14 de diciembre de 2013

TUCUMÁN: 37 represores condenados a cárcel común y 4 absoluciones-Organismos de DDHH apelarán las penas menores y absoluciones.

CULMINO EL MEGAJUICIO POR LOS CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCION JEFATURA Y ARSENALES
37 represores condenados en Tucumán
En el juicio hubo además cuatro absoluciones, entre ellas, la del capellán Mijalchiyk y el escribano Benedicto.
El juicio permitió reconstruir parte de la historia de 215 víctimas del terrorismo de Estado en Tucumán.Imagen: Télam
El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a 37 represores por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. El juicio oral en la megacausa “Jefatura II - Arsenales II” concluyó además con cuatro absueltos, incluidos el capellán José Eloy Mijalchiyk y el escribano Juan Carlos Benedicto, dos de los cuatro civiles que llegaron a juicio como imputados. Lejos de las 33 condenas a prisión perpetua que había solicitado el Ministerio Público Fiscal, el tribunal presidido por Carlos Jiménez Montilla e integrado por Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga dictó cuatro penas máximas, en tanto el resto de las condenas van de dos a veinte años de cárcel. El fallo fue cuestionado por familiares de víctimas y miembros de organismos de derechos humanos, que esperaban penas mayores para un juicio en el que se investigaron secuestros, tormentos, allanamientos ilegales, abusos deshonestos, violaciones y homicidios contra 215 víctimas.

“Vamos a trabajar desde la Casación en los casos de altos rangos de Gendarmería, que formaron parte de la Inteligencia del proceso y no tienen prisión perpetua”, afirmó Laura Figueroa, querellante y representante de Familiares de De-saparecidos de Tucumán (Fadetuc). La abogada, que representó a la mayoría de las víctimas del juicio, también rechazó la absolución del sacerdote Mijalchiyk. “Muchas de las personas que estuvieron detenidas en el ex Arsenal fueron interrogadas por este sacerdote, quien estuvo de acuerdo en que ellos fueran golpeados y torturados”, recordó. “Lamentablemente el tribunal sólo escuchó al cómplice militar Osvaldo Pérez, por eso está absuelto Mijalchiyk”, agregó Figueroa.

El centro clandestino que funcionó en el ex arsenal Miguel de Azcuénaga, en las afueras de San Miguel de Tucumán, se caracterizó por ser el destino final de un circuito represivo que abarcó a varias provincias del noroeste argentino. La megacausa comenzó con 44 imputados en el banquillo, de los cuales tres fueron separados a último momento por problemas de salud. El juicio oral se desarrolló durante trece meses, lapso en el cual prestaron testimonio más de 400 testigos, que permitieron reconstruir parte de la historia de los crímenes de lesa humanidad en Tucumán contra un total de 215 víctimas.

Ayer, en el sector de invitados especiales, junto a funcionarios nacionales y provinciales se ubicó Susana Trimarco, la madre de Marita Verón. “De un lado gritan ‘asesinos’; del otro, ‘justicia’”, contó por Twitter la periodista Gaby Baigorri. Pasadas las 18.30, los secretarios Mariano Zavalía y Florencia Pero comenzaron a leer la sentencia. “Los familiares de víctimas estrujan las fotos de sus víctimas, las ponen sobre sus pechos y las besan”, apuntó la cronista.

De los cuatro condenados a prisión perpetua, tres son policías de la provincia de Tucumán: Luis Armando de Cándido, Ricardo Oscar Sánchez y Roberto Heriberto Albornoz. El cuarto es el militar Luis Orlando Varela. Veinte años de prisión recibieron los militares retirados Alfredo Ernesto Moore y Ramón Alfredo Ojeda Fuente. Los ex gendarmes Tomás Adolfo Güemes, Marcelo Omar Godoy, Alberto Héctor Rafael Montes de Oca, Ernesto Rivero y Benito Palomo recibieron penas de 18 años de prisión, igual que el militar Augusto Leonardo Neme. Un año menos recibió el gendarme José Carlos Sowinski, en tanto otros siete policías fueron condenados a 16 años de prisión: se trata de Juan Alberto Abraham, Rolando Reyes Quintana, Hugo Javier Figueroa, Oscar Humberto Gómez, Félix Insaurralde, Antonio Esteban Vercellone y Angel Custodio Moreno. La misma pena recibieron los militares Ramón Ernesto Cooke, Fernando Torres y Camilo Angel Colotti. Quince años recibieron el policía Guillermo Augusto Ugarte y los militares Hugo Enzo Soto y Pedro Osvaldo Caballero, catorce el policía Miguel Angel Chuchuy Linares y los militares Carlos Eduardo Trucco y Ariel Rolando Valdiviezo, y doce el militar Mario Miguel D’Ursi. Diez años de prisión deberán cumplir los policías Pedro Joaquín Pasteris y María Luisa Acosta de Barraza, y los militares Jorge Omar Lazarte y Luis Edgardo Ocaranza. Las penas más bajas fueron para el policía Ramón César Jodar y el agente civil de Inteligencia Guillermo Francisco López Guerrero, a cuatro años de cárcel, y la mitad para la ex policía María Elena Guerra. Los absueltos, además del cura y del escribano, son el ex gendarme Celso Barraza y el militar retirado Luis de Urquiza, que recuperaron la libertad de inmediato.

