5 de noviembre de 2014

AGUSTÍN BOTINELLI FUE PROCESADO POR SU COMPLICIDAD CON LA DICTADURA.

Dirigía para ti y en 1979 fraguó un reportaje a una detenida en la esma
Periodista fue procesado por su complicidad con la dictadura
El ex jefe de redacción de Para Ti en 1979, Agustín Bottinelli, fue procesado por el delito de "coacción" por su desempeño en la publicación de un reportaje apócrifo a una secuestrada de la ESMA en aquel semanario de la editorial Atlántida en el cénit del terrorismo de estado.
El ex jefe de redacción de Para Ti en 1979, Agustín Bottinelli, fue procesado por el delito de "coacción" por su desempeño en la publicación de un reportaje apócrifo a una secuestrada de la ESMA en aquel semanario de la editorial Atlántida en el cénit del terrorismo de estado.

"Es la primera vez en la Argentina que un periodista que fue parte del aparato de encubrimiento y de acción psicológica de la represión es procesado", afirmó a este diario el abogado Pablo Llonto. La decisión la tomó el juez federal Sergio Torres el viernes pasadi.


Bottinelli estaba acusado junto al difunto Aníbal Vigil, director de la publicación, por difundir un reportaje falso a Thelma Jara de Cabezas, "chupada" en la ESMA. Para el magistrado, quedó "probado que Bottinelli, valiéndose de la situación amenazante que atravesaba Jara de Cabezas, respecto de su vida y su integridad física, arbitró los medios necesarios para que se le realizara la entrevista". El juez lo señala por  "fraguar el contenido (de ese reportaje) y ordenar su publicación en Para Ti". Torres consideró evidente "la existencia de un vínculo de poder entre los represores y la revista en cuestión".

Por expresa orden de Bottinelli, a la entrevista con Thelma fueron el periodista Alberto Escola y el fotógrafo Tito La Penna. Pero "las respuestas que Jara de Cabezas brindó a Escola no fueron aquellas que finalmente se publicaron", indicó el juez. Para Torres, el periodista tenía conocimiento de que la entrevistada estaba secuestrada y "fraguó el contenido" del reportaje para "poner en duda u ocultar la práctica de detenciones ilegales y desapariciones forzadas, incluida la de la propia víctima". Así  cumplió con su objetivo de "difundir la idea a toda la sociedad de que la existencia de las desapariciones era una mentira sembrada por las organizaciones de Derechos Humanos".

El artículo fue publicado bajo el título "Habla la madre de un subversivo muerto", el 23 de agosto de 1979, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitaba el país. Bottinelli permanecerá en libertad durante el proceso y fue embargado por un millón de pesos.

Daniel Cabezas, uno de los hijos de Thelma, indicó a Tiempo Argentino: “Tanto mi familia como yo estamos esperanzados ya que se logró el procesamiento de Bottinelli, el primer periodista en serlo por delitos de lesa humanidad. Pero nos causa sorpresa que sea por coacción y que no se haya dictado la (prisión) preventiva".

Llonto analiza apelar la calificación del delito. Pero consideró que "la justicia dio un enorme paso" y que Thelma vive para verlo “después de pelear 30 años para que se conozca que aquella nota era una patraña del periodismo de la dictadura”. El caso puede sentar un antecedente sobre el vínculo de algunos medios con la dictadura.
Fuente:TiempoArgentino






5-11-2014
MEGACAUSA ESMA
El juez federal Sergio Torres
Procesaron a un ex editor de Para Ti por falsear una nota durante la dictadura

Agustín Botinelli, ex editor de la Revista Para Ti, está acusado de falsear el contenido de una entrevista a Thelma Jara de Cabezas, que estaba secuestrada en la ESMA. "Es la primera vez en Argentina que un periodista, que fue parte del aparato de encubrimiento y de acción psicológica de la represión, es procesado", dijo el abogado de la víctima.

El juez federal Sergio Torres procesó al editor de la revista Para Ti durante la última dictadura cívico-militar, Agustín Bottinelli, por publicar en 1979 una falsa entrevista a Thelma Jara de Cabezas. La entrevista se publicó con el título “Habla la madre de un subversivo muerto”. Con un hijo de 17 años desaparecido y otro en el exilio, la mujer fue obligada a mentir: estaba secuestrada en la ESMA.

“Estamos contentos. Es la primera vez en Argentina que un periodista, que fue parte del aparato de encubrimiento y de acción psicológica de la represión, es procesado. Bottinelli fue parte de un operativo de inteligencia que en el país no había secuestros ni desapariciones”, dijo el abogado Pablo Llonto, representante legal de la víctima.

