28 de noviembre de 2015

CHILE.

Ruptura democrática en Chile: Partido, Frente de Izquierda y MPSA
Resumen latinoamericano/ 25 de Nov. 2015.- 

La Ruptura Democrática (RD) en Chile necesita adecuarse a su contexto nacional, y ya pasados dos años del Gobierno de la Nueva Mayoría, y defraudadas todas las esperanzas que gran parte de la población puso en su programa, es posible reconocer el carácter regresivo y la crisis del reformismo tradicional chileno[1].

Ante esto debemos situar correctamente el cómo desarrollamos programáticamente el proyecto político libertario y la Ruptura Democrática en tanto expresión estratégica para el período actual, identificando alianzas, sus distintos niveles (estratégicas, tácticas, coyunturales) y realineamientos generales que queremos que ocurran para llegar a una correlación de fuerzas favorables para nuestros objetivos.

Esto nos lleva al problema del instrumento político a ser utilizado, es decir, el Partido. ¿Cómo lo desarrollamos? ¿Hacia dónde desarrollamos nuestra plataforma programática? Con qué fuerzas nos aliamos para realizar y perspectivar trabajos formales y levantar el Frente de Izquierda y la Vanguardia compartida? ¿En base a qué comenzar a levantar el Movimiento Político y Social Amplio (MPSA)? ¿De qué manera convocamos a los simpatizantes históricos y votantes de los sectores progresistas y reformistas de la Concertación? Todas estas son preguntas que debemos tratar de responder en el camino de la ruptura democrática, en nuestro avance al socialismo

En este contexto podemos decir que al igual que la democracia protegida que nos rige, los partidos de “centro izquierda” tradicionales son irreformables desde dentro, o desde su misma coalición, y no cuentan con alguna figura de renombre o presencia nacional que pueda liderar un proceso de izquierdización o renovación positiva en ellos, al estilo de un Corbyn criollo.Cualquier realineamiento y diferenciación del proyecto neoliberal y clientelar de la Concertación solamente podrá surgir gracias a una fuerte presión político social externa, como la que sólo puede llevar adelante una izquierda revolucionaria unida y radicalmente transformadora.

Es en esta línea que la R.D. va desarrollándose, incorporando aspectos programáticos e institucionales que sientan las bases para una nueva correlación de fuerzas que constituya un escenario favorable para el campo popular. Este programa de transformaciones radicalmente democráticas se expresan en cambios en la estructuración del Estado, de las municipalidades y el poder local, las regiones y una descentralización real, un nuevo código laboral, un sistema de previsión social verdadero, salud, educación, transporte y vivienda como derechos sociales,avanzando en una nueva concepción de la economía y de lo social que constituya un modelo de desarrollo alternativo para Chile, socialista y democrático. 

Pero ¿cómo avanzamos en esta construcción? Por parte de la Izquierda Libertaria se ha dejado claro que el protagonismo recae en el movimiento de masas, politizado y articulado en torno de la clase trabajadora, de manera que conquiste nuevas posiciones usando un amplio abanico de herramientas tácticas que incluya la acción directa de masas y la institucionalidad.

En cuanto a este último, su uso apuesta a permitir, junto al aprendizaje y experiencia en campañas y administración, el avance legislativo de carácter rupturista, el blindaje de las conquistas populares, el desarrollo democrático de los poderes locales, el apoyo al movimiento de masas y el constante acoso a la resistencia reaccionaria. Develando al mismo tiempo las limitaciones estructurales de nuestra democracia protegida, que es importante recalcar, jamás permitirá por sí sola el avance al socialismo. En cuanto a la democracia como concepto, tal como ya dijimos en otras ocasiones[2], creemos que debemos reposicionar el concepto como un elemento central en las conquistas de la clase trabajadora, a la que nada se le regala, y que tiene un carácter dinámico, sujeto íntimamente a la lucha de clases y como tal bajo el efecto de las correlaciones de fuerzas presentes en su desarrollo. Así, nuestro programa debe incluirse dentro del contexto de la construcción socialista de la democracia, de una ruptura democrática que la profundice y supere sus limitaciones burguesas, incluyendo la democracia política, social y económica en un todo indivisible con el concepto de socialismo.

Todas estas concepciones debemos ser capaces de materializarlas en un programa político y social de reformas claras, concretas, factibles de instalar y que den cuerpo al ya mencionado nuevo modelo de desarrollo nacional con bajadas regionales y por sector económico, incorporando también una perspectiva de integración regional. Así, y sólo así, se podrá disputar y derrotar el sentido común y proyectual del neoliberalismo.

Falta revisar entonces las herramientas con las que buscaremos lograr estos objetivos. Como Izquierda Libertaria hemos comenzado a clarificar este tema tímidamente en base a las concepciones de “Partido de masas”, “Frente de Izquierda”, “Movimiento Político y Social Amplio”.

Como base entendemos que la lucha por el socialismo en Chile la desarrollamos en el marco de una democracia burguesa inserta en un modelo neoliberal protegido. Entre sus características está su sistema presidencialista y pluripartidista con una izquierda altamente fragmentada, y dos coaliciones principales –el “bloque en el poder”- deslegitimadas pero férreamente instaladas en el control del sistema. Esto acentúa la imagen de la izquierda como algo marginal, con organizaciones muchas veces con poca o nula capacidad de alterar la realidad a pesar de su crecimiento en el último tiempo, lo que lastra la capacidad de disputarle al bloque en el poder la conducción política del país.

