01 de junio de 2013

Brasilia (PL) Las revelaciones de la Comisión Nacional de la Verdad en Brasil muestran escalofriantes testimonios de violaciones, crímenes y desapariciones que certifican la práctica de la tortura como una política de Estado durante la dictadura militar (1964-1985).
Creada para sacar a la luz las vejaciones ocurridas en la etapa dictatorial, la Comisión denunció que la tortura comenzó mucho antes de 1964, y se expandió durante los regímenes de facto hasta convertirse en "la base" de la coerción.
La historiadora Heloísa Starling, miembro de este grupo, destacó que entre 1970 y 1973 se registraron 730 denuncias de maltratos, humillaciones físicas y mentales, y esas acciones eran de conocimiento de toda la cadena de mando, desde el entonces presidente Ernesto Geisel hasta los jefes de las Fuerzas Armadas y de las diferentes ramas castrenses.
En 12 meses de labor, la Comisión recogió 268 testimonios de víctimas y agentes de represión de la dictadura cívico-militar, y escuchó testimonios de 207 testigos y afectados por graves violaciones de derechos humanos, indicó.
Starling dijo que la Universidad Federal de Río de Janeiro y otras instalaciones de estudios superiores de Brasilia albergaron centros de torturas.
La mayor cantidad de transgresiones de este tipo ocurrieron en 1969 y la Marina fue considerada como "uno de los organismos más feroces en la estructura de represión", aseveró al mostrar un documento que confirma la muerte de 11 desaparecidos políticos.
La Armada, según el documento presentado por la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), ocultó datos sobre el destino de desaparecidos políticos solicitados por el entonces mandatario Itamar Franco en 1993.
Durante sus pesquisas la CNV mantuvo contactos con gobiernos, grupos de derechos humanos y movimientos sociales de los países vecinos, como Argentina, Paraguay y Chile, donde las dictaduras colaboraron en el denominado Plan Condor, que tenía como objetivo eliminar a líderes guerrilleros y de organizaciones de izquierda.
La abogada Rosa Cardoso, miembro de este grupo, señaló por su parte que solicitará a la justicia el inicio de procesos penales contra militares acusados de continuos crímenes, entre ellos -dijo- aparece el coronel retirado Carlos Brilhante Ustra.
Acusado de 50 asesinatos y torturas, Ustra fue jefe del Destacamento de Operaciones de Informaciones (DOI-CODI), dependiente del II Cuerpo de Ejército, entre 1970 y 1974, y admitió en días pasados ante la Comisión que siguió órdenes de sus superiores, pues el objetivo era acabar con las organizaciones de izquierda.
Ustra calificó de "terrorista" a la presidenta Dilma Rousseff, quien en su juventud fue presa y torturada durante tres años por actividades contra los regímenes de facto.
Entre otros crímenes, la CNV denunció la desaparición del periodista Mario Alves de Souza Vieira, secuestrado en enero de 1970 por miembros de Operaciones de Defensa Interna de Río de Janeiro.
Los responsables directos de este crimen fueron los agentes Luiz Mário Valle Correia Lima (conocido como teniente Correia Lima), Luiz Timótheo de Lima (inspector Timóteo), Roberto Augusto de Mattos Duque Estrada (capitan Duque Estrada), Dulene Aleixo Garcez dos Reis (teniente Garcez) y Valter da Costa Jacarandá (mayor Jacarandá).
Mario Alves fue capturado el 16 de junio de 1970 y llevado al cuartel de la Policía del Ejército ubicado en Tijuca, Río de Janeiro, donde fue sometido a severas torturas, y después fue visto por otros presos antes de ser sacado de la prisión con rumbo hasta ahora desconocido.
El presidente de la Comisión Estadual de la Verdad de Río de Janeiro, Wadih Damous, señaló que las pesquisas continuarán, pues resulta "necesario demostrar, sobre todo a los jóvenes, que la tortura fue una política Estado".
Entre los testimonios recogidos por esa Comisión figuran el de la historiadora Dulce Pandolf y la cineasta Lucia Murat, con la participación de funcionarios civiles y militares de la época oscura vivida por el país.
Afligida por sus recuerdos, Pandolf rememoró que fue apresada en 1968 cuando era estudiante de Ciencias Sociales en la Universidad Federal de Pernambuco y pertenecía al grupo Acción Libertadora Nacional (ALN), una organización de tendencia de izquierda.
Ella fue detenida el 20 de agosto de 1970 y lo primero que le dijo un militar al llegar al cuartel de la Policía del Ejército fue: "Aquí no existe Dios, ni Patria, ni familia. Sólo nosotros".
Sentí pánico durante las sesiones de tortura y en una ocasión me utilizaron como conejillo de indias en una clase para discípulos de torturadores, declaró al recordar que al final le informaron que la iban a ejecutar. Me levantaron la capucha y con un revolver con una bala jugaron a la ruleta rusa apuntando a mi cabeza, relató.
Pandolf pasó por varias prisiones y fue humillada, golpeada durante un año y cuatros meses, contó.
