26 de julio de 2013

CUBA.

JUEVES, 25 DE JULIO DE 2013 
A sesenta años del Moncada 
Por Carlos Angulo Rivas
Han transcurrido sesenta años exactos desde cuando, aún cursando mi educación primaria, escuché una conversación de carácter emotivo. Mis padres no eran políticos, sin embargo, durante varios días estuvieron pendientes de las noticias procedentes de Cuba. Un grupo de sublevados, encabezados por el joven abogado Fidel Castro, su hermano Raúl y Abel Santamaría, había tomado por asalto el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, instalación considerada la segunda fortaleza militar del país.

La acción armada de más de cien combatientes se llevó a cabo el 26 de julio de 1953 con la finalidad de derrocar a la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista. Esta gesta revolucionaria quedó inscrita no sólo en la historia de la isla sino del mundo entero, debido al enunciado de una voluntad democrática inspirada en el apóstol cubano José Martí. El movimiento liberador de la patria fue derrotado y los protagonistas fueron asesinados progresivamente, siendo los más conocidos encarcelados, torturados y enjuiciados. Durante el juicio Fidel Castro se hizo famoso, en todo el país, al asumir su propia defensa mediante un alegato histórico memorable titulado “la historia me absolverá.”

La defensa, vista desde los acontecimientos posteriores en Cuba y en América Latina fue, en realidad, un planteamiento de fe en la libertad, la democracia y la justicia social. La derrota sufrida en ese primer intento rebelde, alimentó los corazones cubanos consagrando el derecho a la insurgencia, a la rebelión, contra las brutales dictaduras, el despotismo y la tiranía; además, transportó al presente, desde la lejana antigüedad, este derecho humano desarrollado por todas las doctrinas, los tratados de derecho, las ideas, y las creencias de los más grandes pensadores universales de la humanidad. El tiempo demostró que la derrota sufrida, el 26 de julio de 1953, se convirtió en un enorme triunfo innovador de lucha continuada contra la opresión de los pueblos subyugados por la ambición desmedida de un sistema capitalista cada día más agresivo y avasallador. Soy muy crítico con la situación actual del mundo entero, económica, política y social; demasiado crítico para aceptar las verdades oficiales, aquellas relativas a la democracia y la libertad cuando la mitad del universo poblacional, cerca de tres mil millones de seres humanos, padece hambre, miseria, insalubridad, enfermedades y desgracias evitables. Tal vez sea inmoderado cuando escribo acerca de los problemas de la excesiva acumulación financiera transnacioanal, de los problemas de la vivienda, la educación, el desempleo, la concentración de tierras en pocas manos, los problemas de salud y alimentación, etc. pero no puedo escapar a esa realidad viviente soslayada por el individualismo, la indiferencia y la falta de solidaridad.

A veces algunos nos preguntamos cómo somos capaces de observar grandes iniquidades, sinrazones, inmoralidades, la miseria y el dolor humano, sin sentir la obligación ética y espiritual de transformar este mundo que estamos mirando. La verdad, las entidades distintivas no funcionan bien menos cuando por facilidad verbal, especulativa y mental, hablamos de libertad y democracia, sabiendo que del contenido de estas palabras no nos queda sino un conjunto de gestos, de conmemoraciones, ritos ceremoniales y pompas patrioteras, siempre de repetición mecánica. Lo venimos comprobando porque el verdadero poder no se encuentra en las casas de gobierno sino en los directorios de las grandes corporaciones financieras y en la administración de las empresas multinacionales, ya que allí se deciden los destinos de todos los países y la apropiación de los recursos naturales. Sin democracia económica nunca podrá existir justicia social, tampoco democracia política y libertad ciudadana. En las sociedades modernas autotituladas democráticas, el grado de manipulación de conciencias ha llegado a un nivel inaceptable, prevaleciendo el criterio de la democracia representativa formal sin la efectiva participación ciudadana.

El problema fundamental de casi todos los países es que por encima del poder político, de la democracia representativa, existe un poder verdadero no elegido, económico y financiero, que desde arriba determina las políticas de esas democracias nominales. Debemos trabajar arduamente para detener la guerras, las invasiones, las amenazas, pero a su vez tenemos la obligación de rescatar la democracia. No se puede seguir llamando democracia a un sistema que concentra el poder político subordinado al voraz capitalismo económico, utilizando a sus empleados llamados presidentes de la república, congresistas, jueces y magistrados. Una definición conocida por todos nos dice que democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; sin embargo, en estas tan mentadas democracias occidentales está invariablemente ausente el pueblo, pues la participación activa de los ciudadanos es nula. Particularmente, yo creo en la democracia, debemos seguir creyendo en la democracia pero de ninguna manera en una trampa inventada por los medios de comunicación masiva. En las definiciones fundamentales, la democracia no está en peligro más bien ha quedado atrapada, invalidada, corrompida, por los políticos y candidatos que no cumplen con los votantes y olvidan las promesas electorales con una facilidad sorprendente, convirtiendo a los ciudadanos en víctimas de sus mentiras.

Gracias a ese primer grito liberador del asalto al cuartel Moncada, a la revolución cubana, a la lucha de los pueblos en Centroamérica y Sudamérica, contra dictaduras como las de Somoza, Ríos Montt, Pinochet, Videla, Bordaberry; y en el mundo entero a través de los países no alineados; nuestro continente viene asumiendo una revolución social de ancha base mediante el incentivo de la participación activa de la ciudadanía en los asuntos de gobierno, en el entendimiento de que cada elector es un político y no un simple espectador de los acontecimientos. La democracia participativa, la consulta popular permanente, en el proceso revolucionario bolivariano iniciado por el presidente Hugo Chávez está a la vanguardia de las nuevas formas de gobierno. La conciencia popular va creciendo y no habrán bloqueos económicos ni políticos, por parte de los Estados Unidos, como el que sufre Cuba desde hace más de medio siglo que nos detenga. “La historia me absolverá” ha dado su veredicto, fue una promesa que se fue cumpliendo en el tiempo transcurrido; y hoy el bloqueo a Cuba contra la opinión pública mundial y el concenso unánime de las Naciones Unidas, a excepción de Estados Unidos e Israel, significa la negación de la democracia practicada por el país líder de la falsa propaganda de la libertad.
Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano. 

JUEVES, 25 DE JULIO DE 2013 

Cuba sigue asaltando el Cuartel Moncada sesenta años después
Por Emilio Marín (LA ARENA)
Cuba conmemorará el 26 de julio el 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada. Es una fecha histórica. El país evaluará sus victorias y también sus problemas, con su audacia revolucionaria tan fidelistas.

La revolución cubana tiene tres etapas bien definidas. La primera, comenzada en 1868 por Carlos Manuel de Céspedes; la segunda en 1895, por José Martí, y la tercera, por Fidel Castro y los jóvenes asaltando en 1953 el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y el cuartel Céspedes en Bayamo. Esta tercera fase de la revolución desembocó en victoria, exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después, cuando los barbudos que bajaron de Sierra Maestra derrotaron a Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.

Derrota parcial

Para el pueblo cubano es más importante la conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional que el 1 de enero. Puede ser porque todo inicio es más difícil que la coronación. O porque ese día el joven Fidel Castro, de 25 años de edad, se convirtió en el dirigente revolucionario conocido en el mundo. O porque en enero victorioso no hubo mártires propios, con el dictador tomándose el avión con los millones de dólares y la parentela, mientras que en Santiago de Cuba y Bayamo sí hubo muchos militantes asesinados.

En el célebre juicio donde Fidel fue su propio abogado, éste dijo que en el combate tuvieron 6 bajas, pero 25 fusilamientos de quienes habían depuesto las armas y otros 50 muertos en idénticas circunstancias en días posteriores.

