El mayor (R) Vergéz se ifanó de haber secuestrado a 48 personas en 48 horas
"Mi hermano Rubén fue uno de los secuestrados de 'La noche de los moncholos'", dijo Oscar Motta
"Mi hermano Rubén fue uno de los secuestrados de 'La noche de los moncholos'", dijo Oscar Motta
La Ribera. Escenario de fusilamientos masivos santificados por la Iglesia
Córdoba.- El testigo Oscar Motta dijo hoy que su hermano Rubén, cuyo rastro se perdió en el centro clandestino de detención y exterminio llamado La Ribera, fue uno de los muchos secuestrados de lo que los miembros del Comando Libertadores de América llamaron "La noche de los moncholos", una amplísima redada de militantes montoneros y de la Juventud Peronista que se ejecutó entre el 6 y el 7 de enero de 1976, a modo de ensayo general de lo que sucedería después del golpe de marzo de ese año. Oscar agregó que pudo averiguar que su hermano fue fusilado con muchos otros secuestrados, luego de ser confesados por el capellán Astigueta.
Córdoba.- El testigo Oscar Motta dijo hoy que su hermano Rubén, cuyo rastro se perdió en el centro clandestino de detención y exterminio llamado La Ribera, fue uno de los muchos secuestrados de lo que los miembros del Comando Libertadores de América llamaron "La noche de los moncholos", una amplísima redada de militantes montoneros y de la Juventud Peronista que se ejecutó entre el 6 y el 7 de enero de 1976, a modo de ensayo general de lo que sucedería después del golpe de marzo de ese año. Oscar agregó que pudo averiguar que su hermano fue fusilado con muchos otros secuestrados, luego de ser confesados por el capellán Astigueta.
Oscar Motta dijo que su hermano Rubén era empleado administrativo de la firma Heraldo Ruesch S.A, estudiaba Ciencias Económica en la UNC y militaba en la JUP. Rubén Motta, recordó, fue secuestrado el 7 de enero de 1976 en su casa del barrio de Alta Córdoba, en medio de una gran redada que los secuestradores del llamado "Comando Libertadores de América" llamaron "La noche de los Moncholos", nombre de un bagre con el que ellos lllamaban a los militantes de Montoneros.
Al declarar en la megacuasa de La Perla, dijo que aquella madrugada, una vez que los encerraron a todos en una habitación, uno de los secuestradores pidió unas esposas. "¿Un par o dos?", oyeron preguntar. Por suerte para él, continuó diciendo, trajeron sólo uno "para llevarse a Rubén, a quien nunca volvimos a ver".
Oscar Motta, que integró hace tres décadas la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) dijo emocionado que no se prestaba a dar testimonio sólo por su hermano, sino también "por los 30.000 desaparecidos, que nos faltan a todos".
En otro momento de su testimonio, Motta dijo que supo por dos sobrevivientes que su hermano pasó por Campo de la Ribera, y al reconstruir los últimos días de su hermano al enterarse que estuvo allí, supo que "un cura de apellido Astigueta (al paracer, capellán de la Fuerza Aérea. N. del E.) fue a confesarlos a todos, después de eso se los llevaron a un campo, y los fusilaron a todos".
El testigo vinculó este hecho con el imputado, el mayor retirado Héctor Pedro Vergez, alías "Vargas", al que calificó como un "sanguinario". También lo vinculó con la llamada "Noche de los Moncholos", el secuestro y asesinato de una serie de militantes montoneros por el Comando Libertadores de América (CLA, versión local de la Triple A) que aquel capitaneaba, entre los días 7 y 8 de enero de 1976.
En ese operativo, considerado como uno de los más grandes realizado por el grupo paramilitar , "fueron secuestrados 48 militantes Montoneros en un lapso de 48 horas", según se ufanó el propio Vergéz en un libro de su autoría.
Oscar Motta recordó que su madre Enriqueta cuando secuestraron a su hermano, "a diferencia de otras madres que salieron a dar vueltas a la plaza, se sentó en su sillón hamaca junto a la ventana, esperando que Rubén volviera".
Un militante de "la Fede"
Posteriormente declaró Mariano Grilli, en relación del secuestro de su padre Eber Grilli, militante de la Federación Juvenil Comunista, asesinado por la patota de La Perla, a la que calificó como una "jauría de hienas" que lo fue a buscar, en presencia de su familia el 21 de setiembre de 1976 en su vivienda del barrio La Tablada.
