los escucharon, que estuvieron con la madre, que se los sacaron enseguida, o sea el niño nació vivo y el niño está. Punto”, explicó en ese contexto la jueza. Videla pronunció ahí también unas últimas palabras, e integró a los niños a lógica de la “guerra”: “Muchas parturientas usaron a sus hijos embrionarios como escudos humanos al momento de ser combatientes”, tronó.
En la actualidad, el dictador era juzgado por el plan de coordinación represiva de los países del Cono Sur. En un comunicado, el CELS explicó uno de los efectos de su muerte: “De los 106 casos que comprenden esta causa, 44 no podrán ser juzgados por ser Videla el único imputado”. Entre esos casos, están los de Brasil y unas diez víctimas de Bolivia y de Perú.
Entre las causas ya elevadas a juicio está la llamada “causa Videla”: reúne a más de 550 víctimas del I Cuerpo del Ejército. El juicio estaba en manos del Tribunal Oral Federal 3, y la fiscalía de Martín Niklison. Las víctimas ya habían sido motivo de otras causas, como jefes de Aérea y el centro clandestino de El Vesubio, pero Videla no había sido juzgado. Un problema que generó el atraso de la Justicia se ve en este expediente por partida doble. Una gran parte de las víctimas eran a la vez “casos” imputados al jefe del Batallón 601, el general Carlos Martínez, detenido y procesado recién el año pasado por 1200 hechos. Martínez murió el 7 de abril, era el arquitecto del exterminio, el hombre que tenía en sus manos los datos que surgían de la Inteligencia del país.
Otro juicio pendiente es el del Operativo Independencia, en Tucumán. Videla allí estaba procesado y el juicio aún no tenía elevación a oral. Una característica es que la imputación a Videla arranca antes de la fecha del golpe y marca de esa manera una continuidad en la política represiva entre ambos momentos. También está la causa por el asesinato del obispo Enrique Angelelli. Videla está procesado y la causa fue elevada a juicio oral el 6 de diciembre de 2012.
TATY ALMEIDA Y NORA CORTIÑAS, DE MADRES DE PLAZA DE MAYO LINEA FUNDADORA
La importancia de que muriera preso
Almeida destacó el trabajo de los organismos y el impulso del gobierno de Kirchner a los juicios. Cortiñas se preocupó por los archivos que podría guardar Videla.

Nora Cortiñas y Taty Almeida dieron su opinión sobre la muerte del dictador Videla. Imagen: Pablo Piovano & Vera Rosemberg.
La integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Taty Almeida consideró sobre la muerte del dictador Jorge Rafael Videla que “veo a los 30 mil (desaparecidos), incluido Alejandro (su hijo), levantando el dedo pulgar, son 30 mil que no lo van a dejar tranquilo en el más allá, no sé qué hay en el más allá, pero los genocidas no van a entrar”. En tanto, Nora Cortiñas, también de Madres Línea Fundadora, expresó que “se mueren los genocidas y no se van abriendo los archivos”.
Almeida destacó el desarrollo y la continuidad de los juicios a los represores que cometieron delitos de lesa humanidad durante la dictadura de que Videla fue engranaje esencial, y sostuvo que se llegó a ellos “gracias a la lucha inclaudicable de los organismos de derechos humanos, los ex presos políticos y los sobrevivientes que nos encontramos con un presidente, nuestro querido Néstor Kirchner, que nos escuchó”. La dirigente de derechos humanos agregó que Kircher “tomó a los derechos humanos como política de Estado, un Estado presente que declaró la nulidad de las leyes del perdón y no hay marcha atrás”.
Por su parte, Cortiñas destacó que el dictador “murió condenado”, pero pidió que se “busque” información del “entorno” de Videla para proseguir con las causas sobre bebés apropiados en ese período histórico. “Se murió un condenado, cómo no va a haber información, claro que la hay” en el entorno del militar fallecido, sobre la metodología represiva empleada en esos años. Al respecto, la dirigente de derechos humanos reclamó investigar “a quiénes les entregaron los bebés nacidos en cautiverio”, ya que “falta mucha información y ellos la tienen”. A su criterio, esto es fundamental porque “todavía falta condenar a muchos genocidas, y en eso estamos”.
Para Cortiñas, “no hay perdón, no hay olvido, no hay reconciliación. Ahora está muerto, pero en vida nunca se arrepintió ni tuvo algún mínimo gesto que nos permitiera llegar a la verdad y a la justicia. Por eso nosotras seguimos en la búsqueda”. La madre de Plaza de Mayo dijo que desde su sentimiento no festeja la muerte “porque se mueren y se van con los secretos más importantes de la historia, nosotras peleamos siempre por la apertura de los archivos que queremos y que estamos permanentemente tratando de encontrar, se mueren llevándose este secreto tan trágico, ellos saben dónde están, ellos los tienen”. Y destacó que “no nos acercamos ni siquiera para insultarlos como se merecen, ni para preguntarles nada, nunca hemos pedido ni buscado venganza”.
Por Martín Granovsky
Mi tío Gregorio era el padre de mi primo Mario Lerner. Una noche de marzo de 1977 él y mi tía Celina llegaron a su departamento de Almagro, en la calle Don Bosco, y al prender las luces vieron cápsulas servidas, una botella de whisky medio vacía, la biblia bilingüe idish-español destruida y rastros de sangre.
Viejo militante de izquierda, el tío Gregorio era sensible y activo a la vez. Tan sensible que editó en la Argentina por primera vez el Diario de Anna Frank, que mis viejos corrigieron para pagarse la luna de miel en Córdoba. Y cuando se ponía activo podía ser cabrón. Tan cabrón para que los correctores trabajaran en su luna de miel (disculpémoslo, por la cultura y por Anna Frank) o para desafiar riesgos e investigar qué había pasado con Mario. Porque si había sangre, habría un cuerpo. ¿Vivo? Su pesquisa terminó en la morgue. En el medio supo que Mario había sido arrastrado aún con vida. Y después averiguó que existía un acta policial del 17 de marzo: “Siendo las 23.30, el funcionario que suscribe, jefe de la comisaría décima, hace constar que en este momento se hacen presentes en la unidad Fuerzas Conjuntas, las que expresan que en cumplimiento de directivas emanadas del Cuerpo de Ejército I (Subzona Capital) efectuaron, momentos antes, un procedimiento en la intersección de Quintino Bocayuva y Don Bosco, con el objeto de detener al delincuente subversivo de la autodenominada banda Montoneros, Mario Lerner (a) El Ruso. Que detectado el causante en la ochava sudeste se le impartió la orden de detención recibiendo la fracción operativa por toda respuesta dos disparos con un arma de puño, siendo repelida la agresión por las fuerzas legales, cayendo abatido el sedicioso”.
Si había sido asesinado y había cuerpo, había homicidio. Había una relación entre el Ejército y la policía. Había una relación entre el Ejército, la policía y la morgue. Había una cadena de mandos: remataba en Videla tras pasar por los subordinados de Carlos Suárez Mason, jefe del Cuerpo I de Ejército, y por el propio Suárez Mason.
Mi tío, que era un loco lindo, juntó testigos. “Un día va a volver la democracia y a éstos los van a juzgar”, decía. Nosotros lo mirábamos sin comprenderlo del todo. Lo entendió más una abogada, Alicia Oliveira, que lo patrocinó. Mi tío terminó queriéndola como a una hija más. Alicia, que había sido jueza, tenía muy en claro una cosa. Siempre recuerdo la primera vez que me lo dijo, como transmitiéndome algo que uno debe saber: “Nene, los Estados producen papeles, y no siempre son secretos”. El hilo de la morgue llevaba a Videla. Y cuando por impulso de Raúl Alfonsín y organismos de derechos humanos se hizo el Juicio a las Juntas, en 1985, el caso de Mario, con su abundancia de pruebas halladas por el tío Gregorio y Alicia y evaluadas al principio de la democracia por el juez Carlos Olivieri, bastaba para condenar a Videla por homicidio.
Mi tío vivía cuando Videla fue sentenciado a perpetua. Tenía razón: un día los iban a juzgar.
También vivía cuando Menem lo indultó.
Se murió después. Había nacido en 1911 en Yagorlik, un pueblo de Ucrania a orillas del Dniéster donde las casas de los judíos eran saqueadas y los colchones, sableados. Primero por los cosacos. Después por los antibolcheviques en medio de la guerra civil con los comunistas.
¿Entienden por qué hubiera dicho “bueno...”?
La noticia irrumpió el devenir de la media mañana. “No paran de preguntarnos qué sentimos, así que decidimos responder todos juntos”, explicó la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, para dar comienzo a la conferencia de prensa que encabezó junto a Madres de Plaza de Mayo, Hijos, la Asociación Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Jujuyy el Centro de Estudios Legales y Sociales, entre otros organismos de derechos humanos que se reunieron pasado el mediodía en la sede porteña de Abuelas. El genocida Jorge Rafael Videla, la figura más emblemática de la última y más sangrienta dictadura cívico-militar argentina, había sido encontrado muerto a primera hora de la mañana en su celda de la cárcel de Marcos Paz. “Sentimos alivio porque deja la faz de la Tierra un hombre deshumanizado y sin escrúpulos, pero también pesar por todas las cosas que no dijo”, resumió Carlotto en la suya, la voz de los organismos.
“Muchos de nosotros nos enteramos por los periodistas, cuando nos llamaban para preguntarnos qué sentíamos”, mencionó Carlotto. La demanda de opiniones fue tal que resolvieron reunirse y unificar las palabras en un mismo espacio y tiempo. Sentada en el centro de la mesa, al lado de la otra Abuela, Buscarita Roa, y de la Madre Gastelú; sostenida desde atrás por la presencia de varios nietos recuperados –el diputado Horacio Pietragalla y Victoria Montenegro, entre otros–, Hijos, familiares y militantes de derechos humanos, que fueron llegando de a poco, Carlotto se hizo cargo del micrófono y comenzó con una aclaración: “Podemos tener diferencias menores, pero el sentimiento compartido en absoluto es de alegría.
La muerte no nos alegra, celebramos la vida, pero además no es costumbre nuestra festejar este tipo de acontecimientos”.
Los referentes de los organismos de derechos humanos siguieron las palabras de la Abuela como si la suya fuera su propia voz. “La muerte de este hombre nos deja casi aliviados”, deslizó Carlotto. El gesto adusto, los ojos vidriosos, el rostro nublado que trabaja para despejar, aún, las ideas –“Muchas veces pensamos en el día de la muerte de Videla, y aún así la sensación sigue siendo nueva”, confesaría más tarde Gisselle Tepper, de Hijos–, resultaron inevitables. “Deja la faz de la Tierra un genocida, un hombre deshumanizado, sin escrúpulos que, al igual que sus compinches, fue capaz de idear un plan de exterminio y muchos años después seguir jactándose de lo que hizo. Un hombre que no confesó, que no se arrepintió, que no tuvo el más mínimo gesto de humanidad y que, por el contrario, cuando habló con la prensa desde su lugar de detención reivindicó lo que hizo y prometió volver a hacerlo si fuera necesario”, añadió.
El alivio de ya no oír más su arenga que, a pesar de sus 87 años, una condena a 50 años de cárcel por la creación y la puesta en práctica del plan sistemático de robo de bebés y varias otras a prisión perpetua –ninguna firme, salvo la del Juicio a las Juntas de 1985–, seguía encendida. “Este señor, que había declarado hace muy poquitos días –durante el juicio por el Plan Cóndor–, seguía insistiendo en que era una víctima y un preso político”, lo que “en algunas personas pueden generar duda o lástima. Muchos pueden llegar a confundirse, lejos de entender la muerte previo secuestro y tortura de 30 mil personas, el robo de bebés como plan sistemático, la creación de centenares de centros clandestinos de detención donde se practicaron las cosas más horribles”, sostuvo la presidenta de Abuelas.
Los organismos destacaron el hecho de que Videla hubiera muerto en una celda de una cárcel común. “Es cierto que queda inconclusa la historia de sus condenas en el sentido de que aún restaba juzgarlo por muchos delitos, pero por lo menos se lo pudo condenar a pesar de que las leyes de impunidad nos mantuvieron tantos años sin justicia, y desde la Justicia ordinaria, sin la intervención de ningún Tribunal especial”, remarcó Carlotto. Sin embargo, la sensación también es de pesar por no haber oído de su boca “todo lo que sabía de nuestros hijos, de los nietos que seguimos buscando”, sumó Buscarita Roa, otra Abuela. “El pesar de que no haya hablado, de que se haya negado a contribuir para encontrar a los desaparecidos y los 400 nietos que las Abuelas buscamos, los desaparecidos con vida. No tuvo un rasgo o palabra para nosotros, salvo las que reafirmaron sus crímenes”, selló Carlotto.
“Su muerte se puede comparar con un punto final biológico. ¿Cómo responde la Justicia frente a esta realidad?”, se preguntó Lorena Balardini, del CELS. Los organismos advirtieron la falla de la Justicia en su carrera contra reloj y reclamaron una “Justicia digna, coherente con los tiempos. No estamos conformes con la vigente porque hay piedras en este camino, puestas por los propios jueces y a veces hasta los fiscales. El reclamo es para que llegue a tiempo”, apuntó la presidenta de Abuelas.
El intento es, al fin y al cabo, mirar hacia adelante “sin venganza ni odios. Mañana seguiremos como hoy y ayer”, tranquilizó la mamá de Laura y abuela de Guido, aún sin su verdadera identidad. Porque la muerte de Videla es ni más ni menos que eso: la muerte de “una persona que mató, torturó, robó y violó los derechos humanos”. “Acá no se cierra nada. Seguimos construyendo verdad, manteniendo la memoria y la Justicia. Aquí no conciliamos, no hay reconciliación. Aquí es memoria, verdad y justicia inexorablemente”, concluyó.
“Hizo mucho daño”
Por Hugo Cañón *
Transitó con certeza de la vida a la muerte. No hubo intervalos, huecos, incertidumbres, incógnitas. Estaba vivo y murió, así de simple, así de natural. Se sabe cómo, cuándo y dónde dejó de estar vivo, para pasar a tener la calidad de muerto. Su entidad nunca se perdió, ni se perderá. Esta es la legalidad que se le garantizó y se le garantizará. El hace décadas salió de la legalidad. Por su decisión quebró en 1976 el sistema jurídico vigente. El lo partió, lo aniquiló, generó un plan clandestino de exterminio, secreto, marginal, por fuera del Estado de derecho. Se mantuvo fuera del sistema por automarginación. Mientras pudo. Se lo reincorporó al sistema legal con una condena perpetua en 1985. Pero a él lo seducía la marginalidad, se enamoró de la ilegalidad, y por eso se fugó del sistema. Mejor dicho: lo ayudaron en 1990 a evadirse mediante una ganzúa llamada Indulto. Menem lo hizo. Así estuvo muchos años en los bordes que la impunidad garantiza. Claro, podía correr por la Costanera de Buenos Aires, pero no podía hacer footing en el exterior porque si salía del país la justicia universal lo hubiese colocado nuevamente en el sitio que la legalidad asigna: la cárcel. Así pasaron los años, pero la lucha de la sociedad, la militancia de los organismos de derechos humanos, la convicción moral acerca de la necesidad de seguir el camino de la verdad y la justicia y la adopción de una política de Estado en materia de derechos humanos adoptada a partir de 2003 habilitaron que se lo pudiese traer nuevamente al sistema legal: se lo juzgó y condenó en el marco del Estado de derecho. Así se le asignó el lugar que le correspondía: una cárcel común, donde tuvo la digna oportunidad de morir en paz (sólo él habrá sabido si en el instante final balbuceó algún pedido de perdón ante tanta atrocidad desplegada en su vida, o si se ahogó en su último estertor tragando su odio y crueldad. Tal vez el dios en el cual creía lo sepa, nosotros no). ¿Habrá valorado que nadie lo trató como una entelequia? ¿Habrá llegado a admitir que se lo trató como un ser humano incluido? ¿Habrá llegado a comprender que fue juzgado como lo saben hacer los hombres civilizados? Son enigmas. Las respuestas se las llevó con él, como se llevó tanta información que de haberla brindado hubiese suministrado un bálsamo a tanta angustia acumulada que genera la incertidumbre de no saber cómo, dónde están los desaparecidos, qué pasó con ellos. Su silencio monacal obrará como daño colateral. En estas reflexiones podemos decir que se fue un hombre insignificante, minúsculo, sin grandeza. No fue presidente, sino un tirano usurpador y no fue general, porque se arropó con el uniforme del traidor, no con el del soldado que está junto al pueblo y por la emancipación al lado de los pueblos hermanos de la patria grande de San Martín, Bolívar, Artigas, Martí. Que nadie escriba obituarios, como se estila, haciendo referencia al recientemente “desaparecido” dictador. El no desapareció: ¡se murió! No sé si descansará en paz. Nosotros descansaremos de él.
P.D.: “Pasó el diablo por Marcos Paz y dijo: ‘Algo es algo, y se lo llevó’. Pero aclaró: en el infierno están prohibidos: el fragote, la propaganda, la tortura, la desaparición”.
* Ex fiscal general de Bahía Blanca y copresidente de la Comisión por la Memoria.
Por José Pablo Feinmann
Videla no se traicionó nunca. Seco, enjuto, rígido como un cadáver que vive, consumido por un odio que lo enflaquecía al costo de entregarle las fuerzas para la devastación, fue siempre el mismo. Siempre igual en su pasión tanática. Porque era eso: un ser pasional. Constituido por la pasión de dar muerte a los otros. El terror era su idea del orden. La de los cementerios, su idea del silencio. Torturar, su modo de escuchar a los otros. Hablaba, él, poco. Sus oídos estaban abiertos a las palabras que contenían información, las que le llegaban de la tarea de inteligencia que tenía su lugar en los campos de la muerte. Sus oídos estaban cerrados para la súplica de los que pedían por sus seres queridos. ¿Para qué abrirlos? ¿Para qué escuchar palabras de seres que habían parido subversivos?
No merece ni el esfuerzo de esta página. Menos aún si uno se empeña en escribirla bien. Buscar una buena prosa cuando se escribe sobre Videla casi avergüenza. Theodor Adorno, en 1969, escribía: “El autor fue incapaz de dar el último toque a la redacción del artículo sobre Auschwitz; debió limitarse a corregir las fallas más gruesas de expresión. Cuando hablamos de ‘lo horrible’, de la muerte atroz, nos avergonzamos de la forma (...) Imposible escribir bien, literariamente hablando, sobre Auschwitz, debemos renunciar al refinamiento si queremos permanecer fieles a nuestros impulsos; pero, con esa renuncia, nos vemos de nuevo metidos en el engranaje de la involución general”. Que no nos quite también nuestro amor por la belleza de las palabras. Queremos que estas palabras hoy tengan más fuerza y rigor que nunca para decir quién fue y –peor todavía– quién seguirá siendo. Mató sin justicia. Ya con ella es condenable hacerlo. El problema central de la filosofía no es –como decía Albert Camus, acercándose sin embargo a la respuesta– el suicidio. O sea, decidir si la vida merece o no ser vivida. El problema central es si hay o no hay que matar.
Ese problema, para Videla, ni siquiera existió. Jamás se hizo esa pregunta. Hay que matar. “Morirán todos los que tengan que morir”, dijo. Pero aún en los Estados en que rige la pena de muerte, se juzga antes a los que luego se decidirá si son culpables o no. Antes de ese juicio son todos inocentes. Porque no sólo hay que recordar que toda vida humana es sagrada. También que toda vida humana es inocente hasta que se decida lo contrario por medio de un tribunal, por medio de la Justicia. Videla mató inocentes. Creía en la incomodidad de la Justicia. En la incomodidad de lo legal. No comprendía, no podía comprender, no quería hacerlo, que en esa incomodidad radica el único medio de construir un orden social que no se base en la muerte. La legalidad –le dice un periodista al coronel Mathieu en La batalla de Argelia– es siempre incómoda. Decir –como dicen quienes buscan atenuar sus asesinatos o acaso perdonarlos o también justificarlos– que mató culpables porque mató gente que combatía con las armas en la mano, gente que “murió en combate” es una banalidad, y un acto de mala fe. La mayoría de los “combates” fueron fraguados.
Esos supuestos combatientes –casi todos masacrados, ultrajados en los campos de exterminio– ya habían muerto. Aunque la prensa de esos años –expresándose incluso con el mismo lenguaje del poder militar: “Fue abatido un importante cabecilla subversivo”– informara de sus muertes en destacados titulares.
Ese fue Videla. ¿Quién seguirá siendo? No podemos saberlo. Depende de los vaivenes de la historia. Depende de todos los que amamos y respetamos la vida en este país. Depende de nuestra fuerza y nuestra convicción para impedir su regreso. Porque esos que rencorosamente dicen: “Ya van a ver cuando se dé vuelta la tortilla”. Esos, lo quieren otra vez. Creo, sin embargo, que para quienes vivimos bajo su reino de cementerios, no morirá nunca. Videla es el núcleo íntimo de nuestro miedo. El secreto terror que todos llevamos en sí. Es nuestra perfecta idea del mal. De la ausencia o de la despreocupación de Dios. O, peor, de su complicidad con ese mal. Ese núcleo íntimo de terror que dejó en nosotros nos dice día a día que volverá. Que el mal es la esencia más determinante de este mundo y entonces él, que era el mal, retornará, de una u otra forma. Alguien aparecerá otra vez para ser Videla. Pero hay en nosotros y en muchos más otro núcleo y ese núcleo es el de nuestro amor por la vida y por la justicia y por las causas justas. Desde ese núcleo –que día a día crece en nosotros y seguirá creciendo– impediremos ese regreso tan indeseado, que no sólo es la perversa esencia de toda perversión, sino también del mal, de la muerte.
Por Nicolás Lantos
El oficialismo se hizo eco de la noticia acerca de la muerte de Jorge Rafael Videla: aunque la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no habló sobre el tema, muchos funcionarios, dirigentes y legisladores afines se manifestaron destacando el hecho de que el represor falleció “condenado y preso”. El jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, a través de su cuenta de Twitter destacó que “Videla murió juzgado, condenado, preso en una cárcel común y repudiado por todo el pueblo argentino”.
Por su parte, el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, hijo él mismo de desaparecidos durante la dictadura, destacó que “el Estado no debe nunca celebrar la muerte de nadie” pero sí que “la Justicia ha podido juzgar al principal responsable del genocidio en el país antes de su muerte”. El joven funcionario también señaló que este gobierno ha “podido reparar la mayoría de los crímenes que se han cometido” bajo el gobierno militar. “Es un día para reflexionar que otros tiempos se van acabando”, concluyó.
En un sentido similar se expresaron miembros del gabinete nacional, gobernadores alineados con la Casa Rosada, diputados y senadores del Frente para la Victoria y otras figuras relevantes del kirchnerismo, que coincidieron a grandes rasgos con el mensaje oficial.
Los Hijos
Además de Fresneda, otros familiares de víctimas del terrorismo de Estado que hoy forman parte del Gobierno dieron su opinión tras la muerte de Videla. Es el caso del legislador porteño Juan Cabandié, uno de los jóvenes que acompañaron a Néstor Kirchner el 24 de marzo de 2004, cuando el entonces presidente ordenó bajar el retrato del represor de las paredes del Colegio Militar. El jefe del bloque del FpV en la Legislatura porteña lamentó que el dictador se haya llevado “a la tumba información muy importante en relación a los nietos que faltan encontrar y a los cuerpos” de los desaparecidos.
“La única felicidad de los últimos años es que sus largos últimos días los haya vivido en una cárcel común, con prisión efectiva, gracias a la anulación de leyes de la impunidad, conseguida por la voluntad política de Néstor Kirchner”, agregó, sin embargo, Cabandié, quien confesó haber sentido “una enorme satisfacción” al “conocer de su propia boca que su peor momento había llegado con los Kirchner.”
Otro nieto recuperado, el diputado nacional Horacio Pietragalla, opinó: “En la última década, lo mejor que nos pasó fue empezar a condenar a estos personajes nefastos. La historia hizo que los podamos poner en el lugar que correspondía y que no queden impunes. Videla se va preso y condenado por la Justicia argentina”. Pietragalla también manifestó que el gesto de hacer retirar el retrato de Videla “no fue sólo bajar la foto de un genocida, sino bajar esa Argentina vieja que quedó atrás, de impunidad, y levantar una Argentina de justicia”.
El gabinete
A pesar de que la Presidenta todavía no habló públicamente desde la madrugada de ayer, cuando se conoció la noticia, algunos funcionarios que trabajan a pocos despachos de distancia sí lo hicieron. Además de Abal Medina, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, durante un acto en la provincia de Mendoza, comentó que Videla “representa una etapa trágica y nefasta de la Argentina”.
El titular de Trabajo, Carlos Tomada, también se refirió al fallecimiento del represor. “Ganamos nosotros y sin revancha, con memoria, verdad y justicia”, dijo el funcionario. “Estamos trabajando por un gobierno transformador, como la mayoría de los gobiernos latinoamericanos generando expectativas. Exactamente lo contrario que ellos querían”, señaló. También el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, aseguró que Videla “murió donde y cómo deben morir los genocidas y sus cómplices civiles y militares: en la cárcel común y con condena firme por los crímenes que promovieron y cometieron”.
En el Congreso
Las principales figuras kirchneristas en el Parlamento también salieron a dar su opinión. El vicepresidente Amado Boudou, titular de la Cámara alta, utilizó Twitter. “La muerte de Videla trae a la memoria una etapa espantosa del país, de dolor y muerte por el genocidio de la última dictadura militar. Videla terminó su vida preso, juzgado por una justicia de la democracia argentina y condenado por genocidio”, publicó en la red.
El presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, consignó: “Videla murió juzgado, condenado y encarcelado por un gobierno democrático, viendo el renacer de la militancia que quiso exterminar. En la historia argentina quedará marcado para siempre que en esta década ganada la justicia les llegó a los que derramaron sangre inocente e hipotecaron los destinos del país, y esto lo condujeron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner”.
También el senador Daniel Filmus opinó que “las circunstancias de la muerte del genocida Jorge Rafael Videla dejan una fuerte enseñanza para las futuras generaciones” y “reafirman que el plan de la dictadura fracasó, porque el objetivo del plan sistemático de secuestro, tortura y muerte fue el olvido y hoy la democracia avanza en poner fin a la impunidad”. En tanto, el diputado Roberto Feletti celebró que “en la Argentina de la década ganada también se derrotó a la impunidad”.
En las provincias
Los gobernadores más cercanos a la Casa Rosada sumaron su voz: es el caso del mendocino Francisco Pérez, quien se refirió a la muerte del “icono más importante” que tuvo la última dictadura cívico militar, “un capítulo nefasto de la historia del país”. En Entre Ríos, Sergio Urribarri señaló que Videla “no descansará nunca en paz” porque “nunca se arrepintió ni pidió perdón por todo el daño que le hizo al país y por el dolor que causó a miles de familias.”
Por último, el bonaerense Daniel Scioli se refirió al represor como “el símbolo de la dictadura, del terrorismo de Estado, de años trágicos para la Argentina por los desaparecidos, por lo institucional, económico y social” y llamó a “adoptar nuevos desafíos, en una democracia que debe madurar día a día, crecer en valores, nuevos logros y conquistas que hagan al bienestar del pueblo”.
Por Werner Pertot
La oposición, en sus distintas vertientes, condenó al dictador Jorge Rafael Videla en el día de su muerte. En la derecha, algunos dirigentes bordearon la banquina de comparar al genocida con el gobierno actual, pero pisaron el freno antes de desbarrancar por completo. Los radicales ensalzaron la figura de Raúl Alfonsín y el Juicio a las Juntas. El repudio a la figura de Videla fue generalizado en el centroizquierda y, desde la izquierda, recordaron leyes que siguen vigentes desde la dictadura.
Tanto el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, como su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, fueron escuetos como un haiku. “Videla nos recuerda lo que nunca más queremos en la Argentina”, tipió el líder del PRO. “Murió Videla. Murió un criminal”, definió Larreta. Algunos macristas coquetearon con la idea de juntar sus críticas a Videla con sus críticas al kirchnerismo. “Son igualmente monstruos los que celebraron la muerte de Kirchner como los que hoy celebran la de Videla. Representan una Argentina sin valores. Qué decadencia moral. Cuando nos miremos en unos años, nos espantaremos de nosotros mismos”, tuiteó la diputada PRO Laura Alonso. Ante las críticas que recibió, insistió en la misma senda: “Un país atravesado por el odio no puede tener un buen destino. O superamos nuestra propia historia o nos va a deglutir”.
Finalmente, tuvo que publicar una aclaración: “Videla fue un dictador genocida y Kirchner fue un presidente electo democráticamente y corrupto. No son comparables”. Para Alonso, “este país necesita más memoria histórica y menos venganza”.
“Murió Videla. Volvamos a los consensos posdictadura: libertad de prensa, división de poderes, no polarización, etc.”, planteó el director ejecutivo de la Fundación Pensar, Miguel Braun. “Las muertes invitan al juicio. Videla es parte y producto de una Argentina autoritaria que queremos dejar atrás y nunca más queremos repetir”, consideró el jefe de la bancada PRO en Diputados, Federico Pinedo. El aliado macrista Juan Pablo Arenaza estimó que “quedan todavía varios dictadores vivos en el mundo que llenan de terror a su pueblo”. Aclaró que se refería a “los hermanos Castro” en Cuba. Patricia Bullrich planteó que “Videla sembró de muerte nuestra patria, sin ley, sin reglas, sin límites. Para siempre Estado de Derecho”.
Desde el peronismo macrista, Cristian Ritondo afirmó: “Recuerdo el dolor de mis amigos y todas las víctimas que lucharon incansablemente para que se conozca la verdad y se haga Justicia”. “Murió en la soledad de una cárcel común, juzgado por la Justicia y condenado por la sociedad”, dijo el ministro de Espacio Público, Diego Santilli. “Ha muerto un asesino”, se sumó el gobernador cordobés José Manuel de la Sota.
“Murió Videla: lloramos las 30.000 víctimas de su dictadura”, afirmó el líder del FAP, Hermes Binner. La nieta recuperada y dirigente de Libres del Sur Victoria Donda expresó: “No siento alegría, sino dolor por todo el sufrimiento que Videla causó a miles y miles de argentinos y argentinas”. El dirigente del GEN Gerardo Milman opinó que la muerte de Videla debe “servir para recordar la importancia de las libertades individuales y las libertades de expresión como valores inherentes a la condición humana”. “Que se haya muerto repudiado y condenado es un triunfo político del pueblo argentino”, afirmó Claudio Lozano.
Los radicales se concentraron en la figura de Alfonsín. “Hoy debemos poner en valor la valentía de Raúl Alfonsín, que enjuició a los responsables de tanta barbarie”, estimó el ex vicepresidente Julio Cobos. “A los delitos e ilegalidades llevadas a cabo por Videla, Alfonsín respondió con el peso de la leyes”, afirmó Cobos, que no hizo alusión a la reapertura de los juicios luego de la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final. “Fue el responsable de un plan sistemático de exterminio y un genocida. Que haya muerto en prisión es un logro de la democracia, que le dio el derecho a defenderse en juicio. Lo que él no les dio a miles de argentinos asesinados y desaparecidos”, indicó Ricardo Gil Lavedra, uno de los camaristas que lo juzgaron. “Videla demostró que nada hay más perverso y corrupto que una dictadura”, planteó Ricardo Alfonsín.
Elisa Carrió no habló del tema. Sí lo hizo su nuevo aliado Pino Solanas: “Videla murió sin haber dado muestra de arrepentimiento y sin reconocer los atroces crímenes cometidos durante la genocida dictadura. La Justicia debe seguir investigando y se deben abrir los archivos para que no se lleven a la tumba los secretos del genocidio”.
En el mismo sentido se pronunciaron en el partido de Hugo Moyano y en la izquierda. “El hecho de que Videla haya muerto luego de ser juzgado y cumpliendo una condena a perpetua en cárcel común es una buena noticia”, estimó el diputado Facundo Moyano. “Videla y Martínez de Hoz se murieron riendo de que aún siguen vigentes leyes que ellos hicieron para violar derechos de los trabajadores”, sostuvo Julio Piumato.
“Videla murió, pero muchas de las leyes antiobreras de su dictadura siguen en pie”, destacó la dirigente del PTS Myriam Bregman. Desde el PO, Jorge Altamira recordó que “Videla había sido nombrado por el peronismo, con apoyo de la oposición, que lo definió como un general liberal”. El dirigente del MST Marcelo Parrilli destacó que “mucho antes que Videla murió el proyecto político de la dictadura que querían sostener por veinte años”.
“No hubo rostro peor de la discriminación”
- Kirchner. “Llegamos al matrimonio Kirchner, que vuelve a retrotraer todo este asunto a la década de los ’70 y vienen a cobrarse lo que no pudieron cobrarse en esa década y lo hacen con un espíritu de absoluta revancha, con el complejo, y ésta es una opinión personal, y con el agravante de quien pudiendo hacerlo no lo hizo en su momento. Estos señores eran burócratas que repartían panfletos y no mataron ni una mosca entonces. Y eso les da vergüenza, claro, y quisieron exagerar la nota de la persecución para sacar patente de corso, de malos de una película en la que no estaban. No, no, es la vendetta para una satisfacción personal sin razones, totalmente asimétrica, fuera de medida. Aquí no hay justicia, sino venganza, que es otra cosa bien distinta.”
- Rehenes. “Si el juzgado en este caso, independientemente de su edad, lo es en función de haberse excedido en el cumplimiento de una orden, está bien juzgado. Los demás, le aseguro, son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha, como parte de ese castigo colectivo con que se quiere castigar a todas las Fuerzas Armadas. Este plan sigue una política gramsciana que esta gente cumple de punta a punta, disuadiendo a unas instituciones que han tomado como rehenes, creando desaparecidos que nunca existieron y vaciando de contenidos a la Justicia. Hoy la República está desaparecida, no tiene Justicia porque la que tiene es un esqueleto sin relleno jurídico; el mismo Parlamento no tiene contenidos, está compuesto por ganapanes que temen que les vayan a quitar el puesto y se venden al mejor postor. No hay nadie en la escena política con lucidez capaz de hacerles frente. El país tampoco tiene empresarios porque están vendidos al poder. Hoy las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón.”
- Detenidos. “Quiero recordarles a cada uno de ellos, principalmente a los más jóvenes, que hoy promedian las edades de 58 a 68 años, que aún están en aptitud física de combatir, que en caso de continuar sosteniéndose este injusto encarcelamiento y denostación (sic) de los valores básicos, ameriten el deber de armarse nuevamente en defensa de las instituciones básicas de la República, hoy avasalladas por este régimen kirchnerista encabezado por la presidenta Cristina y sus secuaces.”
- Futuro. “La suerte nuestra, la de los militares detenidos, está en que el país se encamine por otra dirección. Si el país cambia hacia otro rumbo, seguramente no estaríamos presos.”
- Triple A. “Perón, entonces, en una reunión secreta con los dirigentes peronistas, en Olivos, da a entender a través de una directiva que se acabaron los miramientos hacia estos actos y que había que acabar de una vez, incluso por la violencia, respondiendo a este tipo de acciones violentas y terroristas. Esta decisión dio lugar a que se produjeran una serie de acciones encubiertas. Y lamentablemente la mano ejecutora de este grupo que operaba bajo las órdenes y el consentimiento de Perón era José López Rega, que organiza la Triple A.”
- Enemigo. “La acción del terrorismo sigue por su cuenta. Aquel calificativo de que eran ‘jóvenes idealistas’ por pensar distinto hasta el extremo de masacrarlos quedó en evidencia, era una vulgar patraña. Esta gente estaba entrenada en el exterior, principalmente en Cuba, Siria, Libia y otros países, y luego dentro del país con instructores foráneos; además tenían armamentos y equipos de alto nivel ofensivo, incluso de tecnologías avanzadas. Todo ello reforzado con fábricas de armas y explosivos que llegaron a operar y tener dentro del territorio argentino. Tenían capacidad para matar y hacer daño a la sociedad argentina. Como remate a toda esta estructura, estaba la crueldad que los distinguía, no eran ángeles, sino terroristas.”
- Luder. “A finales de agosto de 1975, soy nombrado comandante en jefe del Ejército Argentino, y en los primeros días del mes de octubre, a principios, somos invitados los comandantes de los tres ejércitos a una reunión de gobierno presidida por Italo Luder, que ejercía como presidente por enfermedad de María Estela, en las que se nos pide nuestra opinión y qué hacer frente a la desmesura que había tomado el curso del país frente a estas acciones terroristas (...) Con el acuerdo de las otras dos fuerzas militares, la Armada y la Fuerza Aérea, yo expuse algunos lineamientos para hacer frente a la amenaza terrorista que padecíamos. De acuerdo con el gobierno de entonces se realzaban algunas medidas acordadas entre las partes para hacer frente al terrorismo y que en un período de año y medio esta amenaza fuera conjurada de una forma eficiente. Italo Luder llegó a firmar los decretos para que las Fuerzas Armadas del país pudieran actuar efectivamente en la lucha contra los ‘subversivos’ y el terrorismo. También se decidió que las fuerzas de seguridad del Estado, juntamente con las Fuerzas Armadas, se coordinasen en estas acciones antiterroristas. Se había logrado un acuerdo entre el poder político y los militares para luchar conjuntamente contra el terrorismo. Luder, prácticamente, nos había dado una licencia para matar, y se lo digo claramente. La realidad es que los decretos de octubre de 1975 nos dan esa licencia para matar que ya he dicho y casi no hubiera sido necesario dar el golpe de Estado (...) Realmente Luder nos había dado para la guerra todas las formas y medios que necesitábamos, en nosotros estaba el ser prudentes o no, queriendo reconocer que en algunos casos hubo excesos.”
- Cursos de acción. “Con acuerdo de las otras dos fuerzas, yo hube de exponer cuatro cursos de acción, que no viene al caso detallar ahora, que culminaron con la selección de parte del doctor Luder del cuarto curso de acción, que era el más riesgoso, en cuanto que confería más libertad de acción, pero que garantizaba en no más de un año y medio que el terrorismo sería derrotado. Los cursos de acción del 1 al 3 eran más contemplativos, pautados con el fin de evitar errores, pero –de ser seguidos– irían a dilatar sin término el caos en el que se vivía. El acuerdo se firmaba, bajo estos decretos, para combatir el terrorismo en todas sus formas y hasta el aniquilamiento definitivo (...) A partir de ese momento, de hecho y de derecho, el país entra en una guerra, pues no salimos como Fuerzas Armadas a cazar pajaritos, sino a combatir al terrorismo y a los subversivos. Estamos preparados, como militares, para matar o morir, estábamos en una guerra ante un enemigo implacable, aunque no mediara una agresión formal, estábamos en una lucha. Así, a principios de octubre de ese año, entramos en una guerra de una forma clara. Desde el punto de vista del planeamiento no fue sorpresa, porque el Ejército ya jugaba con hipótesis de conflicto, una de las cuales era un desborde sorpresivo terrorista que sobrepasara a las fuerzas de seguridad y que se tuvieran que emplear a las Fuerzas Armadas para detener la amenaza. Teníamos esa contingencia prevista.”
- El golpe. “Hacía falta una medida de fuerza y la gente compartía esa visión. Si nosotros no lo hacíamos, el vacío de poder iba a ser aprovechado por la subversión para llegar al poder y ocupar todo el espacio dejado por otros. Así de sencillo. O tomábamos el poder o la subversión se hacía por la vía de las armas con las instituciones. Teníamos planes, métodos para el combate al terrorismo, podíamos hacerles frente y así lo hicimos. Pero, además, el gobierno que teníamos, que actuaba de una forma pusilánime y anarquizante, no estaba en condiciones de hacer frente a la amenaza que vivíamos en esos momentos, en que cada día el deterioro era mayor.”
- Orden. “En el año 1978 el Proceso había cumplido plenamente con sus objetivos, entre los que destacaba el fundamental, que era poner orden frente a la anarquía y el caos que amenazaba y enfrentaba el país el 24 de marzo de 1976. Y ¿por qué digo que había cumplido con sus objetivos? Simplemente porque no había ni asomo ya de la amenaza terrorista y mucho menos de la delincuencia común. Eramos uno de los países más seguros del mundo, caminábamos en la mejor de las direcciones. En lo económico, también se había mejorado, aunque teníamos riesgos inflacionarios que no voy a ocultar ni minimizar. Pero sí se había logrado la confianza del exterior, sobre todo a través de créditos para la Argentina para remozar el aparato productivo del país que estaba seriamente desatendido. Había, además, una gran paz social y se aceptó, mediante un acuerdo con los gremios, que los salarios estuvieran sujetos a la productividad y no a otros elementos; el que más trabajaba más ganaba, simplemente.”
- La Iglesia Católica. “La Iglesia cumplió con su deber, fue prudente, de tal suerte que dijo lo que le correspondía decir sin que nos creara a nosotros problemas inesperados. En más de una oportunidad se hicieron públicos documentos episcopales en donde, a juicio de la Iglesia, se condenaban algunos excesos que se podían estar cometiendo en la guerra contra la subversión, advirtiendo que se corrigieran y se pusiera fin a esos supuestos hechos. Se puso en evidencia que se debía concluir con esos excesos y punto, pero sin romper relaciones y sin exhibir un carácter violento, sino todo lo contrario. No rompió relaciones, sino que nos emplazó a concluir con esos hechos. Mi relación con la Iglesia fue excelente, mantuvimos una relación muy cordial, sincera y abierta. Incluso teníamos a los capellanes castrenses asistiéndonos y nunca se rompió esta relación de colaboración y amistad. La Iglesia argentina en general, y por suerte, no se dejó llevar por esa tendencia izquierdista y tercermundista, politizada claramente a favor de un bando, de otras iglesias del continente, que sí cayeron en ese juego. No faltó que algún miembro de esa Iglesia argentina entrara en ese juego, pero era una minoría no representativa con respecto al resto.”
- Desaparecidos. “Hay una gran disparidad en las cifras que se ofrecen, lo cual le resta credibilidad a lo que se presenta o se intenta hacernos creer. No se puede pasar de un extremo a otro, es decir, de 32 mil que presentan algunos a siete mil cifrado por otras comisiones. Creo que este asunto tiene mucho que ver con las compensaciones o el resarcimiento económico que se les dio a las víctimas, o a los supuestos desaparecidos, y en este caso sólo se presentaron siete mil personas para reclamar lo que les correspondía (...) Esa es la cifra real porque estamos hablando de la época del presidente Menem y la gente no tenía miedo ya de presentarse abiertamente para hacer sus reclamos. Los militares habíamos desaparecido ya de la escena política. Esa es la realidad, siete mil, frente a los 30 mil que reclaman las Madres de Mayo (...) Fue un error de nuestra parte aceptar y mantener en el tiempo el término de desaparecido digamos como algo así nebuloso; en toda guerra hay muertos, heridos, lisiados y desaparecidos, es decir, gente que no se sabe dónde está. Esto es así en toda guerra. En cualquier circunstancia del combate, abierto o cerrado, se producen víctimas. A no-sotros nos resultó cómodo entonces aceptar el término de desaparecido, encubridor de otras realidades, pero fue un error que todavía estamos pagando y padeciendo muchos. Es un problema que nos pesa y no podemos quitárnoslo de encima. Ahora ya es tarde para cambiar esa realidad. El tema es que el desaparecido no se sabe dónde está, no tenemos respuesta a esta cuestión. Sin embargo, ya sabemos quiénes murieron y en qué circunstancias. También más o menos cuántos murieron, luego cada cual que invente sus cifras.”
- Terroristas. “Este gobierno se niega a reconocer sistemáticamente que existieran víctimas del otro lado, ya que si lo hiciera tendría que juzgar a los terroristas que produjeron aquellos hechos y actos que provocaron la existencia de víctimas. Fíjese que hasta en el gobierno de Menem había paridad y cierto respeto a las fuerzas de las dos partes que lucharon o se enfrentaron en aquellos años, incluso emite varios decretos que tienen una dirección simétrica hacia las dos partes. Reconoce con exactos argumentos a las dos partes. Pero el gobierno actual se ha caracterizado por la asimetría y nos ha considerado sólo a nosotros como la parte beligerante, como el Demonio que tiene que ser condenado y encarcelado. El otro Demonio, los terroristas o los guerrilleros, no existen, eran simplemente ‘jóvenes idealistas’. Y los esfuerzos que se han hecho en presentar casos de víctimas con nombres y apellidos siguen abiertos esperando el sueño de los justos (...) El Gobierno sólo reconoce a las víctimas de una de las partes, pero les niega todos los derechos a la otra.”
- Martín Balza. “La sensación es que es un canalla, un hombre que se vendió al enemigo para escalar posiciones. Pregunto: ¿cuántos años lleva de embajador? Siete u ocho años. Un trepador vendido por poder y dinero. El me envió tres cartas en el pasado y muestra su subordinación, afecto y aprecio hacia mí. No eran unas cartas burocráticas, sino escritas sinceramente y algunas incluso a mano deseando mi libertad, solidarizándose conmigo y esperando un ‘nuevo amanecer’. Ahora se vende por ansias de poder y denigra a sus antiguos compañeros, ¡qué miserable!”
La ley de la vida
Por Mempo Giardinelli
Costó muchísimo, es verdad, como también lo es que la justicia una vez más llegó tardía. Pero llegó. Y Videla no murió rodeado de parientes ni amigos ni lameculos, sino en el solitario frío de la madrugada carcelaria y posiblemente asistido por un cura del penal y acaso el médico de guardia. Y también, es presumible, ante la gélida mirada de algunos jóvenes guardiacárceles.
Esto es: Videla no murió en el poder como muchos de su especie. Videla no murió linchado por el pueblo alzado y vociferante mientras derribaba sus estatuas. Videla no murió en un exilio dorado ni protegido por potencias imperiales, ni en una cómoda capital europea.
Y además, como bien dice mi amigo Carlos desde Posadas, en un mail urgente, Videla “no muere mezclado entre nosotros como si nada hubiera pasado”. Y eso es tan cierto como grandioso.
Subrayo la idea de que en esa fría madrugada del que los argentinos llamamos Mes de la Patria, este hombre que tuvo en sus manos la suma del poder público y firmó decretos ominosos; que fue honrado por injustificables jerarquías religiosas y mimado por empresarios y gobiernos extranjeros, ahora muere por el simple e inapelable paso del tiempo, en una cárcel donde la democracia le dio todas las garantías que él y sus socios y sus esbirros les negaron a decenas de miles de compatriotas.
No hay nada para celebrar, es verdad. Pero por un momento los argentinos tenemos el derecho, y yo diría que hasta el deber, de sentirnos profundamente orgullosos.
Porque a Videla no se le aplicó la pena de muerte, ni fue lapidado ni vengado ni escarnecido. Simple y maravillosamente fue juzgado y condenado. Apeló y las condenas fueron ratificadas. Y no sólo por la Justicia, sino también por la silenciosa y contundente mirada de cuarenta millones de sus paisanos. O sea una inmensa mayoría que desde luego no puede ser unánime, porque la voluntad de los pueblos nunca es unánime y porque la naturaleza humana se compone también de miserables, resentidos y necios. La democracia, que hoy es lo que yo creo que debemos celebrar, también a ellos los contiene.
A la hora de la muerte de este ser inferior, este sujeto despreciable y despreciado que fue incapaz, incluso y hasta el último minuto, de arrepentirse y de pedir perdón, pienso y propongo honrar el futuro que despunta para nosotros, argentinos y argentinas. Porque la muerte de Videla es el símbolo impecable del final de una época y el advenimiento de otra, más allá de las turbiedades y trapisondas que los demócratas debemos soportar, no sin estoicismo, en nuestra actualidad cotidiana.
Desde hace miles de años ese libro sagrado que es el Talmud viene enseñando al pueblo hebreo, pero también a todos los otros pueblos del mundo, que la Memoria es el camino de la Verdad, y la Verdad es el camino de la Justicia.
Son esos tres vocablos los que hoy, en sencillo recogimiento, debemos enaltecer los hijos de este país y esta democracia: Memoria, Verdad y Justicia. Y así seguir adelante.
Y que Videla descanse en paz. Si puede.
Los pulgares en alto, la sonrisa cínica, el bigote casi hitleriano, el sobretodo negro y la Copa del Mundo entregada al capitán Daniel Passarella. Esa postal de Videla el 25 de junio de 1978 sintetiza el clímax de la obra cumbre que montó la dictadura con el afán de perpetuarse. Tratándose del genocida muerto, reflejaría un contrasentido, pero no es así: al general de figura desgarbada y modales afectados, poco le importaba el deporte. Y en particular uno, el fútbol. Era insospechable de sentir esa pasión tan propia de los argentinos por alguna camiseta. Claro que un Mundial es otra cosa. Aquel de hace 35 años representaba un capital simbólico para el régimen cívico-militar. Si lo acompañaba el éxito, pensaba que podría llegar mucho más lejos.
Los aires de perpetuación en el poder se transformaron para él en cadena perpetua. Hasta ayer, Videla la cumplía en una cárcel común: el penal de Marcos Paz. El anciano ex general de 87 años que nunca se arrepintió de sus crímenes quedó asociado a ese evento mundialista para siempre. En su defensa, llegó a decirle a la revista española Cambio 16 el 20 de febrero del año pasado: “Mostramos al mundo que podíamos y sabíamos organizar una actividad internacional de estas características; fue un gran avance y en apenas unos meses, pues antes no habían comenzado los trabajos, desarrollamos todas las capacidades para este Mundial. Los anteriores gobiernos que nos antecedieron no habían hecho nada”.
Esas ínfulas no se compadecen con la prehistoria del Mundial. En la cúpula del régimen, el dictador era uno de los menos entusiasmados con la idea de organizarlo. Cuando la jornada inaugural del 1º de junio del ’78 todavía parecía lejana, lo terminó de convencer su pariente político, el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, hombre fuerte del fútbol argentino. El marino era primo hermano de la esposa de Videla, Raquel Hartridge. Su poder en el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM), un organismo descentralizado, se robusteció con el asesinato del general Omar Actis, su presidente hasta agosto del ’76. El crimen fue cargado a la cuenta de la guerrilla, que jamás lo reivindicó como propio. La sospecha de que la Marina había sido la responsable nunca se disipó hasta hoy.
El 21 de febrero de 1977, el nuevo presidente del EAM, el general Antonio Merlo –una marioneta de Lacoste–, dijo que “los ingresos del Mundial superarán los gastos en un 30 por ciento”. En septiembre, predecía ganancias por 23 millones de pesos y 35.000 turistas. No contento con las previsiones, más adelante asumía que los costos ascenderían hasta 450 millones. El Mundial de la dictadura le habría salido al país 517 millones de dólares, 400 más que los pagados por España en la siguiente edición de 1982. El saldo económico jamás se conoció con precisión, ya que nunca fue presentado un balance. Videla lo dejaba hacer al primo de su mujer.
En la ESMA, a menos de diez cuadras del estadio de River, donde se jugaron –entre otros partidos– el que abrió el Mundial entre Alemania y Polonia y la final que el seleccionado de César Luis Menotti le ganó a Holanda, se secuestraba, torturaba y arrojaba al Río de La Plata a los detenidos desaparecidos. Con el cinismo que lo caracterizaba, el genocida describió en aquella entrevista que le dio a la revista española: “Le Monde llegó a reproducir un reportaje de un periodista que se imaginaba que unos disparos que sonaban en los alrededores del estadio, procedentes del Tiro Federal Argentino cercano, eran las balas dirigidas a un pelotón de personas fusiladas. El estadio estaba a dos cuadras del polígono de tiro y el periodista, obviamente, quería denigrarnos al precio que fuera”.
La historia de Videla y el Mundial, su versión, es tan descolorida como las imágenes de ATC que se vieron a lo largo del torneo. Un represor en blanco y negro al que recién le volvió cierta tonalidad a la cara cuando le cedió la Copa a Passarella. Porque sólo la final pudo transmitirse en color. Ayer, el actual presidente de River dijo sobre la muerte del hombre que encabezó el golpe del ’76: “Se van cerrando las heridas. Sigamos construyendo hacia el futuro”. Una despedida a su estilo. Nunca comprometida.
El otro momento emblemático del dictador durante el Mundial ocurrió en Rosario, antes del partido clave contra Perú que la Selección Nacional ganó 6 a 0. Escribe el periodista Ricardo Gotta en su libro Fuimos campeones, editado en 2008 para el trigésimo aniversario del torneo: “Videla dio un pequeño paso al frente como para ser visto claramente por todos. No le hacía falta levantar demasiado la voz. Un inquietante sigilo dejaba entrar el siseo leve y lejano de hinchas que llegaban al estadio. Alguna trompeta de plástico tronó sorda, hueca, distante. Uno de los jugadores se paró ante el sorpresivo ingreso de los visitantes. Unos segundos después, ya comenzado el discurso, reparó en que estaba a medio vestir y que tenía el pantaloncito aún en sus manos. Dudó en ponérselo o arrojarlo... A esa escena la sigue una frase que se atribuye al ex general: ‘Hermanos latinoamericanos’. Así empezó a hablarle al auditorio de jugadores peruanos. Un volante de aquel equipo que integraban el arquero argentino nacionalizado Ramón Quiroga, Teófilo Cubillas y Héctor Chumpitaz, recuerda: ‘Un par nos cagamos en las patas’”. El presidente de la delegación del Perú era Paquito Morales Bermúdez Pedraglio, abogado e hijo del dictador peruano en aquel momento, Francisco Morales Bermúdez. El le dio la bienvenida a Videla en el vestuario de Rosario Central.
La historia que siguió es conocida. Las sospechas de un arreglo también.
Las voces del hasta nunca
NORMAN BRISKI (DIRECTOR, DRAMATURGO Y ACTOR)
“Una frase que me sale es que se murió la muerte, porque él está en nuestro imaginario como la figura de la muerte. Massera también, todos ésos. Sería interesante saber qué había en la masa encefálica de este genocida. En su cabeza encontraríamos, seguramente, a Uriburu, a Pio XII, a Roca. También a los griegos, de quienes él era tan amante... Todos tenemos respeto a esa civilización. A todo eso él le dio una lógica de genocida. Habría que estudiar lo cognitivo de su cabeza. No tenía una gran identidad, sino esos mandatos. Fue tan soldado. Que haya terminado en la cárcel es resultado de una de las luchas más dignas que dio nuestro pueblo. Lo que han hecho miles de personas para que termine encarcelado es un capítulo de gloria para muchos argentinos, de distintas banderas. Uno piensa en las Madres y los Hijos, en toda esa gente que ha perdido tantos afectos y que ha luchado con mucho coraje y valentía. Y, a su vez, pienso cómo podemos querer a los radicales, a ciertos sectores con los que uno no hace ningún puente. Videla en la cárcel es una conquista de la dignidad en contra de la impunidad. Habría que decir no solamente que no descanse en paz, sino estudiar mucho más a este asesino, que sostuvo hasta el final su versión con un altísimo grado de convicción. Algo de Videla tenemos todos. Si no entendemos eso, no vamos a aprender demasiado. El enano fascista está pero, como no somos generales y no nos dan poder, no aparecen nuestros monstruos.”
“Fue el más nefasto, el más cínico de los dictadores militares que hemos tenido. Pasará a la historia como el criminal de más crueldad de toda la historia argentina, con un accionar sólo comparable con el genocidio que hizo Roca con los pueblos originarios. La desaparición de personas va a ser un tema siempre presente. Ojalá atendamos definitivamente a ese crimen tan inimaginable. Me felicito de ver por primera vez a un dictador de los trece que tuve en mi vida muriendo en la cárcel, juzgado.”
Fuernte:RedaccionRosario

