EL IV Encuentro Internacional “La economía de los trabajadores” en Joao Pessoa, estado de Paraíba, en el nordeste del Brasil
Por Mario Hernandez
Se llevó a cabo EL IV Encuentro Internacional “La economía de los trabajadores” en Joao Pessoa, estado de Paraíba, en el nordeste del Brasil, organizado por la Incubadora de Empreendimentos Solidários - INCUBES, de la Universidad Federal de Paraiba y el Programa Facultad Abierta, de la Universidad de Buenos Aires.
El Encuentro Internacional “La economía de los trabajadores”, surgió como un espacio de intercambio entre académicos, militantes y trabajadores acerca de los problemas y las posibilidades de la autogestión y la regeneración de un proyecto político, económico y de sociedad por parte de la clase trabajadora y los movimientos sociales, así como debatir críticamente las prácticas de investigación académica en estos temas.
He aquí algunas de sus voces. (I Parte)
Construir muchas fábricas socialistas
Maximiliano Zapata, trabajador de VTELCA (Venezuela): Venezolana de Comunicaciones Compañía Andina (Vtelca) no es una empresa recuperada, sino una fábrica creada por el gobierno del Comandante Hugo Chávez Frías ya que Venezuela por ser un país monoproductor carecía de fábricas y esa fue una de las directrices más importantes que nos dejó el Comandante para romper la dependencia del petróleo: construir muchas fábricas socialistas.
MH: ¿Cómo funciona la fábrica? MZ: Se trata de un fondo chino-venezolano, mediante el cual el gobierno chino nos transfiere la tecnología, su metodología de trabajo y experiencia, no solo para comprar y ensamblar, sino para ir logrando poco a poco la independencia tecnológica. La fábrica pertenece en un 85% al estado venezolano y 15% al chino. La diferencia con la empresa CTT, que es proveedora de piezas a VTELCA, es que aquélla sigue siendo capitalista, en cambio nosotros queremos cambiar el modelo de producción, que es una de las cosas que promocionó la revolución bolivariana: cambiar los modelos productivos para repartir la riqueza en base a las necesidades del pueblo y no solo para la reproducción del capital.
MH: Dame un ejemplo práctico de ese cambio. MZ: En un principio la fábrica estaba compuesta por un gabinete presidencial impuesto por el Estado, un presidente, gerentes y en la base los trabajadores. Ahora nosotros tenemos un marco legal que es la nueva Ley Orgánica del Trabajo, que permite conformarnos como Consejo de Trabajadores/as, para formar las estructuras desde las bases y romper con los esquemas tradicionales de cualquier empresa para que los trabajadores tengan el control completo de la fábrica en forma organizada, mancomunada con las comunidades aledañas.
MH: ¿Existen otras fábricas en Venezuela que funcionen bajo este régimen?
MZ: Tenemos muchas. Algunas fueron expropiadas a grandes capitalistas privados con las empresas casi quebradas, como el caso de Aceite Diana, otras nacieron directamente con la revolución, por ejemplo, en la zona que está situada VTELCA se encuentra la zona franca de Paraguaná. Allí está VIP, que es una fábrica de computadoras, VTELCA de celulares, otra de lámparas ahorradoras de energía, enmarcada en el Plan Vivienda Venezuela, para la entrega de casas, también una fábrica de procesadores de energía eólica, de energía limpia que nace de PDVSA Industrial. Todas estas fábricas son nacidas durante el proceso revolucionario con el propósito de que los trabajadores se organicen y puedan tener derecho a participar y dirigir estas fábricas.
MH: Algo más que te parezca importante y quieras agregar.
MZ: Este momento histórico que está viviendo Venezuela me hace sentir muy orgulloso de seguir impulsando estos proyectos que esperamos que trasciendan nuestras fronteras. En nuestro caso en el Plan de la Patria 2013-9 tenemos enmarcado construir otras fábricas o por lo menos la ampliación de VTELCA, para la producción de celulares con tecnología GSM para exportar a los países del ALBA. Ese sería un gran logro ya que en esos países muchas personas no tienen el poder adquisitivo para conseguir un teléfono a precio justo. Además, poder llevar nuestro modelo productivo no solo a los países del ALBA sino a otros países del mundo.