Para poder articular la fuerza que permita revertir esta situación, es necesario retomar la idea de una “vanguardia compartida” como elemento de unión democrática en la izquierda, en contraposición al hegemonismo mal entendido, el vanguardismo, el iluminismo y el sectarismo. Esta vanguardia compartida es la que se plasmaría idealmente en el núcleo (pero no necesariamente en el todo) del “Frente de Izquierda”, ya que tiene un carácter de alianza estratégica, principal, siendo una conjunción política que debe avanzar paulatinamente a generar instancias de trabajo de masas y político formal y unificado, creando, y no decretando, al Movimiento Político Social Amplio, que será quien finalmente impulse la Ruptura Democrática.

Estas 3 dimensiones son diferentes pero están íntimamente ligadas entre sí. Como Izquierda Libertaria, estamos en proceso de levantarnos como una organización política de masas, programática, política y con una perspectiva clasista, representante del proyecto comunista libertario. Entre sus características está el ser democrático y de carácter nacional, de cuadros y militantes, público, dúctil y capaz de afrontar todas las tareas necesarias para la construcción del socialismo en Chile. El Partido de masas debe ser capaz de estar en la institucionalidad y en los movimientos de masas, buscando la síntesis de experiencias, retroalimentando las distintas dimensiones de su quehacer político pero entendiendo que es el movimiento de masas el que le da sentido a la construcción del “camino chileno” al socialismo, estando lo institucional siempre en función de su desarrollo y no al revés.

Por otro lado, el Frente de Izquierda es el lugar en el que, en principio, todas las agrupaciones políticas y sus agrupaciones aliadas, que concordamos con los objetivos del período aunque no sean acuerdos estratégicos, nos encontramos para trabajar juntos en la Ruptura Democrática (aunque se le designe con otro nombre). Así, todos impulsaremos las grandes luchas y reformas democratizantes y con perspectivas socialistas aunque haya diferencias, entendiendo que incluso dentro del Frente de Izquierda puede haber subgrupos informales, agrupaciones con las que sí haya alianzas estratégicas y principales, y otras de carácter más táctico o puntual. Este espacio contendrá todas las discusiones tácticas y estratégicas que involucren las luchas del período y no puede dedicarse exclusivamente a lo institucional, ya que esta dimensión no está separada de ningún modo de la lucha de masas, por lo que el Frente es por definición una herramienta para todos nuestros ámbitos de acción, y en ningún caso un frente electoral.

Por lo demás, hay que entender que este es un frente político más que social, sobre todo en sus comienzos por el estado del mismo movimiento de masas en Chile, y esto le da ciertas características, como por ejemplo que no es un espacio de masas. Así las cosas, es en este espacio en el que se tendrán que ir formalizando las alianzas entre los distintos partidos y organizaciones, y del que nacerán paulatinamente los espacios de inserción política unitarias por sector que irán volcándose a las masas, integrando más compañeros e independientes, masificando y basificando el trabajo e integrando más capas sociales a la lucha. Este frente debe ser profundamente democrático pero claro en sus objetivos y líneas de acción.

Dentro de éste se formará la “vanguardia compartida”, la que tendrá como función direccionar políticamente la lucha de nuestro pueblo en todos sus aspectos. Este espacio puede contener distintas sensibilidades de izquierda mientras no se contradigan los objetivos del espacio ni se actúe sectariamente, con lo que es posible integrar sectores sanamente reformistas como el Partido Comunista, a Revolución Democrática o grupos de base del Partido Socialista ajenos a las direcciones y burocracias neoliberales –siempre y cuando rompan claramente con las fuerzas del bloque en el poder. Integrar a estos sectores reformistas a nuestra lucha nos permitirá, al mismo tiempo que amplificamos la fuerza, capacidad y presencia del bloque contra hegemónico en la correlación general, restarle sectores sociales y políticos a la oligarquía, la burguesía y al imperialismo. Es decir, aislar a los enemigos de los cambios y la democratización real de la sociedad.

No podemos perder de vista la certeza histórica de que cualquier proceso profundo de reformas estructurales es siempre extremadamente complejo, que necesita mucha claridad, mucho despliegue de fuerza, mucha integración y el sectarismo solamente lo debilita y le regala espacio y sectores a la reacción. Por otro lado, también es necesario abrir un diálogo respetuoso, maduro e igualitario con el amplio espectro de organizaciones, grupos y colectivos situados“a la izquierda” de nuestro partido, que muchas veces contiene organizaciones pequeñas pero que representan una parte a considerar en la politización de nuestro pueblo, sobre todo a niveles locales. Su integración a nivel del Frente de Izquierda o del MPSA deberá ser definido de acuerdo al carácter de estas y no podemos imponer a priori en donde será o vetar grupos, a menos que su actitud sea completamente sectaria y violenta hacia el resto de la izquierda.

Dicha política de alianzas será favorable solo si entendemos la importancia de nuestras propias organizaciones, ya que es la fuerza política que desarrollen las organizaciones de izquierda, la única garantía de contener la posibilidad de que el Frente de Izquierda se constituya como un agente de una conciliación de clases y abandone su perspectiva socialista. La tarea de conducir el espacio es nuestra, y no de los demás. En resumen, es necesaria la construcción de una política de alianzas con ambos sectores, pero el éxito de dicho proceso depende tanto de apertura y disposición de dialogar de otras fuerzas, así como de nuestro compromiso, responsabilidad y ética para concretar los diferentes acuerdos y trabajos en común, y de ser lo suficientemente maduros como para que ningún grupo arrolle a otro simplemente por tener una estructura de mayor tamaño e inserción.