Se murió como se muere casi todo el mundo. Salvo aquellos a los que se persigue, se tortura, se mata, se desaparece.
Su muerte es una más. Muerte de 87 años, muerte lúcida y tranquila. Se entra en un sueño del que no se vuelve. Y después la nada, la nada entera para quien tuvo en sus manos la llave que desconecta la vida. Las vidas. Las treinta mil como un número vivo. La mano en la llave, la mano de Videla. Como un ícono vivo. Continente de todo lo demás. De los buenos vecinos con picana en la mesa de luz. De la prensa canalla. Del carnicero delator. Del oficinista informante. De los altares cómplices. De los empresarios ideólogos. Todos detrás de su rostro paradigma, flaco, enhiesto, pulgar en alto en el Monumental, bigote profuso, los dedos firmes en la sien, la gorra perfecta, Astiz, los niños muertos, los niños secuestrados, Etchecolatz, los que no saben quiénes son, los que nunca sabrán quiénes son, Colores, los huesitos de los que quedaron en quién sabe qué tierras o en quién sabe qué mares sin playa, el Turco Julián, los que no volvieron nunca, Von Wernich, los que no volverán jamás, la historia cortada como cables y un apagón larguísimo que nunca se volvió a encender del todo . Nunca.
Se murió igual que se muere la buena gente. En una cama calentita con sábanas blancas y un té con leche y tostadas que estaba por llegar. Eran las seis y media de la mañana.
Nuestros hermanos y los huesos de nuestros hermanos y los dientes de nuestros hermanos se quedaron sembrando la tierra. Con sangre y dolor y grito y carne quemada. Solitos en el aire, cayendo en la furia oceánica. Solitos en oquedades sin nombre. Envueltos en raíces, en hormigueros eternos, en grillos y lombrices. Solos, en la soledad de lo oscuro y del miedo atroz.
Almeida destacó el desarrollo y la continuidad de los juicios a los represores que cometieron delitos de lesa humanidad durante la dictadura de que Videla fue engranaje esencial, y sostuvo que se llegó a ellos “gracias a la lucha inclaudicable de los organismos de derechos humanos, los ex presos políticos y los sobrevivientes que nos encontramos con un presidente, nuestro querido Néstor Kirchner, que nos escuchó”. La dirigente de derechos humanos agregó que Kircher “tomó a los derechos humanos como política de Estado, un Estado presente que declaró la nulidad de las leyes del perdón y no hay marcha atrás”.
Por su parte, Cortiñas destacó que el dictador “murió condenado”, pero pidió que se “busque” información del “entorno” de Videla para proseguir con las causas sobre bebés apropiados en ese período histórico. “Se murió un condenado, cómo no va a haber información, claro que la hay” en el entorno del militar fallecido, sobre la metodología represiva empleada en esos años. Al respecto, la dirigente de derechos humanos reclamó investigar “a quiénes les entregaron los bebés nacidos en cautiverio”, ya que “falta mucha información y ellos la tienen”. A su criterio, esto es fundamental porque “todavía falta condenar a muchos genocidas, y en eso estamos”.
Para Cortiñas, “no hay perdón, no hay olvido, no hay reconciliación. Ahora está muerto, pero en vida nunca se arrepintió ni tuvo algún mínimo gesto que nos permitiera llegar a la verdad y a la justicia. Por eso nosotras seguimos en la búsqueda”. La madre de Plaza de Mayo dijo que desde su sentimiento no festeja la muerte “porque se mueren y se van con los secretos más importantes de la historia, nosotras peleamos siempre por la apertura de los archivos que queremos y que estamos permanentemente tratando de encontrar, se mueren llevándose este secreto tan trágico, ellos saben dónde están, ellos los tienen”. Y destacó que “no nos acercamos ni siquiera para insultarlos como se merecen, ni para preguntarles nada, nunca hemos pedido ni buscado venganza”.
OPINION
Mi tío GregorioPor Martín Granovsky
No sé si contento es la palabra. Pero sí sé que mi tío Gregorio hubiera dicho: “Bueno...” con la n larga y la o casi imperceptible. Después de la muerte de Jorge Videla en la cárcel, ese “bueno...” hubiera sonado a ciclo cumplido, a tarea bien hecha, y al mismo tiempo a pena sin remedio y a cierta reparación. La reparación no borra la amargura. No enmienda ni corrige un daño. Pero socialmente implica un leve desagravio. A mi tío eso le importaba, incluso más allá de sí mismo.
Mi tío Gregorio era el padre de mi primo Mario Lerner. Una noche de marzo de 1977 él y mi tía Celina llegaron a su departamento de Almagro, en la calle Don Bosco, y al prender las luces vieron cápsulas servidas, una botella de whisky medio vacía, la biblia bilingüe idish-español destruida y rastros de sangre.
Viejo militante de izquierda, el tío Gregorio era sensible y activo a la vez. Tan sensible que editó en la Argentina por primera vez el Diario de Anna Frank, que mis viejos corrigieron para pagarse la luna de miel en Córdoba. Y cuando se ponía activo podía ser cabrón. Tan cabrón para que los correctores trabajaran en su luna de miel (disculpémoslo, por la cultura y por Anna Frank) o para desafiar riesgos e investigar qué había pasado con Mario. Porque si había sangre, habría un cuerpo. ¿Vivo? Su pesquisa terminó en la morgue. En el medio supo que Mario había sido arrastrado aún con vida. Y después averiguó que existía un acta policial del 17 de marzo: “Siendo las 23.30, el funcionario que suscribe, jefe de la comisaría décima, hace constar que en este momento se hacen presentes en la unidad Fuerzas Conjuntas, las que expresan que en cumplimiento de directivas emanadas del Cuerpo de Ejército I (Subzona Capital) efectuaron, momentos antes, un procedimiento en la intersección de Quintino Bocayuva y Don Bosco, con el objeto de detener al delincuente subversivo de la autodenominada banda Montoneros, Mario Lerner (a) El Ruso. Que detectado el causante en la ochava sudeste se le impartió la orden de detención recibiendo la fracción operativa por toda respuesta dos disparos con un arma de puño, siendo repelida la agresión por las fuerzas legales, cayendo abatido el sedicioso”.
Si había sido asesinado y había cuerpo, había homicidio. Había una relación entre el Ejército y la policía. Había una relación entre el Ejército, la policía y la morgue. Había una cadena de mandos: remataba en Videla tras pasar por los subordinados de Carlos Suárez Mason, jefe del Cuerpo I de Ejército, y por el propio Suárez Mason.
Mi tío, que era un loco lindo, juntó testigos. “Un día va a volver la democracia y a éstos los van a juzgar”, decía. Nosotros lo mirábamos sin comprenderlo del todo. Lo entendió más una abogada, Alicia Oliveira, que lo patrocinó. Mi tío terminó queriéndola como a una hija más. Alicia, que había sido jueza, tenía muy en claro una cosa. Siempre recuerdo la primera vez que me lo dijo, como transmitiéndome algo que uno debe saber: “Nene, los Estados producen papeles, y no siempre son secretos”. El hilo de la morgue llevaba a Videla. Y cuando por impulso de Raúl Alfonsín y organismos de derechos humanos se hizo el Juicio a las Juntas, en 1985, el caso de Mario, con su abundancia de pruebas halladas por el tío Gregorio y Alicia y evaluadas al principio de la democracia por el juez Carlos Olivieri, bastaba para condenar a Videla por homicidio.
Mi tío vivía cuando Videla fue sentenciado a perpetua. Tenía razón: un día los iban a juzgar.
También vivía cuando Menem lo indultó.
Se murió después. Había nacido en 1911 en Yagorlik, un pueblo de Ucrania a orillas del Dniéster donde las casas de los judíos eran saqueadas y los colchones, sableados. Primero por los cosacos. Después por los antibolcheviques en medio de la guerra civil con los comunistas.
¿Entienden por qué hubiera dicho “bueno...”?
ESTELA DE CARLOTTO ENCABEZO UNA RUEDA DE PRENSA DE LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS
“Se fue un hombre deshumanizado”
La presidenta de Abuelas dejó en claro que el sentimiento no era de alegría sino de “alivio”. Aunque también habló de “pesar” por “todo lo que Videla no dijo”. Destacaron que muriera en una cárcel común.
Por Ailín Bullentini

