28 de noviembre de 2015

ESKAL HERRÍA.

28 de noviembre 2015
EUSKAL HERRIA
El grito por la AMNISTÍA para las y los presos vascos resonó nuevamente en las calles de Bilbao
Miles marcharon entonando consignas combativas




Resumen Latinoamericano, 28 de noviembre 2015.- Miles de personas (algunos medios señalan que entre 4.500 y 5.500), convocadas por el Movimiento por la Amnistía y contra la Represión (Amnistia ta Askatasuna, son sus siglas en lengua vasca) ganaron las calles de Bilbao este sábado para reivindicar una de las consignas históricas de mayor calado en la lucha independentista del pueblo vasco. 
La marcha discurrió entre la plaza del Sagrado Corazón hasta el Arenal, y durante todo el trayecto se fueron sumando manifestantes que aguardaban el paso de la pancarta de cabecera donde la única frase que se pudo leer era precisamente la de AMNISTIA.
Numerosos jóvenes de organizaciones sociales y movimientos antifascistas  de Euskal Herria, así como algunos conocidos representantes de otros pueblos del Estado españoll solidarios con la reivindicación de la libertad de los presos y presas, marcharon junto a familiares de presos y refugiados. 
Durante todo el trayecto que duró la manifestación por el centro de Bilbao , se corearon lemas reivindicativos como: «Amnistiarik gabe, bakerik ez» (Sin Amnistía no hay paz),  «Jo ta ke irabazi arte» (Luchar hasta vencer) o «Errefuxiatuek Euskadin bizi behar dute» (Los refugiados deben vivir en Euskal Herria). Sin embargo, la consigna fundamental fue, como en tantas otras ocasiones: «Presoak kalera, amnistía osos» (Presos a la calle, Amnistía ya).
De acuerdo a declaraciones dadas al portal La Haine (que cubrió todo el acto en directo) por uno de los organizadores, Sendoa Jurado: ''Nuestro objetivo era volver a sacar a la calle esta reivindicación y explicarle a la gente qué es lo que ha ocurrido aquí, que no solamente tengan la visión distorsionada que se nos quiere vender desde el aparato institucional. La realidad es que los responsables de las torturas y de la guerra sucia siguen en la calle mientras lxs militantes políticxs continuan encarcelados. La manifestación de hoy es el primer paso para informar sobre esta situación pero las acciones tienen que continuar en cada pueblo y en cada barrio''.

Otro de los convocantes señaló que ""Hace año y medio tomamos el compromiso de volver a sacar a la calle la reivindicación de la Amnistia, esta manifestación es un punto de inflexión importante. La Amnistia es la única salida que puede dar una solución al conflicto que vive este pueblo”.
También se ha mostrado convencido de que en la izquierda abertzale «no hay nadie que no desee la amnistía» y «prueba de ello es que, en la marcha de este sábado hay mucha gente de Sortu con nosotros».
Por otra parte, ha precisado que la manifestación de este sábado es «un punto de inflexión de cara al futuro» y ha expresado su deseo de que «otras organizaciones» participen en este tipo de movilizaciones.

Desde Madrid llegó hasta Bilbao para sumarse a la manifestación la dirigente de la Red Roja, la ex diputada Angeles Maestro, quien expresó su total solidaridad con el pueblo vasco y con el motivo de la marcha. También hubo representantes de Galicia y de Catalunya que adhirieron a los objetivos y a las reivindicaciones por una urgente puesta en libertad de los luchadores vascos y vascas.

Cuando la marcha llegó hasta la entrada del  Casco Viejo de Bilbao, desde el escenario improvisado, uno de los portavoces apuntó: “Pese a todos los obstáculos aquí estamos y estaremos”. Luego, se leyeron adhesiones de presos políticos, enviadas desde las cárceles de Huelva y Córdoba, así como otras de militantes refugiados en el exterior. También se entonaron versos cantados por militantes juveniles, en homenaje a quienes en las cárceles resisten la prepotencia de los gobiernos fascistas español y francés. Por último, se escuchó la voz de los convocantes de Aministia ta Askatasuna, que además de agradecer “el sacrificio y la fuerza de quienes se movilizaron a pesar de los controles de la Guardia Civil (que retuvo varios ómnibus que llegaban desde Navarra), llegaron nasta aquí para pedir AMNISTIA, INDEPENDENCIA Y SOCIALISMO.
También resaltaron que sin apenas recursos, medios "ni políticos profesionales" han demostrado que es posible hacer frente a retos y subrayaron que “esta manifestación es un punto crucial en la lucha por "la independencia y el socialismo, que serán con la amnistía o no serán», además de ser esta "la única salida que puede dar una solución al conflicto político vasco", ya que "mientras existan represalias no habrá paz”.
Para finalizar el acto, los presentes entonaron, puño en alto, el "Eusko Gudariak” (Himno del gudari vasco, en homenaje a quienes lucharon contra el franquismo) y la Internacional, en euskera.
















