18.10.2013
También ratificó que el juez Liendo Roca asistía a las sesiones de tortura
"De noche los guardias violaban a las compañeras", denunció ex preso en "la Side santiagueña"
El ex juez federal Liendo Roca está al borde del procesamiento.
Santiago del Estero.- El ex preso político Ramón Ledesma Miranda denunció hoy que los guardias "violaban a las compañeras" detenidas en la denominada "SIDE santiagueña", en una nueva audiencia del juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar. "Los guardias que se quedaban de noche violaban a las compañeras", afirmó Ledesma Miranda ante el tribunal que juzga a policías -hoy jubilados- dirigidos por Musa Azar por el asesinato de la empleada doméstica Consolación Carrizo, y el secuestro y las torturas infligidas a otras 31 personas.
También ratificó que el juez Liendo Roca asistía a las sesiones de tortura
"De noche los guardias violaban a las compañeras", denunció ex preso en "la Side santiagueña"
El ex juez federal Liendo Roca está al borde del procesamiento.
Santiago del Estero.- El ex preso político Ramón Ledesma Miranda denunció hoy que los guardias "violaban a las compañeras" detenidas en la denominada "SIDE santiagueña", en una nueva audiencia del juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar. "Los guardias que se quedaban de noche violaban a las compañeras", afirmó Ledesma Miranda ante el tribunal que juzga a policías -hoy jubilados- dirigidos por Musa Azar por el asesinato de la empleada doméstica Consolación Carrizo, y el secuestro y las torturas infligidas a otras 31 personas.
Ledesma Miranda reconoció a Musa Azar, Tomás Garbi y Ramiro López como "los principales torturadores de la SIDE, cuando en un sótano nos ataban a una cama elástica y tras echarnos agua, nos aplicaban picana eléctrica hasta perder el conocimiento".
"El único objetivo que buscaban con las torturas era saber el nombre de guerra, el de compañeros de lucha y algunos pudimos zafar de ese infierno, porque no recibíamos atención médica tras las golpizas", añadió.
En otro pasaje de la audiencia, el ex detenido recordó que mientras estuvo detenido en la DIP "me llevaron a una oficina en la que estaban los torturadores (Francisco) Laitán, Garbi, López y Musa Azar, que tenía entre sus piernas a una chica de 17 años. Todos me miraban, para demostrarme que eran los dueños de la vida".
Asimismo, mientras permaneció alojado en la Dirección de Informaciones Policiales (DIP), observó la presencia de Cecilio Kamenetzky, Mario Giribaldi y Alberto Rosales que "no tenían vendas en los ojos como el resto, porque evidentemente estaban condenados a morir".
Consultado sobre el accionar de los jueces federales, el ex detenido denunció que el ex juez Arturo Liendo Roca "estuvo en un interrogatorio de los torturadores, en los que también había un militar y el compañero Giribaldi, que estaba muy golpeado".
"Liendo Roca y su secretaria Lorna Hernández, una mujer que sabe muchas cosas ocurridas durante la represión, fueron los que me comunicaron la condena a 5 años de cárcel, cuando ya llevaba 5 años y 6 meses detenido", acotó.
En el final de sus declaraciones, el testigo aseguró que aún no encuentra respuestas "a tanto genocidio, a violar mujeres atadas, a torturar sintiendo goce y a matar por la espalda".
"Los luchadores, siempre vamos a estar del lado de la libertad, porque estos asesinos y genocidas no son seres humanos, siempre van a estar del lado oscuro y del mal", concluyó.
Los testimonios por el juicio de la denominada "Megacausa II", proseguirán mañana en el Juzgado Federal de Santiago del Estero.
En la causa, se encuentran imputados los represores Musa Azar, Garbi, López Velloso, Francisco Laitán, Juan Bustamante, José Gregorio Brao, Carlos Héctor Capella y Pedro Ledesma; el exmilitar Jorge D`Amico y Marta Noemí Cejas, la primera esposa de Musa Azar.
Fuente:Telam
Juez Romero: “los jueces federales de la dictadura deberían estar todos presos”
octubre 17 2013
Durante la jornada de hoy -5ª en lo que va de este juicio- han declarado Daniel Rizo Patrón, Luis Ávila Otrera, Margarita Urtubey, Juan Carlos Asato, María Eugenia Ruiz Taboada, Osvaldo Corvalán, Pedro Rímini y Raúl Romero.