MH: ¿Qué saldo te deja este Encuentro Internacional?
MZ: Una experiencia muy bonita. Es la primera vez que salgo de Venezuela y me he encontrado con compañeros argentinos, uruguayos, sudafricanos, brasileños y me han recibido con calor de hermandad latinoamericana, de la Patria Grande de Bolívar. El objetivo es llevar todo este aprendizaje que hemos tenido a nuestra fábrica ya que hemos aprendido cómo funcionan las fábricas recuperadas por sus trabajadores en otros países para que nuestros compañeros de VTELCA tengan otro punto de vista y vean que finalmente tenemos muchas cosas en nuestras manos que no sabemos apreciar y que otros pueblos no tienen esa posibilidad y están luchando mucho más duro que nosotros. La lucha no pasa solo por el interior de la fábrica Gisela de la Cooperativa 19 de Diciembre (San Martín/Argentina): Este Encuentro Internacional me ha dejado muchos disparadores, en particular las ganas de volver a Buenos Aires y meterme en la Facultad de Derecho y movilizar a todo el mundo para que haya un espacio donde los estudiantes y egresados de la Universidad de Buenos Aires nos organicemos mucho más para dar respuesta a las inquietudes y vacíos legales que hay en relación a la cuestión de las “recuperadas”. Este es un espacio muy importante que nos merecemos y necesitamos para parar la pelota de la vorágine que vivimos todos los días tratando de dar respuesta a las necesidades concretas y los fuegos que se prenden a diario y empezar a discutir cuestiones a más largo plazo dando respuesta a las problemáticas que se presentan.
MH: ¿Cómo está funcionando la Cooperativa 19 de Diciembre?
G: Somos 25 asociados, se trata de una fábrica metalúrgica de autopartes que estamos trabajando y luchando por sostenernos, por crecer, generar trabajo, sostener el espacio que pudimos construir en estos diez años de recuperación de la fábrica, de generación de trabajo, de cultura, de educación, de inclusión. La estamos peleando, pero también estamos convencidos que la lucha no pasa solo por el interior de la fábrica, sino que tenemos que articular, discutir, que es una pelea jurídica, legal, económica, pero sobre todo política y social. MH: ¿Cuál es la actualidad de las fábricas recuperadas por sus trabajadores en el partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires? G: En el último año y medio avanzamos muchísimo y de forma cualitativa, en el sentido que pudimos formar una Mesa de Empresas Recuperadas de la localidad donde se nuclearon la docena de recuperadas que hay en el distrito. Esta Mesa funciona en coordinación con la Municipalidad y la Universidad Nacional de San Martín. Tenemos el temor que las discusiones y los reagrupamientos de cara a las próximas elecciones nacionales, las discusiones partidarias y demás que hay al interior del municipio de San Martín, repercutan en forma negativa al interior de la Mesa porque es un espacio que hemos logrado construir y consolidar y no queremos que se pierda. Desde allí pudimos lograr la sanción de una Ordenanza que nos declara exentos del impuesto municipal. Esa ordenanza ya fue reglamentada y estamos empujando otra que implique un piso de trabajo autogestionado por parte del estado municipal.
MH: Algo más que quieras agregar.
G: Que este es un proceso social y político muy rico y demuestra que si nos juntamos y la peleamos las utopías pueden hacerse realidad, pero necesita que se construya día a día, de ahí la importancia de la organización y tratar de evitar discusiones y rupturas, privilegiando los puntos que nos unen que son muchísimos. El sindicato lo veía como algo muy “rojo”, muy loco, no tenía expectativas que triunfáramos Ernesto González, de la gráfica Chilavert (CABA/Argentina): En principio, la importancia de este Encuentro sirve para conocer otras experiencias y poder reflexionar sobre la gestión obrera de la producción porque muchas veces el tiempo no nos da para poder hacerlo. Para mí es lo más importante, además de aprender de otras experiencias que nos sirven para encontrar soluciones a los problemas que enfrentamos. También para aportar lo poco que sabemos a otros compañeros que transitan nuestro mismo camino.
