08.02.2015
muerte de Nisman
"Hay sectores que tienen una fuerte inclinación a prestigiar la violencia como herramienta"
muerte de Nisman
"Hay sectores que tienen una fuerte inclinación a prestigiar la violencia como herramienta"
“¿A quien le hacemos creer que no hay una motivación política en la marcha?”, se preguntó Auat en el programa 678, que se emite por la Televisión Pública, donde agregó: “La marcha tiene básicamente un fuerte contenido político y un aprovechamiento en una coyuntura muy concreta”.
“En rigor esto tiene una historia. Si uno mira atrás vemos que hay un grupo que ha marcado la cancha, que trazó una frontera entre una línea de pensamiento y otra línea de pensamiento”, dijo el fiscal de Crímenes contra la Humanidad.
Y puntualizó: “Cuando nació Justicia Legítima fue un cisma en la Asociación de Magistrados".
"Cuando se pretendió democratizar la Justicia tuvimos claramente sectores muy importante de la corporación que se oponían. Lo mismo con el proyecto de reforma del Código Procesal Penal”, subrayó.
En ese sentido, sobre la reforma que establece un sistema acusatorio, Auat enfatizó: “Había una profunda consonancia entre algunos sectores de los fiscales con algunos jueces aún en un proyecto que significaba darle al fiscal el rol que le corresponde, que es investigar y del juez, juzgar”.
“Si la marcha tiene realmente un objetivo de recogimiento frente al dolor es muy difícil criticarla desde ahí porque el dolor tiene una dignidad", dijo el fiscal, quien agregó que distinto es cuando “alguien se apropia del dolor y hace del dolor una mercancía, y esa apropiación la convierte en una discusión”.
Según Auat, “hay una propuesta de crispación” y “un discurso violento que tiene que ver con que hay sectores que tienen una fuerte inclinación a prestigiar la violencia como herramienta”.
“En rigor esto tiene una historia. Si uno mira atrás vemos que hay un grupo que ha marcado la cancha, que trazó una frontera entre una línea de pensamiento y otra línea de pensamiento”, dijo el fiscal de Crímenes contra la Humanidad.
Y puntualizó: “Cuando nació Justicia Legítima fue un cisma en la Asociación de Magistrados".
"Cuando se pretendió democratizar la Justicia tuvimos claramente sectores muy importante de la corporación que se oponían. Lo mismo con el proyecto de reforma del Código Procesal Penal”, subrayó.
En ese sentido, sobre la reforma que establece un sistema acusatorio, Auat enfatizó: “Había una profunda consonancia entre algunos sectores de los fiscales con algunos jueces aún en un proyecto que significaba darle al fiscal el rol que le corresponde, que es investigar y del juez, juzgar”.
“Si la marcha tiene realmente un objetivo de recogimiento frente al dolor es muy difícil criticarla desde ahí porque el dolor tiene una dignidad", dijo el fiscal, quien agregó que distinto es cuando “alguien se apropia del dolor y hace del dolor una mercancía, y esa apropiación la convierte en una discusión”.
Según Auat, “hay una propuesta de crispación” y “un discurso violento que tiene que ver con que hay sectores que tienen una fuerte inclinación a prestigiar la violencia como herramienta”.
Fuente:Telam
Envío:AgnDDHH
VEA EL VIDEO: LAS MENTIRAS DE NISMAN
http://annurtv.com/sitio/denuncia-nisman-galeb-moussa-en-estado-de-situacion/
De los atentados (Embajada de Israel y la AMIA) a la muerte de Nisman.
Reflexiones sobre una larga historia de encubrimientos
por Roberto Perdía, Carlos Aznárez, Héctor Carrica, Guillermo Caviasca, Norman Briski, Vicente Zito Lema, Facundo Guillén y siguen las firmas.
Introducción
Estamos transitando el último acontecimiento (por ahora) de esta historia iniciada con la explosión en la Embajada de Israel y la reciente muerte del Fiscal Alberto Nisman, 23 años después.
No se trata de sumar más opciones a la investigación detectivesca o sembrar nuevas hipótesis judiciales.
Es probable que nunca sepamos las características de lo ocurrido, más allá de que la justicia acuse a tal o cual persona, institución o país.
Ello hoy se debate entre el oficialismo y la oposición y sirve para dirimir sus cuentas de corto plazo aunque aporte muy poco a una comprensión cabal de lo que está ocurriendo.
El problema central, que está en el eje de estas reflexiones, tiene que ver con el marco en el que se inscriben tanto los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA y sus encubrimientos como la acusación, por parte del Fiscal Nisman, a la Presidenta, su Canciller y un grupo de argentinos como encubridores del atentado a la AMIA, y la muerte posterior del propio Fiscal.
Lo gravitante, a lo que tenemos que responder como militantes del campo popular, es acerca de los intereses que se mueven en torno a este conjunto de acontecimientos y su evolución.
Lo hacemos convencidos de la confusión que reina en la propia militancia donde corremos el riesgo de prestar mayor atención a voces enemigas que al avasallamiento de nuestra propia soberanía.
Adentrarnos en la búsqueda de los responsables de estos hechos es identificar a quienes están en el origen y la actualidad del saqueo a nuestros recursos y la explotación de nuestros trabajadores.
Ubicarlos es encontrar la clave de nuestra dependencia y de quienes son los actores interesados en mantenernos disciplinados y sometidos a sus designios mientras ellos se enseñorean sobre nuestra Patria, sus trabajadores y el conjunto del pueblo.
Los atentados – Muchas denuncias y pocas investigaciones
El 17 marzo de 1992 fue el atentado a la Embajada de Israel y el 18 de julio de 1994 ocurrió lo propio en la sede de la AMIA, Mutual Israelita. Ambos atentados sumaron más de un centenar de muertos.
Esa cifra solo es superada –para toda la segunda mitad del siglo pasado- por la masacre producida por militares y civiles gorilas, en junio de 1955, cuando bombardearon la Plaza de Mayo y sus alrededores.
Sobre los atentados es mucho lo que se ha hablado y denunciado y muy poco lo realmente investigado.
En aquellos tiempos gobernaba Carlos Menem. Desde los inicios fue quedando claro que ambos hechos no podían ser desvinculados de cuestiones internacionales.
Uno de los comentarios más fuertes, que se fue instalando en la prensa, era que se trataba de una “factura” de algunos países del Medio Oriente, enfrentados a Israel. ¿El motivo? Que Menem habría incumplido con el compromiso de facilitarles información sobre el misil –Cóndor– que la Argentina estaba experimentando.
Proyecto que la presión los estadounidenses, junto a la decisión política de Menem de mantener relaciones carnales con ellos, llevó a desmantelar. De ese enfoque surgieron la “pista siria”, un atisbo –abortado– de una “pista pakistaní” y… por fin la “pista iraní”.
Esta fue la que finalmente adoptó Menem, consolidó Eduardo Duhalde y profundizó el kirchnerismo, en todos los casos con la anuencia de la inmensa mayoría de sus respectivas oposiciones y de los principales medios de prensa.
Pero hubo otra versión que, apenas fueron apareciendo pruebas, fue rápidamente silenciada.
Según la misma tales atentados estarían vinculados a una “interna” israelí o un hecho accidental, en el caso de la Embajada, producido por un acopio de material explosivo dentro de ese edificio.
Recordemos que el 4 de noviembre de 1995 fue asesinado el Primer Ministro Israelí, Isaac Rabin, promotor -junto a Yasser Arafat- de los Acuerdos de Oslo (13 de setiembre de 1993). Acuerdos fuertemente cuestionados por los sectores más reaccionarios y belicistas de la política israelí, a los que también se vincula con el asesinato de Rabin.
El “atentado a la Embajada de Israel” que dejara un saldo de 29 muertos y 242 heridos fue la primera manifestación de esta trágica saga que se está desarrollando, desde hace más de dos décadas, en nuestro territorio. Inmediatamente después del hecho, las declaraciones de los diplomáticos israelíes trataron de instalar la responsabilidad de Irán mediante la explosión de un coche-bomba en la puerta de la Embajada, procurando desvirtuar todos los indicios y las declaraciones de los primeros testigos que señalaban la existencia de una implosión.
La maleabilidad de los funcionarios del Gobierno y la Justicia de nuestro país y su escaso espíritu patriótico hicieron que se terminara aceptando el criterio de una explosión exterior y el coche-bomba.
Pero antes ocurrieron algunas cuestiones que permiten afirmar la existencia de encubrimientos que durante largos años impusieron e imponen esa lógica.
Entre otras varias responsabilidades vale la pena detenerse en el rol de nuestra Suprema Corte de Justicia, natural instancia jurisdiccional por tratarse de la sede diplomática de un país extranjero.
