Resumen Latinoamericano, 13 noviembre 2019
Chile vivió este pasado martes una de las jornadas más complejas desde el inicio del estallido social hace casi un mes. La huelga general convocada para este día incluyó incidentes múltiples, represión, barricadas e e incendios en distintas regiones del país, además de un nuevo muerto para aumentar la lista a 24 fallecidos en menos de cuatro semanas. El peso sufrió una fuerte devaluación, se instaló con fuerza el fantasma de un frenazo en la economía y se tensó la relación entre gobierno y oposición de cara a la sanción de una nueva Constitución Nacional.
En Calama, en el norte del país, un joven fue arrollado y muerto por el conductor de un camión que entró en pánico en medio de una manifestación.
Mientras se desarrollaba la huelga, los operadores bursátiles e inversores en Sanhattan, el centro financiero de Santiago, miraban con asombro los índices que devolvían sus pantallas: el dólar se cotizó a 787 pesos chilenos, una devaluación de casi el cinco por ciento respecto del lunes. La moneda chilena viene cayendo a mínimos que no se conocían en dos décadas. El PBI chileno, que viene creciendo sin pausa desde hace veinte años, podría contraerse en el mes en curso, estimaron hoy un grupo de expertos convocados por la Cámara de Comercio de Santiago. Lo que pueda suceder en 2020 es incierto, añadieron.

El estado de insurrección social que atraviesa Chile se inició hace casi cuatro semanas, cuando una protesta de estudiantes por un alza en el boleto del metro de Santiago creció hasta niveles inesperados. Buena parte de la red del metro de la capital chilena fue inutilizada, el presidente Sebastián Piñera reaccionó dándole a los militares el control de la seguridad e imponiendo el estado de sitio y 1,2 millones de personas se manifestaron pidiendo un cambio.
El balance hasta el momento es de 24 muertos, miles de heridos y 201 personas que perdieron total o parcialmente un ojo debido a los balines utilizados por los Carabineros, la policía militarizada del país. Hay, además, una gran cantidad de denuncias por violaciones a los derechos humanos, desde abusos físicos a abusos sexuales, pasando por asesinatos adjudicados a las fuerzas de seguridad.
Resumen Latinoamericano* / 13 de noviembre de 2019
«El Estado de Chile tiene obligaciones en esta materia de acuerdo a los tratados internacionales de derechos humanos y la verdad es que este incremento exponencial en las denuncias por este tipo de prácticas, donde además hay en varios casos patrones comunes de actuación por parte de agentes del Estado, claramente nos muestra que el Estado hasta el momento no estaría actuando con la debida diligencia para prevenir la violencia contra las mujeres impartida por la fuerza de orden y seguridad», expresó a El Mostrador el jefe de la Unidad Jurídica del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Rodrigo Bustos.
Hasta el momento el Instituto Nacional de Derechos Humanos ha presentado 53 acciones legales por tratos crueles, inhumanos y degradantes con violencia y connotación sexual, durante estas tres semanas de estallido social.
El jefe de la Unidad Jurídica del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Rodrigo Bustos, explicó que este tipo de denuncias involucran tocaciones, amenazas, insultos o comentarios degradantes sobre el cuerpo o orientación sexual de las personas y otros tipos de abusos por parte principalmente de funcionarios de Carabineros durante el proceso de detención.
“Esto ya lo hemos señalado: está en contra no solo de los tratados internacionales de derechos humanos y los derechos establecidos en la Constitución Política, sino que incluso de los propios protocolos de Carabineros de Chile, ya que el protocolo 4.5 de Carabineros, aprobado el 4 de marzo de este año, prohíbe expresamente que se desnude a las personas detenidas y esa es una de las practicas que más reiteradamente hemos podido recibir como denuncias en las últimas tres semanas”, manifestó Bustos a El Mostrador.
El INDH ha presentado 52 querellas, más un amparo constitucional, por lo tanto las cifras hablan de 53 acciones judiciales por malos tratos y torturas con violencia sexual. De ese total de acciones, las víctimas ascienden a 93, porque hay querellas que representan a más de una persona.
Del total de las víctimas, 40 corresponden a mujeres, una de ellas estaba embarazada, 30 son hombres, 16 son niñas y 7 son niños.