MH: ¿Cuál es la realidad de Chilavert hoy?
EG: Hace once años que estamos produciendo en forma autogestiva al ocupar, recuperar y poner en producción la planta. En la actualidad, estamos produciendo con grandes desniveles de acuerdo a la situación económica, a veces mejor, otras peor, pero nos hemos mantenido durante once años y pienso que nos van a tener que seguir aguantando.
MH: En Argentina, hay una gran cantidad de empresas recuperadas por sus trabajadores y en el caso particular de las gráficas se nota una activa participación de la Federación Gráfica en el proceso.
EG: Somos más de treinta recuperadas en el rubro gráfico. Tiene que ver con que es una rama de la producción bastante castigada. Siempre se producen cierres en cada momento crítico y algunas logran ser recuperadas por sus trabajadores. En este sentido, la Federación Gráfica Bonaerense, al menos en nuestro caso, tuvo una relación muy conflictiva, lo veía como algo muy “rojo”, muy loco, no tenían expectativas que triunfáramos y te diría que lo veían como algo ajeno. Soy crítico de la actitud de los dirigentes que continúan en la conducción del sindicato liderados por un dirigente histórico del movimiento obrero argentino, Raimundo Ongaro, quien tiene mucha autoridad por su experiencia, por las persecuciones que sufrió ya que estuvo preso en varias oportunidades, pero actualmente, desde el punto de vista político y sindical, apoya a lo más rancio de la burocracia sindical en Argentina y no propone un camino de desburocratización de los sindicatos. Pasados los años, el sindicato comenzó a participar activamente, de a poco, cada vez más. Actualmente, creció mucho su influencia de la mano de las nuevas experiencias. Se puso a la cabeza a organizar la Red Gráfica Cooperativa. Podemos hablar de una relación cambiante a partir que entendieron que tenían que intervenir.
MH: Una de las últimas situaciones críticas fue la de Imprenta Mom.
EG: Efectivamente, están muy cerca de Chilavert, en el mismo barrio, Pompeya. Mantuvieron una ocupación por casi un año y en este momento están desalojados y resistiendo en la puerta de la fábrica, con carpas, para evitar el vaciamiento y exigir una salida legal. Han planteado al Juzgado que lleva adelante la convocatoria de acreedores y la inminente quiebra, que les permita la continuidad acogiéndose a la nueva Ley de Quiebras. Hace meses que lo vienen reclamando y en el medio un Juzgado Penal, prestando oídos al reclamo patronal de usurpación, sin tener en cuenta que se trataba de una huelga y no de una cuestión penal, ordenó el desalojo. Sufrieron un golpe pero están resistiendo. Parece que va a ser una lucha larga, complicada y donde vamos a tener que comprometernos a fondo porque solos es muy difícil que triunfen.
MH: ¿Querés agregar algo?
EG: Sí, que a pesar de encontrarnos a miles de kilómetros de casa, es una alegría poder compartir ideas con compañeros de tantas partes del mundo. Creo que va a servir para sacar algo bueno.
JUEVES, 25 DE JULIO DE 2013
La industria brasileña pierde 120.000 empleos en junio
XINHUA
La industria brasileña perdió 120.000 puestos de trabajo en pasado junio, según datos divulgados por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
La dependencia apuntó una caída del 3,3 por ciento en el nivel de empleo de la industria brasileña entre mayo y junio. Cabe mencionar que más de la mitad de los puestos de trabajo destruidos, concretamente 63.000, fueron en Sao Paulo, el estado más rico e industrializado de Brasil.
"Es un resultado que preocupa, pues en este momento la expectativa era que la industria avanzara, como muestra la serie histórica", dijo el coordinador del Informe Mensual de Empleo, Cimar Azeredo.
