28 de noviembre de 2015

FRANCIA.

París y las respuestas civilizadas al terror
Por Federico Larsen/ Resumen Latinoamericano / Notas Periodismo Popular/ 20 de Nov. 2015.- 

A una semana de los ataques reivindicados por el Estado Islámico en París, que dejaron un saldo oficial de 129 muertos y más de 300 heridos, el gobierno francés comenzó ya su “blindaje” contra nuevos atentados y pasó a la ofensiva en Siria. Ya en la noche del 13 de noviembre, el presidente Hollande había declarado el estado de emergencia y el cierre de las fronteras, suspendiendo de hecho el tratado de Shengen en medio de la peor crisis de refugiados de la historia de la Unión Europea.

Al día siguiente, la policía belga irrumpió en Molenbeek, barrio popular y árabe de Bruselas donde supuestamente se habría planeado el ataque. El domingo 15 la aviación francesa retomó los bombardeos sobre la ciudad siria de Raqqa, bastión del Estado Islámico (EI), en función de las operaciones que ya lleva adelante hace meses junto con EE.UU. y la oposición siria para combatir al grupo terrorista y tumbar al gobierno de Bahar Al-Assad.

El lunes en Versalles, Hollande anunció la contratación de 5.000 agentes de policía más para blindar las fronteras y la marcha atrás sobre los recortes a las fuerzas de seguridad previstos hacía meses. Pidió al Parlamento la extensión del estado de emergencia por otros tres meses, la modificación del artículo 36 de la Constitución que regula el estado de sitio y del artículo 16 que limita los poderes del presidente de la República, además de confirmar oficialmente que “Francia está en guerra”.

Al día siguiente París pidió a la Unión Europea la aplicación del artículo 42 del Tratado de Lisboa, que prevé ayudas económicas y diplomáticas para un país miembro que se encuentre bajo agresión. El mismo martes el Kremlin admitía que el avión ruso caído el 31 de octubre en territorio egipcio con 224 personas a bordo había sido víctima de un atentado, tal como había reivindicado el EI unos días antes. El miércoles, la policía francesa irrumpió en el barrio de Saint-Denis donde se encontraban algunos de los presuntos terroristas. Una mujer accionó un cinturón-bomba y un hombre fue asesinado por las fuerzas de seguridad durante un allanamiento en el que fueron arrestadas otras siete personas. Ayer, la cámara de diputados dio media sanción a la extensión del estado de emergencia con amplísima mayoría, abriendo la puerta a la suspensión de las libertades y derechos civiles de los franceses en pos de la seguridad, medidas a las cuales Hollande se había opuesto con firmeza en el marco de la UE.

En el ámbito internacional, los ataques del viernes pasado también tuvieron fuertes repercusiones. En la reunión del G20 en Turquía, Putin y Obama acercaron posiciones sobre los bombardeos en Siria, aunque siguen las diferencias acerca de la continuidad del gobierno de Assad (aliado de Rusia) y la intervención por tierra. En el mundo se reavivaron las posiciones xenofóbicas contra la llegada de refugiados sirios. Marco Rubio, candidato a presidente de los EEUU en la interna republicana, aseguró en estos días que “pueden haber 1000 refugiados que llegan: 999 son pobres que escapan de la violencia y la opresión, pero uno de ellos es un terrorista del Estado Islamico”. Según él, EEUU debería dejar de acoger a refugiados sirios. Por su lado, su principal contrincante en la primaria, Jeb Bush, sugirió que EEUU sólo debería recibir a sirios cristianos, como ha declarado Polonia hace unos meses. Allí el nuevo gobierno de ultra derecha rechazó los acuerdos tomados hace pocas semanas sobre las cuotas de refugiados en la UE poniendo como excusa lo que sucedió en Francia.

Es decir, el variado y transversal frente de la seguridad a toda costa volvió a florecer junto con la iniciativa de los grupos terroristas. Y en su avance, comenzó también a jugar la carta de la sensibilización de masas, más allá de la proliferación de banderas francesas en las redes sociales. En los partidos amistosos disputados en la semana entre selecciones europeas, todos los equipos salieron al campo de juego acompañados por las notas de la Marsellesa, llevando la bandera francesa y respetando el minuto de silencio por las víctimas. La única excepción fue el partido entre Turquía y Grecia disputado en Estambul, donde el público turco abucheó el minuto de silencio al grito de “Allah es grande”.

En los últimos siete días abundaron las teorías acerca de una nueva guerra mundial contra extremistas islámicos, una confrontación entre “buenos” y “malos” que alimentó todo tipo de xenofobia y militarismo, tanto en Europa como en el resto del mundo. Sin embargo, un análisis un poco más profundo permitiría entender que la situación es mucho más compleja de lo que parece.

El día antes de los ataques de París el EI atacó el barrio de Burj el Barajneh, principal plaza fuerte de Hezbollah en Beirut, causando la muerte de 43 personas. Entre noviembre de 2014 y noviembre de este año hubo 49 ataques terroristas en el mundo reivindicados por el EI. De éstos, 10 fueron en Libia, 11 en Egipto, 7 en Yemen, 5 en Arabia Saudita, 4 en Bangladesh, 3 en Turquía y sólo dos en Europa, ambos en Francia. El del viernes es el primero luego de la proclamación oficial del Califato Islámico en una zona entre Iraq y Siria, una suerte de estado teocrático independiente al que todos los musulmanes del mundo deberían jurar fidelidad, con Abú Bakr al Baghdadi como líder. Aunque sea seguramente un reduccionismo, se podría acercar una primera explicación de los objetivos de este grupo a partir de entenderlo como un territorio en expansión y con vocación de someter a la mayor cantidad de pueblos posible, como explica Abu Bakr Naji en La Gestión del Caos (2014), uno de los pocos documentos ideológico-estratégicos que se han dado a conocer de EI. 

Pero pensar al EI como una suerte de nación agresora y en expansión sería extremadamente superficial. Como explica el filósofo francés Étienne Balimar, en la revista británica Open Democracy, lo que estamos viviendo es una guerra que punta a hacer explotar “todas las cuentas pendientes del colonialismo y los imperios: minorías oprimidas, fronteras trazadas arbitrariamente, recursos expropiados, áreas de influencia contendidas, enormes contratos por la venta de armas”.

El EI intenta llenar aquellos vacíos de poder, las contradicciones sociales y culturales, los conflictos que existen adonde haya caos o barbarie -según cómo se traduzca el concepto de at-tawahoush-, que occidente creó en sus últimos dos siglos de civilización a lo largo del mundo. Es por esto que Francia, perpetradora de las más aberrantes brutalidades en todos los continentes, al igual que las potencias hegemónicas de un modelo civilizatorio europeo en abierta crisis, también son parte de este proyecto.

Las respuestas militaristas y securitarias de occidente son inútiles sin una profunda revisión del modelo de desarrollo humano internacional, hoy cuestionado inclusive por las mismas instituciones nacidas de él (OCDE, Banco Mundial, ONU, UE, etc.). La obtusa negativa de las fuerzas occidentales a incluir en el combate contra el EI actores fundamentales como Irán, Hezbollah, Hamas, Assad o los combatientes kurdos, protagonistas de una verdadera epopeya en sus territorios, se basan justamente en el rechazo a aceptar vías alternativas para el bienestar de los pueblos.

La crisis financiera, la debacle griega, la emergencia de los refugiados y, ahora, las respuestas militaristas y xenófobas al terrorismo, son síntomas de una crisis civilizatoria que, de no contar con la iniciativa de los pueblos a nivel internacional, puede causar más desastres que una supuesta tercera guerra mundial.


Atentados en París o la melodía del orden mundial
Martín De Battista/Resumen Medio Oriente/Marcha, 19 de noviembre de 2015 – 

El múltiple atentado en París del viernes pasado y el reciente operativo de la policía francesa que dejó dos muertos y siete detenidos en la localidad de Saint Denis (norte de la capital gala) que, según el gobierno de Francois Hollande, intentaba dar con el paradero de Abdelhamid Abaaoud, presunto organizador del grupo terrorista responsable de los ataques, se pueden entender teniendo en cuenta tres dimensiones:

1- Lo que efectivamente dice la prensa mundial: los atentados son acciones (de superficie) del Estado Islámico (EI) contra la civilización Occidental y, en particular, contra Francia.

2- Como una gran excusa para que los franceses y toda Europa, que sostenían diferencias con Estados Unidos sobre el transcurso de la guerra en Oriente Medio, entren de lleno en la arena militar y política, justificando un accionar recolonizador a ojos de su población, cuestión que al mismo tiempo le sirve para desarrollar un profundo clima de islamofobia y políticas contra los refugiados, y, a su vez, reforzar los intereses de las grandes empresas armamentísticas y los bancos que financian esa misma guerra.

3- Como una política de maniobra profunda del profundo Estado mundial, con niveles de coordinación entre sectores de las agencias de inteligencia de los países imperialistas -fundamentalmente de Europa occidental y Estados Unidos, que coordinan con Israel, Turquía, Qatar, Jordania, Arabia Saudita, entre otros- para, de esta forma, generalizar una guerra en el Oriente Medio, donde los trabajadores, las mujeres y el pueblo pondrán los muertos como siempre. A su vez, los grandes monopolios orquestarán los movimientos generales, como lo han hecho anteriormente, siendo una misma farsa como el 11 de septiembre de 2001, con las Torres Gemelas y sus posteriores consecuencias militaristas. 

Lo que actualmente se vive de manera envolvente en todo el mundo y con epicentro en Siria e Irak, tiene que ver con una Guerra Mundial Localizada (GML), donde la gran mayoría de los Estados y círculos de poder juegan una parte crucial de manera abierta o encubierta, con grupos paramilitares y Fuerzas Aéreas oficiales. Es en ese marco que los medios masivos de desinformación desempeñan un papel social eminentemente militar. 

Hay una orquesta mundial, afinadísima y sonora. Los oboes nos aturden mintiéndonos que guerrean contra los bombos. Los platillos, que suenan luego, parecieran disputar el brillo con los violines. Pero el director imperialista (me refiero al imperialismo como sistema mundial, y no como el anticuado análisis de imperialismos nacional-centrados), a pesar de las improvisaciones de algún que otro contrabajo o violín, mantiene la música alienante a todo lo que da.

O en otras palabras: mientras el Estado turco prohíbe en un día 96 sitios de información y noticias del pueblo kurdo, los estadounidenses y europeos no prohíben ni bajan ni uno solo de los miles de sitios web del Estado Islámico.

Porque los ataques del EI en París son los resonares de los tambores, los bombos y platillos que necesita el conjunto de cuerdas occidental para decidir y alinear el movimiento conjunto; son el pizzicato anunciador de nuevos compases en sintonía con la islamofobia y la furia anti-refugiados, que viene desde lejos pero aceleradamente.

El degüello de periodistas por parte del Estado Islámico son la propaganda que las cuerdas y vientos estadounidenses hacen sobre esos bombos y percusiones supuestamente islamizantes, que les repite, al mismo tiempo, a esos bombos del EI: “Sí, el ISIS es el enemigo de Norteamérica y de Occidente; sí, el ISIS es el auténtico representante de los valores de nuestro pueblo islámico del Oriente Medio, el anti-occidentalismo personificado”.
Las explosivas mascaritas teatrales de Francia y Estados Unidos en la ciudad siria de Al Raqqa hasta ahora no han sido otra cosa que la confirmación para esos bombos islamistas, y los bombazos “yihadistas” en París y el mundo, no son otra cosa que la nueva excusa de Occidente para ascender la espiral colonizadora en la vida de los pueblos del Oriente Medio y el mundo.