“La Justicia dio paso un enorme y Thelma, por suerte vive para ver esto que tanto deseaba. Ella puede apreciar esta etapa después de pelear 30 años para que se conozca que aquella nota era una patraña del periodismo de la dictadura", remarcó el abogado.

El 10 de septiembre de 1979, Thelma fue sacada unos minutos de su cautiverio en la ESMA. El marino represor Miguel Cavallo le había dicho que tenía que hacer la nota para darles un mensaje a las madres argentinas. Ella estaba detenida-desaparecida desde abril de ese año por buscar a su hijo que los militares habían secuestrado en mayo de 1976, mientras repartía panfletos en una plaza de Martínez.

A Thelma la llevaron a la confitería Selquet, en el barrio de Núñez. Ahí, con la participación de la editorial, los torturadores la obligaron a simular un reportaje, que en realidad era una de las tantas operaciones de prensa de la propaganda golpista. Con la entrevista se buscaba limpiarle la cara a la dictadura, refutar las denuncias de los exiliados que hablaban de torturas y muerte. El ardid consistía en obligarla a “confesar” que había sido “usada” para campañas de denuncia contra la dictadura y ahora estaba amenazada por los Montoneros.

La mujer fue presentada en el artículo como “una arrepentida que describía cómo la guerrilla había engañado a su hijo” para que se volcara a la lucha armada. “Estén alertas, vigilen de cerca a sus hijos. Es la única forma de no tener que pagar el gran precio de la culpa, como estoy pagando por haber sido tan ciega, tan torpe”, fueron los textuales de Thelma.

“Esperemos que esta causa sirva para difundir las complicidades que varias empresas periodísticas tuvieron con el terrorismo de Estado. Tenemos el caso de Vicente Massot (dueño del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca) y el de los dueños de otros medios que ejercieron acción psicológica para encubrir los crímenes de la dictadura”, dijo Llonto.

En junio de este año, Botinelli declaró ante el juez Sergio Torres. A lo largo de su exposición, afirmó desconocer que en la ESMA funcionase un centro clandestino de detención. Sobre su trabajo en la editorial Atlántida, contó que trabajaba en una de las seis revistas de la empresa. Describió que Gente, Para Ti y Somos eran dirigidas por Aníbal Vigil. Las otras tres: El Gráfico, Billiken y Chacras por su hermano Constancio Vigil.
Desde las páginas de estas revistas se editorializaba en favor de la dictadura y se afirmaba que las denuncias efectuadas en foros internacionales que daban cuenta de las violaciones a los derechos humanos que perpetraba el régimen castrense eran “una campaña antiargentina ejercida desde el exterior”.
Fuente:Infojus





AGUSTIN BOTTINELLI ORDENO UN REPORTAJE APOCRIFO A THELMA JARA DE CABEZAS MIENTRAS ESTABA EN LA ESMA
Un periodista procesado por cómplice
Fue una famosa tapa de la revista Para Ti, titulada “Habla la madre de un subversivo muerto”. Ayer, el juez Torres procesó por coacción al editor de la publicación por el carácter apócrifo de la entrevista.
Por Gustavo Veiga

Thelma Jara de Cabezas, víctima de la falsa entrevista.Imagen: Adrián Pérez
Agustín Bottinelli se convirtió en el primer periodista procesado por participar en delitos de lesa humanidad. El juez federal Sergio Torres le imputó la figura penal de coacción y trabó embargo por un millón de pesos sobre sus bienes al acreditar que fue el responsable de una entrevista apócrifa a Thelma Jara de Cabezas publicada en la revista Para Ti, de Editorial Atlántida, mientras se encontraba detenida-desaparecida en la ESMA.

El magistrado dio por probadas varias situaciones en la resolución judicial, que no incluye la prisión preventiva. Las principales: que hubo un reportaje fraguado y que el ex editor dio la orden de realizarlo. Tomó en cuenta también el testimonio de un secuestrado en la ESMA, Lázaro Gladstein, a quien una patota del centro clandestino hizo pasar por el sobrino de la mujer durante la nota. Valoró las declaraciones de otros testigos que responsabilizaron al periodista de las órdenes muy precisas que dio para su publicación. “Tenés que ir a hacer un reportaje, se trata de una subversiva arrepentida”, le dijo Bottinelli a Alberto Joaquín Scola, el redactor que lo realizó, según se desprende del fallo.