La mayor parte de las condenas no fueron por voto unánime, sino con la disidencia de Reynaga, que tal como habían pedido los fiscales ordenó condenar a la mayoría de los imputados a la pena de prisión perpetua. El magistrado también había pedido diez años de cárcel para el sacerdote Mijalchiyk y quince para Benedicto, al considerarlos autores materiales del delito de asociación ilícita y partícipes secundarios de los delitos de prisión ilegítima de la libertad con apremios, en el caso del sacerdote.
Fuente:Pagina12


14.12.2013
Cuatro de ellos recibieron perpetua, el resto, penas que van de los dos a los 20 años de prisión
Condenan a 37 represores en la Mecausa Arsenales II
Los imputados eran 41, y en la mayoría de los casos hubo fallo dividido de los integrantes del Tribunal. Para el fiscal Camuña fue positivo que haya condenas, aunque apelará algunas. 
Por: Ramiro Rearte
Ayer, durante la siesta tucumana, se leyó la sentencia contra los 41 imputados en el marco de la Megacausa Arsenales II-Jefatura de Policía II. Un total de 37 represores fueron condenados y hubo cuatro absoluciones, aunque entre las condenas sólo cuatro fueron a cadena perpetua y el resto oscilaron entre los 20 y dos años de prisión efectiva. Todos los condenados deberán cumplir su pena en una cárcel común según dictaminaron los jueces.

La votación de los magistrados estuvo dividida en casi la totalidad de los casos. Los jueces Gabriel Casas y Carlos Jiménez Montilla, opinaron por ejemplo, que el cura acusado de ser capellán de hecho en el centro de exterminio Arsenal Miguel de Azcuénaga era inocente por el "beneficio de la duda". Es más, los magistrados ordenaron la inmediata libertad del miembro de la Iglesia Católica. En cambio, el juez Juan Reynaga votó que el párroco debía ser condenado. Ocurrió lo mismo con el escribano Juan Carlos Benedicto, quién estaba acusado de haber colaborado en su juventud con los genocidas.

La lectura fue seguida por una gran cantidad de militantes y de organismos de Derechos Humanos, que escucharon desde la calle cada una de las condenas. Aplaudieron las cadenas perpetuas, silvaron las condenas que consideraron leves, como la de la ex policía María Guerra (sólo dos años de prisión), y reaccionaron en contra cuando escucharon a los absueltos de la causa.

Los condenados fueron los siguientes: a prisión perpetua, los policías Luis Armando de Cándido, Ricardo Oscar Sánchez y Roberto Heriberto Albornoz y el militar Luis Orlando Varela.

A 20 años de prisión: Ramón Ojeda Fuentes, y Alberto Moore. A 18 años de prisión, Marcelo Omar Godoy, Ernesto Rivero, Tomás Adolfo Güemes, Benito Palomo, Augusto L. Neme, y Alberto Montes de Oca. En tanto que José Carlos Sowinski, fue condenado a 17 años y Fernando Torres, Ángel Colotti, Ramón Cooke, Juan A. Abraham, Reyes Quintana, Hugo Figueroa, Oscar H. Gómez, Félix Insaurralde, Antonio Vercellone, y Ángel C. Moreno, recibieron penas de 16 años.

Pedro Osvaldo Caballero, Hugo Soto, y Guillermo A. Ugarte fueron condenados a 15 años, Rolando Valdiviezo, Chuchuy Linares, y Carlos Trucco a 14 años. Mario D'ursi, a 12 años y Luis Ocaranza, Jorge Lazarte, y Luisa Acosta de Barraza, a diez años, al igual que Pedro Pateris. Las penas más leves correspondieron a López Guerrero, y Ramón Jodar, cuatro años, y a María E. Guerra, dos años.
Mientras que, Celso Barraza (gendarme), Luis de Urquiza (militar), José Eloy Mijalchik (sacerdote) y Juan Benedicto (escribano) quedaron absueltos.

El secretario del tribunal, Mariano García Zavalía, no pudo terminar de leer la sentencia porque el público en la sala comenzó a gritar enojado por la decisión de los magistrados. Los jueces hicieron desalojar la sala. La misma reacción la tuvieron quienes seguían las instancias en las afueras del TOF.