Con su supuesta reacción-alarmista-antiterrorista, Estados Unidos lo que hace es pura propaganda para el Estado Islámico. Pero ahora, con Francia a la cabeza, se despliega una política de hechos consumados, que significa irrespetar cualquier diplomacia y acuerdos, actuar, bombardear, maniobrar, mandar tropas, y luego armar la propaganda, la diplomacia, la situación para justificarlo, diciendo: “Ahora ya estamos acá, si nos vamos es peor, además el otro hizo esto otro y entonces me quedo haciendo más de lo que ya hago”.

La lógica detrás del 98% de la información que consumimos de las grandes cadenas no es otra cosa que panfletería barata, inundación de datos sin ningún significado trascendente que no sea el objetivo estratégico que se puede leer entrelineas: generar confusión y miedo. El proverbio popular dice: “Si no puedes convencerlos (cosa que ya nadie come vidrio), confúndelos”. Y el miedo no solo es lo contrario al amor que moviliza los mejores actos de la humanidad, sino que el miedo es al mismo tiempo la puerta de entrada a todo tipo de concesiones, de retrocesos en la libertad, la justicia y la verdad.

Ante este panorama, los primeros que deberían ser llevados a los tribunales internacionales son las cadenas de desinformación, los periodistas y dueños de los medios que juegan un papel social alineados a la política militar desinformando, confundiendo y vendiendo mentiras para colaborar con el caos del mundo capitalista, y con el miedo inmovilizador de los sectores democráticos, solidarios, honestos, y de los pueblos en general.

Esta es la melodía que quieren que bailemos, que nos obligan a bailar. Esta es la música que elegimos no escuchar pero a la cual debemos prestar oídos sólo para tratar de desentrañarla, entenderla y combatirla, para recuperar de nuestras raíces y difundir el baile que queremos, el que cantamos, el que poco a poco los pueblos volvemos a armar, en rondas de halay que bailan las libertarias milicias kurdas de las YPG, de los cantos ancestrales de los pueblos originarios de Nuestra América, los cantos de resistencia y lucha que mantienen viva la llama de nuestra armonía, ritmo y melodía. Pero Wagner, ayudado por Adorno, improvisa nuevos regguetones y pops made-in-usa para que no podamos bailar nuestro baile; para que los esfuerzos descolonizadores de los colonizados sigan en la sintonía de la colonización.

Pero por mucho que suenen las obras de Wagner en los helicópteros Cobra que ametrallaban las aldeas vietnamitas, aquellos campesinos, con su ritmo, su armonía y su melodía seguían con sus cantos reconstruyendo un país mil veces más bello. Esa es la actitud que hoy debemos tomar. Por más fuerte que cante, grite y aturda el monstruoso Wagner, a nuestro canto, a nuestro baile, igual, se lo vamos a bailar.


De la masacre en Beirut a los atentados en París 
Por Pablo Jofré Leal/ Resumen Latinoamericano/ 17 de noviembre de 2015 .- 

Tras el ataque a Beirut el mundo no se solidarizó con el pueblo libanés, y menos aún los grandes medios de comunicación occidentales que sacaron a la calle a sus corresponsales para criticar la acción terrorista que dejó 44 muertos.

“El día 13 de noviembre dos explosiones llevadas a cabo por atacantes suicidas sacudieron Ain al-Sikke, ubicado en Bourj el-Barajneh, un barrio periférico al sur de Beirut, la capital de El Líbano – habitado mayoritariamente por creyentes chiitas – .

Este atentado, reivindicado por EIIL – Daesh en Árabe – sacudió esta ciudad del levante mediterráneo y causó la muerte de 44 personas y 250 heridos”. Los ataques en Beirut se llevaron a cabo en el marco de lucha contra las fuerzas terroristas takfirí, principalmente Daesh y el Frente Al-Nusra (filial de Al-Qaeda), encabezadas por el Ejército de El Líbano y del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano – Hezbolá – en la región libanesa de Arsal, cerca de la frontera con Siria.

Tras el ataque a Beirut las capitales del mundo no se vieron desbordadas de gente solidarizando con el pueblo libanés, como tampoco salieron a relucir pancartas o imágenes afirmando “Je Suis Beirut”, y menos aún las grandes cadenas de medios de comunicación occidentales sacaron a la calle a sus corresponsales para criticar la acción terrorista que cegó la vida de medio centenar de personas.

El Sydney Opera House, The Calgary Tower, el Cristo Redentor en Brasil, Wembley Stadium en Londres, One World Trade Center, Empire State, monumentos italianos u otros grandes sitios arquitectónicos del mundo no se iluminaron con los colores de la bandera libanesa.

Esa falta de solidaridad con los muertos que no sean europeos es parte de la mentalidad colonial que impregna nuestras sociedades ¿Para qué, si los muertos libaneses son una cifra más en la larga lista de miles, de cientos de miles de muertos que el levante mediterráneo adiciona día a día en los conflictos azuzados por las potencias occidentales?

¿Para qué sobrecogerse por la muerte de unos cuantos chiitas en un suburbio libanés?

¿En qué afecta al mundo occidental esas muertes, esos heridos, ese desangrar cotidiano sino son occidentales. No son de los nuestros?

El mismo día, tras el ataque terrorista en Beirut, otra embestida, también atribuida a elementos vinculados a Daesh, pero ahora en el corazón de Europa, en París, la capital de Francia, mediante una serie de explosiones y ataques con el uso de armas automáticas causaron la muerte – hasta ahora – de 130 personas y cerca de 300 heridos.

La diferencia fue que no se trataba de la capital de un país ignorado por las grandes cadenas informativas internacionales, ya no se trataba de un país sacudido por la guerra o la agresión. Ahora era Francia, el país de la liberté, égalité y fraternité, aunque ello sea sólo una rémora de máximas sin uso.

Una Francia que estaba experimentando lo que Siria vive hace cinco años, como declaró acertadamente el mandatario sirio Bashar al Assad. El colonialismo mental que suele sacudir a nuestros pueblos volvió a presentarse con toda su intensidad, la mentalidad de esclavo, de servilismo ante los poderosos y el desprecio ante nuestros iguales se manifiesta, igualmente, a la hora de comparar atentados terroristas.

La golpeada no era una nación del Tercer Mundo, pobre desdeñada, donde la muerte suele ser el pan de cada día. El 13 de noviembre la cultura occidental se sacudió hasta los cimientos porque Francia caía bajo el fuego del terrorismo y eso, para las mentes estrechas, los corazones de plomo, la visión miope, el actuar complaciente no podía ser aceptado, olvidando, al mismo tiempo, que esa Francia participa y ha participado activamente de la agresión contra sociedades, que esa cuna de la moderna sociedad occidental considera inferiores.

FRANCIA NO ES UNA VÍCTIMA
El gobierno francés es la principal potencia occidental, tras Estados Unidos en secundar operaciones militares, que han significado el derrocamiento de Muamar Gadafi en Libia, los intentos de derrocar al gobierno sirio desde marzo del año 2011 y fragmentar el país.

Francia es uno de los principales socios y aliados de Israel en su política de agresión contra el pueblo palestino, participante activo de las intervenciones en Irak y Afganistán, a lo que debemos sumar su política de complicidad con la Monarquía marroquí, que ocupa el territorio del Sahara Occidental, violentando el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Esa Francia es la que victimizada constata que la siembra de vientos de guerra en otras latitudes le está significando cosechar tempestades, donde las víctimas son sus propios ciudadanos.

Las frases clichés, la solidaridad con unos y el olvido con otros.

El sentirse francés más que nunca como dice algún snob me parece ridículo e inmoral. No he escuchado o leído a esas personas horrorizadas por los atentados de París, sentirse sirios, afganos, libaneses, palestinos o saharauis.

El colonialismo les llega a la médula, No hay peor esclavo que aquel que defiende al amo, aquel que honra sus cadenas poniéndoselas a los demás o al decir de Goethe “No hay peor esclavo que aquel que se cree libre sin serlo”.

Bien sabían los políticos y líderes franceses, que en su empeño por sacar de circulación a Gadafi, a Bashar al-Asad, por estrechar sus relaciones con el régimen Wahabita de la Casa al Saud y las Monarquías del Golfo Pérsico estaban criando cuervos que cualquier día se volverían contra sus padres putativos y tratarían de arrancarles los ojos y, sobre todo, las acciones hegemónicas allende tierras europeas serían pagadas por los miembros de su sociedad, la gran mayoría inocentes de los crímenes e intervenciones de su clase política y militar.

Quienes atentan contra Francia hoy son los mismos que han recibido su generosa ayuda junto a Washington, Tel Aviv y Londres.

Esos hijos, supuestamente descarriados, bailan al compás de la música que sus valedores le ponen y que sirven para intensificar las operaciones de agresión contra Siria e Irak y su política de más largo alcance que les permita cercar a irán e impedir el desarrollo de Rusia como la potencia que busca su lugar.

No es casual, que tras el atentado en París cada uno de los socios de la Coalición Internacional liderada por Estados Unidos, supuestamente destinada a combatir a Daesh – y cuyos resultados han sido un fiasco – afirmen que “ahora sí ¡se centrarán en destruir a los grupos takfirí.

Cruel juego de intereses que ha significado la muerte de 250 mil sirios, el desplazamiento de 7 millones de sus habitantes, 4 millones de refugiados, principalmente en países vecinos. La destrucción de gran parte de su industria hidrocarburífera y el robo descarado del petróleo, vendido a turcos, israelitas y europeos.

Países como Dinamarca han señalado que ampliarán sus bombardeos a Siria en el marco de la coalición anti-EIIL – Daesh, en árabe – .

Londres, ya implicado hasta los huesos ha declarado que El Gobierno del Reino Unido aumentará de manera significativa el presupuesto y el personal de los servicios de inteligencia para impedir atentados terroristas en su territorio y al mismo tiempo, el primer ministro británico, David Cameron, ha anunciado que pedirá permiso al Parlamento británico para atacar las posiciones del grupo takfirí EIIL en Siria.

En una lluvia de ideas que resaltan por lo irreal, el gobierno polaco ha propuesto crear un ejército integrado por refugiados sirios para liberar Siria del grupo terrorista Daesh.

Por su parte, el Ministro del Interior francés, Manuel Valls, afirma que es probable que nuevos atentados se produzcan en Francia lo que implica extremar las medidas de seguridad doméstica y las relaciones de coordinación con sus socios europeos, estadounidenses y de la triada Ankara-Tel Aviv – Riad.

Francia es responsable no sólo de sus actos extramuros, sino también de aquellos que toca a sus ciudadanos pues la posibilidad de debatir sobre las intervenciones de Francia en guerras de agresión, implica dar cuenta de operaciones ilegítimas, encaminadas a mantener el estatus quo hegemónico de las grandes potencias y no como tareas encaminadas a favorecer a los pueblos que sufren esas agresiones.

Para el analista Carlos Santamaría existe un nombre responsable en la actual situación vivida por Francia, Francois Hollande “responsabilidad plena, total. Es el máximo responsable por armar a los extremistas sin conocer que estos no poseen más lealtad que a sí mismos y su filosofía takfirí.

Además, por desarrollar una política de sumisión al Pentágono sin responder al pueblo francés, siendo irresponsable en el trabajo policíaco de prevención, compromiso hecho público después de Charlie Hebdo.

Hollande ha invitado a asesinar a Al-Asad, azuzando las guerras colonialistas en el Medio Oriente, lo que lo sindica como responsable directo de la política exterior de Francia”. Hechos como el sucedido en París, el apoyo sostenido de ese país junto a sus aliados occidentales y de Oriente Medio como Israel, Arabia Saudita, Turquía y las Monarquías del Golfo Pérsico, a la consolidación de grupos terroristas que sirviera a sus fines, hace desconfiar de la posibilidad que esos grupos terroristas hayan ejecutado estos actos, sin contar con el apoyo de los servicios de inteligencia de la Colación Internacional liderada por Washington.

