11 12 2013
TESTIMONIOS
114. "Grasselli estaba en absoluto conocimiento de todo lo que sucedía"
Lo sostuvo la sobreviviente Nilda Goretta, quien fue llevada a entrevistarse con Monseñor Grasselli cuando estaba secuestrada en la ESMA. También declararon Cornelio Delgado, hermano de Juan José, quien sigue desaparecido, y el sobreviviente Antonio Pagés.
El caso de Nilda Noemí Actis Goretta (453)
La apodaban "Munú". El 19 de junio de 1978 fue privada ilegalmente de su libertad cuando estaba en la vía pública, al salir de su lugar de trabajo. El operativo fue realizado por una gran cantidad de personas de civil y armadas, pertenecientes al Grupo de Tareas 3.3.2. Nilda fue esposada y encapuchada. Luego fue llevada a la ESMA, donde se le asignó el número 125 y permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Fue liberada en febrero de 1979, siendo obligada a continuar el trabajo esclavo al cual fue sometida hasta el 16 de julio de 1979, cuando se le permitió viajar a Venezuela con un pasaje de la Armada Argentina.
El testimonio de Nilda
En el marco de las recomendaciones de Casación para abreviar los juicios y evitar la revictimización, la testigo amplió su declaración anterior, a partir de preguntas que buscaron especificar algunos datos.
La sobreviviente contó que vio un organigrama en El Dorado: "en las oficinas había un sector donde se decía que allí preparaban los operativos. Había una gran mesa, cosas escritas y un pizarrón. Adentro, del lado del sector privado, había una o dos oficinas que tenían que ver con Inteligencia. Alguna vez me llevaron ahí a hablar con Scheller. Vi organigramas pegados en las paredes, pero nunca en detalle", relató la sobreviviente de la ESMA.
Luego, Nilda respondió preguntas sobre dos personas, a quienes en su declaración anterior mencionó con el apodo de "Hormiga" y el apellido Generoso. Habló sobre ellos, en función de los rasgos que recuerda.
Grasselli
"Cuando me iba a ir, cuando me iban a dejar salir del país, estaba a cargo del Grupo de Tareas. Esto era junio o finales de mayo del ´79. Se había hecho cargo D´Imperio, al menos de la información que yo tengo", sostuvo Nilda, quien agregó: "hice todas las gestiones para irme a Australia, porque conocía gente allá. Después me niegan la visa a Australia. Empieza la búsqueda de otra opción. Ahí surge lo de Venezuela, porque ahí también conocía gente. Alguien del Grupo de Tareas me llegó a donde estaba Grasselli, que era un lugar que no puedo individualizar. Estaba en un edificio, teníamos que cruzar un jardín y llegar a un lugar que no sé si era una Iglesia o una Capilla, una habitación o un espacio. Tenía que ir a relatarle a Grasselli quién era yo, para hacer el trámite de la visa. Estuve un rato hablando con Grasselli. Él estaba en conocimiento absoluto de todo lo que sucedía, ya había ido otra gente, cosa que yo ignoraba en ese momento. Cómo Grasselli concedía la visa para Venezuela, no lo sé. Cuando llegué a Venezuela me encontré con gente que había en la ESMA, y todos con la visa conseguida por Grasselli.
Robo de bienes
Nilda relató que sus captores estaban interesados en las dos propiedades que tenía a su nombre en La Plata, las que le fueron robadas y luego vendidas.
Justicia
"Espero que se haga justicia", dijo Nilda para concluir su declaración.
El caso de Juan José Delgado (383)
Le decían "Pepe" o "Pepino". Era delegado general de la Caja de Ahorro y Seguro. El 5 de septiembre de 1977 fue privado ilegalmente de su libertad en la Ciudad de Buenos Aires. Fue llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Habría sido "trasladado" y sigue desaparecido.
El testimonio de Cornelio, hermano de Juan José
"Me llamó la compañera que tenía en ese momento, con quien convivía, y me dijo que él no había asistido al lugar donde ellos habían fijado su residencia. A partir de ahí, opté por buscar un abogado que hiciera un hábeas corpus. En ese momento era muy crítico. Conseguí después de mucho trabajo el hábeas corpus correspondiente. Después del tiempo que requería la ley en ese momento, fui a buscar contestación y fueron todas negativas. Después pasó mucho tiempo y fui a oficinas de organismos de derechos humanos en la calle Cerrito, cerca de la Avenida Corrientes, donde habían sufrido el robo de todos los planos que tenían. Entró gente que se llevó todo. Luego, hubo una comunicación telefónica que decía que fuese a unos organismos de derechos humanos en la calle Moreno y Diagonal Sur, por esa zona… Fui a la oficina y me dijeron sí. Pregunté quién pidió eso y me dijeron que habían sido sus compañeros", contó el testigo, quien se puso a llorar desconsoladamente.