El fiscal federal Pablo Camuña, aseguró que a pesar de las absoluciones, "hubo 37 condenas todas en cárcel común". "Consideramos que hay un signo positivo porque se demostró todo lo que dijimos. Por supuesto que estamos disconformes con las absoluciones. Y también estamos disconformes con algunas condenas que creemos que son exiguas y que no alcanzan a atrapar la magnitud del daño provocado por los delitos que se cometieron. Hubo casos que tenián imputados 79 homicidios y se les aplicó solo 14 años de prisión.

Es muy difícil entender la sentencia en estos puntos y estamos convencidos de que la Cámara de Casación Penal dará vuelta este veredicto", agregó Camuña a este diario.

Tras concluir la audiencia, en la puerta del tribunal se leyeron los nombres de las 215 víctimas que se incluyeron en esta megacausa que comenzó hace 13 meses, no sólo para recordarlos, sino también para dejar plasmado su enojo ante las absoluciones de los civiles que supuestamente colaboraron con la dictadura, Dos de los tres jueces entendieron que no fue así.
Fuente:TiempoArgentino



MEGACAUSA | EL FALLO JUDICIAL
Organismos de DDHH apelarán las penas menores y absoluciones

Ni los familiares de los imputados ni los de las víctimas quedaron conformes con la decisión del Tribunal Oral Federal. Unos y otros reaccionaron con violencia y cuestionaron a los magistrados. Los incidentes no llegaron a mayores. Familiares de desaparecidos anunciaron que apelarán la decisión judicial. Planteos y posturas enfrentadas. Referentes de Hijos y de Madres de Plaza de Mayo criticaron a dos de los tres magistrados.

PRESAGIO. Como si intuyeran las absoluciones por venir, militantes de organismos de derechos humanos oyen preocupados las penas reducidas en años. la gaceta / fotos de diego aráoz
Sus rostros iban pasando de la risa al llanto y a la bronca, mientras oían cómo la cantidad de años de las penas se reducían. Militantes de organismos de derechos humanos celebraron las cuatro condenas perpetuas, leídas al inicio de la sentencia de la Megacausa Arsenales II-Jefatura II: Luis de Cándido, Ricardo Sánchez, Orlando Varela y Roberto Albornoz (la más festejada). Pero lloraron las cuatro absoluciones: Luis de Urquiza, Celso Barraza y los civiles José Mijalchik (sacerdote) y Juan Carlos Benedicto. Estas dos hicieron estallar incidentes fuera del Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF).

Referentes de las agrupaciones Madres de Plaza de Mayo e Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio (Hijos), cargaron contra dos de los magistrados que juzgaron la responsabilidad de los imputados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura: Gabriel Casas y Carlos Jiménez Montilla. Exculparon a Juan Carlos Reynaga, juez que votó en disidencia de sus pares, al proponer penas mayores.

“Siento indignación; siento vergüenza por la Justicia que tuvimos, salvo honradas excepciones. ¿Qué debemos pensar? ¿Que hay cierta complicidad? Dieron absoluciones y condenas bajas; usaron como un rótulo crímenes aberrantes, como lo son los de lesa humanidad, es una vergüenza lo que pasó hoy acá”, gritaba Sara Mrad (Madres). A su criterio, la Justicia envió un mensaje con las absoluciones de Mijalchik y de Benedicto: “sacan a los civiles; está la prueba de la participación de (estos) y de la Iglesia, que también fue dictadura en este país: cívico, militar y eclesiástica”.

Natalia Aríñez (Hijos) opinó en similares términos. “Que un juez haya votado en disidencia nos da la pauta de que podemos seguir apostando por esta Justicia. Hubo un juez que no fue un cobarde como los otros; que dio las penas que corresponden. Y a eso vamos a apostar, para apelar”, dijo. Agregó que no sólo recurrirán las absoluciones, sino también las penas que recibieron menos que los años pedidos por fiscales y querellantes.

Agregó que la sentencia los sorprendió. “Sabíamos que no se iba a dar perpetua a todos, porque no se había pedido para todos; pero que a tantos casos en los que sí se había pedido perpetua se dé 16 años es una vergüenza. Hablamos de homicidios, es inaudito”, criticó. De todos modos, reivindicó las condenas, y advirtió que los imputados volverán a estar en el banquillo. “Consideramos que las condenas son una victoria. Y aquí estamos; a pesar de todo lo que hemos pasado en estos 37 años. Y a los que recibieron condenas menores, (sepan que) nos vamos a volver a encontrar en el juicio por el Operativo Independencia; en esa causa hay 90 imputados”, señaló.