Las 53 acciones judiciales se han presentado en contra de distintos agentes del Estado, cinco en contra de militares, una en contra de Policía de Investigaciones y el resto contra Carabineros.
La organización revela además que estas cifras son históricas, puesto que las denuncias de carácter sexual que han abordado en 25 días de movilizaciones nunca habían sido vistas en los nueve años de historia del instituto. A lo largo de esos nueve años habían presentado solo 16 querellas contra Carabineros por violencia sexual, en cambio en las tres semanas que llevan las protestas han presentado más del triple de querellas por este motivo.
El representante del INDH finalmente señaló que “el Estado de Chile tiene obligaciones en esta materia de acuerdo a los tratados internacionales de derechos humanos y la verdad es que este incremento exponencial en las denuncias por este tipo de prácticas, donde además hay en varios casos patrones comunes de actuación por parte de agentes del Estado, claramente nos muestra que el Estado hasta el momento no estaría actuando con la debida diligencia para prevenir la violencia contra las mujeres impartida por la fuerza de orden y seguridad. De esa manera se estaría incumpliendo con la obligación de garantía de los derechos humanos que tiene el Estado de Chile como el resto de los Estados que tienen tratados internacionales”.
El Mostrador*
Chile y la impunidad policial. General director de Carabineros: “A nadie voy a dar de baja, aunque me obliguen, no lo voy a hacer”
Tomás González F. / Resumen Latinoamericano / 13 de noviembre de 2019
En una alocución dirigida a personal de la Escuela de Suboficiales de Carabineros, el general director de la institución, Mario Rozas -información confirmada por Carabineros de Chile-, le aseguró impunidad a los funcionarios expresando que «a nadie voy a dar de baja por procedimiento policial».
Luego de una intensa jornada de movilizaciones y protagonizada por el paro nacional que se llevó a cabo a lo largo del país, al finalizar el día, el anuncio del Presidente Sebastián Piñera terminó por generar más incertidumbre.
Así también lo sintieron en Carabineros de Chile, desde donde vieron con desconfianza el anuncio que hacía el Mandatario, planteando la posibilidad de reintegrar a funcionarios de las policías (PDI y Carabineros) que hayan sido dados de baja recientemente y que hayan obtenido calificaciones destacadas.
Y es que en Carabineros los ánimos no están del todo encendidos. Por el contrario, en la institución acusan un abandono por parte del Gobierno y ven con preocupación las declaraciones de un Ejecutivo que sólo se ha limitado a decir que, cuando se cometan “excesos”, los antecedentes serán llevados a la Justicia. Y así también lo manifestó su general director, Mario Rozas, cuando al finalizar la jornada recibió a personal de la Escuela de Suboficiales y les dirigió unas sentidas palabras.
“Hay algunas cosas que yo les quiero decir. Tienen todo el apoyo y todo el respaldo de este general director. ¿Cómo lo demuestro? A nadie voy a dar de baja por procedimiento policial, a nadie. Ni aunque me obliguen, no lo voy a hacer (aplausos)”, comenzó Rozas.

El general director de Carabineros, Mario Rozas, llevó a cabo una “charla motivacional” a los funcionarios de la Escuela de Suboficiales, al terminar la jornada de paro nacional convocada para este martes. Foto: Twitter Carabineros.
“Tienen todo el respaldo, todo el apoyo, dentro del ámbito legal, dentro del ámbito reglamentario, cuenten con nosotros. Son tiempos muy complejos, tiempos muy difíciles. Yo para el año 73 tenía cinco años, el año anterior, el 72, estuve acá con mi papá, entonces, cuando a mí me dicen de lo que pasó o lo que podría haber pasado, créanme que no tengo idea”, siguió el general director de Carabineros.
“Por lo tanto, todo lo que estamos pasando es nuevo. Yo siempre les pregunto en la facción: ¿han tenido miedo? Pregúntenme a mí… ( “¿Ha tenido miedo?”). Estoy cagado de miedo, si esto es nuevo. Pero saben, lo único que les puedo decir es que en la medida que estemos unidos, en la medida que estemos cohesionados como ahora y como siempre, nadie nos podrá hacer daño”, admitió el uniformado.

En este contexto fueron las cuestionadas palabras del director general de Carabineros, Mario Rozas, en donde señalo que “a nadie voy a dar de baja por procedimiento policial”. Foto: Twitter Carabineros.