"Serían compañeros del trabajo, porque él era delegado de la Caja de Ahorro, y para no comprometerse supongo que no dieron sus nombres. Imagino que su integridad correría cierto riesgo. Después, la citación que recibí fue de acá. Hasta ahí es todo lo que sé", agregó.
Juan José
"Era muy parecido a mí, modestia aparte. Era afable y de muy buen carácter. Le gustaba ser amable con la gente, los atendía, les solucionaba problemas. Era una buena persona. Le gustaba cantar, bailaba bien, sobre todo folclore. Tenía que pasar una locomotora para que reaccionara mal".
El caso de Antonio Pagés (222)
Tenía 15 años de edad cuando fue secuestrado y llevado a la ESMA, entre el 21 de agosto de 1977, en la puerta de la Iglesia Santa Elena, de la Ciudad de Buenos Aires. El operativo estuvo a cargo del Grupo de Tareas 3.3.2. Después de 36 horas fue liberado.
El testimonio de Antonio
"En esa época mi grupo de relación era una Parroquia en Palermo, la Santa Elena, en la calle Seguí. Yo solía ir todos los sábados y domingos a la tarde. Ese era mi movimiento habitual. De manera excepcional, porque el 18 de agosto era el Día de Santa Elena, me piden como favor que vaya el domingo a la mañana, que no iba nunca, con mi guitarra. Me retiro con una chica con la que fuimos novios, quien me acompaña a mi casa. A media cuadra de la Iglesia, entre Ugarteche y Malabia, me paran tres personas que salen de un Falcon blanco. Piden que nos identifiquemos. ´Esa señorita se puede ir´, dicen, pero que yo no. Inmediatamente, me imaginé de qué podía tratarse. Me invitan a subir al auto para confirmar la dirección donde vivía. Empieza un diálogo sobre mi edad, mi familia, qué hacía yo, el colegio al que iba. Damos vuelta por Libertador, calle Salguero, que en ese entonces tenía una vuelta que no tiene más. Fuimos por esa vuelta hasta mi casa. Yo tenía nada más que mi guitarra", contó el sobreviviente.
Hermanos
Rosa y Guillermo, hermanos de Antonio y Gloria también fueron víctimas de delitos de lesa humanidad. En el caso de ellos, ambos fueron secuestrados y desaparecidos en el marco del circuito represivo "ABO", integrado por los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio Atlético, Banco y Olimpo. Rosa y Guillermo militaban en Montoneros y siguen desaparecidos.
"´¿Tenés hermanos? ¿Cómo se llaman?´, me preguntan. Terminando el tramo de Libertador me dicen: ´¿dónde viven tus hermanos?´. Me lo dicen con ironía. Ahí me quebré y se da vuelta la situación. Me ponen una capucha negra y me tiran al piso del auto. Había tres personas. Se hablaban muy neutramente, en un lenguaje poco claro", recordó el testigo y luego narró que le pusieron grilletes y esposas. "Me llevan a una sala grande, donde empiezan a hacerme un montón de preguntas. Paso por una habitación que tenía un olor fuertísimo a desinfectante, que todavía me acuerdo. Ese es el momento de máximo temor de esos días que estuve (en la ESMA). Se me identifica una persona como Luis, que es quien me va a interrogar. Empiezan a preguntar muchas cosas sobre mi hermano y mi hermana. Cambia la persona que pregunta".
Información
"Me dicen que no me haga el vivo, porque ellos tienen más información que yo. Me ponen de pie, me bajan la cabeza. Cuando dicen ´dame un tabique para éste´, no sabía qué era un tabique, y eso me dio temor. Me bajan la cabeza así y ponen delante mío un cuaderno. Estaba el teléfono que había tachado: el número de teléfono que había usado y estaba desactivado. Veo los pies de todo. Borceguíes verdes… muchas preguntas. Me dicen que ayudara. Ellos oscilaban preguntar entre Guillermo y Rosita", sostuvo Antonio.
"En la segunda noche que paso me despiertan. Me dicen que junte mis cosas. Viene Luis, me da un consejo: que no me haga montonero, que no milite. Me llevan al auto y me dejan en el Hospital Fernández. Me dicen que no me dé vuelta".