Los organismos de DDHH -los mencionados y Familiares de Desaparecidos de Tucumán- no fueron los únicos que se concentraron frente al TOF desde las 15, hora en que se había citado para la lectura de la sentencia. También se hicieron presentes agrupaciones y partidos políticos kirchneristas (la JP-El Kadri, Kolina, La Cámpora, Nuevo Encuentro y Miles), fuerzas de izquierda (Movimiento Socialista de Trabajadores, Partido Comunista Revolucionario, Partido Obrero, entre otros; y el movimiento Libres del Sur). También pudo verse a la hasta hace días diputada nacional “K”, Stella Maris Córdoba.

El sacerdote Mijalchyk fue liberado de culpa y cargo
El escribano Juan Benedicto, otro imputado, también fue absuelto.

Sonriente, vestido de sotana como en cada una de las audiencias, José Eloy Mijalchyk dibujó con la mano bendiciones, dirigidas hacia los fieles que lo acompañaban en la sala del Tribunal Oral Federal. Y cuando se dio lectura a la sentencia absolutoria en su caso, en el marco de la megacausa “Arsenales II-Jefatura II”, se saludó emocionado con su abogado, Facundo Maggio, y luego saludó a sus seguidores. Finalmente, fue retirado del edificio ubicado en Chacabuco y Crisóstomo Álvarez en un vehículo oficial; por el tumulto, la gran mayoría de los medios -entre ellos, LA GACETA- no alcanzó a consultarle sus sensaciones al cura, a quien el Ministerio Público Fiscal había considerado presunto partícipe secundario en los supuestos delitos de privación ilegítima de la libertad, con apremios y vejaciones; y torturas agravadas en perjuicio de cuatro personas.

Ayer, los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga (subrogante) absolvieron al sacerdote. Si bien no se dieron a aún los fundamentos de la sentencia, todo indica que no habrían considerado contundentes las pruebas como para sostener una eventual condena.

El escribano Juan Carlos Benedicto, que estuvo entre los primeros civiles acusados por delitos de lesa humanidad, también fue liberado ayer de culpa y cargo.

Se le imputaban los presuntos delitos, como autor material, de tormentos agravados en perjuicio de tres víctimas; se lo sindicaba además por supuesto homicidio agravado en un caso y asociación ilícita. El Tribunal Oral Federal consideró que en ninguno de estos casos había evidencias para sentenciar al escribano (defendido por su hermano, Luis Benedicto Fernández). El escribano absuelto había permanecido prófugo seis meses en Paraguay antes del juicio.



ANáLISIS
Sabor a poco y un “aprobado”


Gabriela Baigorrí              
De todos los días de los últimos 13 meses, ayer fue “el día”. Por su magnitud y por su sentido, la megacausa nació como un reto. Combinó los sentimientos de cientos de familias (la de los desaparecidos y la de los imputados), la revelación de parte de la historia y el desafío del Tribunal de llevarla adelante. El fallo tuvo sabor amargo para los familiares de los imputados. Para los de las víctimas en cambio, supo a poco. Sobre todo, para los que detrás de la foto de la pequeña Ana Corral ven a la chica de 16 años arrodillada al borde de una fosa con un uniformado apuntándole a la cabeza. O al que vislumbra en el retrato de los Rondoletto a Marta, una hija, una hermana, una cuñada y, probablemente, una tía, que se quedó sola. O tal vez el que en Julio Campopiano observa al joven poeta muriendo -literalmente- de dolor en el Arsenal. Las historias -ya no casos- fueron piezas de un rompecabezas del terror. Pero los bordes de cada una de ellas -desdibujados por el tiempo-, la clandestinidad y las acciones deliberadas para ocultarlos las volvieron difíciles de encajar. Al menos, para la Justicia. Y, lamentablemente, el dolor no es una prueba.

La megacausa, sin embargo, contó a Tucumán una historia que estaba velada: la del exterminio. Y también brindó al Tribunal un “aprobado” al hacer de ella un juicio posible.


Al oírse las absoluciones estallaron los incidentes
Cuando desde el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) leyeron las absoluciones de los civiles José Mijalchik (sacerdote) y Juan Carlos Benedicto, estallaron incidentes en las afueras del edificio. Militantes de agrupaciones de izquierda e independientes tiraron las vallas y comenzaron a arrojar botellas y sillas plásticas, y piedras contra los gendarmes que se habían formado para impedir el avance de los manifestantes. Los incidentes se desarrollaron durante breves minutos, y no hubo respuesta, por parte de los gendarmes, a los pocos proyectiles que fueron arrojados. No se dispararon balas de goma ni se arrojaron gases lacrimógenos. Luego, los militantes, junto a integrantes de organismos de derechos humanos, continuaron cantando en contra del fallo. Finalmente, estos últimos marcharon a plaza Independencia.

La bronca invadió a las familias de víctimas, que criticaron a dos vocales
Calificaron de “benevolentes” a magistrados.