Euskal Herria: “El sábado 28 marcharemos en Bilbao por la Amnistía para presos y presas vascas”

Jon Iurrebaso Atutxa y Sendoa Jurado García*, 20 noviembre 2015.- 

Que cada cual elija sus razones pero busquemos la unidad en torno a esta reivindicación, la amnistía no es algo opcional, sino un objetivo imprescindible para nuestro pueblo Noviembre 28 todos a Bilbao por la Aministía a las y los presos políticos vascos! El 28 de noviembre tenemos una cita ineludible en Bilbo para reivindicar la amnistía para todos los represaliados políticos vascos.

Tras varios años en los que la reivindicación de la amnistía ha estado huérfana, la creación de un nuevo movimiento ha encendido el debate en torno a ésta y el significado de la amnistía, ese que estaba al borde de quedar en el olvido, ha recobrado actualidad en los últimos meses tomando un sitio que hace tiempo que no tenía en las calles, las asambleas y los medios de comunicación.

Podemos afirmar sin ningún tipo de duda que la lucha de los presos, refugiados y deportados y la lucha por la amnistía forman una misma, ya que si por algo lucharon los represaliados fue a favor de un pueblo libre formado por personas libres, y eso mismo es en lo que se puede resumir el tipo de amnistía que defendemos: la libertad de los represaliados políticos y la superación de la opresión nacional y social, es decir, la libertad de Euskal Herria.

La manifestación del 28 de noviembre es una cita importante, no planteando esta movilización como el objetivo, sino como revulsivo para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos.

La manifestación debe servirnos para empezar a derribar algunos muros que nos han impuesto en los últimos tiempos y para impulsar que la reclamación de la amnistía esté presente en el máximo de pueblos y barrios posible, porque ahí está la lucha y no en ninguna oficina ni sobre ninguna moqueta.

Los trabajadores de Euskal Herria hemos crecido y vivido pisando el barro de las calles y es ahí donde tenemos que desarrollar la lucha, porque como decía un amigo, es en el barro donde se deja huella.

Desafortunadamente y como consecuencia de la evolución política de los últimos años, nos sentimos obligados a dar varias explicaciones en torno a la amnistía. La amnistía no es una utopía.

La amnistía no es que no haya presos porque todos están en la calle después de haber cumplido las condenas

La amnistía no es un indulto.

La amnistía no es pasar por la Junta de Tratamiento de la cárcel para explicar lo bien que te estás portando como preso.

La amnistía no es renegar de tu lucha.

La amnistía no es una salida individual.

La amnistía no es que se termine la dispersión (algo que nosotros deseamos) y estar en la cárcel de Zaballa porque los Estados han amortizado el rédito político que buscaban con esta medida.

La amnistía no es aceptar la legalidad que nos somete.

La amnistía es una decisión política sometida a la voluntad de personas de carne y hueso, difícil de conseguir pero no imposible.

La amnistía es el reconocimiento del derecho a luchar de los pueblos. La amnistía es quitar legitimidad a la represión.

La amnistía es una salida colectiva, no el mismo día y a la misma hora pero sí en un plazo concreto.

La amnistía es que el apellido Terrorista deje paso al apellido Militante Político

La amnistía es respeto y amor por quienes están en la cárcel y en el destierro.

La amnistía es la única garantía para lograr la verdadera paz.

Somos conscientes de la dificultad que entraña lo que planteamos pero es tarde para entrar en ese tipo de valoraciones.

Hace muchas décadas que este pueblo tomo un camino difícil y duro y es tanto lo que nos hemos dejado en él que nos resulta imposible echarnos atrás.