Próxima audiencia
El juicio continuará el jueves 12 de diciembre desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales.
Fuente:EspacioMemoriayDDHHExEsma
La apodaban "Munú". El 19 de junio de 1978 fue privada ilegalmente de su libertad cuando estaba en la vía pública, al salir de su lugar de trabajo. El operativo fue realizado por una gran cantidad de personas de civil y armadas, pertenecientes al Grupo de Tareas 3.3.2. Nilda fue esposada y encapuchada. Luego fue llevada a la ESMA, donde se le asignó el número 125 y permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Fue liberada en febrero de 1979, siendo obligada a continuar el trabajo esclavo al cual fue sometida hasta el 16 de julio de 1979, cuando se le permitió viajar a Venezuela con un pasaje de la Armada Argentina.
El testimonio de Nilda
En el marco de las recomendaciones de Casación para abreviar los juicios y evitar la revictimización, la testigo amplió su declaración anterior, a partir de preguntas que buscaron especificar algunos datos.
La sobreviviente contó que vio un organigrama en El Dorado: "en las oficinas había un sector donde se decía que allí preparaban los operativos. Había una gran mesa, cosas escritas y un pizarrón. Adentro, del lado del sector privado, había una o dos oficinas que tenían que ver con Inteligencia. Alguna vez me llevaron ahí a hablar con Scheller. Vi organigramas pegados en las paredes, pero nunca en detalle", relató la sobreviviente de la ESMA.
Luego, Nilda respondió preguntas sobre dos personas, a quienes en su declaración anterior mencionó con el apodo de "Hormiga" y el apellido Generoso. Habló sobre ellos, en función de los rasgos que recuerda.
Grasselli
"Cuando me iba a ir, cuando me iban a dejar salir del país, estaba a cargo del Grupo de Tareas. Esto era junio o finales de mayo del ´79. Se había hecho cargo D´Imperio, al menos de la información que yo tengo", sostuvo Nilda, quien agregó: "hice todas las gestiones para irme a Australia, porque conocía gente allá. Después me niegan la visa a Australia. Empieza la búsqueda de otra opción. Ahí surge lo de Venezuela, porque ahí también conocía gente. Alguien del Grupo de Tareas me llegó a donde estaba Grasselli, que era un lugar que no puedo individualizar. Estaba en un edificio, teníamos que cruzar un jardín y llegar a un lugar que no sé si era una Iglesia o una Capilla, una habitación o un espacio. Tenía que ir a relatarle a Grasselli quién era yo, para hacer el trámite de la visa. Estuve un rato hablando con Grasselli. Él estaba en conocimiento absoluto de todo lo que sucedía, ya había ido otra gente, cosa que yo ignoraba en ese momento. Cómo Grasselli concedía la visa para Venezuela, no lo sé. Cuando llegué a Venezuela me encontré con gente que había en la ESMA, y todos con la visa conseguida por Grasselli.
Robo de bienes
Nilda relató que sus captores estaban interesados en las dos propiedades que tenía a su nombre en La Plata, las que le fueron robadas y luego vendidas.
Justicia
"Espero que se haga justicia", dijo Nilda para concluir su declaración.
El caso de Juan José Delgado (383)
Le decían "Pepe" o "Pepino". Era delegado general de la Caja de Ahorro y Seguro. El 5 de septiembre de 1977 fue privado ilegalmente de su libertad en la Ciudad de Buenos Aires. Fue llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Habría sido "trasladado" y sigue desaparecido.
El testimonio de Cornelio, hermano de Juan José
"Me llamó la compañera que tenía en ese momento, con quien convivía, y me dijo que él no había asistido al lugar donde ellos habían fijado su residencia. A partir de ahí, opté por buscar un abogado que hiciera un hábeas corpus. En ese momento era muy crítico. Conseguí después de mucho trabajo el hábeas corpus correspondiente. Después del tiempo que requería la ley en ese momento, fui a buscar contestación y fueron todas negativas. Después pasó mucho tiempo y fui a oficinas de organismos de derechos humanos en la calle Cerrito, cerca de la Avenida Corrientes, donde habían sufrido el robo de todos los planos que tenían. Entró gente que se llevó todo. Luego, hubo una comunicación telefónica que decía que fuese a unos organismos de derechos humanos en la calle Moreno y Diagonal Sur, por esa zona… Fui a la oficina y me dijeron sí. Pregunté quién pidió eso y me dijeron que habían sido sus compañeros", contó el testigo, quien se puso a llorar desconsoladamente.