Indignación. Llanto. Encendidas quejas contra los magistrados. La inmensa mayoría de los familiares de las víctimas de la megacausa “Arsenales II-Jefatura II” repudió la sentencia que emitió ayer Tribunal Oral Federal (TOF). Tras el fallo, varios expresaron su descontento ante los medios; algunos de los parientes de desaparecidos y torturados (entre otros delitos producidos en esos centros clandestinos de detención) ni siquiera pudieron relatar sus sensaciones, debido a crisis de nervios y la tensión.

María Rosa Urbey, viuda de Armando Arquetti, quien fue torturado y asesinado en el ex arsenal, valoró la postura del vocal Juan Carlos Reynaga, quien se había plegado a la mayoría de los pedidos de pena solicitados por el Ministerio Público Fiscal. “Evidentemente es una Justicia que no se siente libre para expresarse, porque los elementos de prueba contra todos los acusados eran suficientes como para determinar culpas y condenas acordes a los hechos; en cambio, hubo absoluciones o penas mínimas que a nosotros, los familiares, nos llenan de amargura en este momento”, dijo Urbey.

Claudia Villegas. familiar de las víctimas Aída y Jorge Villegas, se descargó contra los dos vocales titulares del TOF: “Me agravia la cobardía de los jueces (Gabriel) Casas e (Carlos) Jiménez Montilla”. Marta Rondoletto, familiar de cinco desaparecidos durante la dictadura, calificó de “benevolentes” a estos magistrados. “Parece que no vivieron en esta provincia cuando pasaron los hechos que debían juzgar. Llama la atención”, planteó. Y criticó que no se consideraran los pedidos de condenas por genocidio. “Me parece que viven en otro planeta”, agregó Rondoletto.

Carlos Soldatti era víctima en la causa (fue secuestrado) y tiene un hermano y una hermana desaparecidos. “Más allá de las condenas exiguas, que han generado frustración, quiero rescatar lo positivo de este juicio. Apostaron a borrar clandestinamente todo; pero los secuestros, desapariciones, fusilamientos, quema de cuerpos, todo ese horror que pretendieron encubrir fue ratificado por el fallo. Y esto es importante, porque prevaleció la verdad por sobre los intentos de ocultarla”, consideró Soldatti.

“Hay injusticia, y es la ‘cerdocracia’ en la que vivimos hoy”
Familiares de imputados cuestionaron el fallo.

Pese a la cantidad de pedidos de condena perpetua que no prosperaron y a las cuatro absoluciones, la sentencia de los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) no conformó a los familiares de las 41 personas -militares, policías y civiles- que estaban imputadas de la megacausa Arsenales II-Jefatura II.

Al igual que lo hicieron los parientes de las 212 víctimas -cuyos casos eran investigados en este juicio-, también manifestaron su bronca tras la lectura del fallo, aunque con menor intensidad. “Esta gente que está acá (por los imputados), y muchos que ya han muerto, han defendido lo que es digno: un país. Porque si no, estaríamos dominados por ‘yanquis’ (sic), por Montoneros, por todas esas cagadas. ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Decir que hubo justicia? No hubo”, protestó el único familiar de quienes fueron enjuiciados, que dijo llamarse Juan Carlos Soprano.

Su voz resumía en declaraciones lo que sus compañeros entonaban en cánticos: “Ya te queda poco tiempo; nunca más van a volver”, le cantaban a la presidenta, Cristina Fernández, a quien se referían también con graves insultos. También se oyó la frase: “algo habrán hecho”, gritada por una mujer que apuntaba su voz hacia donde estaban los parientes de las víctimas. “Zurdo” también le gritaron al gobernador, José Alperovich.

Soprano explicó la bronca hacia los Gobiernos nacional y provincial. “Hoy vos salís a la calle y no sabés cómo volvés, si es que volvés. Porque esto no es democracia: llevamos 30 años de ‘cerdocracia’ (sic)”, manifestó. Y agregó: “Justicia hubo para todos los saqueos, para todos los choros (sic), para todos los políticos que roban a mansalva; hasta nuestro propio gobernador”, expresó. Mientras, el resto del grupo cantaba en apoyo a quienes habían sido imputados, que salieron trasladados en diversas combis. Incluso los absueltos.

Precisamente, en medio de la bronca, celebraron las absoluciones de los civiles José Mijalchik (sacerdote) y Juan Carlos Benedicto. Ambos fueron absueltos por el principio de la duda. “Eso fue un logro; ahí pudimos decir que salimos adelante, que estamos bien. ¿Qué tiene que ver un cura, qué tiene que ver un contador (N. de la R.: Benedicto es escribano y procurador), que simplemente ha estado involucrado en algo que no le correspondía, ha estado en un momento, horario y lugar inadecuado, nada más? Me parece perfecto”, consideró.