Esta información fue puesta en conocimiento por parte de la emisora al Ministerio del Interior, desde donde se espera alguna reacción de las autoridades durante la jornada de este miércoles.
Radio UChile
“El modelo no se toca”: Fundación Sol lanza video para explicar crisis de la salud pública
Resumen Latinoamericano / 13 de noviembre de 2019
En él, la organización explica cómo el Estado ha traspasado recursos a privados y cómo, finalmente, no se ha logrado dar respuesta a la demanda de la ciudadanía.
Fundación Sol difundió un video para abordar la crisis de la salud pública que afecta al país. En él, la organización explica cómo el Estado ha traspasado recursos a privados y cómo, finalmente, no se ha logrado dar respuesta a la demanda de la ciudadanía.
En esa línea, también colocan sobre la mesa los anuncios planteados por el Gobierno. De acuerdo a ello, desde la Fundación sostienen que “nada de lo mencionado implica un cambio estructural para el actual sistema de salud pública en Chile”.
Radio UChile
Resumen Latinoamericano / 13 de noviembre de 2019
Nosotros las trabajadoras y los trabajadores del Archivo Nacional de Chile, como encargados de resguardar parte importante del patrimonio documental del país, hemos sido testigos de un momento histórico en el que la ciudadanía expresa demandas de justicia social y dignidad, las cuales hacemos nuestras.
Sin embargo, estas expresiones se han visto enfrentadas a violaciones sistemáticas y generalizadas de los Derechos Humanos. Desde el inicio de las movilizaciones se han reportado 24 personas fallecidas. Han sido detenidas más de 22 mil personas en todo el país, las personas heridas suman 2.009, las querellas por violencia sexual alcanzan a 52 víctimas, las personas heridas por disparos de bala son 42, mientras las personas que presentan lesiones irrecuperables a la vista suman alrededor de 200. Entre los afectados se encuentran menores de edad, niños, niñas y adolescentes.
Expresamos nuestra más absoluta condena a estas agresiones a la población civil que haciendo uso de sus derechos, se manifiesta en las calles y espacios públicos. Solicitamos el cese inmediato de la represión y medidas urgentes para buscar la verdad y hacer justicia para la reparación de cada víctima.
Como trabajadores de una institución que resguarda parte importante del patrimonio documental del país, que incluye documentación generada por las instituciones públicas, cuyo acceso y conocimiento posibilita el ejercicio de derechos ciudadanos, reiteramos la demanda por la liberación, acceso y transparencia de todos los archivos producidos por el Estado y sus representantes.
Hacemos un público llamado a derogar de una vez por todas y sin dilaciones, las disposiciones emanadas del decreto ley 18.771, promulgado en los últimos días de la dictadura, que permiten a las Fuerzas Armadas y de Orden y al Ministerio de Defensa, no entregar sus archivos a la ciudadanía. Esta situación posibilita el ocultamiento de sus actuaciones a lo largo de la historia, lo que resulta en un obstáculo a la verdad y justicia plena. En estos días, en que se violan los Derechos Humanos por parte de agentes del Estado, esta necesidad de transparencia se actualiza de forma dolorosa y urgente.
Una nueva constitución, generada a través de una asamblea constituyente, deberá asegurar el inalienable derecho al acceso y preservación de la información pública.
Por un Chile digno, democrático y justo, donde los archivos garanticen el ejercicio de los derechos ciudadanos y el derecho colectivo a la memoria.
Chile de pie, Piñera confundido, la patronal sin táctica y la iglesia chamuscada
Correo de los Trabajadores / Resumen Latinoamericano / 13 de noviembre de 2019
Hace unos minutos Piñera, flanqueado por el cuasi millennial Blumel y la estólida Rubilar, habló para no decir nada salvo para convocar a los retirados de Carabineros y PDI -cuyos salarios los pagan las mismas víctimas, es decir, el Pueblo- y anunciar la aplicación de la ley de seguridad interior del Estado a autores intelectuales y materiales de la rebelión en curso. Nada nuevo bajo el sol, al menos aparentemente. Pero ¿para qué convocar a una conferencia de Prensa que tenía a todo el mundo expectante si no se va a decir nada nuevo? La única repuesta posible es que Piñera está sólo y que no logra recomponer un equipo de gobierno. Esto es más grave aún pues la trizadura en el bloque gobernante ocurre en medio de una crisis del propio bloque en el poder, es decir, de la alianza que sustentó el modelo económico-social neoliberal y del régimen político que lo protegió por arriba, e incluso si hilamos más fino, también con una crisis de las instituciones fundantes de la Capitanía General de Chile: la espada y la cruz, es decir, las FF.AA. y la Iglesia.