El Moncada fue una típica "victoria pírrica" para el dictador. Y, por el contrario, fue una derrota militar parcial para el grupo fidelista, llamado desde entonces Movimiento 26 de Julio. "Luchar, fracasar; volver a luchar y volver a fracasar, y así hasta la victoria, esta es la lógica del pueblo". Es posible que el ex dirigente estudiantil de verba martiana no hubiera leído a Mao Tsé tung, pero actuó según ese criterio. No tomó su traspié como un revés definitivo, extrajo las lecciones, fue preso dos años, marchó con sus compañeros al exilio de México, regresó en el Granma, desembarcó en diciembre de 1956 con otra derrota y subió a Sierra Maestra. Contaba con apenas siete fusiles y dijo, según relató su hermano Raúl: "ahora sí estoy seguro de que venceremos".

Crímenes muy parecidos

Cuando un argentino relee el alegato de Fidel "La historia de absolverá" (Ediciones Nuestra América, 2003), sorprenden algunas coincidencias de la metodología terrorista de Estado de Batista y del general Jorge R. Videla. Los batistianos, luego que recuperar el cuartel, torturaban bárbaramente: "las manos criminales que rigen los destinos de Cuba habían escrito para los prisioneros a la entrada de aquel antro de la muerte, la inscripción del infierno: 'Dejad toda esperanza'" (página 55).

Este cronista recordó el año pasado en LA ARENA que los sobrevivientes del Campo de Exterminio "La Perla" dijeron que en la sala de torturas había este cartel: "Sala de terapia intensiva-No se admiten enfermos". Y que en la de "El Vesubio" otro sentenciaba: "Si lo sabe cante, si no aguante".

Los criminales videlistas reconocieron el "aporte" de las doctrinas estadounidense y francesa, más los desarollos "propios". Las huestes de Batista deben haber tenido similares instructores, en ese tiempo de West Point. Posteriormente esa línea bajó de la Escuela de las Américas y el Comando Sur, como corresponde a las colonias, semicolonias y neocolonias.

Hubo otra similitud con las violaciones a los DDHH en Argentina: la ejecución extrajudicial. El joven Fidel aseguró en las audiencias de septiembre de 1953: "por las madrugadas eran sacados del campamento grupos de hombres y trasladados en automóviles a Siboney, La Maya, Songo y otros lugares donde se los bajaba atados y amordazados, ya deformados por las torturas, para matarlos en parajes solitarios. Después los hacían constar como muertos en combate con el Ejército" (página 60).

A esa metodología en la Argentina la llamaron "operativo ventilador". ¿Qué nombre habrán usado los batistianos?

Del Cuartel a la escuela

El visionario Fidel tuvo en el juicio una actitud de ofensiva y puso de resalto el contenido democrático y antilatifundista de su intento insurreccional. Y, denunció el injusto estado de cosas imperante, sobre todo luego del golpe de Estado de 1952, con sus 18 jefes militares beneficiarios junto a inversores yanquis y ricachones locales.

El principal asiento castrense de la tiranía era el Cuartel Columbia. El preso planteó: "El campamento de Columbia debe convertirse en una escuela e instalar allí, en vez de soldados, diez mil niños huérfanos". Los jueces deben haber creído que era una bravata de Fidel o, como se dice en Argentina, un gesto "para la tribuna". Error. Tenía que ver con la profunda convicción en la necesidad de la educación.

Más adelante se puede leer en el Alegato: "debe concedérseles además a los maestros que desempeñan su función en el campo, el uso gratuito de los medios de transporte; y a todos los maestros, cada cinco años por lo menos, un receso en sus tareas de seis meses con sueldo, para que puedan asistir a cursos especiales en el país o en el extranjeros, poniéndose al día en los últimos conocimientos" (página 47).

¿A alguien le queda alguna duda sobre cómo fue que Cuba se fue erigiendo en una potencia educacional y cultural? Esa meta ya estaba en el programa del Moncada. Eso explica la Campaña de Alfabetización de 1961 y los logros posteriores, compartidos con la humanidad mediante el programa de alfabetización "Yo si puedo" que sacó de las tinieblas a 3,5 millones de personas.

Convertir el Columbia en una escuela no fue una palabra al viento. El 10 de marzo de 1959, dos meses después de la victoria, ese lugar se transformó en Ciudad Escolar Libertad. Y el 28 de enero de 1960, Fidel Castro encabezó el acto que transformó el Moncada en el Centro Escolar 26 de julio. El cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, hoy es el parque-museo Ñico López.

Buenas y no tan buenas

La Ciudad Escolar 26 de Julio ha quedado espléndida tras los trabajos de refacción, luego de los daños provocados en octubre pasado por el huracán Sandy. Y se vestirá con sus mejores galas para esta conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional.

Hasta el 2011 el acto central se hacía en la provincia que hubiera ganado la "Emulación Especial" en la construcción económica y social del socialismo. De allí que en 2012 esa ceremonia se hizo en Guantánamo. A partir de entonces, considerando que las fuerzas humanas y materiales de cada provincia son desiguales, el criterio fue que el acto haría en forma rotativa. Sin embargo, ¿quién podía disputarle a Santiago de Cuba la localía del 60 aniversario?

Al momento de escribir esta nota no estaba confirmado quién sería el orador principal, si el presidente Raúl Castro; si el segundo secretario del PCC, José R. Machado Ventura; si el vicepresidente Miguel Díaz-Canel u otro. Retirado de la dirección partidaria y gubernamental, no se podría descartar completamente que el mismo Fidel aparezca en el palco...

Independientemente de quién sea el orador, el mensaje posiblemente guarde relación con el discurso de Raúl Castro el pasado 7 de julio, al clausurar una sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Allí ratificó el rumbo aprobado en el VI Congreso partidario (abril de 2011) y la Conferencia Nacional del PCC (enero de 2012), de empeñarse en la construcción de "un socialismo próspero y sostenible", con el plan estatal como lo central pero sin desdeñar mecanismos del mercado.

El presidente informó que en el primer semestre del año el PBI había crecido 2,3 por ciento, algo por encima del porcentaje de igual lapso del año anterior. Sin embargo, que nadie espere que la dirigencia cubana oculte los problemas ni los presente en forma edulcorada.

Palabras duras

En el citado mensaje se dijeron cosas duras como éstas: "Una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado. Se propagaron con relativa impunidad las construcciones ilegales, además en lugares indebidos, la ocupación no autorizada de viviendas, la comercialización ilícita de bienes y servicios, el incumplimiento de los horarios en los centros laborales, el hurto y sacrificio ilegal de ganado, la captura de especies marinas en peligro de extinción, el acaparamiento de productos deficitarios y su reventa a precios superiores, la participación en juegos al margen de la ley, las violaciones de precios, la aceptación de sobornos y prebendas, el asedio al turismo".

Esas desviaciones serán enjuiciadas desde la tribuna del Moncada, porque la sangre derramada en 1953, Sierra Maestra, Playa Girón, Cuito Cuanavale, etc, no lo fue para abonar un terreno de ilícitos e indisciplina. 

Otras menciones de Raúl Castro no tuvieron esa misma gravedad. Por caso, cuando dijo: "conductas, antes propias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas y la chabacanería al hablar, han venido incorporándose al actuar de no pocos ciudadanos, con independencia de su nivel educacional o edad".

Para Cuba eso es un problema. En Argentina, con las mafias y muertos en el fútbol, con cien balazos entre "La 12" de Boca, o "Los borrachos del Tablón" de River, aquello sería apenas un problemita.

JUEVES, 25 DE JULIO DE 2013 
Las 25 verdades de Raúl Castro sobre Cuba 
Por Salim Lamrani (OPERA MUNDI)
Como de costumbre, el presidente cubano se mostró muy crítico durante su intervención el 7 de julio de 2013 ante el Parlamento cubano. Se afirma, otra vez, en su papel de primer disidente del país.