Junio suele ser un mes en el que la industria brasileña se empieza a preparar para las demandas de los consumidores al final del año.
Según señaló Azeredo, como la industria paulista es una gran consumidora de servicios y productos, la caída del empleo en este estado puede tener repercusiones en las otras actividades y regiones.
Fuente:Argenpress
El día viernes 19 decía Lula: "Que vivan las protestas, así se arreglan las cosas; es preciso mejorar la salud y muchas cosas más”
Lula Da Silva expresa apoyo a protestas sociales en Brasil
Por: Agencia Venezolana de Noticias (AVN) | Viernes, 19/07/2013
Credito: AVN
Por: Agencia Venezolana de Noticias (AVN) | Viernes, 19/07/2013
Credito: AVN
El ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula Da Silva manifestó su apoyo a las protestas de los movimientos sociales registradas en su país y destacó que estas manifestaciones son la expresión de la gente que demanda más conquistas en el país suramericano.
"Que vivan las protestas, así se arreglan las cosas; es preciso mejorar la salud y muchas cosas más”, resaltó el ex mandatario en un seminario denominado Brasil en el mundo, una nueva política exterior, celebrado la víspera en la universidad Federal ABC en Sao Pablo, reseñó Prensa Latina.
Lula explicó que, a diferencia de Europa, donde los ciudadanos se movilizan para no perder servicios básicos, en Brasil las manifestaciones se dan para pedir más salud, educación y más inversión en sectores sociales.
Durante su declaración, Lula se mostró contrario solo a la posición de los jóvenes de rechazar la política y los partidos.
"La peor cosa que puede ocurrir en el mundo es que la gente rechace la política; no existe alguna experiencia en el mundo en que la negación de la política tenga un mejor resultado", enfatizó.
Asimismo, expresó que las movilizaciones son el reflejo de éxitos sociales, económicos y políticos.
"Es completamente natural que los jóvenes, especialmente los que obtienen cosas que sus padres nunca tuvieron, deseen más, sobre todo instituciones públicas más limpias y más transparentes", dijo.
El ex mandatario, quien gobernó entre 2003 y 2010, se une de esta manera a la presidenta, Dilma Rousseff, quien ha expresado su respaldo a las movilizaciones en su país y se ha comprometido a profundizar los cambios sociales que demanda la población.
Además, respaldó la propuesta de plebiscito hecha por Rousseff, quien ha pedido que se convoque una consulta popular para que la gente opine sobre temas importantes de la reforma política, que se pondría en marcha en 2104.
"Que vivan las protestas, así se arreglan las cosas; es preciso mejorar la salud y muchas cosas más”, resaltó el ex mandatario en un seminario denominado Brasil en el mundo, una nueva política exterior, celebrado la víspera en la universidad Federal ABC en Sao Pablo, reseñó Prensa Latina.
Lula explicó que, a diferencia de Europa, donde los ciudadanos se movilizan para no perder servicios básicos, en Brasil las manifestaciones se dan para pedir más salud, educación y más inversión en sectores sociales.
Durante su declaración, Lula se mostró contrario solo a la posición de los jóvenes de rechazar la política y los partidos.
"La peor cosa que puede ocurrir en el mundo es que la gente rechace la política; no existe alguna experiencia en el mundo en que la negación de la política tenga un mejor resultado", enfatizó.
Asimismo, expresó que las movilizaciones son el reflejo de éxitos sociales, económicos y políticos.
"Es completamente natural que los jóvenes, especialmente los que obtienen cosas que sus padres nunca tuvieron, deseen más, sobre todo instituciones públicas más limpias y más transparentes", dijo.
El ex mandatario, quien gobernó entre 2003 y 2010, se une de esta manera a la presidenta, Dilma Rousseff, quien ha expresado su respaldo a las movilizaciones en su país y se ha comprometido a profundizar los cambios sociales que demanda la población.
