Resumen Latinoamericano / 5 de octubre de 2018 / Inés Hayes, América XXI
Mujeres y varones de Argentina realizaron una charla debate, como parte del acampe contra el proyecto de Ley de Presupuesto 2019 del Gobierno, en la que se analizó cómo afecta el ajuste en la vida cotidiana de las mujeres.
El panel estuvo coordinado por Silvia León, Secretaria de Género de la CTA Autónoma e integrado por Karina Almirón, trabajadora despedida del Hospital Posadas, Mariana Rivolta, del Idep, Lucía Marterote y Victoria Gallo, del ELA y Betina Müller, del Foro Feminista contra el G-20.
Frente al Congreso y en círculo, mujeres y varones de diferentes sectores de trabajo, se dieron cita para debatir cómo afecta el recorte presupuestario en la vida diaria de las mujeres, porque somos las mujeres las que sostenemos las dobles o triples jornadas de trabajo, los trabajos de cuidado que no se pagan y son invisibilizados, quienes nos encargamos de los comedores y también somos las mujeres las que seremos más perjudicadas con las políticas de ajuste.
Silvia León, Secretaria de Género de la CTA Autónoma, presentó el panel y dijo que simultáneamente con esta mesa, está teniendo lugar en Buenos Aires el Woman 20, donde están las mujeres que sostienen el ajuste y que participan del G-20, pero “nosotras hemos tomado la decisión de caminar otro camino, denunciando el ajuste y organizándonos para la resistencia y la ofensiva. Es mentira que hay un crecimiento en las políticas de género: lo que trae atrás es mayor precarización y pérdida de derechos de las mujeres. Para nosotras y nosotros es sumamente importante que en el presupuesto esté lo que el movimiento de mujeres en las calles venimos peleando y construyendo y que hemos logrado vencer la gobernabilidad en el Congreso por el derecho al aborto. Es fundamental que aparezca claramente la falta de inversión del presupuesto”, explicitó la dirigente.
Luego, Mariana Rivolta, del IDEP manifestó que “este es un presupuesto que resulta confuso. Cruzando todos los ministerios, nos fuimos encontrando, por ejemplo que en el Poder Legislativo, no hay nada concreto en relación a la problemática de género. Después aparecen en otros ministerios, sobre todo en Seguridad, el nombre de acciones con perspectiva de género, pero no se detalla a qué se refieren. Hasta septiembre, los presupuestos adjudicados a género, se utilizaron entre el 20 y el 40%. Estamos abajo del 1% de lo que se va en intereses de la deuda”.
Lucía Marterote, del ELA dijo: “Nosotras vimos que en el caso del Inam, aunque hay un aumento en términos nominales, teniendo en cuenta la inflación, no es real. Otro tema, son los refugios para las situaciones de violencia, desde 2016 a la fecha no es posible visibilizar cuáles son los recursos para ellos. Según lo que declara el propio Gobierno, para el pago de los intereses de la deuda se destinará un 15%, lo que equivale al presupuesto de 5 Ministerios”.
Por su parte, Victoria Gallo, también del ELA, agregó: “En la medida en que crece el pago de intereses, se reducen las partidas presupuestarias para políticas sociales. El problema es que si pensamos el presupuesto como los servicios del Estado, lo concreto es que va a ser menos en materia de derechos y más en intereses de la deuda. Cuando uno recorta partidas de salud, de educación, termina pasando que las mujeres que nos ocupamos más de los trabajos no remunerados, padecemos más el achicamiento del Estado porque eso sobre carga nuestras espaldas”.
Betina Müller, del Foro Feminista contra el G-20 se preguntó qué tienen que ver las mujeres del G20 con el presupuesto, y explicó las razones de ser el G-20: “Cuando nace el G-20, nace para estabilizar el sistema financiero internacional, lo que significa que todos los países del mundo deberían funcionar con las recetas de los organismos multilaterales de crédito”.
Müller destacó además que la idea del G-20 es que el futuro del trabajo sea en plataformas, “alejados y alejadas de otros y de otras para no poder organizarnos. Están recortando muchos puestos intentando sustituirlos a través de plataformas, estableciendo el gobierno electrónico, la salud, el comercio electrónico, llevar todo al espacio virtual. Siempre, las que más sufrimos somos las mujeres, pero para denunciar todo esto vamos a estar en la calle del 25 de noviembre al 1 de diciembre para decir no en nuestro nombre y no al G-20”.