Estela de Carlotto habló en la sede de Abuelas acompañada por otros dirigentes y nietos recuperados.Imagen: DyN.
“Muchos de nosotros nos enteramos por los periodistas, cuando nos llamaban para preguntarnos qué sentíamos”, mencionó Carlotto. La demanda de opiniones fue tal que resolvieron reunirse y unificar las palabras en un mismo espacio y tiempo. Sentada en el centro de la mesa, al lado de la otra Abuela, Buscarita Roa, y de la Madre Gastelú; sostenida desde atrás por la presencia de varios nietos recuperados –el diputado Horacio Pietragalla y Victoria Montenegro, entre otros–, Hijos, familiares y militantes de derechos humanos, que fueron llegando de a poco, Carlotto se hizo cargo del micrófono y comenzó con una aclaración: “Podemos tener diferencias menores, pero el sentimiento compartido en absoluto es de alegría.
La muerte no nos alegra, celebramos la vida, pero además no es costumbre nuestra festejar este tipo de acontecimientos”.
Los referentes de los organismos de derechos humanos siguieron las palabras de la Abuela como si la suya fuera su propia voz. “La muerte de este hombre nos deja casi aliviados”, deslizó Carlotto. El gesto adusto, los ojos vidriosos, el rostro nublado que trabaja para despejar, aún, las ideas –“Muchas veces pensamos en el día de la muerte de Videla, y aún así la sensación sigue siendo nueva”, confesaría más tarde Gisselle Tepper, de Hijos–, resultaron inevitables. “Deja la faz de la Tierra un genocida, un hombre deshumanizado, sin escrúpulos que, al igual que sus compinches, fue capaz de idear un plan de exterminio y muchos años después seguir jactándose de lo que hizo. Un hombre que no confesó, que no se arrepintió, que no tuvo el más mínimo gesto de humanidad y que, por el contrario, cuando habló con la prensa desde su lugar de detención reivindicó lo que hizo y prometió volver a hacerlo si fuera necesario”, añadió.
El alivio de ya no oír más su arenga que, a pesar de sus 87 años, una condena a 50 años de cárcel por la creación y la puesta en práctica del plan sistemático de robo de bebés y varias otras a prisión perpetua –ninguna firme, salvo la del Juicio a las Juntas de 1985–, seguía encendida. “Este señor, que había declarado hace muy poquitos días –durante el juicio por el Plan Cóndor–, seguía insistiendo en que era una víctima y un preso político”, lo que “en algunas personas pueden generar duda o lástima. Muchos pueden llegar a confundirse, lejos de entender la muerte previo secuestro y tortura de 30 mil personas, el robo de bebés como plan sistemático, la creación de centenares de centros clandestinos de detención donde se practicaron las cosas más horribles”, sostuvo la presidenta de Abuelas.
Los organismos destacaron el hecho de que Videla hubiera muerto en una celda de una cárcel común. “Es cierto que queda inconclusa la historia de sus condenas en el sentido de que aún restaba juzgarlo por muchos delitos, pero por lo menos se lo pudo condenar a pesar de que las leyes de impunidad nos mantuvieron tantos años sin justicia, y desde la Justicia ordinaria, sin la intervención de ningún Tribunal especial”, remarcó Carlotto. Sin embargo, la sensación también es de pesar por no haber oído de su boca “todo lo que sabía de nuestros hijos, de los nietos que seguimos buscando”, sumó Buscarita Roa, otra Abuela. “El pesar de que no haya hablado, de que se haya negado a contribuir para encontrar a los desaparecidos y los 400 nietos que las Abuelas buscamos, los desaparecidos con vida. No tuvo un rasgo o palabra para nosotros, salvo las que reafirmaron sus crímenes”, selló Carlotto.
“Su muerte se puede comparar con un punto final biológico. ¿Cómo responde la Justicia frente a esta realidad?”, se preguntó Lorena Balardini, del CELS. Los organismos advirtieron la falla de la Justicia en su carrera contra reloj y reclamaron una “Justicia digna, coherente con los tiempos. No estamos conformes con la vigente porque hay piedras en este camino, puestas por los propios jueces y a veces hasta los fiscales. El reclamo es para que llegue a tiempo”, apuntó la presidenta de Abuelas.
El intento es, al fin y al cabo, mirar hacia adelante “sin venganza ni odios. Mañana seguiremos como hoy y ayer”, tranquilizó la mamá de Laura y abuela de Guido, aún sin su verdadera identidad. Porque la muerte de Videla es ni más ni menos que eso: la muerte de “una persona que mató, torturó, robó y violó los derechos humanos”. “Acá no se cierra nada. Seguimos construyendo verdad, manteniendo la memoria y la Justicia. Aquí no conciliamos, no hay reconciliación. Aquí es memoria, verdad y justicia inexorablemente”, concluyó.
“Hizo mucho daño”
El Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel sostuvo ayer que el represor Jorge Rafael Videla “se ha pasado la vida haciendo mucho daño al pueblo argentino y a la humanidad” y consideró que su muerte “no debe alegrar a nadie”. “La muerte de Videla no debe alegrar a nadie. Tenemos que tomar las cosas con mucha serenidad y seguir trabajando por una sociedad mejor, más justa y humana para todos y que todo ese horror no vuelva ocurrir nunca más”, indicó Pérez Esquivel en declaraciones radiales, luego de que se habiera difundido la noticia de la muerte de Videla. Tras saber de su fallecimiento, el presidente del Serpaj remarcó que el ex dictador “ha traicionado los valores cristianos y a las mismas Fuerzas Armadas que tendrían que haber servido al pueblo y terminaron siendo tropas de ocupación de su propio pueblo”.
OPINION
Un hombre minúsculoPor Hugo Cañón *
Hasta cierto instante el dictador estuvo vivo, luego murió.
Transitó con certeza de la vida a la muerte. No hubo intervalos, huecos, incertidumbres, incógnitas. Estaba vivo y murió, así de simple, así de natural. Se sabe cómo, cuándo y dónde dejó de estar vivo, para pasar a tener la calidad de muerto. Su entidad nunca se perdió, ni se perderá. Esta es la legalidad que se le garantizó y se le garantizará. El hace décadas salió de la legalidad. Por su decisión quebró en 1976 el sistema jurídico vigente. El lo partió, lo aniquiló, generó un plan clandestino de exterminio, secreto, marginal, por fuera del Estado de derecho. Se mantuvo fuera del sistema por automarginación. Mientras pudo. Se lo reincorporó al sistema legal con una condena perpetua en 1985. Pero a él lo seducía la marginalidad, se enamoró de la ilegalidad, y por eso se fugó del sistema. Mejor dicho: lo ayudaron en 1990 a evadirse mediante una ganzúa llamada Indulto. Menem lo hizo. Así estuvo muchos años en los bordes que la impunidad garantiza. Claro, podía correr por la Costanera de Buenos Aires, pero no podía hacer footing en el exterior porque si salía del país la justicia universal lo hubiese colocado nuevamente en el sitio que la legalidad asigna: la cárcel. Así pasaron los años, pero la lucha de la sociedad, la militancia de los organismos de derechos humanos, la convicción moral acerca de la necesidad de seguir el camino de la verdad y la justicia y la adopción de una política de Estado en materia de derechos humanos adoptada a partir de 2003 habilitaron que se lo pudiese traer nuevamente al sistema legal: se lo juzgó y condenó en el marco del Estado de derecho. Así se le asignó el lugar que le correspondía: una cárcel común, donde tuvo la digna oportunidad de morir en paz (sólo él habrá sabido si en el instante final balbuceó algún pedido de perdón ante tanta atrocidad desplegada en su vida, o si se ahogó en su último estertor tragando su odio y crueldad. Tal vez el dios en el cual creía lo sepa, nosotros no). ¿Habrá valorado que nadie lo trató como una entelequia? ¿Habrá llegado a admitir que se lo trató como un ser humano incluido? ¿Habrá llegado a comprender que fue juzgado como lo saben hacer los hombres civilizados? Son enigmas. Las respuestas se las llevó con él, como se llevó tanta información que de haberla brindado hubiese suministrado un bálsamo a tanta angustia acumulada que genera la incertidumbre de no saber cómo, dónde están los desaparecidos, qué pasó con ellos. Su silencio monacal obrará como daño colateral. En estas reflexiones podemos decir que se fue un hombre insignificante, minúsculo, sin grandeza. No fue presidente, sino un tirano usurpador y no fue general, porque se arropó con el uniforme del traidor, no con el del soldado que está junto al pueblo y por la emancipación al lado de los pueblos hermanos de la patria grande de San Martín, Bolívar, Artigas, Martí. Que nadie escriba obituarios, como se estila, haciendo referencia al recientemente “desaparecido” dictador. El no desapareció: ¡se murió! No sé si descansará en paz. Nosotros descansaremos de él.
P.D.: “Pasó el diablo por Marcos Paz y dijo: ‘Algo es algo, y se lo llevó’. Pero aclaró: en el infierno están prohibidos: el fragote, la propaganda, la tortura, la desaparición”.
* Ex fiscal general de Bahía Blanca y copresidente de la Comisión por la Memoria.
OPINION
El general de las tinieblasPor José Pablo Feinmann
Un importante fragmento del mal abandona este mundo en que el mal es omnipresente. Que Videla se muera hoy ya no tiene importancia. Todo el mal que quiso hacer, lo hizo. Todos los seres humanos que quiso matar, los mató. Pocos se le escaparon. Que se muera juzgado, preso, infamado es importante. Que se muera siendo un símbolo de la muerte, también. Que se muera insistiendo en sus mismas sombrías convicciones revela su coherencia, pero una coherencia que, en él, no es la firmeza moral que a menudo admiramos en otros, es sólo la persistencia de la noche en su ser, de la muerte que lo constituye en su núcleo más profundo. Hasta da miedo que se muera: su muerte lo lleva al primer plano de la noticia, y él y los que son como él, los asesinos y también los que desean la muerte de los otros, si ocupan la centralidad, si protagonizan la primera plana de los diarios, si son las estrellas oscuras del vértigo informático, asustan. No los queremos ahí. Ahí queremos a los que apuestan por la vida, por el diálogo, por la verdadera política, por verse a sí mismos en la cara del Otro, por necesitar que el Otro viva para que me complete, porque es la alteridad que necesito para ser yo, porque es el que quiere compartir el espacio de la democracia, ahí, queremos a quienes son de esa manera y no podrían ser de otra al precio de traicionarse severamente.
Videla no se traicionó nunca. Seco, enjuto, rígido como un cadáver que vive, consumido por un odio que lo enflaquecía al costo de entregarle las fuerzas para la devastación, fue siempre el mismo. Siempre igual en su pasión tanática. Porque era eso: un ser pasional. Constituido por la pasión de dar muerte a los otros. El terror era su idea del orden. La de los cementerios, su idea del silencio. Torturar, su modo de escuchar a los otros. Hablaba, él, poco. Sus oídos estaban abiertos a las palabras que contenían información, las que le llegaban de la tarea de inteligencia que tenía su lugar en los campos de la muerte. Sus oídos estaban cerrados para la súplica de los que pedían por sus seres queridos. ¿Para qué abrirlos? ¿Para qué escuchar palabras de seres que habían parido subversivos?
No merece ni el esfuerzo de esta página. Menos aún si uno se empeña en escribirla bien. Buscar una buena prosa cuando se escribe sobre Videla casi avergüenza. Theodor Adorno, en 1969, escribía: “El autor fue incapaz de dar el último toque a la redacción del artículo sobre Auschwitz; debió limitarse a corregir las fallas más gruesas de expresión. Cuando hablamos de ‘lo horrible’, de la muerte atroz, nos avergonzamos de la forma (...) Imposible escribir bien, literariamente hablando, sobre Auschwitz, debemos renunciar al refinamiento si queremos permanecer fieles a nuestros impulsos; pero, con esa renuncia, nos vemos de nuevo metidos en el engranaje de la involución general”. Que no nos quite también nuestro amor por la belleza de las palabras. Queremos que estas palabras hoy tengan más fuerza y rigor que nunca para decir quién fue y –peor todavía– quién seguirá siendo. Mató sin justicia. Ya con ella es condenable hacerlo. El problema central de la filosofía no es –como decía Albert Camus, acercándose sin embargo a la respuesta– el suicidio. O sea, decidir si la vida merece o no ser vivida. El problema central es si hay o no hay que matar.
Ese problema, para Videla, ni siquiera existió. Jamás se hizo esa pregunta. Hay que matar. “Morirán todos los que tengan que morir”, dijo. Pero aún en los Estados en que rige la pena de muerte, se juzga antes a los que luego se decidirá si son culpables o no. Antes de ese juicio son todos inocentes. Porque no sólo hay que recordar que toda vida humana es sagrada. También que toda vida humana es inocente hasta que se decida lo contrario por medio de un tribunal, por medio de la Justicia. Videla mató inocentes. Creía en la incomodidad de la Justicia. En la incomodidad de lo legal. No comprendía, no podía comprender, no quería hacerlo, que en esa incomodidad radica el único medio de construir un orden social que no se base en la muerte. La legalidad –le dice un periodista al coronel Mathieu en La batalla de Argelia– es siempre incómoda. Decir –como dicen quienes buscan atenuar sus asesinatos o acaso perdonarlos o también justificarlos– que mató culpables porque mató gente que combatía con las armas en la mano, gente que “murió en combate” es una banalidad, y un acto de mala fe. La mayoría de los “combates” fueron fraguados.
Esos supuestos combatientes –casi todos masacrados, ultrajados en los campos de exterminio– ya habían muerto. Aunque la prensa de esos años –expresándose incluso con el mismo lenguaje del poder militar: “Fue abatido un importante cabecilla subversivo”– informara de sus muertes en destacados titulares.
Ese fue Videla. ¿Quién seguirá siendo? No podemos saberlo. Depende de los vaivenes de la historia. Depende de todos los que amamos y respetamos la vida en este país. Depende de nuestra fuerza y nuestra convicción para impedir su regreso. Porque esos que rencorosamente dicen: “Ya van a ver cuando se dé vuelta la tortilla”. Esos, lo quieren otra vez. Creo, sin embargo, que para quienes vivimos bajo su reino de cementerios, no morirá nunca. Videla es el núcleo íntimo de nuestro miedo. El secreto terror que todos llevamos en sí. Es nuestra perfecta idea del mal. De la ausencia o de la despreocupación de Dios. O, peor, de su complicidad con ese mal. Ese núcleo íntimo de terror que dejó en nosotros nos dice día a día que volverá. Que el mal es la esencia más determinante de este mundo y entonces él, que era el mal, retornará, de una u otra forma. Alguien aparecerá otra vez para ser Videla. Pero hay en nosotros y en muchos más otro núcleo y ese núcleo es el de nuestro amor por la vida y por la justicia y por las causas justas. Desde ese núcleo –que día a día crece en nosotros y seguirá creciendo– impediremos ese regreso tan indeseado, que no sólo es la perversa esencia de toda perversión, sino también del mal, de la muerte.
LA NUEVA PROVINCIA LO LLAMO “EX PRESIDENTE”
Consecuentes hasta el último día
Inmune al paso del tiempo, mientras todos los medios informaban sobre la muerte del “dictador” o “ex dictador” Videla, La Nueva Provincia de Bahía Blanca volvió a dar la nota. “A los 87 años dejó de existir el ex presidente Videla”, tituló el diario de los Massot. Su fuente fue Cecilia Pando, que comparó a Videla con la presidenta Cristina Kirchner. En cadena nacional desde 1976, para el diario bahiense no hubo dictadura ni terrorismo de Estado. Videla “ocupó la presidencia” del Proceso de Reorganización Nacional”, publicó ayer. “Falleció el almirante Massera”, había titulado sobre el ex marino. La política es “un cáncer que no ha hecho más que crecer” desde 1983, renegaba en los ’90. “Es la esencia de la tragedia bahiense: para LNP la acción psicológica continúa”, advertía Página/12 hace nueve años (6-9-04). “Comprobada campaña de desinformación y propaganda negra”, resumió su rol el Tribunal Oral Federal que ordenó investigar a sus directivos. Sus notas “respondieron a necesidades operacionales psicológicas acorde a lo prescripto en el Reglamento RC-5-1 (reservado) Acción Sicológica”, apuntaron los jueces Jorge Ferro, Martín Bava y José Triputti. “Participación criminal concreta” disfrazada “bajo el ropaje de la actividad periodística”, resumieron los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani. “No estamos hablando de periodismo ni de simpatía por una posición política, sino de la concreción de una etapa del plan criminal específicamente diseñada, que LNP ejecutó a la perfección”, apuntaron. LNP se presentó ayer como víctima de “una persecución ideológica” de “quienes no sólo se creen dueños de la verdad, sino del país y de las vidas y suertes de todos sus ciudadanos”. Se los vincula con “lo que denominan (sic) el plan criminal para el genocidio”, simulan asombro ante sus lectores. La Argentina vive un “nuevo estado de cosas que amenaza no solamente a los medios de comunicación, sino a cualquier argentino”, advierten. La nota histórica, sin embargo, no fue la victimización: por primera vez desde 1976 el diario mencionó “los asesinatos de los obreros gráficos de esta empresa, Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola”.
EL GOBIERNO DESTACO QUE VIDELA PAGO SUS CRIMENES POR LOS JUICIOS IMPULSADOS DURANTE ESTOS AÑOS
“Murió juzgado y preso en una cárcel común”Por Nicolás Lantos
Funcionarios y legisladores del kirchnerismo resaltaron la política de derechos humanos del Gobierno.

Los oficialistas recordaron que Néstor Kirchner hizo descolgar el cuadro de Videla en el Colegio Militar.Imagen: DyN.
Por su parte, el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, hijo él mismo de desaparecidos durante la dictadura, destacó que “el Estado no debe nunca celebrar la muerte de nadie” pero sí que “la Justicia ha podido juzgar al principal responsable del genocidio en el país antes de su muerte”. El joven funcionario también señaló que este gobierno ha “podido reparar la mayoría de los crímenes que se han cometido” bajo el gobierno militar. “Es un día para reflexionar que otros tiempos se van acabando”, concluyó.
En un sentido similar se expresaron miembros del gabinete nacional, gobernadores alineados con la Casa Rosada, diputados y senadores del Frente para la Victoria y otras figuras relevantes del kirchnerismo, que coincidieron a grandes rasgos con el mensaje oficial.
Los Hijos
Además de Fresneda, otros familiares de víctimas del terrorismo de Estado que hoy forman parte del Gobierno dieron su opinión tras la muerte de Videla. Es el caso del legislador porteño Juan Cabandié, uno de los jóvenes que acompañaron a Néstor Kirchner el 24 de marzo de 2004, cuando el entonces presidente ordenó bajar el retrato del represor de las paredes del Colegio Militar. El jefe del bloque del FpV en la Legislatura porteña lamentó que el dictador se haya llevado “a la tumba información muy importante en relación a los nietos que faltan encontrar y a los cuerpos” de los desaparecidos.
“La única felicidad de los últimos años es que sus largos últimos días los haya vivido en una cárcel común, con prisión efectiva, gracias a la anulación de leyes de la impunidad, conseguida por la voluntad política de Néstor Kirchner”, agregó, sin embargo, Cabandié, quien confesó haber sentido “una enorme satisfacción” al “conocer de su propia boca que su peor momento había llegado con los Kirchner.”
Otro nieto recuperado, el diputado nacional Horacio Pietragalla, opinó: “En la última década, lo mejor que nos pasó fue empezar a condenar a estos personajes nefastos. La historia hizo que los podamos poner en el lugar que correspondía y que no queden impunes. Videla se va preso y condenado por la Justicia argentina”. Pietragalla también manifestó que el gesto de hacer retirar el retrato de Videla “no fue sólo bajar la foto de un genocida, sino bajar esa Argentina vieja que quedó atrás, de impunidad, y levantar una Argentina de justicia”.
El gabinete
A pesar de que la Presidenta todavía no habló públicamente desde la madrugada de ayer, cuando se conoció la noticia, algunos funcionarios que trabajan a pocos despachos de distancia sí lo hicieron. Además de Abal Medina, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, durante un acto en la provincia de Mendoza, comentó que Videla “representa una etapa trágica y nefasta de la Argentina”.
El titular de Trabajo, Carlos Tomada, también se refirió al fallecimiento del represor. “Ganamos nosotros y sin revancha, con memoria, verdad y justicia”, dijo el funcionario. “Estamos trabajando por un gobierno transformador, como la mayoría de los gobiernos latinoamericanos generando expectativas. Exactamente lo contrario que ellos querían”, señaló. También el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, aseguró que Videla “murió donde y cómo deben morir los genocidas y sus cómplices civiles y militares: en la cárcel común y con condena firme por los crímenes que promovieron y cometieron”.
En el Congreso
Las principales figuras kirchneristas en el Parlamento también salieron a dar su opinión. El vicepresidente Amado Boudou, titular de la Cámara alta, utilizó Twitter. “La muerte de Videla trae a la memoria una etapa espantosa del país, de dolor y muerte por el genocidio de la última dictadura militar. Videla terminó su vida preso, juzgado por una justicia de la democracia argentina y condenado por genocidio”, publicó en la red.
El presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, consignó: “Videla murió juzgado, condenado y encarcelado por un gobierno democrático, viendo el renacer de la militancia que quiso exterminar. En la historia argentina quedará marcado para siempre que en esta década ganada la justicia les llegó a los que derramaron sangre inocente e hipotecaron los destinos del país, y esto lo condujeron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner”.
También el senador Daniel Filmus opinó que “las circunstancias de la muerte del genocida Jorge Rafael Videla dejan una fuerte enseñanza para las futuras generaciones” y “reafirman que el plan de la dictadura fracasó, porque el objetivo del plan sistemático de secuestro, tortura y muerte fue el olvido y hoy la democracia avanza en poner fin a la impunidad”. En tanto, el diputado Roberto Feletti celebró que “en la Argentina de la década ganada también se derrotó a la impunidad”.
En las provincias
Los gobernadores más cercanos a la Casa Rosada sumaron su voz: es el caso del mendocino Francisco Pérez, quien se refirió a la muerte del “icono más importante” que tuvo la última dictadura cívico militar, “un capítulo nefasto de la historia del país”. En Entre Ríos, Sergio Urribarri señaló que Videla “no descansará nunca en paz” porque “nunca se arrepintió ni pidió perdón por todo el daño que le hizo al país y por el dolor que causó a miles de familias.”
Por último, el bonaerense Daniel Scioli se refirió al represor como “el símbolo de la dictadura, del terrorismo de Estado, de años trágicos para la Argentina por los desaparecidos, por lo institucional, económico y social” y llamó a “adoptar nuevos desafíos, en una democracia que debe madurar día a día, crecer en valores, nuevos logros y conquistas que hagan al bienestar del pueblo”.
DE DERECHA A IZQUIERDA, EN EL ARCO OPOSITOR CONDENARON A VIDELA
Repudio, pero con diferenciasPor Werner Pertot
Macri y los suyos fueron escuetos en los comentarios. Los radicales resaltaron la figura de Raúl Alfonsín, que lo llevó al banquillo. Desde el centroizquierda y la izquierda fueron unánimes en la condena.

