22 de abril de 2014

COMENZO EN LA FACULTAD DE DERECHO EL DEBATE SOBRE EL ANTEPROYECTO DE REFORMA DEL CODIGO PENAL.

COMENZO EN LA FACULTAD DE DERECHO EL DEBATE SOBRE EL ANTEPROYECTO DE REFORMA DEL CODIGO PENAL
“Les ofrecemos criticarlo y perfeccionarlo”
En el acto participaron el juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, junto con los integrantes de la comisión multipartidaria que elaboró el anteproyecto, el ministro Julio Alak y el secretario Julián Alvarez.
Por Irina Hauser

Los oradores pidieron una discusión con “argumentos racionales”, en oposición a “consignas y meras frases demagógicas”.Imagen: Joaquín Salguero
El anteproyecto de reforma del Código Penal fue tan debatido, comentado y criticado antes de ser presentado formalmente en sociedad que ayer, en el evento que tenía lugar en el aula magna de la Facultad de Derecho (UBA), pasaba casi inadvertido que –en rigor– era la primera vez que el Gobierno lo lanzaba de manera oficial, encuadernado con tapa dura bordó en forma de libro. El Ministerio de Justicia eligió, como evidente respuesta a tanta controversia política y pública, un escenario académico, donde el ministro Julio Alak defendió el trabajo de la comisión multipartidaria y convocó a universidades nacionales y privadas, organizaciones y asociaciones de jueces para que en noventa días aporten sus opiniones y propuestas. El juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, quien presidió la comisión, fue bien explícito: “Un Código Penal –dijo– recoge los valores de la cultura en un momento determinado”; “otra cosa es pretender que sale de la voz del pueblo, que puede discutirse en las esquinas o en los medios de comunicación; jamás ningún país ha sancionado un Código Penal de esa manera”.

Antes de Zaffaroni hablaron todos los integrantes del equipo. Defendieron posturas personales, pero enfatizaron ideas comunes: que es imprescindible una reforma penal; que serán muy bienvenidas todas las ideas y observaciones académicas, en contraposición a las consignas propias del humor social; que el debate recién empieza y que, si bien esperan –dijo Zaffaroni– que no sea tan largo como los de los dos códigos penales anteriores (el primero, de 1886, tardó 20 años y el segundo, de 1921, tardó 30), la discusión puede llevar tiempo. En términos prácticos, una vez que las universidades y organizaciones que fueron convocadas lleven sus observaciones, la comisión los evaluará y hará su propio informe, pero no redactará un nuevo anteproyecto, explicaron en la cartera de Justicia, y todo será elevado al Poder Ejecutivo con expectativas de que se discuta este año en el Congreso.

Debido a la onda expansiva fruto de las reiteradas opiniones sobre el anteproyecto de parte de Sergio Massa, quien ha tratado de reducirlo a una discusión sobre la dureza de las penas, ayer todo sonaba a respuesta al líder del Frente Renovador. El ex diputado radical Ricardo Gil Lavedra alentó “la democracia deliberativa”, basada en la discusión de “argumentos racionales”, en oposición –explicó– a la “aplicación de las reglas de la mayoría”, como “la mera acumulación de opiniones de lo que la gente piensa por prejuicios u otros motivos”. “Las preferencias de los ciudadanos son cambiantes”, alertó. “Nada más peligroso en esta materia que actuar sobre la base del prejuicio, del egoísmo y del oportunismo”, dijo. “Estamos utilizando la herramienta más poderosa del Estado de derecho”, advirtió en alusión “al ejercicio del poder penal”. Pidió “un debate racional, sin consignas ni meras frases demagógicas”.

Desde el momento en que abrieron las puertas de la majestuosa aula magna, tardaron en poblarse las butacas mullidas. En la primera fila, junto con la decana local, Mónica Pinto, estaban los jueces de Casación Alejandro Slokar y Ana María Figueroa, el presidente de la Asociación de Magistrados, Luis Cabral, jueces de tribunales orales y de cortes provinciales. La única cara conocida de la política era la del radical Leopoldo Moreau. El público era variado. Había más jeans que sacos y corbatas. En el escenario, junto con la comisión, estaba su coordinador Roberto Carlés, y al lado del ministro Alak, el secretario de Justicia, Julián Alvarez, con el libro en exhibición.