Piñera no declaró el estado de emergencia porque no logró la fuerza suficiente para remover a Iturriaga y colocar otro Jefe de la Defensa en Santiago, porque no logró el consenso en su gabinete y estaba obligado a defenestrar a Blumel a 15 días de nombrado, y porque no pudo lograr un apoyo decidido de una fracción relevante de RN – y de sus referentes Desbordes y Ossandón- para recomenzar el camino de la guerra interna. Los días de Piñera están contados pues no puede recomponer el bloque en poder y cerrar la crisis política, y por el contrario, la ha agravado poniendo en peligro la propia gobernabilidad del país – la certeza jurídica y orden público que tanto reclama el capital. En medio, el pinochetismo muy vivo en la armada, en importantes sectores del ejército y en grupos cívicos fascistas, reaccionará cada vez con más violencia pero sin la fuerza suficiente (hasta ahora) para transformarse en un actor público de la política con una oferta de solución de la crisis. Por arriba lo que tenemos es un empate inestable entre pinochetismo y republicanismo neoliberal que pende de las oscilaciones ciclotímicas de Piñera. Y este empate inestable, peligroso de por sí, tampoco puede romperse estructuralmente tanto porque la patronal chilena está empatada entre fracciones pinochetistas y republicanas, como porque por ello mismo, esta carece de una táctica para el cierre de la crisis política. En esta coyuntura aparece como una burguesía políticamente inepta para sortear una crisis institucional: no tiene operadores avezados como lo fueron Boeninger o Guzmán, y mas agrave aún, no tiene proyecto alternativo para Chile ni para el Wallmapu.
En este desorden se abren espacios para un mayor protagonismo de la NM y del FA sobre la base de la consigna «nueva constitución» con o sin AC pero con la intención manifiesta de «salvar la República» tal y como se deduce de la declaración que firmaron el martes 12 de noviembre las organizaciones políticas de NM y FA. Pero también, se amplían los ya escasos tiempos para impulsar el necesario proceso de convergencia por la unidad política y social del pueblo, cuyo objetivo no es salvar ninguna república ni mucho menos su sistema político, sino por contrario, es echar al tacho de la basura el orden colonial y capitalista y comenzar la construcción de las bases de un nuevo modo de convivencia para los pueblos. El punto de partida es la multiplicación de las asambleas populares como formas perdurables de organización y soberanía, y el impulso de demandas políticas – más allá de las socioeconómicas- que exijan: (i) la renuncia de Piñera, (ii) juicio y castigo a los violadores civiles y militares de los DD.HH., (iii) el cese inmediato de la represión, (iv) la disolución de las FF.EE.-GOPE y de la PDI, y (v) la libertad a todos los presos políticos y reparación a las familias y víctimas de las violaciones de los DD.HH.
Este jueves 14 de noviembre se cumplirá un año del asesinato de Camilo Catrillanca: Chile y el Wallmapu se levantará en su memoria. Piñera está solo y sus horas parecen contadas; su único apoyo inmediato son las fuerzas represivas -FF.EE.-GOPE y PDI- que siguen acumulando delitos que no serán perdonados. Piñera está extraviado y como tal es peligroso, más aún si cuenta con la guardia pretoriana de Carabineros e Investigaciones.
A cuidar la fuerza del Pueblo, a sus jóvenes, hombres y mujeres, que han mostrado una valentía que nos llena de esperanzas y que han puesto a la orden del día la necesidad de construcción de una Alternativa. Las imágenes que la prensa captó de la jornada de lucha este martes 12 de noviembre, así lo señalan.
Chile. La metáfora infame
Edmundo Moure / Resumen Latinoamericano / 13 de noviembre de 2019
“Tiresias era ciego desde joven. Según las versiones, su ceguera fue causada por la diosa Atenea (que lo castigó por haberla sorprendido mientras se bañaba) o por la diosa Hera (tras mediar en una disputa sobre el placer que tenía con Zeus), aunque en ambos casos le fue concedido en compensación el don de ver el futuro.”