Los radicales aprovecharon para ensalzar el Juicio a las Juntas realizado durante el gobierno alfonsinista.Imagen: Télam.
Tanto el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, como su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, fueron escuetos como un haiku. “Videla nos recuerda lo que nunca más queremos en la Argentina”, tipió el líder del PRO. “Murió Videla. Murió un criminal”, definió Larreta. Algunos macristas coquetearon con la idea de juntar sus críticas a Videla con sus críticas al kirchnerismo. “Son igualmente monstruos los que celebraron la muerte de Kirchner como los que hoy celebran la de Videla. Representan una Argentina sin valores. Qué decadencia moral. Cuando nos miremos en unos años, nos espantaremos de nosotros mismos”, tuiteó la diputada PRO Laura Alonso. Ante las críticas que recibió, insistió en la misma senda: “Un país atravesado por el odio no puede tener un buen destino. O superamos nuestra propia historia o nos va a deglutir”.
Finalmente, tuvo que publicar una aclaración: “Videla fue un dictador genocida y Kirchner fue un presidente electo democráticamente y corrupto. No son comparables”. Para Alonso, “este país necesita más memoria histórica y menos venganza”.
“Murió Videla. Volvamos a los consensos posdictadura: libertad de prensa, división de poderes, no polarización, etc.”, planteó el director ejecutivo de la Fundación Pensar, Miguel Braun. “Las muertes invitan al juicio. Videla es parte y producto de una Argentina autoritaria que queremos dejar atrás y nunca más queremos repetir”, consideró el jefe de la bancada PRO en Diputados, Federico Pinedo. El aliado macrista Juan Pablo Arenaza estimó que “quedan todavía varios dictadores vivos en el mundo que llenan de terror a su pueblo”. Aclaró que se refería a “los hermanos Castro” en Cuba. Patricia Bullrich planteó que “Videla sembró de muerte nuestra patria, sin ley, sin reglas, sin límites. Para siempre Estado de Derecho”.
Desde el peronismo macrista, Cristian Ritondo afirmó: “Recuerdo el dolor de mis amigos y todas las víctimas que lucharon incansablemente para que se conozca la verdad y se haga Justicia”. “Murió en la soledad de una cárcel común, juzgado por la Justicia y condenado por la sociedad”, dijo el ministro de Espacio Público, Diego Santilli. “Ha muerto un asesino”, se sumó el gobernador cordobés José Manuel de la Sota.
“Murió Videla: lloramos las 30.000 víctimas de su dictadura”, afirmó el líder del FAP, Hermes Binner. La nieta recuperada y dirigente de Libres del Sur Victoria Donda expresó: “No siento alegría, sino dolor por todo el sufrimiento que Videla causó a miles y miles de argentinos y argentinas”. El dirigente del GEN Gerardo Milman opinó que la muerte de Videla debe “servir para recordar la importancia de las libertades individuales y las libertades de expresión como valores inherentes a la condición humana”. “Que se haya muerto repudiado y condenado es un triunfo político del pueblo argentino”, afirmó Claudio Lozano.
Los radicales se concentraron en la figura de Alfonsín. “Hoy debemos poner en valor la valentía de Raúl Alfonsín, que enjuició a los responsables de tanta barbarie”, estimó el ex vicepresidente Julio Cobos. “A los delitos e ilegalidades llevadas a cabo por Videla, Alfonsín respondió con el peso de la leyes”, afirmó Cobos, que no hizo alusión a la reapertura de los juicios luego de la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final. “Fue el responsable de un plan sistemático de exterminio y un genocida. Que haya muerto en prisión es un logro de la democracia, que le dio el derecho a defenderse en juicio. Lo que él no les dio a miles de argentinos asesinados y desaparecidos”, indicó Ricardo Gil Lavedra, uno de los camaristas que lo juzgaron. “Videla demostró que nada hay más perverso y corrupto que una dictadura”, planteó Ricardo Alfonsín.
Elisa Carrió no habló del tema. Sí lo hizo su nuevo aliado Pino Solanas: “Videla murió sin haber dado muestra de arrepentimiento y sin reconocer los atroces crímenes cometidos durante la genocida dictadura. La Justicia debe seguir investigando y se deben abrir los archivos para que no se lleven a la tumba los secretos del genocidio”.
En el mismo sentido se pronunciaron en el partido de Hugo Moyano y en la izquierda. “El hecho de que Videla haya muerto luego de ser juzgado y cumpliendo una condena a perpetua en cárcel común es una buena noticia”, estimó el diputado Facundo Moyano. “Videla y Martínez de Hoz se murieron riendo de que aún siguen vigentes leyes que ellos hicieron para violar derechos de los trabajadores”, sostuvo Julio Piumato.
“Videla murió, pero muchas de las leyes antiobreras de su dictadura siguen en pie”, destacó la dirigente del PTS Myriam Bregman. Desde el PO, Jorge Altamira recordó que “Videla había sido nombrado por el peronismo, con apoyo de la oposición, que lo definió como un general liberal”. El dirigente del MST Marcelo Parrilli destacó que “mucho antes que Videla murió el proyecto político de la dictadura que querían sostener por veinte años”.
“No hubo rostro peor de la discriminación”
“La dictadura tiene un solo nombre y es Videla. No hubo rostro peor de la discriminación y de la violación a los derechos humanos”, afirmó el presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti, al referirse a la muerte del ex dictador Jorge Rafael Videla. “Fue lo peor de la historia argentina”, concluyó el titular de la CHA. Por su parte, Alex Freyre, director de Buenos Aires Sida, señaló que “el genocida y homofóbico Jorge Rafael Videla murió en la cárcel, donde había colgado en una pared del pabellón de lesa humanidad la foto de un acto contra el machismo en las Fuerzas Armadas”. Freyre remarcó que “ése era Videla” y precisó que la foto era “del acto que habíamos hecho en el Edificio Libertad contra el machismo en las Fuerzas Armadas”. Cigliutti recordó que “en la dictadura militar la comunidad estuvo desaparecida porque debía actuar en la clandestinidad para sobrevivir”. Subrayó que los que estuvieron desaparecidos en centros clandestinos y eran homosexuales “la pasaron aún peor”. El referente de la CHA contó que “era sabido que en los campos de concentración nazis la comunidad homosexual también había sido objeto de doble victimización, lo que se traducía en la frase: ‘judío y además puto’”. Alex Freyre, por su parte, recordó que al acto realizado frente a la sede de la Armada habían concurrido 260 militares y esa presencia había motivado un fuerte rechazo por parte de Videla. “La comunidad Flgbt ya tiene su archivo de la memoria y la diversidad sexual, con los casos que fueron perseguidos, asesinados y desaparecidos por defender su identidad; y buscamos formar parte de los juicios” contra los militares. Señaló entre los casos el de “Valeria, que por ser travesti fue secuestrada y permaneció en dos oportunidades en el pozo de Banfield”. Freyre resaltó que “había que ser muy valiente en plena dictadura para ponerse tetas y salir a la calle. La dictadura aplastó todo intento de libertad y la diversidad sexual fue una causa militante”.
LOS ULTIMOS REPORTAJES DE VIDELA MOSTRARON QUE NO SE MOVIO EN NADA DE SU IDEARIO DE 1976
El que nunca aprendió a arrepentirse
Fueron tres charlas con un periodista español derechista, publicadas en Cambio 16. El ex dictador detenido se victimizó, maldijo al Gobierno y repitió las ideas de siempre sobre “delincuentes subversivos” y orden.
- El peor momento. “Pese a todo, el Juicio a las Juntas creo que fue un error y concluyo ya: nunca debió realizarse. Menem luego desenredó ese error, en cierta medida, y nuestro momento peor, hablo para los militares, es con la llegada de los Kirchner al gobierno. Ha habido una asimetría total en el tratamiento a las dos partes enfrentadas en el conflicto. Fuimos señalados como los responsables, ni más ni menos, de unos acontecimientos que no desencadenamos.”
- Kirchner. “Llegamos al matrimonio Kirchner, que vuelve a retrotraer todo este asunto a la década de los ’70 y vienen a cobrarse lo que no pudieron cobrarse en esa década y lo hacen con un espíritu de absoluta revancha, con el complejo, y ésta es una opinión personal, y con el agravante de quien pudiendo hacerlo no lo hizo en su momento. Estos señores eran burócratas que repartían panfletos y no mataron ni una mosca entonces. Y eso les da vergüenza, claro, y quisieron exagerar la nota de la persecución para sacar patente de corso, de malos de una película en la que no estaban. No, no, es la vendetta para una satisfacción personal sin razones, totalmente asimétrica, fuera de medida. Aquí no hay justicia, sino venganza, que es otra cosa bien distinta.”
- Rehenes. “Si el juzgado en este caso, independientemente de su edad, lo es en función de haberse excedido en el cumplimiento de una orden, está bien juzgado. Los demás, le aseguro, son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha, como parte de ese castigo colectivo con que se quiere castigar a todas las Fuerzas Armadas. Este plan sigue una política gramsciana que esta gente cumple de punta a punta, disuadiendo a unas instituciones que han tomado como rehenes, creando desaparecidos que nunca existieron y vaciando de contenidos a la Justicia. Hoy la República está desaparecida, no tiene Justicia porque la que tiene es un esqueleto sin relleno jurídico; el mismo Parlamento no tiene contenidos, está compuesto por ganapanes que temen que les vayan a quitar el puesto y se venden al mejor postor. No hay nadie en la escena política con lucidez capaz de hacerles frente. El país tampoco tiene empresarios porque están vendidos al poder. Hoy las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón.”
- Detenidos. “Quiero recordarles a cada uno de ellos, principalmente a los más jóvenes, que hoy promedian las edades de 58 a 68 años, que aún están en aptitud física de combatir, que en caso de continuar sosteniéndose este injusto encarcelamiento y denostación (sic) de los valores básicos, ameriten el deber de armarse nuevamente en defensa de las instituciones básicas de la República, hoy avasalladas por este régimen kirchnerista encabezado por la presidenta Cristina y sus secuaces.”
- Futuro. “La suerte nuestra, la de los militares detenidos, está en que el país se encamine por otra dirección. Si el país cambia hacia otro rumbo, seguramente no estaríamos presos.”
- Triple A. “Perón, entonces, en una reunión secreta con los dirigentes peronistas, en Olivos, da a entender a través de una directiva que se acabaron los miramientos hacia estos actos y que había que acabar de una vez, incluso por la violencia, respondiendo a este tipo de acciones violentas y terroristas. Esta decisión dio lugar a que se produjeran una serie de acciones encubiertas. Y lamentablemente la mano ejecutora de este grupo que operaba bajo las órdenes y el consentimiento de Perón era José López Rega, que organiza la Triple A.”
- Enemigo. “La acción del terrorismo sigue por su cuenta. Aquel calificativo de que eran ‘jóvenes idealistas’ por pensar distinto hasta el extremo de masacrarlos quedó en evidencia, era una vulgar patraña. Esta gente estaba entrenada en el exterior, principalmente en Cuba, Siria, Libia y otros países, y luego dentro del país con instructores foráneos; además tenían armamentos y equipos de alto nivel ofensivo, incluso de tecnologías avanzadas. Todo ello reforzado con fábricas de armas y explosivos que llegaron a operar y tener dentro del territorio argentino. Tenían capacidad para matar y hacer daño a la sociedad argentina. Como remate a toda esta estructura, estaba la crueldad que los distinguía, no eran ángeles, sino terroristas.”
- Luder. “A finales de agosto de 1975, soy nombrado comandante en jefe del Ejército Argentino, y en los primeros días del mes de octubre, a principios, somos invitados los comandantes de los tres ejércitos a una reunión de gobierno presidida por Italo Luder, que ejercía como presidente por enfermedad de María Estela, en las que se nos pide nuestra opinión y qué hacer frente a la desmesura que había tomado el curso del país frente a estas acciones terroristas (...) Con el acuerdo de las otras dos fuerzas militares, la Armada y la Fuerza Aérea, yo expuse algunos lineamientos para hacer frente a la amenaza terrorista que padecíamos. De acuerdo con el gobierno de entonces se realzaban algunas medidas acordadas entre las partes para hacer frente al terrorismo y que en un período de año y medio esta amenaza fuera conjurada de una forma eficiente. Italo Luder llegó a firmar los decretos para que las Fuerzas Armadas del país pudieran actuar efectivamente en la lucha contra los ‘subversivos’ y el terrorismo. También se decidió que las fuerzas de seguridad del Estado, juntamente con las Fuerzas Armadas, se coordinasen en estas acciones antiterroristas. Se había logrado un acuerdo entre el poder político y los militares para luchar conjuntamente contra el terrorismo. Luder, prácticamente, nos había dado una licencia para matar, y se lo digo claramente. La realidad es que los decretos de octubre de 1975 nos dan esa licencia para matar que ya he dicho y casi no hubiera sido necesario dar el golpe de Estado (...) Realmente Luder nos había dado para la guerra todas las formas y medios que necesitábamos, en nosotros estaba el ser prudentes o no, queriendo reconocer que en algunos casos hubo excesos.”
- Cursos de acción. “Con acuerdo de las otras dos fuerzas, yo hube de exponer cuatro cursos de acción, que no viene al caso detallar ahora, que culminaron con la selección de parte del doctor Luder del cuarto curso de acción, que era el más riesgoso, en cuanto que confería más libertad de acción, pero que garantizaba en no más de un año y medio que el terrorismo sería derrotado. Los cursos de acción del 1 al 3 eran más contemplativos, pautados con el fin de evitar errores, pero –de ser seguidos– irían a dilatar sin término el caos en el que se vivía. El acuerdo se firmaba, bajo estos decretos, para combatir el terrorismo en todas sus formas y hasta el aniquilamiento definitivo (...) A partir de ese momento, de hecho y de derecho, el país entra en una guerra, pues no salimos como Fuerzas Armadas a cazar pajaritos, sino a combatir al terrorismo y a los subversivos. Estamos preparados, como militares, para matar o morir, estábamos en una guerra ante un enemigo implacable, aunque no mediara una agresión formal, estábamos en una lucha. Así, a principios de octubre de ese año, entramos en una guerra de una forma clara. Desde el punto de vista del planeamiento no fue sorpresa, porque el Ejército ya jugaba con hipótesis de conflicto, una de las cuales era un desborde sorpresivo terrorista que sobrepasara a las fuerzas de seguridad y que se tuvieran que emplear a las Fuerzas Armadas para detener la amenaza. Teníamos esa contingencia prevista.”
- El golpe. “Hacía falta una medida de fuerza y la gente compartía esa visión. Si nosotros no lo hacíamos, el vacío de poder iba a ser aprovechado por la subversión para llegar al poder y ocupar todo el espacio dejado por otros. Así de sencillo. O tomábamos el poder o la subversión se hacía por la vía de las armas con las instituciones. Teníamos planes, métodos para el combate al terrorismo, podíamos hacerles frente y así lo hicimos. Pero, además, el gobierno que teníamos, que actuaba de una forma pusilánime y anarquizante, no estaba en condiciones de hacer frente a la amenaza que vivíamos en esos momentos, en que cada día el deterioro era mayor.”
- Orden. “En el año 1978 el Proceso había cumplido plenamente con sus objetivos, entre los que destacaba el fundamental, que era poner orden frente a la anarquía y el caos que amenazaba y enfrentaba el país el 24 de marzo de 1976. Y ¿por qué digo que había cumplido con sus objetivos? Simplemente porque no había ni asomo ya de la amenaza terrorista y mucho menos de la delincuencia común. Eramos uno de los países más seguros del mundo, caminábamos en la mejor de las direcciones. En lo económico, también se había mejorado, aunque teníamos riesgos inflacionarios que no voy a ocultar ni minimizar. Pero sí se había logrado la confianza del exterior, sobre todo a través de créditos para la Argentina para remozar el aparato productivo del país que estaba seriamente desatendido. Había, además, una gran paz social y se aceptó, mediante un acuerdo con los gremios, que los salarios estuvieran sujetos a la productividad y no a otros elementos; el que más trabajaba más ganaba, simplemente.”
- La Iglesia Católica. “La Iglesia cumplió con su deber, fue prudente, de tal suerte que dijo lo que le correspondía decir sin que nos creara a nosotros problemas inesperados. En más de una oportunidad se hicieron públicos documentos episcopales en donde, a juicio de la Iglesia, se condenaban algunos excesos que se podían estar cometiendo en la guerra contra la subversión, advirtiendo que se corrigieran y se pusiera fin a esos supuestos hechos. Se puso en evidencia que se debía concluir con esos excesos y punto, pero sin romper relaciones y sin exhibir un carácter violento, sino todo lo contrario. No rompió relaciones, sino que nos emplazó a concluir con esos hechos. Mi relación con la Iglesia fue excelente, mantuvimos una relación muy cordial, sincera y abierta. Incluso teníamos a los capellanes castrenses asistiéndonos y nunca se rompió esta relación de colaboración y amistad. La Iglesia argentina en general, y por suerte, no se dejó llevar por esa tendencia izquierdista y tercermundista, politizada claramente a favor de un bando, de otras iglesias del continente, que sí cayeron en ese juego. No faltó que algún miembro de esa Iglesia argentina entrara en ese juego, pero era una minoría no representativa con respecto al resto.”
- Desaparecidos. “Hay una gran disparidad en las cifras que se ofrecen, lo cual le resta credibilidad a lo que se presenta o se intenta hacernos creer. No se puede pasar de un extremo a otro, es decir, de 32 mil que presentan algunos a siete mil cifrado por otras comisiones. Creo que este asunto tiene mucho que ver con las compensaciones o el resarcimiento económico que se les dio a las víctimas, o a los supuestos desaparecidos, y en este caso sólo se presentaron siete mil personas para reclamar lo que les correspondía (...) Esa es la cifra real porque estamos hablando de la época del presidente Menem y la gente no tenía miedo ya de presentarse abiertamente para hacer sus reclamos. Los militares habíamos desaparecido ya de la escena política. Esa es la realidad, siete mil, frente a los 30 mil que reclaman las Madres de Mayo (...) Fue un error de nuestra parte aceptar y mantener en el tiempo el término de desaparecido digamos como algo así nebuloso; en toda guerra hay muertos, heridos, lisiados y desaparecidos, es decir, gente que no se sabe dónde está. Esto es así en toda guerra. En cualquier circunstancia del combate, abierto o cerrado, se producen víctimas. A no-sotros nos resultó cómodo entonces aceptar el término de desaparecido, encubridor de otras realidades, pero fue un error que todavía estamos pagando y padeciendo muchos. Es un problema que nos pesa y no podemos quitárnoslo de encima. Ahora ya es tarde para cambiar esa realidad. El tema es que el desaparecido no se sabe dónde está, no tenemos respuesta a esta cuestión. Sin embargo, ya sabemos quiénes murieron y en qué circunstancias. También más o menos cuántos murieron, luego cada cual que invente sus cifras.”
- Terroristas. “Este gobierno se niega a reconocer sistemáticamente que existieran víctimas del otro lado, ya que si lo hiciera tendría que juzgar a los terroristas que produjeron aquellos hechos y actos que provocaron la existencia de víctimas. Fíjese que hasta en el gobierno de Menem había paridad y cierto respeto a las fuerzas de las dos partes que lucharon o se enfrentaron en aquellos años, incluso emite varios decretos que tienen una dirección simétrica hacia las dos partes. Reconoce con exactos argumentos a las dos partes. Pero el gobierno actual se ha caracterizado por la asimetría y nos ha considerado sólo a nosotros como la parte beligerante, como el Demonio que tiene que ser condenado y encarcelado. El otro Demonio, los terroristas o los guerrilleros, no existen, eran simplemente ‘jóvenes idealistas’. Y los esfuerzos que se han hecho en presentar casos de víctimas con nombres y apellidos siguen abiertos esperando el sueño de los justos (...) El Gobierno sólo reconoce a las víctimas de una de las partes, pero les niega todos los derechos a la otra.”
- Martín Balza. “La sensación es que es un canalla, un hombre que se vendió al enemigo para escalar posiciones. Pregunto: ¿cuántos años lleva de embajador? Siete u ocho años. Un trepador vendido por poder y dinero. El me envió tres cartas en el pasado y muestra su subordinación, afecto y aprecio hacia mí. No eran unas cartas burocráticas, sino escritas sinceramente y algunas incluso a mano deseando mi libertad, solidarizándose conmigo y esperando un ‘nuevo amanecer’. Ahora se vende por ansias de poder y denigra a sus antiguos compañeros, ¡qué miserable!”
La ley de la vida
La frase del dictador Jorge Rafael Videla sobre los Kirchner (ver nota principal) fue tapa de Página/12 el 16 de febrero de 2012 e impactó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El primero de marzo siguiente, la Presidenta contó que “me levanté a la mañana y como leo todos los diarios le veo la cara, con un titular muy grandote, en un diario muy conocido, un matutino porteño, diciendo que los Kirchner son lo peor que pudo haber pasado. La verdad que sentí... la gran pena es que él (Néstor) no haya podido leer eso, porque yo fui con él, lo peleé mucho el 24 de marzo de 2004 cuando en la ESMA tuvo un discurso muy fuerte. Yo le había dicho que lo escribiera porque se iba a poner nervioso y después lo peleé por algunas cosas. Y la verdad es que cuando leí el reportaje lo único que lamenté fue no tenerlo cerca para pedirle perdón. Pero ¿saben lo que hice? Agarré y llevé el diario allá a Río Gallegos y se lo metí debajo de la bandera, porque ese diario era de él. Creo que es la ley de la vida, qué le vamos a hacer”.
OPINION
Videla murió como debíaPor Mempo Giardinelli
Imagen: DyN
La noticia de la muerte del dictador, que fue dueño de vidas y destinos durante los años más crueles de la historia argentina, no deja de ser conmovedora. Pero no por piedad, ni por alegría –ninguna muerte produce alegría a una persona sana– ni porque él vaya entrar a relato alguno de la Historia por la puerta grande.
En realidad lo que Videla está produciendo a la hora de su deceso me parece que es simplemente la ratificación del rumbo que ha tomado la democracia en nuestro país, independientemente y en contrario del horror que este hombre ascético y trastornado sembró hace más de tres décadas. Videla muere en la cárcel y ésa es la primera y enorme constatación de este rumbo.Costó muchísimo, es verdad, como también lo es que la justicia una vez más llegó tardía. Pero llegó. Y Videla no murió rodeado de parientes ni amigos ni lameculos, sino en el solitario frío de la madrugada carcelaria y posiblemente asistido por un cura del penal y acaso el médico de guardia. Y también, es presumible, ante la gélida mirada de algunos jóvenes guardiacárceles.
Esto es: Videla no murió en el poder como muchos de su especie. Videla no murió linchado por el pueblo alzado y vociferante mientras derribaba sus estatuas. Videla no murió en un exilio dorado ni protegido por potencias imperiales, ni en una cómoda capital europea.
Y además, como bien dice mi amigo Carlos desde Posadas, en un mail urgente, Videla “no muere mezclado entre nosotros como si nada hubiera pasado”. Y eso es tan cierto como grandioso.
Subrayo la idea de que en esa fría madrugada del que los argentinos llamamos Mes de la Patria, este hombre que tuvo en sus manos la suma del poder público y firmó decretos ominosos; que fue honrado por injustificables jerarquías religiosas y mimado por empresarios y gobiernos extranjeros, ahora muere por el simple e inapelable paso del tiempo, en una cárcel donde la democracia le dio todas las garantías que él y sus socios y sus esbirros les negaron a decenas de miles de compatriotas.
No hay nada para celebrar, es verdad. Pero por un momento los argentinos tenemos el derecho, y yo diría que hasta el deber, de sentirnos profundamente orgullosos.
Porque a Videla no se le aplicó la pena de muerte, ni fue lapidado ni vengado ni escarnecido. Simple y maravillosamente fue juzgado y condenado. Apeló y las condenas fueron ratificadas. Y no sólo por la Justicia, sino también por la silenciosa y contundente mirada de cuarenta millones de sus paisanos. O sea una inmensa mayoría que desde luego no puede ser unánime, porque la voluntad de los pueblos nunca es unánime y porque la naturaleza humana se compone también de miserables, resentidos y necios. La democracia, que hoy es lo que yo creo que debemos celebrar, también a ellos los contiene.
A la hora de la muerte de este ser inferior, este sujeto despreciable y despreciado que fue incapaz, incluso y hasta el último minuto, de arrepentirse y de pedir perdón, pienso y propongo honrar el futuro que despunta para nosotros, argentinos y argentinas. Porque la muerte de Videla es el símbolo impecable del final de una época y el advenimiento de otra, más allá de las turbiedades y trapisondas que los demócratas debemos soportar, no sin estoicismo, en nuestra actualidad cotidiana.
Desde hace miles de años ese libro sagrado que es el Talmud viene enseñando al pueblo hebreo, pero también a todos los otros pueblos del mundo, que la Memoria es el camino de la Verdad, y la Verdad es el camino de la Justicia.
Son esos tres vocablos los que hoy, en sencillo recogimiento, debemos enaltecer los hijos de este país y esta democracia: Memoria, Verdad y Justicia. Y así seguir adelante.
Y que Videla descanse en paz. Si puede.
EL MUNDIAL ’78 QUE ARGENTINA GANO MIENTRAS TORTURABAN GENTE A POCAS CUADRAS DE RIVER
El Mundial que armó para perpetuarse
A Videla le importaba poco el deporte en general y el fútbol en particular. Pero buscó en la pasión argentina la manera de mantenerse en el poder. Hubo sospechas en las obras y en aquel 6 a 0 de Argentina a Perú.
Por Gustavo Veiga

El entonces capitán de la Selección, Daniel Passarella, llevó de obsequio una pelota al dictador Jorge Videla.Imagen: DyN.
Los aires de perpetuación en el poder se transformaron para él en cadena perpetua. Hasta ayer, Videla la cumplía en una cárcel común: el penal de Marcos Paz. El anciano ex general de 87 años que nunca se arrepintió de sus crímenes quedó asociado a ese evento mundialista para siempre. En su defensa, llegó a decirle a la revista española Cambio 16 el 20 de febrero del año pasado: “Mostramos al mundo que podíamos y sabíamos organizar una actividad internacional de estas características; fue un gran avance y en apenas unos meses, pues antes no habían comenzado los trabajos, desarrollamos todas las capacidades para este Mundial. Los anteriores gobiernos que nos antecedieron no habían hecho nada”.
Esas ínfulas no se compadecen con la prehistoria del Mundial. En la cúpula del régimen, el dictador era uno de los menos entusiasmados con la idea de organizarlo. Cuando la jornada inaugural del 1º de junio del ’78 todavía parecía lejana, lo terminó de convencer su pariente político, el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, hombre fuerte del fútbol argentino. El marino era primo hermano de la esposa de Videla, Raquel Hartridge. Su poder en el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM), un organismo descentralizado, se robusteció con el asesinato del general Omar Actis, su presidente hasta agosto del ’76. El crimen fue cargado a la cuenta de la guerrilla, que jamás lo reivindicó como propio. La sospecha de que la Marina había sido la responsable nunca se disipó hasta hoy.
El 21 de febrero de 1977, el nuevo presidente del EAM, el general Antonio Merlo –una marioneta de Lacoste–, dijo que “los ingresos del Mundial superarán los gastos en un 30 por ciento”. En septiembre, predecía ganancias por 23 millones de pesos y 35.000 turistas. No contento con las previsiones, más adelante asumía que los costos ascenderían hasta 450 millones. El Mundial de la dictadura le habría salido al país 517 millones de dólares, 400 más que los pagados por España en la siguiente edición de 1982. El saldo económico jamás se conoció con precisión, ya que nunca fue presentado un balance. Videla lo dejaba hacer al primo de su mujer.
En la ESMA, a menos de diez cuadras del estadio de River, donde se jugaron –entre otros partidos– el que abrió el Mundial entre Alemania y Polonia y la final que el seleccionado de César Luis Menotti le ganó a Holanda, se secuestraba, torturaba y arrojaba al Río de La Plata a los detenidos desaparecidos. Con el cinismo que lo caracterizaba, el genocida describió en aquella entrevista que le dio a la revista española: “Le Monde llegó a reproducir un reportaje de un periodista que se imaginaba que unos disparos que sonaban en los alrededores del estadio, procedentes del Tiro Federal Argentino cercano, eran las balas dirigidas a un pelotón de personas fusiladas. El estadio estaba a dos cuadras del polígono de tiro y el periodista, obviamente, quería denigrarnos al precio que fuera”.
La historia de Videla y el Mundial, su versión, es tan descolorida como las imágenes de ATC que se vieron a lo largo del torneo. Un represor en blanco y negro al que recién le volvió cierta tonalidad a la cara cuando le cedió la Copa a Passarella. Porque sólo la final pudo transmitirse en color. Ayer, el actual presidente de River dijo sobre la muerte del hombre que encabezó el golpe del ’76: “Se van cerrando las heridas. Sigamos construyendo hacia el futuro”. Una despedida a su estilo. Nunca comprometida.
El otro momento emblemático del dictador durante el Mundial ocurrió en Rosario, antes del partido clave contra Perú que la Selección Nacional ganó 6 a 0. Escribe el periodista Ricardo Gotta en su libro Fuimos campeones, editado en 2008 para el trigésimo aniversario del torneo: “Videla dio un pequeño paso al frente como para ser visto claramente por todos. No le hacía falta levantar demasiado la voz. Un inquietante sigilo dejaba entrar el siseo leve y lejano de hinchas que llegaban al estadio. Alguna trompeta de plástico tronó sorda, hueca, distante. Uno de los jugadores se paró ante el sorpresivo ingreso de los visitantes. Unos segundos después, ya comenzado el discurso, reparó en que estaba a medio vestir y que tenía el pantaloncito aún en sus manos. Dudó en ponérselo o arrojarlo... A esa escena la sigue una frase que se atribuye al ex general: ‘Hermanos latinoamericanos’. Así empezó a hablarle al auditorio de jugadores peruanos. Un volante de aquel equipo que integraban el arquero argentino nacionalizado Ramón Quiroga, Teófilo Cubillas y Héctor Chumpitaz, recuerda: ‘Un par nos cagamos en las patas’”. El presidente de la delegación del Perú era Paquito Morales Bermúdez Pedraglio, abogado e hijo del dictador peruano en aquel momento, Francisco Morales Bermúdez. El le dio la bienvenida a Videla en el vestuario de Rosario Central.
La historia que siguió es conocida. Las sospechas de un arreglo también.
Las voces del hasta nunca
NORMAN BRISKI (DIRECTOR, DRAMATURGO Y ACTOR)
Producción: María Daniela Yaccar, Emanuel Respighi y Oscar Ranzani.
“Algo de Videla tenemos todos”

BENJAMIN AVILA (CINEASTA)
“Siento que la muerte de Videla no va a cambiar mucho porque la sociedad ya cambió. Lo que sí es muy bueno para la historia argentina y para noso-tros es que haya muerto en la cárcel. Que haya sucedido en la cárcel es un símbolo real de la justicia. No hay nada que festejar ni celebrar, pero sí me parece que es muy bueno para nosotros saber que murió en la cárcel. Eso es un acto real de justicia. En relación con el cine creo que todos los temas que han marcado mucho a las sociedades son infinitos y serán por siempre temas a tocar. Tienen que ver con la construcción de la memoria de un país. Lo que sí es obligación nuestra renovar el punto de vista”.
“La sociedad ya cambió”

EDGARDO ESTEBAN (PERIODISTA Y ESCRITOR)
“Tuvo un juicio y fue condenado por delitos de lesa humanidad, cosa que él no hizo con las personas que secuestró, torturó y asesinó y de lo que nunca se arrepintió. Uno no le desea la muerte a nadie, pero lamento que no haya hecho una autocrítica, que no haya pedido perdón. Murió en silencio sin haber podido confesar y decir lo que sabía, como pasó también con Galtieri: se van yendo los genocidas y no van dando explicaciones, ni una autocrítica de lo que han hecho. Videla cuestionaba a este gobierno justamente por hacer justicia. Y siento que uno debe sentirse orgulloso de estos años de democracia porque, en definitiva, estos genocidas terminaron entre las rejas. Ojalá que siga construyendo en función de lo que es la verdad, la memoria y fundamentalmente la justicia”.
“Murió en silencio”

LEO SBARAGLIA (ACTOR)
“Murió donde correspondía: en la cárcel...”.
OSVALDO BAYER (ESCRITOR)
“En la cárcel”

OSVALDO BAYER (ESCRITOR)
“El más nefasto”

CLAUDIO VILLARRUEL (PRODUCTOR/CONDUCTOR DE RADIO)
“Este señor representó la magnitud que puede tomar la maldad humana. Me cuesta entenderlo, en tanto ser humano, como un par. Su muerte resignifica el rol del Estado de Derecho en nuestra sociedad, capaz de juzgar y encarcelar a un monstruo. Videla murió condenado por el valor y el coraje de la sociedad argentina en su conjunto.”
“Resignifica el Estado de Derecho”

AGUSTIN ALEZZO (DIRECTOR)
“Lo único que se puede lamentar es que no haya gastado más tiempo en la cárcel. No se puede lamentar la muerte de un asesino, de un hombre que ha perjudicado al país de una forma tan brutal, que lo hemos sufrido durante años. El y otros han sido responsables de demasiadas desgracias. Es bueno que haya muerto en la cárcel. Es signo de que las cosas han tomado un rumbo definitivamente justo. El hecho de que unos cuantos estén en la cárcel y siendo juzgados es un signo saludable. Es el único camino para que estemos realmente plenos.”
“Lo sufrimos años”

LITO CRUZ (ACTOR)
“Murió como un perro, como se debe, en el mejor lugar para él: una prisión en Marcos Paz, para ir desde ahí al infierno, supongo yo. Como decía la Carlotto: es un ser despreciable. Mientras van muriendo estos genocidas se va cerrando una etapa de una manera que es absolutamente una especie de ventilación y de iluminación para la democracia. Y lo que creo que han mostrado trágicamente es que no se puede manejar a los hombres a través de la violencia, porque las ideas no se matan. Y, además, cuando pusieron la orden de Obediencia Debida, los únicos que saben de eso sin razonamiento son los perros que han sido amaestrados para matar. Entonces, todo ese mundo del ejército era muy parecido a los perros de la obediencia debida.”
“Como un perro”

LITA STANTIC (CINEASTA Y PRODUCTORA)
“Estuve leyendo la opinión de Norita Cortiñas al respecto y coincido en que Videla no ha contado todo lo que tenía que haber contado. Y eso es una pena. Pero tampoco me alegro, porque no me alegro con ninguna muerte, aun del ser más degenerado del mundo. Sí me parece bueno que haya muerto en la cárcel. Eso, seguro. De cualquier manera, todos coincidimos en que es un ser repudiable. No creo que se cierre ninguna etapa: todavía falta mucha gente que tiene que ser juzgada. Es una muerte de alguien que sabía más de lo que contó. Creo que el cine todavía tiene muchas cosas por contar. Después de mi película Un muro de silencio hubo un montón que abordaron el tema de distintas maneras. Y es un tema que evidentemente nos cruza, como la Segunda Guerra Mundial cruzó a Europa. Es un tema importante que no se acaba: nos ha dejado muy marcados.”
“No se cierra ninguna etapa”

ROBERTO COSSA (DRAMATURGO)
“Lamento que se haya muerto. Hubiera sido mejor que siguiera vivo, paseando por los tribunales, escuchando las revelaciones de las víctimas y familiares. Sin embargo, era un ser tan brutal y tan primario que aparentemente eso no le producía nada. Era la expresión más clara de la banalidad del mal. Por suerte no murió impune. Murió condenado. Pero a lo mejor uno es injusto y en sus noches a solas padecía el calvario. Creo que no: era un hombre mediocre. No era consciente de lo brutal que había sido.”
“Banalidad del mal”

VICTOR HEREDIA (MUSICO)
“La muerte se ha llevado a un socio dilecto que nunca se arrepintió de los crímenes cometidos durante su gestión. La muerte no regocija a nadie, y en este caso tampoco, pero en el caso de Videla uno siente el alivio de saber que el que se está yendo por lo menos fue juzgado y condenado en la tierra por los crímenes de deshumanidad que cometió cuando participó del alzamiento militar del ’76.”
“Socio dilecto de la muerte”

LEONOR MANSO (ACTRIZ)
“Es lamentable que se haya muerto y que no haya dicho todo lo que sabía. Pero seguramente la verdad de todo lo que han hecho y de dónde están los desaparecidos va a surgir. La suya fue una etapa negra y horrible. Con su muerte se lleva a la tumba cosas que tenemos que saber todos, y que seguramente de alguna manera van a salir a la luz.”
“La verdad va a surgir”

GASTON PAULS (ACTOR)
“La muerte de Videla es la de alguien que le ha hecho mucho mal al país. Nadie en su sano juicio puede negar eso. Pero también significa otra cosa, que descubrí no bien me enteré de la noticia y me puse a leer lo que muchos famosos, periodistas y políticos decían, que nos desnuda como sociedad. Y es que ahora somos todos valientes y demócratas. Pero, ¿cuántos de los que hoy escriben a favor de la democracia se animaron a hacerlo durante la dictadura? ¿Cuántos llegaron, incluso, a aplaudir ciertas acciones de la dictadura? Fueron pocos civiles los que combatieron a la dictadura. Me pasó lo mismo que sentí cuando murió Galtieri: mucho lo repudiaban, pero fueron cientos de miles los que llenaron la Plaza cuando anunció la guerra de Malvinas. Se fue alguien que evidentemente le hizo un gran mal al país, cuyas consecuencias aún hoy las sufrimos. Pero es para analizar cómo, ante la muerte de un genocida como Videla, hoy somos todos demócratas, en un país donde la democracia se bombardea y se erosiona a cada instante.”
“Nos desnuda como sociedad”

FEDERICO LUPPI (ACTOR)
“No hay que ser demasiado original. Fue de todos el más mediocre e inhumano. Hay que reconocerle que fue el que menos chicana hizo durante los juicios. No fingió enfermedad e hizo sus discursos, a diferencia de Menéndez y Bussi, que fueron dos cagones. Lo que me da pena es que falta todavía encontrar a todos los responsables civiles que siguen –chicanas y pactos de silencio mediante– pululando por todo el país, escapándose, negándose, ocultando documentos y pruebas. Jueces, fiscales, abogados y ex genocidas siguen, entonces, hurtándole el cuerpo a la Justicia. Es un déficit, a pesar de que se ha trabajado mucho y bien. Con la obediencia debida y el punto final perdimos 34 años de democracia, sin poder aceitar el mecanismo jurídico. En ese interín la derecha armó sus defensas y usó el mensaje que le dejamos: ‘muchachos, rompan que yo pago’. La muerte es la muerte, ¿qué le vamos a hacer?.”
Por HIJOS Capital *
Quedó una celda vacía en el pabellón de lesa humanidad de Marcos Paz. Esperamos que el silencio de su ausencia sea el llamado a romper los pactos y decir la verdad, porque es un derecho para que las madres puedan recuperar los cuerpos de sus hijos y para que el pueblo entero deje de vivir con la incógnita de dónde están.
No festejamos la muerte de Videla ni la de ningún genocida. Sí festejamos cuando son juzgados y condenados, o cuando uno de nuestros hermanos recupera su identidad. Pero la muerte no es nuestro festejo: es lo que ellos usaron para arrancarnos a nuestros seres amados.
Nos preguntaron muchas veces en este día qué sentimos ante la muerte del genocida Videla: muchas cosas. Que se llevó parte irrecuperable de la verdad; que se murió donde debía estar, en cárcel común, cumpliendo una condena efectiva a prisión perpetua; que su poder está derrotado; que la condena social lo ubica en el tacho de basura de la historia.
En la lista de los asesinos del pueblo, Videla está desde hace rato. Pero a partir de ahora empieza la aplicación de lo simbólico, el Videla más allá del dictador. Eso se ve, por ejemplo, cuando el diario La Nueva Provincia, uno de los órganos de propaganda de los genocidas, dice que murió un “ex presidente”. No. Ex Presidentes fueron otros, como Néstor Kirchner, elegido por el pueblo a través del voto. Fue el que decidió reconocer en políticas de Estado la lucha histórica del pueblo por justicia, el que se comprometió para terminar con la impunidad y lo hizo. Hoy son 411 los genocidas condenados, entre ellos Videla.
Se murió el genocida Videla. Seguramente, su familia será saludada en los diarios La Nación y La Nueva Provincia del día siguiente. Respetamos el duelo familiar, algo que nosotros nunca pudimos terminar de hacer, porque ni Videla ni ninguno de los demás genocidas nos dijeron dónde están los desaparecidos. Hoy sus hijos despiden a un padre: nosotros, al genocida que asesinó a los nuestros.
No levantamos ninguna copa por la muerte de Videla, ni le regalamos ninguna sonrisa. Eso queda para celebrar las victorias, para reivindicar a los 30.000, para festejar cuando un hijo recupera su identidad. Nuestra sonrisa es una victoria en sí misma, es la foto que les mandaríamos a nuestras mamás y papás si pudieran verla. Nuestra sonrisa no es para Videla. Para él fue nuestro escrache y nuestro festejo por cada una de sus condenas.
Se murió mucho más que la muerte. Se murió el que fue uno de los dueños de la muerte, ya derrotado en su poder. No estará en ningún tatuaje, ni cuadro, ni remera. Ahí se fue, al tacho de basura de la historia donde lo recibirá Massera.
Estamos llegando a los 30 años de democracia, abrazados a los pañuelos blancos para seguir profundizando el proceso histórico de Memoria, Verdad y Justicia. En esta última década, Videla vio cómo la impunidad se desarmaba y se empezó a avanzar en el Juicio y Castigo a los partícipes de la última dictadura cívico-militar.
Esta última década fue la que el mismo genocida Videla dijo que fue su peor momento, porque la decisión histórica de Néstor Kirchner de juzgar a los genocidas es profundizada por la presidenta Cristina Fernández. Su peor momento es la década en la que la condena social y la judicial coincidieron de manera efectiva.
El terrorismo de Estado comandado por Videla tuvo a muchos partícipes que fueron juzgados y condenados, pero a muchos otros que siguen impunes. Incluso, algunos de ellos no fueron identificados todavía. Vamos a seguir militando por todo lo que falta, hasta todas las victorias y después.
Somos hijos de hombres y mujeres que lucharon por un proyecto de Patria Grande, que se comprometieron por un país para todos. Aprendimos muchas cosas de ellos, como la lucha por la justicia. Ninguno de nosotros jamás ejerció la venganza ni la justicia por mano propia. Tampoco las Madres, Abuelas, Padres y Familiares. Nadie. Esperamos a la par de seguir militando.
Vivimos muchos años de impunidad antes de llegar a este momento histórico. Años en los que los genocidas caminaban por las calles. Ahí fue cuando salimos con los escraches a generar condena social para que la casa del genocida sea su cárcel. En el 2003 cambiamos la historia y hoy podemos decir que las políticas de Estado no son el Perdón, el Olvido y el Silencio, sino la Memoria, la Verdad y la Justicia. Acá se juzga a genocidas. Acá se escuchó a un pueblo entero y se tomó la decisión histórica de juzgar a los máximos asesinos del pueblo.
Videla ya no podrá hablar de los de-saparecidos y decir que no tienen “entidad”, ya no podrá robarse a nuestros hermanos, ya no podrá inaugurar la planta de Papel Prensa con Ernestina Herrera de Noble, ya no podrá masacrar a militantes, ya no podrá decidir sobre la vida y la muerte de nadie.
Hay un símbolo derrotado hace rato, pero que ahora se va un poco más. Videla fue la cara de muchos, de todos los partícipes de un plan sistemático de exterminio. Fue el dictador, el siniestro, el asesino, el apropiador de niños, el torturador. Si tuviéramos que decir quién fue, podríamos decir que fue uno de los jefes de la muerte, del terror, del horror absoluto. Para muchos, ahora será dimensionable, será un muerto que cuando estaba vivo eligió masacrar a un pueblo. Era alcanzable, era uno más, pero de los genocidas. Con esto queremos decir que para muchos era una especie de “monstruo”, de ser inhumano, de alguien alejado de mucho de lo cotidiano, pero no. Videla tenía una familia, una vida, una casa, tenía hijos. Videla era un ser humano con un odio profundo a otros, un criminal masivo.
Se murió uno de los asesinos del pueblo. Quedará en la historia como uno de los que más dolores le causó a nuestra Patria. Se murió uno de los que más verdades tenía guardadas.
Se murió Videla. Se murió en la soledad de un penal. No murió con el uniforme militar, ni en el sillón presidencial. Murió donde debía estar.
* Paula Maroni, Amy Rice, Julián Athos, Paula Donadío, Carlos Rice, Giselle Tepper, Ariel Cugura, Juan Carnevale y Santiago García.
Fuente:Pagina12
Muerte del ex dictador Videla y el desembarco del neoliberalismo
17/05/2013
Por Artemio López