En el expediente había criterios encontrados acerca del lugar de la explosión. Los de la Policía Federal y Gendarmería indicaban que se había producido en el exterior, un perito de oficio y otro del Ejército la ubicaban en el interior del edificio.
Para zanjar la duda Corte solicitó a la Academia Nacional de Ingeniería otro peritaje. La tarea, a cargo de 3 ingenieros estructuralistas y con metodologías diferentes, fue concluyente: La explosión se produjo en el interior.
Ese peritaje fue hecho público por la Corte en setiembre de 1996. Desde el gobierno de Israel se rechazaron esas pericias alegando “que se quería culpar a las víctimas”. Vinieron las presiones y denuncias de antisemitismo.
La Corte comenzó a retroceder y realizó una audiencia “reservada” (15-5-97) para “compatibilizar pericias”. Dicha audiencia no alcanzó sus objetivos.
Fue resignando tareas de instrucción y en mayo de 1999, mediante una “acordada”, dio por cierta la versión del coche-bomba, sin acusar al gobierno de Irán. No siguió investigando. Los encubridores habían logrado su objetivo.
El “atentado a la AMIA (Mutual Israelita)” producido el 18 de julio de 1994 dejó un saldo de 85 muertos y alrededor de 300 heridos. Los criterios utilizados para que nunca se pudiera investigar y determinar responsabilidades son conceptualmente semejantes a los aplicados al caso de la Embajada.
Se plantaron pruebas (nuevamente un coche-bomba) y se eligió un responsable (el Estado de Irán); lo demás son farragosos trámites e impugnaciones judiciales que permiten que el encubrimiento funcione. Como en este caso intervenía la Justicia Federal y no la Suprema Corte, como en el caso de la Embajada, las cosas tuvieron más “idas y venidas”.
Desde el primer momento, apareció con un protagonismo mayor la inteligencia israelí, actuando –casi inmediatamente- en el mismo escenario de los hechos.
Nuevamente, la inconsistencia de las pruebas respecto a las acusaciones formuladas hizo que las investigaciones se fueran derivando hacia cuestiones secundarias de la llamada “conexión local”.
Todo ello culminó en un laberinto de falsedades y corrupciones, que terminó cuando, en setiembre de 2004, el Tribunal Oral Federal Nº 3 (TOF 3) ordenó la nulidad de lo actuado. Los acusados de haber participado en el ataque de la AMIA recuperaron su libertad.
El Juez instructor Juan José Galeano fue apartado de la causa. Idéntico proceder se adoptó respecto a 2 de los 3 fiscales intervinientes, Gabriel Müllen y José Carlos Barbaccia; el tercero, Alberto Nisman, continuó en sus funciones.
Los funcionarios judiciales separados, junto al Presidente de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas), Rubén Beraja, y otros involucrados, fueron procesados.
Luego de la separación del juez Galeano, la causa quedó en manos de Rodolfo Canicoba Corral. Se designó al Fiscal Alberto Nisman al frente de la Unidad Fiscal de Investigación para la AMIA (UFI-AMIA).
En estos últimos 10 años el Fiscal Nisman fue la voz cantante de dicha “investigación”. Se apoyó en la misma información que había utilizado Galeano y siguiendo la “pista iraní” pidió, junto al Fiscal Marcelo Martínez Burgos, el 25 de octubre de 2006, el procesamiento de 8 iraníes, acusando al gobierno iraní como responsable de su planificación y a Hezbollah de ejecutarlo.
Aquí también el encubrimiento funcionó, en este caso con mayor incidencia que en el caso de la propia Embajada, porque continuó el “guión” de una acusación preparada desde los intereses de potencias imperiales y sus servicios de inteligencia, particularmente la MOSSAD (agencia de inteligencia israelí) y el FBI.
El acompañamiento del gobierno a las políticas imperialistas de aislamiento de Irán y los virajes producidos Argentina “acompañó” la política norteamericana de colocar al Estado de Irán en el “ojo de la tormenta” como “eje del mal” con las acusaciones que anualmente hacían Néstor y Cristina Kirchner en las Naciones Unidas y con el hecho de dejar en manos del dúo Stiuso-Nisman las investigaciones.
Stiuso fue hasta hace poco el director general de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia. Durante 6 Asambleas Generales de las Naciones Unidas, el kirchnerismo (Néstor en 2007, Cristina en 2008 / 2009 / 2010 / 2011 y 2012) atacó a Irán haciéndolo responsable de los mencionados atentados. De esta manera se comportaba en línea con las políticas de Estados Unidos e Israel, que tenían como propósito el aislamiento de Irán.
Hasta aquí la relación del dúo Stiuso-Nisman y el gobierno transitaba pacíficamente, con una amplia apoyatura y aval del gobierno. Cabe recordar que, en Julio de 2004, Gustavo Béliz, Ministro de Justicia de Néstor Kirchner, confrontó con Stiuso y tuvo que renunciar.
Allí, Beliz mostró una foto de Stiuso -lo que le valió un juicio penal- y dijo que Stiuso le hacía mucho mal a la Argentina ya que “manejaba un ministerio de seguridad paralelo que operaba como la Gestapo”.
Hacia el año 2012 se fue consolidando el cambio de política del kirchnerismo respecto al Estado de Irán. El 27 de enero del año 2013, los cancilleres de Argentina e Irán firmaron en la ciudad de Adís Abeba, Etiopía, el Memorándum de Entendimiento, procurando una salida a la situación planteada entre ambos países, a través de una Comisión Internacional de Juristas. Israel siempre se opuso a ese acuerdo, los Estados Unidos no lo cuestionaron y la comunidad judía –en la Argentina- tuvo posiciones ambiguas.
Eso pasó cuando los Estados Unidos también viraban su propia posición, ante sus necesidades estratégicas -entre otras razones por el retiro de sus tropas de Irak y Afganistán- de aflojar la tensión con Irán.
Ello tomó estado público cuando el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, propuso negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán en la Conferencia de Seguridad de Munich el 13 de febrero de 2013.
Esto ocurría prácticamente en simultáneo con la firma del Memorándum de Entendimiento, que nunca tuvo principio de ejecución.
Esta coincidencia de fecha y reorientación política tiene dos lecturas: una que la Argentina también en este caso “acompañó” la política estadounidense.
Dos, que “leyó mal” sobre las razones estratégicas de los cambios estadounidenses y avanzó sin reparar en las consecuencias de su viraje.
A partir de allí la relación con el tándem Stiuso-Nisman se fue tensando. Nisman se opuso al Memorándum de Entendimiento.
A eso hay que agregar que, al mismo tiempo –cuestiones de orden interno, como el haber proporcionado informaciones incorrectas sobre el lanzamiento de la candidatura de Sergio Massa por fuera del oficialismo- también contribuyeron al deterioro de las relaciones respecto de Stiuso.
Por ese entonces la Argentina ya comenzaba a tener dificultades económicas, fundamentalmente en el sector externo. La caída de los precios internacionales de los productos primarios afectó a nuestro país y la falta de divisas se hacía evidente.
El gobierno creyó que podía obtenerlas restableciendo vínculos con los mercados financieros internacionales, a pesar de las críticas que la Presidenta les venía formulando en foros internacionales.
En ese camino se pagaron varios juicios que teníamos ante el CIADI; se acordó el pago al Club de París de una deuda que veníamos arrastrando desde mucho tiempo atrás; se negoció el pago –sin reparar en los denunciados “daños ambientales”- de una indemnización a REPSOL por la nacionalización de YPF.
La “frutilla del postre” era lograr que los reclamos, ante la justicia norteamericana, de los bonistas que no habían entrado en los canjes (2005/2010) fueran aplazados.
Ello dependía de que la Suprema Corte de los Estados Unidos aceptara una apelación argentina. El fallo negativo (junio 2014) fue un duro golpe a la estrategia del gobierno argentino. El no-pago de sentencias anteriores, dictadas por el juez Thomas Griesa de Nueva York, hizo que la Argentina entrara en un “default selectivo”.
El gobierno argentino endureció su posición. Buscó y logró diversas apoyaturas internacionales para sus denuncias contra ese tipo de fondos. Llevó el tema hasta la Asamblea General de las Naciones.
En todos los foros logró significativos apoyos. Ello, obviamente no benefició su posición respecto al sionismo-imperialismo. Debemos tener presente que Paul Singer, uno de los principales “fondos buitre” es un reconocido financiador del sionismo y los sectores más reaccionarios de los Estados Unidos.
En medio de estas controversias Argentina fortaleció sus vínculos con Rusia y China. Con esta última, los acuerdos comerciales y financieros de corto y largo plazo le están permitiendo a nuestro país sobrellevar la compleja situación que atraviesa.