El procesamiento que tiene 200 hojas describe: “El objeto del reportaje habría sido poner en duda u ocultar la práctica de detenciones ilegales y desapariciones forzadas, incluida la de la propia entrevistada, y de difundir la idea de que la existencia de las desapariciones era una mentira sembrada por las organizaciones de derechos humanos. Finalmente, el imputado habría dispuesto la publicación de dicha nota –construida falsamente–, en el indicado medio gráfico, el día 23 de agosto de 1979, titulado ‘Habla la madre de un subversivo muerto’”.

El juez Torres señala en su resolución que “se encuentra probado que Bottinelli, valiéndose de la situación amenazante que atravesaba la mencionada Jara de Cabezas, respecto de su vida y su integridad física, arbitró los medios necesarios para que se le realizara la mencionada entrevista, resultando su acción apta para vulnerar el bien jurídico protegido por la norma, para luego fraguar su contenido y ordenar su publicación en la revista Para Ti”.

Pablo Llonto, el abogado de Jara de Cabezas, le dijo a Página/12 que apelará la calificación de “coacción” que aplicó Torres en su fallo, pero destacó que “estamos contentos porque es la primera vez en la Argentina que un periodista que fue parte del aparato de encubrimiento y de acción psicológica de la represión es procesado. Bottinelli es uno de los tantos periodistas que, conocedores de lo que estaba sucediendo, actuaban en conjunto con los militares y con los grupos de Inteligencia para hacerle creer a la sociedad que aquí no había secuestros, desapariciones, asesinatos, torturas, vuelos de la muerte y centros clandestinos”.

El procesado negó la relación con los marinos de la ESMA que se le imputa y descargó la responsabilidad por la entrevista en Aníbal Vigil, uno de los dueños de Atlántida, quien falleció: “No me pareció algo fuera de lo habitual que me llamara y me diera las coordenadas para que enviara un fotógrafo y un redactor a hacer la nota. El me dijo que se trataba de la madre de un guerrillero sin darme más detalles. Yo recibí el texto final de la entrevista tal como era habitual y sólo pude haber corregido la parte gramatical pero en ningún caso hubiera modificado el texto de la misma por dos razones, primero porque no lo hacía nunca y segundo porque era un pedido de la dirección”. El juez Torres no le creyó.
Fuente:Pagina12




