6 de julio de 2014

URUGUAY.

UNA EVOCACIÓN DESDE URUGUAY
A UN REVOLUCIONARIO GRIEGO
Dimitris Koufodinas, nacido el 17 de noviembre

3 de julio 2014


. *Dimitris Koufodinas nació en 1958 en un pueblito tabacalero del norte de Grecia. En 1972 la migración interna transformó la familia campesina en trabajadores industriales en Atenas. Terminó la secundaria en Exarheia y comenzó estudios universitarios en la carrera de Economía en la Escuela del Derecho de la Universidad de Atenas. Las necesidades de la lucha y la clandestinidad no le permitieron graduarse. Se concretiza políticamente el gran momento de la insurrección popular del 17 de Noviembre del 1973. Su trayectoria política empieza en el movimiento clasista de la transición, en 1977 se pone en contacto con el trabajo clandestino, en 1981 llega a la estación grande de la Organización Revolucionaria 17 Noviembre y en 1985 pasa a la clandestinidad. En 2002, después del golpe que sufrió la organización, decide salir de la clandestinidad para defender el honor de la organización y sus valores revolucionarios que se envilecían por las delaciones y el vacío del silencio. Hoy en día lleva 12 años encerrado en aislamiento en la Unidad Especial del complejo carcelario Koridalos, condenado 11 veces en cadena perpetua y, además, a unos cuantos millares de años de encarcelamiento. Se mantiene siempre activo políticamente a través de sus escritos e intervenciones. Ha traducido varios libros. Escribió su autografía “Nacido el 17 de Noviembre” , cuya presentación se realizó el 27 de junio en un aula de la Facultad de Derecho. Las más de 700 personas que llenaron el salón aplaudieron una intervención vía telefónica del autor que estaba haciendo la huelga de hambre. De inmediato hablaron Nikos Giannopoulos, el compañero que escribió el prólogo del libro y Aggeliki Sotiropoulou, esposa de Dimitris. En tercer término participó Maurizio Ferrari, compañero que fue fundador de las Brigadas Rojas y estuvo treinta años preso; luego de su testimonio sobre la lucha guerrillera en Italia, me tocó el turno para exponer las ideas que reproduzco en el presente artículo.

"DIMITRIS KOUFODINAS, NACIDO EL 17 DE NOVIEMBRE"
Por Jorge Zabalza
Quisiera informarles algo sobre el estado de deterioro de la justicia en Uruguay, un país cuyas élites están implementando políticas que tienden a perpetuar la impunidad de los militares que cometieron crímenes de lesa humanidad. Amparado en la tolerancia política, el poder judicial erigió una muralla de protección a los criminales, oponiéndose a las reclamos por Verdad y Justicia. En 2014 ya fueron absueltos por la Suprema Corte de Justicia varios de los militares probadamente involucrados en los crímenes del terrorismo de estado. El clima de impunidad está actuando como estímulo al descontrol represivo: ya sea porque en los barrios empobrecidos, la policía abusa de sus funciones y ejerce una violencia desmedida, como porque se tortura a los adolescentes recluidos para su rehabilitación en instituciones carcelarias. En Uruguay se reprime y se tortura hoy, ahora, bajo un gobierno que se dice ”progresista”, liderado por un ex-torturado y ex-compañero de desaparecidos, asesinados, torturados y decenas de compañeras. Hay otros elementos que revelan la duplicidad del actual gobierno uruguayo, pero he optado por destacar su política en materia de derechos humanos, porque revela la forma en que se abandonaron valores universales y, por consiguiente, deja muy en claro su incorporación a las filas del capitalismo. Por supuesto, estas informaciones contradicen la imagen virtual y fantasiosa que han creado en Europa los medios masivos de comunicación sobre el ”progresismo”, que es el premio recibido por la obediencia a las reglas de los dueños del mundo.