Cuestionó, sin embargo, los dos años de prisión que recibió como pena María Elena Guerra, que había sido acusada de ocupar ilegalmente la casa de dos víctimas del terrorismo de Estado. Se pedían cuatro años de prisión para ella. “Una mujer como ella, ¿debe ir dos años presa porque usurpó una casa? ¿Y cuántos deberían ir presos porque usurparon terrenos? A ellos no se los juzga. Hay injusticia, y es la ‘cerdocracia’ en que vivimos hoy”, afirmó, indignado.

Familiares de acusados descargaron su bronca contra periodistas que cubrían las instancias del fallo de la megacausa. En el recinto, cronistas de LA GACETA fueron increpados por el familiar de un imputado. Afuera, parientes de acusados insultaron a un equipo de Canal 8. También quisieron romper la cámara de un fotógrafo de APA! Además, familiares de un imputado absuelto no quisieron hablar con este diario.
Fuente:LaGaceta




37 represores condenados a cárcel común y 4 absoluciones
37 represores condenados a cárcel común y 4 absoluciones
13/12/2013
Megacausa Jefatura II - Arsenales II
El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a 37 de los 41 imputados en el juicio por la megacausa Jefatura II - Arsenales II. Hubo 4 absoluciones, en todos los casos uno de los jueces votó en disidencia. Malestar del público con el veredicto.

El Tribunal Oral Fedral de Tucumán condenó a 37 de los 41 imputados en el juicio por la megacausa Jefatura II - Arsenales II, que deberán cumplir la reclusión en cárcel común. 4 absoluciones, de este modo el escribano Benedicto y el cura Mijalcik quedaron en libertad. Indignación del público. 

Durante la jornada de ayer el Tribunal Oral Federal (TOF) de Tucumán dictó la sentencia a los 41 imputados en el juicio por la megacausa “Arsenales II-Jefatura II”. El fallo se llevó a cabo en la sala del Tribunal Oral Federal (TOF) de Chacabuco y Cristóstomo Alvarez.

Estuvo completamente colmada, hacia la derecha se ubicaron, como a lo largo de los 13 meses que duró el juicio, los familiares de víctimas del terrorismo de Estado. Muchos de ellos fueron parte de los cientos de testigos que declararon las vejaciones más crueles a la que fueron sometidos. Torturas, violaciones, extorciones, usurpaciones y desapariciones. Meses de verdadera movilización interior.

En las primeras filas estuvieron la vicerrectora de la UNT Alicia Bardón; el presidente del Colegio de Abogados, Francisco García Posse; el titular del Indai Tucumán, Gustavo Diaz Fernandez; Susana Trimarco; el diputado nacional Marcelo Santillán, entre otros.

En el proceso se juzgó a 41 personas y se investigó los delitos de allanamiento ilegal de domicilio, privación ilegítima de la libertad, torturas, abuso deshonesto agravado, violaciones agravadas y homicidio calificado, cometidos en perjuicio de 208 víctimas.

El tribunal estuvo integrado por los jueces Carlos Enrique Ignacio Jiménez Montilla, Gabriel Eduardo Casas, Juan Carlos Reynaga (subrogante) y Hugo Cataldi (sustituto).

La Fiscalía había solicitado prisión perpetua para 33 de los acusados, en tanto requirió penas de entre 4 y 25 años para los otro ocho imputados. Sin embargo, sólo cuatro acusados fueron imputados a la pena máxima. Ellos fueron Luis Orlando Varela (militar), Roberto Heriberto Albornoz (policía), Ricardo Oscar Sánchez (policía) y Luis Armando Decándido (policía). En todos los casos, en disidencia de Reynaga que pidió perpetua para casi todos.

Antes de emitir el veredicto Jiménez Montilla expresó que durante el proceso oral se realizaron 90 audiencias. “fue un esfuerzo importante para la justicia Argentina, por eso pedimos que prime el orden en la sala”. Antes de leer el fallo, se aclaró que iban a hacer absoluciones.
El secretario del TOF Mariano García Zavalía fue el encargado de leer el fallo que duró una hora. Antes de hacerlo enumeró cada una de las víctimas por la cual se realizó esta megacausa.