1) Con la legalización del dólar en 1993 después de la grave crisis económica que golpeó Cuba tras el desmoronamiento del bloque soviético, se estableció un sistema de dualidad monetaria en el país. En 2002, además del peso cubano y del dólar, se introdujo el peso convertible (CUC) en la isla. De 2002 a 2004 circularon así tres monedas en Cuba hasta la desaparición del dólar en 2004. Ahora, el peso cubano convive con el peso convertible con una diferencia de valor de 1 a 24. Esta doble moneda es fuente de desigualdad en la nación en la medida en que la mayoría de los cubanos reciben su salario en pesos cubanos y no en CUC, reservados al sector turístico. Raúl Castro es consciente de esta realidad. Según él, “el fenómeno de la dualidad monetaria constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso de la nación”.

2) El presidente cubano es un acérrimo detractor de la indolencia e incompetencia que caracterizan a veces los cubanos y enfatiza “la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadanos, incluso militantes”.

3) La crisis económica que engendró el Periodo Especial que empezó en 1991 ha tenido un impacto sumamente negativo en los valores de la sociedad cubana, que es ahora menos solidaria y más egoísta. “Hemos percibido con dolor […] el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.

4) Raúl Castro fustiga los robos recurrentes que se comenten contra el Estado, que se han vuelto la norma: “Una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado”.

5) El presidente denuncia también “las construcciones ilegales, además en lugares indebidos” así como “la ocupación no autorizada de viviendas”.

6) El reino de la “impunidad” favorece “la comercialización ilícita de bienes y servicios” en Cuba y afecta ampliamente la economía nacional y los recursos del Estado.

7) Un importante número de funcionarios cubanos no cumple los horarios en los centros laborales por los cuales reciben un salario, lo que impacta negativamente en la productividad del país y afecta al buen funcionamiento de los servicios públicos.

8) “El hurto y sacrificio ilegal de ganado” es un fenómeno en plena expansión, así como “la captura de especies marinas en peligro de extinción”, “la tala de recursos forestales, incluyendo en el magnífico Jardín Botánico de La Habana”

9) “El acaparamiento de productos deficitarios y su reventa a precios superiores” se ha vuelta una actividad lucrativa en Cuba donde personas sin escrúpulos aprovechan las dificultades y vicisitudes cotidianas de la población para dedicarse a la especulación.

10) El desarrollo de juegos ilegales está en pleno auge en la isla e implica sumas consecuentes.

11) La corrupción es una realidad endémica en Cuba y numerosos funcionarios aceptan “sobornos y prebendas”.

12) Cierta categoría de la población se dedica al “asedio al turismo”, lo que puede representar un grave peligro para la economía del país que depende de este sector, el cual representa la tercera fuente de ingresos de la nación.

13) Raúl Castro lamenta las violaciones del “deber ciudadano” y los atentados contra la vida en comunidad. Fustiga el escándalo diurno y nocturno, el hecho de marcar paredes o botar desechos en la vía, el consumo de alcohol en lugares públicos y conducir vehículos en estado de embriaguez, así como la destrucción de bienes públicos, hechos cada vez más recurrentes en la sociedad.

14) Las violaciones de las reglas elementales de la higiene, como la cría de cerdos en plena ciudad, ponen en peligro la salud de la población.

15) El fraude en el pago del pasaje en el transporte público también es un fenómeno preocupante, al cual se agrega el robo de los ingresos de la venta de pasajes por los propios “trabajadores del sector”.

16) A pesar de medio siglo de Revolución y la elaboración de un sistema social basado en la solidaridad y la ayuda a los más vulnerables, el presidente cubano constata que “se ignoran las más elementales normas de caballerosidad y respeto hacia los ancianos, mujeres embarazadas, madres con niños pequeños e impedidos físicos”.

17) Lo más grave según él es que “todo esto sucede ante nuestras narices, sin concitar la repulsa y el enfrentamiento ciudadanos”.

18) La educación es uno de los grandes logros del proceso revolucionario cubano y uno de los pilares de la cohesión social. No obstante, este sector no está exento de críticas. Raúl Castro denuncia la implicación de algunos maestros y familiares en casos de fraude académico, con consecuencias nefastas para la sociedad. “Es sabido que el hogar y la escuela conforman el sagrado binomio de la formación del individuo en función de la sociedad y estos actos representan ya no solo un perjuicio social, sino graves grietas de carácter familiar y escolar […]. La familia y la escuela deben inculcar a los niños el respeto a las reglas de la sociedad”.

19) Raúl Castro admite que aunque se hayan privilegiado la prevención y el trabajo político para resolver los problemas más que la fuerza coercitiva de la ley, conviene “reconocer que no siempre ha resultado suficiente”.

20) El presidente cubano reconoce que la plaga de la “corrupción administrativa” toca a los cuadros e incluso a algunos altos dirigentes.

21) “Hemos retrocedido en cultura y civismo ciudadanos”, enfatiza Raúl Castro.

22) “Tengo la amarga sensación de que somos una sociedad cada vez más instruida, pero no necesariamente más culta”.

23) El presidente cubano fustiga “la falta de exigencia, de orden y disciplina”, “la ausencia de sistematicidad en el trabajo a los diferentes niveles de dirección y la falta de respeto, en primer lugar por las entidades estatales de la institucionalidad vigente”.

24) ¿Cómo es posible exigir entonces que la población respete las reglas vigentes si el mismo Estado no respeta la ley?, pregunta Raúl Castro.

25) Como de costumbre, Raúl Castro se mostró directo, incisivo e implacable con los miembros de su propio gobierno: “Al propio tiempo, los dirigentes desde las instancias nacionales, hasta la base, deben abandonar la pasividad y la inercia en su conducta; deben dejar de mirar al otro lado, cuando el problema está aquí, para no verlo”.

Salim Lamrani es Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. http://operamundi.uol.com.br/conteudo/opiniao/30158/25+verdades+de+raul+castro+sobre+cuba.shtml.
Fuente:Argenpress


CUBA RECORDARA HOY EL QUE ES CONSIDERADO EL INICIO DE LA SUBLEVACION QUE LLEVO A FIDEL AL PODER
A seis décadas del asalto al Moncada
En Santiago de Cuba el 26 de julio de hace 60 años tuvo lugar la primera revuelta –aunque fallida– del movimiento que derrocaría a la dictadura de Batista. Su trascendencia marcó una nueva etapa en la historia del país.
El asalto fracasó, la mayoría de los atacantes fueron asesinados y Fidel fue condenado a 15 años de prisión.
Imagen: Télam
La vieja guardia de la Revolución Cubana regresará hoy al lugar donde empezó a escribir su historia. Sesenta años después del fallido asalto al cuartel Moncada, la cúpula del gobierno cubano celebrará en Santiago de Cuba el que es considerado como el inicio de la sublevación que llevó a Fidel Castro al poder. En esa ciudad del extremo oriental de la isla tuvo lugar el 26 de julio de 1953 la primera revuelta del movimiento que derrocaría al régimen dictatorial de Fulgencio Batista.

Seis década atrás, casi 80 hombres salieron en la madrugada del 26 de julio para sorprender mientras dormían a unos 800 soldados en el cuartel Moncada de Santiago. Su líder era el propio Fidel Castro, entonces un joven abogado de 26 años. Con un ataque simultáneo a otra guarnición en la ciudad de Bayamo y la toma del hospital y el Palacio de Justicia de Santiago, los rebeldes esperaban desencadenar un levantamiento popular en todo el país para forzar la caída de Batista.

Los moncadistas fueron casi todos personas de las clases populares, que juraron el Manifiesto del Moncada. Contenido en el alegato de autodefensa de Fidel, La Historia me Absolverá, el Programa proclama sus objetivos políticos, económicos y sociales, los más avanzados en esas materias, encaminados a resolver una serie de problemas de prioridad, entre éstos, los vinculados con la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo. El grupo era por Fidel, que dio el paso al frente tras esperar inútilmente una reacción de las fuerzas opositoras contra los golpistas. La mayoría eran jóvenes obreros, empleados, campesinos, trabajadores en oficios diversos o desempleados, y sólo media docena eran estudiantes, tres contadores profesionales y cuatro graduados universitarios.

