16.06.2014
Las detenidas eran violadas, torturadas y humilladas, y los jueces no veían nada
Nuevos testimonios confirman que la D-2 mendocina era un antro de sádicos y perversos
La cantidad y gravedad de los delitos sexuales cometidos en la D-2 mendocina hablan de los estragos morales que se le habían hecho a la sociedad
Mendoza.- El testigo Alberto Muñoz, sobreviviente del centro clandestino de detenciones de la dictadura conocido como D2 en Mendoza, afirmó hoy que "había una sistematización del delito sexual" por parte de los represores y sostuvo que las mujeres eran sometidas a permanentes vejámenes. En una nueva audiencia del cuarto juicio por delitos de lesa humanidad en los tribunales de Mendoza, declararon tres víctimas de la represión, que brindaron testimonio de la manera en que se apropiaron de sus hijos.
Las detenidas eran violadas, torturadas y humilladas, y los jueces no veían nada
Nuevos testimonios confirman que la D-2 mendocina era un antro de sádicos y perversos
La cantidad y gravedad de los delitos sexuales cometidos en la D-2 mendocina hablan de los estragos morales que se le habían hecho a la sociedad
Mendoza.- El testigo Alberto Muñoz, sobreviviente del centro clandestino de detenciones de la dictadura conocido como D2 en Mendoza, afirmó hoy que "había una sistematización del delito sexual" por parte de los represores y sostuvo que las mujeres eran sometidas a permanentes vejámenes. En una nueva audiencia del cuarto juicio por delitos de lesa humanidad en los tribunales de Mendoza, declararon tres víctimas de la represión, que brindaron testimonio de la manera en que se apropiaron de sus hijos.
Ivonne Eugenia Larrieu, Alberto Mario Muñoz y Stella Maris Ferrón contaron que cuando fueron secuestrados lo hicieron junto a sus bebés, pero como esto ocurrió pocos meses antes del golpe de Estado los tuvieron que "blanquear", sin embargo esto fue un "simulacro del plan sistemático de apropiación de bebés que ejecutaron ya en la dictadura", aseguró Muñoz.
Muñoz y Larrieu son oriundos de Mar del Plata, están casados y fueron secuestrados y torturados salvajemente y hoy -ella primero y él después- se presentaron en sendas testimoniales en el megajuicio de lesa humanidad donde por primera vez en la Argentina varios ex magistrados están sentados en el banquillo de los acusados.
Muñoz explicó que en 1974 militaba en la UES con 16 años, y al año siguiente comenzó a militar en Montoneros y ante la fragilidad de su situación "la organización nos hizo salir de Mar del Plata y así llegamos a Mendoza". Muñoz, que estuvo 17 días alojado en el D2, sostuvo que "había una sistematización del delito sexual", y refiriéndose a sus carceleros, aseguró que "vivían con los pantalones abajo". "Esta gente era mucho más brutal que inteligente. No me preguntaban nada en los interrogatorios, solo nos golpeaban y nos `picaneaban`. Pero si los hombres la pasamos mal, lo que le hicieron a las mujeres fue mucho peor" por los vejámenes sexuales a los que fueron sometidas, explicó.
"Quiero rendir un homenaje -agregó- a estas mujeres que además de defender sus ideales defendieron su dignidad". Al ser consultado sobre si en el D2 también hubo ataques sexuales a hombres, respondió afirmativamente y se excusó de ampliar detalles.
"Yo tenía un `mapa de borceguíes` en todo mi cuerpo, por todos lados lleno de moretones y marcas de las patadas y pisotones que me dieron", relató. En su expediente figura un recurso de habeas corpus presentado por su madre el 22 de febrero de 1976, que fue rechazado por el juez Federal Rolando Carrizo el mismo día que fue presentado.
Muñoz relató que el mismo día que fueron secuestrados él y su mujer, se llevaron también a su pequeña bebé: "Hoy está aquí mi hija escuchando nuestra declaración y estuvo en el mismo lugar de nuestro cautiverio. Eso fue un entrenamiento de lo que fue luego el plan sistemático de apropiación de bebés ya en la dictadura".