Además, respaldó la propuesta de plebiscito hecha por Rousseff, quien ha pedido que se convoque una consulta popular para que la gente opine sobre temas importantes de la reforma política, que se pondría en marcha en 2104.
Y ayer, día 25, sostuvo -tan luego- el Papa: “Ningún esfuerzo de pacificación será duradero para una sociedad que ignora, margina y abandona en la periferia a una parte de sí misma".
El Papa avala la lucha de los indignadosEl Pontífice anima a los jóvenes a protestar contra la corrupciónPablo Ordaz El País es Río de Janeiro 25 JUL 2013
El papa Francisco llegó por fin a la periferia. Después de repetir una y otra vez desde hace cuatro meses que la Iglesia debe abandonar el centro —los cómodos palacios del ensimismamiento— y buscar los arrabales del mundo, allá donde falta el pan y la justicia, Jorge Mario Bergoglio llegó a una favela de Río de Janeiro, se mezcló con su gente y lanzó un mensaje muy nítido: “Ningún esfuerzo de pacificación será duradero para una sociedad que ignora, margina y abandona en la periferia a una parte de sí misma. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza”.
Después de recorrer Varginha, una barriada de unas 2.000 personas en el corazón de la favela de Manguinhos, el Papa dirigió un mensaje a los jóvenes, verdaderos protagonistas de las últimas protestas en Brasil, para pedirles que no se abandonen al desánimo: “Ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. No se habitúen al mal, sino a vencerlo”.
Desde que emprendió el viaje a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), las principales intervenciones de Bergoglio —las palabras a los periodistas en el vuelo papal, la homilía en el santuario de Aparecida, su mensaje ante los drogodependientes del hospital de San Francisco de Asís y su discurso en la favela— han estado caracterizadas por un marcado contenido social. Sus intervenciones no pretenden circunscribirse a la comunidad cristiana, sino ir mucho más allá. El Papa argentino utiliza con habilidad el altavoz de su popularidad para tratar de influir, de cambiar las cosas. Una y otra vez, Bergoglio presenta a la Iglesia como acompañante de los buenos propósitos, nunca como único y excluyente camino. Ante los muchachos golpeados por las drogas o los desheredados de las favelas, utiliza la misma fórmula: “La Iglesia no es ajena a sus fatigas, sino que los acompaña con afecto”.
El Papa de la sonrisa y el utilitario no presenta jamás a Jesús como el Todopoderoso que todo lo ve, dispuesto a condenar al infierno a quien se pase de la raya, sino como un Cristo que dudó y sufrió en la cruz, dispuesto siempre a echar una mano. Tal vez pertenezcan a la misma empresa y vendan el mismo producto, pero el cardenal español Rouco Varela —por poner solo un ejemplo— y el obispo argentino de Roma utilizan aromas muy distintos. De las bolas de alcanfor al agua fresca. De la resignación cristiana a la santa indignación.
En su discurso en la favela, Jorge Mario Bergoglio dijo: “Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor, sino un hermano”.
Al llegar a la favela de Varginha, el papa Francisco tardó dos frases en meterse a la gente en el bolsillo. Dijo que, ya desde el principio, al programar el viaje a Brasil, su deseo era visitar los barrios: “Habría querido llamar a cada puerta, decir buenos días, pedir un vaso de agua fresca, tomar un cafezinho, ¡no un poco de cachaza [aguardiente de caña]!, hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos. ¡Pero Brasil es tan grande! Así que elegí venir aquí…”. Al corazón de la pobreza y la violencia. Hasta hace siete meses, el control de la favela de Manguinhos lo ejercían los narcos locales, a tiro limpio contra la policía y los sicarios vecinos. Ahora existe una paz precaria, artificial, impuesta a culatazos.
