Viernes, 27 de noviembre de 2015
Juicios de lesa humanidad incuestionables
Por Gustavo De Marinis
demarinis.gustavo@diariouno.net.ar
Los juicios por delitos de lesa humanidad en la Argentina son incuestionables y los argumentos de los que los cuestionan, sobre todo en los últimos días, son fácilmente rebatibles.
En primer lugar lo que se investiga y se juzga es un genocidio del que fueron víctimas miles de argentinos.
Enmascarada bajo el nombre de lucha antisubversiva la represión arrasó no sólo con los integrantes de las organizaciones rebeldes y/o armadas, sino con cualquier persona que las mentes de los verdugos considerara sospechosa.
Por eso se cuentan entre los desaparecidos a profesionales de todos los rubros, estudiantes, militantes políticos, jubilados, docentes, empresarios, gremialistas, trabajadores, niños y la lista sigue.
El genocidio no hizo distingos. Pergeñó un plan sistemático que se valió de un aparato organizado de terror para actuar en la ilegalidad y la clandestinidad. A las personas que capturó no las detuvo, las secuestró.
Tampoco las juzgó sino que las encerró, las escondió en más de 350 centros clandestinos distribuidos en todos el país, las torturó, las atacó sexualmente, les robó, les quitó sus hijos, las mató y las desapareció.
En segundo lugar, los juicios por delitos de lesa humanidad dan todas las garantías constitucionales de defensa. No hay Consejos de Guerra con falsos defensores, hay tribunales compuestos conforme a derecho, a lo que marca la ley.
Todos los imputados tienen defensores, privados u oficiales y cuentan con todos los derechos, absolutamente todos, igual que quienes resultaren condenados. Entre esos derechos está el del arresto domiciliario al que acceden quienes demuestran que no están en condiciones de salud para permanecer en una cárcel.
Cómo será que esta semana en Buenos Aires hasta se permitió a uno de los represores que haga caminatas.
En tercer término estos procesos judiciales son reparadores para las víctimas, contribuyen al esclarecimiento de la verdad y terminan con la dañina impunidad de la que gozaron los autores del horror.
En cuarto lugar ha quedado palmariamente demostrado durante 39 años que nunca nadie de Madres, HIJOS, Familiares, Asociación de ex Presos, militantes, allegados, animó siquiera un atisbo de venganza.
Los reclamos siempre fueron pacíficos y jamás alguien intentó justicia por mano propia.
Es obvio que estos cuatro puntos aquí enumerados los conoce (o los ha conocido ahora) el presidente electo Mauricio Macri.
Por eso seguramente expresó su compromiso para la continuidad de los juicios.
Mucho más conocen estos conceptos los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que desalentaron –su presidente, Ricardo Lorenzetti y Elena Higton de Nolasco– cualquier posibilidad de interrumpirlos.
Es claro pues que los juicios por delitos de lesa humanidad son incuestionables.
Fuente:DiarioUno

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