15 de Febrero de 2015
Investigación de Miradas al Sur. La CNU
Noches de cristales rotos para dos libreríasDos librerías que organizaron las presentaciones del libro de investigación La CNU. El terrorismo de Estado antes del golpe en las ciudades de La Plata y Mar del Plata sufrieron otros tantos atentados en poco más de un mes.

Vidrieras rotas. Así quedaron las vidrieras de la librería De la Campana, en La Plata, luego de sufrir el ataque, ocurrido la noche que va del 7 al 8 de este mes. Sucedió cuando está a punto de elevarse a juicio, después de cuarenta años, una causa relaci.
En poco más de treinta días, dos librerías estrechamente relacionadas con la editorial que distribuye el libro La CNU. El terrorismo de Estado antes del golpe, escrito por los autores de esta investigación, sufrieron otros tantos atentados que tuvieron como consecuencia la rotura de sus vidrieras. En ninguno de los casos se produjeron robos, a pesar de que, tras la destrucción de los cristales quedaron expuestos, prácticamente al alcance de la mano, varias computadoras y centenares de libros. Los atentados se produjeron cuando en Mar del Plata y La Plata –ciudades donde están las librerías atacadas– se aproximan momentos clave para dos causas judiciales relacionadas con varios secuestros y asesinatos cometidos por los grupos paraestatales de la Concentración Nacional Universitaria con anterioridad al golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976.
El primero de los ataques se produjo el 26 de diciembre pasado, en Mar del Plata, contra la librería ubicada en el Teatro Municipal, a cuyo cargo había estado la organización de la presentación del libro en esa ciudad. En ese caso, una o más personas arrojaron una piedra de grandes dimensiones contra la vidriera del comercio, causando grandes destrozos. Desde el primer momento se descartó que la agresión fuera un acto de vandalismo casual, ya que en varias manzanas a la redonda ningún otro comercio sufrió ataques contra sus vidrieras ni algún otro tipo de violencia. “Cuando hicimos la presentación del libro no creímos que fueran a ocurrir reacciones de este tipo. Cuando se produjo el ataque yo estaba fuera de la ciudad y tuve que volver de urgencia. Rompieron el vidrio con una piedra bastante grande. La pude ver porque me la guardaron los vecinos. No nos robaron nada”, explicó a Miradas al Sur la encargada de la librería.
El segundo atentado tuvo lugar esta semana, entre la noche del 7 y la madrugada del 8 de febrero, y el objetivo fue la librería De la Campana, en la avenida 7, entre 58 y 59, en la zona céntrica de la ciudad de La Plata. Los agresores rompieron los cristales con baldosas y adoquines, causando graves daños en las vidrieras. “En nuestro caso, el ataque fue muy pensado, o por lo menos eso parece, ya que para lanzar los proyectiles y romper los vidrios tuvieron que pasar los brazos por un pequeño espacio que hay entre el parante y las cortinas, lo cual es muy incómodo y además exige una observación previa para planear cómo hacerlo”, explicó a los autores de esta investigación Raúl Campañaro, titular de la editorial De la Campana y también propietario de la librería que sufrió la agresión. “Es llamativo que en apenas treinta días nos rompieran las vidrieras a los que aparecimos públicamente como organizadores de las presentaciones del libro sobre la Concentración Nacional Universitaria. Los dos ataques parecen calcados y en ninguno de los dos casos se llevaron nada”, agregó.
El miércoles pasado, Campañaro presentó una denuncia por los atentados en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 3 del Departamento Judicial de La Plata, ante la instructora judicial Laura Mónica Pénica. En su presentación, señaló que desde 1995 la editorial que dirige ha publicado numerosos libros sobre la década del ’70, las organizaciones populares y el terrorismo de Estado. “Desde entonces, a lo largo de los años hemos tenido numerosas provocaciones a través de llamadas telefónicas o presencias en el local de gente que se identificó verbalmente como miembro de inteligencia de la Policía Federal, comisario de la Policía Bonaerense o guardias de seguridad de la empresa Petroquímica Sudamericana. En estos años –agrega Campañaro en su declaración judicial–, cuatro de nuestros libros han sido solicitados como prueba en juicios de lesa humanidad, incluido ‘La CNU’ (N. de la R.: se refiere a La CNU. El terrorismo de Estado antes del golpe). Hasta el momento esas provocaciones no habían pasado nunca de lo verbal, por lo que les restamos importancia”. Y concluye: “Considero (que) teniendo en cuenta que la causa (sobre la CNU) que se lleva en Mar del Plata tiene diez detenidos, y (hay) dos detenidos (en la causa de) La Plata, ciudad donde es inminente su elevación a juicio, no es casual la coordinación de ambas agresiones”.
La causa marplatense a la que se refiere Campañaro en su denuncia es la que juzgará la serie de crímenes conocidos como “Operación 5 x 1), cometida por la patota de la CNU de esa ciudad para vengar la ejecución por parte de la guerrilla de uno de los líderes de ese grupo paraestatal, Ernesto Piantoni. Para cometer esos asesinatos, el grupo paraestatal operó con zonas liberadas por la Policía Bonaerense. Cuatro décadas más tarde de los hechos, en el banquillo deberán sentarse doce imputados: el ex fiscal marplatense Gustavo Demarchi (quien además de estar implicado en la operación se ocupó de cajonear la causa en los tribunales), Juan Pedro Assaro, Raúl Viglizzo, Horacio Insanti, Juan Carlos Assaro, Luis Roberto Coronel, Raúl Moleón, Mario Durquet, Fernando Otero, Roberto Justel, Marcelo Arenaza y José Luis Granel. Por el momento escaparán a la acción de la Justicia, escondidos en España donde la Justicia de ese país no otorga sus extradiciones, otros dos miembros de la patota: Beatriz María Arenaza y Daniel Alejandro Ullúa.
La causa de la CNU marplatense es la primera de todas las relacionadas con los crímenes cometidos por esa banda parapolicial que llegará a juicio.
Mientras tanto, en La Plata, espera su elevación a juicio la llamada Causa Nº 9, que incluye el secuestro y posterior asesinato de Carlos Antonio Domínguez, presidente del Partido Justicialista de La Plata y dirigente gremial de los trabajadores del hipódromo de esa ciudad, cometido el 12 de febrero de 1976; el secuestro y asesinato de los militantes montoneros Graciela Martini y Néstor Hugo Di Notto, crimen perpetrado en la madrugada del 4 de abril de 1976 y del que sobrevivieron milagrosamente otros dos integrantes de la tendencia revolucionaria del peronismo; y el secuestro y asesinato de Leonardo Miceli, integrante de la comisión interna de una empresa que prestaba servicios tercerizados en Propulsora Siderúrgica, cometido la noche del 19 al 20 de abril de 1976.
Por estos hechos se encuentran con prisión preventiva Carlos Ernesto Castillo, (a) El Indio, y Juan José Pomares, (a) Pipi.
La causa iba a ser elevada a juicio por el fallecido titular del Juzgado Federal y correccional Nº1 de La Plata Manuel Humberto Blanco, quien no llegó a hacerlo. Ahora, quien había sido nombrado como subrogante, el secretario Laureano Durán, fue desplazado del cargo por la Sala III de la Cámara Federal, lo que podría demorar aún más la elevación.
Ambas causas han ocasionado fuerte inquietud en sectores políticos y judiciales de La Plata y de Mar del Plata, algunos de cuyos miembros temen verse salpicados. En ese contexto, llegaron los atentados.
Fuente:MiradasAlSur
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