OPINIÓN
Elías Querejeta y la denuncia del terrorismo de estado en la Argentina
Los que fuimos miembros de la CADHU y todos los luchadores contra la dictadura siempre hemos guardado un profundo agradecimiento por la indispensable contribución de Elías Querejeta a la denuncia de los crímenes en nuestro país.
Por: Marcelo Duhalde
Los que fuimos miembros de la CADHU y todos los luchadores contra la dictadura siempre hemos guardado un profundo agradecimiento por la indispensable contribución de Elías Querejeta a la denuncia de los crímenes en nuestro país.
La búsqueda de la solidaridad internacional para poner freno al terrorismo de Estado en la Argentina fue el primer objetivo de la Comisión Argentina por los Derechos Humanos, (CADHU). Este organismo fue fundado a los pocos días del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, por Eduardo Luis Duhalde y un grupo reducido de defensores y militantes, entre los que se encontraban Gustavo Roca, Mario Amaya, Haroldo Logiurato, Liliana Galletti, Lucio Garzón Maceda, Carlos González Gartland, Carlos María Duhalde, Ignacio Ikonicoff, Manuel Gaggero, Marta Taboada, Mario Hernández, Rodolfo Mattarollo, Roberto Sinigaglia, Virginia Allende, Alipio Paoletti, Lili Massaferro, Gustavo Varela, María Bedoian, Daniel Antokoletz, Vicente Zito Lema y el que suscribe estas líneas.
En los últimos días del mes de diciembre de 1976, Eduardo Luis Duhalde llegó a Madrid, con los informes obtenidos por los compañeros y sus apuntes personales, con la idea de editar una publicación que difundiera la situación que imperaba y los crímenes que se estaban cometiendo en nuestro país. Elaboró el primer libro de denuncia, Proceso al Genocidio, en el que avanzó en la definición del accionar de las fuerzas armadas como terrorismo de Estado y genocidio reorganizador.
Este trabajo, que aún hoy es de consulta fundamental para poder interpretar lo sucedido en esos años en la Argentina, continúa siendo base para la acusación de los delitos de lesa humanidad en las causas que se llevan adelante. Este año será publicado por primera vez en nuestro país por Editorial Colihue.
Pero esta certera, contundente y necesaria denuncia no hubiera visto la luz de no haber sido por un hombre inesperado, un demócrata que estaba llamado a llenar las páginas de éxito de los diarios del mundo con sus producciones cinematográficas. Elías Querejeta, absolutamente desprendido y es más, en contra de sus intereses de afamado hombre del set internacional, fue quien se hizo cargo de todos los gastos de edición y distribución como un aporte generoso para ayudar en marzo de 1977 a construir el camino de la memoria.
Vasco, gran impulsor del cine de autor y con una larga carrera como productor del mejor cine español, tuvo como compañeros de sus trabajos cinematográficos a creadores destacados como Carlos Saura y Víctor Erice. Además, fue descubridor de notables actores y actrices como, Amparo Muñoz y Ana Torrent, entre muchas otras.
Su fecunda filmografía incluye títulos inigualables como Peppermint Frappé, La prima Angélica, El espíritu de la colmena, Los cuervos, Mamá cumple cien años, El desencanto, Deprisa, deprisa, El sur y Tasio. Fue ganador de numerosos premios, palmas y los leones de oro y los osos de plata.
Este guipuzcoano de 78 años, habitué de las tertulias del Café Gijón, gran conversador y amigo de sus amigos, falleció en Madrid el 9 de junio pasado. En su juventud fue jugador de fútbol profesional e integró el once titular de la Real Sociedad de San Sebastián durante cinco años en primera división y tuvo en una oportunidad lo que posiblemente fuera su primer acercamiento con la Argentina, la felicitación del gran Alfredo Di Stefano cuando convirtió un gol contra el Real Madrid y el maestro le dijo: “pibe… qué gol”.
Fuente:TiempoArgentino


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