Silvia León señaló que “el ajuste tiene cara de mujer porque se están recortando políticas centrales, de salud, de cuidados, de pensiones, de educación, salvo en los lugares como fabricaciones militares, en el resto de los ministerios y lugares, la mayoría de las despedidas hemos sido mujeres”.
Para finalizar las exposiciones tomó la palabra Karina Almirón, trabajadora triplemente despedida del Hospital Posadas: “Las mujeres sufrimos doblemente los despidos porque somos sostenes de hogar, estamos siendo doblemente atacadas. Se cerraron muchos jardines maternales en muchos lugares del Estado. No es casual que ahora que las mujeres salimos, tomamos las calles, peleamos por nuestros derechos, no es casual que justo ahora nos quieran mandar a trabajar a nuestras casas, en computadoras porque la calle es el lugar donde socializamos, nos organizamos, no es casualidad que desde que pelamos por el aborto legal nos quieran mandar a nuestra casa”.
Ante el aplauso y la complicidad de todas las presentes, Almirón dijo además que si se aplica este presupuesto no vamos a poder acceder al aborto no punible, ni a los métodos anticonceptivos. Y para ponerle cara al ajuste contó el caso de una mujer real, de carne y hueso: “María no tiene obra social, no tiene trabajo, tiene 2 hijos, la semana pasada se descompuso. En la salita de su barrio no pudieron darle respuestas, la llevaron al Posadas y tuvo un aneurisma cerebral, pero no la operaron, le dijeron que no había insumos. El director mandó a llamar a los familiares y los mandó a pedir los insumos al Ministerio. Hoy María está en coma, con muerte cerebral. Esto es criminal. El recorte es sobre las pobres y sobre los pobres y por eso tenemos que frenar este recorte en las calles”.
Claudia Baigorria, Secretaria General Adjunta de la CTA-A, señaló: “Siempre somos las mujeres las que sobrecargamos nuestras jornadas. Somos las mujeres quienes sostienen las ollas en los merenderos y comedores, que cada vez se llenan más y tienen menos valor nutricional. Están comprometiendo a los sectores más vulnerables. Esta carpa tiene que ver con una visibilización frente al Congreso para decirles a los diputados y diputadas que no se atrevan a votar a favor de este presupuesto de hambre y de ajuste”.
También estuvieron presentes Clarisa Gambera, Silvia Bergalio, Lidia Meza, Cynthia Pock, Viviana García, Olivia Ruiz, Miriam Liempe, Yanina Grismau, Eli Farías y Alejandra Brillante, entre otras compañeras.
El panel terminó con todas las mujeres en ronda repitiendo el mantra: ¡Nos tienen miedo porque ya no tenemos miedo, el miedo, que arda!
El cierre fue a pura murga uruguaya con Les Payases de Overol.
La CTA-A participó del Foro Feminista contra el G-20
También en el Congreso, frente al acampe de la CTA-A, cientos de mujeres argentinas de diferentes movimientos feministas se movilizaron para rechazar el denominado Woman 20.
“Nos quieren en nuestras casas, nos quieren despedidas, nos quieren precarizadas, nos quieren aisladas, pero no lo vamos a permitir, seguiremos construyendo la unidad de las mujeres trabajadoras”, dijo Yanina Grismau, secretaria de la CTA-A de La Plata y Ensenada, invitada a participar en la mesa sobre Violencias Económicas.
(Fotos: Fabian Piedras – Inés Hayes es periodista, docente universitaria y directora de la Secretaría de Comunicación de la CTA Autónoma)
Resumen Latinoamericano / 5 de octubre de 2018 / Silvana Melo, APe
(APe).- La Ciudad Autónoma de Buenos Aires sacude su título grandilocuente en las espaldas de los que sobran. Esta semana se vistió de luces y oropeles para recibir los Juegos Olímpicos de la Juventud y no se cambiará hasta noviembre, cuando las cabezas mundiales del capitalismo, coronadas en el G20, se sienten a comer barbacoa en el Sheraton. O en el Four Season. Desde donde se ve, clarita y contundente, la Villa 31.