Por solidaridad, por coherencia, por dignidad, por responsabilidad, por obligación…

Que cada cual elija sus razones pero busquemos la unidad en torno a esta reivindicación, porque el tema de la amnistía no es algo opcional, sino un objetivo imprescindible para la supervivencia de nuestro pueblo.
Azaroak 28 denok Bilbora!
*Militantes pro amnistía-



EUSKAL HERRIA: ¿Sabemos a quién nos enfrentamos? 

Por Iñaki Gil de San Vicente.-Resumen Latinoamericano / La Haine, 20 noviembre 2015.-

La lucha de liberación nacional de clase nos remite siempre y en primer lugar al papel del Estado ocupante y a sus alianzas con la burguesía autóctona

A finales del pasado mes de mayo resumí en forma de tesis los aspectos centrales de lo que puede entenderse como el método de análisis basado en el principio de la liberación nacional de clase. Me comprometí entonces a que cada dos meses enviaría a la redacción del colectivo Pakito Arriaran un artículo sobre la realidad vasca y/o internacional. Es obvio que no he podido cumplir con el plazo acordado.

El medio año transcurrido desde entonces se ha agudizado la necesidad de emplear este método eminentemente dialéctico: la liberación nacional es inconcebible sin la presencia de la lucha de clases en su interior. Presencia no accesoria ni secundaria, no puntual, sino esencial y permanente. La principal crítica que recibe este método es la que afirma que ya no existe la lucha de clases, que la clase trabajadora además de estar disolviéndose y casi desapareciendo debido a los cambios socioeconómicos, también ha caído en una pasividad absoluta, incluso se ha aburguesado al mantener el apoyo político a fuerzas reaccionarias y conservadoras.

No es este el momento para demostrar la inconsistencia teórica e incongruencia política de estas ideas cuyos orígenes nos remiten a la segunda mitad del siglo XIX. Una y otra vez la fábrica de ideología burguesa adecúa a las necesidades concretas de la dominación capitalista aquellas opiniones iniciales, las innova y moderniza de modo que siempre exista la apariencia de que por fin algún intelectual ha logrado demostrar la «muerte de Marx» o al menos su definitiva obsolescencia. Se trata de una lucha teórica y política que durará mientras perdure el modo de producción capitalista ya que ni la burguesía ni el reformismo pueden aceptar las teorías marxistas de la plusvalía, del Estado y del conocimiento, en síntesis, la ley general de la acumulación capitalista.

En el Estado español la expresión más actual de esta corriente es el partido Podemos. También existen en los movimientos de liberación de las naciones oprimidas por el imperialismo español. Una de las características de las luchas de liberación de los pueblos oprimidos es que al incluir entre sus componentes a diversos sectores sociales con diferentes niveles de conciencia política pero con fuerte sentimiento nacional más o menos abstracto, por estos desniveles aumenta la probabilidad de que algunos de estos cuestionen parcial o totalmente la centralidad de la lucha de clases, o la supediten a otras reivindicaciones nacionales como la imprescindible lucha por la lengua y la cultura, por ejemplo.

No hace falta decir que existe una unidad interna entre explotación del pueblo trabador, lengua oprimida y cultura popular machacada que hace imposible separar artificialmente lo «económico» de lo «cultural», como si fueran dos universos aislados entre sí por espacios siderales insalvables. Sin embargo, es frecuente escuchar las mismas críticas realizadas burdamente pero con aires de docta ignorancia: el «economicismo» niega el valor de los sentimientos de pertenencia cultural y lingüística, de modo que hay que dar más importancia a las reivindicaciones identitarias y hasta subjetivas. Semejante error se repite de igual modo en otras cuestiones que, en su dialéctica de lucha y unidad, forman la totalidad de la existencia bajo el capitalismo en una nación oprimida, pero que son separadas e incomunicadas entre sí: lo político-institucional de la política de masas en calles, fábricas, centros de estudio, etc.

La realidad como totalidad concreta marcada por sus contradicciones internas, que es uno de los principios del método de la liberación nacional de clase, es descuartizada y pulverizada en infinitos trocitos que sólo pueden ser unidos desde su exterior, no por ellos mismos respondiendo a su conciencia crítica de pertenecer a una realidad objetiva estructurada interna y esencialmente, sino sólo desde un impulso exterior ajeno a ellos, sólo mediante la política parlamentaria e institucional. Desde esta perspectiva, sólo lo institucional podría dar coherencia y unidad de sentido a las múltiples reivindicaciones que existen en una sociedad invertebrada excepto en lo nacional.