Ahora les pido otro poco de paciencia para hacerles un relato histórico en el cual, según creo, descubrirán vinculaciones con problemas que Dimitris analiza en su ensayo. Desde el Cordobazo (1969), las luchas del pueblo argentino fueron tomando un carácter cada vez más insurreccional y crearon condiciones propicias para el crecimiento de las organizaciones guerrilleras en lo militar y en su incidencia política. Cercada, la dictadura del general Lanusse comenzó a buscar una salida política más o menos elegante que, a su vez, lograra encauzar el proceso insurreccional hacia la vía electoral y parlamentaria. Pese a mantener proscripto a Juan Domingo Perón, la dictadura permitió que el peronismo participara en las elecciones nacionales en marzo de 1973. Casi la mitad del electorado apoyó al peronista Héctor José Cámpora, cuya victoria abrió camino al regreso y desproscripción de Perón. Mientras alentaba las esperanzas populares en la liberación nacional, Perón negociaba y conspiraba con los sectores más reaccionarios para poner fin al ”desórden” que amenazaba a la clase dominante y el capital trasnacional. Decir una cosa y hacer lo contrario no es ninguna novedad en el Río de la Plata, creo que tampoco lo es en Europa.

Así las cosas, el 25 de mayo de 1973, rodeado por cientos de miles de peronistas que creían que sus sueños se estaban haciendo realidad, Cámpora asumió la presidencia de la república. En dicho acto, la gente saludó con entusiasmo la presencia de Salvador Allende y de Osvaldo Dorticós, presidente de la Cuba Revolucionaria, al tiempo que abucheó la de William Rogers, secretario de estado de los EEUU. Finalizado el acto, una columna de manifestantes marchó hacia el presidio de Villa Devoto para exigir que se cumpliera con la prometida amnistía para los presos políticos. Junto a familiares de los detenidos, marchaban militantes de la Juventud Peronista, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) que, poco más tarde, convergieron para formar ”Montoneros”. Se sumaron a la marcha miles de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) quienes, desconfiando del compromiso real de Perón con la liberación nacional, se habían abstenido de concurrir al acto de cambio de mando. A las nueve de la noche, casi cincuenta mil personas rodeaban el edificio donde estaban recluídos los compañeros, pero el prometido decreto de indulto no llegaba nunca. Unidos para la lucha por la libertad, los presos de las diferentes corrientes se adueñaron de la cárcel y saludaron desde la azotea y las ventanas a la multitud enfervorizada. Luego de horas de conversaciones, los guerrilleros presos decidieron no esperar más y salieron de la cárcel a abrazarse con los suyos en la calle. Siete diputados peronistas se hicieron responsables del embrollo ante la autoridad carcelaria. En varias cárceles de otras provincias argentinas se produjeron hechos similares. Cuando la libertad de los presos ya era un hecho, el 27 de mayo el parlamento aprobó la ley N° 20.508 que legalizaba lo obtenido por la acción directa de las masas.

La justicia burguesa los había condenado y la justicia popular los liberaba. Es que los jueces de la burguesía poseen un solo ojo, como aquellas viejas brujas de la mitología griega, y siempre lo apuntan abajo y a la izquierda, para condenar a quienes se rebelan contra el sistema. Parecen ignorar que la emancipación de los esclavos es la más justa de las causas, que es moralmente intachable y que, en razón de ello, la historia siempre absuelve a quienes el sistema criminaliza por luchar. En los ´70, para los revolucionarios que superpoblaban las cárceles se volvió urgente recuperar la libertad. Cabe recordar que, como ocurrió en Trelew, agosto de 1973, muchas veces se frustraron las tentativas de fuga y fueron demasiadas las compañeras y compañeros asesinados por la represión, Quisiera remarcar las claras diferencias que exiten entre las operaciones de fuga y el episodio del rescate de los presos en Villa Devoto. Mientras que las primeras sn una función de la inteligencia, capacidad y audacia de las organizaciones guerrilleras, la segunda dependió exclusivamente del movimiento popular, de su desarrollo subjetivo, del grado en que el movimiento de masas había hecho suyas las banderas de la revolución. Dado que es mucho más que una fuga de presos políticos, Villa Devoto inspira a reflexionar sobre la concepción de la lucha revolucionaria. En primer lugar porque fue el pueblo organizado que, en abierto desacato al poder burgués, en uso de su independencia y voluntad, gestó esa acción de nítido carácter insurreccional. En segundo lugar, porque es un ejemplo paradigmático de un principio fundamental de la teoría: el movimiento revolucionario debe acompasar su andar a la profundidad conque se desarrolla la subjetividad popular, la capacidad de los trabajadores para responder a los ataques del capitalismo y tomar consciencia de la necesidad de emanciparse. Bajo pena de aislamiento, los revolucionarios no pueden excederse en la velocidad con que desarrollan la violencia revolucionaria. Allí donde la lucha del guerrillero se hizo lucha insurreccional de todo el pueblo, se logró derrocar dictaduras como la de Batista en Cuba o, como ocurrió en Vietnam, aniquilar los más poderosos ejércitos imperiales. En cambio, otras luchas fracasaron al quedar encerradas en el marco estrecho del enfrentamiento del aparato guerrillero contra el aparato policíaco militar del Estado. Creer que los cambios en el balance de fuerzas dependían de los cambios en su poder de fuego, fue un error conceptual muy común en las organizaciones guerrilleras del sur del continente americano.