Así es, por ejemplo, como los swaps (un intercambio de divisas: pesos por moneda china que puede cambiarse por dólares) con China contribuyen a mantener un buen nivel de reservas en el Banco Central. Las inversiones y actividades chinas en sectores claves (hidrocarburos, transporte, represas, minería) implican una nueva relación estratégica que privilegia estos vínculos sobre los tradicionales con los Estados Unidos.
Esto fue colocando progresivamente a nuestro país en una vereda distinta al bloque de las potencias occidentales. Fortaleciendo esa misma tendencia, en el reciente mes de diciembre, la Presidenta ordenó cambios en la conducción de la Secretaría de Inteligencia, donde colocó a Oscar Parrilli, un funcionario de su más absoluta confianza.
Ello derivó en una “limpieza” que dejó afuera a Jaime Stiuso –después de 42 años– del aparato oficial de inteligencia. Este conjunto de elementos dan sustento al “combo” que explica la “molestia” de los países occidentales respecto a la actual política internacional de nuestro país. Atentado de París
- Las horrendas dudas sobre su autoría y la actitud del gobierno argentino Arranca el presente año con un contexto internacional donde encontramos a Estados Unidos procurando redefinir su política exterior y adecuando su situación militar a las nuevas condiciones. Con Francia como principal aliado y colocando los mayores esfuerzos en encontrar la forma de contrarrestar la creciente influencia china.
Sabe que además de Ucrania, en Europa, es en el Medio Oriente donde hoy se despliegan las principales estrategias. Luego del fracaso en Siria, por los vetos de Rusia y China en el Consejo de Seguridad y por la resistencia encontrada al interior de ese país, está repensando su estrategia.
En ella, ese extraño engendro llamado Estado Islámico tiene un rol importante, al igual que las denominadas “células dormidas” de Al Qaeda. En ese marco, se produjo en París, el 7 de enero, el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo, con un saldo de 19 muertos (12 de ellos periodistas que integraban la redacción de dicho medio).
Diversos factores intervienen para que se produzcan este tipo de situaciones. Componentes religiosos, económico-sociales y geopolíticos deben ser considerados a la hora de analizar ese hecho. La condena fue universal. Solo lo aplaudió el Estado Islámico, esa extraña fuerza en cuya preparación, fortalecimiento y acciones hay fuertes y naturales sospechas de que estrategias norteamericanas e israelíes algo que tienen que ver.
El mundo que emergió de la Segunda Guerra Mundial, el mundo de la Guerra Fría, fue el reino de la bipolaridad. Estados Unidos y la Unión Soviética fueron sus protagonistas. En términos generales el resto se alineaba en alguno de los bandos de esos grandes decisores universales, en función de las “áreas de influencia” acordadas en Yalta, al final de aquella guerra.
Luego vino la implosión de la Unión Soviética, se impuso la unipolaridad estadounidense y la creencia occidental de que ese momento sería eterno. Pero las aberraciones culturales e históricas, la injusticia sobre la que estaba construida y la propia crisis del sistema capitalista –en el que se sustenta– hicieron que se abrieran paso manifestaciones de multipolaridad.
Otros actores comenzaron a pesar y viejas reivindicaciones de todo tipo ocuparon el escenario mundial.
Ahora el “enemigo” no era uno y fácil de identificar. Para sostener sus intereses y mantener su hegemonía Estados Unidos alimentó conflictos y desató guerras. Junto a sus aliados de la OTAN invadió y ocupó territorios. Algunos casos fueron: Irak, 1990 y 2003; Somalia, 1993 y 2002; Yugoslavia, 1995 y 1999; Sudán, 1998; Afganistán, 1998 y 2001; Pakistán y Yemen 2002; Libia, 2011.
Solo en Irak hubo más de un millón de muertos. En muchos de esos casos se enarboló la bandera de la democracia y los derechos humanos como causal que justificara la intervención.
Se le incorporaba otro “guión” que parecía un libreto que el Presidente George Bush puso al servicio de aquellas intervenciones militares. Se trata de lo sostenido en los 90 por el filósofo Samuel Huntington, en el sentido que los futuros enfrentamientos estarían sustentados –más que en problemas ideológicos o entre estados– en un “choque de civilizaciones”.
Según esa idea, ahora las cuestiones religiosas se irían instalando en el centro de muchos conflictos. Para el decadente occidente, el islam se fue transformando en una poderosa fuente de confrontaciones. Para evitar un choque directo nada mejor que tomar compromisos con las fuerzas islámicas.
Esto se hizo bajo distintas formas, ya sea promoviendo alguna de sus formas de organización o exaltando sus propias contradicciones, en este último caso aprovechándose de las históricas diferencias entre entre sunnitas y chiitas.
Así fue como apoyaron a Bin Laden y su Al Qaeda, cuyo poder luego tratarían de debilitar. En tiempos más cercanos están apoyando al Estado Islámico, y lo utilizan para sus propios fines respecto a Siria e Irán, aunque temen por su desarrollo futuro.
De todos estos elementos se alimenta esto que suele denominarse “extremismo islámico”. Es uno de los modos que utiliza, la estrategia sionista y norteamericana, para producir hechos o atentados de “falsa bandera” (operación encubierta para ser atribuida a quienes no son sus responsables), que sirven a sus intereses.
Esta es la principal lógica para entender lo ocurrido en París cuando recién se iniciaba el año. Este hecho, definido por las usinas comunicacionales como “un atentado contra la libertad de prensa” y producido en París, la “capital de los derechos humanos”, debería tener un efecto notable.
Así fue y en lo que puede considerarse como “una explotación del objetivo” se hizo la gigantesca Marcha de París. Marcha que fue transmitida de forma permanente y en directo por los canales de televisión argentinos.
Si bien las informaciones sobre la cantidad de participantes no son coincidentes, no caben dudas que se trató de una movida imponente, numéricamente hablando. No parece exagerada la apreciación de muchos periodistas en el sentido que se trató de una marcha tan o más importante que la realizada con motivo del fin de la ocupación de París por parte de los nazis, en la Segunda Guerra Mundial.
Se habla de 1,5 a 3 millones de franceses, en su inmensa mayoría, legítimamente preocupados por su futuro. Son parte de una sociedad acorralada por una pinza de la que no logran zafar.
La crisis económica cuyo final es un horizonte al que no pueden llegar y los riesgos de una violencia cuya causa no logran descifrar aunque una creciente islamofobia les hace creer que tiene que ver con la creciente presencia de inmigrados musulmanes.
Esto último, aunque negado en el discurso oficial, está omnipresente en la vida cotidiana. Ello llega a tal punto que una novela -“Sumisión”- que salió a luz el mismo día de los atentados ironiza con la ficción de un Presidente musulmán para el año 2022. Si lo dicho vale para la mayoría de un pueblo que -altivo en su gesto y temeroso en su alma- se movilizó el domingo 18 de enero, no puede decirse lo mismo de la cabecera de dicha movilización.
Allí primó la hipocresía de la dirigencia de una cincuentena de estados. Allí estaban las máximas autoridades de varios estados integrantes de la OTAN y responsables de miles y miles de asesinatos en varias intervenciones armadas contra pueblos diversos. Dejando en claro el modo en que se usa una vara diferente para medir las muertes si se trata de víctimas occidentales o de otros pueblos.
Tampoco faltaron aquellos que ocupan sillones presidenciales, en países emergentes de lo que se conocía como el Tercer Mundo, que fueron electos en “democracias a la occidental” después de haber aceptado las reglas de juego impuestas por esas invasiones militares o dominaciones imperiales.
La foto de esa cabecera –publicada por el diario Le Monde– la muestra fuera de la movilización, ajena al pueblo allí presente y “para la galería”. Ella es una muestra y símbolo de esa contradicción.
En la decadencia del occidente desarrollado, en la miseria y el dolor de sentirse violados e invadidos –que los pueblos musulmanes sometidos padecen cotidianamente– se encuentra el campo fértil para reclutar las desesperaciones juveniles que alimentan al “terrorismo” que cínicamente dicen combatir.
Es por eso que la mayoría de la dirigencia de la Marcha de París está manchada con sangre. Hizo bien la Presidenta, si lo ordenó, en no permitir que el Canciller asumiera la representación del país en la misma. Aunque después de la muerte de Nisman, la propia Presidenta aludió a su presencia.
Pero los hechos de París no se agotaron en esa marcha y la muerte de quienes habrían sido sus ejecutores. Mientras tanto, adolescentes de algunas escuelas del París suburbano pobladas por hijos de inmigrantes pobres provenientes de países musulmanes, se negaron a rendir homenaje a las víctimas; el Papa Francisco sostuvo que las religiones merecen respeto –ya que forma parte del respeto que merecen las personas que las practican y las naciones que las asumen– y que “no se puede insultar la fe de los demás” y los redactores sobrevivientes de la masacre a la revista Charlie Hebdo sacaron un número extra, del que sostienen haber vendido 7 millones de ejemplares, con una imagen nuevamente satírica de Mahoma que, en nuestro país, acompañó vergonzosamente –en una reciente edición– la Revista Noticias.