Murat relató por su parte ante la CNV que estuvo presa durante tres años y medio e intentó en dos ocasiones suicidarse, pues eran tan horribles e inhumanas las torturas a las cuales fue sometida que deseaba morir.
"Sufrí la peor sensación de mi vida, la de no poder morir", aseveró al narrar que recibió choques eléctricos, mientras estaba colgada, le colocaban cucarachas en el cuerpo y hasta en su vagina.
Es muy duro recordar esos horrores cometidos por los agresores, que aún viven debido a la ley de Amnistía de 1979, ratificada en 2010 por el Supremo Tribunal Federal y que no permite condenar estos crímenes.
Según las pesquisas, el estado con el mayor número de centros de tortura en la década del 60 fue el de Río de Janeiro. Otras instalaciones de este tipo se ubicaron en Bahía, Goiás, Minas Gerais, Pernambuco, Río Grande do Sul y Sao Paulo.
Las investigaciones arrojaron también que Brasil albergó un centro de formación de represores de 1972 a 1989 para capacitar a militares latinoamericanos, acusados o condenados por crímenes y violaciones de derechos humanos durante los regímenes de facto.
Creada en 1972 bajo el gobierno del dictador Emilio Garrastazú Médici (1969-1974), la Escuela Nacional de Informaciones (ESNI) era una instalación muy semejante a la Escuela de las Américas, ubicada en Panamá y adoctrinada por Estados Unidos.
Ese centro sirvió para entrenar a agentes y militares de la región en los métodos de torturas y represión.
La abogada Cardoso anunció que la CNV solicitará a la justicia el inicio de procesos penales contra los responsables de crímenes cometidos en este periodo, pues los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles.
La Comisión fue creada para hacer una narración de las violaciones de derechos humanos registradas entre 1946 y 1988, período que incluye la dictadura militar, pero no tiene poder para actuar.
Empero, recomendará la condena de los empleados del régimen militar, pues Brasil no puede quedar rezagada en este sentido, ni tener periodos oscuros en su historia.
*Corresponsal de Prensa Latina en Brasil. Fuente:PrensaLatina
De qué hablamos cuando hablamos de socialismo
Año 6. Edición número 263. Domingo 2 de junio de 2013
Por Ricardo Romero. Politólogo UBA/UNSAM
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Foro de San Pablo. Los rumores de expulsión del Partido Socialista. Las idas y vueltas de Hermes Binner. El rol de la UCR ante las políticas del Frente Amplio uruguayo y el PT brasileño.
Durante la semana, circuló en los medios y redes sociales que habían expulsado al Partido Socialista del Foro de San Pablo. Muchos se sintieron sorprendidos por la noticia, porque cualquiera que conozca el funcionamiento de ese espacio sabe que es muy difícil la exclusión de una fuerza política del mismo. Sin embargo, el más desconcertado fue Hermes Binner, que desconocía por completo la participación del PS en este ámbito. Es que la ignorancia del espacio de izquierda latinoamericana por parte del líder del Frente Amplio Progresista muestra su perfil conservador, que se siente más cómodo en la Internacional Socialista, codeándose con la socialdemocracia europea, que con las expresiones populares del continente, y termina apoyando a las fuerzas reaccionarias de la región.
De hecho, el Partido Socialista hereda la participación en el Foro de San Pablo a partir de la unificación del PS Democrático y el PS Popular, donde la primera corriente de las que formaba parte Alfredo Bravo (fallecido hace diez años), junto a Oscar González y Jorge Rivas, eran los que tenían la participación en este espacio. En tanto que el Popular, de donde proviene Hermes Binner, sostenía más la membresía en la Internacional Socialista, lo que implicaba fortalecer lazos con partidos socialdemócratas en la región, privilegiando alianzas con la Unión Cívica Radical (que increíblemente forma parte de la IS) o en Brasil con el viejo laborismo varguista-brizolista del Partido Democrático Trabalhista en vez de una relación con el Partido dos Trabalhadores.
Así, la proyección nacional de Hermes Binner entró en tensión con las dinámicas populares del continente y las políticas que despliega el gobierno nacional desde 2003. Es que este socialismo, surgido del movimiento estudiantil, ganó la ciudad de Rosario casi como un error histórico, tras la renuncia de Usandizaga, combinado con la fragmentación del escenario político. Así, el PSP lograba la intendencia en una de las principales ciudades del país en 1989, en el mismo año en que el PT obtenía Porto Alegre y el Frente Amplio Montevideo. Sin embargo, esta versión autóctona del socialismo, fundada por Guillermo Estévez Boero, nunca tuvo la dinámica de sus pares latinoamericanos.
Por eso la ambivalencia de Hermes Binner que por la mañana decía “yo desconozco si el Partido Socialista participó del Foro” y por la tarde sostenía que “estamos en el Foro de San Pablo desde su fundación y nos sentimos plenamente partícipes de él”. Una ambivalencia que choca con el conservadurismo que tienen sus aliados, especialmente los radicales como Morales y Sanz, que critican fuertemente las experiencias populares de América Latina. De hecho, mientras éstos arengaron contra Hugo Chávez, y ahora contra Nicolás Maduro, Evo Morales o Rafael Correa; el gobierno argentino articula las relaciones con esos movimientos, algo que se vio plasmado con la realización de la XVII edición del Foro de San Pablo en Buenos Aires en 2010, que contó con la participación del ex presidente Néstor Kirchner.