HABLANDO DE PERIODISTAS
RADIOGRAFÍA DE UN CANALLA

Jorge Lanata se quejó por el fallo en su programa de radio.
Además de lo que diga la justicia, todo lo que tengo para decir es esto.
Sabés qué, no te creo
Le gusta decir que todos empezamos en el periodismo con o por él. Jamás perdería el tiempo en discutírselo. En cambio, sí me gustaría que sepa –si no lo sabe aún–, que tuvo mucho que ver con mi alejamiento de la profesión.
Era enero de 1997 cuando, con un poco de agudeza y mucho de azar, logré hacerle una entrevista al represor Alfredo Astiz. El reportaje tuvo mucho impacto: allí reconoció públicamente por primera vez su rol en el Terrorismo de Estado y dijo aquella frase que luego se haría famosa: “soy el mejor preparado para matar a un político o a un periodista.” La entrevista publicada por la revista trespuntos –que dirigíamos junto a Claudia Acuña y Héctor Timerman–, le valió a Astiz ser dado de baja de las Fuerzas Armadas y enjuiciado por apología del delito. Causa por la que fue condenado, después de un juicio oral, en un fallo ratificado por la Cámara Federal y la Corte Suprema.
Hundido en la hoguera de vanidades y frustrado por no haber sido el autor de esa nota, Jorge Lanata defendió tanto a Astiz que terminó siendo convocado por el asesino como su testigo de defensa en el juicio oral. Mientras Lanata se ocupaba de descalificarme y defender al represor, los marinos amenazaban a mi familia y a mí desde “La Cueva”. Varias páginas de los escritos de la defensa del ex marino se llenaron de citas del periodista.
Lo esperé en tribunales el día del juicio oral en que debía presentarse a sostener sus afirmaciones, convocado por Astiz y su defensa. Pero Lanata a último momento envió un escrito diciendo que no concurriría porque estaba enfermo. No se presentó.
La fiereza con que dos o tres periodistas hicieron valer en aquel momento supuestas reglas de un manual que decía que era más importante llevarse bien con un asesino que verlo preso, me ayudaron a pensar que ya había demasiadas cosas de cierta manera de comprender el periodismo que no tenían que ver conmigo. Que quería dar el debate público con libertad para comprometerme con mis ideas. Que quería dejar de ser una cronista de la realidad para pasar a intentar transformarla.
Los insultos de Lanata de esta semana hablan claramente de quién es él, y son una muestra concentrada del tipo de periodismo que representa.
Ninguna de las afirmaciones que enumeró son ciertas; ninguna. Ni la más nimia: no entré a Página/12 a los 18 años sino a los 22. Mi papá, Amado Ruggero a quien extraño con el alma, fue chofer desde los 14 años pero jamás fue chofer de Antonio Cafiero, y creo que nunca lo conoció siquiera. Cuando dejé de leer para convertirme –según él– en analfabeta, me fui a Londres a cursar un doctorado en Ciencias Políticas. El Jefe fue, junto a Robo para la Corona de Horacio Verbitsky, uno de los libros claves de la historia del periodismo político. Y yo, la “lobbista del menemismo”, hice durante muchos años la tapa del diario que él dirigía con mis crónicas y mis denuncias. ¿Nos enteramos ahora que su diario era menemista?
Tratar de puta a la mujer que no se puede controlar es el postulado básico de la violencia de género. Aunque sea moneda corriente en nuestra sociedad insultarnos cobardemente con cosas que jamás le dirían a un varón, soy una militante de los derechos de la mujer y no voy a naturalizarlo. De ese punto, señor Lanata, hablaremos en tribunales cuando deba dar cuentas por injurias agravadas por violencia de género.
No voy a responder en su lenguaje, aunque podría escribir un libro con anécdotas que todos conocemos y que lo han llevado hoy a que ninguno de los periodistas, productores o asistentes que formaron alguna vez parte de sus equipos de trabajo, quiera ya estar a su lado. Ninguno. Ni los que lo acompañaron en sus espasmódicos éxitos radiales o televisivos, ni los que abandonó en sus emprendimientos como XXI o Crítica, a los que desamparó en menos de dos años, sin indemnización y después de haberlos hecho renunciar, en muchos casos, a trabajos de toda la vida.
Ninguno, a pesar de que ahora no sólo promete gloria sino también dinero y fama.
El punto no son las vidas y las frustraciones personales, cada uno a vivir a su manera y a resolver como pueda sus desafíos. El punto es que es una manera de hacer periodismo, de concebir el periodismo, y de concebir por lo tanto también la cosa pública en el país.
Durante el último año, amigos, colegas, gente en la calle, me han preguntado reiteradamente “¿Qué le pasó a Lanata? ¿Por qué cambió tanto?” Lamento desilusionarlos. Jorge Lanata no cambió nada. Siempre corrió detrás del dinero, las aventuras fáciles y la fama. Hoy, solamente, consiguió que eso se lo diera el grupo Magnetto y se convirtió así en su rehén. Un rehén inescrupuloso, que hace los deberes hasta la sobreactuación.
Ese Página/12 que él dice haber fundado, era un colectivo en el que nos cruzábamos en los pasillos con Juan Gelman, Horacio Verbitsky, Eduardo Galeano, José María Pasquini Durán, Tomás Eloy Martínez, Osvaldo Soriano, Miguel Briante…tantos más. Fue una escuela de periodismo para mi generación y agradezco la posibilidad de haber podido pertenecer y contribuir.
Pero él no compartía ese periodismo. Por eso se fue.
Nos decía que había que aprender de Bernardo Neustadt si no queríamos quedarnos escribiendo en un diario que sólo leyeran los amigos.
Él quería fama, y se fue a hacer un programa de televisión en el que, mientras se derrumbaba la convertibilidad y el país llegaba al 50% de pobreza extrema, se preocupaban por el profesor de tenis de Graciela Fernández Meijide y si los hijos del presidente comían sushi o tenían nuevas novias. Lo rodeaba un gran equipo periodístico, eximios y honestos investigadores, y eso, una vez más, lo salvaba de quedar tan en evidencia.
El eje de ese periodismo es la banalización de la política; la construcción mediática de la antipolítica no como instrumento de cambio sino sencillamente como fórmula desestabilizadora de los gobiernos elegidos democráticamente. No importa si es desde el Maipo, la casa de Magnetto o el aeropuerto de Caracas: lo que importa es banalizar todo, igualar lo frívolo con lo profundo, indignarse por una cartera como si estuviéramos debatiendo la deuda externa. Según él, había que convencer a María Julia Alsogaray para que viniera a la fiesta de los tres años de Página/12 en el Hotel Alvear porque nos daba glamour y nos ayudaba a vender en Barrio Norte. ¿Qué importaba si mientras tanto entregaba la telefonía nacional? Era un personaje simpático. ¿A quién le importa que Cristina haya estatizado YPF? Lo que importa es cuánto cuesta la suite presidencial del hotel de Nueva York.

