Lesa humanidad
Testimonio reforzó lo relatado por Lucy María
San Luis (Pelr) 13-12-13. El tribunal federal integrado por José María Pérez Villalobo -quien presidió la audiencia de ayer-, Marcelo Alvero, Héctor Cortes y Oscar Hergott; escuchó tres testimonios por la mañana, siendo el más trascendente el de Isabel Lucero de Palma, quien reforzó el que realizó la víctima de torturas, violaciones y vejaciones en Villa Mercedes en la última dictadura militar, Lucy María. También se escucharon los testimonios de Martín Chacón -hijo de Domingo Chacón, secuestrado en Luján, en el norte provincial- y el de Gustavo García -hijo de Rafael Roberto García, secuestrado en San Luis en julio del 76-. Por la tarde, se tomó testimonial a Segundo Ledesma -padre del desaparecido Pedro Valentín Ledesma-, el cual se realizó en su domicilio debido a su avanzada edad y precaria salud. Luego de su testimonio, se constituyeron en la Comisaría Segunda para hacer una inspección ocular.
Lucy María
Isabel Lucero de Palma, era empleada administrativa policial en Villa Mercedes por aquellos años y se enteró de la detención de Lucy María “porque el padre y el tío de Lucy eran muy amigos de mi marido”, refirió y esa condición llevó a los familiares de María a preguntarle si sabía algo sobre su estado de salud y si estaba detenida en esa ciudad. Al poco tiempo supo que quien estaba detenida en la dependencia policial donde trabajaba, era precisamente la joven que era intensamente buscada por sus familiares. A partir de allí, comenzó a interesarse por la joven y a brindarle una especie de protección. Confirmó en un todo la declaración que realizó Lucy María la semana pasada, una de las más conmovedoras hasta el momento. Por ejemplo que el calabozo era pequeño e inmundo, que estaba lleno de ratas, que había un colchón tan sucio que la joven dormía siempre en una silla, lejos de ese colchón. Que a la noche se la llevaban -según el relato de María a la base aérea Villa Reynolds-, y aunque dijo no saber a dónde, sí pudo saber que algo le hacían a la noche -turno que ella nunca cubría- porque a la mañana siguiente siempre la encontraba en muy mal estado, producto de las vejaciones y torturas que le propinaban estos cobardes. Que cuando la vio por primera vez estaba muy sucia y que ella la ayudaba a higienizarse a diario.
Lucero explicó los motivos por los cuales los grupos de tareas se ‘fijaron’ en Lucy María para secuestrarla. Señaló que estudiando Psicología fue invitada a participar de un grupo político dentro de la carrera, pero como no le había gustado lo que se trataba, se había alejado. Aunque se retiró del grupo proizquierdista, su nombre quedó registrado en la agenda de quien lo dirigía y al ser secuestrado éste, también salieron en busca de todos aquellos que figuraban en su agenda, incluida Lucy María.
Su preocupación por Lucy la llevó a tener fuertes cruces con su jefe “un aviador de apellido Morales”. En una oportunidad le pidió permiso para sacarla a la siesta a tomar un poco de sol, porque hacía mucho frío y Morales le respondió que “usted quiere mover una pared con una mano. Estos comunistas no cambian”. En otra oportunidad volvió a cruzarse con Morales, cuando le solicitó que la dejara estar con ella en su oficina. En ambas peticiones, recibió reprimendas verbales de Morales, pero en ambas accedió. Es así que estando en su oficina con Lucy, “cada vez que escuchaba la voz de Morales, se me desmayaba” y tenía que ver con el terror que sentía, puesto que era uno de los que se la llevaba por las noches a Villa Reynolds.