Mientras todo eso acontece trascienden algunas informaciones que provocan horror. Se trata de opiniones en algunos casos, afirmaciones y pruebas en otros, sobre los responsables del atentado realizado en París.
Julian Assange -el fundador de Wikileaks- refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, quien diera a publicidad comunicaciones oficiales que afectan a muchos estados y dirigentes, proporciona algunos detalles que es bueno tener presente.
Assange afirma que Francia tiene responsabilidad, por acción u omisión, en el atentado. Por omisión, por la escasa o nula eficacia preventiva.
Lo más grave es que plantea que es posible que los servicios franceses dieran protección a los atacantes para facilitar el ataque.
Lo explica en el hecho de que ello legitimaría sus escandalosas intervenciones en Libia, Siria y otros lugares. Para la francesa Red Voltaire y el diario norteamericano McClatchy, los hermanos Kouachi, responsabilizados por las autoridades francesas del ataque, fueron reclutados por el francés David Drugeon, miembro de los servicios de inteligencia franceses.
En noviembre de 2014 la cadena norteamericana Fox News anunciaba la muerte de David Drugeon con motivo de ataque con drones, en Siria, reivindicando que trabajaba para los servicios secretos franceses. Paul Craig Roberts, un conservador norteamericano de 75 años quien fuera Subsecretario del Tesoro en la Administración Reagan, lo ocurrido en París fue una operación de “falsa bandera” destinada a fortalecer el dominio norteamericano sobre Francia y ponerle cuerpo a la amenaza terrorista. Sostiene que el documento perteneciente a uno de los “Kouachi”, encontrado “casualmente” en el lugar de los hechos, confirma la perspectiva en el sentido que la responsabilidad atribuida a los “islámicos” Kouachi está fundada en una mentira que los “pueblos occidentales estúpidos van a creer”.
El Presidente Recep Tayyip Erdogan de Turquía ha hecho responsable al MOSSAD. Es un dato a tener en cuenta, a pesar de que dicho presidente no sea santo de nuestra devoción por reprimir al pueblo turco y a los revolucionarios kurdos del PKK.
Entre nosotros, la periodista Stella Calloni, autora de un irrebatible trabajo sobre el “Plan Cóndor” en nuestra región, sostiene que es común que las potencias occidentales apelen a estos mecanismos.
Ella nos recuerda que hace pocas semanas la Corte Penal Internacional aceptó la participación de Palestina en su seno, con el voto afirmativo de Francia. Situación que es un problema para Israel, por las denuncias que lloverán sobre ese Estado. Según Calloni esta podría ser una “devolución de favores” al estado francés por haber apoyado esa decisión.
Quienes niegan el rol del imperialismo en el mundo, y ridiculizan con el mote de “teorías conspirativas” cualquier análisis que vincule las disputas dentro de un país con las grandes disputas geopolíticas, deberían revisar sus posiciones, especialmente si políticos y analistas de tan diversas filiaciones ideológicas han planteado la posibilidad de un atentado de “bandera falsa”.
Todo lo anterior lleva a reflexionar sobre el hecho de que lo que se denomina “terrorismo islámico” está en gran parte controlado por las grandes potencias occidentales que lo utilizan al servicio de sus intereses.
Independientemente de si el lector se convenció de que los servicios secretos actuaron por omisión o acción en el atentado de París, hay algo que es innegable: el atentado fue aprovechado por los gobiernos de los países que manejan el mundo. No es muy atrevido pensar que el “atentado de París” y los hechos que lo rodean fueron un detonante para la producción de diferentes acciones posteriores.
En este punto ya señalamos algunas de ellas, sucedidas en Francia, inmediatamente después del atentado. Pensamos que lo desencadenado pocos días después en nuestro país con las denuncias y muerte de Nisman, no es totalmente ajeno a ese atentado. La extraña denuncia del fiscal Nisman y su no menos extraña muerte Este marco internacional profundiza lo que ya venía aconteciendo con el cambio de conducción en la Secretaría de Inteligencia
Ese “combo” hizo que los jugadores locales de un ajedrez cuyas piezas se mueven desde otros lugares, tuvieran que acelerar jugadas. Esto explica la oportunidad en que el fiscal Nisman solicitara –en plena feria judicial– la citación a indagatoria de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, del Canciller Héctor Timerman y otros ciudadanos argentinos, acusándolos de encubrimiento del atentado a la AMIA.
Los vínculos de Nisman con la Embajada de los Estados Unidos son conocidos. Nisman era indiscutiblemente un agente de intereses extranjeros; era un funcionario traidor con todas las letras. La importancia de esos atentados para la política de los Estados Unidos lo da el hecho que, según los cables de Wikileaks, hay 196 cables –muchos de ellos “secretos” o “clasificados”– intercambiados entre la Embajada de Buenos Aires y el Departamento de Estado de EEUU, vinculados a esos acontecimientos.
Allí están las pruebas sobre la relación de los intereses estadounidenses con el Fiscal Nisman. La investigación sobre dichos cables le permite afirmar a Santiago O´Donnell, autor de “Argenleaks” y “Politileaks” que “Nisman le anticipaba dictámenes a la Embajada, que inclusive los mandaba a corregir, y él los corregía.
En los Wikileaks también hay registros de los pedidos de disculpas de Nisman a la embajada norteamericana por no anticipar determinados movimientos”. Respecto a Stiuso, tampoco caben dudas de sus vínculos con la MOSSAD y los servicios estadounidenses (CIA y FBI).
El propio Nisman no ocultaba el hecho de que las informaciones sobre la “pista iraní” se las proporcionaba Stiuso, a quien se las hacían llegar servicios de inteligencia extranjeros. Es por ello que el encubrimiento sobre el atentado a la AMIA se produjo por parte del propio Fiscal, que tomó como propias las informaciones de estos servicios.
Todas ellas estaban fundadas en el famoso coche-bomba que habría explotado en la puerta de acceso de la AMIA, conducido por un autoinmolado yihadista del Hezbollah, quien respondía a directivas del Estado de Irán.
Información que se corresponde con el “guión” elaborado desde el inicio por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel. Dicha “prueba” fue cuestionada inclusive por las primeras informaciones proporcionadas por la Policía y la Gendarmería.
La inconsistencia de las pruebas llega al punto de que la mayor parte de las investigaciones periodísticas (Salinas, Levinas, Lanata-Goldman) descartan las pruebas sobre la “pista iraní”. Un conocido opositor al gobierno, Jorge Lanata, publicó en la revista Perfil de noviembre de 2006 que “en las 113.600 fojas del expediente usado por Nisman para acusar no hay nada”.
A la hora de calibrar las razones de este exabrupto judicial hay que recordar que según la acusación del Fiscal Nisman los objetivos prácticos del “encubrimiento” serían: poner fin a las “circulares rojas” (el instrumento que tiene INTERPOL para detener sospechosos), que impiden a los iraníes acusados salir de su país a cambio de una mejora en el comercio bilateral.
Las “circulares rojas” siguen vigentes y Argentina nunca pidió su levantamiento. Si bien es cierto que en el “punto 7” del Memorándum de Entendimiento se decía: “Este acuerdo, luego de ser firmado, será remitido conjuntamente por ambos cancilleres al Secretario General de Interpol en cumplimiento a requisitos exigidos por Interpol con relación a este caso”.
En lo que respecta al comercio con Irán, efectivamente creció, pero ello ocurrió antes del 2012 y la firma del mencionado Memorándum. Nisman trabajaba con información provista por servicios, que muy probablemente estuvieron implicados en el atentado o por lo menos en su encubrimiento.
Su interés estaba en que la responsabilidad de los mismos cayese en Irán, u otro de los estados enemigos de los yankis e Israel. Nunca tuvo interés en investigar nada. Esta saga de acontecimientos no terminó con la acusación de Nisman, producida el 15 de enero.
El domingo 18 apareció muerto, con un tiro en la cabeza, en el baño de su departamento. Su muerte ocurrió en una de las Torres de Puerto Madero. Un barrio hermético, supuestamente seguro, donde residen poderosos –de todo tipo– en una mezcla que haría las delicias del autor de “Cambalache”. Si el lugar es llamativo, la forma en que aconteció el hecho también lo es.
El arma, aparentemente usada, traída por un subordinado; rastros del disparo que no se encuentran en las manos del difunto; puertas y entradas llamativamente fáciles de abrir; custodios que poco custodian; funcionarios de roles ambiguos que rápidamente dicen que fue “suicidio”.