Ante la situación en que vivía la mayoría de los cubanos, Fidel y sus compañeros asumieron como legítimo oponerse a la segunda dictadura batistiana y cambiar la realidad del país. “Hace falta echar a andar un motor pequeño que ayude a arrancar el motor grande”, dijo por aquellos días Fidel, según recordaba su hermano Raúl Castro. “El motor pequeño sería la toma de la fortaleza del Moncada, la más alejada de la capital, la que, una vez en nuestras manos echaría a andar el motor grande, que sería el pueblo combatiendo.”

Batista estableció su segunda dictadura en junio de 1952, semanas antes de las elecciones presidenciales del 1º de junio, en las que se esperaba el triunfo del partido Ortodoxo, no obstante la muerte de su líder, Eduardo Chibás. En su carácter de abogado, Fidel demandó a Batista ante el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, sin éxito alguno. Luego de esperar inútilmente una reacción de las fuerzas opositoras contra los golpistas, Fidel asumió la responsabilidad de llevar adelante la Revolución con gente de pueblo, desconocida. Logró entrenar y organizar en secreto a más de mil hombres, de los que seleccionó poco más de un centenar por la carencia de armas.

El asalto fracasó y la mayoría de los atacantes fueron asesinados y Fidel fue condenado a 15 años de prisión. Dos años más tarde salió en libertad en una amnistía. Después de unos años exiliado en México, volvió a la isla a finales de 1956 para liderar la guerrilla que forzó finalmente la huida de Batista el 1º de enero de 1959.

A pesar del fracaso en el terreno de los asaltos a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, su trascendencia marcó una nueva etapa en la historia de Cuba. Según el plan militar, los objetivos eran tomar por sorpresa, con el menor derramamiento de sangre posible, la segunda fortaleza militar del país. En su apoyo, también la pequeña guarnición de la ciudad de Bayamo, un punto estratégico, para impedir el paso de refuerzos de las guarniciones de Holguín y de Manzanillo.

La estrategia se completaba con la ocupación del centro de comunicaciones bayamés para interrumpir las líneas telefónicas y telegráficas, la estación de policía y la posterior voladura de los puentes del río Cauto por personal de las Minas de Charco Redondo, comprometido en las acciones.
No se trataba de la búsqueda de un golpe de suerte en el plano militar, sino de una acción política a la que se iba a llamar al pueblo y poner en pie de lucha a amplios sectores de la población, con las armas y municiones a ocupar en el cuartel Moncada.

El ataque a los dos cuarteles comenzó simultáneamente y uno a uno fueron cayendo los edificios que rodean el Moncada. Raúl Castro con siete hombres ocupó el Palacio de Justicia y Abel Santamaría con 21, el hospital civil Saturnino Lora, en apoyo al grupo de Fidel, quien dirigió personalmente el ataque al Cuartel Moncada con 45 combatientes, precedido de ocho que tomaron la posta 3.

Pero circunstancias imprevistas hicieron que fallara el factor sorpresa en la toma de los enclaves militares. En Bayamo los asaltantes tropezaron con un depósito de latas vacías, mientras se arrastraban hacia los muros de la fortaleza, lo cual alertó a la posta y se generalizó el tiroteo antes de tiempo. En ambos casos, los asaltantes tuvieron que retirarse, debido a la superioridad del armamento del ejército.

“Las acciones del 26 de julio despertaron la conciencia nacional en apoyo y simpatía de los moncadistas, unos presos o perseguidos, otros muertos.

Los huesos y la sangre generosa de los caídos cimentaron el martirologio de unos 20 mil cubanos que ofrendaron sus vidas en la lucha contra la tiranía”, explicó la historiadora y periodista Marta Denis Valle a Prensa Latina. Pocos años después llegó la derrota del régimen proestadounidense y el triunfo de la Revolución, el 1º de enero de 1959.

Entre 1959 y 1960 se realizó plenamente el programa de leyes y medidas revolucionarias enunciadas en el Programa del Moncada, luego de lo cual la Revolución Cubana emprendió pasos más avanzados de corte socialista.
Fuente:Pagina12


26.07.2013 
encuentro de mÁs de cuatro horas en la habana previo a la celebración de los 60 años del asalto al cuartel moncada 
Mujica se encontró con Fidel y lo consideró "un anciano que sigue siendo brillante"
El mandatario uruguayo reveló que el líder de la revolución cubana está experimentando con plantas tropicales para desarrollar alimento para animales. Con Raúl Castro revisó la política regional y hablaron de la integración.
El presidente uruguayo José Mujica visitó en La Habana al líder cubano Fidel Castro y, según dijo, se encontró con un dirigente "cargado en años pero siempre fermental (fecundo), un tipo que está perfectamente al día de los aconteceres mundiales, informado e interesado por todo, como siempre". La reunión habría durado cuatro horas o más y, de acuerdo con el canciller uruguayo Luis Almagro, ambos dirigentes "conversaron sobre asuntos de interés común, en particular, el escenario geopolítico regional y mundial y la proyección histórica del asalto al cuartel Moncada, hito fundacional de la Revolución Cubana", del que hoy se cumplen 60 años.

"Hablamos de todo, qué se yo, pero me encontré con un anciano que sigue siendo brillante, siempre promotor de ideas", dijo Mujica a los periodistas tras un homenaje ante el busto del héroe uruguayo José Artigas, enclavado en un céntrico parque habanero. "Actualmente, Fidel tiene la preocupación de impulsar la experimentación de vegetales del área tropical que sirvan para sustituir en gran medida los granos en el pienso animal (...), para que queden más granos disponibles para el consumo humano", explicó el presidente uruguayo.


Mujica, de 78 años, contó que Castro "está lleno de semillas, de plantas, de variedades que está impulsando y le dan un motivo a la existencia". Según explicó, "no es una causa baladí" esta nueva cruzada en la que Fidel ha promovido el cultivo de árboles de moreras y moringas por sus propiedades alimenticias. En algunas imágenes divulgadas últimamente se lo ha visto usando sombrero campesino mientras hace lo que, ahora se sabe, son experimentaciones. "Fidel se mostró muy interesado en todo lo referente a la investigación y a la incorporación de la ciencia y la tecnología en la producción agrícola para el mejoramiento de cultivos", agregó Mujica.


Sobre el encuentro previo con el presidente Raúl Castro, Almagro relató que "fue una reunión que tuvo una dimensión de repaso de estos años de política latinoamericana, en la que los dos presidentes, en diferentes contextos, jugaron un papel político fundamental". El canciller agregó que "la revolución cubana estremeció al mundo y transformó la dinámica política continental". Los mandatarios repasaron temas como el desarrollo de la agricultura y la ganadería, las mejoras genéticas. Almagro resaltó el interés cubano para instalar en Uruguay una planta de secado de leche y "ejecutar otros proyectos conjuntos que hay que seguir trabajando".


Mujica dijo que "a pesar de sus limitaciones", Cuba ha recibido y graduado en medicina a unos 400 jóvenes uruguayos, y señaló que "ahora nos toca a nosotros darles una mano en la lechería". El presidente recordó que hubo otros programas solidarios, como el "Yo sí puedo" de lucha contra el analfabetismo o las miles de operaciones de recuperación de la vista practicadas con la Operación Milagro por oftalmólogos cubanos y financiamiento de Venezuela. Mujica habló de una posible cooperación en biotecnología. Su agenda incluye, justamente, una visita al Grupo Empresarial BioCubaFarma.  


lo que enseñan los años
En sus primeras horas de estadía en Cuba, José Mujica agradeció –esa fue la palabra elegida– "la solidaridad constante de esta Revolución nacida hace seis décadas en el Moncada" y en una sugestiva reflexión señaló que "en las etapas juveniles las ilusiones nos hacen ver que las metas son más cercanas, más fáciles, y con el transcurso de los años nos vamos llenando de arrugas, de canas, de fracasos, de derrotas y de aprendizaje, porque los hombres aprenden mucho más de la adversidad que de la bonanza."