A su vez, Ferrón dijo que "yo era muy delgada y tenía un embarazo de dos meses. Me introducían la picana en el útero para abortar, y lo lograron. Y como sangraba contantemente, mientras me ponían la picana me ponían el pene en la boca, y como yo me negaba entonces me ponía la picana en la boca y como tenía aparatos producía chispas. ¡Era una morbosidad terrible!", exclamó.
"Una persona que me decía que era sacerdote, me hacía rezar un padrenuestro y tocarle la sotana y me interrogaba para saber dónde estaba mi esposo. Otra vez escuché llantos de bebé. Mi hija era un elemento de presión", relató.
Otra vez -relató- le dijeron que su hija estaba viva y en manos de un comisario, hasta que el 11 de marzo de 1976 tuvieron que `blanquear` la situación de la pequeña con quien estuvo unos meses en la Penitenciaría, hasta que una vez irrumpió el Ejército al Penal y la sometió a un simulacro de fusilamiento con su hija en brazos y allí decidió entregársela a su madre.
Ferrón declaró además que reconoció al juez Carrizo en una dependencia policial donde la habían llevado a declarar. "Las agresiones sexuales no solo eran en la sala de
torturas, sino también en las celdas, y nos resistíamos todo lo que podíamos. Como yo sangraba tanto pretendían tener sexo conmigo de otras maneras", concluyó su estremecedor relato.
Luego de una discusión por los elementos que Ferrón puede aportar al expediente, y los planteos de la defensa, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio para el próximo lunes 23, a las 9.30, cuando se reanudará el debate.
En este cuarto juicio por delitos de lesa humanidad en Mendoza hay 34 imputados (de los 41 iniciales, siete fueron desafectados), entre ellos cuatro ex jueces federales y más de dos decenas de policías y militares.
Los ex jueces imputados son Luis Miret, Guillermo Max Petra Recabarren, Rolando Evaristo Carrizo, Gabriel Guzzo (desafectado por razones de salud) y Otilio Romano.
Fuente:Telam
fallo confirmatorio de Casación penal
Romano seguirá preso durante el juicio en su contra
La Cámara Federal de Casación Penal confirmó que el destituido camarista federal mendocino Otilio Romano seguirá preso mientras se sustancia un juicio oral en su contra por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Romano sumó así una nueva derrota en los tribunales de los que formó parte hasta que su participación en la represión estatal entre 1976 y 1983 salió a la luz.
N.O.E.
Romano había pedido la excarcelación al Tribunal Oral Federal de Mendoza, que se la denegó en febrero pasado. Entonces llegó hasta la Casación, que confirmó la prórroga de la prisión preventiva por un año. El fallo fue firmado por los camaristas Gustavo Hornos, Juan Carlos Gemignani y Mariano Borinsky.
En la actualidad, Romano afronta un juicio oral junto con otra treintena de imputados, entre ellos los también ex jueces Luis Miret, Guillermo Max Petra Recabarren, Rolando Evaristo Carrizo y Gabriel Guzzo.
En mayo pasado, la Corte Suprema había ratificado el fallo del jurado de Enjuiciamiento de Magistrados que lo destituyó del cargo "en ausencia". Romano fue destituido el 15 de diciembre de 2011. Estaba acusado de "haber omitido en forma reiterada y prolongada en el tiempo la promoción, persecución y represión de delitos de lesa humanidad cometidos por las Fuerzas Armadas y de seguridad entre 1975 y 1983, de los que habría tomado conocimiento en su condición de fiscal federal y juez federal subrogante". Romano huyó del país el día anterior a ser sometido a jury, y se ocultó en Chile, pero fue extraditado en setiembre de 2013.
Según el tribunal que lo destituyó, "desempeñó sus funciones de fiscal federal en una abultada cantidad de casos y, paradójicamente, cuando más se necesitaba la garantía de contar con funcionarios judiciales independientes, que sin requerírseles actos de arrojo o de peligro para sus vidas, se les exigía la valentía de actuar con firmeza y sobretodo rectitud en su conducta procesal, él desdeñaba reiteradamente los reclamos, denuncias y hasta clamores de los detenidos en función de aquellas leyes de seguridad nacional o los de sus familiares, así como los de tantos otros de los que jamás se supo su paradero y destino". Esa causal de "mal desempeño en sus funciones" es hoy la acusación penal por la que está siendo juzgado.