La socialista María Elena Barbagelata contó que estaba “impresionada” porque un periodista le había pedido una opinión, ya que un “sicario” había dicho en TV que no iría preso con el actual anteproyecto. “Si nuestra referencia va a ser la opinión de un sicario, tenemos un grave problema político, social y cultural en nuestra convivencia democrática”, graficó. Barbagelata habló de las diferencias que hubo entre los miembros de la comisión y recordó que tuvo una postura disidente en varias cuestiones sobre los derechos de las mujeres. Ella propuso despenalizar el aborto y cuestionó la tipificación del aborto culposo y las lesiones al feto. Pero más allá de eso, reclamó a quienes vayan a colaborar con sus ideas que “se tenga en cuenta la perspectiva de género” que, al parecer, ha visto bastante descuidada.

Federico Pinedo encontró una fórmula para dejar a salvo su pensamiento y lealtad al PRO, con la defensa del anteproyecto. Empezó, para eso, diciendo que la Argentina tiene “un problema serio de seguridad, necesita que las instituciones funcionen de mejor manera, que las policías y fuerzas de seguridad prevengan los delitos antes de que se cometan, que los fiscales acusen, que los jueces apliquen la ley” y a la vez “las garantías en materia de justicia para los acusados pero también de seguridad para la sociedad, que las cárceles no sean fábricas de delitos sino sanas y limpias, para seguridad y no castigo de los presos, y necesita leyes de fondo claras, razonables, aplicadas y aplicables”. Pinedo definió que el Código debe “reflejar los valores de la convivencia en paz de la sociedad” y que “requiere un consenso enorme”. Dijo que la comisión se esforzó por lograr acuerdos y aclaró que él discrepó en dos cuestiones que lo mantienen –sostuvo– más cerca de las posturas “críticas”: cuestiona la eliminación de reincidencia (respalda que se la use para negar la libertad condicional) y “el reemplazo de la prisión perpetua” por una pena máxima de 30 años.

“Ninguna de las 900 reformas (que tuvo el Código en casi cien años) sirvieron para que las tasas de criminalidad bajaran”, inauguró su parte el ex camarista y ministro de Justicia León Arslanian. Entre los ejemplos recientes incluyó las leyes Blumberg y advirtió sobre los riesgos de ver en “la pena privativa de la libertad y la cárcel la solución mágica” o los que ven “todos los males” en “los mínimos y máximos”. “El pensamiento mágico logró su objetivo: convertir la ley penal en un talismán”, ironizó. “La cárcel no puede remediar la exclusión social y menos construir dignidad”, enfatizó. “Es casi imposible que un código penal no defraude a un sector de la sociedad”, dijo, pero a la vez mostró como ejemplo irracional que en “un momento el robo de un auto superaba el mínimo de la pena del homicidio, y hoy el robo con armas puede castigarse con 26 años y medio, más que los 25 del homicidio simple”. “Hay que abrir paso a la razón y escuchar la palabra de quienes pueden opinar”, “del saber forjado en las universidades, de los criminólogos y cientistas sociales”.

A Zaffaroni, al final, se lo vio emocionado. Aclaró que “es el inicio de un camino largo en el que queda mucho por transitar”. Definió que el Código Penal es “un catálogo de infracciones y de su precio” y celebró que el Ministerio de Justicia abra la discusión especializada. Dijo que la comisión está ofreciendo un “documento de base”, sobre el que habrá observaciones, para luego dar lugar a la discusión parlamentaria. “Hemos tratado de hacer un edificio funcional, esperamos que no sea un adefesio. Es ese edificio el que les ofrecemos recorrer, criticarlo, perfeccionarlo amoblarlo”, ilustró. En defensa de la opinión de especialistas dijo que “a nadie se le ocurre ponerse a remendar zapatos sin conocer el aspecto técnico porque se va a llagar los pies”. Les agradeció uno por uno a los compañeros de la comisión y aseguró que lo ayudaron a reforzar “la confianza en la política”.



