17 de diciembre de 2013

SALTA: Ni cortos ni perezosos, los defensores pidieron absoluciones para todos.

17.12.2013
Los acusados contaron con una barra que aplaudió todos los alegatos
Ni cortos ni perezosos, los defensores pidieron absoluciones para todos

Cristina Cobos (izq). esposa del desaparecido conscripto Víctor Brizzi, los familiares de éste y el abogado David Leyva.
(Por Elena Corvalán, directora de Radio Nacional-Salta).- Los cinco abogados defensores que participan del juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en esta ciudad coincidieron ayer en pedir la absolución de todos los imputados. Hablaron en una sala en la que las diferencias entre los familiares de las víctimas y los de los imputados se sintieron más que nunca. Cada alegato se cerró con aplausos de éstos. Hubo reivindicación de la teoría de los dos demonios, de la especie de que muchos desaparecidos viven los más campantes en el extranjero. Y hubo también situaciones cómicas, de humor negro.

A los parientes del sanguinario comisario Joaquín Guil, que asisten a todas las audiencias, se sumaron familiares del coronel retirado Ricardo Benjamín Isidro De la Vega, que mostraron energía a la hora de celebrar los que consideraban aciertos verbales de los defensores.

En este contexto, algunos alegatos retrotrajeron el debate a expresiones ya dejadas de lado por políticamente incorrectas. “Todos somos seres humanos, acá no importa si se cometió delitos de lesa humanidad o no”, sostuvo el abogado Luis Garzón, que asiste al policía y ex futbolista Mario Reinaldo Pachao, acusado de torturar al detenido Ernesto Luis Mamaní, tras afirmar que veía en el alegato del fiscal Ricardo Toranzos el peligro de abandonar la legalidad.

Tras cartón, Luis Garzón apuntaló la desacreditada teoría de los dos demonios al asegurar que comprende el dolor “de todos los seres que sufrieron, sin distinción de bandos”. Y seguidamente afirmó que la acusación contra Pachao “es falaz” y que Mamaní la hizo con el solo objetivo de cobrar una indemnización.

El abogado Orfeo Maggio, que defiende a De la Vega, revivió la estrategia de los represores de afirmar que los desaparecidos están vivos fuera del país: “¿Y si (Víctor) Brizzi está vivo? ¿Y si Brizzi está en otro país? Es algo que no lo sabemos”, sostuvo al tratar de desacreditar el testimonio de Cristina Cobos, la esposa del conscripto desaparecido el 8 de enero de 1976 del Regimiento de Caballería y por cuyo hecho está siendo juzgado el militar.

El letrado negó el secuestro del joven militante peronista y sostuvo que “no se puede condenar a nadie” porque se podría caer en “la injusticia de que se condene a personas por un hecho que no sabemos siquiera si existió”.

El defensor oficial Martín Bomba Royo afirmó, entre otras consideraciones, que hay quienes buscan involucrar al general Héctor Ríos Ereñú por su paso como jefe del Estado Mayor del Ejército durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Se valió para ello de una falsificación en el libro histórico del Regimiento de Monte 28, del que Ríos Ereñú fue jefe en 1976, por lo que se le imputa participación en los secuestros y homicidios del médico Pedro Urueña y el dirigente de la JP Jorge René Santillán.

Tras afirmar que la viuda de Urueña, Nicolasa Tristán, está afectada en “su psique” por los sucesos que vivió, el defensor sostuvo que no hay pruebas de la participación del militar en estos hechos.

Ya pasadas las 16, Petrina empezó planteando la prescripción de la acción penal, y la “nulidad de todas las acusaciones por la indeterminación” de esas acusaciones. En ambos casos, sostuvo que la consecuencia lógica es la “absolución y la inmediata libertad” de sus defendidos los militares Carlos Mulhall, Miguel Gentil, Virtom Mendíaz, Joaquín Cornejo Alemán, Marcelo Gatto y Fernando Chaín;  los comisarios Joaquín Guil, Julio Correa, Ramón Vivas y Víctor Hugo Almirón y el policía Felipe Caucotta; el ex federal y ex guardiacárcel Juan Carlos Alsugaray  y el civil Juan Manuel Ovalle.

Luego comenzó a desgranar cada expediente. Iba por el octavo cuando el presidente del Tribunal interrumpió la audiencia hasta hoy, a las 8.30. Hora a partir de la cual está programado que Petrina continue con su exposición.

Un delito común

El abogado Dardo Verchán sostuvo ayer que la desaparición del ex policía Pedro Bonifacio Vélez, ocurrida el 27 de mayo de 1977, “no tiene nada que ver con delitos de lesa humanidad”. Si se trata de un delito común, está prescripto y su defendido, el policía Raúl Eduardo Toledano, debería ser absuelto.

Para el fiscal Ricardo Toranzos este hecho quedaba comprendido en el plan sistemático de eliminación de personas, y pidió que Toledano sea condenado a prisión perpetua. Vélez fue secuestrado cuando se encontraba en un hotel con su pareja, Rosa Muruaga, quien refirió que el hombre le había contado que temía por su vida y que si le pasaba algo, el responsable era Joaquín Guil. Los hermanos del policía contaron que Toledano anduvo buscándolo la noche de su desaparición.