A veces, se cruzan límites. Pocas veces como hace unos meses, cuando por no ser invitado a una fiesta él dijo que estaba “desaparecido”. Y como todo es un camino de ida en la vida de ciertos personajes, ahora los episodios en el aeropuerto de Caracas son sobredimensionados al punto de compararlos con un secuestro y 30 mil desaparecidos. No importa que a los desaparecidos los desaparecieron. No importa que los secuestraron, los torturaron, parieron en campos de concentración, les apropiaron los hijos, los tiraron al río. “Estuvimos secuestrados en un pozo”, dice Lanata. Y la memoria de los chicos de la Noche de los Lápices secuestrados en el Pozo de Banfield clama por decencia y respeto. O vaga por ahí, llena de vergüenza ajena.
Decir mentiras, fabular, insultar, sin derecho a réplica. Los herederos de la escuela del “nunca dejes que la realidad te arruine una buena nota”, que curiosamente conviven en el mediodía de radio Mitre. Es una ideología periodística. Por eso se desmoronan cuando alguien, sencillamente, les dice “No les creo. ¿Por qué debería creerles, si mienten siempre?” Hacen del periodismo una religión, una cuestión de fe: jamás una prueba, un documento. Hay que creerle porque es él, y grita más fuerte.
Por eso le resulta inaceptable algo tan sencillo como “Sabés qué, no te creo”. Nada más que eso. Porque se precipita el castillo de naipes armado en base a fábulas.
Esta falta de escrúpulos es mano de obra barata para el grupo que lo utiliza como uno de sus instrumentos en su afán por seguir controlando el sistema de comunicación en la Argentina. Ya que no pueden inventar un candidato, como en otras épocas. Prefieren entonces sencillamente apostar a minar el sistema democrático. Desde allí se cuestiona no solamente un proyecto político en el país sino un clima de época en toda Latinoamérica.
No es toda su responsabilidad. Él es sólo parte del engranaje. Lleva adelante un proyecto individual y cada uno con su vida hace lo que quiere.
Yo elijo formar parte de un proyecto colectivo. Sentirme parte de una comunidad transformadora, alegrarme y penar con muchos, con iguales, con otros que sueñan los mismos sueños que hoy se hacen realidad.
Por eso, porque cada uno con su vida hace lo que quiere, y yo soy parte de un proyecto colectivo transformador, cuando en medio de la alegría por el triunfo del proyecto popular en Venezuela se intenta tapar el cielo con las manos, tengo derecho a decir, por lo menos: “¿Sabés qué pasa? Yo a vos no te creo nada”.
Envío:AexPPCdba.


EN RADIO MITRE, POR LAS AFIRMACIONES DE LANATA
Una reparación a la discriminación
Radio Mitre empezó a difundir una serie de spots informativos y de sensibilización sobre la Ley de Identidad de Género. La difusión de los avisos se realiza como reparación de la discriminación del colectivo trans y, en particular, de la actriz y conductora Florencia de la V, en que incurrió el periodista Jorge Lanata, quien días atrás fue condenado a resarcir a la legisladora porteña Gabriela Cerruti en el marco de una demanda por injurias agravadas por violencia de género.

La emisión de los spots forma parte del acuerdo al que llegó Radio Mitre con la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual –a cargo de Cynthia Ottaviano– para reparar el daño provocado por Lanata. Los avisos –grabados por la periodista trans Celeste Montanari– se complementarán con talleres de capacitación y sensibilización sobre la Ley de Identidad de Género, que a partir de mañana brindará el equipo de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (Attta).

“Estamos muy contentos por el inicio de la emisión de los spots ya que son una herramienta enorme para la difusión y sensibilización de la temática de la identidad de género y celebramos que el abordaje de la resolución se haya dado de manera tan rápida”, declaró el presidente de la Falgbt, Esteban Paulón.

La Falgbt y la Attta denunciaron a Lanata ante la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, luego de las manifestaciones discriminatorias y lesivas de la dignidad del colectivo trans y de Florencia de la V que el periodista hizo en su programa, en el marco del debate que abrió la decisión de Facebook de dar a sus usuarios la posibilidad de seleccionar el género con el que aparecer en la red social.

Lanata, por otro lado, tendrá que resarcir con quince mil pesos a Cerruti y leer en su programa la condena por injurias que recibió por haber dicho de la legisladora que, siendo periodista en los ’90, “nos decían que conseguía información porque tenía una relación cárnica con alguien o con Menem o con Ramón Hernández o Kohan”.
Fuente:Pagina12

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