Las luchas -sindical, feminista, ecologista, lingüístico-cultural, pro-Amnistía, etcétera- que flotarían a la deriva en el caótico océano de la «sociedad neoliberal» únicamente encontrarían su sentido gracias a la intervención parlamentaria que las uniría en pos de la conquista de la «democracia» genéricamente interpretada

La lucha entre el capital y el trabajo en una nación oprimida está directamente mediatizada por la acción del Estado nacionalmente opresor en defensa del bloque de clases dominante y, por tanto, de la burguesía dominante en el interior del pueblo oprimido.

La lucha de liberación nacional de clase nos remite siempre y en primer lugar al papel del Estado ocupante y a sus alianzas con la burguesía autóctona, por llamarla de algún modo. Sin embargo, este papel central del Estado va desapareciendo de escena hasta volverse inaprensible al pensamiento formal y superficial en la medida en que este «ve» la realidad como una mezcla inconexa de grumos flotando en la nada.

A lo máximo que llega este método superficial y estático es a creer que la vida colectiva está regida de manera difusa e imprecisa por la mano invisible del mercado, por ese misterioso espacio esotérico en el que giran las mercancías y el dinero. Pero no llega a más, y frecuentemente ni a eso, sino que retrocede a formas de neokantismo que interpretan el mundo según percepciones psico-subjetivas mayormente individuales.

La intervención estratégica del Estado ocupante desaparece de las preocupaciones de esta forma de interpretación de lo real, quedando únicamente la inquietud por fortalecer las conciencias individuales o grupales consideradas al margen de las determinaciones estructurales y de sus mediaciones estatales.

Consiguientemente, el papel de la clase burguesa «autóctona», sobre todo la más poderosa, la hermana mayor o gran burguesía, es prácticamente reducido a la nada o a una coletilla que se añade en algunos discursos aislados según la necesidad de quedar bien ante el auditorio del momento.

A la vez, la realidad histórica capitalista interna y externa, que lo determina absolutamente todo al margen y por encima de cualquier subjetivismo, se desmaterializa como un fantasma, existiendo como molesto recuerdo el sordo quejido del empobrecimiento masivo, de la precarización vital y de las formas de sobreexplotación que se mueven por fuera del subjetivismo neokantiano.

La tesis de la imposibilidad última y definitiva de conocer la raíz de la «cosa en sí», en nuestro caso la opresión nacional de clase de Euskal Herria, esta tesis late sutilmente en el quehacer de la política parlamentaria reformista, o se expresa abiertamente en diálogos y conversaciones, en debates, al excluirse de toda reflexión las estrategias del Estado y del bloque de clases dominante.

Estas tesis están presentes en algunos sectores de la izquierda vasca, especialmente en su sector soberanista, una especie de independentismo inconsecuente y avergonzado. Conocerlas es necesario en estos momentos en los que se ha iniciado un debate sobre la estrategia del independentismo de izquierda en su conjunto.

Una de las preocupaciones de algunos sectores del independentismo socialista es que minusvalorarlas o no tenerlas en cuenta puede condicionar negativamente el desarrollo de una estrategia coherente dado que podría mantener en buena medida la gran abstracción que caracteriza al quehacer institucional de EH BILDU y a las fuertes limitaciones teóricas de SORTU.

La ausencia o extrema debilidad de los análisis radicales y concretos que muchas personas apreciamos en las dos fuerzas citadas es una de las mayores causas que hacen que se haya licuado casi hasta la indefinición la esencia de la opresión nacional de clase que sufrimos. Podríamos decir que un sector ¿amplio? de la izquierda vasca desconoce cada vez más cómo es el la dinámica de opresión nacional que sufrimos.

Y es imposible elaborar una estrategia de liberación si apenas conocemos a quien nos oprime.
FUENTE: LA HAINE


Euskal Herria: Vencedores y vencidos 

Por Josemari Lorenzo Espinosa/ Resumen Latinoamericano/ 19 de Nov. 2015.- 

“Ha caído vencida para siempre esa horrible pesadilla siniestra que se llama Euskadi y que era resultante del socialismo prietista por un lado y la imbecilidad vizcaitarra por otro. Vizcaya es otra vez un trozo de España por pura y simple conquista militar”
Jose María de Areilza – Bilbao1937

Un alcalde falangista
Areilza fue el primer alcalde del Bilbao franquista. Y este trozo, que forma parte de su primer discurso en la villa conquistada por el ejército español, no pudo ser mas sincero.

