16.06.2014
aniversario
A 38 años del asesinato de Paco Urondo, militante, periodistas, poeta y autor de "La patria fusilada"
aniversario
A 38 años del asesinato de Paco Urondo, militante, periodistas, poeta y autor de "La patria fusilada"
El 17 de junio de 1976 era asesinado en Mendoza el responsable de la Regional Cuyo de Montonero. En su célebre libro denunció la "Masacre de Trelew" perpetrada por oficiales de la Armada el 22 de agosto de 1972.

El 17 de junio de 1976, en Guaymallén, Mendoza, el auto en el que viajaban Urondo, su mujer Alicia Raboy, la hija de ambos, Ángela Urondo, de ocho meses, y la compañera de ambos, René "la Turca" Ahualli, fue interceptado a balazos por fuerzas de seguridad.
El entonces responsable de la Regional Cuyo de Montoneros decidió mentirle a su mujer y decirle que había tomado una pastilla de cianuro, con la intención de que ella escapara junto a su hija, pero en verdad lo secuestraron y asesinaron a golpes.
"(...)Aquellos gritos irreales de dolor real de los torturados en el ángelus eterno y siniestro, en una brigada de policía cualquiera, son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero pertenecen a la realidad"
A su beba Ángela, su familia materna la halló 20 días más tarde en la Casa Cuna, luego de haber pasado también por el D2. La adoptó una prima de su madre, pero recién a los 20 años conoció su verdadera historia.
El 6 de octubre de 2011 el Tribunal Oral Federal 1 de Mendoza condenó a prisión perpetua a cuatro ex policías y aplicó la pena de doce años de prisión a un ex teniente acusados por crímenes de lesa humanidad, entre ellos el de "Paco" Urondo y Alicia Raboy.
En abril de 1973 escribía, en la Cárcel de Villa Devoto, donde compartió celda con los sobrevivientes de Trelew, luego desaparecidos como él: "los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel cuerpo, ese vaso de vino, el amor y las flaquezas del amor, por supuesto, forman parte de la realidad; un disparo en la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos gritos irreales de dolor real de los torturados en el ángelus eterno y siniestro, en una brigada de policía cualquiera, son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero pertenecen a la realidad".
Envío:Agnddhh
El poeta y la poesía
Por Vicente Zito Lema
politica@miradasalsur.com

Francisco Paco Urondo fue asesinado por la dictadura, en Mendoza, en el año 1976.
Recordando a Paco Urondo en un nuevo aniversario de su muerte.
Todo gran poeta nos instala en el secreto corazón de la poesía. Así sucede con Francisco Urondo. Sus poemas trascienden las meras formalidades del canon literario, la prisión discursiva del espíritu humano homologada como letra pura (esa extensión posmoderna de una ley más antigua, confusa y al final ni idealista ni pragmática, sino perversa, resumida en una de sus especies como: el arte por el arte.)
La poesía de Francisco Urondo llega a ser la voz del eterno desgarro de la criatura humana que se obstina en rescatar la belleza en los escondijos más profundos de la verdad.
Dicho en otras palabras: aun en los tiempos de la muerte, o como en su momento dijera Rimbaud, “el tiempo de los asesinos” (hablo de una reproducción material de la existencia basada en la antropofagia y su filosofía del crimen de la pobreza), hay un bien, hay un amor y hay una búsqueda de justicia que se corporizan desde la mirada del otro, del mí que yace en ti y que desemboca en sentir como propio el dolor ajeno (ese otro sufriente, que como escribió Rodolfo Walsh, al hablar de él habla también de nosotros, se socorre en nosotros...) y que necesita del deseo para convertir la mortificación en devenir dichoso.
Hay un deseo que anuncia la mañana del mañana y que corporiza la poesía. Esa poesía que brilla –al igual que las utopías, los delirios y los secretos del alma– en los poemas de Paco Urondo, a través de su registro del “espacio de amistad” y del “espacio de amor”. Esa poesía que acompañó su hermosa vida, marcada por las predicas éticas y políticas de Ernesto Guevara (no se olvide lo que Urondo escribió sobre el Che, y su militancia original en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, antes que se fusionaran con Montoneros); esa poesía que finalmente dio sentido a su hermosa muerte. (Era junio de 1976, fue en las calles de Mendoza, su cuerpo ya inerte así igual masacrado por una partida de canallas de la dictadura militar...)
Entiéndase: no digo que la muerte sea hermosa (la muerte no es más que una topia de muerte y es impensable desde la vida), digo que Francisco Urondo murió hermoso, resguardando hasta el final a las mujeres que amaba, a los compañeros con quienes luchaba y a los sueños que soñó y que siempre supo eran más que una ilusión, eran plena materialidad social que no deja de construirse, aunque sean agónicos los retrocesos y se tiña el horizonte de sangre.
Otra vez la poesía, a la que también acudimos en la hora del consuelo. (¿O acaso no hay pena cuando traspasamos el umbral de los recuerdos...?)
Vemos a Francisco Urondo, instalado en un espacio paradójico: hay una desesperación extrema de lo público, de dar respuesta a la auténtica necesidad social, urdida por una conciencia crítica que arde y lo quema, y a la par una subjetividad acrecida desde los vínculos amorosos, como un río del deshielo que recorre las mejores pasiones de la vida. Hay un viaje. Nace una aventura, que no se desmadra, contenida desde una ética de la responsabilidad.
De allí que los poemas y demás escrituras de Francisco Urondo –sus novelas, su teatro, sus guiones– tengan una generosa y a la par armónica capacidad de símbolo, y como muy pocos artistas en América Latina llega a representar la épica de toda una época y la praxis liberadora de una apasionada generación, que nunca dejó de buscar los cielos en la tierra, por más dura que fuera la porfía
Fuente:MiradasalSur
Libros. Artículos poco conocidos de Paco Urondo
El nuevo periodismo antes del nuevo periodismo
Por Matías Chamorro
28.05.2014
Obra periodísticaFrancisco UrondoAdriana Hidalgo, 2014
El nuevo periodismo antes del nuevo periodismo
Por Matías Chamorro
28.05.2014
Obra periodísticaFrancisco UrondoAdriana Hidalgo, 2014
Como parte de la colección Biblioteca Urondo, iniciada en 1999 con la reedición de la novela Los pasos previos, el sello Adriana Hidalgo entrega ahora el volumen dedicado a reunir la aún poco conocida y divulgada obra periodística de Francisco “Paco” Urondo (1930-1976). Recorrer las casi 600 páginas que abarca este rescate permite no sólo conocer, un poco más, a un escritor, poeta, militante político e intelectual comprometido que dejó huella, sino también acceder a la palabra de un periodista de pluma notable, observador y riguroso.
Urondo, quien en sus comienzos fue cronista de información general, se dedicó –durante sus dos décadas en el oficio– a temas culturales. La mayoría de sus crónicas, perfiles, entrevistas, aguafuertes, reseñas de libros y comentarios de teatro, más allá de haber colaborado esporádicamente con otros medios, se publicaron en Leoplán, La Opinión, Panorama y Damas y damitas. A varios de esos textos se los considera como muy logrados ejemplos de lo que tiempo después se denominaría “nuevo periodismo”.
Una mención especial merece el trabajo de Osvaldo Aguirre, responsable de la investigación, selección y notas en este título que –adelanta la editorial– será sucedido por el Teatro completo de Urondo.
Fuente:Veintitres
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