También el Procesal
Con la exposición de varios invitados, la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados comenzará a debatir hoy el nuevo Código Procesal Penal que impulsa el oficialismo y otros proyectos que plantean modificaciones a la ley vigente y que podrían ser incorporados al futuro Código. Hoy expondrán el juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, Gustavo Bruzzone; el ex diputado nacional por el radicalismo cordobés José Ignacio Cafferata Nores y el doctor Germán Garavano, que preside la ONG Unidos por la Justicia, que creó junto el empresario y diputado nacional Francisco De Narváez y asesoraba al gobierno porteño de Mauricio Macri. También, los miembros de la comisión que preside la ahora macrista Patricia Bullrich discutirán la conveniencia o no de llevar el debate por el nuevo Código Procesal Penal en audiencias públicas, que recojan opiniones surgidas en distintas regiones del país. Bullrich sostuvo en una entrevista que el objetivo de la reforma es buscar “mecanismos más simples con tiempos más cortos, sin que ello vaya en contra del debido proceso”.




Massa siguió con sus críticas
El líder del Frente Renovador, el diputado Sergio Massa, volvió a criticar el proyecto de reforma del Código Penal que impulsa el Gobierno y que elaboraron juristas de todas las tendencias políticas. Massa aseguró que se discute “de espaldas a la gente” e insistió con su caballo de batalla contra el nuevo código: que se llame a “una consulta a la ciudadanía”. “La discusión sobre el proyecto del Código Penal que arrancó en las universidades desnuda, primero, la existencia de algo que decían que no existía: la existencia del proyecto, la decisión de impulsarlo y, sobre todas las cosas, la decisión de discutirlo de espaldas a la gente”, volvió a cargar Massa, a pesar de que desde la creación de la Comisión de Juristas hasta la presentación de su trabajo al Ejecutivo, pasando el anuncio de enviarlo al Congreso para su debate fueron todos actos públicos. Igual, Massa insistió en su postura contra las supuestas baja de penas para ciertos delitos que consiguió hacer trastrabillar al resto de la oposición.



Otro ámbito para discutirlo
Con la intención de promover la discusión en torno de la reforma del Código Penal, la Asociación de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (Aduba) iniciará un seminario gratuito, “Reforma al Código Penal. Avances y perspectivas”, que se desarrollará durante abril y mayo en el Colegio Nacional de Buenos Aires. La presentación y primer encuentro tendrá lugar este jueves a las 18 y serán protagonistas al juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, al ex diputado radical Ricardo Gil Lavedra y el ex coordinador de la Comisión Reformadora, Roberto Carlés. El seminario constará de tres encuentros organizados en paneles, cada uno con figuras relevantes del derecho y la política, con participación en el proceso de reforma del Código. Entre los temas a tratar estarán la pena privativa de la libertad y sus alternativas, el impacto de la reforma en el principio de culpabilidad, lavado de activos de origen ilícito, trata de personas e incorporación de delitos contra la humanidad.



MIRADAS SOBRE EL ANTEPROYECTO
“Combatir la cultura androcéntrica”
Por Ana María Figueroa *
“No se puede discutir la necesidad de reforma de un Código Penal. Se trata de un cuerpo de leyes que fue muy importante para 1921 y que desde entonces ha sufrido deformaciones. Más aún, con una sociedad que también cambió tanto, es necesario que abramos la discusión. En segundo lugar, es imposible pensar un Estado constitucional de derecho sin debate. Pensar que un trabajo tan importante y plural no puede siquiera ser discutido es una actitud muy antidemocrática. Yo diría que no es necesario sino imprescindible discutir estos temas, y hacerlo sobre todo desde los referentes que saben más del tema. La justicia popular, la opinología, no es útil para la construcción de un Estado constitucional de derecho. No se puede opinar de cualquier cosa sin saber. No sólo por ser ciudadano se puede opinar sobre cuestiones técnicas tan importantes sobre la teoría del delito que garantiza a todos el cumplimiento de las garantías constitucionales y del derecho internacional de los derechos humanos. Estamos poniendo en juego la responsabilidad de Estado en este tema. Un tema fundamental, entre todo esto, es el de la perspectiva de género. Es necesario proveer a nuestra sociedad de una investigación, un discurso de género y un análisis para combatir una cultura tan androcéntrica que padece nuestra sociedad. A la vez hay datos duros que deben ser reflejados, que con decisiones políticas se pueden tomar.”
* Jueza de la Cámara Nacional de Casación Penal.