Cosa que hay que agradecer, aunque respondía al ambiente militar de la época y a la sensación total de impunidad política, que proporcionan las victorias de las armas. En todo caso, fue un discurso político e ideológico, porque Areilza no era militar.

Era político y además falangista. Y fue muy diferente del laconismo militar de aquel otro parte de guerra “Cautivo y desarmado…etc”, con que Franco inició su dictadura. Aunque quizá debamos de agradecérselo.

Al joven falangista, procedente de aquella camada negurítica que pronto cambió la camisa azul por la blanca acorbatada de los consejos de administración de grandes fábricas y bancos

El portugalujo, que acabó de medio liberal opositor de boca cerrada al régimen, nos dejó aquel día un importante documento para entender algunos conceptos sobre la ocupación. Y fue con estas palabras, dirigidas a los fieros vencedores armados, que le aplaudían sedientos de mas conquistas, en aquel Bilbao derrotado del 37, con las cáceles y las tumbas llenas, con las que cerró el capítulo de una derrota militar catastrófica de Euskadi.

La segunda en menos de un siglo. Poco podía sospechar el futuro conde consorte que, muchos años después, sus palabras seguirían teniendo vigencia y extensión “legal” en la España que sucedió al caudillo.

Y que, por trapicheos y consensos, se convertirían en fuste constitucional de la España, “una, grande y libre” del siglo XXI.

Derecho de conquista
Las constituciones y las leyes, en España, han estado siempre acompañadas de sangre.

Como en cualquier otro imperio, que se precie. Han sido fruto de ocupaciones militares de los territorios. O de amenazas de la misma índole Y por mucho que a gobernantes, jueces y catedráticos se les llene hoy la boca de Constitución, no pueden ocultar que todo su soporte histórico procede de una “pura y simple conquista militar”, que dijo, sincero y exultante, el alcalde Areilza. Y que todo su derecho, “constitucional y democrático”, era derecho de conquista.

Leyes de victoria propia y derrota ajena. Nunca aceptadas, como es normal, por los pueblos ocupados. Después de 1937, el franquismo declaró a Bizkaia y a Gipuzkoa “provincias traidoras”.

Por haberse opuesto al glorioso alzamiento. Incluso les arrebató el Concierto, inventado por Cánovas en 1878, que había sustituido y rebajado al foralidad antigua a la pertenencia inquebrantable.

En cambio perdonó a Nafarroa y a Araba, su simulacro foral. Por la contribución en la guerra, después de haber masacrado a cuántos en estas “provincias amigas”, se le habían opuesto. A Catalunya, y a otros territorios ocupados, les perdonó menos.

Y se limitó a reproducir la legislación militarmente triunfadora en el siglo XVIII. El enlace con otra derrota militar vasca anterior, la de las guerras carlistas, no puede ser mas estridente.

La vieja foralidad, que los nacionalistas llamaban leyes propias y soberanas, era desactivada por el régimen del 18 de julio, no quedando rastro de la legislación del siglo anterior

Es decir incorporando obligatoriamente los pueblos derrotados a la Ley del Estado español. Que prevalece hasta hoy.

A través del decreto de Espartero (1839), la Ley Navarra (1841), la abolición de Fueros (1876), el Concierto Económico (1878), las Leyes fundamentales del Movimiento (1938-1977), la Constitución española (1978) y el Estatuto de Gernika (1979), cosechadas todas ellas en la victoria militar, se atraviesa casi siglo y medio, hasta el entramado “legal” que hoy sostiene la presencia política española.

Cuando en los debates políticos, nadie se cuestiona por qué debemos aceptar una legalidad heredada e impuesta por los ejércitos, después de la conquista militar.

Porque en eso consiste, según la secuencia histórica, la famosa legalidad vigente y las no menos famosas leyes democráticas, que dicen los demócratas de toda la vida que “se han dado los españoles”.