Cuando se le preguntó sobre el significado de la Revolución, Mujica aseguró que "nada es rectilíneo" y que "siempre vale la pena aprender algunas lecciones, hay que tener el coraje de volver a empezar. Finalmente, Mujica definió a las revoluciones como una forma de avance de la sociedad. "Si no hubiesen existido actitudes revolucionarias, todavía seguiríamos por ahí, dando vueltas con algún taparrabo en una selva."
Fuente:TiempoArgentino


26.07.2013
día de la rebeldía
Raúl Castro: "La Revolución cubana sigue siendo de los jóvenes"
En el festejo de los 60 años de la toma del cuartel Moncada, inicio del proceso revolucionario, el presidente de Cuba ratificó que "aunque hayan pasado los años el recambio generacional está en marcha con tranquilidad y serena confianza".
"Han pasado los años, pero ésta sigue siendo una revolución de jóvenes como lo éramos el 26 de julio de 1953", aseveró Castro en la ciudad de Santiago de Cuba, donde tuvo lugar hoy el acto central para conmemorar esa emblemática fecha en el calendario político cubano.
"La revolución cubana nos sembró sueños y nos llenó de Quijotes"
José Mujica
 Raúl Castro encabezó el acto al que asistieron los presidentes de Uruguay, José Mujica, Venezuela, Nicolás Maduro; Bolivia, Evo Morales, y Nicaragua, Daniel Ortega.

El intento de toma del cuartel de Moncada fue una operación prerrevolucionaria que, aún fracasada, es considerada el primer paso de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista y semilla del posterior triunfo de "los barbados" que llegaron al poder con Fidel Castro a la cabeza.

El presidente cubano, de 82 años, añadió que la generación histórica que lideró ese proceso "va cediendo lugar a los pinos nuevos con tranquilidad y serena confianza", tras recordar que más del 70 por ciento de los cubanos nació tras el triunfo, en 1959, de la revolución que encabezó su hermano Fidel.

Recordó también que está en marcha "el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de dirección en la nación".

Los festejos comenzaron anoche cuando veteranos asaltantes al Moncada entonaron el himno nacional en velada en la que recordaron aquella gesta, en particular a sus compañeros caídos.

La exfortaleza fue el escenario de la conmemoración a la que asistió el pueblo de Santiago de Cuba, y estuvo rodeado por una valla con fotos de Fidel Castro y el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, junto a banderas de Cuba y del Movimiento 26 de Julio, fundado tras el asalto a ese cuartel militar.

En su discurso, Castro aprovechó para rendir homenaje a su hermano y líder de la revolución, que pese a su ausencia en el acto -delicado de salud a sus 86 años- se convirtió en protagonista de la celebración.

"El inconmovible optimismo de Fidel junto con el pueblo cubano capaz de resistir tanto sacrificio y verdadero protagonista de esta epopeya, nos dio la victoria, y situó en el mapamundi a nuestra pequeña isla como un baluarte de la justicia social y el respeto a la dignidad humana", recalcó el presidente, según publican hoy las agencias EFE y DPA.

Raúl Castro es presidente de Cuba desde 2008 tras dos años de mandato interino cuando su hermano Fidel se retiró del poder en 2006 por una enfermedad. Fue ratificado para un segundo mandato el pasado mes de febrero y será el último en virtud de su decisión de limitar a un máximo de diez años los cargos políticos del país.

Previo a las palabras de Castro, los mandatarios invitados hicieron una breve intervención sobre el aniversario.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que los 60 años del asalto al cuartel Moncada alientan los actuales cambios en América Latina, "refuerzan la esperanza y confirman que valió la pena la lucha".

Por su lado, el presidente uruguayo José Mujica, afirmó que revolución "ha sido la de la dignidad, de la autoestima de los latinos", tras reconocer la complejidad de los cambios y de instar a respetar la diversidad. Remarcó que la Revolución cubana "fue la de la dignidad, la de la autoestima de los latinos, porque nos sembró sueños y nos llenó de Quijotes".

En la misma línea, el mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, definió a la revolución cubana como una "estrella solidaria que irradia una enorme fuerza moral para el mundo".

"Cuba apostó por desarrollar la salud, la cultura, la educación, el deporte y las ciencias y hoy mantiene las conquistas del socialismo", aseguró tras agradecer a Fidel Castro su contribución a la independencia de su país.

Por otro lado, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño quien asistió en representación del ausente Rafael Correa, se refirió al bloqueo norteamericano sobre Cuba y opinó que se tiene que terminar por considerarlo "ilegal y criminal".

Para el canciller, será necesario acusar a Estados Unidos "por el atropello que comete contra el pueblo de la isla caribeña".

"El día que eso suceda -destacó- será el momento en el que exista el respeto internacional", según publica la agencia Prensa Latina.

Fidel Castro lideró hace 60 años el asalto al cuartel Moncada, cuando tenía 26 años. Tras el fracaso de esa operación, fue condenado a 15 años de cárcel, aunque salió en libertad gracias a una amnistía dos años después. Al salir de prisión inició un exilio en México, donde organizó el Movimiento 26 de Julio.

En diciembre de 1956, al frente de 81 hombres armados, entre ellos Ernesto Guevara, Castro volvió a la isla a bordo del yate Granma para iniciar la lucha que derrocó a Batista el 1 de enero de 1959.

25.07.2013
La Habana
Emotivo encuentro entre Castro, Mujica y Maduro por el 60 aniversario del asalto a la Moncada
Cuba celebrará mañana el 60 aniversario del intento de toma del cuartel de Moncada que, aún fracasada, es considerada el primer paso de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista y semilla del posterior triunfo de "los barbados" que llegaron al poder con Fidel Castro a la cabeza.
Los actos serán encabezados por el presidente Raúl Castro y estarán también sus pares de Uruguay, José Mujica, y Venezuela, Nicolás Maduro, y se desconoce si Fidel será de la partida, ya que, a los 86 años, rara vez se lo ve en actos públicos.

La celebración, que va rotando de ciudad en ciudad, será este año simbólicamente en la misma Santiago, castigada el año pasado por el paso del huracán "Sandy", y remozada con más de 150 obras.

Fidel Castro lideró hace 60 años el asalto al cuartel Moncada, en simultáneo con un ataque a la guarnición Carlos Céspedes, en Bayanmo, operaciones con las que un grupo de jóvenes rebeldes quería poner en marcha una revuelta contra el régimen de Batista.

La acción comandada por Castro, por entonces un joven abogado de 26 años, fracasó, y Castro fue condenado a 15 años de cárcel, aunque salió en libertad gracias a una amnistía dos años después. El asalto al Moncada es celebrado en Cuba tradicionalmente como "Día de la Rebeldía Nacional".

El 26 de julio de 1953, Santiago se despertó con el tableteo de las ametralladoras y un intenso tiroteo que obligó a salir de sus casas a gran parte de sus habitantes, que se cruzaban con los que recién volvían después de una noche de carnaval.

Se trataba del intento de un grupo del Partido Ortodoxo que reivindicaba la memoria de José Martí -en el año de su centenario-, con Fidel a la cabeza y Abel Santamaría como segundo. Hubo cerca de 4 horas de combate y después solo se escucharon ráfagas aisladas.

Se supo luego que esos últimos disparos eran virtuales fusilamientos a rebeldes capturados. A otros se los torturó hasta la muerte.

La idea inicial era ocupar los dos cuarteles (Moncada en Santiago y Bayamo) y desde allí llamar a la población de todo Oriente a la lucha, mediante proclamas radiales. Pero el hecho casual de una guardia de recorrida que dio con los combatientes vestidos con el mismo uniforme que el Ejército, caqui amarillo, fue el comienzo del fracaso.

Antes de iniciar el ataque, los 135 combatientes se habían dividido en tres grupos (uno ocuparía el cuartel, otro el Hospital Militar y el tercero el Palacio de Justicia) y leyeron el Manifiesto del Moncada.