La Huelga General del 27 de junio de 1973, deja en evidencia que los tupamaros también caímos en ese grueso error. Cuando los mandos militares, que ya eran dueños del poder ejecutivo, disolvieron el parlamento, la respuesta del pueblo trabajador fue inmediata y a iniciativa de las organizaciones de base. No en vano durante casi una década se venían debatiendo las medidas de lucha en caso de golpe de estado. Los obreros ocuparon las fábricas, los estudiantes hicieron lo mismo con los centros de estudio y, en los barrios, los vecinos desarrollaron una intensa actividad de solidaridad y resistencia. Quince días duró la protesta generalizada que dejó a la dictadura sin espacios para conquistar apoyos populares. Fue un momento estelar de la lucha popular. Las masas despertaron de su siesta, se levantaron contra la clase dominante y marcaron para siempre la historia del Urguay. En buena parte el fenómeno fue influído por el mensaje ideológico que transmitió la acción guerrillera en la década previa. Quienes sustentamos una intención revolucionaria, deberíamos vivir al acecho de esos instantes en que los pueblos deciden escribir sus propias páginas.

El problema de hacer la revolución se resuelve en la medida que cada gesto, cada actitud o cada acción de los revolucionarios logra influir la sensibilidad y la inteligencia de las mujeres y los hombres que harán la revolución. La cuestión es cómo transformar la teoría revolucionaria en saber popular y acción de masas. Aunque sabíamos de estos principios, los tupamaros ponderamos la coyuntura en función de la cantidad de militantes, locales, clandestinos y armas que teníamos organizados a principios de los ´70. Corrimos a una velocidad mayor que la del desarrollo en consciencia, estado de ánimo y voluntad de los asalariados. Cuando el pueblo salió a dar batalla en las calles, el movimiento guerrillero no pudo acompañarlo con todas sus fuerzas, porque el esplendor del aparato militar tupamaro ya había pasado.

Tampoco las fuerzas reaccionarias creyeron en la capacidad del pueblo para la auto-liberación. Confiaban en terminar para siempre con las ideas revolucionarias mediante la tortura, la violación, el asesinato y la desaparición forzosa. No se percataron de que la organización revolucionaria es apenas una expresión y un momento de la lucha por la emancipación de la clase. En su soberbia, luego de derrotar a las guerrillas se ensañaron con los más humildes, los forzaron a sufrir las consecuencias más violentas del capitalismo y, de esa manera, por ignorantes, recrearon las condiciones en que se replantea la violencia revolucionaria. El desprecio por la capacidad de rebelión de las masas, colocó a los militares uruguayos en idéntica situación a la del general Lanusse y, luego de doce años de dictadura, debieron negociar una salida elegante hacia formas tuteladas de democracia, condicionadas por supuesto al mantenimiento de la impunidad para sus crímenes.