De las 500 favelas de Río, solo unas 20 han sido pacificadas. Son la excepción. La realidad es más dura. El 6% de los brasileños —unos 11 millones de personas— sigue viviendo en favelas donde los servicios más básicos son artículos de lujo. La visita cordial del papa Francisco los sacó de la invisibilidad por unas horas. Amara Oliveira, de 82 años, incluso se hizo la manicura. Su casa fue una de las preseleccionadas para recibir al Papa. En los días anteriores a la visita contó que toda su vida trabajó de taquillera en un cine, pero que ni siquiera le alcanzó para ver una película. Es el destino de una estirpe que tiene prohibido hasta soñar.
Un grupo de niños se acercan a Francisco para tocarlo durante su visita ayer a la favela Varginha de Río de Janeiro. / yasuyoshi chiba (afp)
Envío:Amarelle
Después de recorrer Varginha, una barriada de unas 2.000 personas en el corazón de la favela de Manguinhos, el Papa dirigió un mensaje a los jóvenes, verdaderos protagonistas de las últimas protestas en Brasil, para pedirles que no se abandonen al desánimo: “Ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. No se habitúen al mal, sino a vencerlo”.
Desde que emprendió el viaje a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), las principales intervenciones de Bergoglio —las palabras a los periodistas en el vuelo papal, la homilía en el santuario de Aparecida, su mensaje ante los drogodependientes del hospital de San Francisco de Asís y su discurso en la favela— han estado caracterizadas por un marcado contenido social. Sus intervenciones no pretenden circunscribirse a la comunidad cristiana, sino ir mucho más allá. El Papa argentino utiliza con habilidad el altavoz de su popularidad para tratar de influir, de cambiar las cosas. Una y otra vez, Bergoglio presenta a la Iglesia como acompañante de los buenos propósitos, nunca como único y excluyente camino. Ante los muchachos golpeados por las drogas o los desheredados de las favelas, utiliza la misma fórmula: “La Iglesia no es ajena a sus fatigas, sino que los acompaña con afecto”.
El Papa de la sonrisa y el utilitario no presenta jamás a Jesús como el Todopoderoso que todo lo ve, dispuesto a condenar al infierno a quien se pase de la raya, sino como un Cristo que dudó y sufrió en la cruz, dispuesto siempre a echar una mano. Tal vez pertenezcan a la misma empresa y vendan el mismo producto, pero el cardenal español Rouco Varela —por poner solo un ejemplo— y el obispo argentino de Roma utilizan aromas muy distintos. De las bolas de alcanfor al agua fresca. De la resignación cristiana a la santa indignación.
En su discurso en la favela, Jorge Mario Bergoglio dijo: “Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor, sino un hermano”.
Al llegar a la favela de Varginha, el papa Francisco tardó dos frases en meterse a la gente en el bolsillo. Dijo que, ya desde el principio, al programar el viaje a Brasil, su deseo era visitar los barrios: “Habría querido llamar a cada puerta, decir buenos días, pedir un vaso de agua fresca, tomar un cafezinho, ¡no un poco de cachaza [aguardiente de caña]!, hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos. ¡Pero Brasil es tan grande! Así que elegí venir aquí…”. Al corazón de la pobreza y la violencia. Hasta hace siete meses, el control de la favela de Manguinhos lo ejercían los narcos locales, a tiro limpio contra la policía y los sicarios vecinos. Ahora existe una paz precaria, artificial, impuesta a culatazos.
De las 500 favelas de Río, solo unas 20 han sido pacificadas. Son la excepción. La realidad es más dura. El 6% de los brasileños —unos 11 millones de personas— sigue viviendo en favelas donde los servicios más básicos son artículos de lujo. La visita cordial del papa Francisco los sacó de la invisibilidad por unas horas. Amara Oliveira, de 82 años, incluso se hizo la manicura. Su casa fue una de las preseleccionadas para recibir al Papa. En los días anteriores a la visita contó que toda su vida trabajó de taquillera en un cine, pero que ni siquiera le alcanzó para ver una película. Es el destino de una estirpe que tiene prohibido hasta soñar.
Un grupo de niños se acercan a Francisco para tocarlo durante su visita ayer a la favela Varginha de Río de Janeiro. / yasuyoshi chiba (afp)
Envío:Amarelle


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