26 de julio de 2013

CENTROAMÉRICA - CARIBE.

JUEVES, 25 DE JULIO DE 2013 
Las amenazas siembran el miedo en periodismo de Centroamérica 
Por Ernesto Carmona (CIAP-FELAP) 
Organizaciones civiles documentan amenazas frecuentes contra reporteros y medios en Guatemala, El Salvador y Honduras. 

Los cárteles del narcotráfico antes buscaban controlar las rutas de trasiego de Guatemala, El Salvador y Honduras, ahora quieren convertirse en el poder local de los distintos países donde actúan, dijo Claudia Samayoa, graduada en filosofía y fundadora-coordinadora de la Unidad de Protección de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos Guatemala (UDEFEGUA), según reporta la BBC Mundo. 
Foto: Periodista Aníbal Barrow, recientemente asesinado en Honduras. 
La violencia también se extiende contra los periodistas centroamericanos, como demuestra el reciente asesinato del periodista y académico Aníbal Barrow en Honduras, mientras organizaciones civiles documentan amenazas frecuentes contra reporteros y medios de comunicación en Guatemala y El Salvador. 

Hasta la cobertura de concursos de belleza se ha vuelto riesgosas para la prensa en Guatemala, afirmó la directora de Udefegua. "El periodista, cuando trata de hablar sobre la realidad se encuentra con poderes reales y con alta capacidad de violencia que van a defenderse para poder seguir robando, matando, o simplemente continuar en el poder", añadió Samayoa. "Entonces la dinámica del periodista es: me censuro a mí mismo o trato de seguir mi trabajo en alto riesgo". 

Al poco tiempo de asistir al funeral de su asesinado colega Barrow, el presidente del Colegio de Periodistas de Honduras, Juan Mairena, describió así los dilemas de muchos comunicadores de su país: "Saben que hacer ciertos comentarios o algunos señalamientos pone en peligro su vida. Las amenazas por diferentes medios son constantes, sin saber de qué sector provienen, pero sin duda en todo esto tiene que ver el crimen organizado", reportó BBC Mundo. 

Narcos mexicanos

El problema se agravó en los últimos años en Centroamérica con la mayor presencia e influencia de los cárteles de narcotráfico de origen mexicano. 

Las organizaciones civiles advierten que, en muchos casos, la presión a los medios viene de bandas de delincuencia organizada, aunque también se han reportado agresiones provenientes de autoridades locales o representantes del poder ejecutivo central en el interior de los países. 

El periodismo se ha convertido en una tarea peligrosa en Honduras, según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio. De acuerdo a un informe entregado al Congreso en marzo pasado, desde 2010 en ese país han sido asesinados 28 periodistas. El último caso fue el del conductor de televisión Aníbal Barrow, secuestrado el 24 de junio y cuyo cuerpo apareció semanas después. 

Hasta ahora en Honduras se ha llegado a castigar a los responsables sólo en un caso, el secuestro y homicidio del conocido conductor de radio Alfredo Villatoro, cuyo cuerpo sin vida apareció el 15 de mayo 2012. El resto de los homicidios de periodistas sigue impune, dijo Juan Mairena, según BBC Mundo.

Esta es una de las razones por las que no se ha logrado frenar la violencia hacia los comunicadores, precisó el periodista hondureño Rubén Escobar. "Nadie sabe de dónde proviene por la falta de investigación, por la impunidad", le aseguró a BBC Mundo. "Casi nunca se da con los autores intelectuales".

Autocensura 

Los homicidios y amenazas son parte de la violencia que padecen muchos periodistas en Centroamérica, pero quizá el problema más frecuente es la autocensura advirtió la directora de Udefegua. En Guatemala, por ejemplo, "incluso coberturas de concursos de belleza o de temas de fútbol se han vuelto riesgosas para los periodistas", afirmó Claudia Samayoa.

"Si el narco local ha decidido que su novia es la que va a salir ganadora, y si alguien plantea en su nota periodística que otra es más bonita, lo amenazan".

En Honduras se vive una situación similar. "Hay zonas del país donde realmente se vuelve muy peligroso ejercer el periodismo", reconoció Mairena. 

"Hay temas que se han vuelto tabúes, como hablar de narcotráfico o delincuencia organizada. Son zonas que las autoridades han señalado que son controladas por el crimen organizado".

Algunas de estas regiones fueron identificadas en el informe del comisionado de Derechos Humanos de Honduras. Se trata de Francisco Morazán, Cortés, Atlántida, Olancho, El Paraíso, Colón, Yoro y Lempira. En esos sitios han sido asesinados 27 periodistas en los últimos tres años, asveró BBC Mundo. 

La situación no parece que cambiará en el corto plazo, coinciden Samayoa y Mairena. Los carteles de narcotráfico que ya controlan el negocio ilegal en la región ahora aspiran a manejar el poder local de los países donde son fuertes.

Fuentes: El Nacional de Caracas / BBC Mundo.

JUEVES, 25 DE JULIO DE 2013 
Ejércitos, drogas y armas ilegales en la geopolítica mágica del caribe
Por Jesús Dávila (NCM) 
La región del Caribe, con una alta concentración de fuerzas militares, presenta varios acertijos, como la contradicción del contrabando de drogas y armas enriqueciendo el crimen en Estados Unidos mientras ese país tiene más de la mitad sus tropas en la zona destacadas en Puerto Rico, en el perímetro de instalaciones estratégicas que no existen dese hace tiempo.