En la senda de José Alfredo Martínez de Hoz hace un par de meses, el que murió este viernes es Jorge Rafael Videla, por lo que resulta entonces un buen momento para recordar las consecuencias socioeconómicas que trajo como consecuencia la última dictadura cívico militar.
Para oprobio de mi tan valerosa generación a la que masacró decenas de miles de veces a voluntad, ha muerto Videla, de viejo. Les deseo a los más jóvenes que nunca sufran otro Videla y si lo peor sucediera, que no dejen que muera de viejo.
Se trata de observar parte del impacto del modelo neoliberal sobre la estructura social de mediados de los años setenta, modelo que encarnado en Martínez de Hoz, tuvo en Videla a su principal jefe político en los años de plomo. Un recordatorio oportuno que muestra que tras la barbarie se movía una trama de una racionalidad económica de hierro que como paradigma socioeconómico aún está activo en el país.
Como señalara el economista Eduardo Basualdo: “En marzo de 1976, la dictadura militar modificó el régimen social interrumpiendo la industrialización basada en la sustitución de importaciones que en ese momento se encontraba en los albores de su consolidación. El nuevo régimen estuvo en consonancia con el orden neoliberal que acabó con la economía mundial surgida de la posguerra y se sustentó en la valorización financiera, cuyo predominio en el país se prolongó hasta el año 2001″. (Basualdo, Eduardo, 13 de marzo de 2006, Suplemento Cash de Página 12).
Esta columna se propone analizar la estructura social metropolitana y alguna de sus transformaciones sustantivas acontecidas desde el año 1974 hasta el año 1980, en base a la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. Se trata de observar el impacto que sobre la morfología social argentina tuvieron las decisiones de política económica que, centrada en la valorización financiera del capital, fue impuesta por la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla.
El análisis se circunscribe a la región metropolitana porque es la única que posee memoria estadística oficial desde mediados de los años setenta, pero por el peso de esta región donde reside el 36% de la población y se realiza más del 50% del ingreso nacional, resulta representativo de lo ocurrido en todo el país. Analizando específicamente las transformaciones acontecidas en la estructura social nacional entre los años 1974 y 1980, el gráfico Nº1 muestra la estructura social correspondiente a la zona metropolitana, representativa del conjunto nacional para Octubre de 1974, desagregado los diversos sectores sociales en orden a sus ingresos por hogar.
Como se observa, la estructura social configurada en el mes de octubre del año 1974 en las postrimerías del modelo industrial sustitutivo inaugurado en su segunda fase en la segunda mitad del siglo pasado, y según los datos de aquella Encuesta Permanente de Hogares, mostraba características de muy bajos niveles de pobreza e indigencia que apenas impactaban sobre el 4 % y el 2% de la población respectivamente.
Por otra parte se constituía un muy amplio sector de clase media plena y media alta equivalente en conjunto al 78% de la población metropolitana total que, a pesos actuales, residía en hogares con ingresos comprendidos entre los $1.900 y $13.700 mensuales en particular de este amplísimo tramo poblacional medio y medio alto, el 50% residía en hogares que en su equivalente actual percibían ingresos comprendidos entre los $3.420 y los $13.700 mensuales.
El 15% de la población superaba la línea de pobreza aunque no la duplicaba, por lo cual se ubicaba en el segmento medio bajo en riesgo de empobrecimiento, con ingresos por hogar que van desde los $950 hasta los $1.900 mensuales en su equivalente monetario actual.
Cabe acotar por último que la totalidad de los segmentos indigentes, pobres y medios bajos en riesgo inminente de pobreza, agregaban además en el año 1974, pobreza estructural o de Necesidades Básicas Insatisfechas, en particular por la insatisfacción de las condiciones de hábitat (casa con paredes y piso de material apta para vivienda) y saneamiento (ausencia de baño o retrete con descarga de agua al interior de la vivienda).
La brecha de ingresos entre el 10% más pobre y más rico superaba apenas las 12 veces, el coeficiente GINI era muy bajo, 36,42, en tanto el desempleo abierto apenas alcanzaba al 2,8% y el trabajo informal al 17,2% En el gráfico Nº2 se observa la transformación impresa a la estructura social metropolitana por las prácticas económicas neoliberales impulsadas al calor de la última dictadura militar encabezada por el fallecido Videla, ya en la madurez del proceso de cambio estructural, mediante la información de la Encuesta Permanente de Hogares de la región metropolitana realizada en Octubre de 1980 por el INDEC.
Como se observa, la desarticulación del régimen industrial sustitutivo y su reemplazo por el de valorización financiera por parte de la última dictadura militar supuso en sus orígenes quintuplicar y triplicar los niveles de pobreza e indigencia hasta alcanzar el 20% y el 4,3% respectivamente, al tiempo que desmoronó a los estratos medios altos y medios plenos que, si en el año 1974 representaban el 78% de la población, en el año 1980 apenas expresaban el 38% de los residentes en la región metropolitana.
En sentido contrario, la clase media baja, en riesgo de empobrecimiento, creció complementariamente 130% en apenas un lustro, pasando de representar el 16% al 37% de la población metropolitana, mostrando el derrotero de empobrecimiento de las franjas medias plenas y medias altas durante la dictadura que en un 52% descendieron al estamento medio bajo.
Retomando el análisis de la estructura social metropolitana del año 1980 y como modalidad específica del colosal proceso de transformación social con vértice en la desarticulación de la clase media que indujo la última dictadura militar, considérese que mientras la brecha de ingresos polar ente el 10% más rico y más pobre de los perceptores de ingresos se mantuvo constante, el desmoronamiento de los sectores medios plenos y altos se patentiza en el enorme crecimiento del coeficiente GINI en dirección a mayor desigualdad.
El GINI pasa de 0,3642 a 0,4134 en tan sólo cinco años, producto fundamental del nivel inflacionario superior al 87% anual promedio, sin correcciones salariales por clausura de toda actividad sindical como medida de disciplinamiento ampliada a todos los trabajadores que estaban efectivamente sindicalizados, puesto que el trabajo informal alcanzaba al 15,8%, sin modificaciones sustantivas respecto a la etapa anterior e incluso con leve descenso.
En este contexto de brecha estable, un crecimiento del 13% en el coeficiente GINI en sólo cinco años, señala claramente la enorme magnitud de la concentración de ingresos con correlato en el empobrecimiento acelerado y profundo de los sectores medios.
El mecanismo de deterioro social masivo resultó el proceso inflacionario que registró en promedio entre los años 1976 y 1980 un 181% acumulado anual con un mínimo de 87,6% y un máximo de 347,5%.
La sistematicidad y profundidad de la inflación se constituyó rápidamente en el dispositivo central de empobrecimiento de vastos sectores comunitarios, asalariados, empleados, profesionales bajo relación de dependencia, en un contexto político de clausura sindical, disolución de la CGT, intervención de los sindicatos, clausura de las actividades gremiales y la eliminación del derecho de huelga en el que no existían, entre tantas otras cosas, discusiones salariales a punto que como señala Adolfo Canitrot, el salario real cayó entre 1974 y 1983 un 18%.
En rigor, queda claro con datos de Encuesta Permanente de Hogares que desde el punto de vista socioeconómico, la dictadura militar inició el ciclo de empobrecimiento masivo de sectores medios vía congelamiento de salarios viabilizado por la clausura absoluta de toda actividad sindical , combinada con altos niveles de inflación
Se puede afirmar sin dudas que la dictadura militar de mediados de los años setenta, a la par de practicar el terrorismo estatal con sus secuelas de desapariciones, exilios, represión y muertes; puso fin al perfil socioeconómico tradicional de país integrado con amplios segmentos de ingresos medios en su composición social que distinguieron a la Argentina del resto de los países latinoamericanos, desde mediados del siglo XX.
Son Jorge Rafael Videla y el conjunto de la conducción militar y sus cómplices civiles los padres fundadores contemporáneos del tipo de país socialmente desintegrado, empobrecido y asimétrico que se consolidó con la recuperación democrática y cuyos rasgos fundamentales, en particular el nivel de empobrecimiento, perduran.
Así las cosas, ya no solo los ensayos teóricos y análisis particulares de la etapa, sino los datos empíricos oficiales suministrados por la Encuesta Permanente de Hogares del año 1980, prueba la centralidad de la última dictadura en las transformaciones socioeconómicas de los últimos treinta años en particular la declinación de los segmentos de ingresos medios y muestra de manera inequívoca el tipo de formato estatal terrorista que requirió originalmente la implantación y desarrollo del modelo neoliberal que dominó las últimas tres décadas de nuestro país.
Si bien es indudable el carácter de “revancha clasista” dado por diversos autores al formato de estado terrorista expresado en la clausura de toda actividad gremial y la persecución a sangre y fuego de las organizaciones de trabajadores junto al secuestro y muerte de miles de dirigentes gremiales, es conceptualmente sólo parte de la verdad suponer que los efectos de esta política afectaron con mayor intensidad a los sectores populares en general y a los trabajadores en particular ubicados en 1974 en los segmentos medios plenos y bajos dominantemente.
En efecto esta situación de deterioro de las condiciones materiales de existencia del los trabajadores existió sin duda pero, el análisis de las modificaciones en la estructura social mostró que el sector de mayor transferencia de ingresos hacia la cúpula de la pirámide social fue el sector medio en general y en particular el medio alto, compuesto a mediados de los años setenta por pequeños y medianos comerciantes e industriales, profesionales independientes y un segmento minoritario de los trabajadores industriales mejor pagos, que de representar el 38% de la estructura social metropolitana en 1974, se angostó a sólo al 10% en 1980, en pleno desarrollo de las prácticas económicas de la dictadura.
Paradojas de los procesos históricos, este sector medio alto, mayoritariamente urbano, con altos niveles educativos y bien informado que resultó el de mayor deterioro socioeconómico durante el proceso dictatorial, fue el que inicialmente y por un largo tiempo ofertó los mayores niveles de legitimidad social a la dictadura, cuyo pensamiento como sector social , más allá de la edad de sus integrantes, en líneas generales aún asigna legitimidad al golpe de estado del año 1976 y en particular a la vieja “madre de todas las batallas” del plan de la última dictadura anunciada con claridad por Alfredo Martínez de Hoz bajo la jefatura política de Videla, en el video de cierre: Contra el intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica.
Fuente: Télam
“El más inhumano”

OPINION
Mucho más que la muertePor HIJOS Capital *
Se murió mucho más que la muerte. Se murió uno de los mayores asesinos de nuestro pueblo: el genocida Videla. Se murió sin decirnos dónde están los cuerpos de los compañeros desaparecidos y los hermanos que buscamos.
Quedó una celda vacía en el pabellón de lesa humanidad de Marcos Paz. Esperamos que el silencio de su ausencia sea el llamado a romper los pactos y decir la verdad, porque es un derecho para que las madres puedan recuperar los cuerpos de sus hijos y para que el pueblo entero deje de vivir con la incógnita de dónde están.
No festejamos la muerte de Videla ni la de ningún genocida. Sí festejamos cuando son juzgados y condenados, o cuando uno de nuestros hermanos recupera su identidad. Pero la muerte no es nuestro festejo: es lo que ellos usaron para arrancarnos a nuestros seres amados.
Nos preguntaron muchas veces en este día qué sentimos ante la muerte del genocida Videla: muchas cosas. Que se llevó parte irrecuperable de la verdad; que se murió donde debía estar, en cárcel común, cumpliendo una condena efectiva a prisión perpetua; que su poder está derrotado; que la condena social lo ubica en el tacho de basura de la historia.
En la lista de los asesinos del pueblo, Videla está desde hace rato. Pero a partir de ahora empieza la aplicación de lo simbólico, el Videla más allá del dictador. Eso se ve, por ejemplo, cuando el diario La Nueva Provincia, uno de los órganos de propaganda de los genocidas, dice que murió un “ex presidente”. No. Ex Presidentes fueron otros, como Néstor Kirchner, elegido por el pueblo a través del voto. Fue el que decidió reconocer en políticas de Estado la lucha histórica del pueblo por justicia, el que se comprometió para terminar con la impunidad y lo hizo. Hoy son 411 los genocidas condenados, entre ellos Videla.
Se murió el genocida Videla. Seguramente, su familia será saludada en los diarios La Nación y La Nueva Provincia del día siguiente. Respetamos el duelo familiar, algo que nosotros nunca pudimos terminar de hacer, porque ni Videla ni ninguno de los demás genocidas nos dijeron dónde están los desaparecidos. Hoy sus hijos despiden a un padre: nosotros, al genocida que asesinó a los nuestros.
No levantamos ninguna copa por la muerte de Videla, ni le regalamos ninguna sonrisa. Eso queda para celebrar las victorias, para reivindicar a los 30.000, para festejar cuando un hijo recupera su identidad. Nuestra sonrisa es una victoria en sí misma, es la foto que les mandaríamos a nuestras mamás y papás si pudieran verla. Nuestra sonrisa no es para Videla. Para él fue nuestro escrache y nuestro festejo por cada una de sus condenas.
Se murió mucho más que la muerte. Se murió el que fue uno de los dueños de la muerte, ya derrotado en su poder. No estará en ningún tatuaje, ni cuadro, ni remera. Ahí se fue, al tacho de basura de la historia donde lo recibirá Massera.
Estamos llegando a los 30 años de democracia, abrazados a los pañuelos blancos para seguir profundizando el proceso histórico de Memoria, Verdad y Justicia. En esta última década, Videla vio cómo la impunidad se desarmaba y se empezó a avanzar en el Juicio y Castigo a los partícipes de la última dictadura cívico-militar.
Esta última década fue la que el mismo genocida Videla dijo que fue su peor momento, porque la decisión histórica de Néstor Kirchner de juzgar a los genocidas es profundizada por la presidenta Cristina Fernández. Su peor momento es la década en la que la condena social y la judicial coincidieron de manera efectiva.
El terrorismo de Estado comandado por Videla tuvo a muchos partícipes que fueron juzgados y condenados, pero a muchos otros que siguen impunes. Incluso, algunos de ellos no fueron identificados todavía. Vamos a seguir militando por todo lo que falta, hasta todas las victorias y después.
Somos hijos de hombres y mujeres que lucharon por un proyecto de Patria Grande, que se comprometieron por un país para todos. Aprendimos muchas cosas de ellos, como la lucha por la justicia. Ninguno de nosotros jamás ejerció la venganza ni la justicia por mano propia. Tampoco las Madres, Abuelas, Padres y Familiares. Nadie. Esperamos a la par de seguir militando.
Vivimos muchos años de impunidad antes de llegar a este momento histórico. Años en los que los genocidas caminaban por las calles. Ahí fue cuando salimos con los escraches a generar condena social para que la casa del genocida sea su cárcel. En el 2003 cambiamos la historia y hoy podemos decir que las políticas de Estado no son el Perdón, el Olvido y el Silencio, sino la Memoria, la Verdad y la Justicia. Acá se juzga a genocidas. Acá se escuchó a un pueblo entero y se tomó la decisión histórica de juzgar a los máximos asesinos del pueblo.
Videla ya no podrá hablar de los de-saparecidos y decir que no tienen “entidad”, ya no podrá robarse a nuestros hermanos, ya no podrá inaugurar la planta de Papel Prensa con Ernestina Herrera de Noble, ya no podrá masacrar a militantes, ya no podrá decidir sobre la vida y la muerte de nadie.
Hay un símbolo derrotado hace rato, pero que ahora se va un poco más. Videla fue la cara de muchos, de todos los partícipes de un plan sistemático de exterminio. Fue el dictador, el siniestro, el asesino, el apropiador de niños, el torturador. Si tuviéramos que decir quién fue, podríamos decir que fue uno de los jefes de la muerte, del terror, del horror absoluto. Para muchos, ahora será dimensionable, será un muerto que cuando estaba vivo eligió masacrar a un pueblo. Era alcanzable, era uno más, pero de los genocidas. Con esto queremos decir que para muchos era una especie de “monstruo”, de ser inhumano, de alguien alejado de mucho de lo cotidiano, pero no. Videla tenía una familia, una vida, una casa, tenía hijos. Videla era un ser humano con un odio profundo a otros, un criminal masivo.
Se murió uno de los asesinos del pueblo. Quedará en la historia como uno de los que más dolores le causó a nuestra Patria. Se murió uno de los que más verdades tenía guardadas.
Se murió Videla. Se murió en la soledad de un penal. No murió con el uniforme militar, ni en el sillón presidencial. Murió donde debía estar.
* Paula Maroni, Amy Rice, Julián Athos, Paula Donadío, Carlos Rice, Giselle Tepper, Ariel Cugura, Juan Carnevale y Santiago García.
Fuente:Pagina12
Muerte del ex dictador Videla y el desembarco del neoliberalismo
17/05/2013
Por Artemio López

En la senda de José Alfredo Martínez de Hoz hace un par de meses, el que murió este viernes es Jorge Rafael Videla, por lo que resulta entonces un buen momento para recordar las consecuencias socioeconómicas que trajo como consecuencia la última dictadura cívico militar.
Para oprobio de mi tan valerosa generación a la que masacró decenas de miles de veces a voluntad, ha muerto Videla, de viejo. Les deseo a los más jóvenes que nunca sufran otro Videla y si lo peor sucediera, que no dejen que muera de viejo.
Se trata de observar parte del impacto del modelo neoliberal sobre la estructura social de mediados de los años setenta, modelo que encarnado en Martínez de Hoz, tuvo en Videla a su principal jefe político en los años de plomo. Un recordatorio oportuno que muestra que tras la barbarie se movía una trama de una racionalidad económica de hierro que como paradigma socioeconómico aún está activo en el país.
Como señalara el economista Eduardo Basualdo: “En marzo de 1976, la dictadura militar modificó el régimen social interrumpiendo la industrialización basada en la sustitución de importaciones que en ese momento se encontraba en los albores de su consolidación. El nuevo régimen estuvo en consonancia con el orden neoliberal que acabó con la economía mundial surgida de la posguerra y se sustentó en la valorización financiera, cuyo predominio en el país se prolongó hasta el año 2001″. (Basualdo, Eduardo, 13 de marzo de 2006, Suplemento Cash de Página 12).
Esta columna se propone analizar la estructura social metropolitana y alguna de sus transformaciones sustantivas acontecidas desde el año 1974 hasta el año 1980, en base a la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. Se trata de observar el impacto que sobre la morfología social argentina tuvieron las decisiones de política económica que, centrada en la valorización financiera del capital, fue impuesta por la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla.
El análisis se circunscribe a la región metropolitana porque es la única que posee memoria estadística oficial desde mediados de los años setenta, pero por el peso de esta región donde reside el 36% de la población y se realiza más del 50% del ingreso nacional, resulta representativo de lo ocurrido en todo el país. Analizando específicamente las transformaciones acontecidas en la estructura social nacional entre los años 1974 y 1980, el gráfico Nº1 muestra la estructura social correspondiente a la zona metropolitana, representativa del conjunto nacional para Octubre de 1974, desagregado los diversos sectores sociales en orden a sus ingresos por hogar.
Como se observa, la estructura social configurada en el mes de octubre del año 1974 en las postrimerías del modelo industrial sustitutivo inaugurado en su segunda fase en la segunda mitad del siglo pasado, y según los datos de aquella Encuesta Permanente de Hogares, mostraba características de muy bajos niveles de pobreza e indigencia que apenas impactaban sobre el 4 % y el 2% de la población respectivamente.
Por otra parte se constituía un muy amplio sector de clase media plena y media alta equivalente en conjunto al 78% de la población metropolitana total que, a pesos actuales, residía en hogares con ingresos comprendidos entre los $1.900 y $13.700 mensuales en particular de este amplísimo tramo poblacional medio y medio alto, el 50% residía en hogares que en su equivalente actual percibían ingresos comprendidos entre los $3.420 y los $13.700 mensuales.
El 15% de la población superaba la línea de pobreza aunque no la duplicaba, por lo cual se ubicaba en el segmento medio bajo en riesgo de empobrecimiento, con ingresos por hogar que van desde los $950 hasta los $1.900 mensuales en su equivalente monetario actual.
Cabe acotar por último que la totalidad de los segmentos indigentes, pobres y medios bajos en riesgo inminente de pobreza, agregaban además en el año 1974, pobreza estructural o de Necesidades Básicas Insatisfechas, en particular por la insatisfacción de las condiciones de hábitat (casa con paredes y piso de material apta para vivienda) y saneamiento (ausencia de baño o retrete con descarga de agua al interior de la vivienda).
La brecha de ingresos entre el 10% más pobre y más rico superaba apenas las 12 veces, el coeficiente GINI era muy bajo, 36,42, en tanto el desempleo abierto apenas alcanzaba al 2,8% y el trabajo informal al 17,2% En el gráfico Nº2 se observa la transformación impresa a la estructura social metropolitana por las prácticas económicas neoliberales impulsadas al calor de la última dictadura militar encabezada por el fallecido Videla, ya en la madurez del proceso de cambio estructural, mediante la información de la Encuesta Permanente de Hogares de la región metropolitana realizada en Octubre de 1980 por el INDEC.
Como se observa, la desarticulación del régimen industrial sustitutivo y su reemplazo por el de valorización financiera por parte de la última dictadura militar supuso en sus orígenes quintuplicar y triplicar los niveles de pobreza e indigencia hasta alcanzar el 20% y el 4,3% respectivamente, al tiempo que desmoronó a los estratos medios altos y medios plenos que, si en el año 1974 representaban el 78% de la población, en el año 1980 apenas expresaban el 38% de los residentes en la región metropolitana.
En sentido contrario, la clase media baja, en riesgo de empobrecimiento, creció complementariamente 130% en apenas un lustro, pasando de representar el 16% al 37% de la población metropolitana, mostrando el derrotero de empobrecimiento de las franjas medias plenas y medias altas durante la dictadura que en un 52% descendieron al estamento medio bajo.
Retomando el análisis de la estructura social metropolitana del año 1980 y como modalidad específica del colosal proceso de transformación social con vértice en la desarticulación de la clase media que indujo la última dictadura militar, considérese que mientras la brecha de ingresos polar ente el 10% más rico y más pobre de los perceptores de ingresos se mantuvo constante, el desmoronamiento de los sectores medios plenos y altos se patentiza en el enorme crecimiento del coeficiente GINI en dirección a mayor desigualdad.
El GINI pasa de 0,3642 a 0,4134 en tan sólo cinco años, producto fundamental del nivel inflacionario superior al 87% anual promedio, sin correcciones salariales por clausura de toda actividad sindical como medida de disciplinamiento ampliada a todos los trabajadores que estaban efectivamente sindicalizados, puesto que el trabajo informal alcanzaba al 15,8%, sin modificaciones sustantivas respecto a la etapa anterior e incluso con leve descenso.
En este contexto de brecha estable, un crecimiento del 13% en el coeficiente GINI en sólo cinco años, señala claramente la enorme magnitud de la concentración de ingresos con correlato en el empobrecimiento acelerado y profundo de los sectores medios.
El mecanismo de deterioro social masivo resultó el proceso inflacionario que registró en promedio entre los años 1976 y 1980 un 181% acumulado anual con un mínimo de 87,6% y un máximo de 347,5%.
La sistematicidad y profundidad de la inflación se constituyó rápidamente en el dispositivo central de empobrecimiento de vastos sectores comunitarios, asalariados, empleados, profesionales bajo relación de dependencia, en un contexto político de clausura sindical, disolución de la CGT, intervención de los sindicatos, clausura de las actividades gremiales y la eliminación del derecho de huelga en el que no existían, entre tantas otras cosas, discusiones salariales a punto que como señala Adolfo Canitrot, el salario real cayó entre 1974 y 1983 un 18%.
En rigor, queda claro con datos de Encuesta Permanente de Hogares que desde el punto de vista socioeconómico, la dictadura militar inició el ciclo de empobrecimiento masivo de sectores medios vía congelamiento de salarios viabilizado por la clausura absoluta de toda actividad sindical , combinada con altos niveles de inflación
Se puede afirmar sin dudas que la dictadura militar de mediados de los años setenta, a la par de practicar el terrorismo estatal con sus secuelas de desapariciones, exilios, represión y muertes; puso fin al perfil socioeconómico tradicional de país integrado con amplios segmentos de ingresos medios en su composición social que distinguieron a la Argentina del resto de los países latinoamericanos, desde mediados del siglo XX.
Son Jorge Rafael Videla y el conjunto de la conducción militar y sus cómplices civiles los padres fundadores contemporáneos del tipo de país socialmente desintegrado, empobrecido y asimétrico que se consolidó con la recuperación democrática y cuyos rasgos fundamentales, en particular el nivel de empobrecimiento, perduran.
Así las cosas, ya no solo los ensayos teóricos y análisis particulares de la etapa, sino los datos empíricos oficiales suministrados por la Encuesta Permanente de Hogares del año 1980, prueba la centralidad de la última dictadura en las transformaciones socioeconómicas de los últimos treinta años en particular la declinación de los segmentos de ingresos medios y muestra de manera inequívoca el tipo de formato estatal terrorista que requirió originalmente la implantación y desarrollo del modelo neoliberal que dominó las últimas tres décadas de nuestro país.
Si bien es indudable el carácter de “revancha clasista” dado por diversos autores al formato de estado terrorista expresado en la clausura de toda actividad gremial y la persecución a sangre y fuego de las organizaciones de trabajadores junto al secuestro y muerte de miles de dirigentes gremiales, es conceptualmente sólo parte de la verdad suponer que los efectos de esta política afectaron con mayor intensidad a los sectores populares en general y a los trabajadores en particular ubicados en 1974 en los segmentos medios plenos y bajos dominantemente.
En efecto esta situación de deterioro de las condiciones materiales de existencia del los trabajadores existió sin duda pero, el análisis de las modificaciones en la estructura social mostró que el sector de mayor transferencia de ingresos hacia la cúpula de la pirámide social fue el sector medio en general y en particular el medio alto, compuesto a mediados de los años setenta por pequeños y medianos comerciantes e industriales, profesionales independientes y un segmento minoritario de los trabajadores industriales mejor pagos, que de representar el 38% de la estructura social metropolitana en 1974, se angostó a sólo al 10% en 1980, en pleno desarrollo de las prácticas económicas de la dictadura.
Paradojas de los procesos históricos, este sector medio alto, mayoritariamente urbano, con altos niveles educativos y bien informado que resultó el de mayor deterioro socioeconómico durante el proceso dictatorial, fue el que inicialmente y por un largo tiempo ofertó los mayores niveles de legitimidad social a la dictadura, cuyo pensamiento como sector social , más allá de la edad de sus integrantes, en líneas generales aún asigna legitimidad al golpe de estado del año 1976 y en particular a la vieja “madre de todas las batallas” del plan de la última dictadura anunciada con claridad por Alfredo Martínez de Hoz bajo la jefatura política de Videla, en el video de cierre: Contra el intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica.
Fuente: Télam
La muerte
Por Agencia de Noticias Pelota de Trapo
Por Agencia de Noticias Pelota de Trapo
Viernes, 17 de Mayo de 2013