También comentó haber tenido una discusión con Nelson Humberto Godoy, jefe de la base aérea y quien fuera señalado como el principal director de las torturas recibidas por Lucy. La misma tuvo que ver con el estado civil de Lucero, quien nunca se casó con Palma, sino que vivieron en concubinato. Ante esto, Godoy le reprochó que viviera en concubinato siendo miembro de la fuerza policial, algo que no estaba bien visto por los genocidas. Luego de la reprimenda, Lucero de Palma tomó la palabra y “le dije si justamente él me podía decir eso, cuando él vivía en una pensión y mantenía relaciones amorosas con una empleada de allí, siendo que tenía familia en Santa Fe” de donde era oriundo. Hipocresía de la más barata, que le dicen.
Martín Chacón
Antes de escuchar a Lucero de Palma, dio su testimonio Martín Chacón, quien poco pudo aportar puesto que a la fecha en que su padre, Domingo Chacón, fue secuestrado de su vivienda en Luján, localidad ubicada en el norte provincial, tenía 5 años de vida.
Lo que sí pudo asegurar, es que estaba con su padre y su abuela, y que llegan dos hombres de civil por el frente de la vivienda, preguntando por su padre. Que él contestó que estaba y su abuela que no. Entonces ingresaron por la fuerza y una vez adentró vio que otros dos hombres -también de civil- habían ingresado por el fondo y que traían a su padre. Luego se lo llevaron y no lo volvió a ver nunca más. Aseguró que ninguno de esos cuatro hombres integraba la fuerza policial de Luján, porque la Comisaría quedaba en frente a su casa y que conocía a todos los policías de allí.
Gustavo García
En tercer lugar, se escuchó a Gustavo García, hijo de Rafael Roberto García, secuestrado en San Luis en julio del 76, quien al momento del hecho tenía 6 años. Dijo que su padre trabajaba en la Cerámica San José y que era delegado del gremio correspondiente y peronista. Detalló que estando en la casa de su abuela materna, vio que en la de sus abuelos paternos, que quedaba a 100 metros, había militares y policías y que cuando llegaron estaba todo revuelto, mucha agua en el piso, una enciclopedia tirada en el charco de agua y un tiro en la puerta de ingreso. Lo más importante que aportó, es que un tal Miguel Ángel Villegas le dijo hace un tiempo que en aquellas épocas era colimba y que a un grupo le entregaron una lista de gente que había que detener, entre los que estaba el nombre de su padre. Esto hizo que la querella pidiera que se llame a testificar a Villegas. Otro dato, fue que el hermano que trabaja en una fábrica en el Parque Industrial, le aseguró que excavando en el fondo del predio habían encontrado restos óseos, por lo que seguramente se dispondrá una inspección en el lugar.
Segundo Ledesma
Por la tarde, el tribunal y las partes se constituyeron en el domicilio de Segundo Ledesma, padre de Pedro Valentín Ledesma, arrebatado de sus brazos luego que lo liberaran de la Comisaría Segunda, en la calle San Juan. En el primer juicio, Ledesma aseguró haber visto a Carlos Plá y al “Japonés” Becerra, liderar el grupo que secuestró a su hijo, siendo en la actualidad un desaparecido. La decisión de ir hasta el domicilio, se tomó teniendo en cuenta la avanzada edad de Ledesma y su deteriorada salud. Luego de tomarle la testimonial, se dirigieron hasta la Comisaría Segunda para hacer una inspección ocular a partir de lo que iba relatando Segundo Ledesma.
Informe: Carlos Rubén Capella
carlosrcapella@yahoo.com.ar
Lucy María
Isabel Lucero de Palma, era empleada administrativa policial en Villa Mercedes por aquellos años y se enteró de la detención de Lucy María “porque el padre y el tío de Lucy eran muy amigos de mi marido”, refirió y esa condición llevó a los familiares de María a preguntarle si sabía algo sobre su estado de salud y si estaba detenida en esa ciudad. Al poco tiempo supo que quien estaba detenida en la dependencia policial donde trabajaba, era precisamente la joven que era intensamente buscada por sus familiares. A partir de allí, comenzó a interesarse por la joven y a brindarle una especie de protección. Confirmó en un todo la declaración que realizó Lucy María la semana pasada, una de las más conmovedoras hasta el momento. Por ejemplo que el calabozo era pequeño e inmundo, que estaba lleno de ratas, que había un colchón tan sucio que la joven dormía siempre en una silla, lejos de ese colchón. Que a la noche se la llevaban -según el relato de María a la base aérea Villa Reynolds-, y aunque dijo no saber a dónde, sí pudo saber que algo le hacían a la noche -turno que ella nunca cubría- porque a la mañana siguiente siempre la encontraba en muy mal estado, producto de las vejaciones y torturas que le propinaban estos cobardes. Que cuando la vio por primera vez estaba muy sucia y que ella la ayudaba a higienizarse a diario.