En fin, retomando lo dicho sobre el surgimiento de espacios de inserción comunes, es importante recalcar que ninguna alianza política que levantemos puede ser de carácter exclusivo, como por ejemplo, meramente electoral o limitada a la lucha sindical o territorial. Nuestra estrategia es integrada, con preponderancia en el trabajo de masas, y nuestros organismos y alianzas deben ser IGUALES o se correrá el riesgo de que algún aspecto de esto se desbanque y fracasará la estrategia al particularizarse en demasía.

Por último, el MPSA, pieza central de la lucha por la Ruptura Democrática y del socialismo, es el espacio político social y de masas por excelencia, y como tal va mucho más allá de una mera alianza partidaria. Este es el espacio en el cual se agrupa el movimiento de masas en su proceso de politización y masificación, y por tanto no puede comenzar como un movimiento ultra politizado ni como un mero rejunte de organizaciones políticas y sus aparatos de masas. El Movimiento Político Social Amplio NO se decreta, se desarrolla a partir del movimiento de masas real, amplio, vivo, y existente.

Aunque puede nacer de la propia masificación del Frente de Izquierda, de su basificación y retroalimentación con las organizaciones de masas del pueblo, también puede ser fruto de un proceso paralelo entre el desarrollo de las vanguardias partidarias y del movimiento de masas, sobre todo de un renacimiento de la clase trabajadora organizada, que luego entroncaría con las organizaciones políticas. Pero nunca puede ser una imposición de estas últimas, ya que coartarían enormemente su potencial masivo y de representación y atracción política.

Este sería un típico error trotskista de sobre politización de un espacio de masas. A diferencia de aquellos, nosotros entendemos que el MPSA debe ser por necesidad amplio, popular, e ir más allá de quienes comparten conscientemente nuestros objetivos, y es en su interior en donde debemos instalar, propagar y finalmente hegemonizar la lucha política e ideológica, de cara a las masas y al pueblo. Los únicos requisitos para integrarse deben ser el aspecto radicalmente democrático, político social, popular, el acuerdo programático y no estar en contra de la política ni los partidos.

El MPSA no tiene una dirección política decretada de origen si no en disputa, lo cual es INEVITABLE dado su carácter político social, y no partidario. Es NUESTRA responsabilidad el ser capaces de impregnarle de los objetivos acordes a nuestra estrategia, y esta es una tarea permanente del partido y del frente de izquierda.

Este mismo proceso de lucha política de masas el que presionará a los aliados reformistas y progresistas a definirse finalmente por el socialismo de matriz democrática o la reacción, permitiéndonos anular sus tendencias centristas, e integrando a todos sus sanos elementos al bando popular, nacional, democrático y revolucionario. Porque esta es la finalidad última del MPSA, ser la expresión de la lucha política de masas en todos los frentes, hacia la Ruptura Democrática, y como tal debe estar en la acción directa de masas de todo tipo así como en la lucha institucional.

Por esto es que los niveles de organización y politización dentro de nuestra estrategia para el período son distintos pero indivisibles en su perspectiva. No puede haber un MPSA claro y con independencia de clases sin un Frente de Izquierdas sano y que se dirija hacia la construcción de una vanguardia revolucionaria compartida. Y esta no podrá cumplir con el objetivo de la Ruptura Democrática sin el concurso de un fuerte partido de masas libertario, que participe de él y del MPSA junto al resto de la izquierda chilena, superando divisiones y sectarismos artificiales.

La confusión de estos niveles de organización, así como caer en desviaciones como el electoralismo vacío y el oportunismo, o como el subvalorar el rol de lo institucional, puede hacernos fracasar en nuestro empeño. Para finalizar, hay que puntualizar que las tareas del momento son dar los primeros pasos hacia la estructuración del Frente de Izquierda y del MPSA, clarificando sus distintas pero complementarias características.

EL CARÁCTER INSTRUMENTAL Y OPORTUNISTA DE LAS ALIANZAS EN LA IZQUIERDA DEBE TERMINAR para dar paso a una construcción seria que surge de los profundos acuerdos programáticos que tenemos con el resto de la izquierda, por generales que puedan parecernos, y debemos realizarla hacia las organizaciones cercanas en primer lugar, y tanto hacia las más grandes como a las más pequeñas.

Demás está recalcar que la invitación es a conversar pero con objetivos claros, acuerdos y proceso de creación de espacios comunes, Frente de izquierda y futuro MPSA, elementos de lucha de masas, acción directa e institucionalidad. Hoy más que nunca la lucha por el socialismo necesita claridades, organización, disciplina y política, la hora de dejar atrás nuestra adolescencia política y las meras consignas ha llegado.