(APe).- Se murió como se muere casi todo el mundo. De viejo, del corazón, internado y cuidado a pesar de estar preso.
Se murió como se muere casi todo el mundo. Salvo aquellos a los que se persigue, se tortura, se mata, se desaparece.
Su muerte es una más. Muerte de 87 años, muerte lúcida y tranquila. Se entra en un sueño del que no se vuelve. Y después la nada, la nada entera para quien tuvo en sus manos la llave que desconecta la vida. Las vidas. Las treinta mil como un número vivo. La mano en la llave, la mano de Videla. Como un ícono vivo. Continente de todo lo demás. De los buenos vecinos con picana en la mesa de luz. De la prensa canalla. Del carnicero delator. Del oficinista informante. De los altares cómplices. De los empresarios ideólogos. Todos detrás de su rostro paradigma, flaco, enhiesto, pulgar en alto en el Monumental, bigote profuso, los dedos firmes en la sien, la gorra perfecta, Astiz, los niños muertos, los niños secuestrados, Etchecolatz, los que no saben quiénes son, los que nunca sabrán quiénes son, Colores, los huesitos de los que quedaron en quién sabe qué tierras o en quién sabe qué mares sin playa, el Turco Julián, los que no volvieron nunca, Von Wernich, los que no volverán jamás, la historia cortada como cables y un apagón larguísimo que nunca se volvió a encender del todo . Nunca.
Se murió igual que se muere la buena gente. En una cama calentita con sábanas blancas y un té con leche y tostadas que estaba por llegar. Eran las seis y media de la mañana.
Nuestros hermanos y los huesos de nuestros hermanos y los dientes de nuestros hermanos se quedaron sembrando la tierra. Con sangre y dolor y grito y carne quemada. Solitos en el aire, cayendo en la furia oceánica. Solitos en oquedades sin nombre. Envueltos en raíces, en hormigueros eternos, en grillos y lombrices. Solos, en la soledad de lo oscuro y del miedo atroz.
Fuente:IndymediaRosario
El juez Rozanski llama a acelerar juicios. Cortiñas pide que se abran archivos
Según el CELS, 44 casos de la causa Plan Cóndor no podrán ser juzgados, por la muerte de Videla
Las víctimas que ya no están, los sobrevivientes y sus familias
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) difundió un comunicado a propósito del fallecimiento del ex dictador Jorge Rafael Videla, donde advierte el impacto que tendrá el hecho sobre la megacausa Plan Cóndor, recién iniciada. A la vez, el presidente del Tribunal Oral Federal con sede en La Plata, Carlos Rozanski exhortó a sus colegas jueces y fiscales federales a acelerar los juicios en trámite, antes de que se sigan extinguiendo por razones biológicas los imputados, los testigos y las víctimas sobrevivientes. Por su parte, la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, lanzó el mismo pedido que repiten familiares y testigos protagonistas de los juicios: que se abran los archivos del Estado y se pueda conocer, entre otras cosas, el lugar donde fueron enterrados los cuerpos de miles de víctimas de la represión ilegal.
Según el CELS, 44 casos de la causa Plan Cóndor no podrán ser juzgados, por la muerte de Videla
Las víctimas que ya no están, los sobrevivientes y sus familias
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) difundió un comunicado a propósito del fallecimiento del ex dictador Jorge Rafael Videla, donde advierte el impacto que tendrá el hecho sobre la megacausa Plan Cóndor, recién iniciada. A la vez, el presidente del Tribunal Oral Federal con sede en La Plata, Carlos Rozanski exhortó a sus colegas jueces y fiscales federales a acelerar los juicios en trámite, antes de que se sigan extinguiendo por razones biológicas los imputados, los testigos y las víctimas sobrevivientes. Por su parte, la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, lanzó el mismo pedido que repiten familiares y testigos protagonistas de los juicios: que se abran los archivos del Estado y se pueda conocer, entre otras cosas, el lugar donde fueron enterrados los cuerpos de miles de víctimas de la represión ilegal.
"La muerte del ex presidente de facto durante la última dictadura militar argentina, Jorge Rafael Videla --se lee en el comunicado del CELS-- se produce en medio del histórico proceso de rendición de cuentas por los crímenes de lesa humanidad y graves violaciones a los derechos humanos cometidos en el pasado reciente por el que atraviesan diversos países de América Latina. Esta situación es una de las más significativas en materia de justicia transicional del siglo XXI y tiene a la Argentina entre los países de actuación más destacada en la administración de justicia con tribunales nacionales.
"El fallecimiento de quien fuera uno de los máximos jerarcas dictatoriales de la región se produce con tan sólo una condena firme, la del Juicio a las Juntas, desarrollado en 1985. En 2012, la Cámara de Casación Penal de la Nación confirmó su condena a reclusión perpetua por los fusilamientos en la llamada 'Causa Alsina', dictada en 2010. Estaba pendiente su confirmación por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En 2012 también fue condenado a 50 años de prisión por un tribunal oral de la Capital Federal por los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores en la causa “Plan sistemático de apropiación de menores”. Esta sentencia aún no fue confirmada por instancia superior. Videla cumplía su condena en prisión por estas causas. Además, estaba siendo juzgado en la causa “Plan Cóndor” acusado de privación ilegítima de la libertad y de conformación de una asociación ilícita para llevar adelante la coordinación represiva entre los regímenes de la región. De los 106 casos que comprenden esta causa, 44 no podrán ser juzgados por ser Videla el único imputado. También se encontraba con procesamiento en otras 9 causas. La dilación en la administración efectiva de justicia sigue constituyendo uno de los principales inconvenientes del proceso argentino.
"Las condenas a Videla reflejaron el progreso de la lucha contra la impunidad y deben pensarse en la clave de los avances en la persecución penal a los máximos responsables del terrorismo de Estado en América Latina. Un proceso que tuvo un indudable impulso en los países de la región tras la detención en Londres del ex dictador Augusto Pinochet en 1998 y su posterior extradición y procesamiento por graves violaciones a los derechos humanos en Chile. En tal sentido, debe destacarse la condena a 25 años de prisión al ex presidente Alberto Fujimori en Perú en 2009 por considerarlo responsable de crímenes de lesa humanidad, quien se constituyó así en el primer jefe de Estado elegido democráticamente a quien se le atribuyó responsabilidad por estos crímenes. También la condena al ex presidente de facto José María Bordaberry en Uruguay a 30 años de prisión por los delitos de atentado a la Constitución, desaparición forzada y homicidio político. A esta sumatoria se agrega como hito reciente más relevante la condena al ex dictador guatemalteco José Efraín Ríos Montt por el delito de
genocidio y crímenes contra la humanidad. Esta condena representa un enorme impulso al proceso de justicia en Guatemala, luego de múltiples amenazas e intimidaciones a los actores del juicio y las víctimas.
"Videla era el máximo responsable de la represión ilegal argentina que estaba siendo juzgado y su muerte con sólo una condena firme evidencia la necesidad de que los países de América Latina asuman la lucha contra la impunidad como una verdadera política de Estado que permita encauzar, profundizar y acelerar estos procesos históricos".
Rozanski: "Es esperable que los Tribunales acelkeren los tiempos"
El juez federal Carlos Rozanski opinó hoy que “es esperable que los tribunales que tiene las causas de delitos de lesa humanidad aceleren los tiempos, luego de conocerse la noticia de la muerte del dictador y genocida Jorge Rafael Videla. El magistrado destacó además que, como uno de los responsables del “proceso genocida” que desarrolló la última dictadura militar, Videla "ha sido juzgado y condenado".
En declaraciones radiales sostuvo que "se demostró que es una persona que tuvo responsabilidad", pero aclaró que su figura "se inscribe en un proceso que lo supera a él, porque es algo que no fue hecho por una persona, sino por una cantidad de gente que forma parte de nuestra sociedad que participó de ese proceso genocida".
El magistrado consideró que "muchas personas colaboraron desde distintos ámbitos “no sólo militares y policiales sino también civiles o eclesiásticos" y agregó que "el valor de un proceso de verdad y justicia es que no se detiene en alguien en particular, sino cuando no quede una sola persona sin juzgar".
"Entonces sí la sociedad va a poder mirar para adelante conociendo lo que pasó atrás", analizó.
El juez destacó que la Argentina "luchó desde todos los sectores para que no haya impunidad y conozcamos el pasado: familiares, organismos de derechos humanos y el resto de la sociedad que acompañó en sus reclamos". "Ello se tradujo hace 10 años en un Poder Ejecutivo que designó una Corte Suprema específica con características humanas y jurídicas que llevó y acompañó este proceso”, remarcó. En ese marco, manifestó que la muerte de los genocidas de la última dictadura cívico militar "es parte de un proceso esperable", pero reflexionó que "también es esperable que los tribunales que tienen causas de delitos de lesa humanidad aceleren los tiempos". No obstante, opinó que el aspecto positivo de este proceso es que "ni siquiera el paso del tiempo logró la impunidad".
Nora Cortiñas pide "que se abran los archivos"
La integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, afirmó hoy sobre el fallecimiento de Jorge Rafael Videla que "se mueren los genocidas y no se van abriendo los archivos".
"Queremos que se abran, que salga a la luz, que no se mueran llevándose el secreto, pero se murió en una cárcel común, lo que muestra que se va terminando la impunidad”, destacó Cortiñas en diálogo con radio América.
Videla falleció en la cárcel de Marcos Paz, condenado a reclusión perpetua por multiples crímenes de lesa humanidad.
La cantante correntina Teresa Parodi, directora del Espacio Cultural Nuestros Hijos (Ecunhi), enfatizó el significado de que Videla haya muerto "en la cárcel, como debe ser". "La Argentina es un ejemplo en el mundo por las políticas de derechos humanos que viene llevando adelante y sin claudicaciones este gobierno nacional", escribió la cantautora."Los rostros de los desaparecidos más vivos que nunca en nuestra memoria, su lucha, la de las Madres, la de todo un pueblo que eligió y elige vivir en Libertad, en Democracia y con Justicia me conmueven en esta hora. La reflexión sobre lo que hemos vivido y no
debemos olvidar se impone para que el Nunca Más sea definitivo", completó.
Por su parte, el cantante Víctor Heredia, cuya hermana -embarazada- fue secuestrada y desaparecida en la dictadura, recordó que "fue una monstruosidad" lo que Videla hizo en vida. A su vez, el pianista y arreglador Popi Spatocco, quien fuera director musical de Mercedes Sosa, apuntó que "no festeja que haya muerto, sino que la mayoría de los argentinos lo recuerden como lo que fue, un genocida". "Tendrá una despedida acorde a lo que fue, un ser humano horrible. Comparemos su despedida con la de Alfonsin, de Kirchner, de Eva, del Flaco (Spinetta), de la Negra. Cada uno cosecha lo que siembra, Todo esta guardado en la memoria. Y los argentinos, la gran mayoria, somos mucho mejores de los que nos quieren hacer creer", reflexionó.
Lula Bertoldi, vocalista rockera de Eruca Sativa, escribió en su cuenta de twitter: "Lo peor que le podria pasar a Videla, le esta pasando. Encontrarse con 30.000 almas que le van a preguntar porque hizo lo que hizo".
Por su parte, Juan Manuel Moretti, cantante de Estelares, señaló en la misma red social la necesidad de reflexionar sobre el rol de "los civiles que se hicieron millonarios durante el proceso con el dolor del pueblo". El reconocido contrabajista del tango Sergio Rivas eligió las palabras del poeta uruguayo Mario Benedetti para explicar las sensaciones que le produjo el deceso del dictador. Recurrió a los versos de "Obituario con hurras", poema escrito por Benedetti en 1963, mucho antes de la última dictadura militar. "(...) a no decir/La muerte/Siempre lo borra todo/Todo lo purifica/Cualquier día/La muerte no borra nada/Quedan Siempre las cicatrices", reza el poema.
Víctor Laplace
Víctor Laplace, quien se presentó como parte de una generación que "fue víctima de esa época", sostuvo que el dictador Videla, quien falleció hoy, "nunca quiso asumir desastre que provocó en la Argentina". "En Videla no hay autocrítica, no hay arrepentimiento y eso es lo peor que le puede pasar a un hombre que comete un delito", consignó Laplace a Télam. El actor y director cinematográfico insistió que "nada se puede agregar en torno a gente que nunca asumió como un error lo que hizo desde el poder".
Protagonistas (y testigos) del Mundial 78
El puntero izquierdo Oscar Ortiz, campeón mundial en Argentina 1978, se excusó cuando fue consultado por la muerte del dictador Jorge Rafael Videla, al afirmar: "No puedo decir que lo siento". "Si bien la muerte no se la deseo a nadie, no puedo decir que lo siento. Fue responsable de cosas atroces para el país. Tengo un amigo con un hermano desaparecido", recordó a Télam el ex futbolista de San Lorenzo.
En sintonía, el defensor Jorge Mario Olguín, también integrante del plantel dirigido por César Luis Menotti, evocó que "murió una persona nefasta para el país", al que le hizo "mucho daño".
Desde Londres, el ex futbolista Julio Ricardo Villa, campeón del mundo en 1978 con el seleccionado argentino de fútbol, expresó hoy que el fallecimiento del ex dictador Jorge Rafael Videla significa el adiós de "una parte de la historia negra" del país. El ex volante de Tottenham Hotspur (1978-1983), de 60 años, se enteró de la noticia mediante el llamado de Télam, mientras está en la capital del Reino Unido por cuestiones personales, pero no dejó de opinar sobre el ex presidente
de facto (1976-1981) y el impacto que le causó la noticia. "Su muerte no alcanzará para reparar el dolor de tanta gente afectada durante la dictadura", consideró.
Daniel Passarella, capitán del seleccionado campeón del Mundial 1978, opinó hoy que con la muerte del represor Jorge Rafael Videla "se van cerrando las heridas" en la sociedad argentina, a la que exhortó a seguir "construyendo hacia el futuro". "Se van cerrando las heridas. Sigamos construyendo hacia el futuro", declaró el presidente de River Plate, consultado por Télam. Passarella, de 59 años, fue el encargado de alzar la Copa del Mundo, primera para el fútbol argentino, entregada por
las manos de Videla en el estadio Monumental, después la final ganada ante Holanda (3-1). Días después, el plantel dirigido por César Luis Menotti fue agasajado por la Junta Militar en la Casa de Gobierno.
Segura, vicepresidente de la AFA
El vicepresidente primero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Luis Segura, advirtió que pese a la muerte del represor Jorge Rafael Videla, ocurrida esta mañana en el penal de Marcos Paz, "hay gente que nunca podrá recuperar la paz". "Los que afortunadamente no sufrimos ninguna pérdida cercana durante la dictadura sentimos el mismo dolor que los familiares y amigos de los 30 mil desaparecidos", consideró el dirigente, primera voz oficial de AFA en pronunciarse sobre la noticia.
"Con el hecho biológico de la muerte de Videla, se cierra un capítulo de mucha tristeza y horror en la vida argentina", aseguró el titular de Argentinos Juniors en diálogo con Télam.
Voces de la URBA
El titular de la Unión Argentina de Rugby (UAR), Luis Castillo, expresó que Jorge Rafael Videla provocó "tristeza y dolor" a la sociedad argentina como jefe de la dictadura militar entre 1976 y 1981. "En mi opinión fue alguien que le dio mucha tristeza y dolor a los jovenes y a la sociedad argentina", afirmó Castillo en diálogo con Télam.
Por su parte, Luis "Lucho" Gradín, otro titular de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), señaló a Télam que Videla fue "el autor de gravísimos delitos" y que además no supo llevar adelante "la situción política en el país". Gradín, ex integrante y entrenador del seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, agregó: "Fue uno de los militares que asumió el poder (1976-1981) y el país vivió un momento lamentable y negro".
Artistas plásticos
"No me ha conmovido la noticia pero de todas formas creo que hay que respetar a un señor que no está más con nosotros, uno de los peores dictadores que ha habido en el país, no me alegro para nada de su muerte", dijo hoy Antonio Seguí (1934), el pintor cordobés residente en París. "Me he enterado por la radio hace dos o tres horas. Pasamos bajo esos señores muchos años terribles. De todas formas, respeto esa muerte, no me alegro por ella", agregó el pintor en diálogo telefónico con
Télam desde París, quien fue acosado por parte de la dictadura argentina al punto de haber sido ametrallado en su casa parisiense. Seguí se había instalado en Francia a partir de 1963 y con la dictadura militar argentina, de 1976 a 1983, se le prohibió la entrada al país; una temática recurrente en su obra que abarca una extensa trayectoria.
"No te puedo creer, me acabo de enterar y no te puedo decir nada, me dejas shockeada. Es el fin de una época", exclamó la pintora Marcia Schvartz (1955) sobre el fallecimiento del dictador Jorge Rafael Videla. "Lamento que no haya sucedido antes que lo metieran en cana y no haya pagado todo el horror que asumió. Es el fin de una época y espero que los que quedan vivos paguen todo los crímenes que cometieron", dijo la artista plástica quien, por su militancia política, debió exiliarse en España durante la dictadura militar. "Mi deseo es que los que están vivos estén en la cárcel y todos estos juicios
continúen, que nada impide que continúen estos juicios, que mueran en la cárcel todos los que tienen pagar", enfatizó.
Escritores
"Los miserables también se mueren. No voy a caer en la torpeza ni en la indignidad de decir que me alegra porque no creo que haya nada alegre en la muerte de un hombre", reflexionó hoy el narrador y dramaturgo Abelardo Castillo sobre el fallecimiento del ex dictador Jorge Rafael Videla. "Al contrario -prosiguió el fundador de la emblemática revista literaria El grillo de papel, que para evadir la censura militar debió rebautizarse El escarabajo de oro y luego El ornitorrinco-, pienso que afortunadamente vivió lo suficiente para que se lo juzgara y se lo condenara. Incluso, para que estuviera en una
cárcel común". "No sólo muere la gente de bien, los chicos de hambre, los hombres que uno admira. Los miserables también.
No me atrevería a decir que esto me pone contento. Alegrarse es un sentimiento tan bajo, ese tipo de odio, de resentimiento, no lo puedo sentir". "En ese sentido, estoy en contra de aquellos que se alegraban y saltaban de un modo muy lamentable con la muerte de Pinochet, porque debió haber vivido mas tiempo para ser juzgado y encarcelado", opinó.
La dramaturga y novelista Griselda Gambaro calificó al ex dictador Jorge Rafael Videla como "uno de los personajes más nefastos de la historia argentina" y señaló que "el recuerdo que dejará es realmente pavoroso". "Si bien estuvo acompañado por figuras que respondían a su misma ideología, la falta de análisis de sus propios procedimientos es pavoroso, tal como se notó en sus últimas declaraciones públicas", aseguró la escritora que estuvo exiliada en Barcelona (España) entre 1976 y 1983. "Nunca mostró ni el menor arrepentimiento, ni la menor incertidumbre de llevar a la tortura y a la muerte a tanta
gente", se lamentó la autora de la obra "Ganarse la muerte", que fue prohibida durante la última dictadura militar. "No había escuchado el noticiero. Me he quedado sin palabras. Para colmo, sospecho que fue una muerte entre comillas dulce, ha tenido esa conmiseración, una piedad, que él nunca conoció", concluyó.
"Es el cierre, de alguna manera, de una época que hemos padecido todos", dijo el escritor Pablo de Santis, en referencia a la muerte del dictador Jorge Rafael Videla. "La imagen que quedó más fuerte de Videla fue la época del Mundial 78, esa imagen de triunfo, que es la más difícil de procesar, de estar todos festejando, eso es quizás lo más complicado", consideró en diálogo con Télam el escritor nacido en 1963."Es una historia cerrada -consideró también-, es una muerte que en la historia está completamente cerrada", enfatizó.
Felipe Pigna
El fallecido Jorge Rafael Videla "fue sin dudas el más dañino e ilegítimo gobernante de la toda la historia argentina", analizó el historiador Felipe Pigna. Para el autor de "Mitos de la Historia Argentina" el genocida "fue la cara visible de un golpe de Estado tan cívico como militar que necesitó llevar adelante una masacre entre las filas de un pueblo históricamente combativo para instalar un modelo perverso de destrucción del aparato productivo y de las redes de defensa social de nuestro pueblo".
Además, enumeró Pigna, "quintuplicó la deuda externa argentina sin ninguna contraparte visible en obras de infraestructura o inversión que justificaran semejante volumen de endeudamiento que sirvió exclusivamente a los grupos económicos más concentrados, representados por el super ministro Martínez de Hoz, corresponsable del estado de ruina en el que dejaron Videla y sus cómplices a nuestro país".
"Nunca se arrepintió de sus comprobados crímenes y se llevó a la tumba información valiosísima que hubiese permitido localizar a centenares de hijos de desaparecidos y permitir el reencuentro con sus familias biológicas", subrayó.
La CGT Azopardo
Los dirigentes de la CGT Azopardo Hugo Moyano y Omar Plaini aseguraron que hoy falleció "el genocida Jorge Videla, brazo ejecutor del sangriento terrorismo de Estado que secuestró, torturó, mató, se apropió y desapareció a 30.000 compañeros desde aquel oscuro 24 de marzo de 1976".
Un comunicado firmado por los secretarios general y de Prensa, respectivamente, indicó que "no es ajeno a toda la sociedad que fueron los trabajadores las principales víctimas de esa dictadura cívico-militar" y añadió que "cuerpos enteros de delegados, obreros de cientos de fábricas y dirigentes sindicales fueron secuestrados de su lugar de tareas o en sus propios domicilios".
"Videla no fue solo el principal exponente de la violencia de Estado más sangrienta sino también el autor ideológico, junto con José Martínez de Hoz, de un modelo económico, político y social que sumergió a la Argentina en una crisis profunda", afirmó.
Señalaron que "las desapariciones, la apropiación ilegal de niños, la tortura, la muerte y los centros clandestinos fueron los efectos visibles de un plan elaborado para desintegrar la matriz productiva de la Argentina, precarizar la economía y entregar los recursos naturales a los intereses multinacionales".
"Alienta que este genocida termine sus días condenado y en una cárcel común", concluyeron Moyano y Plaini en el documento.
El Ejército no le rendirá honores
El ex dictador Jorge Rafael Videla no recibirá "ningún honor militar al ser sepultado", explicó hoy un vocero del Edificio "Libertador", sede del Estado Mayor General del Ejército. La fuente explicó que no se le brindarán honores porque "Videla fue destituido del Ejército y, además, esta vigente desde 2009,una resolución firmada por la ex-ministra de Defensa, Nilda Garré, que prohíbe honras en los funerales a los miembros de las Fuerzas Armadas que hayan estado involucrados en causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos".
Alex Freyre
El director de Buenos Aires Sida Alex Freyre dijo hoy que "el genocida y homofóbico Jorge Rafael Videla murió en la carcel, donde había colgado en una pared del pabellón de lesa humanidad la foto de un acto contra el machismo en las fuerzas armadas". "Ese era Videla, ese hombre tenía en una pared la foto del acto que habíamos hecho en el Edificio Libertad contra el machismo en las fuerzas armadas, todo un símbolo", completó.
Freyre contó que a ese acto habían concurrido 260 militares y que esa respuesta había generado un gran rechazo en el condenado militar y en otros que como él cumplían condenas por delitos contra la humanidad.
Para el activista, "la comunidad FLGBT ya tiene su archivo de la memoria y la diversidad sexual, con los casos que fueron perseguidos, asesinados y desaparecidos por defender su identidad; y buscamos formar parte de los juicios". Entre esos casos, "está Valeria, que por ser travesti fue secuestrada y permaneció en dos oportunidades en el pozo de Banfield".
"Había que ser muy valiente en plena dictadura para ponerse tetas y salir a la calle. La dictadura aplastó todo intento de libertad y la diversidad sexual fue una causa militante, una causa política en busca de una sociedad igualitaria, con derechos para todos", explicó. "No es casual que el abogado que se opuso a nuestros casamientos integre el bufete de los que defienden a Astiz", señaló.
Entre Ríos
La Subsecretaría de Derechos Humanos de Entre Ríos celebró hoy que la justicia "haya llegado a tiempo para Videla, quien estuvo acusado y condenado por la apropiación de menores, robos, torturas, asesinatos y desapariciones de miles de personas". En un comunicado difundido hoy, el organismo recordó "las palabras del compañero Néstor Kirchner en el discurso inaugural del Museo de la Memoria en la ex Esma: ?no es rencor ni odio lo que nos guía y me guía, es justicia y lucha contra la impunidad".
En tanto, la directora del Registro Único de la Verdad de Entre Ríos, María Luz Piérola, expresó su satisfacción porque en el caso de Videla "se pudo lograr la condena judicial en vida, como máximo responsable del terrorismo de Estado y del plan sistemático de exterminio y genocidio en el marco de la última dictadura cívico-militar". "Logramos sentencias penales en vida por muchos juicios a un dictador de la calaña de Videla y, aunque quedaron otras causas abiertas, murió cumpliendo condena", recalcó. Piérola destacó la importancia de esa condena al represor, "porque no pasó lo mismo con otros dictadores como (Albano) Harguindeguy (fallecido mientras era enjuiciado en Entre Ríos) y otros de las
mismas características". "Videla fue el mayor responsable del terrorismo de Estado y, simbólicamente, su muerte tiene un gran impacto, no solo por lo que fue sino también por la información que se llevó a la tumba, como por ejemplo el destino final de muchos de nuestros seres amados que seguiremos buscando como hasta ahora", reflexionó.
Bloque radical en el Senado
El jefe de la bancada radical en la Cámara Alta, José Cano, declaró hoy que "es un buen síntoma de la democracia" que el ex dictador Jorge Rafael Videla fallecido hoy "haya tenido un procesamiento justo, con una Justicia que actuó de manera independiente".
Cano recordó que "fue el gobierno democrático encabezado por Raúl Alfonsín el que llevó a cabo el juzgamiento del genocida responsable de la maquinaria del terror instalada en 1976".
El senador reflexionó que "la muerte de ningún sujeto debe ser motivo de festejo" y destacó el hecho de que Videla haya muerto "en la cárcel, cumpliendo la sentencia de cadena perpetua por
crímenes de lesa humanidad".
"La ciudadanía -expresó- aún tiene heridas abiertas que reparar, pero que es necesario que lo hagamos desde la unidad y no desde el conflicto permanente".
Neuquén
Dirigentes políticos y referentes de Derechos Humanos de Neuquén cuestionaron hoy el pacto de silencio sobre el destino de detenidos-desaparecidos que mantuvo el genocida Jorge Videla hasta el día de su muerte, y coincidieron acerca de que la "humanidad no pierde nada con la muerte" del dictador que gobernó la Argentina desde 1976 hasta 1981.
En diálogo con Télam, la dirigente de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén (APDH) Sara Mansilla opinó hoy que "la humanidad en realidad no pierde nada, al contrario deja esta tierra una persona que ha sido responsable dicho y juzgado por la justicia argentina de decenas y decenas de desapariciones y muertes y robo de bebés".
"Lamentamos que se haya ido de este mundo sin haber aportado más datos manteniendo esa especie de pacto de silencio que han firmado entre ellos", afirmó.
Por su parte, Inés Ragni, integrante de Madres de Plaza de Mayo de Río Negro y Neuquén cuestionó el pacto de silencio que mantuvo sin confesar que hicieron con los desaparecidos, y agregó que Videla fue "uno de los más grandes genocidas del último período negro de la Argentina.
"Hubiera sido importantísimo que diga donde están los desaparecidos, donde los llevaron, como reclaman las Madres y los Organismos de Derechos Humanos", sostuvo Ragni, al tiempo que expresó que "no es una alegría la muerte de una persona, de un hombre como es Videla, el asesino más grande del país".
"Nosotras hubiéramos querido que siga viviendo en el lugar que estaba, en la cárcel porque tiene que pagar lo que hizo y sin siquiera decir la verdad. Hasta hace muy poco siguió reivindicando lo que hicieron y que lo volvería a hacer para salvar al país. Y se lleva a la tumba el silencio"
En tanto, la Delegada de la Secretaría de Derechos Humanos en Neuquén, Beatriz Gentile, indicó a Télam que "la muerte de este genocida condenado y en cárcel común habla de una Argentina que ha recuperado una institucionalidad y una justicia importante sobre todo en el marco de los países de América Latina".
"En Chile, Augusto Pinochet murió inocente y aplaudido por una parte importante de la sociedad chilena. Alfredo Stroessner murió en el exilio en Brasil, los Duvallier (François y Jean-Claude, padre e hijo) también murieron en el exilio reteniendo toda su fortuna. Y podríamos seguir numerando casos de dictadores o genocidas que no fueron juzgados", destacó.
Por último, el diputado provincial del PJ, Pablo Todero y los concejales Darío Martínez y Ariel Kogan, expresaron que "Videla murió condenado, si hubiera muerto libre, el país sería absoluta y cualitativamente diferente. Se pone en relevancia entonces, la importancia de los juicios a estos genocidas".
Fuente:Telam
"El fallecimiento de quien fuera uno de los máximos jerarcas dictatoriales de la región se produce con tan sólo una condena firme, la del Juicio a las Juntas, desarrollado en 1985. En 2012, la Cámara de Casación Penal de la Nación confirmó su condena a reclusión perpetua por los fusilamientos en la llamada 'Causa Alsina', dictada en 2010. Estaba pendiente su confirmación por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En 2012 también fue condenado a 50 años de prisión por un tribunal oral de la Capital Federal por los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores en la causa “Plan sistemático de apropiación de menores”. Esta sentencia aún no fue confirmada por instancia superior. Videla cumplía su condena en prisión por estas causas. Además, estaba siendo juzgado en la causa “Plan Cóndor” acusado de privación ilegítima de la libertad y de conformación de una asociación ilícita para llevar adelante la coordinación represiva entre los regímenes de la región. De los 106 casos que comprenden esta causa, 44 no podrán ser juzgados por ser Videla el único imputado. También se encontraba con procesamiento en otras 9 causas. La dilación en la administración efectiva de justicia sigue constituyendo uno de los principales inconvenientes del proceso argentino.
"Las condenas a Videla reflejaron el progreso de la lucha contra la impunidad y deben pensarse en la clave de los avances en la persecución penal a los máximos responsables del terrorismo de Estado en América Latina. Un proceso que tuvo un indudable impulso en los países de la región tras la detención en Londres del ex dictador Augusto Pinochet en 1998 y su posterior extradición y procesamiento por graves violaciones a los derechos humanos en Chile. En tal sentido, debe destacarse la condena a 25 años de prisión al ex presidente Alberto Fujimori en Perú en 2009 por considerarlo responsable de crímenes de lesa humanidad, quien se constituyó así en el primer jefe de Estado elegido democráticamente a quien se le atribuyó responsabilidad por estos crímenes. También la condena al ex presidente de facto José María Bordaberry en Uruguay a 30 años de prisión por los delitos de atentado a la Constitución, desaparición forzada y homicidio político. A esta sumatoria se agrega como hito reciente más relevante la condena al ex dictador guatemalteco José Efraín Ríos Montt por el delito de
genocidio y crímenes contra la humanidad. Esta condena representa un enorme impulso al proceso de justicia en Guatemala, luego de múltiples amenazas e intimidaciones a los actores del juicio y las víctimas.
"Videla era el máximo responsable de la represión ilegal argentina que estaba siendo juzgado y su muerte con sólo una condena firme evidencia la necesidad de que los países de América Latina asuman la lucha contra la impunidad como una verdadera política de Estado que permita encauzar, profundizar y acelerar estos procesos históricos".
Rozanski: "Es esperable que los Tribunales acelkeren los tiempos"
El juez federal Carlos Rozanski opinó hoy que “es esperable que los tribunales que tiene las causas de delitos de lesa humanidad aceleren los tiempos, luego de conocerse la noticia de la muerte del dictador y genocida Jorge Rafael Videla. El magistrado destacó además que, como uno de los responsables del “proceso genocida” que desarrolló la última dictadura militar, Videla "ha sido juzgado y condenado".
En declaraciones radiales sostuvo que "se demostró que es una persona que tuvo responsabilidad", pero aclaró que su figura "se inscribe en un proceso que lo supera a él, porque es algo que no fue hecho por una persona, sino por una cantidad de gente que forma parte de nuestra sociedad que participó de ese proceso genocida".
El magistrado consideró que "muchas personas colaboraron desde distintos ámbitos “no sólo militares y policiales sino también civiles o eclesiásticos" y agregó que "el valor de un proceso de verdad y justicia es que no se detiene en alguien en particular, sino cuando no quede una sola persona sin juzgar".
"Entonces sí la sociedad va a poder mirar para adelante conociendo lo que pasó atrás", analizó.