Ambas mujeres señalaron, nuevamente, a Marta Cejas como “la encargada de evitar la comunicación (de las presas políticas) con el resto del personal carcelario”.
Por otra parte, tanto los ex presos políticos varones como las mujeres, reivindicaron la ejemplar conducta de Graciela Arán, “Grapa”. Por entonces esposa de Daniel Rizo Patrón, ya con hija e hijos en su matrimonio.
Quien perdería un embarazo por causas de la torturas en la DIP. Pese a la crueldad increíble de las torturas recibidas -que la dejaron en varias oportunidades al borde de la muerte- tuvo fuerza en todo momento para alentar y fortalecer con su ánimo inquebrantable a compañeras, en muchos casos, bastante más jóvenes.
Ávila Otrera señaló a Pablo de La Rúa, como el funcionario judicial que se negó a recibir su denuncia de haber sido salvajemente torturado. Antes por el contrario, De La Rúa -siempre según Ávila Otrera- se acercó para decirle al oído que “firmara la declaración como venía de la SIDE, porque sino lo volverían a llevar allí para seguir torturándolo”.
Rizo Patrón denunció una vez más haber sido virtualmente saquedo en sus bienes personales. Comenzando por su automóvil que -al igual que el auto de Ávila Otrera-, no sólo fue robado por los secuestradores. Sino hasta usado para posteriores secuestros. También todo el dinero que el exitoso arquitecto poseía en su casa, en su estudio ¡y hasta en el banco!… desapareció durante el tiempo de su detención.
Margarita Urtubey era una niña de 16 años cuando fue secuestrada y brutalmente torturada, desde el 24 de marzo de 1976 en adelante. Permaneció durante 6 meses aislada y 9 meses incomunicada. En determinado momento, durante la hora por día en que la sacaban a una especie de patiecillo donde tiraban basura, levantó un pedazo de vidrio de botella. Escondiéndolo entre sus ropas, proyectó usarlo para quitarse la vida en caso de que sucediera algo más terrible aún en su existencia. Por fortuna, esta circunstancia no se presentó, sino que la situación para todas fue mejorando. (Debe señalarse que para mediados y fines de 1976, La Cruz Roja Internacional, Amnesty, y el presidente de Estados Unidos, James Carter, ya habían comenzado a presionar a la dictadura militar para que cesaran las horrendas violaciones a los Derechos Humanos que por centenares eran denunciadas por los familiares en todo el mundo.)
Juan Carlos Asato fue acosado por la abogada de Ramiro López, Nelly Lladó, en el intento de demostrar que el prisionero “habría manifestado que (cuando lo detuvieron) él estaba a punto de abandonar el ERP”. A pesar de la negativa del testigo-víctima, la insistencia de la abogada en reiterar su afirmación con formulaciones distintas, obtuvo una reprimenda de la presidenta, Alicia Noli, quien le prohibió continuar preguntando.
María Eugenia Ruiz Taboada iba a ser condenada a tres años de prisión por leer “literatura marxista”. Actividad absolutamente legal en el período en que se la acusa -entre marzo y diciembre de 1973-. Fue secuestrada por primera vez en diciembre de 1975. Saliendo, para su fortuna, justo el día antes para poder rendir la última materia que le otorgaría su título. Aunque por cierto en condiciones psicológicas dolorosas.
Pese a lo cual logró superar la prueba. En la cárcel y medio de una situación, ya durante su segunda detención, tuvo su segunda hija. El primero había sido un varón y tenía ya dos años. Ambos concebidos junto a su esposo, Osvaldo Corbalán -ingeniero Forestal-, por entonces también preso. Fue en aquella circunstancia cuando el juez Liendo Roca -cuyas actitudes perversas e ilegales denunció la abogada- no sólo la condenó ilegítimamente, sino, también, denegó su acceso a cualquier tipo de defensa -incluyendo a su padre, también abogado, a quien incluso hacía echar de tribunales cuando concurría intentando presentar alegatos a favor de su hija.