En fin… detalles detectivescos que pululan por las pantallas televisivas y los comentaristas de todo tipo que poco aclaran y mucho oscurecen.
Todo lo dicho sobre el lugar y la forma podría ser menor si no tuviéramos en cuenta la oportunidad en la que muere este “personaje”. Fue un domingo y al día siguiente debía concurrir al Congreso para presentar las pruebas sobre las cuales se asentaba la denuncia sobre la Presidenta, el Canciller y un grupo de personas acusadas de encubrimiento del atentado a la AMIA.
El diario La Nación aceptó en una nota titulada “Según juristas, a la acusación de Nisman le costará probar el delito” que la denuncia es insostenible. Naturalmente, la oposición igual aprovecha para golpear al gobierno.
La muerte del Fiscal, inédito acusador de la Presidenta, fue la que no solo potenció al hecho investigado, sino que transformó su muerte en una cuestión internacional de primer orden.
La denuncia en sí no hubiese tenido demasiado efecto si el fiscal no estuviese muerto.
Llamativas miradas internacionales se posaron sobre nuestro gobierno, desacreditando al Estado Argentino por su supuesta responsabilidad, por acción u omisión, sobre ese hecho. Los principales diarios del mundo y diversas organizaciones se hicieron eco –críticamente– de esta muerte.
El Secretario General de las Naciones Unidas ha ofrecido colaboración técnica para investigarlo. Estados Unidos han solicitado una “investigación completa e imparcial”. Desde el Estado de Israel llovieron críticas. Desde el punto de vista de la política interna de nuestro país no quedan dudas de que lo acontecido incomoda al gobierno.
Más allá de lo que luego se pueda determinar, es indudable que en el imaginario colectivo se trata de un hecho delictivo del cual el gobierno difícilmente pueda “despegarse” totalmente. Parece que estamos asistiendo a una “operación de inteligencia” pero… ¿qué es una operación de inteligencia?
Se trata de acciones desarrolladas principalmente por Estados que tienen por objetivo producir hechos que parecen haber sido llevados a cabo por otros. Esta muerte y los propios atentados, publicitariamente muy usados aunque escasamente investigados, forman parte de esas “operaciones de inteligencia”, que obviamente no solo involucran a los agentes de inteligencia.
Es por eso que, por la envergadura de los actores más importantes y más allá del “éxito” de la tarea judicial, es posible pensar que descifrar la verdad es una perspectiva que difícilmente podamos ver.
Las diferentes y contradictorias apreciaciones que tuvo la Presidenta sobre la forma en que se produjo la muerte de Nisman ejemplifican el nivel de confusión en el que se mueve el gobierno.
Sin embargo el contexto de sus últimas presentaciones parece asomarse a la complejidad de responsabilidades que aquí se señalan, aunque insiste en que no se puede pensar en su encubrimiento dada las múltiples denuncias y acciones en contra del Estado de Irán. Ideas para seguir Vemos la necesidad de analizar algunas informaciones y reflexionar sobre las mismas para evitar que sean los enemigos de nuestro pueblo los que nos digan qué pasó, qué tenemos qué pensar y hacer. Sí tenemos muchas preocupaciones. Ellas nacen de un hecho fundamental:
Las agencias imperialistas, sus voceros y propaladores pagos, ingenuos o “idiotas útiles” contribuyen a moldear un pensamiento funcional a quienes nos someten con el objetivo de disciplinar nuestros comportamiento y tener mejores condiciones para profundizar el saqueo y la explotación.
Nos preocupa el hecho de que la muerte trágica del Fiscal Nisman sea utilizada para reivindicarlo.
La tragedia humana no modifica el hecho de que fue un agente al servicio de un “guión” elaborado desde las usinas imperialistas, uno de cuyos objetivos fue el encubrimiento sobre un atentado que debía investigar.
Nos preocupa la islamofobia, una forma de racismo, que se está instalando. Las diferentes culturas merecen todo nuestro respeto.
Es lamentable que se las denigre cuando de su seno nacen fuerzas antiimperialistas que procuran luchar contra el sistema de dominación. Nos preocupa y nos alarma la denuncia contra militantes populares como Yussuf Khalil, Fernando Esteche y Luis D’Elía.
Vemos dicha acusación como una advertencia al conjunto de la militancia que se viene manifestando en oposición al sionismo y al imperialismo por la reiteradas masacres y genocidios que practican.
En el marco de las llamadas políticas antiterroristas que el imperio despliega, dichas acusaciones se constituyen en una “espada de Damocles” sobre la militancia popular.
La vigencia de la Ley Antiterrorista, elaborada por el FMI, es uno de los instrumentos legales que tiene el Estado para esos fines. Nos preocupa que la situación en la que estamos sea la antítesis de las certezas que –desde hace más de dos décadas- reclaman los familiares de las víctimas.
Además, lamentablemente, hay sectores del campo popular que han hecho propia las posiciones de nuestros enemigos, sectores que se centran en un análisis y políticas puntuales escapando al problema de fondo, mientras se ignora el ataque a militantes del campo popular.
La corrupción, mentiras y encubrimientos que rodearon a las presuntas investigaciones han ocupado el lugar de la verdad. Sólo cuando el pueblo recupere la plenitud de su soberanía éstos y otros hechos semejantes podrán ser investigados y habrá una inteligencia al servicio de esa soberanía. Argentina está metida en un berenjenal de difícil solución.
Una auténtica salida, aunque de muy difícil realización, es recuperar el derecho a decir y sostener la verdad. Eso supone poner en cuestión lo “investigado” desde el inicio, incluida –obviamente- la autoría de los atentados.
De lo contrario la verdad seguirá oculta entre los escombros de la Embajada y la AMIA.
El país seguirá pendiente de enfrentamientos en los que no tiene decisión y de injerencias que violan nuestra soberanía y que, desde el principio, obstruyeron las posibilidades de una real investigación, colocándose en el papel de víctimas y contribuyendo al encubrimiento de lo ocurrido.
Ello seguirá así mientras la política continúe subordinada a las encuestas y los asesores de imagen ocupen el lugar de los estadistas.
Esperamos que cada compañero, desde su lugar de militancia, elabore las propuestas y modos de acción más eficaces para responder a estas provocaciones que van contra los intereses de la inmensa mayoría de los argentinos.
Envío:ResumenLatinoamericano
Lunes 09 de Febrero de 2015
Stiuso declarará esta semana: "Quiero saber qué relación tenía con Nisman"
La fiscal que trata el caso de la muerte de Nisman confirmó que está semana va a prestar su testimonio el ex espía de la SIDE. "Necesito ver qué relación tuvo en vida, cuáles fueron las comunicaciones previas", dijo.
La fiscal Viviana Fein confirmó que “esta semana se va a materializar” la declaración testimonial del ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia Antonio “Jaime” Stiuso y consignó que se reunió con la jueza a cargo de la causa, Fabiana Palmaghini, dado que “hay que organizar con toda prolijidad” su declaración.
“No se lo puede citar a mi Fiscalía en cualquier horario por una cuestión de prudencia. La preservación tiene que ser consensuada con la señora jueza, nos hemos reunido por ese tema. Se va a materializar en esta semana y dependo de la confirmación del juzgado”, detalló Fein en declaraciones a la radio La Red.
En otro orden, afirmó que su pretensión y su desafío es “desentrañar la verdad” y dijo querer trabajar “con toda tranquilidad” y que “no se manipule la causa por nadie”.
“En ningún momento sentí presión, en ningún momento la tuve y el día que la tenga lo voy a manifestar y yo misma me voy a ir. Yo también tengo una familia y mi jubilación otorgada, y sigo trabajando con total tranquilidad. A mí nadie me ha presionado jamás y en esta causa tampoco”, afirmó Fein.
Además, consignó que “nunca” tuvo “una comunicación al respecto con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ni de la Procuradora (Alejandra Gils Carbó)”.
“Todo lo contrario, la Procuradora se puso a mi disposición. Yo no hago política en mis funciones, no me manejo con criterios políticos ni con presiones políticas”, sostuvo la fiscal.
En tanto, al ser consultada por la convocatoria a una marcha para el 18 de febrero próximo por parte de un grupo de fiscales Fein dijo que no condiciona "absolutamente para nada" en su trabajo.
Sostuvo que "toda persona tiene derecho a manifestarse en el contexto de cualquier causa o situación que pueda vivir el país" y que "es la libertad de cada ciudadano poder hacerlo".
"Yo me limito a trabajar, que es mi función, pero no critico la decisión de la ciudadanía y de las personas que van a la marcha. Es la libertad de cada uno; es un derecho que le cabe a cada individuo", aseveró.