[1] 
Se usa el concepto reformismo y reformista en su acepción positiva, es decir como alguien que busca reformas, cambios radicales de la situación actual, y no en tanto reaccionarismo “camuflado” que busca retrasar algún hipotético cambio revolucionario a través de meros ajustes.
[2]
Revisar el artículo “La democracia de masas: una apuesta libertaria para el actual período”, disponible en internet. Por Diego Ramirez



Teatro: ‘El Cerco de Leningrado’ o las condiciones de la resistencia cultural en Chile

‘Porque hay que salvar una esperanza, y para salvar esa esperanza hay que cruzar el Lago Ladoga, una capa helada que puede quebrarse bajo el peso de una tentación.’
De El Cerco de Leningrado de José Sanchis Sinisterra

Andrés Figueroa Cornejo


El Gran Circo Teatro (http://www.grancircoteatro.cl/) , fundado por el genio dramático de Andrés Pérez Araya, está presentando los sábados y domingo, a las 20.30 hrs., en la calle República 301 de Santiago de Chile, para todo público y hasta el próximo 6 de diciembre de 2015 en su primera temporada, la obra ‘El Cerco de Leningrado’ del magistral dramaturgo español, José Sanchis Sinisterra (https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Sanchis_Sinisterra).

Pero ‘El Cerco de Leningrado’ –en la historia, uno de los episodios más terribles y dolorosos de la Segunda Guerra Mundial, donde murieron alrededor de un millón personas del pueblo ruso, resistiendo el acecho genocida del ejército nazi, el hambre y el frío-, en su representación teatral funciona como metáfora, como sustitución de la condición humana asediada y puesta al límite de sus potencias existenciales.

La obra de Sanchis Sinisterra, actualizada y chilenizada en varios de sus parlamentos, pone a dos mujeres maduras, Natalia (interpretada por Rosa Ramírez, ‘La Negra Ester’) y Priscila (interpretada por la sensibilidad brillante de María Elena Ovalle), viviendo juntas en el desvencijado Teatro del Fantasma, en riesgo de ser demolido por las autoridades políticas del orden. Natalia y Priscila recuerdan la época dorada del teatro mediante un diálogo-monólogo, muy propio del creador del texto, Sanchis Sinisterra, quien abreva visiblemente de la creación de Berthold Brecht y de Samuel Beckett, y de narradores como Franz Kafka y Julio Cortázar. Las personajes también evocan a Néstor, el ex director y primer actor de la compañía, asesinado hace más de dos décadas cuando ensayaban una obra titulada ‘El Cerco de Leningrado’. Néstor fue esposo de Priscila y amante de Natalia, y las personajes, vueltas amigas con el tiempo, sugieren que su crimen tuvo evidentes razones políticas. Claro que no se sabe si el asesinato fue cometido por sus enemigos o por ‘compañeros’ (¿la traición como con el poeta y revolucionario salvadoreño, Roque Dalton?). Por eso Natalia y Priscila, mientras defienden férreamente la propia existencia de la sala de teatro, buscan el texto de la obra que acabó con la vida de Néstor.

Para conocer las honduras de la obra y alentar a la gente a no dejar pasar un montaje de excelencia profesional y muy poco habitual en la irregular cartelera chilena, el periodista se entrevistó con su directora, Ingrid Leyton, y las actrices Rosa Ramírez y María Elena Ovalle.

Ingrid Leyton: “Quiero que el público se lleve nuestro abrazo y la solidaridad amorosa de la propuesta”

-¿Por qué el dramaturgo José Sanchis Sinisterra y por qué ‘El Cerco de Leningrado?
Ingrid Leyton: ‘El Cerco…’, es la tercera obra que dirijo de José Sanchis Sinisterra, a quien conocí por primera vez, en 1992. Con el tiempo labramos una verdadera amistad. Antes hice ‘Pervertimento y otros gestos para nada’ en el Teatro La Batuta, y luego ‘La máquina de abrazar’ que trata sobre el autismo. Mis maestros formadores fueron los legendarios actores chilenos Gustavo Meza, Patricio Bunster, Luis Advis, Sergio Silva. Más tarde hice 15 años clases en la Escuela de Gustavo Meza y me reuní en distintas oportunidades con José Sanchis. Y todo fue ligándose. Mi nieta desde muy pequeña dejó de hablar y volvió a los pañales. Como mi hija estaba estudiando arquitectura, yo dejé el teatro para ayudarla en las terapias que demandaba el autismo de mi nieta. Entonces cuando Sanchis se enteró, me dijo que tenía una obra especial para mí: ‘La máquina abrazar’. Un año después la monté. Por eso cuando la actriz Rosa Ramírez (‘La Negra Ester’) me invitó a que trabajáramos la obra ‘El Cerco…”, me embarqué inmediatamente en la aventura.”

-¿Con qué se va a encontrar el público que vea ‘El Cerco de Leningrado’?
Ingrid Leyton: “En su lectura básica, se va a encontrar con dos mujeres delirantes que bien pueden tener viviendo en su propia casa. Con la tía y con la abuela, con la hija solterona que cuida a su madre, etc. Esto es, con una situación que sucede entre las familias chilenas hoy. Se trata de una formación dialógica que de pronto parecen monólogos, pero que finalmente se comprenden. Y Sanchis, que comparte elementos del teatro del absurdo de Beckett (‘Esperando a Godot’), saca su voz a través de un discurso político frontal, directo. Eso nos permite como elenco, intervenir con la crítica de la actualidad nacional.
Una siguiente lectura tiene que ver con la mujer. Y con la mujer chilena que emerge desde una cultura donde los padres brillan por su ausencia en un porcentaje increíble. Y no me refiero al ‘hembrismo’, sino al papel concreto y estratégico que juega la mujer en el país. En la obra hay un hombre (‘Néstor’) que dejó una semilla en ambas protagonistas. Una como amante, la otra como esposa (¿Salvador Allende?).
Y existe una lectura de fondo que está asociada a un sistema cruel y perverso, donde se impuso que el único fin ‘valido’ es tener dinero. En el teatro particularmente, la obra es vista como una mercancía, el productor como un ‘gestor’ de esa mercancía, y el público es reducido a un consumidor.”