Es un hecho indiscutible que la semilla sembrada por el guerrillero asesinado en Yuro se reprodujo en el corazón de centenares de miles de mujeres y hombres. Junto a la justicia de la causa, el arma fundamental de Ernesto Guevara fue el mensaje ético y moral que logró transmitir y que no ha podido ni podrá ser borrado de la memoria colectiva. El fenómeno Ché Guevara enseña que la conducta individual también es una forma muy importante de influir en la subjetividad de los pueblos. Anticipar en ella el altruismo, la solidaridad, la igualdad entre las personas, la entrega generosa al colectivo social, la firmeza en sus convicciones y los demás valores que caracterizarán las relaciones humanas del futuro. De nada vale la construcción de la organización más efectiva, disciplinada y profesional, mientras sus integrantes continúen transmitiendo los valores y la filosofía de vida del capitalismo. Como a Judas, la historia sólo recuerda a los arrepentidos para aborrecerlos. En cambio, las vidas ejemplares de los revolucionarios iluminan este siglo del agotamiento de la democracia burguesa y están llamadas a ocupar los agujeros negros vacíos de valores y filosofía de vida. En este contexto también la cárcel ”puede ser vivida como un espacio de combate” al decir de Vicente Zito Lema. Encerrado en un aparato carcelario cuyo objetivo es la desintegración de la condición humana, la lucha es por mantener la integridad intelectual y espiritual. A pesar de vivir en la muerte, el desafío es mantenerse vivo combatiendo al poder allí donde se ejerce con mayor virulencia y crueldad. Está muerto el que acepta las reglas de juego que pretenden imponerle. El ejemplo de lucha de quienes no cedieron en sus convicciones, irradia e influye el entorno social y político. Ya sea escribiendo un libro, ya sea en huelga de hambre contra la ley carcelaria de corte fascista. Erguido en los principios éticos y morales de la revolución, el preso sigue siendo un ser libre e independiente, invencible. Demuestra que por mucho que castigue a su víctima indefensa, el sistema no logra destruir su horizonte revolucionario. La victoria del preso sobre sus verdugos se transforma en símbolo de la buena nueva.

No a la ley cuyos objetivos son, en primer lugar, asegurar la destrucción física y espiritual de los presos y, en segundo lugar, infundir miedo a quienes tienen la voluntad de luchar contra el capitalismo.

Un abrazo fraterno, Dimitris, por hacernos un lugarcito en tu trinchera y por todo lo que estás haciendo por nosotros. 




De las Muchachas de Ayer a los Jóvenes de Hoy

por IRMA LEITES
Acabo de salir de la celda 1 del Sector E de Punta de Rieles. ¿Salí?
Miré por la ventana -por la que tanto mirábamos-, no a través de la tela sombra y las rejas que tiene hoy, sino a través  de pequeños agujeros que hacíamos en la chapa que impedía ver hacia afuera.