Los ejemplos de bandera falsa son múltiples, incluyendo en atentado en Ankara el mes de octubre que significó la muerte de 120 personas, principalmente opositoras la gobierno de Erdogan, que previo a ese hecho enfrentaba la posibilidad cierta de ser derrotado en las elecciones parlamentarias que se dieron días después del atentado y que sin embargo, significaron un triunfo, que previo a ese atentado en Ankara no se visualizaba tan amplio. Yo no soy Francia, como no fui Charlie Hebdo ni Nueva York.

Mi corazón y mi acción está con la sociedad siria y sus 250 mil muertos, siete millones de desplazados y cuatro millones de refugiados. Con El Líbano y su sociedad que sufrió un atentado tan bárbaro como el de París – muriendo 48 creyentes chiitas – con el pueblo saharaui impedido de lograr su autodeterminación, ya sea por la cobardía española o la complicidad criminal de Francia.

Con Palestina y su lucha contra Israel, que recibe el apoyo permanente del gobierno francés, – el mismo que llama hoy a luchar contra el terrorismo – del gobierno estadounidense y del inglés.

Una Palestina que debe lamentar día a día la muerte de sus habitantes a manos de las fuerzas ocupantes de la entidad sionista, como sucedió en el campamento de Qalandia, sin que ello levante la voz indignada de las potencias occidentales o largas editoriales de sus medios de comunicación condenando las atrocidades del “nacionalsionismo” israelí.

Mi pensamiento y acción está hoy, como ayer y lo estará mañana con aquellos que sufren las agresiones de países como Francia, que siente en su suelo lo que ejecuta en otras naciones a sangre y fuego, en pos de intereses económicos, políticos, de una hegemonía malsana y que desprecia la ayuda de millones de seres humanos considerados de segunda categoría.

Hoy, mi solidaridad con el pueblo francés, con sus inmigrantes, con sus seis millones de franceses de confesión musulmana. Solidaridad con ese pueblo, no con su gobierno ni sus líderes ni su totalitarismo, que llegó incluso al canciller Laurent Fabius declarar en su oportunidad que el grupo terrorista takfirí Frente Al-Nusra “ha hecho un buen trabajo en Siria”.

Esa es parte de la hipocresía de políticos como Fabius y el Gobierno galo, que bajo la victimización esconden su apoyo y participación en consolidar a grupos terroristas como Daesh y el Frente Al-Nusra.

Francia está recibiendo hoy, lamentablemente para su población civil, la misma medicina que sus protegidos takfirí le han dado a la población de Siria e Irak. La política exterior occidental, sustentada a su vez por sus aliados en la zona: Israel, Turquía, Arabia Saudita y las Monarquías feudales del Golfo Pérsico han sido quienes han contribuido a la consolidación de esos movimientos terroristas, que bajo el ampro económico, político y hasta logístico de quienes dicen hoy combatirlos, han permitido su propagación, incluso allende el levante mediterráneo, generando la alarma de políticos como Hollande, Fabius, Cameron, Obama, Kerry, entre otros, que sólo hasta ayer sostenían la neces


Los atentados en París en clave geopolítica.
Por Dr. Juan E. Romero (Historiador/politólogo venezolano) Resumen Latinoamericano/17 de Nov. 2015.- 

La muerte violenta, ha pasado a constituirse en una parte esencial de la forma de vida postmoderna.

Eso es así, pues hay una cultura que banaliza la vida y la convierte sólo en un dato económico, en función de etiquetas de pérdida o ganancia. Sin embargo, la muerte violenta debe ser contundentemente condenada, sea cuál sea su origen.

La muerte es igual de dolorosa, pues la vida humana es equilibrada por igual, tiene valor implícito y no es monetario, es ético. Por eso no puede mantenerse silencio, cuando en posturas y acciones que revisten intencionalidad clara, se sobrevalora (por la exposición en los medios) unas vidas más que otras.

Es condenable la violencia dice el presidente francés Hollande. Lo acompaña en el pronunciamiento Barak Obama, pero cabe preguntarse ¿sí es condenable, porqué el silencio cómplice luego de tantos años de matanzas y asesinatos violentos en la palestina ocupada, o el Irak invadido, o el Afganistán intervenido?

Los más de un 1.500.000 civiles asesinados en Irak, entre el extremismo sunnita y el extremismos militar de la alianza EEUU-Inglaterra-Francia, ¿no significan nada? ¿Son muertos insignificantes?

Los muertos en parís son más importantes (en relación a la reacción mundial) que los 200 muertos generados el 13 de noviembre en un atentado en Beirut, Libano? O los 128 muertos en Ankara el 10 de octubre de este mismo año?

O los más de 2000 ahogados por las posiciones xenofóbicas de Europa en el Mar mediterráneo? O los 100 muertos en Nigeria en los atentados de septiembre? O los 147 muertos en Kenia?

Todos ellos son casos de violencias extremas, de posiciones deshumanizadas en torno a la política, el problema que el control de los medios occidentales, los marcos interpretativos que impulsan sólo llaman a reaccionar ante lo sucedido en el “mundo occidental”.

Dice el presidente Hollande que no hay un Choque de civilizaciones. Yo le respondo que sí lo hay. Hay el choque de una Civilización occidental, prepotente, orgullosa, que aplica reglas humanitarias sólo para quienes consideran sus iguales e ignora, subvalora, desprecia al resto de la humanidad.

El papá Francisco señala que entramos en la III Guerra Mundial, habría que corregirle e indicarle, que está sí sería la I Gran guerra Mundial, pues las mal llamadas Guerras Mundiales (la 1er y 2da, en la primera mitad del siglo XX) no se dieron con total carácter mundial, en términos geográficos, pero está amenaza con extenderse a cada rincón geográfico del mundo y no sólo en el centro geopolítico Europa, Medio oriente y Asia, tal como lo señalan las teorías de Halford MacKinder.

Lo peor de todo, es que con excepción de Vladimir Putin, Presidente de la federación Rusa, los líderes occidentales (Obama, Hollande, Merker) no reconocen el papel que jugaron en el entrenamiento y sostenimiento del Estado islámico, como vehículo de sus estrategias geopolíticas de redefinir el mapa en la península Arábiga.

Tal como ocurrió con Al Qaeda, el frankestein creado escapo de sus manos. Sin embargo, detrás de ello hay una estrategia: la geopolítica del Miedo. La geopolítica del Miedo, hace cálculos estrechos, perfectamente milimétricos para justificar su despliegue militar sin justificación, dentro de los canales de la diplomacia.

La geopolítica del miedo actúa unilateralmente, violentando soberanías y procedimientos. La geopolítica del miedo, decreta la inevitabilidad de una Guerra Justa (tal cuál hicieron los españoles contra las comunidades aborígenes en el siglo XV).

La geopolítica del miedo, le ha permitido a Hollande sobrevolar Siria sin desparpajo y evitar reacciones de la Comunidad Internacional, pues “Francia actúa en su defensa”. El despliegue que sigue, será enorme.

La intervención de Rusia, bombardeando y actuando contundentemente contra el Estado Islámico, puso en alarma a los Imperialismos Colectivos (EEUU, Unión Europea y Japón) y usarán estos ataques, que generan dudas, por su accionar simultáneo y sistemático, sin que los servicios de inteligencia advirtieran nada (no sólo los franceses, sino los norteamericanos y los ingleses).

Parece una acción realizada bajo la premisa de “dejar hacer, dejar pasar”, que rendirá los frutos, permitiendo que la Comunidad Internacional volteé la mirada e ignoré las violaciones del derecho Internacional, que conlleva la intervención militar de EEUU y sus aliados en Siria, contra el legítimo gobierno de ese país.

En todo este escenario, el peligro es para la humanidad, pues la elevación del conflicto puede llevar está confrontación a tener un verdadero carácter mundial. No obstante, las observaciones éticas y morales que podamos hacer, no vemos sino silencios y la reproducción de un encuadre, que se manifiesta en las redes sociales, colocando la bandera de Francia, pero hay un silencio que invisibiliza el resto de las matanzas y asesinatos que han ocurrido este año, pues no “representan” a la sociedad occidental, dominante y hegemónica. Todos hablan y escriben de lo ocurrido en Francia.

Todos olvidan cantidad de atentados y asesinatos igual de crueles. Es lamentable la falta de humanidad de la humanidad. Es lamentable cómo los medios manipulan y exaltan unos sucesos sobre otros. Esto demuestra que los medios no nos dicen cómo pensar, sino sobre qué pensar. Es la teoría del encuadre.

Y ese encuadre permite que el mundo se solidarice no en una condena de la muerte violenta venga de donde venga, sino que se solidariza con la muerte violenta cuándo toca a la Sociedad Occidental. He aquí la prueba del Choque de Civilizaciones, que exaltaba el intelectual conservador norteamericano Samuel Huntintong.


La República Francesa como rehén 
Por Thierry Meyssan/ Resumen Latinoamericano/ Red Voltaire/ 17 de Nov. 2015.- 

La guerra que se extiende a París resulta incomprensible para los franceses, que nada saben de todas las actividades secretas de su gobierno en el mundo árabe, de sus alianzas contra natura con las dictaduras del Golfo y de su activa participación en el terrorismo internacional. El Parlamento francés nunca ha abordado esas políticas y los grandes medios de prensa raramente se atreven a mencionarlas.

Hace 5 años que los franceses oyen hablar de guerras lejanas, sin entender de qué se trata. La prensa los informó ampliamente sobre la implicación de sus fuerzas armadas en Libia, pero nunca ha hablado de la presencia de soldados franceses en el Levante. Muchos leen mis artículos sobre ese tema pero los ven como extraños cuentos orientales. A pesar de mi historia personal, es de buen tono calificarme de «extremista» o de «conspiracionista» y resaltar que sitios web de todas las tendencias, incluyendo los auténticamente extremistas o complotistas, reproducen mis artículos. Pero nadie encuentra cómo responder a lo que escribo. Como tampoco nadie escucha mis alertas sobre las alianzas en las que Francia se ha implicado.

Y la verdad ignorada emerge bruscamente.

En la noche del viernes 13 de noviembre de 2015, Francia fue atacada por varios comandos que asesinaron al menos 130 personas en 5 lugares diferentes de París. Se ha decretado el estado de urgencia por 12 días en todo el territorio nacional y el Parlamento podría prolongarlo.

No existe vínculo directo con el caso de Charlie Hebdo
La prensa francesa interpreta este acto de guerra vinculándolo al atentado perpetrado en las oficinas de Charlie Hebdo, a pesar de que losmodus operandi son totalmente diferentes. En enero, el objetivo era matar a personas bien identificadas mientras que el viernes 13 se vio un ataque coordinado e indiscriminado contra un gran número de personas.

Hoy se sabe que el redactor jefe de Charlie Hebdo acababa de recibir una «donación» de 200 000 euros para que continuara su campaña antimusulmana [1]. También se sabe ahora que los asesinos de Charlie Hebdo estaban vinculados a los servicios de inteligencia franceses [2] y que el origen del armamento que utilizaron está clasificado como Secreto Militar [3]. Ya demostré en un trabajo anterior que este atentado no fue una operación islamista [4]. También demostré que fue objeto de una inmediata recuperación mediática [5] y que esa recuperación encontró eco en la población hostil a la República [6] –idea brillantemente desarrollada unos meses después por el demógrafo Emmanuel Todd [7].

Si volvemos a concentrarnos en la guerra que acaba de extenderse a París, veremos que es una novedad en Europa occidental. No es comparable a los atentados perpetrados en Madrid en 2004. En España nadie disparó sobre la gente, tampoco hubo kamikazes sino 10 bombas distribuidas en 4 lugares diferentes [8]. Lo que se vio el viernes en Francia es lo que viven cada día numerosas poblaciones del «Medio Oriente ampliado» desde 2001. Y también encontramos hechos comparables fuera de esa región, como los 3 días de ataques diferenciados en Bombay –en 2008 [9].