Osvaldo Corbalán ratificó lo dicho por su ex esposa, ampliando incluso la denuncia de los funcionarios judiciales, a quienes agregó -además de Liendo Roca- a “Sogga y Olmedo”. Como responsables necesarios de los delitos de lesa humanidad cometidos en aquel período.
Jueces que develan el horror
Pedro Rímini -abogado, posteriormene camarista- trabajaba como asesor en la comisaría primera cuando vio entrar presa a su amiga, María Eugenia Ruiz Taboada. Y en la segunda oportunidad, presenció el operativo policial (aunque dijo creer que “no eran policías”, por los atuendos estrafalarios que ostentaban) inmovilizado en el living de la casa de los Ruiz Taboda por “un tipo que me apuntaba con una ametralladora”.
La última declaración de la extensa jornada fue la de otro abogado, ahora juez, Raúl Romero. Por entonces, Romero trabajaba en la policía, mientras estudiaba Derecho. Por su título secundario, portaba el grado de oficial. Pese a ello, lo detuvieron y propinaron un ataque demoledor a sus convicciones jurídicas y culturales.
A tal punto que pidió no declarar las torturas a que fue sometido durante un período impreciso en que permaneció virtualmente desaparecido -presuntamente en un Centro de Detención Clandestino. Su horrible situación fue vista como Romero como “una salvación” cuando lo llevaron a la SIDE… Donde -según afirmó- no lo maltrataron. Finalmente salió en libertad, pudo ver a María Eugenia Ruiz Taboada presa en la oficina de entrada. Y se desvió de su camino para alentarla, con un breve apretón en el hombro y asegurándole que “ella también iba a salir pronto”. Hecho que María Eugenia, en su declaración había destacado como algo que le ayudó muchísimo. Por aquél entonces -entre 1976 y 1982- “teníamos una Justicia Federal que nos avergüenza” -aseguró Romero: “deberían estar todos presos”.
A continuación daremos más detalles de algunos testimonios. Tal vez con algo de lentitud, debido a lo tardío de la finalización de esta quinta jornada.
Fuente:H.I.J.O.S.Stgo.delEstero

La víctima de la represión reconoció a Musa Azar Curi, Tomás Garbi y Ramiro López como “los principales torturadores de la Side, cuando en un sótano nos ataban a una cama elástica y tras echarnos agua, nos aplicaban picana eléctrica hasta perder el conocimiento”.
“El único objetivo que buscaban con las torturas era saber el nombre de guerral de compañeros de lucha y algunos pudimos zafar de ese infierno, porque no recibíamos atención médica tras las golpizas”, añadió.
En otro pasaje de la audiencia, el ex detenido recordó que mientras estuvo detenido en la DIP “me llevaron a una oficina en la que estaban los torturadores Laitán, Garbi, López y Musa Azar Curi, que tenía entre sus piernas a una chica de 17 años; todos me miraban, para demostrarme que eran los dueños de la vida”.
Asimismo, mientras permaneció alojado en la DIP, observó la presencia de Kamenetzky, Giribaldi y Rosales que “no tenían vendas en los ojos como el resto, porque evidentemente estaban condenados a morir”.
En otra parte de su relato, dijo que fue llevado a declarar en el Juzgado Federal y que su abogado defensor no atinó a hacer algún planteo, cuando denunció las torturas a las que fue sometido. Indicó que quien por entonces era juez federal, estuvo en un interrogatorio “de los torturadores, en los que también había un militar y el compañero Giribaldi, muy golpeado”.
En el final de sus declaraciones, el testigo aseguró que aún no encuentra respuestas “a tanto genocidio, a violar mujeres atadas, a torturar sintiendo goce y a matar por la espalda”.
“Los luchadores, siempre vamos a estar del lado de la libertad, porque estos asesinos y genocidas no son seres humanos, siempre van a estar del lado oscuro y del mal”, concluyó.
Los testimonios por el juicio de la denominada “Megacausa II”, proseguirán hoy en el Juzgado Federal local.
Sobre esa cuestión, EL LIBERAL dialogó con el Dr. Héctor Carabajal, quien sostuvo que “fue muy importante, claro y contundente lo que contó Rina Farías de More, sobre Pedro Ledesma, asegurando que fue uno de los que allanaron ilegalmente el domicilio, incluso la detuvieron cuando se encontraba con su hija de dos meses de edad”.