En la zona comprendida entre el Río San Juan, al sur de Colombia, y el Río Grande, al norte de México -que incluye todos los países del litoral caribeño- se concentra el 57 por ciento de los ejércitos de América Latina, lo que ya de por sí atestigua la importancia estratégica atribuida a la región. 

En la otra cara de la moneda, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Holanda patrullan el Caribe con una fuerza de menos de 40.000 soldados y marinos. Pero estas potencias cuentan con superioridad tecnológica, acuerdos con gobiernos tributarios y estamentos castrenses afines, además de bases y colonias que se supone protejan los pasos marítimos. 

A veces parece un teatro de operaciones para practicar las enseñanzas de Tucídides en la Historia de la Guerra del Peloponeso, con la esperanza de que en esta ocasión mantenga su hegemonía la nueva Atenas democrática, representada por Washington, y no ponga fin a su imperio la Esparta latinoamericana. 

Uno de los aspectos más llamativos es el de la fuerza irregular compuesta por los contrabandistas, que hasta ahora ha mostrado una capacidad impresionante de ajuste, recuperación y uso de los obstáculos militares para catapultar sus rutas de comercio ilícito. 

Un estudio publicado en el 2009 consignaba una preocupante discrepancia entre las cifras de importación de armas informadas a las Naciones Unidas por los países latinoamericanos y las ofrecidas por los países que supuestamente las exportaron hacia América Latina. Tales desbalances pueden explicarse por el secreto militar o fallas de contabilidad, pero el análisis advierte que también podría estar la huella del contrabando. 

En el caso de México, la zona de libre comercio transformó ese país en exportador importante de piezas de armas que son ensambladas en Estados Unidos, que a su vez devuelve un contrabando intenso precisamente de armas. Dicho contrabando es un factor en la guerra entre pandillas por el control del mercado interno de la droga y su exportación a Estados Unidos, país cuyos criminales se benefician de manera principal de ambas vertientes del comercio contrabandista.

El informe de 2013 de la Organización de Estados Americanos sobre el tráfico de drogas demuestra que la porción de los precios de la droga en las fases de cultivo, procesamiento y transporte hacia Estados Unidos es menor en tanto el valor del producto se multiplica exponencialmente una vez llega a su destino y entra a las fases de preparación final, distribución y mercadeo.

Las ganancias de decenas de miles de millones de dólares del contrabando -sea de armas, drogas u otros- así como de las actividades criminales asociadas sirven de base material parta la delincuencia organizada. El Centro de Inteligencia sobre pandillas calcula que en Estados Unidos hay 33.000 pandillas con 1,4 millones de miembros, lo que constituye un ejército casi de igual tamaño que las fuerzas armadas activas de ese país. 

El informe del centro dice que el fenómeno de las pandillas está creciendo en Estados Unidos, pero contrasta con otro, difundido por el Centro de Estadísticas de Justicia, publicado en 1992 y que se refiere a la segunda mitad de los años setenta del siglo pasado. El estudio indica que en poco más de 2.000 ciudades de sobre 10.000 habitantes en Estados Unidos había casi 180.000 pandillas, que tenían cerca de 1,5 millones de miembros activos. 

Tales contradicciones en los informes y en los datos sobre el papel protagónico de la situación interna de los propios Estados Unidos en lo tocante a los negocios de contrabando no son centrales en las preocupaciones que se expresan en el plan estratégico de la Casa Blanca sobre el crimen internacional. La mira del presidente Barack Obama enfoca más bien el problema de organizaciones de delincuentes comunes que puedan estar haciendo negocios con terroristas y gobiernos desafectos a Washington. 

Otro caso llamativo es el de Puerto Rico, la pequeña nación isleña ubicada equidistante de Guantánamo y Caracas en el noreste del Caribe, colonia de Estados Unidos desde 1898 y que, por su carácter de frontera artificial a 1.000 kilómetros de la costa real estadounidense más cercana, se ha convertido en un punto mayor para el trasbordo del contrabando en esa subregión. 

En los decenios de crecimiento y apogeo del imperio estadounidense, Puerto Rico fue base que albergaba muchas operaciones militares de largo alcance, como lo fueron la Estación Naval de Roosevelt Roads y la Base Aérea Ramey Field, esta última parte del Comando Aéreo Estratégico con bombarderos B-52 para la guerra nuclear con la Unión Soviética. Llegó también a tener instalaciones de comunicaciones del mismo nivel como centro “mayor” de radioteletipo para las bases en el país, Guantánamo y Trinidad, así como el sistema de comunicaciones de Roosevelt Roads y Toa Baja, parte del programa “Echelon”. 

Aunque todo aquello cerró hace años, todavía hay algunas instalaciones de relativa importancia, como el Radar Relocalizable Sobre el Horizonte que vigila Suramérica, de Venezuela hasta el norte de Bolivia, el otro sistema con centro en Aguada que forma parte, aunque menor, en las redes de radares de la flota y las pequeñas bases de mercenarios. Todavía también, la mayoría de los cables submarinos de telefonía y de internet que discurren de Estados Unidos hacia América Latina forman un cono que se encuentra en la vecindad de Puerto Rico y vuelve a separarse para dirigirse a sus destinos.

Pero la diferencia tan marcada entre lo que hubo y lo que se conoce que queda, dejan como otro acertijo el número tan alto de tropas estacionadas en la isla y el hecho de que el costo de mantenerlas se haya más que triplicado en la última década.
Fuente:Argenpress

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