En Mazunte, la vida resiste con una pequeña FM
Año 7. Edición número 301. Domingo 23 de Febrero de 2014
Por Catalina Cupolo. Periodista
internacional@miradasalsur.com
Año 7. Edición número 301. Domingo 23 de Febrero de 2014
Por Catalina Cupolo. Periodista
internacional@miradasalsur.com
Arriba: en la radio. Con micrófono y mate, esta mexicana internacional transporta el mensaje de la comuna.//Medida humana. Una pequeña comunidad donde todos se conocen.
Entrevista. Encarni Remolina. La voz de la comunidad en “Radio Caracol”. México es uno de los países con más periodistas asesinados, violencia de género constante y la mitad de la riqueza en pocas manos que monopolizan la información. Para defender sus derechos, en Oaxaca las comunas buscan las ondas de la radio.
Mazunte es un poblado al sur de la costa del Océano Pacífico en Oaxaca, México. Su nombre indica a una variedad de cangrejos que habitaba ese suelo. Llegar a este destino natural no es una tarea sencilla; la bahía se encuentra retirada de rutas y carreteras. Un famoso supermercado mexicano opera como punto de referencia para ingresar en el cruce justo y no perderse por los alrededores de Santa María Tonameca.
Luego de unos kilómetros, por una calle transversal, se accede a esta comunidad que, desde hace unos años, comenzó a levantarse en contra de la violencia y el temor.
A raíz de distintos actos agresivos y criminales que invadieron a este paraíso, un grupo de vecinos autoconvocados empezaron a luchar contra el miedo de salir a las calles. Así fue como pudieron conseguir un equipo de radio para transmitir y alertar a los ciudadanos de la realidad que se vive en su comunidad, en su estado y en su país.
La Zhafada (como se identifica en las redes sociales y en el mundo de los colectivos del arte y la poesía) se llama Encarni Remolina. Esta periodista y poeta mexicana que se autodescribe como una artista callejera, se ganaba la vida en Europa interpretando los roles más osados y atrevidos que uno se pueda imaginar. Fue fotógrafa en España, trabajó en TV Azteca y en diferentes medios de México. Actualmente coordina una radio, colabora en los talleres de la biblioteca de Mazunte, trabaja con los artistas Gran OM y Ático Lunático, conformando A™, un colectivo de subversión semiótica. Enérgica accionista por la convergencia de medios libres, escribe poesía guerrillera y confía que “por medio de la comunicación se puede salir del silencio que impone el poder”. Hace un par de años llevaba su cabeza rapada y aclaraba que se había sacado los piojos “pero no las ideas”. Esta mujer, de letras y palabras fuertes, hace rato se enteró que en la vida “hay que luchar por lo que uno cree”. Harta de la violencia que rodea las calles de Oaxaca, decidió ponerse al hombro una estación de radio “para informar y salir del miedo”.
Después de la agresión sexual sufrida por una vecina de Santa María Tonameca, la comunidad de Mazunte se levantó y armó una Asamblea para hacerse oír. Encarni junto a Emiliano Álvarez fundaron Radio Caracol a partir de ese levantamiento social. Desde ese espacio, la Zafhada despliega su militancia contra la violencia, el crimen y la desaparición de personas. Esta guerrillera de la palabra, se juega entera con su discurso y por medio de spots no comerciales enseña sobre salud, violencia de género e historia latinoamericana en Radio Caracol, FM 101.1, “La voz comunitaria de Mazunte”.
Encarni Remolina, La Zhafada. Se levanta bien temprano, sale del cuarto, baja las escaleras, se prepara su jugo y reúne las energías suficientes para salir a la calle y empezar el día. “Por suerte, en Mazunte, aún quedan rutas de tierra para andar descalzo”, piensa esta mujer nacida hace 31 años en el Distrito Federal mexicano. En el camino a su trabajo hay una pequeña pero gran barranca que debe atravesar todos los días.
Toma impulso, sube, pasa por el Panteón, cruza el cementerio, saluda a sus muertitos (porque sabe que ahí se guardan los recuerdos y los mejores secretos del pueblo donde eligió vivir) y me cuenta que no tiene miedo de caminar entre las tumbas. Me recomienda cruzar por el caminito señalado con piedras blancas, que se encuentra entre las cruces, y me explica que es un gran atajo para evitar la subida en pendiente que la lleva a la radio.
“Paz y Amor sean bienvenidos”, se lee en la pintada de la primera pared que se vislumbra al llegar a la casa del compañero Emiliano, al Balamjuyuc, o a la Radio Caracol. Una hamaca y una puerta entornada, hecha con corteza de troncos, dan inicio a este mundo de la radio libre, independiente y comunitaria de Mazunte. Al lado de la computadora está el micrófono, en frente a ella, un mate lleno de yerba y un minitermo con té de manzanilla. Encarni no es argentina, ni uruguaya, pero pareciera ser o estar en todos lados. Es multifuncional. Opera la radio con dos notebooks, conduce el programa y explica las diferentes situaciones que está viviendo México con los narcotraficantes, con la policía, con el gobierno y con los grupos de autodefensa. No deja librado realizar un paralelismo con cierta frase celebre de algún escritor o filósofo que sea de su agrado y finaliza el bloque eligiendo un spot no comercial, bien didáctico, que se enlaza con el tema al que hacía referencia.