"Serían compañeros del trabajo, porque él era delegado de la Caja de Ahorro, y para no comprometerse supongo que no dieron sus nombres. Imagino que su integridad correría cierto riesgo. Después, la citación que recibí fue de acá. Hasta ahí es todo lo que sé", agregó.
Juan José
"Era muy parecido a mí, modestia aparte. Era afable y de muy buen carácter. Le gustaba ser amable con la gente, los atendía, les solucionaba problemas. Era una buena persona. Le gustaba cantar, bailaba bien, sobre todo folclore. Tenía que pasar una locomotora para que reaccionara mal".
El caso de Antonio Pagés (222)
Tenía 15 años de edad cuando fue secuestrado y llevado a la ESMA, entre el 21 de agosto de 1977, en la puerta de la Iglesia Santa Elena, de la Ciudad de Buenos Aires. El operativo estuvo a cargo del Grupo de Tareas 3.3.2. Después de 36 horas fue liberado.
El testimonio de Antonio
"En esa época mi grupo de relación era una Parroquia en Palermo, la Santa Elena, en la calle Seguí. Yo solía ir todos los sábados y domingos a la tarde. Ese era mi movimiento habitual. De manera excepcional, porque el 18 de agosto era el Día de Santa Elena, me piden como favor que vaya el domingo a la mañana, que no iba nunca, con mi guitarra. Me retiro con una chica con la que fuimos novios, quien me acompaña a mi casa. A media cuadra de la Iglesia, entre Ugarteche y Malabia, me paran tres personas que salen de un Falcon blanco. Piden que nos identifiquemos. ´Esa señorita se puede ir´, dicen, pero que yo no. Inmediatamente, me imaginé de qué podía tratarse. Me invitan a subir al auto para confirmar la dirección donde vivía. Empieza un diálogo sobre mi edad, mi familia, qué hacía yo, el colegio al que iba. Damos vuelta por Libertador, calle Salguero, que en ese entonces tenía una vuelta que no tiene más. Fuimos por esa vuelta hasta mi casa. Yo tenía nada más que mi guitarra", contó el sobreviviente.
Hermanos
Rosa y Guillermo, hermanos de Antonio y Gloria también fueron víctimas de delitos de lesa humanidad. En el caso de ellos, ambos fueron secuestrados y desaparecidos en el marco del circuito represivo "ABO", integrado por los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio Atlético, Banco y Olimpo. Rosa y Guillermo militaban en Montoneros y siguen desaparecidos.
"´¿Tenés hermanos? ¿Cómo se llaman?´, me preguntan. Terminando el tramo de Libertador me dicen: ´¿dónde viven tus hermanos?´. Me lo dicen con ironía. Ahí me quebré y se da vuelta la situación. Me ponen una capucha negra y me tiran al piso del auto. Había tres personas. Se hablaban muy neutramente, en un lenguaje poco claro", recordó el testigo y luego narró que le pusieron grilletes y esposas. "Me llevan a una sala grande, donde empiezan a hacerme un montón de preguntas. Paso por una habitación que tenía un olor fuertísimo a desinfectante, que todavía me acuerdo. Ese es el momento de máximo temor de esos días que estuve (en la ESMA). Se me identifica una persona como Luis, que es quien me va a interrogar. Empiezan a preguntar muchas cosas sobre mi hermano y mi hermana. Cambia la persona que pregunta".
Información
"Me dicen que no me haga el vivo, porque ellos tienen más información que yo. Me ponen de pie, me bajan la cabeza. Cuando dicen ´dame un tabique para éste´, no sabía qué era un tabique, y eso me dio temor. Me bajan la cabeza así y ponen delante mío un cuaderno. Estaba el teléfono que había tachado: el número de teléfono que había usado y estaba desactivado. Veo los pies de todo. Borceguíes verdes… muchas preguntas. Me dicen que ayudara. Ellos oscilaban preguntar entre Guillermo y Rosita", sostuvo Antonio.
"En la segunda noche que paso me despiertan. Me dicen que junte mis cosas. Viene Luis, me da un consejo: que no me haga montonero, que no milite. Me llevan al auto y me dejan en el Hospital Fernández. Me dicen que no me dé vuelta".
Próxima audiencia
El juicio continuará el jueves 12 de diciembre desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales.
Fuente:EspacioMemoriayDDHHExEsma
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