MIRADAS SOBRE EL ANTEPROYECTO
“Tenemos un Código incoherente”
Por Ana Jaramillo *


“Me parece fundamental que el debate social comience antes que el debate parlamentario, y que esa discusión previa sea plural y respetuosa. Estoy convencida de que estos debates, más el apoyo de los académicos de las diferentes universidades, el debate en foros sociales y colegios de abogados, logrará fortalecer al anteproyecto que lograron Zaffaroni y compañía. No es la primera vez que sucede, la ley de medios tuvo ese nivel de discusión pública, y en ella está la prueba: la inmensa mayoría de la gente la respaldó en la calle. Sin embargo, no es cuestión de discutir en cualquier parte. Como dijo Zaffaroni, estas cosas no se discuten en el ágora pública, sino entre personas interesadas, que tienen un perfil académico o de representatividad social importante. El Código que tenemos hoy es un código incoherente, lleno de parches que lo volvieron contradictorio. No obstante, me parece fundamental que escuchen y participen del debate personas no directamente ligadas con el Derecho. Yo vengo de la Filosofía y de la Sociología, y noto que el derecho positivo generalmente esconde los procesos históricos sociales, no da cuenta de ellos. Esconde la historicidad de las leyes, de los procesos sociales que se cosificaron en una norma. Cuando esa reflexión empieza a ser la general, nos damos cuenta de que muchas cosas pasaron sin que sean relatadas en leyes luego. Sin ir más lejos, el avance en los derechos de la mujer.”
* Rectora de la Universidad Nacional de Lanús.



MIRADAS SOBRE EL ANTEPROYECTO
“Perfeccionar la democracia”
Por Marcelo Ruiz *

“Vemos con profundo compromiso el análisis de una temática tan importante. Saludamos la iniciativa que se ha tenido de revisar un conjunto tan importante de la legislación que habla de la problemática del Estado y que apunta, en cierto grado, a perfeccionar la democracia, ya que pone límites al acto punitivo y replantea la relación profunda entre Estado, clases sociales y la problemática del poder. Es muy importante, por otro lado, que el debate se dé en las universidades. Tiene que salir de los cercos corporativos. Tiene que producirse un diálogo importante entre universidades, como espacios formativos, y otros espacios necesarios de involucramiento de opiniones. Debe ser una consulta que involucre experticia y al mismo tiempo consultar a instituciones y organizaciones sociales relacionadas con el tema. Es una cuestión relevante, que hace no sólo a la vida académica sino también a la construcción de una Argentina popular, democrática y con fuerte compromiso con la emancipación.”
* Rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto.



MIRADAS SOBRE EL ANTEPROYECTO
“Un cambio integral”
Por Luis María Cabral *

“Después de cien años de vigencia del Código Penal sancionado en 1921, y de los centenares de reformas penales que se han efectuado, en muchos casos haciendo perder sistematicidad e incluso valorando de distinta manera la protección de los mismos bienes jurídicos, se vuelve necesario un cambio integral que les vuelvan a dar lógica y sistematicidad a los valores y a la forma de protegerlos y sancionar las infracciones a la ley. Es el debate que se necesitaba. Y en cuanto a esto, en leyes como la que se discute, se juegan una serie de especificidades propias de los expertos, como lo son los integrantes de la comisión que elaboró el anteproyecto, todos de muy buen y reconocido nivel para la tarea. No obstante, está muy bien la realización del debate en los centros universitarios, cosa que también se debe realizar en las asociaciones de jueces, de abogados, en las ONG vinculadas al ejercer jurídico y a la defensa de las víctimas. Todos deben discutir este código, para el que es necesario encontrar algo más que acuerdos sobre la especialidad misma de la ley penal y el consenso suficiente en la sociedad, ya que se trata de un cuerpo que regirá normas de convivencia social imprescindibles.”
* Presidente de la Asociación de Magistrados.



MIRADAS SOBRE EL ANTEPROYECTO
“No hacer demagogia”
Por Gastón Chillier *

“Desde el Centro de Estudios Legales y Sociales nos parece fundamental que se abra el debate público en torno del anteproyecto del nuevo Código Penal; si hay algo que era inconcebible era cerrarlo y que no se discutiera nada. Ahora, una vez hecho el debate –ya lo dijimos—, tenemos opiniones favorables al código y críticas sobre otras cuestiones que consideramos fundamental que se discutan ampliamente. Es necesario que en ese debate –y esto dirigido a la clase política—, una herramienta como este anteproyecto, necesaria aunque no solucionará el problema de la seguridad en la Argentina, no se utilice para hacer demagogia de una manera solapada o explícita. Si hay responsabilidad de todos los actores institucionales y sobre todo políticos, deberían dejar este debate fuera de la contienda electoral. Sería necesario, por último, además de discutir este nuevo código, hacer lo propio para llegar a una reforma del Código Procesal Penal, que es tanto o más necesario para el funcionamiento de la Justicia penal.”
* Director ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales.
Fuente:Pagina12