El juez destacó que la Argentina "luchó desde todos los sectores para que no haya impunidad y conozcamos el pasado: familiares, organismos de derechos humanos y el resto de la sociedad que acompañó en sus reclamos". "Ello se tradujo hace 10 años en un Poder Ejecutivo que designó una Corte Suprema específica con características humanas y jurídicas que llevó y acompañó este proceso”, remarcó. En ese marco, manifestó que la muerte de los genocidas de la última dictadura cívico militar "es parte de un proceso esperable", pero reflexionó que "también es esperable que los tribunales que tienen causas de delitos de lesa humanidad aceleren los tiempos". No obstante, opinó que el aspecto positivo de este proceso es que "ni siquiera el paso del tiempo logró la impunidad".
Nora Cortiñas pide "que se abran los archivos"
La integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, afirmó hoy sobre el fallecimiento de Jorge Rafael Videla que "se mueren los genocidas y no se van abriendo los archivos".
"Queremos que se abran, que salga a la luz, que no se mueran llevándose el secreto, pero se murió en una cárcel común, lo que muestra que se va terminando la impunidad”, destacó Cortiñas en diálogo con radio América.
Videla falleció en la cárcel de Marcos Paz, condenado a reclusión perpetua por multiples crímenes de lesa humanidad.
La muerte del dictador disparó valoraciones predominantemente negativas
Referentes de la cultura, el deporte y la sociedad argentina opinaron sobre Videla
Una foto del Mundial 78 que contiene la paradoja mayor de la dictadura: organizar una fiesta popular para intentar ocultar sus crímenes.
Músicos y artistas plásticos, actores y escritores, organizaciones gremiales, representantes de distintos sectores del arco político y referentes de distintas generaciones argentinas expresaron sus sentimientos e hicieron una valoración del ciclo histórico que comienza a cerrarse con la muerte de Jorge Rafael Videla, ya convertido en ícono de las nefastas dictaduras
Referentes de la cultura, el deporte y la sociedad argentina opinaron sobre Videla
Una foto del Mundial 78 que contiene la paradoja mayor de la dictadura: organizar una fiesta popular para intentar ocultar sus crímenes.
Músicos y artistas plásticos, actores y escritores, organizaciones gremiales, representantes de distintos sectores del arco político y referentes de distintas generaciones argentinas expresaron sus sentimientos e hicieron una valoración del ciclo histórico que comienza a cerrarse con la muerte de Jorge Rafael Videla, ya convertido en ícono de las nefastas dictaduras
que castigaron al Cono Sur en la década del '70. Más allá de la labor discontinuada pero eficaz de la Justicia, las manifestaciones de la sociedad civil hablan de un proceso de conciencia y un aprendizaje en la ciudadanía en relación con los golpes --que siempre fueron cívico-militares-- y con la interrupción del orden constitucional, lo cual ya quedó expresado en dos palabras pronunciadas al elevarse el primer informe de la Conadep y al hacerse el alegato de la fiscalía en el primer juicio a las juntas militares, a mediados de los años '80: "Nunca Más".
La cantante correntina Teresa Parodi, directora del Espacio Cultural Nuestros Hijos (Ecunhi), enfatizó el significado de que Videla haya muerto "en la cárcel, como debe ser". "La Argentina es un ejemplo en el mundo por las políticas de derechos humanos que viene llevando adelante y sin claudicaciones este gobierno nacional", escribió la cantautora."Los rostros de los desaparecidos más vivos que nunca en nuestra memoria, su lucha, la de las Madres, la de todo un pueblo que eligió y elige vivir en Libertad, en Democracia y con Justicia me conmueven en esta hora. La reflexión sobre lo que hemos vivido y no
debemos olvidar se impone para que el Nunca Más sea definitivo", completó.
Por su parte, el cantante Víctor Heredia, cuya hermana -embarazada- fue secuestrada y desaparecida en la dictadura, recordó que "fue una monstruosidad" lo que Videla hizo en vida. A su vez, el pianista y arreglador Popi Spatocco, quien fuera director musical de Mercedes Sosa, apuntó que "no festeja que haya muerto, sino que la mayoría de los argentinos lo recuerden como lo que fue, un genocida". "Tendrá una despedida acorde a lo que fue, un ser humano horrible. Comparemos su despedida con la de Alfonsin, de Kirchner, de Eva, del Flaco (Spinetta), de la Negra. Cada uno cosecha lo que siembra, Todo esta guardado en la memoria. Y los argentinos, la gran mayoria, somos mucho mejores de los que nos quieren hacer creer", reflexionó.
Lula Bertoldi, vocalista rockera de Eruca Sativa, escribió en su cuenta de twitter: "Lo peor que le podria pasar a Videla, le esta pasando. Encontrarse con 30.000 almas que le van a preguntar porque hizo lo que hizo".
Por su parte, Juan Manuel Moretti, cantante de Estelares, señaló en la misma red social la necesidad de reflexionar sobre el rol de "los civiles que se hicieron millonarios durante el proceso con el dolor del pueblo". El reconocido contrabajista del tango Sergio Rivas eligió las palabras del poeta uruguayo Mario Benedetti para explicar las sensaciones que le produjo el deceso del dictador. Recurrió a los versos de "Obituario con hurras", poema escrito por Benedetti en 1963, mucho antes de la última dictadura militar. "(...) a no decir/La muerte/Siempre lo borra todo/Todo lo purifica/Cualquier día/La muerte no borra nada/Quedan Siempre las cicatrices", reza el poema.
Víctor Laplace
Víctor Laplace, quien se presentó como parte de una generación que "fue víctima de esa época", sostuvo que el dictador Videla, quien falleció hoy, "nunca quiso asumir desastre que provocó en la Argentina". "En Videla no hay autocrítica, no hay arrepentimiento y eso es lo peor que le puede pasar a un hombre que comete un delito", consignó Laplace a Télam. El actor y director cinematográfico insistió que "nada se puede agregar en torno a gente que nunca asumió como un error lo que hizo desde el poder".
Protagonistas (y testigos) del Mundial 78
El puntero izquierdo Oscar Ortiz, campeón mundial en Argentina 1978, se excusó cuando fue consultado por la muerte del dictador Jorge Rafael Videla, al afirmar: "No puedo decir que lo siento". "Si bien la muerte no se la deseo a nadie, no puedo decir que lo siento. Fue responsable de cosas atroces para el país. Tengo un amigo con un hermano desaparecido", recordó a Télam el ex futbolista de San Lorenzo.
En sintonía, el defensor Jorge Mario Olguín, también integrante del plantel dirigido por César Luis Menotti, evocó que "murió una persona nefasta para el país", al que le hizo "mucho daño".
Desde Londres, el ex futbolista Julio Ricardo Villa, campeón del mundo en 1978 con el seleccionado argentino de fútbol, expresó hoy que el fallecimiento del ex dictador Jorge Rafael Videla significa el adiós de "una parte de la historia negra" del país. El ex volante de Tottenham Hotspur (1978-1983), de 60 años, se enteró de la noticia mediante el llamado de Télam, mientras está en la capital del Reino Unido por cuestiones personales, pero no dejó de opinar sobre el ex presidente
de facto (1976-1981) y el impacto que le causó la noticia. "Su muerte no alcanzará para reparar el dolor de tanta gente afectada durante la dictadura", consideró.
Daniel Passarella, capitán del seleccionado campeón del Mundial 1978, opinó hoy que con la muerte del represor Jorge Rafael Videla "se van cerrando las heridas" en la sociedad argentina, a la que exhortó a seguir "construyendo hacia el futuro". "Se van cerrando las heridas. Sigamos construyendo hacia el futuro", declaró el presidente de River Plate, consultado por Télam. Passarella, de 59 años, fue el encargado de alzar la Copa del Mundo, primera para el fútbol argentino, entregada por
las manos de Videla en el estadio Monumental, después la final ganada ante Holanda (3-1). Días después, el plantel dirigido por César Luis Menotti fue agasajado por la Junta Militar en la Casa de Gobierno.
Segura, vicepresidente de la AFA
El vicepresidente primero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Luis Segura, advirtió que pese a la muerte del represor Jorge Rafael Videla, ocurrida esta mañana en el penal de Marcos Paz, "hay gente que nunca podrá recuperar la paz". "Los que afortunadamente no sufrimos ninguna pérdida cercana durante la dictadura sentimos el mismo dolor que los familiares y amigos de los 30 mil desaparecidos", consideró el dirigente, primera voz oficial de AFA en pronunciarse sobre la noticia.
"Con el hecho biológico de la muerte de Videla, se cierra un capítulo de mucha tristeza y horror en la vida argentina", aseguró el titular de Argentinos Juniors en diálogo con Télam.
Voces de la URBA
El titular de la Unión Argentina de Rugby (UAR), Luis Castillo, expresó que Jorge Rafael Videla provocó "tristeza y dolor" a la sociedad argentina como jefe de la dictadura militar entre 1976 y 1981. "En mi opinión fue alguien que le dio mucha tristeza y dolor a los jovenes y a la sociedad argentina", afirmó Castillo en diálogo con Télam.
Por su parte, Luis "Lucho" Gradín, otro titular de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), señaló a Télam que Videla fue "el autor de gravísimos delitos" y que además no supo llevar adelante "la situción política en el país". Gradín, ex integrante y entrenador del seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, agregó: "Fue uno de los militares que asumió el poder (1976-1981) y el país vivió un momento lamentable y negro".
Artistas plásticos
"No me ha conmovido la noticia pero de todas formas creo que hay que respetar a un señor que no está más con nosotros, uno de los peores dictadores que ha habido en el país, no me alegro para nada de su muerte", dijo hoy Antonio Seguí (1934), el pintor cordobés residente en París. "Me he enterado por la radio hace dos o tres horas. Pasamos bajo esos señores muchos años terribles. De todas formas, respeto esa muerte, no me alegro por ella", agregó el pintor en diálogo telefónico con
Télam desde París, quien fue acosado por parte de la dictadura argentina al punto de haber sido ametrallado en su casa parisiense. Seguí se había instalado en Francia a partir de 1963 y con la dictadura militar argentina, de 1976 a 1983, se le prohibió la entrada al país; una temática recurrente en su obra que abarca una extensa trayectoria.
"No te puedo creer, me acabo de enterar y no te puedo decir nada, me dejas shockeada. Es el fin de una época", exclamó la pintora Marcia Schvartz (1955) sobre el fallecimiento del dictador Jorge Rafael Videla. "Lamento que no haya sucedido antes que lo metieran en cana y no haya pagado todo el horror que asumió. Es el fin de una época y espero que los que quedan vivos paguen todo los crímenes que cometieron", dijo la artista plástica quien, por su militancia política, debió exiliarse en España durante la dictadura militar. "Mi deseo es que los que están vivos estén en la cárcel y todos estos juicios
continúen, que nada impide que continúen estos juicios, que mueran en la cárcel todos los que tienen pagar", enfatizó.
Escritores
"Los miserables también se mueren. No voy a caer en la torpeza ni en la indignidad de decir que me alegra porque no creo que haya nada alegre en la muerte de un hombre", reflexionó hoy el narrador y dramaturgo Abelardo Castillo sobre el fallecimiento del ex dictador Jorge Rafael Videla. "Al contrario -prosiguió el fundador de la emblemática revista literaria El grillo de papel, que para evadir la censura militar debió rebautizarse El escarabajo de oro y luego El ornitorrinco-, pienso que afortunadamente vivió lo suficiente para que se lo juzgara y se lo condenara. Incluso, para que estuviera en una
cárcel común". "No sólo muere la gente de bien, los chicos de hambre, los hombres que uno admira. Los miserables también.
No me atrevería a decir que esto me pone contento. Alegrarse es un sentimiento tan bajo, ese tipo de odio, de resentimiento, no lo puedo sentir". "En ese sentido, estoy en contra de aquellos que se alegraban y saltaban de un modo muy lamentable con la muerte de Pinochet, porque debió haber vivido mas tiempo para ser juzgado y encarcelado", opinó.
La dramaturga y novelista Griselda Gambaro calificó al ex dictador Jorge Rafael Videla como "uno de los personajes más nefastos de la historia argentina" y señaló que "el recuerdo que dejará es realmente pavoroso". "Si bien estuvo acompañado por figuras que respondían a su misma ideología, la falta de análisis de sus propios procedimientos es pavoroso, tal como se notó en sus últimas declaraciones públicas", aseguró la escritora que estuvo exiliada en Barcelona (España) entre 1976 y 1983. "Nunca mostró ni el menor arrepentimiento, ni la menor incertidumbre de llevar a la tortura y a la muerte a tanta
gente", se lamentó la autora de la obra "Ganarse la muerte", que fue prohibida durante la última dictadura militar. "No había escuchado el noticiero. Me he quedado sin palabras. Para colmo, sospecho que fue una muerte entre comillas dulce, ha tenido esa conmiseración, una piedad, que él nunca conoció", concluyó.
"Es el cierre, de alguna manera, de una época que hemos padecido todos", dijo el escritor Pablo de Santis, en referencia a la muerte del dictador Jorge Rafael Videla. "La imagen que quedó más fuerte de Videla fue la época del Mundial 78, esa imagen de triunfo, que es la más difícil de procesar, de estar todos festejando, eso es quizás lo más complicado", consideró en diálogo con Télam el escritor nacido en 1963."Es una historia cerrada -consideró también-, es una muerte que en la historia está completamente cerrada", enfatizó.
Felipe Pigna
El fallecido Jorge Rafael Videla "fue sin dudas el más dañino e ilegítimo gobernante de la toda la historia argentina", analizó el historiador Felipe Pigna. Para el autor de "Mitos de la Historia Argentina" el genocida "fue la cara visible de un golpe de Estado tan cívico como militar que necesitó llevar adelante una masacre entre las filas de un pueblo históricamente combativo para instalar un modelo perverso de destrucción del aparato productivo y de las redes de defensa social de nuestro pueblo".
Además, enumeró Pigna, "quintuplicó la deuda externa argentina sin ninguna contraparte visible en obras de infraestructura o inversión que justificaran semejante volumen de endeudamiento que sirvió exclusivamente a los grupos económicos más concentrados, representados por el super ministro Martínez de Hoz, corresponsable del estado de ruina en el que dejaron Videla y sus cómplices a nuestro país".
"Nunca se arrepintió de sus comprobados crímenes y se llevó a la tumba información valiosísima que hubiese permitido localizar a centenares de hijos de desaparecidos y permitir el reencuentro con sus familias biológicas", subrayó.
La CGT Azopardo
Los dirigentes de la CGT Azopardo Hugo Moyano y Omar Plaini aseguraron que hoy falleció "el genocida Jorge Videla, brazo ejecutor del sangriento terrorismo de Estado que secuestró, torturó, mató, se apropió y desapareció a 30.000 compañeros desde aquel oscuro 24 de marzo de 1976".
Un comunicado firmado por los secretarios general y de Prensa, respectivamente, indicó que "no es ajeno a toda la sociedad que fueron los trabajadores las principales víctimas de esa dictadura cívico-militar" y añadió que "cuerpos enteros de delegados, obreros de cientos de fábricas y dirigentes sindicales fueron secuestrados de su lugar de tareas o en sus propios domicilios".
"Videla no fue solo el principal exponente de la violencia de Estado más sangrienta sino también el autor ideológico, junto con José Martínez de Hoz, de un modelo económico, político y social que sumergió a la Argentina en una crisis profunda", afirmó.
Señalaron que "las desapariciones, la apropiación ilegal de niños, la tortura, la muerte y los centros clandestinos fueron los efectos visibles de un plan elaborado para desintegrar la matriz productiva de la Argentina, precarizar la economía y entregar los recursos naturales a los intereses multinacionales".
"Alienta que este genocida termine sus días condenado y en una cárcel común", concluyeron Moyano y Plaini en el documento.
El Ejército no le rendirá honores
El ex dictador Jorge Rafael Videla no recibirá "ningún honor militar al ser sepultado", explicó hoy un vocero del Edificio "Libertador", sede del Estado Mayor General del Ejército. La fuente explicó que no se le brindarán honores porque "Videla fue destituido del Ejército y, además, esta vigente desde 2009,una resolución firmada por la ex-ministra de Defensa, Nilda Garré, que prohíbe honras en los funerales a los miembros de las Fuerzas Armadas que hayan estado involucrados en causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos".
Alex Freyre
El director de Buenos Aires Sida Alex Freyre dijo hoy que "el genocida y homofóbico Jorge Rafael Videla murió en la carcel, donde había colgado en una pared del pabellón de lesa humanidad la foto de un acto contra el machismo en las fuerzas armadas". "Ese era Videla, ese hombre tenía en una pared la foto del acto que habíamos hecho en el Edificio Libertad contra el machismo en las fuerzas armadas, todo un símbolo", completó.
Freyre contó que a ese acto habían concurrido 260 militares y que esa respuesta había generado un gran rechazo en el condenado militar y en otros que como él cumplían condenas por delitos contra la humanidad.
Para el activista, "la comunidad FLGBT ya tiene su archivo de la memoria y la diversidad sexual, con los casos que fueron perseguidos, asesinados y desaparecidos por defender su identidad; y buscamos formar parte de los juicios". Entre esos casos, "está Valeria, que por ser travesti fue secuestrada y permaneció en dos oportunidades en el pozo de Banfield".
"Había que ser muy valiente en plena dictadura para ponerse tetas y salir a la calle. La dictadura aplastó todo intento de libertad y la diversidad sexual fue una causa militante, una causa política en busca de una sociedad igualitaria, con derechos para todos", explicó. "No es casual que el abogado que se opuso a nuestros casamientos integre el bufete de los que defienden a Astiz", señaló.
Entre Ríos
La Subsecretaría de Derechos Humanos de Entre Ríos celebró hoy que la justicia "haya llegado a tiempo para Videla, quien estuvo acusado y condenado por la apropiación de menores, robos, torturas, asesinatos y desapariciones de miles de personas". En un comunicado difundido hoy, el organismo recordó "las palabras del compañero Néstor Kirchner en el discurso inaugural del Museo de la Memoria en la ex Esma: ?no es rencor ni odio lo que nos guía y me guía, es justicia y lucha contra la impunidad".
En tanto, la directora del Registro Único de la Verdad de Entre Ríos, María Luz Piérola, expresó su satisfacción porque en el caso de Videla "se pudo lograr la condena judicial en vida, como máximo responsable del terrorismo de Estado y del plan sistemático de exterminio y genocidio en el marco de la última dictadura cívico-militar". "Logramos sentencias penales en vida por muchos juicios a un dictador de la calaña de Videla y, aunque quedaron otras causas abiertas, murió cumpliendo condena", recalcó. Piérola destacó la importancia de esa condena al represor, "porque no pasó lo mismo con otros dictadores como (Albano) Harguindeguy (fallecido mientras era enjuiciado en Entre Ríos) y otros de las
mismas características". "Videla fue el mayor responsable del terrorismo de Estado y, simbólicamente, su muerte tiene un gran impacto, no solo por lo que fue sino también por la información que se llevó a la tumba, como por ejemplo el destino final de muchos de nuestros seres amados que seguiremos buscando como hasta ahora", reflexionó.
Bloque radical en el Senado
El jefe de la bancada radical en la Cámara Alta, José Cano, declaró hoy que "es un buen síntoma de la democracia" que el ex dictador Jorge Rafael Videla fallecido hoy "haya tenido un procesamiento justo, con una Justicia que actuó de manera independiente".
Cano recordó que "fue el gobierno democrático encabezado por Raúl Alfonsín el que llevó a cabo el juzgamiento del genocida responsable de la maquinaria del terror instalada en 1976".
El senador reflexionó que "la muerte de ningún sujeto debe ser motivo de festejo" y destacó el hecho de que Videla haya muerto "en la cárcel, cumpliendo la sentencia de cadena perpetua por
crímenes de lesa humanidad".
"La ciudadanía -expresó- aún tiene heridas abiertas que reparar, pero que es necesario que lo hagamos desde la unidad y no desde el conflicto permanente".
Neuquén
Dirigentes políticos y referentes de Derechos Humanos de Neuquén cuestionaron hoy el pacto de silencio sobre el destino de detenidos-desaparecidos que mantuvo el genocida Jorge Videla hasta el día de su muerte, y coincidieron acerca de que la "humanidad no pierde nada con la muerte" del dictador que gobernó la Argentina desde 1976 hasta 1981.
En diálogo con Télam, la dirigente de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén (APDH) Sara Mansilla opinó hoy que "la humanidad en realidad no pierde nada, al contrario deja esta tierra una persona que ha sido responsable dicho y juzgado por la justicia argentina de decenas y decenas de desapariciones y muertes y robo de bebés".
"Lamentamos que se haya ido de este mundo sin haber aportado más datos manteniendo esa especie de pacto de silencio que han firmado entre ellos", afirmó.
Por su parte, Inés Ragni, integrante de Madres de Plaza de Mayo de Río Negro y Neuquén cuestionó el pacto de silencio que mantuvo sin confesar que hicieron con los desaparecidos, y agregó que Videla fue "uno de los más grandes genocidas del último período negro de la Argentina.
"Hubiera sido importantísimo que diga donde están los desaparecidos, donde los llevaron, como reclaman las Madres y los Organismos de Derechos Humanos", sostuvo Ragni, al tiempo que expresó que "no es una alegría la muerte de una persona, de un hombre como es Videla, el asesino más grande del país".
"Nosotras hubiéramos querido que siga viviendo en el lugar que estaba, en la cárcel porque tiene que pagar lo que hizo y sin siquiera decir la verdad. Hasta hace muy poco siguió reivindicando lo que hicieron y que lo volvería a hacer para salvar al país. Y se lleva a la tumba el silencio"
En tanto, la Delegada de la Secretaría de Derechos Humanos en Neuquén, Beatriz Gentile, indicó a Télam que "la muerte de este genocida condenado y en cárcel común habla de una Argentina que ha recuperado una institucionalidad y una justicia importante sobre todo en el marco de los países de América Latina".
"En Chile, Augusto Pinochet murió inocente y aplaudido por una parte importante de la sociedad chilena. Alfredo Stroessner murió en el exilio en Brasil, los Duvallier (François y Jean-Claude, padre e hijo) también murieron en el exilio reteniendo toda su fortuna. Y podríamos seguir numerando casos de dictadores o genocidas que no fueron juzgados", destacó.
Por último, el diputado provincial del PJ, Pablo Todero y los concejales Darío Martínez y Ariel Kogan, expresaron que "Videla murió condenado, si hubiera muerto libre, el país sería absoluta y cualitativamente diferente. Se pone en relevancia entonces, la importancia de los juicios a estos genocidas".
Fuente:Telam
La integrante de Madres-Línea Fundadora dijo que el dictador "se murió en una cárcel común, lo que muestra que se va terminando la impunidad".
17/05/2013
La integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, afirmó hoy sobre el fallecimiento del represor Jorge Rafael Videla que "se mueren los genocidas y no se van abriendo los archivos".
"Queremos que se abran, que salga a la luz, que no se mueran llevándose el secreto, pero se murió en una cárcel común, lo que muestra que se va terminando la impunidad”, destacó Cortiñas en diálogo con radio América.
Videla falleció en la cárcel de Marcos Paz, condenado a reclusión perpetua por múltiples crímenes de lesa humanidad.
Fuente:LaVoz
17 MAY 2013
LA MUERTE DEL DICTADOR
Amplio repudio a la figura de Videla
Dirigentes oficialistas, opositores, gremialistas y referentes de organizaciones de Derechos Humanos coincidieron en destacar que murió “condenado y en la cárcel”. También lo hicieron responsable de “la historia más negra” de nuestro país.
Referentes oficialistas, dirigentes de la oposición, representantes del sindicalismo y miembros de organizaciones de derechos humanos coincidieron hoy en repudiar la figura del dictador y presidente de facto Jorge Rafael Videla, fallecido hoy a los 87 años.
Estás son algunas de las declaraciones más destacadas:
Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora): "Son 30 mil que no lo van a dejar tranquilo en el más allá, no se que hay en el más allá pero los genocidas no van a entrar".
Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora): "Muere condenado por la justicia y repudiado por la sociedad. Desde mi sentimiento no festejo la muerte. Porque (los jefes dictatoriales) se mueren y se van con los secretos más importantes de la historia, se mueren llevándose secretos de esa época trágica".
Estela de Carlotto (titular de Abuelas de Plaza de Mayo: "Un ser despreciable ha dejado este mundo. La historia evaluará el genocidio y el oprobio de la dictadura cívico-militar que encabezó y de lo que no se arrepintió".
Victoria Donda (diputada del FAP y nieta recuperada): “Murió juzgado por un tribunal y condenado por la sociedad. No siento alegría, sino dolor por todo el sufrimiento que Videla causó a miles y miles de argentinos y argentinas".
Juan Cabandié (legislador porteño por el FpV y nieto recuperado): “Lamentablemente se lleva a la tumba información muy importante en relación a los nietos que faltan encontrar y a los cuerpos de nuestros papás y de sus compañeros"
Ricardo Gil Lavedra (actual diputado e integrante del tribunal que en 1985 juzgó a las juntas militares): "Que Videla sea recordado como uno de los máximos responsables de haber implementado un plan siniestro que determinó la muerte de miles y miles de argentinos".
Hermes Binner (referente del FAP): "Murió Videla: lloramos las 30.000 víctimas de su dictadura".
Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz): "La muerte de Videla no debe alegrar a nadie. Tenemos que tomar las cosas con mucha serenidad y seguir trabajando por una sociedad mejor, más justa y humana para todos, y que todo ese horror no vuelva ocurrir nunca más".
Luís D’Elía (ex piquetero oficialista): "Ha muerto el genocida Videla, uno de los seres más despreciables de nuestra historia. Viva nuestros 30.000 desaparecidos, viva Perón CARAJO".
Juan Manuel Abal Medina (jefe de Gabinete): "Videla murió juzgado, condenado, preso en una cárcel común y repudiado por todo el pueblo argentino!!!”
Ricardo Alfonsín (diputado): "Que una transición democrática haya juzgado a una dictadura, es mérito del conjunto del pueblo argentino, muestra el coraje que tuvieron como sociedad, porque los responsables de la dictadura todavía tenían su poder intacto".
Martín Fresneda (secretario de Derechos Humanos de la Nación): "El Estado no debe nunca celebrar la muerte de nadie, pero sí consagrar que hubo justicia".
Gerónimo "Momo" Venegas (secretario de Interior de la CGT Azopardo y jefe del gremio de peones rurales UATRE): "Murió el responsable de la desaparición de una gran cantidad de delegados de fábrica"
Julio Cobos (ex vicepresidente): "A los delitos e ilegalidades llevadas a cabo por Videla, (el ex presidente Raúl) Alfonsín respondió con el peso de las leyes y el valor de la democracia"-
Julio Ricardo Villa (ex futbolista, campeón del mundo en 1978): "Se fue una parte negra de la historia del país. Su muerte no alcanzará para reparar el dolor de tanta gente afectada durante la dictadura".
Ignacio Copani (cantautor): "El planeta está más lindo cuando hay gente que no lo apesta".
Fuente:LaRazon
La última provocación de Jorge Videla
Día 17/05/2013
El exdictador argentino llamó a «armarse y a resistir» contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y sus «secuaces»
afp
Videla llamó a «armarse» contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner
El recién fallecido exdictador argentino, Jorge Videla, aún tenía fuerzas para llamar a la lucha pese a sus 87 años. Fue el pasado mes de marzo cuando desde la cárcel de Marcos Paz -donde cumple cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad- concedió una entrevista para el semanario «Cambio 16».
El exgeneral animó a sus excamaradas de las Fuerzas Armadas «de 58 a 68 años en aptitud física de combatir» a defender las instituciones básicas de la República y «armarse y resistir contra la presidenta Cristina y sus secuaces». Acusó al Gobierno argentino de usar los derechos humanos «como arma de presión política que encubre una maraña de negociados», refiriéndose de este modo al Plan de Viviendas del que hizo uso la Asociación de Madres de Plaza de Mayo.
«Argentina soporta una guerra peor que la de 1976»
«Argentina soporta hoy una nueva guerra peor que la de 1976 sin hacer uso de la violencia física, tomando a las instituciones como rehenes y desacreditando los principios y valores que les dieron origen y razón de ser», aseveró el represor.
Sostuvo además que ante el supuesto caso de que el Gobierno «se perpetúe en el poder», serán «las Fuerzas Armadas y de Seguridad junto al pueblo del cual provienen, quienes lo impedirán por imperio de lo normado en la Constitución Argentina».
Videla también tuvo palabras para el matrimonio Kirchner cuando eran pareja de la Universidad de la Plata.
«No pasaban de participar en los movimientos de agitación estudiantil de aquella época y ninguno de los dos concretó hechos de violencia», a lo que añadió que el «kirchnerismo continúa hundiendo a la patria en el abismo anacrónico del marxismo». Sobre el matrimonio Kirchner
El responsable de la sustracción, retención, ocultamiento de menores y supresión de su identidad, que gobernó de 1976 a 1981, admitió en esta entrevista que hubo desaparecidos durante su dictacura pero que «nunca pasaron de 7.600». «En mi opinión el año 1978 fue el momento para una apertura política ordenada», señaló.
Fuente:ABC.es
Viernes, 17 de Mayo de 2013
"Videla murió como deben morir los dictadores: en la cárcel"
[VIDEO] Rogelio Goiburú, hijo del médico Agustín Goiburú, detenido por la dictadura argentina en 1977 y entregado a la dictadura paraguaya, no se considera feliz por la muerte de Videla, pero sí de que "al menos allá, se hizo justicia".
Foto: UH Digital. Foto: UH Digital.
Por Andrés Colmán Gutiérrez
En Twitter: @andrescolman
A pocas horas de haber recibido la positiva noticia de que el Ministerio de Hacienda autorizó por fin el desembolso de 130 mil dólares para identificar 23 restos hallados de detenidos-desaparecidos en Paraguay, Rogelio Goiburú se enteró de la muerte del exdictador argentino, general Jorge Rafael Videla, quien tuvo directa participación en la detención y desaparición de su padre, el médico Agustín Goiburú, el 9 de febrero de 1977.
"La noticia no me pone contento, porque no puedo celebrar la muerte de ningún ser humano, pero sí me produce satisfacción que Videla murió como deben morir los dictadores: en la cárcel", destaca Rogelio, en el mismo escenario en el que transcurrieron los últimos años de su vida y de su lucha: en la zona de excavación de la Agrupación Especializada de la Policía Nacional (Ex Guardia de Seguridad), donde se han encontrado, hasta ahora, restos de 15 presuntas víctimas de la dictadura, enterradas en fosas comunes, esperando ser identificadas.
La gran diferencia entre el proceso político argentino y el paraguayo es que en el vecino país sí se hizo justicia ante los crímenes de la dictadura, apunta el médico y principal impulsor de la búsqueda de los restos de los detenidos-desaparecidos en el país.
De unos 300 represores, asesinos y torturadores señalados por las víctimas en Paraguay, solo tres personas están detenidas y próximas a salir en libertad. Esa es la gran diferencia", destaca Goiburú.
Videla, responsable directo
El dictador Videla fue el responsable principal del secuestro y la desaparición de Agustín Goiburú, ya que fueron esbirros de la dictadura argentina los que secuestraron al médico paraguayo, en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina, donde estaba residiendo con su familia, refugiado de la persecución política por parte de la dictadura de Stroessner.
"Videla mandó secuestrar a mi padre y lo entregó a los esbirros de Stroessner, como hizo con muchos otros perseguidos por el stronismo, como Antonio Maidana y Federico Tatter. Hay cerca de 120 casos de paraguayos que fueron a la vez víctimas de la dictadura argentina y la paraguaya, en el marco del llamado Operativo Cóndor, de cooperación entre los regímenes dictatoriales del Cono Sur", asegura Goiburú.
En busca del rastro en los huesos
El hijo del médico detenido desaparecido, quien busca afanosamente los restos de su padre, junto a los de otras víctimas, desde hace 36 años, se siente optimista por los avances logrados.
"Hoy tenemos por fin los recursos económicos, liberados por el Poder Ejecutivo, para poder realizar la identificación de probablemente 23 cuerpos hallados en la Agrupación Especializadas y en otras zonas del país. Lo vamos a hacer con la valiosa ayuda de los expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense. Significará un gran paso en la recuperación de nuestra memoria, en la lucha por los derechos humanos", destaca.
En lo más personal, Goiburú siente que su larga búsqueda aún no va a terminar, porque ahora tiene dudas de que entre los 23 cuerpos hallados y que serán identificados, se encuentren los de su padre.
"Con el hallazgo de uno de los últimos cuerpos, en marzo de este año, llegué a creer que eran los de mi padre, porque el lugar coincidía con la descripción que me dio uno de los informantes, acerca del sitio donde lo habrían enterrado. Pero al hallar cerca también el esqueleto de una mujer, tuve nuevamente la duda de que sea él, porque en este caso es el de una pareja. Seguramente, vamos a tener que seguir buscando", indica.
Fuente:UltimaHora.com
“Murió dónde y cómo deben morir los genocidas”
El titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Martín Sabbatella, aseguró hoy que Jorge Rafael Videla murió "dónde y cómo deben morir los genocidas y sus cómplices civiles y militares: en la cárcel común y con condena firme por los crímenes que promovieron y cometieron".
El titular de la AFSCA, Martín Sabbatella, aseguró hoy que Jorge Rafael Videla murió "dónde y cómo deben morir los genocidas y sus cómplices civiles y militares: en la cárcel común y con condena firme por los crímenes que promovieron y cometieron".