Es que este espacio logró congregar una diversidad de visiones y articulaciones del campo de la izquierda latinoamericana. Surgido en pleno derrumbe del campo comunista, en San Pablo en 1990, se propuso no resignarse al devenir neoliberal. Incluso, ya en su reunión en Montevideo en 1995, los partidos se pensaron como alternativas reales a los gobiernos privatistas de la región, logrando a principios de siglo alcanzar la presidencia en la mayoría de los países latinoamericanos.
A lo largo de su existencia recorrió el continente, pasó por Ciudad de México (1991-1998-2009), Managua (1992-2000-2011), La Habana (1993-2001), Montevideo (1995-2008), San Salvador (1996-2007), Porto Alegre (1997), Guatemala (2002), Quito (2003), San Pablo (1990-2005), Buenos Aires (2010), Caracas (2012) y el próximo será en San Pablo, desde el día 31 de julio al 4 de agosto de este año.
En el Foro de San Pablo, sus miembros tienen voz y voto, sin embargo también asisten partidos y movimientos sociales de izquierda de otras partes del mundo, como Europa, Asia y África, los cuales sólo tienen voz, pero no voto. Los partidos que la integran tienen una gran diversidad de visiones. De hecho, hay países con un solo representante, como Cuba con el Partido Comunista, Nicaragua con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, El Salvador con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional o Panamá con el Partido del Pueblo de Panamá; así como países con varios miembros, como el mismo Brasil, donde participa el Partido dos Trabalhadores junto con el Partido Comunista Brasileño, el Partido Socialista Brasileño, el Partido Comunista do Brasil y el mismo Partido Democrático Trabalhista.
Incluso participan los partidos que forman parte del gobierno, como el Frente Amplio en Uruguay, los partidos fusionados en el Partido Socialista Unificado de Venezuela, el Movimiento País y otros aliados en Ecuador, el Partido Comunista Boliviano y el Movimiento al Socialismo en Bolivia. En tanto que, en su mayoría, varios partidos de la Argentina participan de la coalición de gobierno tanto del ex presidente Néstor Kirchner como de la actual presidenta Cristina Fernández, en tanto que Libres del Sur y el Partido Socialista son férreos opositores.
El Foro de San Pablo se desataca por ser un ámbito propio del socialismo latinoamericano, con un rol relevante en las experiencias de la región, diferenciado a las políticas de ajuste que hoy implementan los partidos de la Internacional Socialista en Europa. Este espacio se convirtió en un lugar de encuentro para reflexionar no sólo sobre los programas sino sobre las políticas concretas para recuperar los derechos que el diluvio neoliberal había dejado. Acciones como la asignación universal, la reorganización del espacio público, la redefinición del Estado, las propuestas participativas, la economía solidaria y el mismo latinoamericanismo, se constituyeron en la plataforma con que se redefinieron las alternativas latinoamericanas y se fortalecieron los proyectos populares.
Con esta base, la izquierda latinoamericana encaró en el nuevo siglo el manejo de los Estados capitalistas latinoamericanos, afrontando las crisis internas e incluso sobrellevando los impactos globales. En ese contexto, los gobiernos populares lograron desendeudarse y acumular reservas, que le permitieron afrontar un panorama internacional donde sus primos políticos aplican políticas de ajuste en el viejo continente. Además, la misma lógica latinoamericanista los hace confluir en aunar esfuerzos en el continente para articular modelos de desarrollo alternativos, como la convergencia en la Celac contrapuesta al panamericanismo de los Estados Unidos del perimido ALCA. Y se sostienen en la plena vigencia de la democracia, como lo demostró la acción conjunta de los países en el ámbito de la Unasur, especialmente en el intento de golpe de Estado contra Rafael Correa o la suspensión de derechos de Paraguay, tras la destitución de Fernando Lugo.
Si bien el socialismo latinoamericano tiene aún el desafío de repensar mecanismos de gobierno a escala nacional, profundizando modelos de presupuesto participativo, a fin de fortalecer la democracia del continente, o incorporar en agenda temas profundos como los recursos naturales, desde la minería en la zona andina, así como el agua en el Amazonas y el Plata; lo cierto es que encuentra en el Foro de San Pablo un espacio de deliberación que les permite articular políticas e incluso solucionar conflictos en paz, como lo sucedido entre Colombia y Venezuela, por intermediación de la Unasur.
Por esta razón, el Foro de San Pablo sin dudas se ha convertido en la voz de los gobiernos populares latinoamericanos, que en sus 23 años de existencia no sólo reivindica las utopías y sueños de Alfredo Palacios, Carlos Prestes, Zelmar Michelini, Salvador Allende, Eva Perón, Ernesto Che Guevara o Schafic Handal, entre otros referentes del continente, sino que además avanza en la construcción concreta de una sociedad más justa e igualitaria.
Fuente:MiradasalSur |
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