-Ingrid, como directora, ¿qué buscas que el público atesore de esta obra?
Ingrid Leyton: “La honestidad de su factura. Como entiendo al teatro en tanto creación amorosa y generosidad consistente, espero que el público se remezca, se conmueva, se lleve nuestro abrazo. Y con esas emociones, también un punto de vista. La solidaridad, la colaboración, la comunidad, el reconocimiento del otro y de la otra.”

María Elena Ovalle: “La cultura y las artes en el país están olvidadas”

-¿Cómo defines tu labor en la obra, María Elena?
María Elena Ovalle: “Yo enfrento mi trabajo actoral con mucho despojo. Es un trabajo duro y nada fácil. Ha sido vital el afiatamiento entre mi compañera de actuación y la directora. Se trata de una obra maravillosa que el público chileno tiene que ver. Sobre todo por el estado de olvido en que se encuentran la cultura y las artes en el país. Claro, tal vez no son manifestaciones que mejoran el presupuesto de nadie, pero sí entregan alegría, una visión de cómo encarar la vida.”

-¿Cuál consideras el punto mayor de tu carrera?
“Sin duda, el momento más alto de mi carrera está en mi participación en el elenco de la obra ‘La Negra Ester’ (http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-92180.html). Además, trabajo mucho en la educación para niñas, niños y adolescentes de colegios, empleando las artes dramáticas para la enseñanza del inglés y las matemáticas.”

Rosa Ramírez: “Habitamos un capitalismo depredador que nos roba todo”

-¿Cómo construyes a tu personaje, Rosa?
Rosa Ramírez: “La única manera de encarnar una personaje es dejando que ella vaya instalándose en tu interior. Sueño y pienso mucho a la personaje, pero no la manipulo. De ese modo puedo saber lo que le ocurre. En ese sentido, yo, la Rosa Ramírez, abandono el escenario y me enamoro de la personaje. De lo contrario, estoy perdida. Mi trabajo no pasa exclusivamente por la racionalidad, menos en un texto tan inteligente como ‘El Cerco…’ de Sanchis.”

-Hacer teatro político en el país, en las condiciones presentes, parece ir contracorriente…
“Hoy en Chile hacer teatro político no es lo ‘bien visto’, aunque todos/as sabemos que el teatro, como la vida misma, es bastante político. Es política lo que hace el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; es política lo que se hace en las municipalidades en sus áreas de cultura. Lo que se hace y lo que se deja de hacer es política, no es casualidad. Como digo en la obra, es política que hoy nos hagan enfrentarnos actores contra actores, teatristas contra teatristas, artistas contra artistas, cuando se supone que es rol del Estado preocuparse del bienestar de su pueblo en todos los ámbitos. Sin embargo, al Estado de Chile no le interesa que la cultura esté al servicio del crecimiento integral de los seres humanos. El Estado arguye que ‘no hay dinero’, toda vez que los escándalos de las colusiones, la corrupción, el Transantiago, etc., dicen todo lo contrario. De hecho, los fondos concursables son una elegante manera de hacernos mendigar. Y en ese acto de mendicidad a algunos les va bien y a otros les va mal. Ni unos ni otros sabemos bien las causas. Una puede aventurar algunas hipótesis, claro: es una forma de ‘hacerle cariño’ a quienes se ‘portan bien’, y de ‘tirarnos de las orejas’ a quienes nos ‘portamos mal’.”

-¿Qué atenta contra el teatro político y de reflexión crítica?
“En la actualidad, los medios de comunicación de masas están mostrándonos bastantes estupideces. Los temas son banales. Hoy ‘mi Presidenta’ está más preocupada de poner la bandera de Francia en La Moneda, lo que para mí resulta un insulto. Yo no he visto a ninguna de las autoridades enarbolar la bandera de Punta Arenas, de Petorca, etc. Y hablo de Petorca porque hay graves problemas de agua, de Tocopilla porque existe sobrecontaminación, de Calama donde los suicidios y el SIDA son altísimos, y tantos otros lugares del país en los cuales hay crisis de diverso tipo. En consecuencia, mi herramienta y mi arma de lucha es el teatro. Y tengo la fortuna que, desde nuestras diferencias y profundas coincidencias, me he encontrado con mucha gente que sostiene una mirada similar.”

-¿Y por qué protagonizar ‘El Cerco de Leningrado’?
“’El Cerco…’ es una obra política que montamos, tratando de ser lo más respetuosas posibles con el autor y los personajes. La obra la conozco desde hace mucho tiempo y la vi en La Plata, Argentina. Al pasar de los años, de la acumulación de experiencia, lo que propone ‘El Cerco…’ hoy se vuelve cada vez más evidente. Por ejemplo, en uno de sus planos, la obra representa a la ancianidad, y en Chile conocemos muy bien la desprotección y abuso contra los viejos/as. ¿Por qué a la política oficial se le ocurrió ahora extender los años de trabajo, cuando los milicos pueden jubilar a una edad adecuada? Nadie ha dicho que jubilar es sinónimo de ‘parar la chala’ (morir). Permítannos disfrutar de la vida en algún momento. Habitamos un capitalismo depredador que nos roba todo. Desde la niñez hasta la vejez.”