21-4-2014
Código Penal
Acto en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA
“Este Código sintetiza lo mejor del pensamiento penal argentino”

Lo dijo el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, en la inauguración del período de 90 días de debate académico y social sobre el anteproyecto de reforma del Código Penal. Del acto participó el secretario de Justicia, Julián Álvarez. Y Raúl Eugenio Zaffaroni, León Arslanian, Federico Pinedo, Ricardo Gil Lavedra y María Elena Barbagelata.
Por: Franco Lucatini
Fotos:Ariel Gutraich
La comisión que redactó el anteproyecto de reforma del Código Penal inauguró el período de 90 días de debate académico y social sobre el texto elaborado a lo largo de casi dos años. El acto se realizó en el aula magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Contó con la presencia de Raúl Eugenio Zaffaroni, León Arslanian, Federico Pinedo, Ricardo Gil Lavedra y María Elena Barbagelata. También participaron el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak, y el secretario de Justicia, Julián Álvarez.

Alak abrió el encuentro y celebró la labor de la comisión, “cuya elaboración ha sintetizado lo mejor del pensamiento penal argentino de nuestra historia y de nuestro devenir como Nación independiente”. Planteó que el nuevo texto permitirá incorporar los preceptos de los tratados internacionales y los surgidos de la reforma a la Constitución Nacional de 1994.

El ministro agradeció al ministro de la Corte, Zaffaroni, “por el aporte que ha hecho al Derecho Penal argentino”, y por su participación en el proyecto. El penalista ha sido reconocido con más de veinte honoris causa de distintas universidades del país y de Latinoamérica.

“El trabajo realizado y la voluntad de elaborar esta obra son un activo muy importante para nuestro país”, señaló Alak. Y agregó que se trata de “un esfuerzo para transformar las buenas ideas en realidad”. Expresó que esta acción servirá para “someter (el anteproyecto) a consideración de los sectores que conocen estos temas”. Destacó el nivel de las universidades públicas y privadas de nuestro país, que serán los foros en que se discuta el nuevo texto penal.

Durante tres meses, universidades nacionales públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de magistrados y de abogados fueron convocadas a estudiar el anteproyecto para proponer modificaciones. La comisión recibirá las sugerencias y realizará los cambios o argumentaciones que considere necesarios a partir de las propuestas. Muchas de las universidades estuvieron presentes a través de sus rectores y decanos. También asistieron magistrados de la Cámara Federal de Casación Penal, de cámaras de apelaciones nacionales y provinciales, y de los máximos tribunales provinciales.

El ministro de Justicia definió el trabajo de la comisión como “un aporte patriótico de nuestros representantes” y explicó que “son juristas que provienen de distintos sectores políticos”.

El modelo de desarrollo multipartidario de un Código Penal fue aplicado también para la elaboración del Código que está vigente en la actualidad -a pesar de las más de 900 modificaciones que sufrió mediante leyes circunstanciales-, sancionado en 1921. El último antecedente similar es el del proyecto Soler, que hace cincuenta años se truncó por la interrupción del orden democrático.

“El pensamiento mágico logró convertir la ley penal en un talismán”
Gil Lavedra destacó que el anteproyecto se realizó mediante una comisión plural y representativa de las distintas fuerzas políticas. “Lo digo desde una posición que ha sido sumamente crítica a distintas iniciativas del Gobierno en otros sentidos”, aclaró. Afirmó que “es inusual en nuestra Argentina democrática” y que, por eso “es un camino positivo que debe reiterarse”.

El radical sostuvo que “el texto refleja mucho más que los puntos de vista de cinco personas”, porque retoma normas internacionales, las más de 300 leyes de contenido penal que han sido sancionadas sin tener en cuenta la codificación. “Todo código significa un límite al ejercicio punitivo del Estado”, planteó. Y aclaró: “Ese ejercicio no es irracional ni arbitrario”. Ponderó el debate en el marco de una “democracia deliberativa”, donde la discusión debe darse con argumentos y en forma diversa, pero sin caer en los prejuicios: “En esta materia nada es más peligroso que actuar en base al oportunismo”.