Buena parte del operativo se había organizado en una granja de Siboney, que jóvenes procedentes de La Habana habían alquilado para la instalación de un supuesto negocio de pollos.

"Fue sin duda el acontecimiento más grande de la historia en Cuba, luego de las guerras de independencia, aunque aquellas duraron 30 años y éste apenas unas horas. El Programa del Moncada fue definitorio, y hoy, a 60 años, tiene muchísima vigencia", destacó la historiadora cubana Marta Rojas.

"Fue sin duda el acontecimiento más grande de la historia en Cuba, luego de las guerras de independencia"
Marta Rojas
Rojas, autora de "El juicio del Moncada", editado alguna vez en Argentina y reaparecido ahora en la isla por el aniversario, llamó la atención sobre el hecho que el asalto haya sido "bajo la invocación de Martí, que planteó siempre que América Latina era una, desde río Grande a la Patagonia".

En un cruce de correos con Télam desde La Habana, Rojas resaltó que "el pueblo, generación tras generación, de forma directa o por lecturas y tradición oral, conoce todo lo referente al Moncada, y guarda con dolor la idea de que fueron asesinados cerca de 80 jóvenes luego de torturas".

El fracaso de la toma derivó en persecuciones, la desaparición casi de hecho de los partidos, una fuerte censura -mayor a la que de por sí ya existía- y la detención de miles de opositores, hubieran o no estado vinculados a los hechos.

La cifra de supuestos caídos en combate fue subiendo cada día, porque a muchos de los rebeldes detenidos en días posteriores se los presentó como "muertos en combate". En el momento de ser capturado, Fidel mintió su nombre como forma de preservarse de un seguro asesinato y eso le permitió llegar a juicio.

Ese proceso fue, a la historia posterior, casi tan importante como emblema como el asalto mismo al Moncada: el joven abogado ejerció su propia defensa y denunció las torturas y los crímenes de la dictadura y su escrito, titulado "La historia me absolverá", trascendió a generaciones enteras.

El documento reivindicaba el derecho del pueblo a la rebelión y citaba las palabras del general que encomendó a los militares asesinar a 10 guerrilleros por cada muerto de los propios.

Castro fue igualmente condenado y dos años después beneficiado con una amnistía: salió de prisión en mayo de 1955 e inició un exilio en México, donde organizó el Movimiento 26 de Julio, nombre que homenajea justamente la gesta del Moncada.

En diciembre de 1956, al frente de 81 hombres armados, entre ellos Ernesto Guevara, Castro volvió a la isla para iniciar la lucha que derrocó a Batista el 1 de enero de 1959.

Después del triunfo de la Revolución, el cuartel Moncada se convirtió en la "Ciudad Escolar 26 de julio", con una parte dedicada a un museo sobre los hechos de 1953. 
Fuente:Telam

Hace 60 años en Santiago de Cuba, comenzaba la Nueva Historia de Nuestra América
por Abel Bo
El 26 de julio de 1953, varios destacamentos de combatientes cubanos mal armados, asaltaron el cuartel Moncada en Santiago de Cuba y el cuartel Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo. Se rebelaban así contra la dictadura de Fulgencio Batista instaurada en marzo de 1952. Fracasaron en ese intento que conmocionó la isla caribeña. Muchos cayeron combatiendo, muchos fueron asesinados una vez hechos prisioneros. Uno de los jefes de la rebelión, Abel Santamaría fue uno de esos caídos. Quien encabezaba a los insurrectos era Fidel Castro, graduado de abogado tiempo antes y que había sido dirigente político universitario con una orientación antiimperialista y democrática. 

Salvó su vida aquel día pero fue capturado después y condenado. En el juicio, él realizó su propia defensa que fue un alegato político e histórico, asumiendo el legado del poeta José Martí, independentista que cayó combatiendo el dominio colonial español en 1895. Sabiendo por anticipado que sería sentenciado, finalizó su alegato así. “Condenadme no importa, la Historia de absolverá”. Ese alegato se constituyó en una proclama y un programa para el futuro derrocamiento de la dictadura y el inicio de un plan de transformaciones que proponía sacar al país de la opresión extranjera y de la explotación del pueblo trabajador. Fidel fue liberado por la presión popular. Partió a un exilio temporario en México donde reorganizó sus fuerzas, formó un destacamento de combatientes para reiniciar la insurgencia y ese contingente adoptó el nombre de Movimiento 26 de julio. A ese contingente se sumó el argentino Ernesto Guevara. Partieron desde la costa caribeña en un precario yate llamado Granma. Desembarcaron en el oriente cubano el 2 de diciembre de 1956 apenas 82 hombres. Fueron rápidamente sorprendidos por las tropas de la dictadura, no pudieron coordinarse con otros sublevados en tierra, sufrieron una dura derrota en Alegría del Pío. Los pocos sobrevivientes se reorganizaron con tremendas dificultades, se internaron en la Sierra Maestra y desde allí iniciaron una guerra de guerrillas que en el transcurso de pocos meses, se convirtió en el Ejército Rebelde con la incorporación paulatina de campesinos y de luchadores que acudían de otras zonas. El Movimiento 26 de julio organizó una extensa red de combatientes y propagandistas urbanos. La guerra civil se fue desarrollando con una estrategia de guerra revolucionaria por los objetivos del Programa del Moncada. Con muchos altibajos, pero en línea ascendente el movimiento revolucionario se fue masificando. En las áreas rurales, sus victorias guerrilleras le permitieron instalar zonas liberadas donde ya empezaron a concretar las primeras medidas de reforma agraria, establecieron pequeños talleres, desarrollaron tareas asistenciales. El argentino Guevara que se había incorporado como médico se transformó en un destacado combatiente llegando a ser uno de los principales Comandantes guerrilleros y en un eficaz propagandista instalando en una zona liberada la Radio Rebelde. Otras fuerzas políticas antidictatoriales – el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular - se sumaron paulatinamente a la lucha encabezada por el M-26. En las zonas liberadas se fue construyendo un poder popular que anticipaba formas novedosas de un nuevo Estado y en las zonas dominadas por la dictadura, las luchas políticas, sindicales y armadas se desarrollaban en las duras condiciones de la clandestinidad, soportando una feroz represión que se cobró unas 20 mil victimas en un país de seis millones de habitantes.. En abril de 1958 se convocó a una huelga general revolucionaria que no prosperó. Y a partir de allí, el Ejército Rebelde intensificó su accionar guerrillero, avanzando de oriente a occidente. A fines de diciembre sus victorias armadas lo llevaron a las puertas de la ciudad de Santa Clara, en el centro del país, la que fue conquistada por los rebeldes al mando del Comandante Guevara que hacía tiempo era conocido como el Che. El 1° de enero de 1959, la dictadura ya está derrumbada y el dictador huye. Se ha producido el triunfo de la Revolución. La guerra ha concluido y a partir de ese día, comienza la aplicación del Programa del Moncada. Y en la consecuencia de esa realización se concretarán nacionalizaciones de industrias – la azucarera la principal – banca y servicios, las reformas agraria y urbana, la alfabetización masiva y el inicio de programas de salud pública. La Revolución demostró no ser un mero cambio de gobierno. No solo porque destruyó el Ejército de la dictadura y lo reemplazó por las nuevas Fuerzas Armadas Revolucionarias nacidas del Ejército Rebelde, sino porque el Gobierno Revolucionario fue construyendo un nuevo Estado. Y porque en cada una de las medidas que aplicaba debía enfrentar fuertes resistencias de los residuos de la antigua clase dominante y sobre todo del imperialismo de Estados Unidos. Y en esas nuevas luchas, la Revolución no se detuvo. Continuó ininterrumpidamente.