Esos agujeros eran nuestro mirador. Desde él adivinábamos quien era, la forma de caminar, el número, el color del sector… nuestros ojos buscaban cualquier señal, cualquier pista para identificar quien era. Allí, por ese camino,  se llevaban a las compañeras al calabozo. Nos conducían a la “Casita de muñecas”   como denominaban sarcásticamente, los oficiales, a los calabozos de castigos. Allí sufríamos el más estricto aislamiento y hostigamiento, cuando veníamos  de la tortura,  las que recién eran traídas de cuarteles o de otras cárceles, o las que eran sancionadas, ellas-nosotras pasábamos por el camino que se veía desde el E y D, ahí contra el alambrado que aún permanece en pie. Mi ojo colocado hoy en esa abertura aún pudo reconocer esa pequeña peregrinación hacia el aislamiento… un uniforme, las PMF, los soldados, cerrando el cortejo armados a guerra con fusiles.
Como símbolo tal vez de este tiempo, sobreviven las torres de vigías del penal junto a la impunidad, de lo que no se juzgó ayer ni hoy: este sitio convertido hasta hace unos años en lugar de entrenamiento de las tropas interventoras enviadas al Sinaí, a Haití, al Congo, ahora es una “cárcel de rehabilitación”, pero cárcel.
Un sitio geográficamente hermoso convertido en sede permanente de impunidades. Esa impunidad no medible en torturas concretas sino en la instrumentación de un sistema de destrucción sistemática. Política de devastación física- sicológica a través del trabajo forzado, a través de la vigilancia estricta a cada ser humano que estuvo allí. Nos secuestraron ahí, para ver nuestras debilidades, para estudiar cómo hacernos pedazos, para doblegar las voluntades revolucionarias. En fin esa impunidad ejercida desde Albornoz a Silveira, desde Alberto Barrabino y Armando Méndez al capitán Font. Esa impunidad invisibilizada: de la cabo Batista, de la sargento Fernández, de la cabo De Melo, de Margarita Acevedo, de la Olimareña, de la Largo Largo y tantas más. Todas estas PMF, se convirtieron en personaje esfumados en el tiempo, que viven o vivieron como una vecina más en cualquier barrio. Nada de todo lo sucedido en ese sitio dio lugar a un juicio. Nadie juzgadoNadie condenado
¿Cómo hacer justicia por las muertes, por los desequilibrios, por los llantos y los sacrificios de los familiares que recorrieron durante casi una década el larguísimo camino desde Camino Maldonado a los portones del Penal? ¿Cómo hacer justicia con los hijos que eran desnudados y maltratados por las PMF que visita a visita los conducían hacia sus madres? Esas madres vestidas de grises que los esperaban haciendo de tripas corazón con sonrisas enormes, forzadas muecas entre el llanto y la emoción… cómo.  
Ya no están ahí los calabozos de castigo: la Isla de Punta de Rieles- fue sustituida. A la estructura de dos aguas, le levantaron otro piso y hoy oficia de lugar de dirección de los jerarcas de los más de 500  reclusos actuales.
Pero los calabozos de aislamiento están, en la sugestión de los guardias actuales. En la leyenda que aún permanece. En los pasos que en las noches se oyen. En los golpes que nacen de las paredes y hoy no son descifrados por los oídos que los registran. En los gritos que se descubren entre los ladrillos. En las botas que solas caminan en el corredorque quedaba entre el último calabozo y el baño, entre el baño y la reja de la guardia. Confiesan que aún están allí y se imponen, se hacen oír…
Los miedos tejen historias casi mágicas, entre los carceleros. Desde allí, hoy manda el mando del penal, desde allí,  donde debíamos pedir para ir al baño y dónde muchas veces te lo impedía la soldado y te mojabas y te hacías encima, desde allí donde un silbo, una canción, un Morse te sacaba de la soledad del dos por tres, se define la política carcelaria hacia los presos actuales. Los hijos. Los nietos. Los vecinos de los barrios más pobres. Jóvenes-viejos. Nosotras éramos jóvenes-jóvenes.
Por eso tal vez aquello de la “Casita de muñecas” no solo se les ocurrió por el tamaño de las celdas sino por nuestras pintas: pequeñas, jóvenes mujeres conducidas entre fusiles al confinamiento. Desde allí esperé muchas mañanas y atardeceres el toque de diana, para que me señalara el fin o el comienzo de otro día hasta saldar la sanción, diez, veinte, treinta, sesenta para volver al abrazo de las compañeras, que seguro nos esperaban porque detrás de las ventanas tapiadas había siempre un ojo esperando a las que volvían…
Ahí mismo, a veces el treparte a  la tarima para otear el camino, los ranchos lindantes al Penal, el monte, era interrumpido por el grito de la soldado que sigilosa había intuido que estábamos expropiando un paisaje.