Verchán afirmó que no hay pruebas de que Toledano haya participado de este hecho. Además, sostuvo que en mayo de 1977 Toledano “no revestía” estado policial dado que había sido suspendido preventivamente en diciembre de 1976 y reingresó a las filas activas recién en junio de 1977.

El abogado recordó que Vélez era “un aliado, un integrante de una fuerza de elite” que dirigía Joaquín Guil. “Debe de haber ocurrido una interna entre ellos y esa interna haber terminado con la vida de Vélez”, especuló.
 
De vacaciones en la escuelita
La extensa jornada de alegatos tuvo también momentos de distensión. Uno lo provocó el abogado Orfeo Maggio cuando reconoció que Ricardo de la Vega fue a la Escuela de las Américas en Panamá de vacaciones, como viaje de fin de curso. “No fue a hacer un curso de inteligencia. (…) Fue a la playa, a descansar”, afirmó el defensor.

Dicha escuela imparte instrucción militar de los Estados Unidos y es considerada una base de formación para la desestabilización de América Latina.

La risa franca la despertó el defensor oficial Federico Petrina, que en un momento de fervorosa defensa del comisario Julio Correa se refirió a los jueces como “señores comisarios”.
Fuente:Telam


El turno de las defensas en la Megacausa
Por Elena Corvalan 
El juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en Salta desde mayo del año pasado continuará hoy con los alegatos de los abogados defensores, los defensores oficiales Federico Petrina y Martín Bomba Royo y los abogados particulares, Orfeo Maggio, Dardo Verchán y Luis Garzón. 

El Tribunal Oral Federal de Salta tiene previsto que haya audiencias hoy y mañana, día en que se supone que se les permitirá a los 17 acusados que digan sus últimas palabras antes de que los jueces Carlos Jiménez Montilla, Marcelo Juárez Almaraz y Marta Liliana Snopek pasen a deliberar para dar a conocer su sentencia el próximo 20 de este mes. 

La Fiscalía y las querellas han pedido condenas para todos los acusados, si bien las penas solicitadas van desde la reclusión perpetua hasta los 3 años y 8 meses, según el tipo y la cantidad de delitos que se les imputan a los militares Carlos Alberto Mulhall, Héctor Ríos Ereñú, Joaquín Cornejo Alemán, Miguel Gentil y Virtom Modesto Mendíaz; los policías Joaquín Guil y Raúl Toledano; el civil Juan Manuel Ovalle, el guardiacárcel Juan Carlos Alzugaray; los policías Julio Correa, Víctor Hugo Almirón, Jacinto Vivas, Felipe Caucotta y Mario Pachao, y los militares Ricardo Benjamín Isidro de la Vega, Marcelo Gatto y Fernando Chaín. Mulhall, Gentil, Guil y Alzugaray ya cuentan con condenas por delitos de lesa humanidad. 

Los demás son juzgados por primera vez por su participación en el terrorismo de Estado. Más denuncias por delitos de lesa humanidad 

El abogado David Leiva denunció al militar retirado Ricardo Benjamín Isidro de la Vega y al policía Oliver Corregidor, por su supuesta participación en delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar. La denuncia fue presentada el 3 de este mes ante el fiscal federal Eduardo Villalba. 

Esta vez Leiva acusó a De la Vega por los secuestros y las desapariciones del matrimonio integrado por Gemma Ana María Fernández Arcieri y Héctor Gamboa, la docente Silvia Aramayo y el estudiante Carlos Figueroa Rojas. También lo responsabilizó por el homicidio del estudiante Martín Miguel Cobos. Todos hechos cometidos en la madrugada del 25 de septiembre de 1976, en la ciudad de Salta 

Los datos para esta nueva denuncia surgieron del juicio oral y público que está realizándose en estos momentos y que es conocido como Mega Causa. 

Sobre De la Vega, el abogado sostuvo que como ayudante del jefe del Ejército en Salta, Carlos Alberto Mulhall, formó parte de la cadena de mando y por lo tanto también tuvo participación en los delitos ordenados por éste. 

“En el juicio reconoció que llevaba la agenda (de Mulhall), entre ella lo referido a la comunidad informativa”, donde se reunía información sobre las personas que eran consideradas enemigas para el régimen militar, sostuvo Leiva al referirse a las razones por las cuales se hizo esta nueva acusación en contra de De la Vega, que en este juicio responde por la privación ilegal de la libertad del conscripto Víctor Brizzi. 

Con anterioridad, el militar ya fue denunciado también por el homicidio de Brizzi. En cuanto a Corregidor, el denunciante pidió que se lo investigue porque en la inspección ocular, en el marco de la Mega Causa, quedó claro que desde el lugar donde se encontraba (de custodia en la casa del comisario Ulloa, a más de una cuadra de la casa de los Gamboa) no pudo ser testigo del secuestro del matrimonio, como siempre dijo. Para el querellante, las afirmaciones de Corregidor son parte de las previsiones que los represores tomaron para asegurarse la impunidad. 

Por esta misma razón Leiva también pidió que se investigue a todos los policías que participaron del sumario policial realizado a raíz del secuestro de los Gamboa. Y planteó que debe investigarse el secuestro del que fue víctima la entonces pequeña hija del matrimonio, Mariana Gamboa, hoy querellante en este juicio. Y solicitó que se investigue el robo en la casa de los Gamboa, en el barrio Santa Lucía. 
Fuente:ChacoDiaPorDia
Envío:Agnddhh


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