María Elena Ovalle: “En Chile, las mujeres amanecemos luchando”

-¿Dónde fijaste tu memoria emotiva para encarnar a la personaje de Priscila, María Elena?
María Elena Ovalle: “En la construcción de la personaje de Priscila existe un referente absolutamente personal que es mi abuela. Yo leí la obra y vi a mi abuela. Tanto así, que en la obra uso los lentes de mi abuela, y la peluca que llevo es tal cual ella se peinaba. Sin que mis compañeras lo sepan, yo cito en muchas partes de la obra a mi abuela. La veo en su lucha cotidiana como madre y como obrera. Y me emociona. Ella me crio y me forjó. Somos mujeres luchadoras. En Chile una se despierta luchando. En ese sentido, yo me siento privilegiada al poder decir que vivo del teatro, porque es un auténtico acto de amor. Esa es mi trinchera, la misma que ofrezco al público que me ve. Yo puedo sentir y crear, dar alegría, abrir una brecha en la/el otro para que sienta, piense y descubra. El teatro no sólo es diversión; también es reflexión y crecimiento. No es otra cosa que lo lúdico; aquello que de niña era jugar al doctor. Eso vengo a entregar: la misma verdad de cuando jugábamos a la mamá y al papá.”

Rosa Ramírez: ‘Hablo del patriarcado, del expansionismo, del imperialismo’

-¿Cómo piensas al capitalismo y a los desafíos que impone al conjunto de la sociedad?
Rosa Ramírez: “Como trabajadora de la cultura, considero que el capitalismo desatado tiene muchas conquistas a su haber. Ha penetrado fuertemente en todos los segmentos de la sociedad chilena: en los intelectuales, en la clase trabajadora. Nos va a costar mucho remontar esta situación. Lo cierto, es que siempre habrá un grupo de personas, viejas y jóvenes, pobres y ricas, que tendrán y tienen la fortaleza para recuperar un territorio donde valga la pena vivir con sencillez, con cariños, donde ya no sean necesarios los grandes apellidos o la pertenencia a los partidos políticos que están en el poder. Se trata de una labor gigante y que es todo, menos fácil. Ahora bien, lo femenino y lo masculino deberían ir complementándose (independientemente de que lo femenino y lo masculino coexisten tanto en mujeres como en hombres). Sin embargo, pienso que hoy toda la fuerza masculina está súper instalada. Y hablo del patriarcado, del expansionismo, del imperialismo. Y la figura femenina, más protectora, acogedora, juguetona, está un poco perdida frente a una masculinidad productora de huérfanos. Es preciso un remezón histórico para doblegar a la estupidez competitiva, consumista, insolidaria. La soberbia del hombre no le hace bien a los que están en el poder y, por supuesto, menos a la inmensa mayoría que no estamos en el poder. Porque los que están allá arriba se encuentran enajenadísimos, mientras todavía los de abajo no estamos preparados para enfrentar esas fuerzas. Yo me declaro rebelde.”

‘Porque nos tienen miedo, a ti y a mí, a este par de viejas que defienden con uñas y dientes hasta la última trinchera’

-María Elena, ¿en qué expresiones de la obra estimas que se concentra su contenido?
María Elena Ovalle: “Hay dos parlamentos que dice Priscila que, para mí,  condensan el todo de la obra de modo emocional y crítico. Uno declama: ‘Porque nos tienen miedo, a ti y a mí, a este par de viejas que defienden con uñas y dientes hasta la última trinchera’. Entonces Priscila se percata de lo que ha dicho. Le salió del alma y no se da cuenta hasta que lo dice.
Y el otro parlamento es cuando ambas personajes están leyendo el libreto de ‘El Cerco…’ que por fin encuentran luego de tanto buscarlo: ‘Porque hay que salvar una esperanza, y para salvar esa esperanza hay que cruzar el Lago Ladoga, una capa helada que puede quebrarse bajo el peso de una tentación’. ¿Qué quiere decir? Que todos/as estamos tentados, que el sistema nos tienta a cada minuto. Allí se manifiesta por fin el ser verdadero. Aquel y aquella que sabe distinguir lo importante de lo que no lo es. Esa es la tentación a la que cada cual debe resistir.”
Envío:Andrés Figueroa Cornejo



TPP es denunciado en Naciones Unidas por transgresión a derechos humanos en Chile

Resumen Latinoamericano/ El clarín/ 24 de Nov. 2015. 

La petición fue entregada además en las oficinas de la sra. Victoria Tauli-Corpuz, relatora de Pueblos Indígenas, el viernes 20 de noviembre, por Flor Calfunao, representante de la Misión Mapuche en Naciones Unidas, y asimismo se hizo llegar a los relatores David Kaye (derecho a la libertad de expresión), e Hilal Elver (derecho a la alimentación) como también a Michael Addo, del Grupo de Trabajo sobre DDHH y empresas transnacionales y a Aldred de Zayas (experto en promoción de un orden internacional democrático). Esta petición lleva al plano internacional el creciente rechazo al TPP manifestado por una gran diversidad de organizaciones que realizan campañas orientadas a impedir la ratificación de ese acuerdo impuesto por el gobierno, cuando se lleve a votación por el Congreso. Informar, movilizar y denunciar a los parlamentarios que voten a favor del tratado que viola los derechos humanos de los ciudadanos son los ejes de esta campaña.