Entrevistarla en medio del programa resulta imposible, decidimos dejarlo para más tarde. Pero el “ahorita” de México, a veces se puede transformar en un “nunca” de Argentina. Pasan las horas, pasan los días, hasta que en un buen momento y como por un deber natural comienza la charla (y con ella una catarata de preguntas a esta luchadora mexicana).
–¿Cómo arrancaste con el periodismo?
–Mi abuela paterna fue escritora y una hermana de mi papá, también, es periodista. En realidad, siempre me gustaron las letras, cuando terminé la preparatoria me incliné más al arte y estudié fotografía en Barcelona. Allí, trabajé cargando cables en el estudio de un reconocido fotógrafo catalán que hacía publicidad, pero no me gustó el ambiente. Me acuerdo que me decían: “Para hacer fotos de arte tendrás que mantenerte con el trabajo de publicidad”; ese tipo de situaciones hicieron que me alejara bastante de la fotografía. Así, también, fue como decidí regresar a México y comencé a estudiar en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Mi idea era poder realizar un mix entre lo que sabía de fotografía (imagen) más el periodismo de la vieja escuela.
–¿Dónde empezaste a trabajar?
–Entré a TV Azteca (una gran cadena nacional de televisora mexicana) siendo muy joven, tenía 21 años, allí aprendí mucho, pero algo dentro de mí necesitaba otro estilo de vida. Sabía que por ahí no iba la cosa. Siempre quise viajar, escribir y dedicarme más al arte. En el 2007, Con Sello de Mujer (el programa donde trabajaba como reportera de cultura y espectáculos) terminó su emisión y desde el canal me plantearon la posibilidad de reacomodarme en otra producción, como siempre tuve sentimientos encontrados para, y con, la televisión, les dije que no. Decidí irme de ahí y comencé a viajar.
–¿Qué hiciste? ¿A dónde te fuiste?
–Al viejo continente. Inspirada por un gran amigo, y maestro, Wayne Scott –conocido en las calles de Barcelona como el Windy Man u hombre del viento– decidí hacer un personaje, en las calles de Europa, imitando a Marylin Monroe. Creo que, más allá de ser vista como una rubia tonta, ella fue una mujer brillante. Para mí, hasta ahora, trabajar en las calles ha sido de las experiencias más enriquecedoras en mi vida.
–¿Cuándo es que decidís volver a México?
–Volví para instalarme en Holbox, una isla en el mar Caribe, que conozco desde que era prácticamente una niña. Allí viven unos tíos míos que tienen una escuelita alternativa; cuando llegué me sumé como maestra de inglés para niños. En ese entonces, decepcionada por la situación en México, recuerdo que le decía a la gente que me retiraba del periodismo “para tener una vida más simple y alejada de las malas noticias”.
–Entonces, ¿cómo fue que terminaste en Mazunte a cargo de una radio?
–Lo que pasó fue que en Holbox conocí a mi actual pareja, en ése justo momento, él encontró un trabajo en Rumania, así que nos fuimos para allá. De ahí, viajamos a Bulgaria y a Marruecos. Luego de un tiempo, decidimos mudarnos a una playa de México: recorrimos toda la costa de Yucatán hasta Chiapas, desde el sur, por el Pacífico fuimos hasta Michoacán, eso fue hace 5 años. Y, así, en el medio, en Oaxaca, encontramos la playa de Mazunte. Finalmente, nos instalamos acá hace más de cuatro años.
–¿Y el proyecto de la Radio Comunitaria cómo comenzó?
–Hace dos años, aquí, en Mazunte, hubo una terrible agresión sexual y física a una residente, amiga cercana. Esa situación me indignó y, en ese momento, escribí un texto sobre la necesidad de crear lazos comunitarios para cuidarnos y para vencer los miedos. A raíz de esto, comenzaron a organizarse reuniones en el pueblo y entre los temas que tocamos se habló del requerimiento de un medio de comunicación, se pensó en una radio comunitaria. Precisábamos una herramienta como método de información y prevención del delito. Diez días después de la reunión en donde me comprometí a echar a andar la Radio, Emiliano se presentó en mi casa y me dijo que, por medio de algunos contactos que él tenía en Chiapas, podía conseguir un equipo viejo para transmitir FM. El trato fue que, si yo ponía la parte del periodismo, él ponía la inversión del equipo y el lugar desde donde transmitir. Una semana después de ese primer acercamiento, ya estábamos al aire, desde su casa, en el 101.1 FM. Un mes más tarde, presentamos la radio en la Asamblea Comunitaria y quedamos establecidos (y respaldados) por la mayoría. El nombre “Radio Caracol, La Voz de Mazunte” y el slogan también fueron electos por votación popular.
