7 de noviembre de 2015

MENDOZA: EL GOBERNADOR DE SAN JUAN DIJO: "LOS REPRESORES NOS CAGABAN A PALOS".

Viernes, 06 de noviembre de 2015
“Los represores nos cagaban a palos”, dijo el gobernador de San Juan 

"Primero apresaron a mi padre, después a mi hermano y finalmente a mí. Estuve nueve meses y diez días. La memoria, la verdad y la justicia sin rencores nos harán crecer”
Por José Luis Verderico
verderico.joseluis@diariouno.net.ar
El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, César, su hermano, el padre de ambos, Ricardo César Gioja, y el empresario mendocino Mario Lingua –alma mater del PASIP ubicado en Palmira– fueron algunas de las víctimas de la represión en la provincia cuyana.

Ya enterado, de la situación procesal de Kaliciñski, el primer mandatario sanjuanino relató, vía telefónica, aquella grave experiencia.

“Primero detuvieron a mi padre y después a César, cuando fue a pedir por él. Cuando ocurrió el golpe militar yo estaba en Buenos Aires, haciendo gestiones con el gobernador Eloy Camus, en mi rol de interventor del Instituto de la Vivienda de mi provincia.

Regresé en tren y me guardé el fin de semana, hasta que fui detenido un lunes en la oficina, adonde había ido a dejar mi renuncia y a saludar a los empleados”, relató Gioja desde San Juan, en una entrevista con motivo de la detención del padre de la Reina Nacional de la Vendimia 2012.

Cuando fue secuestrado Gioja tenía 25 años, ya estaba casado y era padre de un hijo. Era parte de la Juventud Peronista: “Me tenían como bochinchero y quilombero, adentro y afuera.

Y sí, yo era tal cual”. Estuvo cautivo durante nueve meses y diez días tremendos. Inolvidablemente dolorosos, de supervivencia absoluta. “Estos tipos nos tenían vendados, encapuchados, nos golpeaban y torturaban...

Perdíamos la noción del tiempo, del día y de la noche. Nos cagaban a palos durante los interrogatorios. Nos ponían contra la pared”. Pasó el primer día y medio de secuestrado en la sede central de la Policía de San Juan. Después lo llevaron a la cárcel de Chimbas.

A esa altura, el hermano César había sido llevado a La Plata y el padre de ambos había recuperado la libertad.

Confirma José Luis Gioja que el derruido edificio de la Legislatura provincial, el sector bajo de la tribuna oeste del estadio Parque de Mayo y las instalaciones del RIM22 fueron utilizados como centros de detención y tormentos.

“Nos pasaban la comida por debajo de las puertas y nos espiaban por las mirillas. Cada tanto –recordó Gioja–, venían algunos que se las daban de buenitos para conversar, pero sólo querían sacarnos información. Eran de los servicios (de Inteligencia)”.

Recuperó la libertad en los primeros días de enero de 1977. Al padre le avisaron que a uno de sus dos hijos lo iban a liberar. “Todos creyeron que era a César, pero se trataba de mí”.

El segundo hijo de José Luis Gioja nació en junio de 1977 y fue concebido durante las visitas íntimas.

La esposa y madre pasó momentos de extrema tensión emocional durante la dictadura, ya que los grupos militares y parapoliciales irrumpieron en la casa familiar.

–¿Cómo fue ese momento?
–Mi padre y mi cuñado fueron a buscarme. Hacían como cuarenta grados y a eso de las tres de la tarde terminamos comiendo unos fideos en la casa de mis padres. Después recuerdo, cómo podría olvidarlo, con mi esposa nos sentamos en una plaza a tomar un helado de Soppelsa y a mirar los autos que pasaban.

¿Qué increíble, no?

Mirar autos... Algo tan sencillo como eso era como una fiesta después de haber estado preso y torturado. La libertad, y a eso quiero ir con este comentario, es un bien muy preciado que valoramos sólo cuando la hemos perdido”.
Fuente:DiarioUno

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