Las condenas
Marcelo Omar Godoy (gendarme), 18 años. Ernesto Rivero (gendarme), 18 años. Tomás Adolfo Güemes, 18 años (gendarme). Benito Palomo (gendarme), 18 años. Alberto Montes de Oca (gendarme), 18 años. José Carlos Sowinski (gendarme), 17 años. Ramón Ojeda Fuentes (militar), 20 años. Benito Palomo (gendarme), 18 años. Alberto Moore (militar), 20 años. Fernando Torres (militar), 16 años. Ángel Colotti (militar), 16 años. Augusto L. Neme (militar), 18 años. Pedro Osvaldo Caballero (militar), 15 años. Ramón Cooke (militar), 16 años. Hugo Soto (militar), 15 años. Juan A. Abraham (policía), 16 años. Reyes Quintana (policía), 16 años. Hugo Figueroa (policía), 16 años. Oscar H. Gómez (policía), 16 años. Félix Insaurralde (policía), 16 años. Antonio Vercellone (policía), 16 años. Ángel C. Moreno (policía), 16 años. Guillermo A. Ugarte (policía), 15 años. Jorge Lazarte (militar), 10 años. Rolando Valdiviezo (militar), 14 años. Carlos Trucco (militar), 14 años. Mario D'ursi (militar), 12 años. Luis Ocaranza (militar), 10 años. Chuchuy Linares (policía), 14 años. Luisa Acosta de Barraza (policía), 10 años. Pedro Pateris (policía), 10 años. López Guerrero (civil), 4 años. Ramón Jodar (policía), 4 años. María E. Guerra (policía), 2 años. 
En tanto, Celso Barraza (gendarme), Luis de Urquiza (militar), José Eloy Mijalchik (sacerdote) y Juan Benedicto (escribano) quedaron absueltos. Reynaga en disidencia solicitó 10 años para Barraza, 15 años para de Urquiza, 10 años para Mijalchyk y 15 años para Benedicto.

Indignación
Antes de que finalizara la lectura de las condenas la gente familiares de víctimas del terrorismo de Estado que en muchos casos estuvieron cautivos en centros clandestinos de detención manifestó su indignación por el veredicto de TOF. Acusando a los jueces de tibios. La bronca se agudizó cuando se comenzó a leer las absoluciones. Gendarmería realizó un cordón de contención y no pasó a mayores. Sin embargo a la salida los rostros describían desazón, desconcierto, mucha tristeza. “Yo estuve detenido desaparecido en varios centros clandestinos por años y estas basuras quedarán libres”, comentó una de las víctimas.

“seguiremos trabajando en la casación para que se reviertan las absoluciones ya que nosotros demostramos con pruebas la responsabilidad de Bendecito y Mijalchyk”, comentó el abogado querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Bernardo Lobo Bugeau. Además indicó que “las disidencias de Reynaga abre la casación porque es un juez de este Tribunal con otro criterio penal. Pero la condena a 37 imputados nos deja una lectura muy favorable para la querella”.

Por su parte el abogado Emilio Guagnini opinó que “más allá de que pedíamos prisión perpetua para todos los acusados, es muy importante que todas las sentencias se cumplan en cárcel común, en muchos casos esperábamos condenas de mayores años, pero hay que seguir, son muchas causas y varios de estos imputados están acusados en la causa Operativo Independencia. Un sin sabor por las absoluciones, que creemos, no se tendrían que haber dado. Más allá de todo 37 acusados dormirán en Villa Urquiza”. 

Cientos de personas se movilizaron en las afueras del TOF
Cientos de personas se movilizaron en las afueras del TOF
13/12/2013 
Megacausa Jefatura II - Arsenales II
Desde las 9.00 cientos de personas de diversos partidos políticos y organizaciones de Derechos Humanos se movilizaron fuera del Tribunal Oral Federal para esperar el veredicto. Mediante cánticos repudiaron el veredicto.

El público que no pudo ingresar a la sala siguió la audiencia a través de las pantallas instaladas especialmente. El tribunal había decidido que por cada víctima y por cada imputado ingresara solamente un familiar.

Por este motivo Gendarmería, que estuvo a cargo del operativo, montó una vallado en calles Crisóstomo Álvarez y Chacabuco.

Banderas de todo tipo le dieron color a la jornada. Alrededor de las 15 comenzó a llegar el grueso de la gente que copó el espacio. 20 minutos después se comenzó con la lectura del fallo que se siguió atentamente. Cuando llegó la parte de las absoluciones la gente reaccionó con silbidos y abucheos a los jueces.

Al finalizar la audiencia, la gente que estuvo entre el público, salió a reunirse con los compañeros, mucha consternación e indignación por el fallo. Varios rostros se llenaron de lágrimas.

La bronca se expresó a través de los clásicos cánticos, como "…la iglesia apoyó la dictadura…" o "cómo a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar".

Luego la movilización se trasladó hacia Plaza Independencia. Donde la gente continuó mostrando su descontento con la decisión judicial.

La audiencia empezó pasada las 9.30 con las últimas palabras de los imputados que quisieron hablar. Oscar Godoy, desde Ezeiza, envió un escrito manifestando que por razones de salud no podría hablar. “Pido perdón por los errores cometidos”, dijo. “Ojalá que esta megacausa no sea un hecho político ideológico ni una herramienta de propaganda”, expresó Jorge Omar Lazarte. Fue el último de los imputados en hablar.