El penal está cambiado. Pero es el Penal.  Otros seres lo habitan. Otros jóvenes. Estos muchachos, seguro, privados de sueños.
Casi con desesperación –nos seguían hablando sacando preguntas de las mangas–tal vez para que nosotras (las habitantes anteriores de esas paredes) les contáramos algo que les diera fuerza, algo que atenúe el drama que sufren. Estos nuevos dramas seriados, 41 años después.
El patio sigue ahí, donde colgábamos y cuelgan la ropa. Las piletas ya no están. Hay otros alambrados… La cocina igual, el mismo espacio dónde pelábamos las papas, donde se cortaba el mondongo, hoy se sigue picando y picando…
La Barraca 2 modificada, llena de reparticiones, nuevas celdas, pero allí están los baños y el sitio donde las PMF vigilaban. Allí está la presencia de Anita González, de Norma Cedres,asesinadas en esas Barracas; por un exprofeso omisión de asistencia.  Y allí mismo, el tiempo pasa y no pasa. Porque aún se pretende ahogar en la impunidad una verdad poderosa, pero que no termina de morir… Asesinato de estado es asesinato de Estado y tanto la Dra. Rosa Marsiscano como el Dr. Nelson Marabotto fueron responsables de sus asesinatos, porque las llevaron a la muerte, las dejaron morir y están impunes.
Y además porque cárcel es cárcel. Y la interrogante humana es ¿qué hacer con los sitios del horror? ¿Es ético que estos símbolos del sufrimiento sean “reciclados”, cómo nuevas cárceles para los pobres de hoy? ¿Es esto lo que merece la memoria de las resistencias que dimos cientos de mujeres durante más de una década? Me sumo a la idea del abolicionismo de las cárceles. Por tanto me rechina que ahora se presente como un avance que no se maltrate  a los presos, que se permita estudiar, que trabajen. Es más que obvio que entre este “sistema modelo” de Punta de Rieles y la cárcel de COMPEN, o Penal de Libertad, o cárcel de Rocha y muchas más esto para los presos es un alivio. Pero no es mérito que los antiguos presos no maltraten, en una cárcel, a los presos de hoy. No los redime de tener las peores cárceles del mundo el tener sicólogos y seleccionar a 600 presos –entre los más de 10 mil- para volverlos al riel del sistema. No. La tremenda intemperie que rodea la vida de estos jóvenes a los que el sistema condenó mucho antes de que llegaran  a sus cárceles solo merece que deseemos más pronto que ligero, abrir junto a ellos las puertas a otra sociedad.
Por supuesto que nada es más oscuro que pensar adonde ir al salir ¿adónde? Eso fue parte de la conversa sin duda, algo que alivia, “es algo”. Pero no es el mundo soñado, ese sueño ataca las causas de esta horrenda realidad de miles y miles de jóvenes condenados antes de nacer, al nacer, al crecer y al morir, tantas veces con una bala por la espalda.  El paradigma por el cual estuvimos ahí presas era otro: la justicia social. Muy lejana propuesta  a la del rescatar algo de hoy…
En la celda 1, uno de sus habitantes, muchacho de ojos claros angustiado. Una bala en su cabeza, en un sitio peligroso, que no se la pueden extraer. La siento aún en mi mano…Duele.
Les contamos anécdotas, les preguntamos cómo transcurrían sus días…para volver a concluir en definitiva cárcel es cárcel…Lo que nunca quisimos, lo que jamás querré. Porque cada vez que nos sacaban del Penal soñaba que se diera la circunstancia de partir, de fugar, porque cada rendija de luz era una señal a la libertad y el mundo que soñamos. Más allá de todo lo que pretendan cárcel es cárcel, no es salida. Porque para que tantos miles de muchachos hayan llegado allí, el sistema primero los condenó a una miserable existencia, luego cuando todo está perdido cuando ya la droga hizo su trabajo, o cuando la desintegración social es tal que no hay parámetros para obtener lo que se necesita o lo que se desea los captura el código penal y les cae el encierro. Entonces el mundo se reduce a que no hay salidas. Solo rejas, muros, represión.
No me saco de la cabeza sus ojos. ¿Serían parecidos a los nuestros? Repelo la sola idea que uno solo de estos muchachos se haya sentido como nos hacía sentir Barrabino cuando nos mostraba a curas y empresarios,  diciendo “estas son las conejillas de la India”. Este es un agujero negro en la historia. Expresos, expresas, protagonistas de fugas cinematográficas, las Estrellas, el Abuso… “reestructurando las cárceles del sistema” hoy, “humanizando” la industria de las cárceles, difundiendo una manida idea de  la “recuperación del delincuente”, tendiendo a privatizar la industria carcelaria