Aunque los atacantes de París fuesen realmente musulmanes e incluso a pesar de que algunos de ellos hayan gritado «¡Allah Akbar!» mientras disparaban sobre los transeúntes, no existe ningún vínculo entre esos ataques, el islam y una eventual «guerra de civilizaciones». O sea, esos comandos tenían órdenes de matar gente al azar, sin preocuparse por la religión de sus víctimas.

De la misma manera, es absurdo tomar al pie de la letra el móvil que el Emirato Islámico invoca contra Francia –aunque no quepa duda de la implicación de ese grupo en este ataque. Si el Emirato Islámico realmente quisiese «vengarse», sería en Moscú donde habría realizado esos ataques.

Francia es un Estado terrorista, al menos desde 2011
La lectura de esos hechos se hace más complicada porque detrás de los grupos no estatales siempre se esconden Estados que los financian. Durante los años 1970, el venezolano Ilich Ramírez Sánchez, más conocido como «Carlos», se había puesto, por convicción, al servicio de la causa palestina y de la Revolución, con discreto respaldo de la URSS. En los años 1980, el ejemplo de Carlos fue invocado por mercenarios que en realidad trabajaban para quién mejor pagara, como Sabri al-Banna, más conocido como «Abu Nidal», quien efectuó atentados por cuenta de Libia y Siria, pero también por encargo de Israel. Hoy en día existe una nebulosa del terrorismo y de la acción secreta en la que están implicados numerosos Estados.

Aunque los Estados siempre niegan su participación en grupos terroristas, el ministro francés de Exteriores Laurent Fabius declaró en diciembre de 2012, durante la conferencia de los «Amigos de Siria» en Marrakech, que al-Nusra –la rama de al-Qaeda en Siria– estaba haciendo «un buen trabajo» [10].

Teniendo en cuenta su condición de ministro francés, el señor Fabius sabía perfectamente que su respaldo a una organización que el Consejo de Seguridad clasifica como terrorista no le valdría acabar ante un tribunal. Pero sí asumía un grave riesgo para su país, hundiéndolo así en la caldera del terrorismo.

En realidad, Francia ya estaba implicada del lado de al-Qaeda –al menos desde inicios de 2011. En aquel momento, el Reino Unido y Francia se habían unido al proyecto estadounidense de «primavera árabe». El objetivo era derrocar a todos los regímenes árabes laicos y reemplazarlos por dictaduras de la Hermandad Musulmana. Londres y París descubrieron esa operación cuando ya estaba en marcha en Túnez y en Egipto, pero es muy probable que la participación de ambos gobiernos haya sido solicitada de antemano contra Libia y Siria [11]. 

En Libia, los gobiernos de Francia y del Reino Unido organizaron –con ayuda de las fuerzas especiales de Italia– las matanzas de Bengazi y, posteriormente –con ayuda de al-Qaeda– la toma de varios arsenales del ejército libio. Yo mismo soy testigo de ello ya que, en agosto de 2011, hallándome bajo la protección de Khamis el-Kadhafi, en momentos en que la OTAN tomaba por asalto la capital libia, el hotel Rixos –donde nos encontrábamos– fue asediado por la “Brigada de Trípoli”, una unidad de al-Qaeda bajo el mando de Mahdi al-Harati, cuyos hombres, al grito de «¡Allah Akbar!», estaban directamente dirigidos por oficiales franceses en misión. Posteriormente, el propio Mahdi al-Harati fue, junto con su jefe Abdelhakim Belhadj, fundador del Ejército Libre Sirio, en realidad un grupo de al-Qaeda que se identifica con la bandera de la colonización francesa.

En Siria, está ampliamente demostrada la presencia de oficiales franceses a la cabeza de los grupos armados en momentos en que perpetraban crímenes contra la humanidad. 

Francia ha estado jugando, desde entonces, un juego extremadamente complejo y peligroso. En enero de 2013, un mes después de la declaración pública de Laurent Fabius en apoyo a al-Qaeda en Siria, Francia emprendía en Mali una operación contra ese mismo grupo terrorista, provocando así acciones de represalia contra sus agentes infiltrados en Siria.

De todo eso, los franceses nunca han oído hablar. Y nunca se les ha hablado de ello porque, aunque Francia dispone de organizaciones democráticas, la política actual del gobierno francés en el mundo árabe nunca se ha debatido públicamente. Lo único que se ha hecho –en violación del Artículo 35 de la Constitución de la República Francesa– ha sido entrar en guerra contra Libia y contra Siria después de unas pocas horas de debates parlamentarios, superficiales y sin voto final. Los parlamentarios franceses han renunciado a ejercer su mandato, que consiste en controlar las acciones del Ejecutivo en materia de política exterior, pensando que se trata de un sector reservado al presidente de la República, supuestamente sin consecuencias para la vida cotidiana de los franceses. Hoy todos pueden comprobar, por el contrario, que la paz y la seguridad –uno de los 4 «Derechos del Hombre y del Ciudadano» proclamados en 1789 (Artículo 2), dependen directamente de la política exterior. Lo peor está por llegar.

A inicios de 2014, cuando los halcones liberales estadounidenses daban los últimos toques a su plan de transformación del «Emirato Islámico en Irak y el Levante» (EIIL) en lo que sería Daesh [12], Francia y Turquía se encargaron de hacer llegar municiones a al-Qaeda para que combatiera el Emirato Islámico –esto está debidamente comprobado gracias a un documento presentado al Consejo de Seguridad de la ONU el 14 de julio de 2014 [13].

Sin embargo, Francia se unió después a la operación secreta de los halcones liberales de Washington y participó en la coalición internacional contra el Emirato Islámico, de la que hoy sabemos todos que, contrariamente a lo que anunciaba su nombre, no bombardeó al Emirato Islámico sino que le lanzó en paracaídas cargamentos de armas durante todo un año [14]. La situación siguió evolucionando aún después de la firma del Acuerdo 5+1 con Irán. En el terreno, Estados Unidos se volvió súbitamente contra el Emirato Islámico y lo empujó hacia Hassaké (en Siria) [15]. Pero no fue hasta mediados de octubre de 2015 –hace sólo un mes– que Francia reinició los ataques contra el Emirato Islámico. Pero no fue para detener las masacres de sus yihadistas sino para conquistar parte del territorio que estos ocupan en Siria y en Irak e instalar en ellos un nuevo Estado colonial que sería designado como «Kurdistán», a pesar de que los kurdos serán allí extremadamente minoritarios [16].

Con esa perspectiva, Francia envió su portaviones –que todavía no está en la zona– para apoyar a los marxista-leninistas kurdos del YPG –pero, ¿qué significa esta referencia política cuando el proyecto es la creación de un Estado colonial?– contra el Emirato Islámico… el ex aliado de París. Ahora estamos viendo un segundo efecto de boomerang. Pero no de parte de al-Qaeda en Siria.

Ahora el golpe viene del Emirato Islámico en Francia, que sigue instrucciones de los inconfesables aliados de la propia Francia.

¿Quién dirige el Emirato Islámico?
El Emirato Islámico, llamado Daesh en el mundo árabe, es una creación artificial. Es solamente el instrumento de la política de un grupo de Estados y multinacionales.

Sus principales recursos son el petróleo, las drogas afganas –los franceses siguen sin entender las consecuencias que tienen estas últimas en su propio suelo– y las antigüedades provenientes del Levante. Todo el mundo está de acuerdo en que el petróleo robado transita libremente a través de Turquía antes de ser vendido en Europa occidental. A la vista de los volúmenes de petróleo robado, trasladado y vendido no cabe duda del apoyo que el Estado turco aporta al Emirato Islámico [17].

Hace 3 semanas, el vocero del Ejército Árabe Sirio revelaba que 3 aviones –fletados uno por Turquía, otro por Arabia Saudita y el tercero por los Emiratos Árabes Unidos– acababan de sacar de Siria grupos de combatientes del Emirato Islámico, transportándolos a Yemen. En este caso, tampoco hay duda posible sobre los vínculos de esos 3 países con el Emirato Islámico, en violación de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Desde la primera conferencia de Ginebra, en junio de 2012, he venido explicando que en el seno del aparato estatal de Estados Unidos existía una facción que estaba haciendo su propia política, en contra de la política de la Casa Blanca. Al principio, quien encabezaba esa facción era el general David Petraeus, el entonces director de la CIA y cofundador del Emirato Islámico en 2007 («The Surge») [18], hasta que fue arrestado, al día siguiente de la reelección de Barack Obama. Vino después el turno de la secretaria de Estado Hillary Clinton, a quien un «accidente» le impidió mantenerse en el cargo durante la llamada «transición presidencial». Esa facción prosiguió entonces la lucha a través del embajador Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de Naciones Unidas, desde sus oficinas en la sede de la ONU, y del general John Allen, a la cabeza de la coalición que supuestamente luchaba contra el Emirato Islámico.

Ese grupo, que forma parte del «Estado profundo» estadounidense, que sigue oponiéndose al Acuerdo 5+1 firmado con Irán y lucha contra la República Árabe Siria, sigue teniendo gente dentro de la administración Obama. Lo más importante es que puede contar con la ayuda de grandes transnacionales, que disponen de presupuestos más importantes que los de los Estados, lo cual les permite financiar sus operaciones secretas. En ese caso se hallan, por ejemplo, el gigante petrolero Exxon-Mobil (el verdadero dueño de Qatar), el fondo de inversiones KKR y el ejército privado Academi (antes conocido como Blackwater). 

Actuando por cuenta de esos Estados y de esas transnacionales, Francia se ha convertido en un país mercenario.

El chantaje a Francia
El 11 de noviembre de 2015, el primer ministro de Francia, Manuel Valls, aseguraba que Francia tenía un compromiso en contra del terrorismo [19].

El 12 de noviembre, el Observatorio Nacional sobre la Delincuencia y las Respuestas Penales –vinculado al ministerio francés del Interior– publicaba un informe que señala que el terrorismo se ha convertido en la segunda preocupación de los franceses, inmediatamente después del desempleo [20].

En la mañana del viernes 13 de noviembre, el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, presentaba en la localidad parisina de Nanterre un plan de 20 medidas para luchar contra el tráfico de armas [21].

Es evidente que el gobierno esperaba lo peor, lo cual quiere decir que estaba negociando con quienes realizaron los ataques. Francia aceptó un compromiso que no cumplió y ahora es víctima de un chantaje de parte de los amos a quienes acaba de traicionar.

En la mañana del mismo viernes 13 de noviembre, día de los atentados, los servicios de urgencia de los hospitales habían realizado un ejercicio que simulaba varios atentados [22]. Esta coincidencia ya se había visto durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y en Washington, al igual en los del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres.

Conclusión provisional
Los sucesivos gobiernos franceses han establecido alianzas con Estados cuyos valores son contrarios a los valores de la República Francesa. Los gobiernos franceses sucesivos han ido comprometiéndose progresivamente a librar guerras secretas por cuenta de esos Estados, antes de renunciar a esos compromisos. El presidente Hollande; su jefe de estado mayor particular, el general Benoit Puga; su ministro de Exteriores Laurent Fabius y su predecesor Alain Juppé, ministro bajo el mandato del ex presidente Sarkozy, son actualmente objeto de un chantaje del que sólo podrán liberarse revelando en qué implicaron indebidamente al país, aunque eso los ponga en peligro de tener que comparecer ante la Alta Corte de Justicia.

El 28 de septiembre, desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU, dirigiéndose a Estados Unidos y a Francia, el presidente Putin exclamaba:

«Me gustaría preguntar a los responsables de esta situación: “¿Están ustedes al menos conscientes de lo que ustedes mismos han hecho?” Pero mucho me temo que esta pregunta quede sin respuesta, porque estos personajes no han renunciado a su política, basada en una exagerada confianza en sí mismos y en la convicción de su propia excepcionalidad y de su propia impunidad.» [23].

