Vale la pena aclarar que aunque la clausula RUFO se encuentre vencida, el riesgo latente por nuevos juicios constituye un problema real. El acuerdo con los buitres abre la posibilidad de nuevas demandas. Así como Griesa basó su sentencia en una interpretación inversa del pari passu, la Argentina no está exenta de encontrarse con otro Griesa que haga lugar a algún reclamo de aquellos que hoy se ven perjudicados porque entraron en las reestructuraciones. Vale recordar que Griesa consideró que la ley cerrojo implicaba el tratamiento perjudicial para algunos bonistas por significar un impedimento en la negociación (cosa que no sucedió dado que el canje siempre estuvo abierto a todos los bonistas). Para resolver esta controversia, el juez neoyorquino sentenció a favor de los buitres concretando allí el verdadero tratamiento diferencial: exigió pagar en efectivo al 100%.
Tal como se mencionó durante años, el problema es la interpretación particular de Griesa que expresa su favoritismo por los buitres.
Siguiendo el criterio del estudio Cleary, Gottlieb, Stenn & Hamilton que representan a la Argentina, Griesa nunca hubiese sentenciado en contra de nuestro país.
Hernán Letcher - Julia Strada Centro de Economía Política CEPA www.centrocepa.com.ar |
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