Sabbatella se refirió de esta manera al fallecimiento del dictador Videla que ocurrió hoy mientras se encontraba detenido en la cárcel de Marcos Paz, donde cumplía condena de prisión perpetua por haber cometido delitos de lesa humanidad.
"Murió uno de los principales responsables del genocidio durante la última dictadura cívico militar", destacó Sabbatella a través de un comunicado.
Asimismo agregó que Videla fue "alguien que asumió la tarea de hacer posible, a través del terror y la violencia, la implementación del mayor plan de exclusión social, desigualdad económica y concentración de la riqueza del que tenemos memoria en nuestro país".
"Murió dejando en la memoria de los argentinos su plena responsabilidad en la desaparición, persecución, tortura, apropiación, atemorizacion y asesinato de millones de argentinos y argentinas", subrayó el referente nacional de Nuevo Encuentro.
Por otra parte, el diputado nacional, y también dirigente de Nuevo Encuentro, Carlos Raimundi aseguró que Videla siempre le “va a causar repugnancia" y expresó que “el paso de la vida a la muerte es algo que escapa a la voluntad humana, pero lo que no escapa a la decisión humana es la voluntad de torturar, asesinar y robar bebés.
Y Videla fue eso”.
“Afortunadamente hubo otras voluntades humanas que decidieron juzgarlo y condenarlo para que toda esa etapa quede grabada en la memoria colectiva y nunca más vuelva a suceder”, finalizó Raimundi.
Fuente:InfoRegion.com
17 de mayo de 2013
Muerte de Videla es recibida con la misma dureza que tuvo su régimen
La muerte del exdictador argentino Jorge Rafael Videla fue recibida hoy por las víctimas del régimen militar que encabezó y por organismos de defensa de los derechos humanos con la misma dureza que él demostró en vida.
"Me quedo tranquila de que un ser despreciable ha dejado este mundo", dijo la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carloto, tras conocer la noticia de su muerte.
Videla, de 87 años, falleció hoy de muerte natural en una cárcel de la provincia de Buenos Aires, donde cumplía condena a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos por el régimen militar que gobernó Argentina de 1976 a 1983.
Hijos de desaparecidos, víctimas de torturas y secuestros y activistas de derechos humanos emitieron duras palabras sobre Videla, quien no solo no mostró nunca arrepentimiento sino que en sus últimas entrevistas arengó a los militares a levantarse contra el Gobierno de su país y luchar contra la subversión.
Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) destacaron el hecho de que no escapara a la justicia y que fuera juzgado, condenado y encarcelado en su propio país.
"Videla será recordado como el hombre que encabezó la dictadura más cruel de la historia de América", indicó José Miguel Vivanco, director para el continente de HRW, en un comunicado.
Argentina lideró el camino para perseguir a los responsables de la tortura, el asesinato y la desaparición de miles de personas durante los gobiernos militares en toda Latinoamérica", señaló Mariel Belski, responsable de AI en Buenos Aires.
El vicepresidente argentino, Amado Boudou, dijo que lo mpas importante que se puede decir de él es que "terminó su vida preso, juzgado por una Justicia de la democracia y condenado por genocidio", mientras el jefe de Gabinete, Abal Medina, destacó que había sido "repudiado por todo el pueblo argentino".
El secretario de Derechos Humanos de Argentina, Martín Fresneda, dijo que "el Estado argentino no puede celebrar la muerte de nadie", pero sí estar "conformes" con que hubo "justicia y no venganza".
Martín Almada, víctima de la dictadura de Alfredo Stroessner y descubridor de los archivos de la Operación Cóndor, dijo en un comunicado que "en el caso de Videla, se cumplió el refrán 'quien a hierro mata, a hierro muere' detrás de los barrotes de su celda".
Almada destacó que el exdictador argentino "no murió en su casa sino en la cárcel cumpliendo condena judicial" a diferencia de otros como el chileno Augusto Pinochet o el propio Stroessner.
Amanda Dimitrio, representante de Hijas e Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS) en España, lamentó que permaneciera relativamente poco tiempo en la cárcel. "La naturaleza fue más rápida", dijo.
Desde Uruguay, Macarena Gelman, cuyo padre fue asesinado, su madre secuestrada y desaparecida después de haberla traído al mundo y ella misma sufrió la pérdida de su identidad durante 23 años, manifestó su pesar porque Videla se llevó a la tumba la información sobre lo que ocurrió con los desaparecidos.
"La sociedad y el mundo hoy saben quién fue y las atrocidades de las que fue responsable, pero no puedo evitar pensar en lo que falta, en la búsqueda de desaparecidos, en los chicos robados, sobre los que no tuvimos información", indicó Gelman a Efe.
La presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, entidad que ha logrado que más de un centenar de personas recuperen la identidad que les arrebataron, fue categórica sobre Videla: "hay hombres buenos y hombres malos. Éste es un hombre malo".
El Premio Nobel de la Paz 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, también afirmó que no se alegra por la muerte del exdictador, de quien, obstante, dijo que hizo "mucho daño".
Por su parte, Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, reclamó que se abran todos los archivos secretos aún no revelados sobre la dictadura.
"Se mueren los genocidas y no se van abriendo los archivos. Queremos que se abran, que salga a la luz, que no se mueran llevándose el secreto. Pero se murió en una cárcel común, lo que muestra que se va terminando la impunidad", dijo Cortiñas.
Roberto Castro, nieto un desaparecido durante la dictadura uruguaya (1973-1985), destacó que el caso de Videla prueba que "en Argentina se ha trabajado mejor" para impedir la impunidad.
"En Uruguay se investigó poco y se tenía la concepción de que los militares de acá no eran tan malos como los argentinos o chilenos", aseguró.
Luis Puig, miembro de la comisión de Derechos Humanos de la central sindical uruguaya PIT-CNT, recordó hoy a Videla como un "símbolo del desprecio a la vida, a la instalación de regímenes nazis en el Cono Sur y el terrorismo aplicado contra nuestros pueblos"
"Para las generaciones presentes y futuras es importante que Videla fuera juzgado y condenado y que haya cumplido la pena hasta el final de sus días", dijo el abogado español Garcés, que ha representado a víctimas de la dictadura chilena.
"Murió donde tenía que morir, donde le correspondía. Sobre lo que él fue la Justicia ya le dio su nombre y el pueblo argentino también", expresó Julio Mínguez, representante de la Comisión de Exiliados Argentinos en Madrid en declaraciones a Efe.
Fuente:Terra
VIDELA–FALLECIMIENTO–TIERRA DEL FUEGO
SECRETARIA DE DD.HH DE TIERRA DEL FUEGO "SATISFECHA" PORQUE VIDELA HAYA MUERTO TRAS SER JUZGADO
Ushuaia, 17 de mayo (Télam)
La secretaria de Derechos Humanos de Tierra del Fuego, Nélida Belous, consideró hoy “una satisfacción para los argentinos" que la muerte de Jorge Rafael Videla "se haya producido luego de su juzgamiento" y reividicó el gesto simbólico del ex presidente Néstor Kichner cuando ordenó descolgar el cuadro del represor del Colegio Militar.
“Por un lado es una satisfacción que haya muerto luego de haber sido juzgado. Por otra parte nos hubiera gustado que siguiera viviendo para recibir las condenas que aún le faltaba purgar”, afirmó la funcionaria fueguina en diálogo con Télam.
Además, Belous señaló que el juzgamiento de Videla es “una demostración del acceso a la Justicia que tuvieron los ciudadanos víctimas del terrorismo de Estado”.
En ese sentido, la secretaria destacó el gesto protagonizado por el ex presidente Kirchner, porque “cuando ordenó descolgar el cuadro del dictador, no sólo protagonizó un hecho simbólico, sino que inició una etapa de reivindicación de los derechos humanos en el país”, evaluó.
“La muerte de Videla nos deja como consigna la necesidad de juzgar a los represores impunes y también a sus cómplices civiles. Todos tienen que terminar en el banquillo de los acusados y cumpliendo las condenas que se les imponga”, aseveró la secretaria del gobierno provincial (Télam).
Fuente:ElComercial
Pérez Esquivel: “Se lleva mucha información sobre los desaparecidos”
El Premio Nobel de la Paz (1980) dice que “la justicia debe seguir trabajando para ver qué pasó con los desaparecidos y los niños robados”.
viernes, 17 de mayo de 2013
El exdictador argentino Jorge Videla, quien falleció este viernes a los 87 años en un penal de la periferia de Buenos Aires, "se lleva mucha información" sobre los desaparecidos durante el régimen militar (1976-83), dijo el Premio Nobel de la Paz (1980) Adolfo Pérez Esquivel.
"Nunca se arrepintió de los crímenes y se lleva mucha información, pero la justicia debe seguir trabajando para ver qué pasó con los desaparecidos y los niños" robados, dijo Pérez Esquivel al canal C5N.
El dirigente humanitario, quien recibió el Premio Nobel por sus denuncias contra la dictadura, dijo que "los militares guardan todo y algún día esa información va a salir a la luz".
"Se ha avanzado mucho en Argentina por la verdad y la justicia, es el país que más ha avanzado en el mundo, pero todavía nos queda un largo camino", dijo Pérez Esquivel, de 81 años, titular del Servicio de Paz y Justicia.
Unas 250 personas, la gran mayoría militares, fueron condenadas desde que se reactivaron las causas en 2003, incluido Videla, quien murió con dos condenas a prisión perpetua, aunque en ninguno de los juicios dio información sobre los archivos de la dictadura y el destino de los desaparecidos.
Pérez Esquivel indicó que la muerte del exdictador "no cierra un ciclo" y añadió que "va más allá de Videla, (porque) es una política que se implementó en todo el país y en Latinoamérica".
Unas 30.000 personas desaparecieron, según los organismos humanitarios, y 500 bebés fueron robados, de los cuales 108 pudieron recuperar su identidad, merced al trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo.
Fuente:LosAndes
Gelman lamenta que Videla haya muerto sin revelar datos sobre los desaparecidos
viernes, 17/05/13
Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman e hija de María Claudia García, desaparecida por la dictadura argentina, lamentó hoy en declaraciones a Efe que el dictador Jorge Rafael Videla haya muerto sin revelar información sobre los desaparecidos de aquella época. .
La titular de las Abuelas de Plaza de Mayo dice que Videla fue un "ser despreciable"
Montevideo, 17 may (EFE).- Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman e hija de María Claudia García, desaparecida por la dictadura argentina, lamentó hoy en declaraciones a Efe que el dictador Jorge Rafael Videla haya muerto sin revelar información sobre los desaparecidos de aquella época.
"La sociedad y el mundo hoy saben quién fue y las atrocidades de las que fue responsable, pero no puedo evitar pensar en lo que falta, en la búsqueda de desaparecidos, en los chicos robados, sobre los que no tuvimos información", indicó Macarena, de 36 años y que vivió hasta los 23 sin conocer su verdadera identidad.
"Siempre hay una deuda de verdad" con las víctimas, se lamentó Macarena, para quien "se está haciendo y se hizo justicia, si bien queda la sensación de que se podría haber avanzado más".
La mujer, activista de derechos humanos en la actualidad, agregó que "más allá de la muerte de Videla", las condenas que han recibido hasta ahora algunos responsables de aquellos crímenes "van a quedar para siempre grabadas en la historia".
"Se encontrará la forma de seguir avanzando. Hay otros muchos responsables, no solo Videla", subrayó.
Los padres biológicos de Macarena Gelman son María Claudia García y Marcelo Gelman, hijo del célebre poeta argentino, Premio Cervantes de Literatura en 2007.
La pareja fue secuestrada en Argentina por los órganos represivos del Plan Cóndor, orquestado por las dictaduras del Cono Sur sudamericano en los años setenta y ochenta del siglo pasado.
Él fue asesinado y ella, que estaba embarazada, fue trasladada en un vuelo clandestino hasta Uruguay, donde desapareció tras dar a luz a Macarena sin que hasta ahora hayan sido localizados sus restos.
La bebé fue entregada en adopción a un policía uruguayo y a su esposa.
El poeta logró reunirse con su nieta Macarena en el año 2000, cuando fue localizada y recuperó su identidad.
Se trata de uno de los casos más emblemáticos de robos de bebés ocurridos bajo la férrea dictadura de Videla, en esta ocasión con la complicidad de la dictadura uruguaya (1973-1985).
En el Plan Cóndor participaron las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador y Paraguay, donde fueron descubiertos la mayoría de los archivos secretos de las acciones conjuntas llevadas a cabo por aquellos años.
Videla, fallecido este viernes por causas naturales a la edad de 87 años, fue el primer gobernante de la dictadura argentina condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, cuando en 2010 la Justicia argentina lo declaró culpable del fusilamiento de una treintena de presos políticos en 1976.
En las últimas décadas, al menos 105 personas lograron recuperar su identidad gracias a la gestión de Abuelas de Plaza de Mayo, que calculan que cerca de 500 niños fueron robados a sus familias biológicas durante el último Gobierno de facto.
Fuente:LaInformacion.com
17/05/2013
“Se siente la satisfacción de que este personaje murió condenado”
H.I.J.O.S. advirtió que Videla “se llevó a la tumba lo más sagrado, que es la información”
“Estamos muy satisfechos de que Videla se fue declarado genocida, tanto por el pueblo como por el Poder Judicial”, dijo Clarisa Sobko a Elonce TV. “No lo necesitamos en la tierra, pero sí necesitábamos los datos”.
Foto: escrache de H.I.J.O.S. a Videla
El genocida Jorge Rafael Videla falleció hoy, a los 87 años, en el penal de Marcos Paz, donde cumplía varias condenas a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad. Su fallecimiento
Clarisa Sobko, integrantes de Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.) regional Paraná, manifestó que “se siente la satisfacción de que, —habiendo tantas muertes impunes de genocidas o que se declaran como personas que no están en condiciones para declarar—, este personaje murió siendo condenado, estando en el penal de Marcos Paz por un accionar mínimo del accionar terrorista que dirigió, pero no se fue impune”.
“No lo necesitamos en la tierra, pero sí necesitábamos de lo que se llevó a la tumba, que son los datos de dónde están los cuerpos de nuestros compañeros, dónde están nuestros hermanos apropiados, quiénes los tienen, para dónde se fueron”, ahondó la militante de derechos humanos en declaraciones a Elonce TV. “Como máximo responsable, emblemático para toda nuestra generación y las venideras en Argentina y América Latina, se llevó a la tumba lo más sagrado, que es la información”, completó al respecto.
Por su parte Marcelo Boeykens, abogado querellante en causas por delitos de lesa humanidad, subrayó que “Videla tiene una condena por genocidio, que es el delito más aberrante que conoce la humanidad y así está plasmado en la Convención sobre Genocidio. Por eso entra en la triste lista en la que está Hitler, Pinochet y Muzzolini”.
“Como organismo de derechos humanos celebramos y luchamos por la vida, pero también celebramos que esta muerte se haya producido con el reconocimiento del genocidio”, reafirmó el letrado.
En tanto Emmanuel Aguirre, miembro de H.I.J.O.S., remarcó “la lucha de los organismos de derechos humanos, los familiares y los hijos, que han transformado la pérdida de los seres queridos en lucha, y han hecho que esa lucha lleve al banquillo de los acusados a un emblema del genocidio argentino, como fue Jorge Rafael Videla”.
El militante por los derechos humanos también destacó “la figura de Néstor Carlos Kirchner, como político y hombre que entendió la realidad argentina, y bajó los cuadros de los genocidas. Y bajando esos cuadros formó muchos militantes”.
En este punto, Boykens también resaltó la importancia del primer juicio a las juntas militares. “Es lo que permitió, en la causa 1384 que hoy podamos tener un montón de información que de otra manera no la tendríamos para condenar a los genocidas hoy en día”.
Fuente:ElOnce.com
17/05/2013
Repercusiones
Desde Derechos Humanos Entre Ríos se expresaron en relación a la muerte de Videla
A través de un comunicado, la Subsecretaría de Derechos Humanos Entre Ríos se expresó en relación a la muerte de Videla. “Celebramos que la justicia haya llegado a tiempo”, manifestaron.
A través de un comunicado, la agrupación de Derechos Humanos Entre Ríos se expresó en relación a la muerte de Videla ocurrida en el penal de Marcos Paz, donde cumplía varias condenas a reclusión perpetua por múltiples crímenes de lesa humanidad.
Hoy a las 6.30 murió el genocida Jorge Rafael Videla, quien hace poco tiempo declarara ante un periodista “Nuestro peor momento llegó con los Kirchner”.
Desde la Subsecretaría de DDHH celebramos que la justicia haya llegado a tiempo para quien estuvo acusado y condenado de apropiación de menores, robos, torturas, asesinatos y desapariciones de miles de personas.
Recordamos las palabras del compañero Néstor Kirchner en el discurso inaugural del Museo de la Memoria en la ex Esma: “No es rencor ni odio lo que nos guía y me guía, es justicia y lucha contra la impunidad.
A los que hicieron este hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un solo nombre: son asesinos repudiados por el pueblo argentino”.
Fuente:ElOnce.com
La histórica explicación de Videla sobre los desaparecidos
17/05/2013
En 1979, luego de una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el entonces presidente de facto ofreció una conferencia de prensa.
En septiembre de 1979 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitó la Argentina luego de las múltiples denuncias por la violación de esos derechos básicos durante el golpe de Estado que tomó el poder el 24 de marzo de 1976.
Meses después, Jorge Videla dio una extensa conferencia de prensa en la que dejaría plasmada una de las frases más recordadas sobre los desaparecidos.
En aquella oportunidad, fue el periodista José Ignacio López quien se atrevió a poner sobre la mesa el tema al manifestar: "Señor Presidente quiero volver sobre algo que usted ya tocó. El último domingo de octubre el Papa Juan Pablo II se refirió a la Argentina en la Plaza San Pedro. Entre otras cosas habló de un tema que se ha hablado aquí que es el tema de los desaparecidos y los detenidos sin proceso".
Videla respondió una extensa cadena de oraciones, recordando qué son los derechos humanos y qué se estaba haciendo en esa época para combatirlos. Sin embargo, dejó pendiente la última parte de la consulta a López.
- Yo le preguntaba si había otras medidas que pudiera estar estudiando el Gobierno porque el Papa en esa ocasión hizo algunas solicitudes más allá de la referencia que usted hizo al tiempo para solucionar este grave problema.
- Sí, señor. Y con una visión cristiana de los derechos humanos, el de la vida es fundamental, el de la libertad es importante (…). La Argentina atiende a los DDHH en esa onmicomprensión que el término significa (…).
Frente al desaparecido en tanto esté como tal, es una incógnita. Si el hombre apareciera tendría un tratamiento X y si la aparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento, tiene un tratamiento Z. Pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está… ni muerto ni vivo, está desaparecido.
Fuente:Cadena3
Tras la muerte de Jorge Rafael Videla
Amnistía Internacional destacó juicios a represores
Amnistía Internacional destacó que el fallecimiento del dictador genocida Jorge Rafael Videla se haya producido en la cárcel, donde cumplía hasta su muerte una condena perpetua por crímenes de lesa humanidad.
"La muerte del exgeneral Jorge Rafael Videla en prisión muestra que la Argentina ha dado importantes pasos en el camino del esclarecimiento y el castigo de los crímenes contra la humanidad cometidos durante la última dictadura militar", sostuvo Anistía Internacional en un comunicado de prensa.
"Videla murió hoy en una prisión de la provincia de Buenos Aires, donde estaba cumpliendo una sentencia a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad cometidos durante sus años en el poder", agregó.
La directora de Amnistía Internacional Argentina, Mariela Belski, resaltó que el país "mostró el camino en el juicio y castigo a los responsables de torturas, asesinatos y desapariciones de miles de personas durante las muchas dictaduras militares que padeció la región",
"Argentina y otros países de la región deben continuar con sus esfuerzos para llevar ante la Justicia a los responsables de los terribles crímenes cometidos durante los años más oscuros", completó. Amnistía Internacional reveló que recibió denuncias de violaciones a los derechos humanos desde el comienzo de la dictadura.
"En noviembre de 1976 la organización envió una misión especial al país que se entrevistó con numerosas víctimas del régimen y con funcionarios y visitó la cárcel de Devoto.
El resultado fue un informe hecho público en marzo de 1977 en el que se detallaron casos de secuestros, torturas y ejecuciones cometidos por la dictadura", informó.
"Hay pruebas abrumadoras de que muchos ciudadanos inocentes han sido encarcelados sin juicio, han sido torturados y han sido muertos", afirmó Amnistía Internacional, apenas un año después del golpe militar, en un informe que fue duramente rechazado por el gobierno de Videla.
"Ese informe contenía una primera lista de personas desaparecidas", expresó AI. La organización recordó que "al momento de su muerte, Videla también estaba siendo juzgado por su rol en el Plan Cóndor, una operación coordinada por países latinoamericanos para la persecución y desaparición de militantes políticos".
"Videla lideró el golpe militar en Argentina en marzo de 1976 y encabezó la junta militar hasta 1981. Alrededor de 30.000 personas se cree que fueron secuestradas, torturadas y desparecidas durante el régimen militar en Argentina", concluyó el comunicado.
Fuente:Ambito
Comunicado por la muerte del genocida Jorge Rafael Videla
*Jorge Rafael Videla murió hoy en el Complejo Penitenciario Federal N° 2 de Marcos Paz, en el pabellón destinado a los condenados por delitos de lesa humanidad.
Falleció allí por el largo camino de lucha que iniciaron los organismos de derechos humanos en plena dictadura. Una senda que, desde 2003, tomó un nuevo impulso y se consolidó en políticas de Estado. Hoy los responsables cívicos y militares de la última dictadura están siendo juzgados y condenados en todo el país.
* El 5 de julio de 2012 Videla había sido condenado a cincuenta años de prisión por la implementación del plan sistemático de robo de bebés a secuestradas en centros clandestinos de detención. También se lo había sentenciado a reclusión perpetua por el asesinato de presos políticos en Córdoba y actualmente estaba siendo juzgado en la causa “Plan Cóndor”, en la que se investiga la coordinación de la represión ilegal entre las dictaduras latinoamericanas.
El 24 de marzo de 2004, el presidente Néstor Kirchner ordenó bajar su cuadro –junto al de Reynaldo Bignone- de las galerías del Colegio Militar de El Palomar. Ese mismo día, el predio de la ex Escuela Mecánica de la Armada se recuperó para el pueblo y allí funciona hoy este Espacio para la Memoria y la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos.
Con todo, desde el Ente Público Espacio Memoria lamentamos que Videla nunca haya aportado ninguna información que pudiera permitirle a los familiares -y a toda la sociedad argentina- saber dónde están cada uno de los treinta mil militantes detenidos-desaparecidos durante la última dictadura.
También nos causa dolor que Videla, con su muerte, se haya llevado toda aquella información que podría haber ayudado para que los más de 400 jóvenes que aún están apropiados puedan conocer su verdadera identidad.
Por eso, su fallecimiento no cierra ningún ciclo sino que exige que toda la sociedad argentina multiplique sus esfuerzos para seguir construyendo un país con Memoria, con Verdad y con Justicia.
Espacio Memoria y Derechos Humanos
OPINIÓN
EL GENOCIDIO ECONOMICO *Por Eduardo Di Cola
La muerte del genocida Jorge Rafael Videla nos transporta nuevamente al pasado más luctuoso de nuestra historia.
Naturalmente que el mayor dolor está exaltado por las muertes, desapariciones, robos de bebés y todo lo que como ataque despiadado estuvo dirigido sistemáticamente en contra de las Personas.
No hay dudas que en la lucha por la Verdad y la Justicia está el mejor homenaje que podemos rendirles.
De todas formas también durante el Proceso hubo un genocidio económico que simplemente quiero traducirlos en dos datos.
La deuda externa se multiplicó por 5,8 en el período 1976 /83, pasó de US$ 7.870 millones a US$ 45.087 millones.
Para que tomemos una idea de lo que significó, si desde el advenimiento de la democracia hubiéramos continuado con los mismos porcentajes de crecimiento, hoy nuestra deuda sería de 1,12 billones de dólares (US$ 1.127.175.000.000)
A su vez si nos referimos a la fuga de divisas, los capitales de argentinos acumulados en el exterior pasaron de 3.566 millones de dólares en 1975 a 32.514 millones en 1983, vale decir que se multiplicó por 9.
De haber seguido la fuga de divisas en los mismos niveles desde el advenimiento de la democracia hasta ahora, el total de divisas fugadas acumuladas en el exterior sería de 1,04 billones de dólares (US$1.040.448.000.000).
Evidentemente un absurdo que nunca podría haber ocurrido porque nadie nos hubiera prestado y a su vez la economía nacional tampoco podría haber generado semejante cantidad de dólares.
Simplemente hago este ejercicio para que tomemos conciencia de la magnitud del genocidio económico que tuvo como principales protagonistas a la dupla Videla-Martínez de Hoz, que como resultado se tradujo en el quiebre y desmantelamiento de todo nuestro aparato productivo.
La deuda heredada fue la gran responsable de las crisis que tuvo que afrontar la democracia.
Recién dos décadas después de la mano de ex Presidente Néstor Kirchner los argentinos pudimos iniciar exitosamente el camino del desendeudamiento.
Por primera vez en décadas el esfuerzo valió la pena.
*Ex Diputado Nacional.
Con ruego de su difusion
Stella Calloni, define la OPERACIÓN CONDOR como el pacto criminal entre los gobiernos militares de la década del 70 , Argentina, Brasil ,Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay que dejó como saldo más de 100.000 víctimas en el Cono Sur. Sus víctimas fueron los dirigentes sindicales, estudiantes, profesores, periodistas ,religiosos/as, los seguidores de la Teología de la Liberación, abogados, médicos, cooperativistas, intelectuales ,es decir la CLASE PENSANTE DE AMÉRICA LATINA.
El entonces Secretario norteamericano Henry Kissinger fue el cerebro del MAL que dio la orden al general Augusto Pinochet de Chile de limpiar el aparato Estado, la sociedad civil y la sociedad política de comunistas en Chile y en el Cono Sur de América Latina. Por otra parte, el general boliviano Hugo Banzer tenia que limpiar la Iglesia Católica por dentro de los sacerdotes zurdos implicados en la Teología de la Liberación.
El gobierno norteamericano en aquel entonces quería imponer el modelo neoliberal estableciendo el MERCADO TOTAL E INSEGURIDAD TOTAL y para cumplir con ese objetivo cometió los crímenes de lesa humanidad a través de sus mercenarios latinoamericanos formados en la ESCUELA DE LAS AMERICAS en la zona del Canal de Panamá. El gobierno norteamericano proporcionó financiamiento y asistencia técnica para llevar a cabo la OPERACIÓN CONDOR cuyo Archivo hemos encontrado en Asuncion el 22 de diciembre de 1992.
Videla en el marco de la OPERACIÓN CONDOR para congraciarse con el gobierno norteamericano para hacer mérito extraordinario incorporó el secuestro de las criaturas de las madres parturientas ,sistemáticamente, aplicó el saqueo y muerte al apoderarse de los bienes de los que serian supuestamente cómplices de los subversivos y persiguió implacablemente a los Centros Universitarios, una conspiración contra la sociedad del conocimiento.
Videla no se murió en su casa sino en la cárcel cumpliendo condena judicial a diferencia de sus asociado Pinochet, Stroessner, Banzer, Bordaberry, Geizel,etc. Impunes. En el caso de Videla se cumple el refrán: “ Quien a hierro mata, a hierro muere”detrás de los barrotes de su celda.
MARTIN ALMADA, VICTIMA DE LA OPERACIÓN CONDOR Y DESCUBRIDOR DE SUS ARCHIVOS SECRETOS.
Asuncion, 17 de mayo de 2013
Envío:Cecilio M. Salguero
ste escrito del poeta chileno Pablo Neruda dedicado en 1937 al dictador de España general Francisco Franco bien se lo podemos también dedicar a su fiel imitador, el dictador argentino Jorge Rafael Videla. Es un homenaje que bien lo merece
EL GENERAL FRANCO EN LOS INFIERNOS
Desventurado, ni el fuego ni el vinagre caliente
en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante,
ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta te escarbe la barriga.
buscando una sortija nupcial y un juguete de niño degollado,
serán para ti una puerta oscura,
arrasada.
En efecto.
De infierno a infierno, ¿qué hay?
En el aullido de tus legiones, en la santa leche
de las madres de España, en la leche y los senos pisoteados
por los caminos, hay una aldea más, un silencio más
una puerta rota.
Aquí estás. Triste párpado, estiércol
de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra
de traición que la sangre no borra. Quién, quién eres,
oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra,
oh mal nacida palidez de sombra.
Retrocede la llama sin ceniza,
la sed salina del infierno, los círculos
del dolor palidecen.
Maldito, que solo lo humano
te persiga, que dentro del absoluto fuego de las cosas,
no te consumas, que no te pierdas
en la escala del tiempo, y que no te taladre el vidrio ardiendo ni la feroz espuma.
Solo, solo, para las lágrimas
todas reunidas, para una eternidad de manos muertas
y ojos podridos, solo una cueva
de tu infierno, comiendo silenciosa pus y sangre
por una eternidad maldita y sola.
No mereces dormir
aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar
despierto, general, despierto eternamente
entre la podredumbre de las recién paridas,
ametralladas en Otoño. Todas, todos los tristes niños
descuartizados,
tiesos, están colgados, esperando en tu infierno
ese día de fiesta fría: tu llegada.
Niños negros por la explosión,
trozos rojos de seso, corredores
de dulces intestinos, te esperan todos, todos, en la
misma actitud
de atravesar la calle, de patear la pelota,
de tragar una fruta, de sonreír o nacer.
Sonreír. Hay sonrisas
ya demolidas por la sangre
que esperan con dispersos dientes exterminados
y máscaras de confusa materia, rostros huecos
de pólvora perpetua, y los fantasmas
sin nombre, los oscuros
escondidos, los que nunca salieron
de su cama de escombros. Todos te esperan
para pasar la noche.
Llenan los corredores como algas corrompidas.
Son nuestros, fueron nuestra
carne, nuestra salud, nuestra
paz de herrerías, nuestro océano
de aire y pulmones. A través de ellos
las secas tierras florecían. Ahora, más allá de la tierra,
hechos substancia
destruida, materia asesinada, harina muerta,
te esperan en tu infierno.
Como el agudo espanto o el dolor se consumen,
ni espanto ni dolor te aguardan. Solo y maldito seas,
solo y despierto seas entre todos los muertos,
y que la sangre caiga en ti como la lluvia,
y que un agonizante río de ojos cortados
te resbale y recorra mirándote sin término.
Pablo Neruda
España en el corazón
1936-1937
en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante,
ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta te escarbe la barriga.
buscando una sortija nupcial y un juguete de niño degollado,
serán para ti una puerta oscura,
arrasada.
En efecto.
De infierno a infierno, ¿qué hay?
En el aullido de tus legiones, en la santa leche
de las madres de España, en la leche y los senos pisoteados
por los caminos, hay una aldea más, un silencio más
una puerta rota.
Aquí estás. Triste párpado, estiércol
de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra
de traición que la sangre no borra. Quién, quién eres,
oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra,
oh mal nacida palidez de sombra.
Retrocede la llama sin ceniza,
la sed salina del infierno, los círculos
del dolor palidecen.
Maldito, que solo lo humano
te persiga, que dentro del absoluto fuego de las cosas,
no te consumas, que no te pierdas
en la escala del tiempo, y que no te taladre el vidrio ardiendo ni la feroz espuma.
Solo, solo, para las lágrimas
todas reunidas, para una eternidad de manos muertas
y ojos podridos, solo una cueva
de tu infierno, comiendo silenciosa pus y sangre
por una eternidad maldita y sola.
No mereces dormir
aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar
despierto, general, despierto eternamente
entre la podredumbre de las recién paridas,
ametralladas en Otoño. Todas, todos los tristes niños
descuartizados,
tiesos, están colgados, esperando en tu infierno
ese día de fiesta fría: tu llegada.
Niños negros por la explosión,
trozos rojos de seso, corredores
de dulces intestinos, te esperan todos, todos, en la
misma actitud
de atravesar la calle, de patear la pelota,
de tragar una fruta, de sonreír o nacer.
Sonreír. Hay sonrisas
ya demolidas por la sangre
que esperan con dispersos dientes exterminados
y máscaras de confusa materia, rostros huecos
de pólvora perpetua, y los fantasmas
sin nombre, los oscuros
escondidos, los que nunca salieron
de su cama de escombros. Todos te esperan
para pasar la noche.
Llenan los corredores como algas corrompidas.
Son nuestros, fueron nuestra
carne, nuestra salud, nuestra
paz de herrerías, nuestro océano
de aire y pulmones. A través de ellos
las secas tierras florecían. Ahora, más allá de la tierra,
hechos substancia
destruida, materia asesinada, harina muerta,
te esperan en tu infierno.
Como el agudo espanto o el dolor se consumen,
ni espanto ni dolor te aguardan. Solo y maldito seas,
solo y despierto seas entre todos los muertos,
y que la sangre caiga en ti como la lluvia,
y que un agonizante río de ojos cortados
te resbale y recorra mirándote sin término.
Pablo Neruda
España en el corazón
1936-1937

















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