Lucero explicó los motivos por los cuales los grupos de tareas se ‘fijaron’ en Lucy María para secuestrarla. Señaló que estudiando Psicología fue invitada a participar de un grupo político dentro de la carrera, pero como no le había gustado lo que se trataba, se había alejado. Aunque se retiró del grupo proizquierdista, su nombre quedó registrado en la agenda de quien lo dirigía y al ser secuestrado éste, también salieron en busca de todos aquellos que figuraban en su agenda, incluida Lucy María.
Su preocupación por Lucy la llevó a tener fuertes cruces con su jefe “un aviador de apellido Morales”. En una oportunidad le pidió permiso para sacarla a la siesta a tomar un poco de sol, porque hacía mucho frío y Morales le respondió que “usted quiere mover una pared con una mano. Estos comunistas no cambian”. En otra oportunidad volvió a cruzarse con Morales, cuando le solicitó que la dejara estar con ella en su oficina. En ambas peticiones, recibió reprimendas verbales de Morales, pero en ambas accedió. Es así que estando en su oficina con Lucy, “cada vez que escuchaba la voz de Morales, se me desmayaba” y tenía que ver con el terror que sentía, puesto que era uno de los que se la llevaba por las noches a Villa Reynolds.
También comentó haber tenido una discusión con Nelson Humberto Godoy, jefe de la base aérea y quien fuera señalado como el principal director de las torturas recibidas por Lucy. La misma tuvo que ver con el estado civil de Lucero, quien nunca se casó con Palma, sino que vivieron en concubinato. Ante esto, Godoy le reprochó que viviera en concubinato siendo miembro de la fuerza policial, algo que no estaba bien visto por los genocidas. Luego de la reprimenda, Lucero de Palma tomó la palabra y “le dije si justamente él me podía decir eso, cuando él vivía en una pensión y mantenía relaciones amorosas con una empleada de allí, siendo que tenía familia en Santa Fe” de donde era oriundo. Hipocresía de la más barata, que le dicen.
Martín Chacón
Antes de escuchar a Lucero de Palma, dio su testimonio Martín Chacón, quien poco pudo aportar puesto que a la fecha en que su padre, Domingo Chacón, fue secuestrado de su vivienda en Luján, localidad ubicada en el norte provincial, tenía 5 años de vida.
Lo que sí pudo asegurar, es que estaba con su padre y su abuela, y que llegan dos hombres de civil por el frente de la vivienda, preguntando por su padre. Que él contestó que estaba y su abuela que no. Entonces ingresaron por la fuerza y una vez adentró vio que otros dos hombres -también de civil- habían ingresado por el fondo y que traían a su padre. Luego se lo llevaron y no lo volvió a ver nunca más. Aseguró que ninguno de esos cuatro hombres integraba la fuerza policial de Luján, porque la Comisaría quedaba en frente a su casa y que conocía a todos los policías de allí.