Mariano dijo que el cuerpo de su padre fue retirado de la morgue por su suegro, y que a la semana siguiente del asesinato, volvieron a la escuela Ricardo Palma del barrio de Arguello donde los "contuvieron muy bien" y cuando las maestras le preguntaban sobre lo que le había pasado a su papá, él repetía lo que le había dicho su mamá: "que lo habían matado asesinos a sueldo".
"Mi familia materna recuperó el cuerpo, sé que tuvieron que ir hasta el III Cuerpo del Ejército" en ese entonces a cargo del genocida Luciano Benjamín Menéndez, principal imputado en la causa.
"Los adultos no hablaban en frente mío, escuché decir que lo mataron por un disparo de Itaka sobre su ojo izquierdo. En ese momento no sabía lo que era la Itaka, después lo averigué".
Posteriormente, el Tribunal Oral Federal número 1, resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta mañana a las 11.30, cuando declarará un testigo que quedó pendiente de semanás atrás y posteriormente usarán de la palabra los imputados.
Fuente:Telam
Día 107: 10-12
12:58 Cuarto intermedio hasta mañana a las 11:30
Terminará su declaración un testigo que quedó pendiente semanas anteriores y luego tomarán la palabra los imputados.12:30 Familia destrozada
"Mi familia materna recuperó el cuerpo, se que tuvieron que ir hasta el III Cuerpo del Ejército. Los adultos hablaban en frente mío, escuché decir que lo mataron por un disparo de Itaka sobre su ojo izquierdo. En ese momento no sabía lo que era la Itaka, después lo averigué".Justo un día antes de que se cumpliera un año del homicidio de Eber, el 20 de septiembre de 1977, su madre murió de una enfermedad que está directamente relacionada con la angustia que debió atravesar.
12:20 "Asesinos a sueldo"
Despues del terrible operativo, al que Mariano como biólogo compara con una "jauría de hienas" por su desorden y salvajismo, los hermanitos quedaron encerrados en el lavadero junto a su madre.Con sus 8 años Mariano preguntaba: Quiénes eran esos hombres?
Volvieron a la escuela la semana siguiente, en la Escuela Ricardo Palma de Arguello los contuvieron muy bien, y cuando las maestras le preguntaban qué le había pasado a su papá, el repetía lo que le había dicho su mamá. que lo habían asesinado "asesinos a sueldo".
12:10 La noche fatal
La noche del 21 de septiembre de 1976 Mariano dormia en la parte baja de su cucheta en su cuarto con sus dos hermanos. Unos golpes violentos en la ventana lo despertaron: "Los ruidos y las voces estaban en el pasillo que daban a mi cuarto, yo me quedé paralizado pero mi hermano saltó de la cama y salió del cuarto".En ese momento Mariano escuchó una gran explosión y lo que recuerda a continuación
12:00 Todo cambió en 1976
"Yo siempre digo que mi infancia fue idílica pero todo cambió en 1976". Mariano cuenta que ese verano estaban en un campamento con su madre, y que su padre, Eber, iba y venía cuando el trabajo le dejaba tiempo libre. Una tarde llegó desencajado, contando que habían secuestrado a un compañero del PC, Caffarati. Mariano tenía 8 años pero pudo entender todo. Para él, el ambiente de la familia cambió para siempre.11:53 Testigo 197: Declara Mariano Grilli
El jueves pasado declaró su hermano. Están citados en el marco de la Causa Quijano, para declarar sobre la muerte de su padre, Eber Grilli, en manos de la patota de La Perla."La trasmision de sus valores me ha permitido ser quien soy. Era un tipo generoso, jamás nos mentía. Teníamos muchas actividades familiares, recuerdo los campamentos de vacaciones, vivir la naturaleza. De el aprendí la buena sensación que es la de sentirse parte de la naturaleza".
Mariano es Doctor en Biología y atribuye este amor por la naturaleza a algo que heredó de su papá.
11:44 Cierre
Termina su testimonio con el poema de Hamlet Lima Quintana, "dedicado a los reos":EL INTERROGATORIO
A veces me pregunto: ¿Cómo podrán dormir,
hacer la digestión, beber un sorbo de buen vino,
mirar a los hijos en los ojos, dar la mano?
A veces me pregunto, ¿Podrán sembrar alguna planta,
acariciar un perro, cuidar de los ganados,
amar a sus mujeres, darlo los buenos días al vecino?
A veces me pregunto: ¿Podrán contar la plata que les queda,
tener puntualidad para sus pagos, perdonar a sus deudores,
alimentar proyectos de futuro, levantar una casa?