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh
16-6-2014
Lesa Humanidad
Mendoza: juicio de lesa humanidad a los ex jueces
Miret le tomó declaración a un ex detenido que vestía sólo pantalones
Lesa Humanidad
Mendoza: juicio de lesa humanidad a los ex jueces
Miret le tomó declaración a un ex detenido que vestía sólo pantalones
Al ex juez no le llamó la atención que los militares le llevaran un detenido sin ropa, con el torso desnudo. Tampoco que no pudiera declarar por el estado en el que se encontraba por la tortura. Se trataba de Alberto Mario Muñoz, que fue secuestrado con su esposa, Ivonne Larrieu, en 1976. Ella fue violada en el D2, al igual que otras detenidas-desaparecidas.
Ivonne Larrieu fue secuestrada junto a su marido, Alberto Mario Muñoz.
La detención de Larrieu fue parte de una razzia que incluyó la caída de varios militantes y simpatizantes de Montoneros. Todos ellos fueron apresados en Mendoza, llevados a los calabozos del Palacio Policial, donde hoy funciona un archivo, torturados durante una semana y legalizados con la asistencia del juez Carrizo. Junto con él trabajaron, para el dispositivo represivo, los defensores y jueces subrogantes Luis Miret y Petra Recabarren. Ambos habían firmado el acta como defensores pero ella no lo supo nunca. Se enteró cuando los abogados le leyeron ese texto, firmado con un torturado al lado.
Carrizo, Miret y Petra Recabarren están acusados junto al ex juez Otilio Romano de participar del terrorismo de Estado. Los juzgan en el marco de una causa judicial que incluye a 41 imputados y se desarrolla en los Tribunales Federales mendocinos.
Los ex jueces Luis Miret y Otilio Romano, acusados de crímenes de lesa humanidad.Larrieu fue secuestrada junto con su marido, Alberto Mario Muñoz. Ambos vivían en Mar del Plata pero viajaron a Mendoza en febrero de 1976. Se habían alojado en la casa de Miguel Angel Gil. Ahí los fue a buscar la patota policial la noche del 9 de febrero: los sacaron de la cama, les vendaron los ojos con ropa y los empezaron al golpear. A Muñoz lo sacaron a la calle y lo tiraron al piso. Mientras uno de los policías le pisaba los dedos, otro le saltaba en la espalda y le pateaba la cabeza.
De ahí lo llevaron, junto a su mujer y a Gil, al D2. A todos los torturaron durante varios días: golpes picana, simulacros de fusilamiento. A Larrieu, como ocurrió con las otras mujeres secuestradas, también la violaron reiteradamente. Esa cadena sistemática del horror le costó el embarazo a Stella Maris Ferrón, otra de las detenidas en la primera quincena de febrero de 1976, que declaró esta mañana, al cerrar una audiencia de cinco horas.
En su declaración, Muñoz ratificó todo lo que contó su esposa y agregó detalles del accionar judicial: cuando lo llevaron ante el juez Miret vestido sólo con un pantalón. Al magistrado no le llamó la atención, tampoco que no pudiera declarar por el estado en el que se encontraba.

A Ferrón la fueron a buscar el 10 de febrero de 1976, un día después que a Larrieu, Gil y Muñoz. Su marido intentó frenar el asalto y se tiroteó con la patota policial. Mientras ella, embarazada de dos meses y con su hija en brazos saltaba la pared trasera de su casa. Pero la atraparon y la golpearon. Querían que les contara dónde había ido su marido, que había logrado escapar.
En el camino al D2 no dejaron de amenazarla. Le sacaron a su hija y le dijeron que la matarían. En los calabozos del entrepiso del Palacio Policial la torturaron como al resto de las mujeres y perdió su embarazo.
Un día la llevaron a entrevistarse con el juez Carrizo y ella pidió por su hija. Le respondió que estaba bien. Fue enviada a una cárcel, legalizada, logró que su hija, que había sido llevada a la casa de un comisario, volviera con ella. Ambas estuvieron presas en Villa Devoto, junto a Larrieu.
Fuente:Infojus
Envío:Agnddhh



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