“Este caso fue evidente en lo arbitrario e injusto, y con la particularidad de que fue detenida con su beba de dos meses y un hijo de 14 años, quien como consecuencia de la experiencia vivida no terminó el primario. Al chico le arruinaron la vida”, aseveró el delegado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Héctor Carabajal.
Por otra parte, el abogado hizo hincapié en que “las testigos mujeres, todas afirman la pertenencia de Martas Cejas (ex mujer de Musa Azar Curi) a los secuestros, y el rol que cumplía como guardiana y responsable de las demás guardiacárceles e informantes de la DIP”.
Por último, y en consonancia con lo esgrimido anteriormente, Carabajal remató: “El testimonio de Rina Farías de More no pudo ser contrarrestado por la defensa, porque los dichos fueron muy contundentes, los cuales dan como acreditada la participación de Ledesma en los allanamientos ilegales y su posterior secuestro”.
Ambas mujeres señalaron, nuevamente, a Marta Cejas como “la encargada de evitar la comunicación (de las presas políticas) con el resto del personal carcelario”.
Por otra parte, tanto los ex presos políticos varones como las mujeres, reivindicaron la ejemplar conducta de Graciela Arán, “Grapa”. Por entonces esposa de Daniel Rizo Patrón, ya con hija e hijos en su matrimonio.
Quien perdería un embarazo por causas de la torturas en la DIP. Pese a la crueldad increíble de las torturas recibidas -que la dejaron en varias oportunidades al borde de la muerte- tuvo fuerza en todo momento para alentar y fortalecer con su ánimo inquebrantable a compañeras, en muchos casos, bastante más jóvenes.
Ávila Otrera señaló a Pablo de La Rúa, como el funcionario judicial que se negó a recibir su denuncia de haber sido salvajemente torturado. Antes por el contrario, De La Rúa -siempre según Ávila Otrera- se acercó para decirle al oído que “firmara la declaración como venía de la SIDE, porque sino lo volverían a llevar allí para seguir torturándolo”.
Rizo Patrón denunció una vez más haber sido virtualmente saquedo en sus bienes personales. Comenzando por su automóvil que -al igual que el auto de Ávila Otrera-, no sólo fue robado por los secuestradores. Sino hasta usado para posteriores secuestros. También todo el dinero que el exitoso arquitecto poseía en su casa, en su estudio ¡y hasta en el banco!… desapareció durante el tiempo de su detención.
Margarita Urtubey era una niña de 16 años cuando fue secuestrada y brutalmente torturada, desde el 24 de marzo de 1976 en adelante. Permaneció durante 6 meses aislada y 9 meses incomunicada. En determinado momento, durante la hora por día en que la sacaban a una especie de patiecillo donde tiraban basura, levantó un pedazo de vidrio de botella. Escondiéndolo entre sus ropas, proyectó usarlo para quitarse la vida en caso de que sucediera algo más terrible aún en su existencia. Por fortuna, esta circunstancia no se presentó, sino que la situación para todas fue mejorando. (Debe señalarse que para mediados y fines de 1976, La Cruz Roja Internacional, Amnesty, y el presidente de Estados Unidos, James Carter, ya habían comenzado a presionar a la dictadura militar para que cesaran las horrendas violaciones a los Derechos Humanos que por centenares eran denunciadas por los familiares en todo el mundo.)
Juan Carlos Asato fue acosado por la abogada de Ramiro López, Nelly Lladó, en el intento de demostrar que el prisionero “habría manifestado que (cuando lo detuvieron) él estaba a punto de abandonar el ERP”. A pesar de la negativa del testigo-víctima, la insistencia de la abogada en reiterar su afirmación con formulaciones distintas, obtuvo una reprimenda de la presidenta, Alicia Noli, quien le prohibió continuar preguntando.
María Eugenia Ruiz Taboada iba a ser condenada a tres años de prisión por leer “literatura marxista”. Actividad absolutamente legal en el período en que se la acusa -entre marzo y diciembre de 1973-. Fue secuestrada por primera vez en diciembre de 1975. Saliendo, para su fortuna, justo el día antes para poder rendir la última materia que le otorgaría su título. Aunque por cierto en condiciones psicológicas dolorosas.