Para el 2016 tendrán una cárcel en ese sitio bajo el régimen de participación público privada (PPP) para dos mil presos, en la que los privados se harán cargo de la alimentación, limpieza y lavandería. El Estado asumiría los servicios de salud, “rehabilitación” y seguridad. A las empresas se les exonera de impuestos. La construcción de la cárcel saldrá más de 90 millones de dólares. El consorcio Unidad Punta de Rieles, ganador del concurso, está formado por Teyma Uruguay e Instalaciones Inabensa, ambas del grupo Abengoa y por la empresa Goddard Catering Group Uruguay. ABENGOA es una multinacional de origen sevillano y que se expande a 80 países. Tienen el monopolio de las plantas termo solares incluso en EEUU y Brasil. Han sido  denunciados porque sus más de 22 mil trabajadores son súper explotados y no pueden sindicalizarse. Descomunal inversión para encerrar la tristeza. ¿Qué pensábamos en ese entonces sobre invertir en represión, en cárceles?
Hay un fenómeno extraño que tiene que ver con la memoria de los espacios, con varias de las compañeras comentamos con asombro  que recordábamos como todo más grande el edificio en forma de Y griega más grande, la cocina más grande, la Capilla más grande. Supongo que cuando te tuvieron encapuchada, o encerrada en un calabozo algo que mida algunos metros más se te fija como gigante. Tal vez…
En La Capilla, dispusieron el Sector C,  ubicado en el lugar que había oficiado de altar  para los jesuitas, (antes de ser cárcel eran dueños de ese predio) convertido en campo de concentración en el transcurso del proceso de militarismo. Aún está el altar con un fieltro negro. Ahora lo reconocimos mirando desde el sitio de la guardia donde rigurosamente las PMF controlaban todo lo que las presas hacían. Anotaban: quien con quién, quién  deprimida, quién leía, quién tejía, quién alentaba… número 102 se ríe… Hoy pudimos ver desde donde nos veían.
Una compañera comenta: lo que fue subir esa escalera otra vez…lo que fue.
Resulta que este viernes 27 de junio a 41 años, todo el que quiso pudo entrar a Punta de Rieles. Con grandes dudas dentro de mí decidí ir a ver. Pasamos el scanner entregamos la cédula franqueamos puertas, alambrados, y ahí está él, el edificio en forma de Y griega. Allá al fondo donde estaba la quinta  un  espacio-cancha, unas gradas, muchachos que se arriman, que nos preguntan, que no entienden como esas veteranas, esas viejas estuvieron allí, por años y años, un cartel NO A LA BAJA de la IMPUTABILIDAD LOS NIÑOS DE HOY SON EL FUTURO DEL MAÑANA, una muestra fotográfica de la Resistencia  ante el golpe de Estado, un estrado, las autoridades del Penal reseñando la existencia de los centros de tortura bajo la dictadura-cívico militar, expresas, algunos dirigentes sindicales, los vecinos del barrio. La radio que trasmite en el Penal, nos hicieron entrevistas; los presos pidiendo el cierre del Penal de Libertad, los presos contra la tortura, los presos contra la baja.
Una escena irreal, donde el presente es pasado, donde el pasado futuro. Un déjà vu, algo ya vivido, algo percibido.Una experiencia contundente. Un  sentir que estas acompañada por cosas que ya no están: los morrales colgados de la cuchetas, los calabozos, la baranda de la escalera, el grito de “Mire a la pared”, una sensación de familiaridad al mirar los ojos de los presos,  una sensación de espanto, ¿Qué pasó? Un ¿qué ocurrió? Un desconcierto, una anomalía histórica.
La experiencia previa,  se te asoma como una película que transcurre en un cine extraño,    –una cárcel, la de Punta de Rieles- algo que ocurrió pero que ocurre otra vez. Y ahora los responsables no son: el capitalismo, Gavazzo, Silveira, el Goyo, LAS FFAA, los latifundistas, los yanquis, la cámara de industria y comercio, la asociación rural, la asociación de bancos, las multinacionales y los partidos tradicionales.
No. Ahora a 41 años no son ellos. Ahora son muchos más: el capitalismo, Mujica, Astori, Huidobro, Bonomi, Olesker (y todo el sequito de descreídos de la revolución social),las FFAA, los latifundistas, los yanquis, la cámara de industria y comercio, la asociación rural, la asociación de bancos, las multinacionales, los partidos tradicionales más los ex revolucionarios defensores del sistema capitalista
Salí de allí. ¿Cómo salir de allí? Salir al camino, pensar en la Marcha de la plaza Libertad, en un rato a la DINAMA, de la DINAMA al Centro Militar, del Centro Militar a la Plaza del Entrevero el lugar de la resistencia. Al avío entonces…es decir ¡al camino otra vez!
27/06/14
FUENTE; postaporteñ@ 1197 - 2014-07-02 
Envío:DiariosdeUrgencia                               


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