Pinedo planteó que “la Argentina padece un severo problema de inseguridad”, y ponderó la necesidad de un nuevo Código Penal para cambiarlo. También pidió responsabilidad a jueces y fiscales para trabajar en ese sentido, y destacó que es necesario modificar el sistema penitenciario, otro debate inaugurado por el Ministerio de Justicia de la Nación. “Es el principio de un debate que tiene que ser serio, respetuoso y constructivo”, consideró. Y respondió a las críticas al anteproyecto: “No se puede avanzar sin un espíritu de respeto, pensando en la conveniencia personal. No podemos dejar al Estado de derecho democrático en manos de quienes no creen en él”.

“Ninguna de las 900 reformas padecidas por el Código Penal sirvieron para que las tasas de criminalidad bajaran”, apuntó Arslanian. Y criticó que, aun así, “esa idea jamás cedió como el único recurso para recuperar la tranquilidad perdida”. Sostuvo que es necesario apoyarse en estudios criminológicos y de campo para analizar cuáles son las verdaderas causas del delito y así atacarlas de raíz. “Así se logró un derecho penal puramente simbólico, cuya visión no es contener la violencia sino satisfacer las necesidades emocionales. El pensamiento mágico logró el objetivo de convertir la ley penal en un verdadero talismán”, afirmó. Y concluyó: "La ley penal no es un instrumento de venganza. Si fuera así, regresaríamos a la Edad Media".

Barbagelata expresó que “el debate es indispensable” y que “esto da inicio a una discusión muy saludable”. Denunció que el camino del debate mediático “nos va a llevar a más autoritarismo y punición, algo recurrente en algunos sectores que recurren a estos atajos del facilismo”. Por el contrario, afirmó que el trabajo de la comisión fue “a contramano” de los desarrollados en forma tendenciosa en medios de comunicación.

“Nosotros trabajamos buscando consensos. Hemos dejado de lado muchas posturas personales para aportar propuestas como resultado del trabajo en común”, afirmó la abogada que fue convencional constituyente para la redacción de la carta magna porteña. Ponderó que las disidencias fueron publicadas junto al anteproyecto final, y serán sometidas a la discusión pública y académica con el resto del texto. Pidió compromiso republicano para quienes “prefieren que sigan las contradicciones antes que sentarse a discutir realmente”.

“El Código Penal debe ser obra de todo el pueblo"
Zaffaroni afirmó que “iniciamos una nueva etapa en un camino muy largo”. Y puso de ejemplo el primer Código Penal argentino, sancionado en 1886 tras diez años de vaivenes científicos, políticos y sociales.
“Tampoco creamos que este va a ser muy rápido”, bromeó. Definió al código como “un catálogo de infracciones y sus precios”, y lo consideró “un apéndice de la Constitución Nacional”. Celebró que el anteproyecto se someta al debate académico, de abogados y magistrados, y aseguró que las observaciones que se realicen serán analizadas por la comisión para elaborar un nuevo dictamen. “Pero la última palabra la tendrán los legisladores”, aclaró.

“El Código Penal debe ser obra de todos, obra del pueblo, porque es un producto cultural”, afirmó. Según el penalista, la función de la comisión ha sido la de recoger los valores socialmente consagrados para darles forma técnica, porque “hasta la más humilde de las profesiones tiene un aspecto técnico” -parafraseó al jurista Von Ihering-. “A nadie se le ocurra remendar un zapato sin conocer esa técnica, porque se le van a llagar los pies y no va a poder caminar”, bromeó.

Finalmente, Zaffaroni, que cerró encuentro, agradeció personalmente a los otros cuatro miembros de la comisión. “Me han enseñado mucho”, afirmó. Sostuvo que “en ellos estuvieron reflejadas las tradiciones políticas del derecho”. Mirándolos desde su lugar en el panel, dijo: “Les agradezco que me hayan reforzado la confianza en la política, la que conoce los límites éticos”. Y concluyó que “la política bien concebida puede lograr consensos y construir todo lo que nos falta para esta patria”.






22.04.2014 
se presentó en la facultad de derecho de la uba para debatirse 
El proyecto del nuevo Código Penal ya está en las universidades
Los redactores de la iniciativa destacaron su importancia. "Esto no puede definirse en los medios de comunicación", dijo Zaffaroni. 