Pese a lo cual logró superar la prueba. En la cárcel y medio de una situación, ya durante su segunda detención, tuvo su segunda hija. El primero había sido un varón y tenía ya dos años. Ambos concebidos junto a su esposo, Osvaldo Corbalán -ingeniero Forestal-, por entonces también preso. Fue en aquella circunstancia cuando el juez Liendo Roca -cuyas actitudes perversas e ilegales denunció la abogada- no sólo la condenó ilegítimamente, sino, también, denegó su acceso a cualquier tipo de defensa -incluyendo a su padre, también abogado, a quien incluso hacía echar de tribunales cuando concurría intentando presentar alegatos a favor de su hija.
Osvaldo Corbalán ratificó lo dicho por su ex esposa, ampliando incluso la denuncia de los funcionarios judiciales, a quienes agregó -además de Liendo Roca- a “Sogga y Olmedo”. Como responsables necesarios de los delitos de lesa humanidad cometidos en aquel período.
Jueces que develan el horror
Pedro Rímini -abogado, posteriormene camarista- trabajaba como asesor en la comisaría primera cuando vio entrar presa a su amiga, María Eugenia Ruiz Taboada. Y en la segunda oportunidad, presenció el operativo policial (aunque dijo creer que “no eran policías”, por los atuendos estrafalarios que ostentaban) inmovilizado en el living de la casa de los Ruiz Taboda por “un tipo que me apuntaba con una ametralladora”.
La última declaración de la extensa jornada fue la de otro abogado, ahora juez, Raúl Romero. Por entonces, Romero trabajaba en la policía, mientras estudiaba Derecho. Por su título secundario, portaba el grado de oficial. Pese a ello, lo detuvieron y propinaron un ataque demoledor a sus convicciones jurídicas y culturales.
A tal punto que pidió no declarar las torturas a que fue sometido durante un período impreciso en que permaneció virtualmente desaparecido -presuntamente en un Centro de Detención Clandestino. Su horrible situación fue vista como Romero como “una salvación” cuando lo llevaron a la SIDE… Donde -según afirmó- no lo maltrataron. Finalmente salió en libertad, pudo ver a María Eugenia Ruiz Taboada presa en la oficina de entrada. Y se desvió de su camino para alentarla, con un breve apretón en el hombro y asegurándole que “ella también iba a salir pronto”. Hecho que María Eugenia, en su declaración había destacado como algo que le ayudó muchísimo. Por aquél entonces -entre 1976 y 1982- “teníamos una Justicia Federal que nos avergüenza” -aseguró Romero: “deberían estar todos presos”.
A continuación daremos más detalles de algunos testimonios. Tal vez con algo de lentitud, debido a lo tardío de la finalización de esta quinta jornada.
Fuente:H.I.J.O.S.Stgo.delEstero
DRAMÁTICO TESTIMONIO
Megacausa II: "Los guardias violaban tanto a las mujeres como a los hombres"
Un ex preso político reveló que los ataques sexuales se producían en la “Side” en horas de la noche, cuando los detenidos estaban atados y vendados. Afirmó que si los represores tomaran conciencia de lo que hicieron, “se suicidarían”.
* TESTIGOS COMPROMETIERON LA SITUACIÓN DE MARTA CEJAS, EX COMPAÑERA DE MUSA AZAR CURI, JEFE DE LA REPRESIÓN LOCAL.
* TESTIGOS COMPROMETIERON LA SITUACIÓN DE MARTA CEJAS, EX COMPAÑERA DE MUSA AZAR CURI, JEFE DE LA REPRESIÓN LOCAL.
TESTIGO. Dio a conocer las atrocidades que vivió.
Publicado el 19/10/2013
El ex preso político Ramón Ledesma Miranda reveló que los guardias del centro clandestino que funcionaba en el Departamento de Informaciones Policiales, “violaban a mujeres y hombres durante las noches, mientras estaban atados”. Éste fue uno de los testimonios más dramáticos que se escucharon en la sexta jornada del juicio de la Megacausa II por delitos de lesa humanidad, cometidos durante la dictadura.