Luego de describir el secretismo con que se negoció el tratado y denunciar cómo constituye una amenaza a los derechos ciudadanos, la petición insta a los citados personeros de Naciones Unidas a recomendar al gobierno chileno la no ratificación del tratado dado que este acuerdo amenaza los derechos de todos sus habitantes y poblaciones; también les solicita requerir al Estado que cumpla con hacer la Consulta Indígena y que proteja los conocimientos tradicionales y lugares sagrados de los Pueblos Indígenas.

El mecanismo de “Acción Urgente” se utiliza ante violaciones a los derechos humanos que requieren una respuesta rápida. Su uso se acordó el pasado 7 y 8 de noviembre, por organizaciones participantes en el encuentro AguANte la Vida, realizado en Santiago y convocado por el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales OLCA. En el encuentro participaron organizaciones de todo el país que desarrollan acciones en defensa del agua, de la alimentación sana y de sus territorios amenazados por el extractivismo y los megaproyectos mineros o energéticos, trabajando en redes.

Antonio Molpeceres, que encabeza el PNUD y es encargado del Sistema de Naciones Unidas en Chile, se comprometió a distribuir esta petición de Acción Urgente sobre el TPP a las autoridades de Naciones Unidas vinculadas con esta temática en nuestro país.

Foto: Organizaciones socio-ambientales e indígenas de Chile presentaron el 13 de noviembre en Ginebra una Petición de Acción Urgente sobre el TPP, entregada a Baskut Tunkat, relator de Sustancias Químicas Peligrosas y Desechos, por Lucía Sepúlveda (RAP-AL), mientras participaba en la consulta sobre Derechos Humanos y Sustancias Peligrosas realizada en esa sede de Naciones Unidas el 12 y 13 de Noviembre. 



Jóvenes anticapitalistas ganan elecciones en la única universidad jesuita de Chile 

Gustavo Orellana Acuña 
Por Andrés Figueroa Cornejo, Resumen Latinoamericano/ 19 de Nov. 2015.- 
Entrevista al flamante Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado, Gustavo Orellana Acuña Durante la primera mitad de noviembre se realizaron las elecciones estudiantiles en la única casa de estudios superiores de la Compañía de Jesús de la Iglesia Católica chilena, la Universidad Alberto Hurtado.

En un reñido proceso electoral, los jóvenes anticapitalistas agrupados en la lista Todxs, encabezados por el flamante Presidente de la federación estudiantil, Gustavo Orellana Acuña, vencieron al conglomerado compuesto por los partidos afines al gobierno nacional de Michelle Bachelet.

Gustavo tiene 20 años y estudia, a la vez, Pedagogía en Música y Sociología. El estudiante de excelencia proviene de la populosa comuna de Puente Alto de la metrópolis. Su madre de desempeña de peluquera y su padre es repartidor de parafina y leña. Se declara “antiimperialista, anticapitalista, antipatriarcal y ecosocialista”.

-¿Cuál es el programa de Todxs?
“Está fundado sobre tres ejes cuyo objetivo principal es la democratización de la universidad. Si bien las distintas listas que participaron en las elecciones planteaban la democratización, las y los estudiantes se inclinaron por quienes llevamos consecuentemente más tiempo trabajando por ese fin primordial. Al término del día, la gente votó por quienes le ofrecen mayor confianza y capacidad de conducción participativa.”

-¿Qué contradicciones tenían las listas del oficialismo respecto de la democratización de la U? 
“La principal incongruencia es la imposibilidad de no poder democratizar nada, toda vez que detrás del oficialismo está un directorio empresarial dueño de la universidad, y además, por principio, el oficialismo está constituido por partidos políticos que son parte de un ejecutivo nacional que se opone a la democratización. Nosotros/as, en cambio, siempre hemos propuesto una democracia sin el gobierno empresarial de la institución.” Hacia el Claustro Triestamental para democratizar la UAH

-En concreto, ¿cuáles son las propuestas democratizadoras que piensan realizar? 
“Junto con potenciar un cuerpo de consejeros/as por facultad, llevar adelante un claustro triestamental, a través del cual refundemos la democracia al interior de la universidad. El objetivo es que cualquiera de nosotros/as, al igual que todo/a trabajador de la institución, valga lo mismo para elegir al rector de la UAH. Ocurre que no puede existir una “cabeza doble” como hoy. La dirección y el consejo directivo deben ser elegidos por el conjunto, toda vez que sólo es el consejo directivo o directorio quien elige actualmente a la dirección. Y el directorio está compuesto por militantes de los partidos políticos del gobierno de Bachelet, entre los que se encuentran grandes empresarios como Rafael Guilisasti (ex presidente del gremio del empresariado en Chile), Anita Holuigue (directora de Unimarc), Diego Vidal (director de varias empresas de distintos rubros), Sergio Molina (ex vicepresidente del Banco del Desarrollo), José Said (presidente del Banco BBVA y de la Asociación de Bancos y Entidades Financieras y Afines A.G.), y Eugenio Tironi (director de Tironi Asociados y columnista habitual del golpista diario El Mercurio), entre otros (http://www.uahurtado.cl/universidad/autoridades-universitarias/). Ellos son los que en realidad mandan. En consecuencia, la UAH no es un órgano autónomo.”