Gustavo García
En tercer lugar, se escuchó a Gustavo García, hijo de Rafael Roberto García, secuestrado en San Luis en julio del 76, quien al momento del hecho tenía 6 años. Dijo que su padre trabajaba en la Cerámica San José y que era delegado del gremio correspondiente y peronista. Detalló que estando en la casa de su abuela materna, vio que en la de sus abuelos paternos, que quedaba a 100 metros, había militares y policías y que cuando llegaron estaba todo revuelto, mucha agua en el piso, una enciclopedia tirada en el charco de agua y un tiro en la puerta de ingreso. Lo más importante que aportó, es que un tal Miguel Ángel Villegas le dijo hace un tiempo que en aquellas épocas era colimba y que a un grupo le entregaron una lista de gente que había que detener, entre los que estaba el nombre de su padre. Esto hizo que la querella pidiera que se llame a testificar a Villegas. Otro dato, fue que el hermano que trabaja en una fábrica en el Parque Industrial, le aseguró que excavando en el fondo del predio habían encontrado restos óseos, por lo que seguramente se dispondrá una inspección en el lugar.
Segundo Ledesma
Por la tarde, el tribunal y las partes se constituyeron en el domicilio de Segundo Ledesma, padre de Pedro Valentín Ledesma, arrebatado de sus brazos luego que lo liberaran de la Comisaría Segunda, en la calle San Juan. En el primer juicio, Ledesma aseguró haber visto a Carlos Plá y al “Japonés” Becerra, liderar el grupo que secuestró a su hijo, siendo en la actualidad un desaparecido. La decisión de ir hasta el domicilio, se tomó teniendo en cuenta la avanzada edad de Ledesma y su deteriorada salud. Luego de tomarle la testimonial, se dirigieron hasta la Comisaría Segunda para hacer una inspección ocular a partir de lo que iba relatando Segundo Ledesma.
Informe: Carlos Rubén Capella
carlosrcapella@yahoo.com.ar
Fuente:PeriodistasenlaRed
Envío:Agnddhh
13.12.2013
Jefes militares y policiales, jueces y el obispo los amenazaron y obstaculizaron
Familiares de un artesano desaparecido narraron penurias al buscarlo en el San Luis de la dictadura
Familiares y ex detenidos son el sostén de los juicios al terrorismo de Estado
San Luis.- Familiares de Domingo Chacón, artesano del vidrio desaparecido durante la última dictadura militar, afirmaron hoy ante el Tribunal Oral Federal, que juzga en San Luis a 29 acusados por crímenes de lesa humanidad, que en aquellos años fueron amenazados por el juez Federal Carlos Pereyra González para dejar de investigar su desaparición, bajo pena de ser procesados. La hermana de la víctima, Melania Adoración Chacón, agregó además que el obispo de San Luis, Juan Rodolfo Laise, le aseguró en esos días que "son ellos mismos los que se autosecuestran", cuando durante una celebración por la fiesta de la Virgen de Luján se le acercó a pedirle por Domingo.
Jefes militares y policiales, jueces y el obispo los amenazaron y obstaculizaron
Familiares de un artesano desaparecido narraron penurias al buscarlo en el San Luis de la dictadura
Familiares y ex detenidos son el sostén de los juicios al terrorismo de Estado
San Luis.- Familiares de Domingo Chacón, artesano del vidrio desaparecido durante la última dictadura militar, afirmaron hoy ante el Tribunal Oral Federal, que juzga en San Luis a 29 acusados por crímenes de lesa humanidad, que en aquellos años fueron amenazados por el juez Federal Carlos Pereyra González para dejar de investigar su desaparición, bajo pena de ser procesados. La hermana de la víctima, Melania Adoración Chacón, agregó además que el obispo de San Luis, Juan Rodolfo Laise, le aseguró en esos días que "son ellos mismos los que se autosecuestran", cuando durante una celebración por la fiesta de la Virgen de Luján se le acercó a pedirle por Domingo.
Melania dijo que en la búsqueda de su hermano le escribió una carta al jefe del ejército de San Luis, Miguel Angel Fernández Gez, de la que recibió respuesta el 5 de octubre de 1976 -según consta en el sobre que se agregó como prueba a la causa-, en la que el militar le aseguró que Domingo Chacón no figuraba como detenido en ninguna repartición y se instruía a la policía para que investigara los hechos de su desaparición.