Ledesma Miranda, amplió luego a EL LIBERAL, que los guardias de la también denominada Side, “se quedaban de noche, violaban a los hombres y compañeras”. El sobreviviente al terrorismo de Estado, sostuvo que si los imputados tuvieran “conciencia de los crímenes aberrantes que cometieron, se suicidarían”.
La víctima de la represión reconoció a Musa Azar Curi, Tomás Garbi y Ramiro López como “los principales torturadores de la Side, cuando en un sótano nos ataban a una cama elástica y tras echarnos agua, nos aplicaban picana eléctrica hasta perder el conocimiento”.
“El único objetivo que buscaban con las torturas era saber el nombre de guerral de compañeros de lucha y algunos pudimos zafar de ese infierno, porque no recibíamos atención médica tras las golpizas”, añadió.
En otro pasaje de la audiencia, el ex detenido recordó que mientras estuvo detenido en la DIP “me llevaron a una oficina en la que estaban los torturadores Laitán, Garbi, López y Musa Azar Curi, que tenía entre sus piernas a una chica de 17 años; todos me miraban, para demostrarme que eran los dueños de la vida”.
Asimismo, mientras permaneció alojado en la DIP, observó la presencia de Kamenetzky, Giribaldi y Rosales que “no tenían vendas en los ojos como el resto, porque evidentemente estaban condenados a morir”.
En otra parte de su relato, dijo que fue llevado a declarar en el Juzgado Federal y que su abogado defensor no atinó a hacer algún planteo, cuando denunció las torturas a las que fue sometido. Indicó que quien por entonces era juez federal, estuvo en un interrogatorio “de los torturadores, en los que también había un militar y el compañero Giribaldi, muy golpeado”.
En el final de sus declaraciones, el testigo aseguró que aún no encuentra respuestas “a tanto genocidio, a violar mujeres atadas, a torturar sintiendo goce y a matar por la espalda”.
“Los luchadores, siempre vamos a estar del lado de la libertad, porque estos asesinos y genocidas no son seres humanos, siempre van a estar del lado oscuro y del mal”, concluyó.
Los testimonios por el juicio de la denominada “Megacausa II”, proseguirán hoy en el Juzgado Federal local.
En la causa, se encuentran imputados los represores Azar Curi, Garbi, López Velloso, Francisco Laitán, Juan Bustamante, José Brao, Carlos Héctor Capella y Pedro Ledesma; el exmilitar Jorge D’Amico y Marta Noemí Cejas, la primera esposa de Musa Azar.
Testimonios comprometen seriamente a imputados
Publicado el 19/10/2013
Publicado el 19/10/2013
Los testimonios brindados por las personas que se sentaron en frente del Tribunal para recordar momentos que quedaron grabados en algún rincón de sus memorias, coincidieron en aspectos que son contundentes a la hora de sostener por qué los imputados tienen ese grado impuesto por la Justicia, al subrayar que de una u otra forma fueron los responsables de tormentos que laceraron, no sólo sus cuerpos, sino también en muchos casos sus futuros.
Sobre esa cuestión, EL LIBERAL dialogó con el Dr. Héctor Carabajal, quien sostuvo que “fue muy importante, claro y contundente lo que contó Rina Farías de More, sobre Pedro Ledesma, asegurando que fue uno de los que allanaron ilegalmente el domicilio, incluso la detuvieron cuando se encontraba con su hija de dos meses de edad”.
“Este caso fue evidente en lo arbitrario e injusto, y con la particularidad de que fue detenida con su beba de dos meses y un hijo de 14 años, quien como consecuencia de la experiencia vivida no terminó el primario. Al chico le arruinaron la vida”, aseveró el delegado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Héctor Carabajal.
Por otra parte, el abogado hizo hincapié en que “las testigos mujeres, todas afirman la pertenencia de Martas Cejas (ex mujer de Musa Azar Curi) a los secuestros, y el rol que cumplía como guardiana y responsable de las demás guardiacárceles e informantes de la DIP”.
Por último, y en consonancia con lo esgrimido anteriormente, Carabajal remató: “El testimonio de Rina Farías de More no pudo ser contrarrestado por la defensa, porque los dichos fueron muy contundentes, los cuales dan como acreditada la participación de Ledesma en los allanamientos ilegales y su posterior secuestro”.
Fuente:ElLiberal
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