A veces me pregunto: Recordarán los nombres y las fechas,
verán algunos rostros, sabrán qué hacían los domingos,
cómo amaban la vida, cómo cantaban diariamente?
A veces me pregunto: ¿Podrán soñar de noche, sin turbarse,
despertar sin tener la boca amarga, matarse la conciencia,
olvidar algún grito, quitar la sangre de sus manos?
¿Olvidarán que a algunos los lanzaron al mar
como sembrando peces doloridos,
a otros les cruzaron el pecho con las balas
hasta hacer estallar las rosas de la sangre
y a todos los cubrieron con oprobio, con torturas,
flagelaciones que duelen más allá de la muerte?
A veces me pregunto si logran el olvido.
Confieso que yo ni un solo día he dejado de pensarlo
y que exijo una forma que dignifique el alma,
provoque los regresos, devuelva algunos cuerpos,
castigue a los culpables
que así se dedicaron a prostituir la vida.
11:41 Sobrevivir
"Después de perder a mi hermano, que está desaparecido, durante algún tiempo tuve cierto recelo por los sobrevivientes. Después mi visión cambió: he modificado mi pensamiento y mi actitud. Nadie que haya pasado por un centro clandestino estuvo a gusto ni fue por su voluntad". Esa es la respuesta del testigo hacia el defensor Viola11:23 Pasaron 37 años. . .
El fiscal Dr. Facundo Trotta consulta al testigo si se presentaron órdenes de allanamientos el día del secuestro. Oscar responde con un gesto unívoco: "Nada de eso! Incluso logramos llamar a la policía desde el teléfono de un vecino pero pasaron 37 años, y nunca vinieron".11:16 Recabando datos.
Supo por dos sobrevivientes que su hermano pasó por Campo de la Ribera. Tambión reconstruyó sus últimos días al enterarse que estuvo allí cuando un cura de apellido "Atigueta" fue a confesarlos a todos, después de eso se los llevaron a un campo, y los fusilaron a todos. Después vinculó este hecho con el genocida Vergez, "un sanguinario", y con "La noche de los moncholos"."Mi mamá, Enriqueta, a diferencia de otras madres que salieron a dar vueltas a la plaza, se sentó en su sillon hamaca junto a la ventana, esperando que Ruben Volviera"
11:12 "Los 30000 nos faltan a todos"
Cuando la patota los encerró, uno ordenó que les trajeran "las esposas"... "Un par o dos?" fue la respuesta del otro y finalmente trajeron uno para llevarse a Ruben. "Nunca más volvimos a verlo. Fue un antes y un después para todos los que lo quisimos".Oscar fue funcionario de la Comisión Nacional contra la Desaparición de Persona. "Quiero decir que yo estoy acá no solamente en nombre de Ruben sino en nombre de los 30.000, que nos faltan a todos".
11:05 "Quien deja huella no desaparece jamás"
Así reflexiona Oscar, quien recuerda que el 7 de enero de 1976 volvía de un campamento y tenía una especie de "mal presentimiento". Recuerda que llegó a su casa de Alta Cordoba, donde compartía una habitación en la planta alta con Ruben: "A la 1 de la mañana golpearon la puerta de chapa, escuché el perro ladrar".Pausadamente y con contundencia suenan las palabras de Oscar, que recuerda: "En ese momento pensé vienen ellos, vienen los torturadores, vienen los genocidas... vámonos". Oscar toma un sorbo de agua y eso le permite regresar a este día, a este lugar, a este año 2013 y este momento: el de su testimonio.
11:00 Testigo 196 - Declara Oscar Motta
Viene a declarar por el hecho del que resultó víctima Ruben Hugo Motta, desaparecido. Antes de comenzar a declarar solicita enmarcar el testimonio con unas palabras sobre la persona de su hermano:"Jugaba al futbol y basquet, era hincha de instituto... Entró a la universidad para estudiar Cs. Económicas, donde hizo hasta 4º año. Tenía su novia, Josefa, que murió en esos años, militó en la JUP y como tantos otros jóvenes tenía la desicion de imaginar y luchar desde su conciencia por un mundo mejor, por un país más justo."
Ruben le llevaba cuatro años a Ruben y desde muy jóven se hizo cargo de reemplazar a su padre en el negocio Comedor La Moneda después de la muerte de su padre. "Era muy responsable y muy querido, tanto es así que todavía lo recuerdan".

10:50 En el aniversario 30 de la Democracia, día de los Derechos Humanos, arranca una nueva audiencia
Fuente:DiariodelJuicio

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