Y esa permanencia en las tareas de transformación, la Revolución Cubana se diferenció de otras revoluciones que habían ocurrido en Nuestra América, como ocurrió con la mexicana de la segunda década del siglo XX o con la más reciente boliviana de 1952. La Cuba ya emancipada de la opresión extranjera tuvo que enfrentar y pudo derrotar una invasión imperialista/mercenaria en 1962. Precisamente en esos días de abril de 1962, ante la necesidad de fortalecer su defensa armada con la movilización y organización de todo el pueblo y la necesidad de hacer irreversibles las transformaciones iniciadas en cumplimiento del Programa del Moncada, la Revolución proclama su carácter socialista. Con ese emblema y con ese rumbo político, el naciente socialismo propina su primera victoria armada al imperialismo.

Cuba, que había sido la última nación en desprenderse del colonialismo español y que no pudo alcanzar su genuina independencia por la intervención norteamericana, conquista su verdadera y definitiva independencia precisamente por el triunfo de su Revolución Socialista.

Esta sucesión de acontecimientos desde el asalto al Moncada en 1953 hasta la victoria en Playa Girón contra la invasión militar imperialista en 1962, cambió definitivamente la Historia de Nuestra América. Cayeron muchos mitos y falacias ideológicas y políticas. En primer lugar, aquella que pretendió hacer creer a los pueblos dominados que una revolución era imposible en el “patio trasero” imperialista. Bloqueo económico total y sucesivas agresiones armadas no pudieron derrotar a Cuba Socialista. Pero condicionaron dramáticamente su desarrollo. Cuba quedó como una fábrica recuperada por sus trabajadores que ponen en marcha su producción, pero rodeada de tropas represivas, permanentemente bombardeada y asfixiada por sus antiguos patrones.
  Y así se desarrolló la Nueva Historia de Nuestra América. Esa que proclamó el Che en su Mensaje a los Pueblos reunidos en la Tricontinental:
No hay más cambios que hacer. O Revolución Socialista o caricatura de revolución.




Cuba sigue asaltando el Cuartel Moncada sesenta años despuésCuba conmemorará el 26 de julio el 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada. Es una fecha histórica. El país evaluará sus victorias y también sus problemas, con su audacia revolucionaria tan fidelistas.
por EMILIO MARIN

La revolución cubana tiene tres etapas bien definidas. La primera, comenzada en 1868 por Carlos Manuel de Céspedes; la segunda en 1895, por José Martí, y la tercera, por Fidel Castro y los jóvenes asaltando en 1953 el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y el cuartel Céspedes en Bayamo. Esta tercera fase de la revolución desembocó en victoria, exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después, cuando los barbudos que bajaron de Sierra Maestra derrotaron a Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.

Derrota parcial.
Para el pueblo cubano es más importante la conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional que el 1 de enero. Puede ser porque todo inicio es más difícil que la coronación. O porque ese día el joven Fidel Castro, de 25 años de edad, se convirtió en el dirigente revolucionario conocido en el mundo. O porque en enero victorioso no hubo mártires propios, con el dictador tomándose el avión con los millones de dólares y la parentela, mientras que en Santiago de Cuba y Bayamo sí hubo muchos militantes asesinados.

En el célebre juicio donde Fidel fue su propio abogado, éste dijo que en el combate tuvieron 6 bajas, pero 25 fusilamientos de quienes habían depuesto las armas y otros 50 muertos en idénticas circunstancias en días posteriores.

El Moncada fue una típica "victoria pírrica" para el dictador. Y, por el contrario, fue una derrota militar parcial para el grupo fidelista, llamado desde entonces Movimiento 26 de Julio. "Luchar, fracasar; volver a luchar y volver a fracasar, y así hasta la victoria, esta es la lógica del pueblo". Es posible que el ex dirigente estudiantil de verba martiana no hubiera leído a Mao Tsé tung, pero actuó según ese criterio. No tomó su traspié como un revés definitivo, extrajo las lecciones, fue preso dos años, marchó con sus compañeros al exilio de México, regresó en el Granma, desembarcó en diciembre de 1956 con otra derrota y subió a Sierra Maestra. Contaba con apenas siete fusiles y dijo, según relató su hermano Raúl: "ahora sí estoy seguro de que venceremos".

Crímenes muy parecidos.
Cuando un argentino relee el alegato de Fidel "La historia de absolverá" (Ediciones Nuestra América, 2003), sorprenden algunas coincidencias de la metodología terrorista de Estado de Batista y del general Jorge R. Videla. Los batistianos, luego que recuperar el cuartel, torturaban bárbaramente: "las manos criminales que rigen los destinos de Cuba habían escrito para los prisioneros a la entrada de aquel antro de la muerte, la inscripción del infierno: 'Dejad toda esperanza'" (página 55).
Este cronista recordó el año pasado en LA ARENA que los sobrevivientes del Campo de Exterminio "La Perla" dijeron que en la sala de torturas había este cartel: "Sala de terapia intensiva-No se admiten enfermos". Y que en la de "El Vesubio" otro sentenciaba: "Si lo sabe cante, si no aguante".

Los criminales videlistas reconocieron el "aporte" de las doctrinas estadounidense y francesa, más los desarollos "propios". Las huestes de Batista deben haber tenido similares instructores, en ese tiempo de West Point. Posteriormente esa línea bajó de la Escuela de las Américas y el Comando Sur, como corresponde a las colonias, semicolonias y neocolonias.

Hubo otra similitud con las violaciones a los DDHH en Argentina: la ejecución extrajudicial. El joven Fidel aseguró en las audiencias de septiembre de 1953: "por las madrugadas eran sacados del campamento grupos de hombres y trasladados en automóviles a Siboney, La Maya, Songo y otros lugares donde se los bajaba atados y amordazados, ya deformados por las torturas, para matarlos en parajes solitarios. Después los hacían constar como muertos en combate con el Ejército" (página 60).

A esa metodología en la Argentina la llamaron "operativo ventilador". ¿Qué nombre habrán usado los batistianos?

Del Cuartel a la escuela.
El visionario Fidel tuvo en el juicio una actitud de ofensiva y puso de resalto el contenido democrático y antilatifundista de su intento insurreccional. Y, denunció el injusto estado de cosas imperante, sobre todo luego del golpe de Estado de 1952, con sus 18 jefes militares beneficiarios junto a inversores yanquis y ricachones locales.

El principal asiento castrense de la tiranía era el Cuartel Columbia. El preso planteó: "El campamento de Columbia debe convertirse en una escuela e instalar allí, en vez de soldados, diez mil niños huérfanos". Los jueces deben haber creído que era una bravata de Fidel o, como se dice en Argentina, un gesto "para la tribuna". Error. Tenía que ver con la profunda convicción en la necesidad de la educación.

Más adelante se puede leer en el Alegato: "debe concedérseles además a los maestros que desempeñan su función en el campo, el uso gratuito de los medios de transporte; y a todos los maestros, cada cinco años por lo menos, un receso en sus tareas de seis meses con sueldo, para que puedan asistir a cursos especiales en el país o en el extranjeros, poniéndose al día en los últimos conocimientos" (página 47).

¿A alguien le queda alguna duda sobre cómo fue que Cuba se fue erigiendo en una potencia educacional y cultural? Esa meta ya estaba en el programa del Moncada. Eso explica la Campaña de Alfabetización de 1961 y los logros posteriores, compartidos con la humanidad mediante el programa de alfabetización "Yo si puedo" que sacó de las tinieblas a 3,5 millones de personas.

Convertir el Columbia en una escuela no fue una palabra al viento. El 10 de marzo de 1959, dos meses después de la victoria, ese lugar se transformó en Ciudad Escolar Libertad. Y el 28 de enero de 1960, Fidel Castro encabezó el acto que transformó el Moncada en el Centro Escolar 26 de julio. El cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, hoy es el parque-museo Ñico López.

Buenas y no tan buenas.
La Ciudad Escolar 26 de Julio ha quedado espléndida tras los trabajos de refacción, luego de los daños provocados en octubre pasado por el huracán Sandy. Y se vestirá con sus mejores galas para esta conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional.