Y no lo han escuchado. No lo han escuchado los estadounidenses, ni tampoco los franceses. Ahora es demasiado tarde.

Elementos fundamentales:
El gobierno francés ha ido alejándose progresivamente de la legalidad internacional. Está perpetrando asesinatos políticos y dirigiendo acciones terroristas al menos desde 2011. El gobierno francés ha establecido alianzas contra natura con las dictaduras petroleras del Golfo Pérsico.

Está trabajando con un grupo de personalidades estadounidenses y de compañías transnacionales para sabotear la política de apaciguamiento que tratan de aplicar los presidentes Obama y Putin. El gobierno francés ha entrado en conflicto con esos aliados poco recomendables. Uno de ellos orquestó los atentados perpetrados en París.
fuente: Red Voltaire 


Luego del terror en París, Francia redobla su política guerrerista 
Leandro Albani/Resumen Medio Oriente, 16 de noviembre de 2015 –

El zumbido cortó el aire desde las alturas y cientos de kilos de bombas cayeron sobre territorio sirio. La aviación francesa cumplió al pie de la letra los llamados de venganza del gobierno de Francois Hollande y los ataques este domingo fueron descargados sobre la ciudad de Al Raqqa, el bastión y capital del autodenominado Estado Islámico (EI) en Siria. 

Otra vez, los bombardeos que estremecen al pueblo sirio. Bombardeos que no tienen la aprobación del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y mucho menos del gobierno de Damasco.

Bombardeos que son la respuesta del Ejecutivo francés al masivo atentado del viernes pasado que dejó 128 muertos en París y una nueva ola de paranoia, a 10 meses del ataque contra la revista satírica Charlie Hebdo.

No caben dudas que el Estado Islámico es la nueva fuerza a combatir. El enfrentamiento contra los mercenarios regenteados por Abu Bakr al-Baghdadi (líder del EI) lo llevan adelante diariamente el Ejército sirio, las milicias kurdas YPG/YPJ, los Peshmergas de Irak y las células de la organización libanesa Hezbolá. Porque poco ha hecho Francia y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para contrarrestar las masacres cometidas por el EI.

Y ahora, ante el horror mundial, Francia, la nación golpeada por el propio Estado Islámico, se atribuye el derecho a bombardear los países que “sospeche” son cómplices de los grupos terroristas. Tanto desde el gobierno francés como de su principal aliado, Estados Unidos, existe una capacidad admirable para generar confusión y paranoia.

Las pruebas presentadas por Siria sobre la vinculación de esos dos países con los grupos terroristas todavía duermen sobre los escritorios en los despachos de la ONU. Investigaciones periodísticas revelaron hace bastante tiempo que Francia arma y financia a las organizaciones irregulares en Siria, con la salvedad de que las considera “moderadas”, como es el casi extinto Ejército Libre Sirio (ELS).

¿Pero en la nación árabe existen estas agrupaciones “moderadas”? De ninguna manera. Con el avance del Estado Islámico, decenas de grupos terroristas menores fueron asumiendo el liderazgo de Al Baghdadi, por lo cual la “ayuda” a esos sectores termina en las arcas del Estado Islámico.

Es común también que los mercenarios vayan cambiando de grupos, por lo cual el envío de armas y dinero por parte de Washington y París nunca se sabe públicamente a manos de quiénes van a parar. La historia de los “enemigos” por parte de las potencias imperiales es conocida. Estados Unidos financió, vía Pakistán, a los muyahidines afganos para derrotar a las tropas soviéticas que se encontraban en el país.

Alcanzado este objetivo, la Casa Blanca solventó con dinero y armamento a los talibanes para que derroquen a los comandantes muyahidines que controlaban Kabul. Francia, más cerca en el tiempo, se había convertido en un importante socio de la Libia de Muammar Al Gaddafi.

Pero al mismo Estado francés no le tembló la mano para enviar oficiales, dinero y armamentos a las milicias islamistas que, junto a la OTAN, asesinaron a Gaddafi y en apenas ocho meses destruyeron a una de las principales potencias económicas y sociales de África. Hoy Libia es campo de entrenamiento y reclutamiento del Estado Islámico y de otros grupos terroristas.

En octubre de 2012, el canciller sirio Walid Al Moualem denunció en el seno de la ONU que Estados Unidos, Francia, Qatar, Arabia Saudita y Turquía incentivaban el conflicto en el país, además de respaldar a los grupos irregulares “con armas, dinero y combatientes extranjeros”.

“Bajo el pretexto de conceptos como la ‘responsabilidad de proteger’, resuenan los tambores de la guerra, y la sedición y la insurgencia se están expandiendo y dañando la estructura de sociedades nacionales”, expresó en ese momento el funcionario. Moualem agregó que “lo peor de todo es ver a miembros permanentes del Consejo de Seguridad (de Naciones Unidas), que lanzaron guerras bajo el pretexto de combatir el terrorismo, ahora respaldando al terrorismo en mi país”.

Las definiciones del canciller sirio de hace más de tres años son exactas e inobjetables. Ahora Francia sufre los horrores producidos por los propios terroristas que financió y respaldó. Tanto el gobierno del ex presidente Nicolas Sarkozy como la actual administración de Hollande no escatimaron recursos para impulsar la desestabilización de Libia, Mali, Siria e Irak.

El futuro que surge desde Francia, lamentablemente, se intuye en las palabras del primer ministro Manuel Valls. Emulando a George W. Bush, el premier aseguró que el contraataque de la nación gala se situará “al mismo nivel” que los atentados de terroristas en París. Valls aseveró que Francia “está en guerra” contra el terrorismo y que el país responderá “golpe a golpe para destruir al Estado Islámico y a ese ejército terrorista”.

La frágil incógnita es si las declaraciones de Valls se cumplirán en la realidad. La Coalición Internacional (CI), encabezada por Washington, que bombardea suelo sirio para acabar con el EI queda cada día más en evidencia por su ineficacia. Los sangrientos recuerdos de Afganistán e Irak se encuentran demasiado latentes.

Las invasiones a esos países para “perseguir hasta el último rincón del planeta” a los terroristas fueron, simplemente, las herramientas para controlar el petróleo y sostener una constante política de desestabilización en Medio Oriente, la cual es impulsada, hasta estos días, por Estados Unidos, Francia y sus aliados.


ATENTADOS EN PARÍS: 
Y siguen apareciendo pasaportes
Por Jean-Claude Paye / Resumen Latinoamericano / RedVoltaire / 16 de noviembre de 2015 – 

Uno no sabe si reírse o llorar. Desde los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, no hay un atentado terrorista cuyos presuntos culpables no se las arreglen para dejar sus papeles de identidad al alcance de los investigadores. Para el sociólogo Jean-Claude Paye, la aparente estupidez crónica y repetitiva de los terroristas no es otra cosa que un truco del Poder para asustar a la ciudadanía. ¿Cuál es la lógica? La versión oficial es tan absurda que no podemos, ni debemos dudar de ella.

Durante la investigación de las masacres de París, se encontró un pasaporte sirio cerca de los restos de uno de los kamikazes del Stade de France. Ya designado por el presidente Hollande como responsable de los atentados, el «Estado Islámico» reconoció ser responsable de esos actos. Para el gobierno francés, que había declarado querer intervenir en Siria contra el «Estado Islámico» –cuando en realidad quiere hacerlo contra la República Árabe Siria y contra su presidente constitucional Bachar al-Assad, de quien sigue diciendo que «tiene que irse»– se trata de un indicio importante destinado a justificar una operación militar.

Pero no es el gobierno francés el único que recurre al procedimiento del doble discurso apoyando una organización a la que se designa como enemigo y nombrando terroristas a individuos a los que anteriormente se designaba como «luchadores de la libertad». La fabricación de su propio enemigo se ha convertido en el eje de la estrategia occidental, lo cual nos confirma que en la estructura imperial no hay separación entre el interior y el exterior, entre el derecho y la violencia pura, entre la ciudadanía y el enemigo.

En Bélgica, el predicador musulmán Jean-Louis Deni está enfrentando acciones legales «por haber incitado jóvenes a irse a la yihad armada en Siria», ya que se sospecha que tuvo contactos con Sharia4Belgium, grupo calificado como «terrorista», contactos que niega el acusado. Su abogado destacó el doblepensar de la acusación cuando señaló en su alegato ante el tribunal correccional de Bruselas: «Se ha empujado a niños hacia los brazos del Estado Islámico en Siria y son los servicios [de inteligencia] de ustedes quienes lo han hecho» [1]. El abogado defensor apoyó sus acusaciones resaltando el papel que ha desempeñado en el caso un agente infiltrado de la policía federal.

El regreso del significante 
En cuanto a las masacres perpetradas en París, parecería que una de las primeras preocupaciones de los terroristas es hacerse identificar lo más rápidamente posible. Pero esa paradoja a penas nos sorprende. El documento de identidad, hallado milagrosamente, que designa claramente al autor de los atentados que acaban de cometerse, se ha convertido en un clásico. Se ha hecho incluso repetitivo, repetición que siempre designa a un culpable perteneciente a un «movimiento yihadista».

En la versión oficial del 11 de septiembre, el FBI afirmaba haber hallado el pasaporte intacto de uno de los kamikazes cerca de una de las dos torres pulverizadas por explosiones que desprendieron una temperatura capaz de derretir el acero de las estructuras metálicas de aquellos inmuebles pero que dejaron intacto un documento de papel. La caída del cuarto avión, que se estrelló a campo abierto en Shanksville, también permitió a la policía federal encontrar el pasaporte de uno de los presuntos terroristas. Ese documento, parcialmente quemado, permite sin embargo identificar a su titular porque podían verse su nombre, su apellido y su foto. Pero del avión no quedaba más que un cráter de impacto, ni siquiera un pedazo de fuselaje, sólo este pasaporte parcialmente quemado.

Lo increíble como demostración de la verdad 
En el caso de la masacre de Charlie Hebdo, los investigadores encontraron el documento de identidad del mayor de los hermanos Kouachi en el automóvil abandonado en el noreste de París. A partir de ese documento, la policía se da cuenta de que se trata de individuos ya conocidos en los servicios antiterroristas, son los «pioneros del yihadismo francés». Ya se puede iniciar la «persecución». ¿Cómo es posible que asesinos capaces de cometer un atentado con una sangre fría y un control de sí mismos calificados como dignos de profesionales cometan un error tan grande? No “trabajar” con sus papeles de identidad a cuestas es una regla elemental para el más simple ladronzuelo.

Desde el 11 de septiembre de 2001, lo increíble se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad. Se ha transformado en la base de la verdad. La Razón ha sido expulsada de nuestro entorno. No se trata de creer lo que se dice sino más bien de aceptar lo que dice la voz que habla, sea cual sea el sin sentido que se enuncie. Mientras más evidente sea ese sin sentido, más ciega tiene que ser la creencia en lo que se afirma. Lo increíble se convierte así en medida y garantía de la verdad.

Prueba del ello es el discurso sobre los casos de Mohamed Merah o de Nemouche. Cercado por decenas de policías, Merah supuestamente logró, burlar la vigilancia de las fuerzas especiales, salir de su domicilio y regresar después a ese lugar para que allí lo abatiera un «francotirador» que supuestamente le disparó en «defensa propia» y con «armas no letales». Merah supuestamente salió de su casa para llamar desde un teléfono público, con intenciones de «esconder su identidad», cuando reconoció su culpabilidad telefoneando a una periodista de France24 [2].

En lo concerniente a Nemmouche, el autor de la matanza del Museo Judío de Bruselas, este personaje no se deshizo de su armamento porque… lo importante para él era revenderlo. Y no se le ocurrió nada mejor que recurrir al medio de transporte internacional más vigilado, transportando las armas que ya había utilizado en un autobús de la línea Ámsterdam-Bruselas-Marsella. Lo que supuestamente permitió su arresto fue un «control de aduana inesperado».