Lunes 09 de Febrero de 2015
Fein se diferenció de la marcha de los fiscales del #18F: "Yo no tengo miedo"
La fiscal que investiga la muerte de Alberto Nisman dijo no sentirse presionada ni por el Gobierno ni por los organizadores de la movilización. "No me molesta la marcha", afirmó, y agregó: "Me limito a trabajar, no me cuelgo de nadie".
La fiscal que investiga la muerte de Alberto Nisman, Viviana Fein, se diferenció hoy de los fiscales opositores que convocan a la movilización del 18 de febrero y dijo no sentirse presionada ni sentir miedo: "Yo trabajo honestamente y no me cuelgo de nadie".
En diálogo con radio La Red, la fiscal afirmó: "No me molesta la marcha, pero yo no tengo miedo, trabajo honestamente".
Y agregó: "En ningún momento sentí presión. Me limito a trabajar, no me cuelgo de nadie".
"No me molesta la marcha del 18F", agregó.
"No tengo una hipótesis preferida", dijo la fiscal Fein
"No tengo una hipótesis preferida", respondió en relación al curso de la investigación y sobre las posibles causas de la muerte del fiscal Nisman.
En otro orden, la fiscal aclaró: "No hay ninguna fecha para mi licencia. Tuve que suspender mis vacaciones programadas y abonadas hace tres meses".
Lunes 09 de Febrero de 2015
Aníbal: "Hay oportunistas que quieran aprovechar la muerte de Nisman"
El secretario general de la Presidencia criticó a los dirigentes opositores que convocan a la marcha que realizarán los fiscales el 18 de febrero.
"Algunos de ellos son unos oportunistas que intentan usar la muerte del fiscal Nisman para beneficio propio", afirmó Aníbal Fernández en su habitual intercambio con los medios a primera hora de la mañana antes de ingresar a la Casa Rosada.
El secretario general de la Presidencia aclaró, sin embargo, que los organizadores tienen derecho de organizar una manifestación: "La libertad la conquistamos entre todos, si uno se quiere expresar, tiene todo el derecho a hacerlo".
El funcionario consideró que algunos dichos de los fiscales fueron "absolutamente infelices", en relación a las declaraciones de Carlos Stornelli. "Con sus dichos, Stornelli está interfiriendo con lo que hace la fiscal Viviana Fein. Flaco favor le hace a la causas", insistió Fernández.
"Algunos de ellos son unos oportunistas", afirmó Aníbal
El secretario general de la Presidencia evaluó de esta forma la convocatoria realizada por fiscales y jueces para el 18 de febrero, al cumplirse un mes de la muerte del Fiscal, Alberto Nisman, y a la cuál adhieren la mayoría de los partidos de la oposición.
Fuente:TiempoArgentino
GARRIGOS DE REBORI, PRESIDENTE DE JUSTICIA LEGITIMA, SOBRE LA MARCHA
“Esto es una bravuconada”Por Alejandra Dandan
La camarista María Laura Garrigós de Rébori.Imagen: Télam
María Laura Garrigós de Rébori es presidenta de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital y titular de Justicia Legítima. En diálogo con Página/12, cuestiona la representatividad como “fiscales” que integra la Asociación de Magistrados y convocó a la marcha por el mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Garrigós dice que en realidad no está claro a qué convocan. O que pueden ir como ciudadanos pero no como fiscales, porque como tales tienen que investigar y no llamar a una orgánica desde la calle. “Esto es una bravuconada y me sorprende porque está tan fuera del universo judicial: acá no hay discusión jurídica, ni discusión sobre cosas como posibles formas de trabajo. Acá no hay ninguna discusión en juego: esto es una manifestación simplemente política. Me parece bien que tengan expresiones políticas, lo que no me parece bien es que la expresión política encubra otras cosas.”
María Laura Garrigós de Rébori es presidenta de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital y titular de Justicia Legítima. En diálogo con Página/12, cuestiona la representatividad como “fiscales” que integra la Asociación de Magistrados y convocó a la marcha por el mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Garrigós dice que en realidad no está claro a qué convocan. O que pueden ir como ciudadanos pero no como fiscales, porque como tales tienen que investigar y no llamar a una orgánica desde la calle. “Esto es una bravuconada y me sorprende porque está tan fuera del universo judicial: acá no hay discusión jurídica, ni discusión sobre cosas como posibles formas de trabajo. Acá no hay ninguna discusión en juego: esto es una manifestación simplemente política. Me parece bien que tengan expresiones políticas, lo que no me parece bien es que la expresión política encubra otras cosas.”
–¿Cuál es su postura ante esta convocatoria? –Yo digo, si los fiscales lo que querían es expresar su disconformidad con la reforma procesal, con la reforma de la Secretaría de Inteligencia o la acción de gobierno del último tiempo que tiene toda la impronta de buscar transparencia y apertura, creo que se equivocan. Porque no pueden hacerlo así en tanto fiscales. No pueden hacerlo como cuerpo, orgánicos. Si lo hacen como ciudadanos, perfectamente pueden hacerlo, pero entonces que no digan acá: “los fiscales convocamos”. Porque no es así. Eso por un lado. Por otro lado, si lo hacen –como escuché por ahí a (fiscal de cámara porteña Germán) Moldes–, porque creen que hay algo que los ataca y quieren oponerse o se sienten presionados de alguna manera, ellos son los destinados a investigarlo.
–¿Y desde la calle no se investiga, quiere decir? –Exacto. Ellos tienen que usar los recursos que tienen, que son cuantiosos, para hacer la investigación. Porque son funcionarios públicos, están obligados a hacer la denuncia de las supuestas presiones que estuvieron sufriendo e investigarlas. Son los responsables de transparentar y hacer las cosas lo más claras posible. Pero esto se concatena con varias cosas. La Asociación de Magistrados invita a todas las fuerzas políticas a firmar un compromiso de respeto a la independencia del Poder Judicial en la sede de la Asociación de Magistrados. Las fuerzas políticas que concurrieron son en general legisladores, que son los más obligados a respetar la independencia del Poder Judicial por sus propios cargos y no por el compromiso que firmaron ante la Asociación de Magistrados. Este compromiso es mera cháchara, mero acto político. La verdad no tiene ninguna significación, salvo el hecho de que la Asociación quiere que las fuerzas políticas puedan hacer un acto que los ponga en los titulares de los diarios.
–Los fiscales convocantes están cuestionados en varias causas, entre ellas AMIA. La Asociación también. –Precisamente no son los angelitos. Están cuestionados por sus formas de trabajo, pero lo que sí está claro es que se han opuesto a la apertura del proceso inquisitivo. En general, en 15 años la gente que trabaja en derecho penal espera la reforma del Código Procesal Penal inquisitivo para el sistema federal y la Capital Federal. Y la mayoría de estos fiscales es la que se ha opuesto, junto con buena parte de los jueces federales y algunos de instrucción, porque siempre han considerado que perdían poder. ¿Por qué? Porque implica mayor transparencia. Ya no va a poder haber causas que demoren diez años en la instrucción. O veinte años como la AMIA.
–¿Considera que detrás de la marcha por Nisman están estas resistencias? –Es un combo. Es un ataque genérico. Porque tampoco se dice claramente para qué es la convocatoria. Por ahí leí que (Julio) Piumato estaba hablando de verdad y justicia. Le falta decir “memoria” y ya estamos. La verdad que equiparar la situación de los fiscales a la gente y quienes se agravian a los reclamos del movimiento de derechos humanos, bastardea el proceso de elaboración y de reconstrucción que se llevó adelante en estos últimos treinta años.
–¿Qué busca, a su criterio, entonces la convocatoria? –Creo que muchos están disconformes. La corporación está sufriendo que no va a poder seguir teniendo el status quo y entonces se mueven como estertores de los que no quieren el cambio. Están tratando de evitar las modificaciones que están en proyecto y podrían ponerse en marcha.
–Usted dijo recientemente “acá están buscando otra cosa”. ¿Qué? –Porque claramente el respeto al fiscal Nisman se dio en el momento apropiado, que fue en el velorio y entierro. Cuando la familia brindó la oportunidad de que la gente concurriera a dar sus respetos. Una marcha a un mes de la muerte, en este momento y como están las cosas y por quienes convocan, como Piumato, con frases como verdad y justicia y de los fiscales, que son los que tienen que investigar qué pasó, es otra cosa. Suponiendo el peor escenario, que la muerte no hubiera sido de propia mano, la investigación tiene que ser sobre lo que ocurrió con Nisman y no en la calle. Es aportándole a (la fiscal Viviana) Fein los elementos útiles para que pueda avanzar. A esta altura me parece que está claro que también se va a medir fuerzas.
Gils Carbó
“Los fiscales no es que se rebelan contra la procuradora sino que personifican en la procuradora general Gils Carbó todos los males que imaginan. En ningún momento hablan de hechos concretos, porque no van a encontrar nada en la procuradora que pueda ser tachado siquiera de sospechoso. Todo lo que la procuradora hizo, incluso los nombramientos de los subrogantes, está perfectamente de acuerdo con la ley y finalmente, claro, después de las cautelares, se va a ver que la procuradora tenía razón. Pero entretanto tratan de embarrar la cancha”, sostuvo Garrigós de Rébori durante la entrevista.
TODOS LOS CANDIDATOS OPOSITORES SE SUMARON A LA MARCHA DEL 18
En silencio pero politizada
Aunque fue convocada sin banderías y sólo a fin de recordar al fiscal Nisman, ayer todos los candidatos opositores anticiparon su participación en la marcha del silencio de los fiscales y criticaron al Gobierno.
Mauricio Macri, Sergio Massa, Elisa Carrió y José Manuel De la Sota anticiparon su participación.
Los principales referentes de la oposición salieron a respaldar la marcha del 18 de febrero, a la que varios ya anunciaron que concurrirán. Al frente del pelotón, Elisa Carrió convocó a “ponerle el cuerpo” a la marcha del silencio opositora. “No queremos fiscales militantes”, reclamó el candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa. “Me niego a pensar que sectores del Gobierno hayan estado detrás de eso”, afirmó el ex vicepresidente Julio Cobos. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, afirmó que “para el fiscal y muchos sectores” hubo encubrimiento por parte del gobierno nacional del atentado de la AMIA.
Los principales referentes de la oposición salieron a respaldar la marcha del 18 de febrero, a la que varios ya anunciaron que concurrirán. Al frente del pelotón, Elisa Carrió convocó a “ponerle el cuerpo” a la marcha del silencio opositora. “No queremos fiscales militantes”, reclamó el candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa. “Me niego a pensar que sectores del Gobierno hayan estado detrás de eso”, afirmó el ex vicepresidente Julio Cobos. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, afirmó que “para el fiscal y muchos sectores” hubo encubrimiento por parte del gobierno nacional del atentado de la AMIA.
La movilización opositora es convocada por un sector de los fiscales enemistado con la procuradora Alejandra Gils Carbó. Varios de ellos tienen cuentas pendientes con la procuradora por sumarios que les abrió a raíz de diversas irregularidades. Dos de los convocantes, Raúl Pleé y Germán Moldes, incluso fueron acusados de entorpecer la causa AMIA. A este grupo se sumó la mayoría de los opositores.
Carrió ya está en primera fila en la convocatoria a la marcha del 18 de febrero. “No tengan miedo: esta vez, no nos pueden hacer nada. Si nos tocan, se cae el Gobierno”, pronosticó la líder de la Coalición Cívica, pese a que no hay antecedentes de represión a ninguno de los cacerolazos. Carrió sostuvo que “hay que ponerle el cuerpo a la marcha del silencio. Yo voy a estar ahí”. “Hay que ponerle el cuerpo a la República y a la Constitución y salir a la libertad, de la dictadura K”, descerrajó Carrió desde su cuenta de Twitter.
El aliado de Carrió, Mauricio Macri, anunció que “seguramente” irá, pero “a nivel personal, para que no se politice” la marcha. Sería una de las primeras veces que el jefe de Gobierno, procesado por presuntas escuchas ilegales, participa de una manifestación que corta la calle, en contra de lo que pregona el líder del PRO. En el programa de Mirtha Legrand –que lo felicitó por haber mejorado su dicción–, Macri dijo “que se sepa la verdad, qué pasó con la muerte del fiscal y qué pasa con la denuncia que hizo”. Y dijo que, de no ser así, quedará “una hipoteca institucional que no vamos poder levantar en la historia”. “El Gobierno no ayuda en nada, crea confusión”, opinó Macri.
En tanto, Sergio Massa reclamó: “No queremos fiscales militantes, queremos fiscales libres que puedan investigar sin miedo”. No se trató de una crítica al fiscal Julio Novo, al que Massa defiende a capa y espada ante las acusaciones de obstrucción de causas de narcotráfico. “El #18F sin identificación partidaria ni ideológica, salgamos todos a la calle en silencio para que no haya más impunidad en la Argentina”, propuso Massa.
“El #18F llenemos todas las plazas y calles del país reclamando verdad y justicia. Ojalá que los políticos no se muestren para la foto en la primera fila y que estén en la última, marchando junto a la gente”, propuso el líder del Frente Renovador. No es seguro que los demás candidatos presidenciales vayan a tomar su consigna.
“No tenemos ninguna duda de que tenemos que estar allí”, dijo también el precandidato presidencial socialista Hermes Binner. “Nos vamos a expresar en una marcha del silencio, de cara al viento, para decir: ‘Acá estamos los indignados, que vemos que no hay voluntad para esclarecer un magnicidio de esta naturaleza’”, sostuvo.
Cobos, por su parte, publicó en Facebook una columna de opinión titulada “la enseñanza de Nisman”. En un gesto teatral, Cobos indicó que se niega a creer que el Gobierno está detrás de la muerte de Nisman “aunque no llegar a la verdad dará bases firmas (sic) a este (sic) terrible hipótesis”. Por otra parte, Cobos sostuvo que la reforma de la SIDE no cambiará “absolutamente nada”.
El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, afirmó que también asistirá a la marcha del silencio. “Voy a ir a acompañar la marcha de los fiscales y magistrados como seguramente iremos ciento de miles de argentinos, como un ciudadano más”. destacó. “El hecho de que jueces y fiscales tengan que hacer una marcha para resguardar la independencia del Poder Judicial nos está diciendo que institucionalmente las cosas andan muy mal en la Argentina”, sostuvo el candidato presidencial, quien todavía no definió en qué frente competirá.
“Acá no hay intención de estar en contra de nadie, sino de evocar la figura de Nisman y transmitir nuestra solidaridad a su familia y a su equipo de trabajo”, sostuvo ayer el fiscal Guillermo Marijuán, uno de los convocantes, aunque las declaraciones de todo el arco opositor parecieron haberlo desmentido en forma rotunda.
OPINION
El Sr. Stiuso, el silencio y la sombraPor Mempo Giardinelli
Para destituir al Gobierno probaron todo y siguen probando, ahora montados sobre el “caso Nisman” y la parodia de jueces y fiscales que llaman a marchar hacia el Congreso.
Muchos de ellos, durante años, cincelaron el ya ilevantable descrédito de la Justicia de este país. Autoritarios, nostálgicos de la dictadura, antidemocráticos y ahora golpistas. Farfullan libertad e independencia –dos vocablos sagrados, que ofenden a coro de un periodismo miserable–, pero son golpistas.Y encima apoyados por dirigentes políticos oportunistas y sin discurso propio, que avergonzarían hoy a personalidades como Raúl Alfonsín, Luis León y otros radicales honorables, igual que a socialistas consecuentes como Alfredo Palacios o Norberto Laporta, los cuales quizás habrían sido críticos del gobierno, pero jamás se hubieran prestado a ententes oligárquicas cargadas de odio de clase.
En ese contexto, la decisión de la Presidenta de liberar del secreto de Estado al espía Antonio Horacio “Jaime” Stiuso para que declare ante la fiscal Viviana Fein, que conduce la investigación del suicidio o asesinato de su colega Alberto Nisman, es ejemplar. Habilita a que se abran todos los archivos, en honor a la verdad y la democracia.
Pero también es una decisión peligrosa. Porque lo más probable es que este hombre, seguramente resentido por su destitución, sólo abrirá la boca para mentir. Es obvio que no le importan ni la democracia ni la Constitución, puesto que desde 1972 (dictadura de Lanusse), y pasando por todo el videlato, fue espía todo servicio de quien gobernase. Demócratas inclusive. No es esperable entonces que diga verdad alguna, ni colabore en esclarecer nada. Al contrario, sea él o no quien redactó la “denuncia” contra el Gobierno, mentirá en cuanto dañe a la Presidenta, el Gobierno y las instituciones.
Si Nisman se suicidó, como parecerían confirmar las investigaciones de la fiscal Viviana Fein, este Sr. Stiuso es acaso quien más y mejor conoce las causas profundas de la depresión y/o el miedo que habrá sentido Nisman, y su mejor estrategia será, como toda su vida, el silencio y la sombra.
Si la muerte de Nisman fue un suicido inducido, como estiman algunas hipótesis, es por lo menos sospechable el papel que, quizás, habría jugado este espía. No se ve claro qué otros factores podían haber inducido a Nisman a suicidarse, pues su fantasiosa “investigación” iba contra la Presidenta y el sistema constitucional, y por eso mismo el kirchnerismo y sus aliados, en pleno, lo esperaban ese desdichado lunes para replicar uno por uno sus dislates en el Congreso. ¿La inducción fue para que no se presentara? ¿Lo amenazaron con dañar a su familia si iba y se desmoronaban sus fantasías? Sería determinante lo que el Sr. Stiuso podría decir al respecto, pero nada hace pensar que no va a mentir.
Y si, tercera hipótesis, fue lisa y llanamente un asesinato, como insisten en hacer creer los medios a la ciudadanía y al mundo –incluidos algunos dirigentes políticos locales que bailan al son mediático–, no es disparatado pensar que este Sr. Stiuso, lo que sepa, lo va a negar.
O sea, va a mentir. Su especialidad de toda la vida.
El oficio de un espía consiste, esencialmente, en mentir. Aunque seguramente lo explica mejor el psicoanálisis, los espías fabulan, son paranoicos y generan paranoias, distorsionan, inventan, son la indiscreción misma corporizada en hombres o mujeres de esencia perversa, cuando no psicópatas “de libro”. Personajes despreciables por definición, suelen no tener principios ni valores, como todo el mundo sabe desde que el espionaje devino género literario y cinematográfico popularísimo del siglo XX y lo que va de éste.
Este Sr. Stiuso tenía más de 100 teléfonos celulares a su nombre, como admitió su abogado, Santiago Blanco Bermúdez. Quien, por cierto, ahora se sabe que también revistó en la ex SIDE entre 2000 y 2003, y que en la emblemática causa “Circuito Camps” defendió al represor Raúl Rolando Machuca, luego condenado a prisión perpetua. No sé los lectores, pero yo no confiaría en ninguna palabra de estos señores.
Además, quien lleva 42 años espiando, ocultando, disimulando, moviéndose en las sombras, sin dar jamás la cara y al servicio de gobiernos extranjeros, de dictadores y de gobernantes democráticos de todos los colores, es por lo menos, y por definición, un mentiroso profesional. Este Sr. Stiuso estuvo en la SIDE durante los últimos 42 años, y este suicidio/asesinato lo encuentra en el centro mismo de la escena. ¿Por qué esperar que diga la verdad?
Claro que sería buenísimo que hablara de los servicios que prestó a la Casa Rosada en cada ocasión, y también a la CIA, el FBI y el Mossad israelí. Que dijera quiénes fueron y son los periodistas a sueldo de la ex SIDE. Y diera los nombres de los jueces, fiscales, abogados y políticos que ídem ídem, y de los que taparon y disimularon las corruptelas del menemismo. Sería magnífico que hablara, porque él los conoce a todos. Nadie podría explicar mejor las causas profundas de la tragedia de Nisman, ni revelar los encubrimientos y pistas falsas que llevaron la investigación de los atentados de 1992 y 1994 hacia la nada absoluta, con las dos pistas (la siria y la iraní) siempre enturbiadas.
En vísperas de días graves, y estropeado el verano popular más exitoso y numeroso de las últimas décadas, ahora se anuncia una marcha claramente manipuladora del sentimiento de estupor que sobrevuela la República. Habrá sorpresas, seguramente, y acaso una de ellas sea el silencio de la Corte Suprema, que si no detiene esto será porque lo tolera. Habrá que escuchar lo que diga o calle en esta instancia dramática de la República su presidente, el Dr. Lorenzetti, que parece jugar siempre fichas propias.
Por fortuna, en la Argentina es muy mayoritaria la gente que trabaja y se enorgullece de cómo este país creció más y mejor que en los últimos 30 años. Gente que puede ser muy crítica con el Gobierno y sus metidas de pata, pero no quiere ningún otro cambio que el que marcan la Constitución y los votos.
Fuente:Pagina12
9-2-2015
Nisman
Garrigós de Rébori: "una convocatoria fuera del universo judicial"
Nisman
Garrigós de Rébori: "una convocatoria fuera del universo judicial"
“Acá no hay discusión jurídica, ni discusión sobre cosas como posibles formas de trabajo. Acá no hay ninguna discusión en juego, esto es una manifestación simplemente política", dijo la jueza María Laura Garrigós de Rébori, titular de la agrupación Justicia Legítima.
Sergio Goya
La jueza María Laura Garrigós de Rébori, titular de la agrupación Justicia Legítima, calificó de "bravuconada” la marcha del silencio convocada por un grupo de fiscales para el miércoles 18 de febrero, cuando se cumplirá un mes de la muerte de su colega Alberto Nisman. La magistrada dijo que la convocatoria lanzada el viernes pasado la “sorprende”, ya que “está fuera del universo judicial”.
“Acá no hay discusión jurídica, ni discusión sobre cosas como posibles formas de trabajo.
Acá no hay ninguna discusión en juego, esto es una manifestación simplemente política. Me parece bien que tengan expresiones políticas, lo que no me parece bien es que la expresión política encubra otras cosas”, opinó en una entrevista al matutino Página/12, publicada hoy.
“Si los fiscales lo que querían es expresar su disconformidad con la reforma procesal, con la reforma de la Secretaría de Inteligencia o la acción de gobierno del último tiempo que tiene toda la impronta de buscar transparencia y apertura, creo que se equivocan”, dijo.
“Porque no pueden hacerlo así en tanto fiscales. No pueden hacerlo como cuerpo, orgánicos. Si lo hacen como ciudadanos, perfectamente pueden hacerlo, pero entonces que no digan acá: 'los fiscales convocamos'”, completó Garrigós de Rébori. Si la marcha es “porque creen que hay algo que los ataca y quieren oponerse o se sienten presionados de alguna manera, ellos son los destinados a investigarlo”.
Para la jueza, varios de los fiscales que organizan la marcha del 18 de febrero “precisamente no son los angelitos” debido a que “están cuestionados por sus formas de trabajo”.
Además, la magistrada consideró que “tampoco se dice claramente para qué es la convocatoria”, a la que también ya confirmaron su asistencia miembros de la oposición política. “Creo que muchos están disconformes. La corporación está sufriendo que no va a poder seguir teniendo el status quo y entonces se mueven como estertores de los que no quieren el cambio. Están tratando de evitar las modificaciones que están en proyecto y podrían ponerse en marcha”, agregó al ser consultada sobre su opinión respecto a los motivos de la marcha.
Finalmente, Garrigós de Rébori señaló que “suponiendo el peor escenario, que la muerte no hubiera sido de propia mano, la investigación tiene que ser sobre lo que ocurrió con Nisman y no en la calle; es aportándole a (la fiscal Viviana) Fein los elementos útiles para que pueda avanzar”, y concluyó: “A esta altura me parece que está claro que también se va a medir fuerzas”.
Fuente:Infojus
“Acá no hay discusión jurídica, ni discusión sobre cosas como posibles formas de trabajo.
Acá no hay ninguna discusión en juego, esto es una manifestación simplemente política. Me parece bien que tengan expresiones políticas, lo que no me parece bien es que la expresión política encubra otras cosas”, opinó en una entrevista al matutino Página/12, publicada hoy.
“Si los fiscales lo que querían es expresar su disconformidad con la reforma procesal, con la reforma de la Secretaría de Inteligencia o la acción de gobierno del último tiempo que tiene toda la impronta de buscar transparencia y apertura, creo que se equivocan”, dijo.
“Porque no pueden hacerlo así en tanto fiscales. No pueden hacerlo como cuerpo, orgánicos. Si lo hacen como ciudadanos, perfectamente pueden hacerlo, pero entonces que no digan acá: 'los fiscales convocamos'”, completó Garrigós de Rébori. Si la marcha es “porque creen que hay algo que los ataca y quieren oponerse o se sienten presionados de alguna manera, ellos son los destinados a investigarlo”.
Para la jueza, varios de los fiscales que organizan la marcha del 18 de febrero “precisamente no son los angelitos” debido a que “están cuestionados por sus formas de trabajo”.
Además, la magistrada consideró que “tampoco se dice claramente para qué es la convocatoria”, a la que también ya confirmaron su asistencia miembros de la oposición política. “Creo que muchos están disconformes. La corporación está sufriendo que no va a poder seguir teniendo el status quo y entonces se mueven como estertores de los que no quieren el cambio. Están tratando de evitar las modificaciones que están en proyecto y podrían ponerse en marcha”, agregó al ser consultada sobre su opinión respecto a los motivos de la marcha.
Finalmente, Garrigós de Rébori señaló que “suponiendo el peor escenario, que la muerte no hubiera sido de propia mano, la investigación tiene que ser sobre lo que ocurrió con Nisman y no en la calle; es aportándole a (la fiscal Viviana) Fein los elementos útiles para que pueda avanzar”, y concluyó: “A esta altura me parece que está claro que también se va a medir fuerzas”.
Fuente:Infojus








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