Hasta el 2011 el acto central se hacía en la provincia que hubiera ganado la "Emulación Especial" en la construcción económica y social del socialismo. De allí que en 2012 esa ceremonia se hizo en Guantánamo. A partir de entonces, considerando que las fuerzas humanas y materiales de cada provincia son desiguales, el criterio fue que el acto haría en forma rotativa. Sin embargo, ¿quién podía disputarle a Santiago de Cuba la localía del 60 aniversario?

Al momento de escribir esta nota no estaba confirmado quién sería el orador principal, si el presidente Raúl Castro; si el segundo secretario del PCC, José R. Machado Ventura; si el vicepresidente Miguel Díaz-Canel u otro. Retirado de la dirección partidaria y gubernamental, no se podría descartar completamente que el mismo Fidel aparezca en el palco...

Independientemente de quién sea el orador, el mensaje posiblemente guarde relación con el discurso de Raúl Castro el pasado 7 de julio, al clausurar una sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Allí ratificó el rumbo aprobado en el VI Congreso partidario (abril de 2011) y la Conferencia Nacional del PCC (enero de 2012), de empeñarse en la construcción de "un socialismo próspero y sostenible", con el plan estatal como lo central pero sin desdeñar mecanismos del mercado.
El presidente informó que en el primer semestre del año el PBI había crecido 2,3 por ciento, algo por encima del porcentaje de igual lapso del año anterior. Sin embargo, que nadie espere que la dirigencia cubana oculte los problemas ni los presente en forma edulcorada.

Palabras duras.
En el citado mensaje se dijeron cosas duras como éstas: "Una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado. Se propagaron con relativa impunidad las construcciones ilegales, además en lugares indebidos, la ocupación no autorizada de viviendas, la comercialización ilícita de bienes y servicios, el incumplimiento de los horarios en los centros laborales, el hurto y sacrificio ilegal de ganado, la captura de especies marinas en peligro de extinción, el acaparamiento de productos deficitarios y su reventa a precios superiores, la participación en juegos al margen de la ley, las violaciones de precios, la aceptación de sobornos y prebendas, el asedio al turismo".

Esas desviaciones serán enjuiciadas desde la tribuna del Moncada, porque la sangre derramada en 1953, Sierra Maestra, Playa Girón, Cuito Cuanavale, etc, no lo fue para abonar un terreno de ilícitos e indisciplina.

Otras menciones de Raúl Castro no tuvieron esa misma gravedad. Por caso, cuando dijo: "conductas, antes propias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas y la chabacanería al hablar, han venido incorporándose al actuar de no pocos ciudadanos, con independencia de su nivel educacional o edad".

Para Cuba eso es un problema. En Argentina, con las mafias y muertos en el fútbol, con cien balazos entre "La 12" de Boca, o "Los borrachos del Tablón" de Ríver, aquello sería apenas un problemita.


El viejo Fidel  
por Comité Internacional por la Libertad de los Cinco
Jueves, 25 de Julio de 2013 

“Algún día volverán. Será una batalla larga, pero volverán. Se lo aseguro”, enfatizó (Fidel) con su voz leve y ronca el mismo que cumplirá 87 el 13 de agosto y aún provoca rabias en sus adversarios y despierta pasiones desbordadas en sus seguidores.
Tony Pérez 23 DE JULIO DEL 2013
La noche del 22 de junio de 2001, víspera del mareo en el masivo mitin del municipio habanero Cotorro, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, de pie, habló largo y tendido con un grupo de periodistas latinoamericanos y caribeños. Lucía cansado, y no lo ocultó; mas se resistía a cortar el diálogo iniciado minutos después determinar el simbólico programa Mesa Redonda, en el estudio del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Vestido de su eterno uniforme militar verde olivo, habló sin rodeos, coloquial. Preguntó. Contestó. Explicó. Sin retorcimientos ni poses ni ínfulas de todopoderoso. En tono bajo, susurrando siempre, tuteó a cada periodista y le increpó por aspectos puntuales de los países de origen.

“Sí, estoy un poco cansado; he trabajado mucho con el caso del niño Elián, y ahora he estado investigando mucho sobre los cinco héroes… Mañana vayan al Cotorro, están invitados, voy a hablar de eso”.

Por lo tenue de su expresión y porque pensé que nadie le copiaba, su invitación a la concentración me pareció un cumplido de político. Pero no fue así. Al día siguiente, temprano, nos recordaban “la invitación del comandante” y de los asientos preferenciales ya reservados para aquella mañana insoportablemente calurosa. Tan calurosa que, antes de su desmayo mientras discurseaba, varios jóvenes agobiados por la alta temperatura habían corrido la misma suerte.

Un periodista le preguntó: Comandante, ¿por qué, siendo usted un hombre aguerrido, sin miedo, que bajó de la Sierra Maestra a sangre y fuego, ahora, con los casos Elián y los cinco cubanos apresados allá y acusados de espionaje y conspiración, muestra una actitud muy diferente frente al gobierno de Estados Unidos?

Él seguía entretenido en la conversación. Nada de arrogancia. Nada personal. Ninguna descalificación…

Evocando al apóstol de la independencia de Cuba, Castro respondió: “Son otros tiempos. Esta es una batalla de ideas… No es momento de batalla de piedras”. En 1891, José Martí había dicho: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”. Para Fidel, “la batalla de ideas siempre ha existido, y el 6 de noviembre de 1999, con la batalla por el regreso del niño Elián González Brotons, se abre una nueva etapa de la misma”.

El menor había sido objeto de un conflicto entre EEUU y Cuba, luego que su madre, Elizabeth Brotons, lo sacó de manera ilegal en una embarcación rústica que zozobró en el Atlántico. Ella y diez personas más murieron, pero Elián sobrevivió asido de un tubo de goma inflado, y fue rescatado por la marina estadounidense. Hubo alegatos jurídicos y políticos para dejarlo en territorio imperial; pero las presiones del gobierno cubano y una cadena de multitudinarias concentraciones públicas obligaron a entregarlo a su padre, Juan Miguel González, con quien retornó el 28 de junio de 2000 a su territorio de origen.

Dos años antes de su llegada, el 12 de septiembre de 1998, cinco cubanos fueron apresados y acusados de espionaje y otros cargos graves, por los cuales han sido condenados a penas de hasta 2 cadenas perpetuas más 15 años (Gerardo Hernánez). El gobierno los considera como “los cinco héroes cubanos”, en tanto –sostiene-- su misión era detectar a exiliados y otros que planifican actos terroristas en la isla. El conflicto entre los dos Estados sigue ardiente en el plano de la opinión pública.

Castro ha seguido hablando en el estudio de la televisión cubana donde dirigía Mesa Redonda, sentado en una butaca del público, como uno más. Identificó avances de la Revolución. Pero fue autocrítico. Reconoció debilidades que su gestión debía corregir, por el bien del sistema. Sobre todo, la desidia de muchos empleados; el aletargamiento de la burocracia y la tendencia a la corrupción de algunos funcionarios importantes.

La seguridad del mandatario insistía con discreción en que se marcharan. El compromiso del Cotorro estaba muy cerca, y era solo uno de los tantos desafíos para lograr primero la libertad de Elián y luego la de “los cinco héroes”. Él seguía entretenido en la conversación. Nada de arrogancia. Nada personal. Ninguna descalificación…

Comandante, ¿cree usted que los cinco volverán a Cuba tras acusaciones tan graves?

“Algún día volverán. Será una batalla larga, pero volverán. Se lo aseguro”, enfatizó con su voz leve y ronca el mismo que cumplirá 87 el 13 de agosto y aún provoca rabias en sus adversarios y despierta pasiones desbordadas en sus seguidores.

Fidel Castro discurrió con una nobleza digna de imitar por algunos revolucionarios “posmodernos” del patio, carentes de tolerancia y cautela, pese a que solo saben de frente de batalla porque lo han leído en algún libelo.

 http://www.7dias.com.do/index.php/noticias/144772/El_viejo_Fidel#.Ue9Ui9Jg-gQ

Envío:Amarelle

No hay comentarios: