27 de diciembre de 2014

ROSARIO: ASESINAN A ELIAS OSUNA POR EL CONTROL DEL TERRITORIO.

ASESINAN A ELIAS OSUNA POR EL CONTROL DEL TERRITORIO
Disparos por meterse en la zona de los otros
Elías Osuna, de 19 años, fue asesinado de un tiro en el cuello, durante la madrugada de Navidad en Balcarce, entre Presidente Quintana y Biedma, cuando estaba con su amigo Omar Sánchez, y cuatro personas les dispararon tras espetarles que se vayan de la zona porque era "su territorio". Nombres, calles y modus operandi son conocidos en las crónicas policiales: el 29 de diciembre de 2011, Facundo Osuna, hermano de Elías, fue baleado por Maximiliano "el Quemadito" Rodríguez --hijo de Sergio, alias el Quemado, condenado a 30 años por el triple crimen de villa Moreno-- y Mauricio Palavecino --sentenciado a 24 años por el mismo hecho--, en lo que fue la antesala de la matanza del 1º de enero de 2012, que terminó con las vidas de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez. La pelea por el territorio aparece como el factor común más sobresaliente.

Osuna y Sánchez fueron atacados con disparos de armas de fuego mientras estaban en una moto en la vereda de un kiosco de la zona sur, comprando bebidas, alrededor de las 2.30 de la madrugada de ayer. Osuna fue alcanzado por un disparo y falleció camino al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (HECA), mientras era trasladados por una patrulla del Comando Radioeléctrico que pasó por Dorrego al 3700 cuando los heridos intentaban alejarse del lugar. Mientras que su compañero quedó malherido y fue trasladado al Heca. Al cierre de esta edición no había personas detenidas.

Personal de Policía Científica no encontró vainas en el lugar, según confirmaron fuentes de la Unidad Fiscal de Homicidios Dolosos. Frente a ello, ayer por la tarde se esperaban los resultados de la autopsia al cuerpo de la víctima fatal con la idea de "ver si el proyectil quedó alojado en el cuello" de Osuna. El fiscal Pablo Pintos está a cargo de la investigación.

Elías Osuna es hermano de Facundo --asesinado en julio de 2012--, quien dos días antes del triple crimen de Villa Moreno fue atacado a balazos en las piernas por el Quemadito --asesinado en febrero de 2013-- y Palavecino, en el pasillo de ingreso a su casa de villa Moreno. En ese hecho, ambos utilizaron la misma Kangoo blanca con la que la madrugada del Año Nuevo de 2012 se trasladaron los cinco acusados por la matanza en la canchita del club Oroño, de Dorrego y Presidente Quintana. Previo a ello, el Quemadito fue herido de bala en Garay y Vera Mujica, por lo que luego su padre intentó cobrar venganza con las personas equivocadas, según el fallo del Tribunal Oral que condenó a los acusados del triple homicidio.

Sánchez fue alcanzado por un disparo en la espalda, por lo que quedó internado en estado reservado. Desde Fiscalía indicaron que ayer se realizaban varias medidas para dar con los autores del ilícito; y se indicó que "por ahora no hay indicios que relacionen el hecho con el triple homicidio, pero tampoco está descartado". Según fuentes de la investigación, la hipótesis más fuerte estaría relacionada con la disputa del territorio, vinculada con drogas.
Fuente:Rosario12






26-12-2014
Villa Moreno
Santa Fe
La fiscalía afirma que los agresores están identificados
Rosario: mataron al hermano del testigo clave del triple crimen

A Elías Osuna, de 19 años, lo asesinaron de un tiro en la madrugada de Navidad. “Andate, que este es nuestro territorio”, le dijeron. También hirieron a un amigo. Elías era hermano de Facundo: su declaración, antes de que lo mataran en 2012, fue fundamental para el esclarecimiento del asesinato de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez.
Por: Silvina Tamous, desde Rosario.
Leo Vaca
Elías Osuna tenía 19 años. La madrugada del 25 de diciembre fue en moto con su amigo Omar hasta un quiosco de Balcarce y Biedma, a dos cuadras de su casa, en Rosario. Un ritual que los pibes repiten en las barriadas populares: tomar algo en el quiosco a la madrugada. Pero cuatro jóvenes se acercaron y los echaron a balazos. “Andate, que este es nuestro territorio”, le dijeron. Uno de los agresores sacó un arma y le disparó a Elías en el cuello y a Omar por la espalda.  Los pibes se subieron a la moto, y alcanzaron a hacer unas cuadras hasta que se cruzaron con dos móviles policiales. Omar fue llevado al Heca, Elías murió en el camino. Su compañero está fuera de peligro y la fiscalía afirma que los agresores están identificados.

Elías fue el tercero de cinco hermanos que conforman una familia marcada por la tragedia. El mayor de los Osuna fue Facundo, asesinado a balazos en julio de 2012 en el mismo barrio. Su nombre resonó fuerte en los últimos meses en los pasillos de Tribunales, ya que una balacera de la que fue víctima el 29 de diciembre de 2011 fue la primera de una cadena de ataques a balazos que terminó en el triple crimen de Villa Moreno.

La declaración de Facundo en Tribunales, antes de que lo asesinaran, fue fundamental para el esclarecimiento del asesinato de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez. Hace menos de un mes Sergio “Quemado” Rodríguez, Daniel Delgado y Brian Sprio fueron condenados a más de 30 años de cárcel y Mauricio Palavecino a 24 por el homicidio de los tres pibes. Una puja entre bandas que sembró la muerte en Villa Moreno, un barrio tranquilo de Rosario donde se distingue en la actualidad por la fuerte presencia de Gendarmería y el trabajo social del Movimiento 26 de junio.

Los Osuna viven desde siempre en un pasillo ubicado en Dorrego al 4000. Un patio lleno de flores anuncia primero la casa de su abuela, que es la encargada de cuidarlas. En la parte trasera vive Claudia y sus hijos. En una casa humilde, pero impecable donde nada está fuera de lugar. En lo más alto del aparador, la foto de Facundo con los colores de Newel’s y unas flores que no permiten olvidarlo. Claudia trabaja todo el día como empleada doméstica. Su hija Bárbara tiene 22 años y es madre de dos niños. También está Camila, que tiene 16, y dejó la escuela después del asesinato de Facundo, y Jesús de 6 años, quien vivía con mucho dolor la muerte de su hermano mayor. Claudia estuvo casada con el padre de sus cinco hijos hasta hace cuatro años y nunca más formó pareja. “Desde que mataron a Facundo, tengo terror de que mis hijos salgan a la calle”, sostenía Claudia.

La primera balacera
Si la Justicia o la Policía hubiesen intervenido en el primer ataque del que fue víctima Facundo Osuna, quizás no hubiese habido triple crimen. El 29 de diciembre de 2011 Facundo fue baleado desde un auto en el pasillo de su casa. Facundo declaró que vio a los agresores bajar de un Renault Kangoo en Dorrego al 4000. "Maximiliano Rodríguez y Jeta (Gerardo Mansilla, que era menor)  se bajaron armados. Corrí hasta el pasillo de mi casa y me caí. Me cubrí la cabeza y cuando me di vuelta lo vi a Maxi disparándome", había declarado. Según se indicó durante la investigación, el ataque pudo estar motivado en una "cuestión de polleras".

Ese día la abuela de Facundo le mostró a la Policía la cantidad de vainas servidas que había en el pasillo. “Tirelas señora, no sirven para nada”.  La Justicia consideró que los 17 disparos que descargaron sobre Facundo no fueron un intento de homicidio y bajaron la calificación a lesiones leves.

El 1 de enero de 2012,  Maximiliano Rodríguez fue baleado y su padre, utilizando la misma gente que baleó a Facundo y a Daniel Delgado cometió el Triple Crimen de Villa Moreno.

Pero el caso de Facundo recién tomó relevancia después del triple homicidio, cuando el pibe con muletas declaró muerto de miedo. Cuando las heridas en sus piernas ya habían cerrado y había comenzado un rescate de la mano de su tío que es pastor evangélico, lo asesinaron a unas cuadras de su casa, que seguía con la custodia en la puerta.

El Tibu
A Elías Osuna le decían El Tibu. “Era un pibe muy mandado”, recuerdan en el barrio. Y aseguran que había quedado rengo luego de disparar a un patrullero que estaba estacionado. “Se ve que estaban pasados y pasaron y balearon el patrullero. Le pegaron tanto que terminó muy mal de una pierna”, sostiene un vecino del barrio. Algunos militantes barriales aseguran que el Tibu se había rescatado, que estaba tranquilo y loe veían caminar por la canchita, buscando la pelota.

Pero en los barrios los pibes mueren. Cuando se involucran en el delito, cuando ya no lo hacen, cuando se rescatan. Mueren con un patrullero en la puerta, o tomando una cerveza en un quiosco. Son parte de los más de 200 pibes fallecidos con los que termina el año, una fatalidad que sólo se atribuye al narcotráfico y que a nadie parece importarle.
Fuente:Infojus

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