Cuatro mil niños y adolescentes de 15 a 18 años, de 206 países, vivirán en la villa olímpica y pasearán la antorcha por el centro de la ciudad, ese del que serán desalojados sin piedad los malabaristas de la miseria, los que dejan a San Cayetano en los parabrisas a cambio de una moneda, los que limpian vidrios y ópticas compulsivamente, los que aún no caminan y son cargados por sus padres que, entre los autos dibujan un círculo con el pulgar y el índice, los que se cuelgan de las polleras de sus madres mientras ellas recitan su letanía de una ayuda por favor en los pasillos de los subtes, los que se crían bajo los puentes, los que amanecen en la vereda y se peinan sin espejo para ir a la escuela con la esperanza de ligar un desayuno. Es decir, los chicos y chicas de acá, que serán cesanteados esta semana para que no oscurezcan los brillos ni se manche la capa.
Pocos días antes, el horror presupuestario recortaba 450 millones de Desarrollo Social -casi 127 millones de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia-, para transferirlos a la policía federal. La primera infancia, la más vulnerable, la que no sobrevive sin sostén, la que está sola de toda soledad en asentamientos y en la mismísima calle, a merced de todos los monstruos, como otras seis mil personas que, negadas por los que gobiernan, reciben los granizos en la cabeza y en el alma, se empapan y se enferman cuando llueve, les cae la helada en un presente continuo atroz en las noches de invierno, el viento les lleva los techos de plástico, sus propios coexistentes de la calle, la policía y los funcionarios les barren su patrimonio, les roban, los cargan en los contenedores, los tiran a la basura.
Seis mil trescientos que cuentan organismos privados contra los 1097 con los que insiste el gobierno porteño en una nube donde no existe la criminalidad del hambre, el desalojo, el ajuste feroz y una desigualdad que se saca de encima el descarte y lo deposita en las bolsas negras de la gente residual. El golpe de gracia lo dará la policía o los hospitales en ajuste extremo o el hambre que dispara en la nuca.
Si se salta una frontera invisible, cuando la CABA se vuelve provincia y no hay Juegos ni G 20, ahí no más, a cuadras, a minutos, casi el 64 % de los niños tiene déficit de vivienda. Casi un 40% depende de los comedores escolares para una alimentación básica y escuálida. El 55% es pobre.

A veces saltan la frontera con dos naranjas y las arrojan al cielo y las atajan porque vuelven, siempre vuelven. Por obra y gracia de la gravedad y de la esperanza.
Pero en estos días serán desalojados otra vez. Como sus familias que salen a investigar la basura para ver qué descartan los otros. Para volver y armar una cena en un hall bancario o en la esquina con escalones y persiana baja. Los que no tienen la calle atravesada en sus vidas pero que la pérdida de trabajo formal o de changas, la suba de los alquileres y los servicios inalcanzables les cerraron las puertas en la nariz.
Son unas 16 mil las personas que se calculan en la calle o en el cordón de la vereda, a punto de bajar. Inquilinos de hoteles, ocupas, presos a punto de salir, habitantes de villa al borde de ser desalojados, ocupantes de terrenos en asentamientos. Que terminan compitiendo con la voracidad de los gobiernos que pretenden esos mismos terrenos para negocios inmobiliarios.
Pero ya no queda ni suelo para vivir. Ni tierra para caerse muertos. Y hasta la baldosa donde se sientan a ver pasar a la gente que no los ve será ocupada estos días por la fiesta de los pocos. Por la 9 de Julio cortada e iluminada, por los atletas de cuerpos cuidados y alimentación delineada. En los que se mirarán tal vez los niños de los confines, desde los confines. Para tener bien en claro qué no les permitirán ser jamás.
El increíble testimonio de un exalumno sobre la violencia machista en el Nacional Buenos Aires
5 octubre 2018
Uno de los docentes acusados la semana pasada por un grupo de egresadas ya había sido denunciado en 1992. El colegio no hizo nada. Los alumnos planearon entonces una vendetta. Y uno de ellos terminó expulsado por eso. Ahora, cuenta a Página/12 los detalles de esa historia.
Gabriel Delisio, ayer, frente al Colegio Nacional Buenos Aires del que fue echado en 1992.