–¿Cuáles fueron las dificultades que tuvieron que transitar con la Radio?
–Varias: por un lado, la violencia de un par de criminales, de bajo rango y ex convictos, que entraron hasta la cabina de la radio y amenazaron con un cuchillo enorme a mi compañero Emiliano, quien estaba al aire. Ese momento fue escuchado a través de nuestra señal FM y por internet. El hecho ocurrió en un momento muy tenso ya que recientemente, en mayo del 2013, habían encontrado asesinado y torturado, a pocos kilómetros de su casa, a un residente italiano llamado Alex Bertoli que se había instalado en Mazunte con su novia hacía pocos meses atrás. A raíz de ese brutal crimen hubo una ola de inseguridad y un temor enorme en el pueblo y en las comunidades vecinas. Mucha gente abandonó Mazunte y el suceso llegó a los medios internacionales. Pero, hasta ahora, fue el único hecho de amenaza concreta contra de la FM. Otra dificultad que tenemos, es la falta de recursos: en la zona donde trabajamos, aún, hay lugares donde no existe la electricidad. La marginación que se vive en Oaxaca (y en muchas otras áreas rurales de México) es poco visible al exterior, pero contamos con una desigualdad que es increíble. Ya lo dijo Saramago, “no sólo hay desigualdad en la distribución de la riqueza, si no en la distribución de las necesidades básicas”. En México, más del 50% de la riqueza está concentrada en muy pocas manos, el dinero queda en la misma oligarquía gobernante que va de la mano con los monopolios de los medios de comunicación.
Y otra gran barrera, es que al no tener una legislación adecuada para ser autosustentables, nosotros trabajamos al margen real de la ley. Lamentablemente, así es cómo funcionan, por distintos motivos, la gran mayoría de los llamados Medios Libres en nuestro país.
–¿Cómo se respaldan ante la cuestión legal? ¿Hay agrupaciones colectivas para resguardar a los Medios Libres?
–Sí hay colectivos por la convergencia de Medios Libres, pero cada uno tiene su propia historia. En general, estos medios acompañan movimientos de lucha o de minorías. En nuestro caso específico, la radio fue planteada contra la violencia y el miedo. Nosotros tomamos la información y la educación como un arma para combatir poco a poco, y desde la conciencia, el crimen, la violencia de género, la intrafamiliar, entre vecinos y el “ecocidio” constante que sufren los sistemas naturales.
–¿Cómo se hace para afrontar toda esa realidad y llevar adelante el mensaje de conciencia contra la violencia y el miedo?
–Con muchas ganas, haciendo un buen equipo con los compañeros, y estudiando a diario. Asistiendo a los encuentros que organizan diferentes colectivos de Medios Libres y Radios Comunitarias. Encontrando diversas formas para sobrevivir y mantener la radio. Hicimos un bazar ambulante de ropa con artículos de segunda mano y algunas cosas nuevas, todo donado por amigos y amigas de Radio Caracol. Con eso mantuvimos algunos gastos básicos como luz, internet, cables o una memoria externa. Ahora, en Abril, esperamos poder organizar un concierto para recibir donaciones.
Es importante aclarar que no tenemos ningún tipo de apoyo, ni económico, ni de equipos, ni nada por parte del Gobierno provincial o nacional. La falta de herramientas para hacer cultura e información, que existe a nivel municipal, es grande y nosotros, aún, no cubrimos todo.
–Imaginemos que la frecuencia de la radio tiene más de sus 20 watts de potencia y que, en vez de llegar solamente al municipio de Santa María Tonameca, puede llegar hasta América del Sur. ¿Qué te gustaría comunicar al lector argentino sobre la situación en México?
–Que en México estamos viviendo un momento de retroceso en materia de derechos humanos, que la libertad de expresión está en constante riesgo, que son alarmantes las cifras de periodistas desaparecidos y que van en aumento.
Que las zonas indígenas, en muchos casos, zonas declaradas naturales, protegidas o sagradas, están siendo subastadas al mejor postor, sin importar los derechos de los pueblos, ni los decretos federales anteriores, como es el caso del Nevado de Toluca en el Estado de México.
Que el gobierno de Enrique Peña Nieto representa, sin tener que dar muchas explicaciones, el regreso de la dictadura perfecta del priismo. Él personifica, perfectamente, al mandatario más carismático para el exterior que para el interior del país. Está, totalmente, alejado de la compleja realidad de desigualdad, violencia generalizada y pobreza que se vive en gran parte de nuestro territorio.
Básicamente, lo que falta en México es voluntad política y ciudadana para dejar atrás los viejos obstáculos como la corrupción, el tráfico de influencias o el abuso de poder que se han permeado en todos los distintos rubros de nuestra vida cotidiana. Eso ha hecho que nuestra sociedad se convierta en una gran familia disfuncional que se está desintegrando ante la mirada del mundo entero.
Fuente:MiradasalSur
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