Por: Felipe Yapur
El Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA poco a poco se fue colmando para escuchar a los integrantes de la comisión multipartidaria que redactó el anteproyecto del nuevo Código Penal. La reunión se transformó así en el lanzamiento, en el ámbito académico-jurídico, del debate de esta iniciativa del Poder Ejecutivo. Si bien ninguno habló de una fecha en que puede llegar el texto normativo al Congreso, quedó en claro que el gobierno de Cristina Kirchner no abandonó la idea y algo de eso quedó plasmado en la frase que pronunció el ministro de Justicia, Julio Alak, cuando dijo que "creemos que hay que hacer el esfuerzo para transformar las buenas ideas en realidades".
En ese sentido, Alak dio cuenta de la mecánica de trabajo que se les ofreció a las universidades, públicas y privadas, para que estudien el anteproyecto. Estas tendrán noventa días para analizarlo y enviar las recomendaciones y críticas a la comisión que deberá tomar en cuenta para corregir o no el anteproyecto. El dato fue que todos los participantes de esta reunión se llevaron consigo una copia oficial de la tarea realizada por el equipo de trabajo que presidió el ministro de la Corte, Raúl Zaffaroni.

Junto con Alak y Zaffaroni estuvieron el diputado del PRO Federico Pinedo, el ex ministro de Seguridad bonaerense Carlos Arslanian y los ex diputados María Elena Barbagelata (socialismo) y Ricardo Gil Lavedra (UCR). En la mesa también estuvo el secretario de Justicia, Julián Álvarez, y el coordinador de la comisión, Roberto Carlés. El grupo habló ante rectores, decanos, jueces, estudiantes y funcionarios judiciales.
Todos y cada uno de ellos se refirieron al esfuerzo y el consenso alcanzado entre dirigentes de diversas extracciones políticas que forman parte de la comisión, pero también repudiaron, de manera velada, las intenciones de impedir la discusión por parte del referente del Frente Renovador de Sergio Massa.

Por caso, Gil Lavedra dijo que un nuevo Código es absolutamente necesario y que su futuro tratamiento en el Congreso depende de una decisión política. Luego arremetió contra lo que definió como maniobras típicas de las democracias agregativas, una teoría que promueve el respeto a las preferencias de los individuos, más allá de la racionalidad de lo que impulsan, y que se contrapone a la democracia deliberativa que vive la Argentina. Sin duda, un recurso muy académico para rechazar los intentos de Massa de frenar el debate del proyecto a través de la recolección de firmas y una posible consulta popular que la Constitución Nacional no permite en cuestiones penales. "Se necesita información, racionalidad en los argumentos y no prejuicios y oportunismos", afirmó el radical.

Barbagelata avanzó en el mismo sentido. Se valió de la publicitada entrevista televisiva a un supuesto sicario: "Si el punto de partida para el análisis del anteproyecto será la opinión de un sicario, entonces tenemos un problema político, social, ético y cultural. Este no es el camino porque nos lleva a mayor punición", sostuvo, para luego resaltar el grado de consenso que tuvo el trabajo y el respeto por las disidencias que existen, como fue el articulado referido a la interrupción voluntaria del embarazo que ella promovió.

Pinedo coincidió con los anteriores conferencistas aunque subrayó que los disensos son "relevantes" pero necesarios para alcanzar un acuerdo. Eso sí, destacó que el anteproyecto es "el principio del debate" que debe ser serio porque hace a la construcción de la "sociedad del futuro". A su turno, Arslanian convocó a dar un debate profundo porque las más de 900 reformas que tiene el Código "no sirvieron para bajar los índices del delito". Lo ejemplificó con las consecuencias negativas de las llamadas leyes Blumberg. Rechazó, también, las "soluciones mágicas" y la mirada de la ley penal como "un instrumento de venganza". Por último, resaltó que la constitución "multipartidaria" de la comisión convierte al proyecto en una política de Estado.

El cierre estuvo a cargo de Zaffaroni, quien reconoció lo complejo que resulta la elaboración del Código Penal. De todas formas, afirmó que siente "una enorme tranquilidad de que esto sea expuesto en todo el país" porque "debe ser obra de todos". El juez de la Corte definió al nuevo Código como "un producto cultural" y que, por lo tanto, "no puede salir de las esquinas o discutirse en los medios de comunicación". Zaffaroni insistió con su postura de graficar al Código como un edificio que se construye, donde lo primordial es defender la vida "porque si no tenemos vida no tendremos derechos".
Fuente:TiempoArgentino

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