Moisés Farut, esposo de Melania y cuñado de la víctima, también declaró ante el Tribunal y corroboró los dichos de su esposa y de su sobrino Martín en cuanto a cómo se realizó el procedimiento en el que una grupo de tareas se llevó a Domingo el 26 de septiembre de 1976 de su casa, en la localidad de Luján, diciendo que "eran amigos y que ya lo traían de vuelta". Moisés afirmó que buscaron a Domingo en las cárceles de Devoto, de La Plata y de Corrientes sin ningún resultado y que presentaron junto a Jesús Chacón, hermano de la víctima, una denuncia ante la comisaría de Luján, localidad en la fue secuestrado. Relató que tres o cuatro días después de su desaparición "hubo un nuevo allanamiento en la casa de Domingo del que participaron entre 20 y 30 integrantes del ejército y el comisario del pueblo, Cecilio Muñoz". "Yo fui a la casa de mi suegra, porque mi hija de 16 años estaba con ella y temí que algo le pasara. Me dejaron entrar con las manos en alto. No se llevaron nada. Creo que buscaban armas o municiones. Nunca vi si llevaban una orden pero sé que mi suegra no firmó nada", aseguró.
En ambas declaraciones, el matrimonio coincidió en señalar que la respuesta de las autoridades a sus reclamos fue "no se lo llevó nadie. No está detenido en ningún lugar" y explicaron que fueron citados a la morgue a reconocer un cuerpo que podía ser el de Domingo, pero que finalmente no lo vieron ya que, la empleada del lugar, Irma de Leyes, les dijo que "los cuerpos habían sido retirados por los bomberos". Según afirmaron, "lo que si existía en el juzgado Federal de San Luis, era una denuncia extensa de la ex mujer de Domingo y madre de sus tres hijos, que lo inculpaba pero que nunca tuvieron ninguna citación para darles respuesta a sus pedidos.
Haidé Avila se encontraba separada de Domingo Chacón y luego de su desaparición entregó a sus dos hijos mayores a la familia paterna y se llevó a Córdoba al más pequeño. La historia fue relatada ayer por Martín, uno de los hijos de Domingo quien afirmó que luego de la desaparición de su padre, su familia se desmembró por completo y volvió a ver a su hermano menor recién luego de 30 años.
Sobre las respuestas de la Justicia Federal de San Luis, encabezada por el Juez Carlos Pereyra González, Melania aclaró que "me citaron pero para decirme que yo no tenía que andar averiguando nada y que si seguía preguntando me iba a procesar".
El Tribunal retomó su actividad pasadas las 17 con una visita ocular a la granja "la Amalia", lugar denunciado por víctimas, familiares y miembros de la APDH de San Luis como un centro clandestino de torturas. Ayer por la tarde, en una actividad similar, los jueces tomaron declaración domiciliaria a Segundo Valentín Ledezma, padre de Pedro Valentín Ledezma, estudiante de pedagogía de la UNSL, desparecido luego de que firmara su libertad en dependencias de la Comisaría Segunda de esta capital.
Segundo Ledezma ratificó en todos sus dichos la denuncia que realizó el día en el que le arrebataron a Pedro a tres cuadras de la dependencia policial y su declaración fue confirmada por la de un policía que prestó servicios en el lugar la noche del secuestro.
De esas declaraciones surgió también que el acta de liberación de Pedro se encontraba ya firmada cuando fue rubricada por él y por su padre, por el sumariante policial, Enrique Manuel Ortuvia Salinas y que el jefe de la comisaría, Becerra realizó con los oficiales de la repartición, una maniobra distractiva para permitir que el ejército con Esteban Plá como jefe de tareas lo secuestrara nuevamente y lo desapareciera.
Las audiencias se reanudarán el jueves próximo a las 9.30, en lo que será la última semana de debate oral antes de la feria judicial.
Fuente:Telam

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