Si tenemos en cuenta, además, que la actual Constitución y el cojitranco Estatuto se medio aprobaron, en pleno fragor político, ruido de sables, guerra sucia, torturas y amenazas cuarteleras de mas golpes militares, no parece demasiado lucido acudir siempre a ellos en defensa de la ocupación.

Y menos invocar su conjuro ante la imparable descomposición del imperio “interior”. Postrer refugio de los últimos de Filipinas, los saqueadores de Latinoamérica y los arrasaron Barcelona, Durango o Gernika. Entre otros.

Constitución y democracia
El derecho a decidir es un derecho democrático…pero, como no está en la Constitución no se puede ejercer. Ni tolerar que otros lo ejerzan. Y esto… ¿no prueba que la Constitución española que niega tal derecho es una ley antidemocrática.? Y por tanto tan poco digna de ser obedecida como las constituciones del régimen anterior.

Que sirvieron sin embargo a los franquistas evolucionados de Suárez, para pasar la trampa aquella“de la ley a la ley”. O sea, de la dictadura legal a la “democracia”. Reconocer que la ley española, amparada en el derecho de conquista, no incluye el derecho a decidir de vascos y catalanes, es lo mismo que decir que no es una ley democrática. De ahí que asegurar que esta Ley, está por encima de todo, incluso de la democracia que tanto quieren, tiene un tufillo a dictadura, que los “demócratas” de toda la vida no saben explicar. 

Habrá que creer , entonces, que la abolición de los Fueros fue legal, aunque fuese promulgada por un gobierno de guerra, que ocupaba militarmente los territorios forales. Y también que las Leyes fundamentales del movimiento franquista, aunque resultado de otras guerra, eran democracia en estado puro, porque las firmaba el Jefe del Estado y las aprobaban unas Cortes y un gobierno, en un régimen autodenominado “democracia orgánica”.

Habrá que consentir asimismo, que la Constitución española, que los vascos no aceptaron y el Estatuto de Gernika, que solo quiso un 53%, cuando la inmensa mayoría del censo actual no había nacido o no tenía edad para votar, son el refrendo de la democracia de conquista, que impera en España y los territorios ocupados.

El Marca mejor que la Constitución 
Por último, van y le ponen al rey a hablar de esto. Y le dan para leer un papel en que dice, entre otras insustancialidades, que “el pueblo español no está dispuesto a que se ponga en cuestión su unidad…” Solo le faltó añadir ¡Viva el dos de mayo!…de 1808. Y con esa salida, entre amenaza e ignorancia, manipulan al respetable. Le tranquilizan. O eso, creen. Pero lo que realmente hacen es demostrar que este rey, igual que el anterior, lee muy poco. Y que la Constitución, como en el caso de Rajoy, no es su texto favorito.

Ambos prefieren el Marca. Y es que, al pueblo español así entero en sus 45 millones de seres, la Constitución no le encomienda nada. Y mucho menos esto. Le encomienda ponerse en fila, cada cuatro años. Para elegir a quienes les amarguen la próxima legislatura. Ya que el verdadero defensor de la unidad de España, no es el pueblo, sino el ejército, con sus tanques, sus bombas y bayonetas.

Que además es mercenario, como en los buenos tiempos. Tampoco dice el rey, ni le dieron para leer, que el art. 2 de la actual descendiente de la Pepa asegura que “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran…”.

A ver cómo se comen eso de que varias nacionalidades integran una sola Nación. Y que deben de conformarse con una autonomía, mientras la nación española lo tiene todo. Estado, instituciones, independencia y sobre todo ejércitos.

Así que España, democrática de suyo, no se puede disolver ni dividir. Pero las nacionalidades malas, totalitarias y antidemócratas, ya están disueltas y repartidas, en la España Nación Unica Democrática. Y como están disueltas, en la Ley de España, que se sepa no se pueden separar. Ni hacer nada.

Y se ven obligadas, democráticamente eso si, a pertenecer a la España nacional única. Aunque la Constitución asegure reconocerlas, sin decir quienes son. Ni por qué no pueden constituir su propia nación.

Desde luego, con Areilza de jefe del Estado no hubiera pasado esto. Hubiera dicho, con aquella sinceridad fascista que caracterizó sus primeras aventuras políticas, que estas nacionalidades no tienen derechos, porque “son un trozo de España por pura y simple conquista militar”. Cosa de vencedores y vencidos.
Envío:ResumenLatinoamericano

No hay comentarios: