Negacionistas
Rodolfo Yanzón
El nazi Groning y los represores argentinos. Obama evitó hablar de genocidio con el caso armenio y la reacción de Europa ante la muerte de cientos de inmigrantes. El ejemplo del fútbol.
En Alemania se está juzgando a Oskar Gröning, que juntaba las pertenencias de las víctimas del campo de exterminio de Auschwitz y contabilizaba los cheques que luego se enviaban a las SS. Acusado de haber asistido a la matanza de unas 300.000 personas, dijo que no sentía nada cuando veía a los judíos mientras eran llevados a las cámaras de gas:
“Si estás convencido en que la destrucción del judaísmo es necesaria, entonces no importa cómo se llevan a cabo esas muertes”.
La afirmación ideológica de quienes integraron la máquina productora de muerte y la rapiña sobre las pertenencias de los secuestrados fueron métodos que se replicaron en el caso argentino.
Durante el nazismo la persecución comenzó con los opositores políticos y luego se extendió a otros grupos. En la Argentina la persecución fue política con algunos ingredientes xenófobos y racistas. Pero Gröning al menos pidió perdón a las víctimas y asumió su culpabilidad.
Tuvieron que pasar 70 años, mientras que en la Argentina algunos pocos insisten en no mirar el pasado ocultando crímenes aberrantes bajo la fachada de una guerra que tampoco los hubiera justificado. Pero negacionistas hay en todas partes.
En Bruselas los líderes europeos repiten que la prioridad es salvar vidas, pero las medidas hablan de expulsiones rápidas, seguridad e incluso de soluciones militares.
En estos días se conmemoraron 100 años del genocidio armenio a manos de los turcos, en el que alrededor de un millón y medio de personas fueron masacradas.
El Papa Francisco reconoció el genocidio y el presidente turco Recep Erdogan le respondió: “dice estupideces”.
Como el presidente de EEUU, Barack Obama, evitó utilizar la palabra “genocidio” a pesar de que en 2008 había prometido que lo reconocería, la comunidad armenia en ese país lo sintió como una afrenta. Los colores de la bandera armenia inundaron las calles y entre ellas se veían carteles agradeciendo a Bolivia y la Argentina por haber reconocido la masacre.
Las críticas a Obama se hicieron oír en distintas ciudades de EEUU. “¿Quién se acuerda del exterminio armenio?” decía Hitler mientras diseñaban la eliminación de judíos. Por eso hay que recordarlo y reconocerlo, porque negarlo es reproducirlo, decían los dirigentes.
Por su parte, en Alemania ni Angela Merkel ni sus ministros mencionaron el genocidio, pero sí lo hicieron el jefe del Estado, Joachim Gauck, y el Parlamento
”El destino de los armenios forma parte de la historia de exterminios masivos, limpiezas étnicas, deportaciones, y sí, también genocidios, que marcaron de una forma tan trágica el siglo XX” dijo Gauck, quien además destacó la complicidad alemana. Para luchar contra el negacionismo, en la capital armenia se conmemoraron los 100 años y asistieron mandatarios como Vladimir Putin y Francois Hollande, como la presencia de cancilleres, como el argentino Héctor Timermann.
Mientras tanto, unas 700 personas perecieron en el mar Mediterráneo en momentos que intentaban cruzar desde Libia a Lampedusa en inadecuadas barcazas de mercaderes de la libertad y la vida.
El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, emitió un comunicado en el que afirmó que el Mediterráneo se está convirtiendo en un mar de miseria para miles de migrantes y enfatizó sobre la necesidad de acabar con los criminales que explotan a los más vulnerables, además de reforzar la capacidad de rescate, para lo que la Unión Europea a extremar esfuerzos:
“Quienes huyen de la persecución y la discriminación necesitan urgentemente nuestra protección… el número de gente que necesita asistencia humanitaria alrededor del mundo se ha duplicado en sólo 10 años… necesitamos audaces acuerdos para proteger a gente en conflicto y asegurar fuertes acciones cuando se producen violaciones al Derecho Internacional Humanitario y a los Derechos Humanos. Debemos hacer que los responsables rindan cuentas de esas violaciones”.
En el diario El País, Roberto Saviano dice que el Mediterráneo se convirtió en una fosa común de muertos sin historia, de desaparecidos que pronto serán borrados de las conciencias. Hombres, mujeres y niños que se convierten en fantasmas. Pero volverá a pasar mañana, y luego en una semana, hasta la indiferencia.
Palabras como “expatriados, inmigrantes ilegales, clandestinos” diluyen la esencia humana para disminuir la intensidad de la pérdida. Algunos dirigentes hablan de “invasión” y otros terminan aceptando la “expulsión” antes que “salvar vidas”, como si la única solución fuera la autoritaria.
Hay que llamarlos por sus nombres, dice Savino, conocer sus países y su sufrimiento. De no dejar morir a nadie en el mar, se trata.
Francesco Piobbichi, operador social en Lampedusa, recuerda con rabia en Il fatto Quotidiano a quienes disfrutan de las muertes en el mar y de cómo el sistema mediático es parte activa en el exterminio, fomentando el odio a inocentes.
El diario inglés The Sun parece darle la razón al llamar “plaga humana” y “cucarachas” a los migrantes. “Usaría barcos de guerra para frenarlos” dijo la columnista. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) denunció a The Sun de incitar el odio contra los migrantes.
“Estamos ante otra banalidad del mal con métodos a los que ni siquiera llegó Goebbels” dijo Piobbichi. “El Mediterráneo es un campo de exterminio producto de la indiferencia europea, de su egoísmo, de la guerra por el gas y el petróleo, del sufrimiento de un continente entero”. Piobbichi llama a discutir el punto de vista económico, el signo de la devastación, una cuestión que no sólo es europea.
Propone que la ONU debe comprometerse en crear un corredor humanitario para proteger a los que buscan refugio, luego de 25 años de que EEUU y los países europeos hacen la guerra y desestabilizan a naciones enteras transformando a un mar en un cementerio.
En Bruselas los líderes europeos repiten que la prioridad es salvar vidas, pero las medidas hablan de expulsiones rápidas, seguridad e incluso de soluciones militares.
La ONU tiene registrados a 6.104.000 refugiados de los conflictos de Siria, Eritrea, Somalia, Irak, Mali y Nigeria y el ACNUR criticó "el enfoque minimalista" europeo y pidió abrir canales legales de inmigración.
El jueves pasado la Unión Europea se comprometió a adoptar “medidas de solidaridad”, pero en verdad apuntan a mantener las tragedias alejadas de Europa, ofreciendo fondos a países africanos para controlar mejor sus fronteras.
En medio de la oscuridad, el equipo de fútbol St. Pauli, de Hamburgo, Alemania –país que acoge un tercio de las solicitudes de asilo en Europa-, da el ejemplo: decidió juntar fondos para la organización “Seawatch”, que participa del rescate de refugiados en el Mediterráneo.
"No hay fútbol para los fascistas" dicen los carteles de sus fans, quienes cada 27 de enero conmemoran la liberación de Auschwitz, el campo de concentración donde operó Grôning, a quien la indiferencia le facilitó ser parte del exterminio.
Fuente:Infonews
No hay comentarios:
Publicar un comentario