-¿Y ya está la instancia de auto-organización de los académicos y trabajadores de la UAH? “Existe un sindicato único de trabajadores/as que aglutina a académicos y a trabajadores. En este sentido, lo importante es que el sindicato se amplíe más, porque faltan docentes que se sumen. Perdura aún la reproducción de la tradicional diferenciación entre trabajadores/as de primera y de segunda clase (académicos y administrativos), agravada por la exclusión de los trabajadores/as subcontratados/as del aseo, de la seguridad y del casino. Ese es uno de los desafíos principales.” -Lamentablemente, el rector y sacerdote jesuita de la UAH, Fernando Montes, una de las autoridades más relevantes de la Compañía de Jesús en Chile, la misma congregación de la cual proviene el actual Papa Francisco, en relación con los estudiantes y trabajadores se ha caracterizado por adoptar medidas represivas y persecutorias cuando lo considera ‘oportuno’ (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200276).

¿Se notó la mano pesada de Fernando Montes durante la última elección de federación?

“Sí. Sobre todo el último día de las votaciones, cuando durante las horas finales en que las urnas estuvieron abiertas, los estudiantes de posgrado llegaron en masa a votar. Entonces apareció casi un centenar de votos a favor de la lista oficialista y en nuestra contra. Eran sufragios significativos a la hora de quiénes triunfarían, ¡pero de manera extraña su inmensa mayoría fue para la lista del directorio de la UAH! Por ello se efectuó una pequeña investigación que arrojó que los oficialistas hicieron propaganda los días en que legalmente ya no se podía. Más grave fue que muchos académicos recibieron la orden de la dirección de obligar a los y las estudiantes a votar en nuestra contra. De hecho, algunos académicos llegaron a ofrecerles subir las notas a quienes sufragaran en contra de nosotros/as. Finalmente, ganamos de todos modos y sin necesidad de impugnar esa urna amañada por arriba.” “Somos pueblo que busca a su pueblo”

 -¿Por qué la federación es importante para los jóvenes revolucionarios/as de la UAH? “Después de varios años de aprendizaje, de sanciones y represión, evaluamos que es lo mejor que podemos hacer para enfrentar al directorio empresarial de la UAH. Es una de las maneras de crear contra-hegemonía y apoyar lo fundamental: el establecimiento de relaciones sociales que apunten a la construcción de una mayoría crítica en la U. La dirección siempre ha jugado a atacarnos como a una ‘minoría revolucionaria’, y a dividirnos. Ello nos llevó a la unidad más amplia posible para enfrentar y ganar las elecciones.”

-Ustedes ganan las elecciones en medio de la llamada ‘reforma educacional’ del gobierno nacional. ¿Qué mirada tienen de esa política del Ejecutivo? 
“Entre marzo y abril de 2016 realizaremos un congreso estudiantil que resolverá democráticamente nuestra posición y nuestra acción al respecto. Ahora bien, nuestra reflexión preliminar como fuerza social y política indica que, hasta ahora, el ‘bloque de conducción’ del movimiento estudiantil general nos ha llevado por un lugar equivocado. Y ese lugar equivocado ha sido reducir las transformaciones de la enseñanza en el país a una pura demanda economicista, llena de tecnicismos, pero sin tocar sus contenidos e intereses. No hemos estado luchando por una educación al servicio del pueblo. Es más, en materia solamente de recursos, la reforma del gobierno no comporta la gratuidad universal de la enseñanza, sino que se limita a un sistema de becas (‘vouchers’ o cupones) para el 40% más empobrecido de la población. La lucha consiste en combinar como un solo momento un sistema de enseñanza subordinado a los intereses de los oprimidos/as, mediante una educación gratuita y de excelencia.”

-Más allá de que el proyecto de democratización profunda y participativa para el funcionamiento interno de la UAH, ¿cómo observan sus vínculos ampliados hacia las diversas fracciones del movimiento popular, hasta el momento exitosamente balcanizado por el poder? 
“En la práctica concreta de lo que buscamos para la universidad, está en miniatura lo que queremos para el conjunto de la sociedad. Por eso ponemos también el acento en un sistema de vocalías: las vocalías de medioambiente, de género y disidencia sexual, de auto-educación, de voluntariado (que no tiene nada que ver con el asistencialismo paternalista y aparentemente apolítico), de defensoría popular. La sociedad chilena está basada en relaciones de explotación, opresión y dominación. Y nosotros/as somos pueblo que se solidariza recíprocamente. Somos pueblo que busca a su pueblo. Nuestro gran objetivo no puede reducirse al campo puramente estudiantil.”

-Gustavo, tú elegiste ser un estudiante de la única universidad jesuita de Chile. ¿Por qué? “Hay una cuestión valórica fundamental de por medio. Las y los estudiantes no sentimos una desafección con el discurso jesuita de la UAH. Nuestro problema es con la incongruencia entre el relato y la práctica, sobre todo en lo concerniente a la solidaridad de clase que debería existir, pero que no existe. Mira, en la U debemos pagar un arancel promedio anual por carrera de 3 millones de pesos (USD4.280), que en 6 años alcanzan más de USD25.700 Nosotros/as consideramos que el servicio público no se hace solamente abriendo carreras universitarias de Humanidades y Ciencias Sociales. El servicio público lo comprendemos como una enseñanza para y desde el propio pueblo. Eso extrañamos. La distancia entre una narrativa ética, por un lado, y los criterios concretamente discriminatorios de la actual dirección de la UAH, por otro. La incoherencia duele más que la verdad, por dura que ella sea.”

Foto: Gustavo Orellana Acuña
Envío:ResumenLatioamercano

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