El choque emocional como recurso para construir «la unidad nacional» 
En todos los casos, el carácter totalmente increíble de lo que nos presentan nos hace incapaces de reaccionar, nos petrifica, como la mirada de la Gorgona. Nos muestra que hay algo que no funciona en el discurso. Exhibe una falla cuyo efecto no es engañarnos sino fragmentarnos. El relato del desarrollo de los atentados es una exhibición impuesta al espectador. Escapa a toda representación y tiene un afecto paralizante. Esta última resulta no tanto del carácter dramático de los hechos como de la imposibilidad de descifrar lo real. El espectador sólo puede entonces hallar una apariencia de unidad acentuando su propia credulidad ante lo que se le dice. Se produce entonces una fusión entre el espectador y quien dice lo enunciado. Se hace conveniente renunciar a distanciarse de lo que se dice y se muestra, hay que renunciar a preguntar o a recobrar la palabra. La unidad nacional, la fusión entre vigilantes y vigilados, puede entonces instalarse.

La exhibición de las fallas del discurso sobre todos estos atentados tiene como efecto el surgimiento y propagación de una sicosis y la supresión de todo mecanismo de defensa, no sólo ante determinados actos o declaraciones sino ante cualquier acción o declaración del poder, por ejemplo ante leyes como la ley sobre la información de inteligencia, que saca la vida privada de las libertades fundamentales.

Un acto de guerra contra los pueblos 
La ley [francesa] sobre la información de inteligencia, votada en junio de 2015, proyecto que ya tenía más de un año, nos fue presentada como una respuesta a los atentados perpetrados contra el semanario humorístico Charlie Hebdo. Esa ley autoriza sobre todo la instalación de «cajas negras» en los proveedores de acceso a internet para capturar en tiempo real los metadatos de los usuarios. También permite la instalación de micrófonos, de dispositivos de localización, de cámaras y de programas informáticos espías.

Quienes se verán sometidos a esas técnicas especiales de investigación no son los agentes de una potencia extranjera sino la población francesa. Así pasa esta a ser tratada como enemiga de un Poder Ejecutivo, que tiene en sus manos el poder de decisión y el «control» de esos dispositivos secretos. Utilizando como pretexto la lucha contra el terrorismo, esta ley legaliza una serie de medidas que ya venían aplicándose, poniendo así a la disposición del Ejecutivo un dispositivo permanente, clandestino y prácticamente ilimitado de vigilancia sobre la ciudadanía.

La ausencia total de eficacia en la prevención de los atentados nos confirma que no eran los terroristas sino, efectivamente, los pobladores de Francia quienes estaban en la mirilla de esa ley. Al modificar la naturaleza de los servicios de inteligencia, pasando del contraespionaje a la vigilancia sobre la ciudadanía, esta ley es un acto de guerra contra la población de Francia. Las masacres que acabamos de ver en París son la parte real de esa guerra.


Reflexión desde Galicia: Quien siembra vientos recoge tempestades. Acerca de los atentados terroristas en París 
Por CARLOS MORAIS/ Resumen Latinoamericano/ 14 de Nov.2015.- 

Para analizar las causas y consecuencias del múltiple atentado terrorista que asoló este viernes noche París, provocando un saldo provisional de más de 125 muertes y cientos de personas heridas, debemos encuadrar los hechos con perspectiva histórica, y no mediante lecturas superficiales e inmediatistas siguiendo la línea impuesta por el relato de la dictadura informativa burguesa.

A escala global el gobierno del Elíseo, al igual que el conjunto de la UE, actúa como subpotencia imperialista sometida a los intereses de los EUA. Sin embargo, en aquellas zonas del planeta que formaron parte de su antiguo imperio colonial, Francia mantiene una mayor actividad y protagonismo con el objetivo de perpetuar su influencia y tutela. Así en África Occidental tienen desplegadas tropas en diversos países de forma permanente para asegurar recursos vitales de materiales para su economía, como no Mali, en la Costa de Marfil, Chad, República Centroafricana o en Níger, donde el uranio de las minas de Arlit e Imouraren son esenciales para el funcionamiento de las centrales nucleares francesas que generan el 80% de su electricidad. El control del Sahel, la franja de más de 5.000 kilómetros que se extiende por Senegal, Mauritania, Mali, Argelia y Níger es determinante para garantizar el abastecimiento energético francés. Pero no sólo, Francia tiene cuatro bases militares en el continente: en Djibuti, en el “cuerno de África, en la Isla de Reunión, en el Índico, además de en Senegal y en Gabón. En 2009 Nicolás Sarkozy inauguró en Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), la primera base militar francesa permanente en el Golfo Pérsico y la única que Francia posee fuera de África.

La explotación y dominación de los “países pobres periféricos” empleando diversos y complementarios mecanismos, en que el uso permanente de la hegemonía militar es determinante, fue y es lo que Lenin definió nítidamente como imperialismo, y que contrariamente a lo que nos ha intentado vender el postmodernismo no sólo no ha desaparecido, sino que está más vivo que nunca.

El Estado francés es una potencia imperialista y no el país de la libertad, igualdad y fraternidad que se destacaba hoy en el hipócrito mensaje de pura propaganda política que los partidos del régimen español, con la colaboración lamentable de la izquierda nacionalista galega y de las fuerzas de autodeterminación de la izquierda “rupturista”, han implementado en las principales ciudades de Galiza.

Tanto Siria como el Líbano, después de su desintegración del imperio otomano al final de la Primera Guerra mundial quedaron bajo el control de París en la división regional acordada con Gran Bretaña, rubricada en los acuerdos secretos Sykes-Picot (1916). Imperialismo francés

Francia como antigua potencia colonial, vio una magnífica oportunidad para recuperar su influencia en Siria, participando desde el minuto cero en la estrategia de derrumbar al gobierno de Bacher Al Assad mediante la exportación de las prefabricadas “primaveras árabes” por los servicios de inteligencia imperialista que alteraron parcialmente algunos de los gobiernos del norte de África desde 2010..

Francia ha jugado un rol muy destacado en la creación, en la financiación, en la formación, dotación de armas de todo tipo de material logístico de lo que inicialmente era un conjunto de pequeños grupos terroristas de orientación yihadista hasta transformarlos en un enorme ejército mercenario, tras el fracaso de la vía de derrocar de Damasco al actual gobierno sirio mediante la “rebelión espontánea” iniciada en marzo de 2001 en la ciudad sur-occidental de Daraa.

Recientes declaraciones públicas de François Hollande, como también de Hillary Clinton, reconocen abiertamente su apoyo a las fuerzas terroristas que pretenden imponer un califato en la región. Pero la política de la mentira y de la manipulación más burda, los cambios tácticos provocados por la pérdida de control del monstruo tal como le sucedió a Victor Frankenstein, y el fracaso de la destrucción de Siria tal como lo tenían previsto las monarquías feudales del golfo, Israel, Turquía, etc, por el veto de Rusia y de China en el Consejo de Seguridad de la ONU,. Impidiendo una intervención directa como en Libia, tiene provocado una enorme confusión en la población galega y occidental. Pero también cumple no obviar que las vacilaciones de las fuerzas de izquierda y progresistas no han contribuido a clarificar cual es la posición correcta.

Caos capitalista e hipocresía occidental
De hecho los medios de (des) información occidentales no divulgaron, ni divulgan, ilustrativo material gráfico que se puede encontrar con facilidad en la red donde aparece el senador republicano ianqui John McCain con el actual “califa” Abu Bakr al Baghdadi, también conocido como Ibrahim al-Badri, líder del ISIS o Daesh en su acrónimo árabe.

El que fue candidato presidencial de la extrema-derecha, que actúa como “chanceler” de la Casa Blanca y del complejo militar industrial para los temas “sensibles” en que es desaconsejable la presencia de John Kerry, mantuvo una reunión ilegal en Siria en mayo de 2013 con destacados dirigentes y líderes de las fuerzas terroristas que combatían y combaten al gobierno de Damasco, que sirvió para impulsar la guerra y la devastación. La expansión del Daesh en Siria, en Irak, en Iemen, en el norte de África, sólo fue y es posible con el ingente apoyo imperialista. Esta es la realidad.

La expansión del Daesh en Siria, en Irak, en Iemen, en el norte de África, sólo fue y es posible con el ingente apoyo imperialista, bien directamente, o bien mediante los gobiernos de los países que defienden los intereses imperialistas: Arabia Saudita, Qatar, Turquía e Israel. Reparemos que el Estado sionista -teóricamente enemigo principal en el discurso yihadista-,no ha sido objetivo del Daesh hasta el momento, y si presta cobertura logística en el ámbito hospitalario, de las comunicaciones, de la inteligencia, etc a algunos de los más sanguinarios grupos de la constelación terrorista que pretende acabar con la República Árabe Siria.

Damasco llevaba meses advirtiendo que Europa pagaría caro las consecuencias de apoyar al terrorismo en Siria. Sus pronósticos eran acertados, tal como se ha constatado en París. Los EUA y Francia crearon a ISIS o Daesh, y durante mucho tiempo ha sido funcional para intentar doblegar a Irán, para dificultar la independencia del Kurdistán, para dividir artificialmente al mundo musulmán con diversas lecturas del Corán, para proteger a Israel, pero también para justificar entre las sociedades occidentales la estrategia del kaos que el capitalismo está implementando en amplias zonas de la “periferia” planetaria para hacer frente a la multicrisis estructural capitalista.

Francia participó en la creación del Daesh, teóricamente combate sin autorización del gobierno de Damasco en el interior de Siria alegando intereses de “seguridad nacional” pero en la práctica no ha dejado de abastecer con equipamiento y material militar porque su verdadero objetivo es derrocar del gobierno a Bashar al-Assad y colocar un gobierno títere al servicio de las multinacionales galas.

Ahora docenas de muertes y cientos de heridos en París son las dolorosas consecuencias de la criminal política del gobierno Hollande que el día siguiente de los atentados afirma que Francia “declara la guerra a ISIS”.

Pero no lleva bombardeando posiciones del ISIS desde septiembre de este año? Hasta ahora esto era simple apariencia, pura propaganda. ISIS si está siendo golpeado duramente por la aviación militar rusa que abre camino a la infantería del ejército regular sirio y de los destacamentos auxiliares de patriotas, de la Hizbollah libanesa, de las milicias de voluntarios xiitas iraquianos y de la Guarda Revolucionaria Iraniana.

Pero también en el norte por las milicias kurdas del PKK. Esta es la realidad. Las potencias occidentales montaron y apoyan hasta el momento a ISIS. Su derrota será provocada por el pueblo sirio y por las fuerzas que por intereses diversos están interviniendo en su auxilio. La UE en su conjunto,
Francia en particular, no movieron un hilo para detener el genocidio palestino, la masacre de los pueblos de Siria, de Irak o de Yemen. Ahora clama al cielo porque docenas de inocentes son asesinados en París.

Pero unos días antes, la misma organización que reivindicó los atentados, mató a cerca de 50 personas en Beirut y los medios prácticamente no le dedicaron espacio. No es igual morir en Kabul, Alepo, Mossul, Gaza o Mogadiscio que en París, Nueva York, Londres, Berlín, o Madrid.

Las corruptas democracias burguesas occidentales no conceden la misma importancia a la vida de los seres humanos. No es igual morir en Kabul, Alepo, Mossul, Gaza o Mogadiscio que en París, Nueva York, Londres, Berlín o Madrid.

Que grande cinismo los que apelan a los derechos humanos y a los valores de la civilización, pues son los mismos que bombardean, invaden provocan genocidios, éxodos de poblaciones, destrucción de culturas, para apoderarse del petróleo, del as, del uranio, de los acuíferos, del coltán…de las rutas comerciales que abaratan costes como la de los gaseoductos y oleoductos que pretendían atravesar Siria para transportar el petróleo y el gas del Golfo Pérsico.