Durante el debate se escucharon más de 800 testimonios.

La Megacausa fue el sexto juicio en la provincia y se narraron las historias de más de 200 víctimas. 
Fuente:TucumanHoy


13.12.2013
Hubo cuatro perpetuas y, en fallo dividido, cuatro absoluciones
Arsenales II - Jefatura de Policía II: El Tribunal Oral Federal condenó a 37 de los 41 imputados

El coronel (RE) Luis Orlando "Naso" Varela y el policía Roberto Heriberto "Tuerto" Albornoz, ambos condenados a prisión perpetua 
Tucumán.- El Tribunal Oral Federal (TOF) condenó a 37 de los 41 imputados en la denominada megacausa "Jefatura de Policía II-Arsenales II". Sólo cuatro de los acusados fueron condenados a cadena perpetua: los policías retirados Luis Armando de Cándido, Ricardo Oscar Sánchez y Roberto Heriberto Albornoz, y el coronel (RE) Luis Orlando Varela. En tanto que resultaron absueltos -en un fallo que no fue unánime- el sacerdote José Eloy Mijalchiyj, el escribano Juan Carlos Benedicto, el gendarme Celso Alberto Barraza y el mayor (RE) Luis Daniel de Urquiza. El resto de los acusados recibió penas que van de los 20 a los 2 años de prisión, según la lectura de la sentencia realizada esta tarde.
Los absueltos recuperarán la libertad de inmediato, según lo dispuesto por el tribunal que en todos los casos votó con la postura disidente del juez Juan Carlos Reynaga.  El resto de los imputados recibió castigos que van de los 20 años de prisión hasta 2 dos años, pena que fue le aplicada a la policía María Elena Guerra.

    La nómina de los 41 imputados y su condena es la siguiente:

    Luis Armando de Cándido (policía): prisión perpetua.
    Ricardo Oscar Sánchez (policía): prisión perpetua.
    Luis Orlando Varela (coronel): prisión perpetua.
    Roberto Heriberto Albornoz (policía): prisión perpetua.
    Adolfo Ernesto Moore (teniente coronel): 20 años de prisión.
    Ramón Alfredo Ojeda Fuente (teniente coronel): 20 años de prisión.
    Tomás Adolfo Güemes (gendarme): 18 años de prisión.
    Marcelo Omar Godoy (gendarme): 18 años de prisión.
    Alberto Héctor Rafael Montes de Oca (gendarme): 18 años de prisión.
    Ernesto Rivero (gendarme): 18 años de prisión.
    Benito Palomo (gendarme): 18 años de prisión.
    Augusto Leonardo Neme (coronel): 18 años de prisión.
    José Carlos Sowinski (gendarme): 17 años de prisión.
    Juan Alberto Abraham (policía): 16 años de prisión.
    Rolando Reyes Quintana (policía): 16 años de prisión.
    Hugo Javier Figueroa (policía): 16 años de prisión.
    Oscar Humberto Gómez (policía): 16 años de prisión.
    Félix Insaurralde (policía): 16 años de prisión.
    Antonio Esteban Vercellone (policía): 16 años de prisión.
    Angel Custodio Moreno (policía): 16 años de prisión.
    Ramón Ernesto Cooke (coronel): 16 años de prisión.
    Fernando Torres (coronel): 16 años de prisión .
    Camilo Angel Colotti (mayor): 16 años de prisión
    Guillermo Augusto Ugarte (policía): 15 años de prisión.
    Hugo Enzo Soto (coronel):15 años de prisión
    Pedro Osvaldo Caballero (coronel): 15 años de prisión.
    Miguel Angel Chuchuy Linares (policía): 14 años de prisión.
    Carlos Eduardo Trucco (coronel): 14 años de prisión.
    Ariel Rolando Valdiviezo (teniente coronel): 14 años de prisión.
    Mario Miguel D`ursi (capitán): 12 años de prisión.
    Pedro Joaquín Pasteris (policía): 10 años de prisión.
    María Luisa Acosta de Barraza (policía): 10 años de prisión.
    Jorge Omar Lazarte (coronel): 10 años de prisión.
    Luis Edgardo Ocaranza (teniente coronel): 10 años de prisión.
    Ramón César Jodar (policía): 4 años de prisión.
    Guillermo Francisco López Guerrero (civil - inteligencia militar): 4 años de prisión.
    María Elena Guerra (civil - ex policía): 2 años de prisión.
    Celso Alberto Barraza (gendarme): absuelto.
    Luis Daniel de Urquiza (mayor): absuelto.
    José Eloy Mijalchiyk (civil - sacerdote): absuelto.
    Juan Carlos Benedicto (civil - escribano): absuelto.
Fuente:Telam
   

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