Imagen: Jorge Larrosa
En 1992, el profesor de Matemática Jorge Blumenfarb, uno de los docentes aludidos por las egresadas del Colegio Nacional de Buenos Aires en su manifiesto, ya había sido denunciado por el mismo comportamiento de abuso de poder y violencia machista sistemática por sus estudiantes de 4° año, 2ª división. Y también fue encubierto por las autoridades de la institución. En ese momento, el rector era Horacio Sanguinetti, quien tuvo la gestión de mayor duración en la historia del CNBA, entre 1983 y 2007. Blumenfarb mostraba en aquel tiempo la misma conducta discriminadora y sexista en el aula que mencionaron las ex alumnas en la explosiva denuncia que leyeron durante la ceremonia de graduación, una semana atrás. También hostigaba a los varones con comentarios sexuales, según la acusación que hicieron en 1992 estudiantes del Colegio. “En aquel entonces chocamos contra una pared al denunciar el hecho en la institución”, reveló a Página/12 Gabriel Delisio, uno de los alumnos que lo acusaron en ese tiempo. “Parece mentira que sea un calco del recorrido que hicimos con mis compañeres hace 26 años: recurrimos al regente y al vicerrector para denunciar lo que hacía Blumenfarb. Las personas que podían ayudarnos nos decían que no se podía hacer nada. Nos deslizaron que podíamos tomar acciones por nuestra cuenta, pero no por la vía institucional”, contó Delisio, que actualmente es docente en la Facultad de Arquitectura de la UBA –donde también da clases Blumenfarb–, es consejero directivo y secretario adjunto del gremio docente AGD. Sumidos en la impotencia, buscaron cómo escarmentarlo colectivamente, pero Delisio resultó el único sancionado y terminó expulsado del CNBA. Esta semana se contactó con la dirección de Derechos Humanos del Rectorado de la UBA y se ofreció a declarar en el marco de la investigación que encaró el organismo a partir de la denuncia de las egresadas. Además, aportará documentación –a la que tuvo acceso este diario– que prueba el amparo y la protección que le brindaron a Blumenfarb las autoridades del CNBA un cuarto de siglo atrás.
Entre la documentación que guarda el ex alumno y mostró a Página/12, hay una carta firmada por 17 madres y padres de esa camada, que fue entregada al rector, donde se detallan las conductas sexistas e inapropiadas de Blumenfarb y le piden que sea investigadas: comentarios sexuales a mujeres y varones, y sobre sus atributos físicos. Habitualmente, además, hacía pasar a las alumnas al pizarrón tras lo cual, él o “un ayudante” corría el escritorio para que los demás le vieran el culo mientras Blumenfarb hacía de comentarista, entre otras situaciones. Las mismas escenas que describieron ahora las ex alumnas, lo que haría suponer que desde hace más de un cuarto de siglo se repiten en sus clases. Esa carta de los padres y madres, dirigida a Sanguinetti, tiene fecha del 1º de marzo de 1993: “De acuerdo a lo conversado con Ud. y el profesor Potenze (N. de R. quien en la práctica presidía la Asociación de Profesores del CNBA) en la reunión realizada el 26 de febrero pasado solicitamos que se investiguen los hechos mencionados en la nota adjunta, a fin de tomar las medidas que considere pertinentes con respecto al profesor Blumenfarb, y así sean presentadas al Tribunal de Etica del Colegio”, dice la nota de puño y letra.
Según contó Delisio, nunca Blumenfarb recibió ninguna sanción. Y siguió dando clases hasta la actualidad en el CNBA. También es docente en el Colegio Nacional Pellegrini y titular de cátedra en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, donde dicta la materia Matemática.
La vendetta
Delisio recordó que sufrieron a Blumenfarb desde el inicio del año escolar en 1992. Y aunque pusieron al tanto de sus conductas a autoridades del CNBA, “pasaban los meses y todo seguía igual”. Nunca obtuvieron respuesta. “De 15 a 20 alumnes nos llevamos Matemática a diciembre por haber desaprobado un examen que discrecionalmente Blumenfarb decidió tomarnos a algunas y algunos con una dificultad muy superior a la del resto”, señaló. Aunque no tiene la certeza, su sospecha es que ese examen, con ejercicios muy difíciles, podría haber sido una venganza del docente, al enterarse de que lo estaban denunciando.