Y el premio Nóbel de la Paz, el presidente de los EUA, mister Obama, afirma que los atentados de París son un “ataque contra la humanidad y los valores universales que compartimos”.

Él y Hollande, como Camron o Netanyahu son los verdaderos señores de la guerra!! 

Manipulación y doctrina del Shock
No nos dejemos manipular por la conmoción y el chantaje emocional que tenían prefabricado los medios de (des)información masiva y que llegado el momento implementan siguiendo un protocolo perfectamente estudiado.

El terrorismo del Daesh es producto del imperialismo occidental, como los muyahidin o los talibanes fueron promovidos, armados y financiados por los Estados Unidos para derrocar al gobierno progresista y laico del Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA), que en 1979 tuvo que solicitar ayuda de la Unión Soviética para hacer frente a la agresión imperialista.

Quien haya visualizado Rambo III sabrá a lo que me refiero.

La doctrina del shock pretende imponer un estado de conmoción social en el que mediante el miedo neutralizar la capacidad cognoscitiva de las masas, infundiendo una atmósfera irracional de terror.

La doctrina del shock pretende imponer un estado de conmoción social para mediante el miedo meutralizar la capacidad cognoscitiva de las masas, infundiendo una atmósfera irracional de terror y parálisis que facilita la adopción de medidas ultrarreaccionarias y desarma la capacidad de lucha popular al deformar las verdaderas orígenes y responsabilidades de los conflictos.

Esto es lo que ahora pretende imponer el gobierno francés y las burguesías europeas. Merkel, Cameron, Rajoi hoy reproducen el discurso prefabricado de condolencias y firmeza para combatir al terrorismo.

Pero ellos son los que fomentan el terror y el apocalipsis en vastas áreas del planeta!!

Las acciones terroristas de ayer facilitan la adopción de medidas de excepción mucho más complejas de implantar en una coyuntura de “normalidad”.

La militarización social, nuevas leyes que restringen aún más las libertades y facilitan el control social serán las consecuencias directas de los atentados.

Pero también el reforzamiento del racismo, de la xenofobia, en este caso concreto de la islamofobia, como si los que profesan la religión musulmana o los árabes fuesen responsables del fundamentalismo yihadista.

Aquí en Galiza, bien sabemos de esto con las continuas reformas del Código Penal español, la Ley mordaza, la de Seguridad Nacional, la criminalización del independentismo, etc.

Quien realmente gana es el capitalismo, sus élites sin escrúpulos que hablan de paz y extienden la guerra por el planeta, porque mediante el miedo contribuyen a domesticar y alienar aún más nuestras sociedades.

La clase obrera no puede olvidar quien es su enemigo, debe extraer lecciones de como el movimiento obrero fue manipulado tantas veces mediante el cáncer chovinista. Ahora estamos asistiendo a un nuevo capítulo que es preciso desenmascarar.

El camino no es alinearse con PP y PSOE por puro oportunismo táctico electoral.
Galiza, sábado 14 de noviembre de 2015


Para pensar el mundo luego de París. El dolor por unos muertos y la indiferencia por los otros muertos 

BEIRUT (LÍBANO) 12/11/2015 .- Vista de los desperfectos causados por los dos ataque suicidas perpetrados en el suburbio de Burj Barajneh en Beirut, Líbano, hoy 12 de noviembre de 2015.
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) se atribuyó en un comunicado difundido por internet el doble atentado suicida que provocó hoy al menos 41 muertos y 200 heridos en un feudo del grupo chií libanés Hizbulá ubicado en el sur de Beirut. 
EFE/Nabil Mounzer Por Fernando Esteche, Resumen Latinoamericano /Agencia PIA /16 de noviembre 2015.- 
Por algún motivo que resulta curioso e insultante para muchos, el discurso dominante, como tantas otras veces calibrará las muertes de unos como más dolorosas que las de otros.

Así el genocidio armenio o el gitano fueron subvaluados; el genocidio que se acomete por estos días y de manera permanente desde hace años en Palestina; los genocidios y limpiezas étnicas en Africa e incluso en algunos rincones de la Europa Oriental; el genocidio guatemalteco… podríamos ocupar eternas cuartillas con genocidios que no parecerían merecer las lágrimas que sí reciben los puñados de muertos de Occidente.

Un avión de pasajeros ruso es atacado y derribado en espacio aéreo egipcio en el Sinaí, y más allá del estupor vago frente a una noticia en apariencia lejana, no hay suspensión de actividades, no hay líderes que enfrentan conferencias de prensa agobiados, no hay dolor de ese tipo de dolor que nos proponen y nos indican que nos tiene que doler a todos; no hay #hastags, menos se verá la TV embanderada con los colores de Rusia.

Un barrio islámico, Bury al Barayneh, es atacado por bombas en Beirut, como en París, dos días antes de lo de París. Pero se trata de un barrio islámico shiíta. No pasa de alguna crónica de guerra en los matutinos y las agencias mundiales, a pesar de sus decenas de muertos y cientos de heridos.

Atentado en Beirut, 12 de noviembre 2015 
Aquel avión y sus centenares de muertos, aquel barrio de Beirut y sus decenas de muertos, los cientos de muertos palestinos asesinados en operaciones punitivas del ejército israelí de Netanyahu, son parte de la lógica de la guerra, aquella lejana guerra, guerra de otros.

Son víctimas previsibles.
Los muertos de las Torres Gemelas, los muertes de Atocha, los muertos de París, sin embargo, aunque se trate de estados coloniales, guerreristas, agresores, de gobiernos de ocupación con tropas desplegadas en otros países, pareciera ser que son muertos “inexplicables” desde la lógica de la guerra.

O peor, cuando se los pretende “explicar” simplemente como reacción punitiva frente a una agresión o medida determinada como si se tratara de algo excepcional y no de una construcción de agresión y ocupación en desarrollo permanente.

El presidente sirio Al Assad lo dijo luego de condolerse por las víctimas “ahora están viviendo lo que nosotros vivimos desde hace cinco años”. Se lo dice a los que armaron y organizaron a los terroristas en Siria.

¿Quién financió y alimentó al ISIS-DAESH? 
Desde 2012 al menos, el senador norteamericano Ron Paul alertaba diciendo que financiar grupos rebeldes armados en Siria, significaba alimentar grupos terroristas con el dinero de los contribuyentes.

Pronto las armas enviadas a Siria por parte de la CIA, estaban en manos del Estado Islámico. Hillary Clinton, en agosto de 2014, aseguró en una entrevista en The Atlantic, que EEUU apoyó el surgimiento del Estado Islámico (o ISIS por su acrónimo en inglés o DAESH el acrónimo en árabe) al que le asignaron la misión de controlar y expresar el sunnismo en Irak (en su lógica de desmembrar Irak) y controlar la región Siria donde viven los kurdos para también desmembrar Siria. Francia -con el flamante presidente Hollande-, Israel y Turquía armaron, abastecieron y promovieron al grupo representante de al-Qaeda en Siria (Frente al-Nusra) para que enfrentara al Estado Islámico (EI) y promoviera la guerra civil en Siria.

Parece tratarse de un juego maquiavélico pero las propias contradicciones al interior del gobierno de Obama empujaron a sus aliados a orquestar semejantes maniobras para condicionarlo en los tiempos de ejecución de la guerra. Para comprender el surgimiento meteórico de EI hay que remontarse al reclutamiento de la CIA de combatientes islámicos contra la ocupación soviética en Afganistán, en plena guerra fría, donde surgirá Al Qaeda como punto culminante de una extensa política de armar un islamismo político contra tendencias autonomistas o antiimperialistas; así apoyaron y financiaron a la Hermandad Musulmana como estructura para contrarrestar el panarabismo tercermundista de Naser; lo mismo contra el tercermundismo de Sukarno armaron y financiaron Sarekat Islam; Jamaat e islami en Pakistan contra Zulfikar Ali buttoh, y la lista puede extenderse país por país de la región de Oriente Medio.

El EI surge como un pos Al Qeda, preparado y entrenado por el MI6 y el Mossad en el marco de la estrategia de reformulación del mapa geopolítico de medio oriente donde concurren por diferentes razones intereses de EEUU, UE, Israel y Arabia Saudí. La ocupación de Irak y el proyecto de su desmembramiento junto a la idea de construcción de un hogar kurdo auspiciado por los israelíes que sirva de extra-frontera israelí, y el proyecto de caotizar Siria por ser uno de los estados fuertes árabes, facilitarán la emergencia del EI que tendrá como misión táctica ser la facción sunnita iraquí y siria, sostenida por una política de opresión y segregación de la población sunnita en Irak tutelada por EEUU. Maccain isis Senador de EEUU,

John Mc Cain junto a futuros jefes del Estado Islámico reunidos en Siria, mayo 2013 Therry Meyssan será categórico en señalar al senador Mc Cain como uno de los articuladores y vector financiero de DAESH.

Fotografías publicadas sin autorización oficial muestran al senador norteamericano junto a Salim Idris (jefe del Ejército Libre de Siria-ELS) e Ibrahim bin Awad bin Ibrahim al Badri, hoy máxima autoridad del EI, alias Abu Bakr, abastecido formidablemente con armamento y entrenamiento cuando era miembro de lo que la CIA consideraba el ala moderada del ELS. 

El investigador francés señalará “En el terreno no había ninguna diferencia entre el Ejército Libre Sirio, el Frente al Nusra o el Estado Islámico. Todas esas organizaciones se componen de los mismos individuos y estos cambian constantemente de bandera” recibiendo triple financiamiento para desarrollar la misma táctica de caotización”.

El apoyo logístico nombrado como Misión Humanitaria israelí a los terroristas del EI es elocuente y contundente prueba de lo que se viene sosteniendo. El propio régimen de Israel ha evacuado del teatro de operaciones, trasladado y atendido a 1300 terroristas que resultaron heridos en Siria, en un hospital en la ciudad de Safed, en el norte de los territorios ocupados palestinos, visitados por el propio Netanyahu.

Netanyahu estrecha manos con terrorista sirio internado en hospital de Israel donde se repone, febrero 2015

Bombardeos con imprecisión quirúrgica
Las operaciones de apariencia punitiva contra el terrorismo del EI llevadas adelante por EEUU a través de bombardeos masivos tuvieron la im-precisión propia de una cirugía compleja.

Salvo algunos blancos propiamente militares del EI, los bombardeos no parecen tener otro objetivo que responder a una construcción de representación de la lucha contra el terrorismo internacional, pero sucedáneamente a mantener en los términos y terrenos definidos a la experiencia degenerada del EI

Por otra parte han servido para destruir infraestructura de Irak y Siria y condicionar su dependencia tecnológica con quién pretenderá sanear la eventual posguerra o situación de pacificación de las zonas y garantizarse además el privilegio del saqueo.

La intervención de Rusia con sus certeros ataques a la infraestructura logística militar de EI demuestra la falacia de los bombardeos pentagonales. Rusia, a diferencia de su desidia frente a la situación del Magreb -puntualmente su desidia y el dejar hacer en la ocupación y posterior destrucción de Libia- parece haber comprendido que su propio desarrollo y existencia se resolverán en los combates de Siria.

Es interesante atender el tardío apoyo europeo, especialmente el tardío apoyo francés, en las lógicas pseudopunitivas contra el EI que recibió el Pentágono.

Una vez con la intervención efectiva de Rusia, que además fortalece las posiciones propias del gobierno de Al Assad (otro de los objetivos de OTAN), y arrima el RATS (oficina antiterrorista) de la Organización de Cooperación de Shangai y la OCS (tratado de seguridad colectiva) a los bordes de Europa, al Mediterráneo; tanto EEUU, Francia, Alemania e Israel han desplegado y activado distintas situaciones dormidas para construir un escenario posible que les permita una intervención de contención ante el efectivismo y despliegue ruso (eventualmente sino-ruso) en la región.

Francia, la OTAN, necesitan la excusa moral para intervenir directamente en Siria, si pudieran con el auspicio del Consejo de Seguridad de ONU que limite y controle el autonomismo ruso.

La excusa in-moral
Desde Cicerón hasta el Medioevo con la idea de Guerra Justa y las tesis tomistas que configuran la noción de la misma; Vitoria, de Soto, Molina, Schmit, Kant y tantos otros, desglosaran argumentos en los que aparecerá de manera omnipresente la noción de injuria y legitimidad del injuriado.

Desde el incidente Maine para entrar en la Guerra de Cuba y hacer del Caribe el Mare Nostrum norteamericano, pasando por el asesinato de Francisco José, Pearl Harbor, armas químicas inexistentes, World Trade Center, etc, resultará inevitable encontrar episodios de agresión magníficos que justificarán moralmente las posteriores incursiones militares que resultarán desproporcionadas respuestas a estos supuestos ataques.

La idea de la excusa moral es la que alimenta las tesis conspirativas pero de cumplimiento histórico que sostienen que semejantes situaciones pudieron evitarse y sin embargo, en la intención de construir el argumento que justifique la Guerra Justa se sucede lo que los aparatos de prevención podrían evitar.

No se trata siempre de autoatentados como se describe en la más vasta historiografía sobre el incidente del Maine en La Habana, pero sí de la facilitación de la situación.

Lo inmoral emerge cuando los gobiernos y los aparatos estatales pudiendo evitarlo permiten la agresión a sus intereses y poblaciones. Mientras la infernal maquinaria mediática reproducirá una y otra vez la siniestra mirada que justificará bombardeos, invasiones, estigmatizaciones, etc.

Seguridad contra La Libertad
Desde el Act Patriot pos 11 de septiembre, en adelante, los paquetes legislativos hacia el interior de las metrópolis fueron crecientemente represivos en una nueva dimensión de construcción de Orden y Seguridad, dos categorías que además los filósofos políticos de este nuevo orden explicarán que colisionan con la idea de Libertad. Limitar la libertad, dirán, es el precio para conseguir seguridad. Barren con todos los derechos civiles, sociales y culturales.

Así convertirán las ciudades en enormes panópticos, que el mismísimo Orwell no pudo imaginar, y cuyos objetivos de vigilancia y control son las poblaciones de los suburbios periféricos urbanos donde se alojan viejos migrantes y nuevos migrantes, en lo que el discurso oficial podrá identificar como refugios y territorios proclives a la formación del resentimiento antimetropolitano.

¿Hay un nuevo Yalta? 
Algunas señales de la política mundial parecerían indicar la existencia de un nuevo Yalta secreto o implícito. El acuerdo 5+1 redunda en una tregua que además reorganiza las relaciones de poder en Medio Oriente reconociendo en Iran su carácter de potencia regional y actor político de la región.

La hasta hoy aparente resignación a la operación de desguace que desarrollaron estos últimos años en Siria, con una inmutable conducta frente a la decisión rusa (secundada por sus aliados de Asociación de Shangai) de frenar y destruir el terrorismo del EI; los acuerdos con Cuba; las conversaciones de Paz en Colombia; los acuerdos de EEUU con China; las resoluciones en Europa Oriental con el caso Ucrania y Novorossia.

Todo parecía encaminarse a una suerte de tregua temporal del altamente inestable equilibrio mundial donde además los bandoleros mercenarios del EI quedaban destinados al basurero de la historia frente al estancamiento táctico del que no puede desembarazarse a pesar de los ingentes apoyos que recibe de todo Occidente.

Puede ser entonces que exista implícitamente un nuevo Yalta, donde cada región del mundo ha sido repartida entre las metrópolis poderosas, puede ser que esa sea la manera temporal en que el imperialismo norteamericano pretenda ganar tiempo para no terminar de desbarrancar en su cuestionado liderazgo unilateral, liderazgo que ya perdió en lo comercial, que peligra en lo financiero y que sostiene con lo militar.

Puede ser que Francia tenga su propio juego, que Alemania el suyo, o que sean simples alfiles o caballos del juego norteamericano; que hayan forzado una situación para contener a los rusos en su intento de desplegarse en el mediterráneo a través de Siria.

De lo que se trate no me quedan dudas que es siniestro. Que traerá más y más tragedia. Que evidencia la imposibilidad civilizatoria de resolver una nueva situación frente a la decadencia imperialista que no sea mediante una gran catástrofe global. Es también, fundamentalmente, la crisis del capitalismo.

En esta época en que curiosamente han vuelto a cobrar valor las palabras episcopales, aquella epístola de juan XXIII titulada Pacem in Terris va derecho al museo de las vanidades y se enfrenta con las reflexiones del Papa latinoamericano que sabe que hay una tercera guerra mundial en desarrollo, sólo que por ahora de otro tipo.

Pero no se pueden negar ni dejar de ver los muertos, muertos iraquíes, afganos, sirios, libios, egipcios, pakistaníes, palestinos, y los occidentales claro, que se lloran más que todos los demás aunque resulten menos.
@estechefernando
Fernando Esteche es Doctor en Comunicación Social, Profesor Relaciones Internacionales (UNLP), Secretario Político de la organización política MPR Quebracho (Argentina).



Arrestos y allanamientos en Francia tras ataques en París Francia-policías 
Resumen Medio Oriente/Prensa Latina, 16 de noviembre de 2015 – 

Las fuerzas del orden realizaron en las últimas horas allanamientos y detenciones de personas en varios lugares de Francia como parte de lo que denominaron una operación antiterrorista.

A poco más de 48 horas de los ataques perpetrados en esta capital, fuentes gubernamentales detallaron hoy que se llevaron a cabo 168 registros en el contexto del estado de emergencia decretado que derivaron en 23 detenciones y la incautación de 31 armas.

Asimismo, se impusieron 104 arrestos domiciliarios a individuos fichados por los servicios de seguridad.

El primer ministro Manuel Valls declaró a medios locales que la amenaza terrorista sigue activa y que los terroristas podrían atacar de nuevo en Francia y Europa.

Las autoridades saben que los atentados del viernes fueron planeados en Siria y que nuevos ataques están siendo preparados, subrayó. Entretanto, prosigue la investigación abierta tras lo ocurrido.

Cinco de los siete terroristas que ejecutaron los sangrientos ataques ya fueron identificados, comunicó la Fiscalía.

Uno de ellos actuó en el Estadio de Francia y llevaba un pasaporte sirio a nombre de Ahmad Al Mohammad, nacido en la ciudad siria de Idleb el 10 de septiembre de 1990.

La Fiscalía precisó que resta verificar la autenticidad de ese pasaporte, pero que las huellas tomadas a Al Mohammad corresponden con las de una persona que llevaba el documento y que fue objeto de un control de identidad en Grecia a comienzos de octubre.

El segundo es Samy Amimour, uno de los asaltantes de la sala de conciertos Le Bataclan. Nació el 15 de octubre de 1987 en París. Anteriormente fueron identificados otros dos kamikazes franceses que participaron en los ataques.

Ambos individuos residían en Bélgica. Uno de ellos, de 20 años de edad, es el autor de uno de los atentados suicidas cometidos en los alrededores del Estadio de Francia.

El otro, de 31 años, se hizo explotar en el boulevard Voltaire, en el este de la ciudad.

El primero que identificó la policía científica fue Omar Ismail Mostefai, de 29 años, quien también era miembro del equipo terrorista que actuó en la sala de conciertos.

Unido a ello, la policía francesa lanzó una orden de búsqueda y captura contra un hombre identificado como Abdeslam Salah por su presunta implicación en los hechos.

Salah tiene 26 años, nació en Bruselas y mide 1,75 metros de altura, según la nota divulgada en la que se pide que quien tenga alguna información, contacte a las autoridades.

Acorde con los datos más recientes, al menos 129 personas murieron y 352 resultaron heridas (de ellas 99 en condiciones muy difíciles) durante las explosiones y tiroteos ocurridos en París, reivindicados por al autodenominado Estado Islámico.

Este lunes, a las 12:00 hora local, se guardó un minuto de silencio en todo el país en homenaje a las víctimas mortales.


Hollande extiende el Estado de Emergencia y convoca a modificar la Constitución para “combatir al terrorismo” 
Resumen Latinoamericano, 16 de noviembre 2015.- 

El presidente francés confirmó ante el Parlamento que los ataques terroristas del viernes “fueron pensados en Siria, planificados en Bélgica y llevados a cabo con complicidad francesa” y aseguró que las 132 muertes “inocentes” fortalecieron “la determinación de ir contra el terrorismo”, por lo que reinvindicó el bombardeo ordenado ayer.

Hollande le pidió a los legisladores que acepten rápidamente la extensión del Estado de Emergencia y modifiquen leyes en materia de seguridad e información, como también dos artículos de la Constitución.

“La lucha contra el ISIS nos movilizará por un largo tiempo”, anticipó. Hollande no descartó revisar la política migratoria para “exiliar a quienes representan una amenaza”, aunque reconoció que “franceses mataron a franceses” durante los ataques.

El mandatario confirmó que Francia será la sede de la Cumbre del Clima, a pesar de las amenazas.

En un discurso ante los diputados y senadores franceses reunidos excepcionalmente en Versalles, Hollande sostuvo que los atentados estaban destinados a “causar el horror para dividirnos e impresionarnos”, pero adelantó que Francia “intensificará sus operaciones en Siria” en respuesta a los atentados.

“Continuaremos esos ataques en las próximas semanas”, insistió tras felicitar a las fuerzas aéreas por la misión ordenada ayer, en la que diez bombarderos destruyeron un centro de informaciones del ISIS en Siria.

Hollande precisó que el portaaviones “Charles de Gaulle” será trasladado el jueves al Mediterráneo oriental para triplicar la capacidad de Francia en la zona.

Además, Hollande informó que viajará a Estados Unidos y Rusia “en los próximos días” para hablar con los presidentes de esos países, Barack Obama y Vladimir Putin sobre el combate contra el Estado Islámico.

“Lo que necesitamos es una acción común de todos los que combaten al terrorismo” y “Siria se ha convertido en la fábrica de terrorismo más grande del mundo”.

“En Siria, buscamos incansablemente una solución política, en la que Bashar al Asad no puede constituir una salida, pero nuestro enemigo en Siria es el ISIS”, dijo el mandatario. 

Hollande pidió también convocar una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU que culmine en una resolución que exprese la determinación de la comunidad internacional para combatir al EI.

El objetivo “no debe ser contener, sino destruir al EI”, insistió. Además, Hollande confirmó que la Cumbre del Clima no se mudará de Francia y en ese instancia cientos de mandatarios de todo el mundo “afirmará su lucha contra el terrorismo”.

Según el presidente francés, los atentados supusieron también un ataque a los valores de Francia.

“Son una agresión contra nuestro país, nuestros valores, nuestros jóvenes y nuestro estilo de vida”, añadió.

El mandatario francés calificó a Francia como “la madre patria de los derechos humanos” y sostuvo que los integrantes de ISIS “no pertenecen a la civilización”.

“Nuestra democracia ha superado a muchos enemigos peores que estos abominables asesinos”, resaltó.

El jefe de Estado volvió a indicar que el país “está en guerra” y en ese contexto le solicitó a ambas cámaras del Parlamento prorrogar por tres meses el estado de emergencia en Francia y aprobar una reforma constitucional para luchar “contra el terrorismo”.

“La necesidad de destruir” al grupo Estado Islámico “es un tema que concierne a toda la comunidad internacional”, sostuvo Hollande ante los senadores y diputados franceses.
Envío:ResumenLatinoamericano

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