16 de abril de 2014

EL APOYO DEL EMPRESARIADO AL PLAN ECONÓMICO DE LA DICTADURA.

14.04.2014
La campaña de la agencia Burson-Marsteller y la recepción en la prensa internacional
El apoyo del empresariado al plan económico de la dictadura
El respaldo al plan de Martínez de Hoz, en los artículos de un periodista estadounidense invitado por la Junta en un intento por mejorar su imagen ante las violaciones a los DD HH.
Por: Gerardo Aranguren y Javier Borelli
A un ejecutivo argentino y hombre de campo se le preguntó el otro día cuán pronto quisiera que la Junta Militar entregue el poder a un gobierno elegido por civiles. Él se sonrió y rechazó la casi irresistible proposición: 'a decir verdad, espero que nunca'." Con esa escena comenzó su primer artículo escrito desde la Argentina el periodista estadounidense Jack Markowitz, que en diciembre de 1976 había sido invitado al país como parte de una campaña organizada por la agencia Burson-Marsteller para mejorar la imagen de la Junta Militar en el mundo en el marco de las crecientes denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Markowitz, quien días atrás reveló a Tiempo Argentino detalles sobre el viaje que él y otros siete periodistas estadounidenses realizaron a menos de nueve meses del golpe, tuvo oportunidad de entrevistar a Jorge Rafael Videla y a varios de los ministros más importantes de su Gabinete, además de empresarios nacionales y extranjeros y dirigentes de instituciones católicas y judías. Esos encuentros fueron reconstruidos por el entonces editor de Economía del Pittsburg Post-Gazette en siete artículos publicados entre el 15 y el 23 de diciembre del 76, a los que Tiempo tuvo acceso y que demuestran cómo se llevó a cabo la estrategia para lavar la cara de la dictadura.
 
EL ARQUITECTO. "Toda mi vida me preparé para esto", admitió con una sonrisa el entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz ante los ocho periodistas invitados por Burson Marsteller. Markowitz rescató esa frase de quien describió como el hombre "milagro" de la Argentina. 

"El programa de Martínez de Hoz  fue anunciado en detalle diez días después de que la junta echó a patadas a Isabel Perón (…) y fue obvio que la aristocracia erudita había planeado el golpe con antelación", contó Markowitz en la segunda entrega de su visita al país, publicada el 16 de diciembre bajo el título "El Arquitecto argentino del 'Sacrificio'". También reveló que Martínez de Hoz conoció dos semanas antes la posibilidad de un golpe, "cuando fue llamado para volver de un safari africano y explicar a los generales qué haría si le dieran la cartera económica". 

Sobre "Joe" Martínez de Hoz, el editor analizó que "a los estadounidenses definitivamente les gusta, la Junta Militar se apoya en él y lo escucha y los terroristas desearían tirarlo de un auto oscuro a toda velocidad", aunque destacó el contexto represivo que se vivía en el país: "Los sindicalistas combativos están encarcelados o se fueron del país. La Junta tiene al menos 4000 prisioneros políticos y expresa su absoluta convicción de que la única alternativa al golpe de marzo pasado era un golpe comunista".

En sus diálogos con los enviados extranjeros, Martínez de Hoz también adelantó sus deseos de que las empresas del estado (trenes, combustibles, servicios) volvieran a manos privadas y aseguró que la dictadura "todo lo que ha hecho es mejorar las operaciones entre privados".

Finalmente, Markowitz destacó una peculiar respuesta del ministro ante una consulta sobre la forma en que su plan había afectado a los trabajadores. Según dice la nota, Martinez de Hoz "asegura que a pesar de la ausencia de instancias democráticas, el público dio un 'consenso tácito' a esta nueva forma. O habría 'peor producción' de los trabajadores".

EMPRESARIOS. En sus notas para Pittsburgh Post-Gazette, el periódico de mayor circulación de esa localidad del estado de Pennsylvania, el periodista también relata la postura de empresarios argentinos y estadounidenses durante el primer año de la dictadura. "La primera impresión que uno se queda es que si los argentinos bienpensantes pudieran elegir un gobierno, el que elegirían sería el régimen militar que tomó el poder luego de tres años de caos", describió Markowitz en un artículo titulado "¿Puede ser mejor media libertad?"

En otra de sus notas ("Los ejecutivos argentinos dicen que la Junta es mejor que los Rojos"), aseguró que "en Argentina, el capitalismo está del lado de los generales" y que los empresarios no sólo apoyan la política económica de la dictadura sino que "simpatizan con la incómoda postura del gobierno en derechos humanos".

Entre los entrevistados, el periodista cita al jefe de una compañía farmacéutica estadounidense en Buenos Aires, quien aseguró: "Esto es una guerra, pura y simple", y agregó: "Es difícil decir que hay que volarle la cabeza a una persona pero qué haces con alguien que llama a tus empleados y dice ‘renuncia a tu trabajo o serán asesinados'."

Otra de las voces es un periodista argentino "de clase media", que tuvo una postura similar a los empresarios: "Le pregunto a la gente que está preocupada por los derechos humanos de los terroristas, ¿y mis derechos humanos? Por supuesto que quiero que vuelva la democracia, pero más que todo quiero orden", manifestó.
 
TORTURAS. En otro de los artículos, titulado "Moralistas con estrellas en los hombros", Markowitz retoma las denuncias por violaciones a los derechos humanos. Allí cita una fuente estadounidense que le asegura que la tortura era "una cuestión de rutina" y replica los argumentos del ministro del Interior Albano Harguindeguy, quien aseguró que si bien "la policía no siempre se comporta de una forma impecable", no todas las acusaciones de torturas eran creíbles. "Los terroristas son entrenados para acusar tortura y dar una descripción realista cuando son liberados en otros países, sabiendo que después genera un amplio rechazo mundial", argumentó Harguindeguy.

Durante la conferencia con el represor, el periodista relató un episodio que le llamó la atención. Harguindeguy aseguró que él conocía a un jefe de policía que había quebrado a muchos detenidos "sin recurrir a la violencia", aunque  interrogándolos por 24 horas con interrupciones "sólo para ir al baño". La frase, que Markowitz describió como "inconscientemente escalofriante", fue seguida por un comentario por lo bajo de uno de los presentes en la conferencia: "Me pregunto si el pobre diablo que él interroga le toca ir al baño."
 
ANTISEMITISMO. Como parte de la gira, los periodistas fueron puestos en contacto con un obispo católico y con algunas organizaciones judías. El representante de la Iglesia aseguró a los enviados que "los jóvenes terroristas no tienen otro objetivo más que 'arrasar todo'", según recogió Markowitz en su último artículo.

También comenta que los reportes de antisemitismo "fueron denominados como exagerados por una docena de líderes de la comunidad judía" y destacaron que si bien hubo "algunos pocos incidentes con bombas en sinagogas", la dictadura "hace un esfuerzo sincero en buscar a sus autores". 
Fuente:TiempoArgentino

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