“Después de aprobar la materia, con un grupo de compañeres decidimos tomar una acción por fuera del colegio. A la distancia creo que no debimos hacerlo, pero en su momento, con 16 años y sin respuestas por parte de la institución, fue la única forma que encontramos para expresar el repudio a las mismas prácticas que este sujeto viene ejerciendo de forma ininterrumpida desde aquel entonces, como denuncian las chicas”, agregó Delisio. Esa acción por fuera del CNBA a Delisio le costó la expulsión, que fue pedida, como medida ejemplar, por docentes de la institución agrupados en la Asociación de Profesores.
¿Qué hicieron para escarmentar a Blumenfarb? Publicaron un aviso clasificado en el antiguo rubro 59 del diario Clarín, de servicios sexuales, con sus datos personales. Delisio fue el único sancionado –aunque, aclara, fue una acción colectiva– porque había puesto su DNI al contratar el aviso y fue rápidamente identificado por el profesor, quien recibió durante varios meses llamadas de supuestos “clientes”. “Esto me valió la expulsión “del Colegio” y, a mis compañeres, la persecución y el estigma de “la división maldita” para desatar la cacería de brujas y dar con el resto de los “responsables”. Todo con el apoyo que la Asociación de Profesores le brindó a Blumenfarb. Apoyo al victimario y desconocimiento de las denuncias de las víctimas”, destacó Delisio, quien terminó el secundario en el Liceo 9, de la ciudad de Buenos Aires. “¿A nadie le llamó la atención por qué sabíamos la dirección del profesor? La teníamos porque se la daba a algunas alumnas para que fueran a buscar sus exámenes a su casa”, apuntó Delisio.
Por la publicación del aviso con sus datos, Blumenfarb luego le inició a la familia del adolescente un juicio civil por “daño moral” y reclamó el pago de un monto indemnizatorio de 30 mil dólares, señaló su ex alumno. El profesor ganó el juicio.
“Los únicos hechos comprobado hasta el presente son que Delicio (sic) hizo publicar el aviso, que lo molestaron a Blumenfarb por el portero eléctrico de su casa a cualquier hora de la noche (durante la última semana de diciembre) y que voces anónimas lo insultaron por el teléfono durante cerca de dos meses…”, dice la nota firmada por docentes del CNBA y dirigida a Sanguinetti, en la que afirman que “todos los profesores con quienes hablamos coinciden en que Delicio (sic) no puede seguir en el colegio…”. La nota, según consta en cursiva, fue leída “en reunión de jefes de Departamento” y “se acordó por unanimidad recomendar la figura legal correspondiente a la separación del alumno de la institución y la imposibilidad de que obtenga el título de Bachiller del Colegio Nacional de Bueno Aires”. Esa reunión, según está consignado en ese texto, fue el 15 de marzo de 1993. A lo largo de las tres páginas del sumario, no se hace ninguna mención a las conductas de Blumenfarb que motivaron esa acción contra el profesor. La firman 15 profesores. Del texto se desprende que buscaron silenciar otras posibles denuncias contra docentes. “El Colegio es una institución esencialmente educativa y sus sanciones (o correcciones como se les da en llamar en la nueva terminología pedagógica) no tienen un objetivo punitivo sino formativo, por lo que hay que pensar en una medida que indique claramente a los alumnos cuáles son los límites de su conducta y que al mismo tiempo resulte ejemplar y propedéutico para el sancionado y para todos sus compañeros”, dice la nota, a la que tuvo acceso este diario.
Shock
“Estoy muy conmovido. Tenemos un grupo de mail con mis compañeros de aquella época y muchos están muy shockeados también. Tenía toda esta historia muy guardada”, dijo Delisio a este diario. “Me emociona mucho ver a estes egresades que con gran valentía le pusieron el cuerpo a una denuncia muy profunda sobre prácticas machistas, de violencia de género y hacia las disidencias en la relación de subordinación existente entre alumnes y docentes de un colegio secundario”, escribió Delisio en su Facebook, al conocer el manifiesto de Mujeres y Disidencias CNBA, que se viralizó a comienzos de la última semana.
Según pudo saber este diario, en la Unidad de Género de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, que tiene a su cargo la aplicación del “Protocolo de acción para la prevención e intervención ante situaciones de violencia o discriminación de género u orientación sexual”, que se puso en vigencia en 2017, habrían recibido también una denuncia por acoso contra Blumenfarb.
Envío:ResumenLatinoamericano





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