Es impresionante y patética la ceguera de la clase política chilena, exacerbada en este gobierno de plutócratas, encabezado por uno de los máximos jerarcas millonarios de Latinoamérica. Tanto se han alejado de la realidad cotidiana de esa mentada «inmensa mayoría», a la que no dejan de apelar en la demagogia de sus discursos, que se habituaron a mirarla como una suerte de difusas siluetas pululando en una dimensión semejante a esos multiversos de que nos hablan algunos esclarecidos científicos.
En este país isleño del fin del mundo -más evidente aún en una metrópoli como Santiago del Nuevo Extremo-, existen diversos ámbitos exentos de real convivencia; lenguajes y modos de vivir diametralmente opuestos, ligados apenas por un mero intercambio de transacciones y servicios, en donde los vínculos impersonales se limitan a intereses utilitarios, regidos por el código inamovible que funciona de mayor a menor, en pirámide similar a la estructura de la Iglesia y de la Milicia.
Esta actitud, de absoluta inadvertencia de lo que tienes más allá de tus narices, es común, no solo entre miembros de las clases dominantes, sino en un más amplio sector de «aspiracionales», y aun «fachos pobres» o simples desclasados que pugnan por participar de la cena de los amos, aunque sea en el sustituto menor de la «mesa del pellejo».
Por otra parte, nos encontramos con el complemento mediático que orquesta la ceguera nacional; me refiero a la televisión abierta, esa especie de casa de remolienda y vitrina de la farándula necia, donde se ejerce un pseudo periodismo ramplón, articulado para mentir, desinformar y embrutecer mediante las luces fatuas de un constante espejismo, proceso que es otra faceta de la ceguera que nubla la precaria “razón de la sinrazón” en la que vivimos inmersos.
Hoy, nos ha estallado en la cara la metáfora infame de la ceguera, en su doble cara, como una serie de actos criminales planificados e infligidos por la manu militari y policial que sirve de escudo y arma al poder aleve. Mediante el uso de la disuasión perversa, estos fusileros del averno llevan ya más de doscientos compatriotas -ciudadanos del remedo de república chilena con que nos engaña la estadística-, cegados o tuertos por la pericia criminal de mílites mercenarios que cumplen su cometido sin cuestionamientos, sin descifrar ni intuir las artimañas de una voluntad superior, en procura de acrecentar esa ceguera colectiva que permite al “invidente político” seguir siendo el amo de una plutocracia servida por desalmados usurpadores.
A estos jóvenes, al revés de Tiresias, se les ha velado el futuro, ojalá no para siempre, por una mano canalla que defiende la sacrosanta “propiedad privada”, aunque su adquisición provenga, en el caso del mandamás de La Moneda y de varios de sus adláteres, del saqueo, el robo o la estafa reiterada, cumpliendo a cabalidad la definición de Bakunin para lo que este definía como “derecho de apropiación”.
En el contexto de esta falsa moral, el incendio de un edificio, el hurto en locales de comercio o la destrucción de bienes públicos, son exhibidos por el gobierno y los medios de comunicación a su servicio, ya sea de manera voluntaria o por censura e intervención previas, como “atentados inaceptables”, mientras se justifica y apoya a las fuerzas represivas por su ferocidad demencial en contra de la población desarmada, premiando a los uniformados con “bonos de comportamiento eficaz”. Entretanto, los crímenes de lesa humanidad, perpetrados contra la integridad física de los manifestantes, quedan en un segundo plano, como incidentes menores o sucesos “accidentales”.
Mientras escribo esta crónica, me comunican dos noticias televisivas, comentadas con carácter de anécdotas intrascendentes:
*Una armería de la privilegiada comuna de Vitacura, ha sido virtualmente copada por vecinos ABC1, que comienzan a comprar armas “defensivas” para enfrentar una supuesta invasión de pobladas de barrios marginales que tratarían de despojarlos de sus bienes. –“Yo, lo mío lo defiendo con mi vida, si fuese necesario” –espeta un hombre mayor, premunido de un rifle con mira telescópica que está dispuesto a usar contra los invasores de su misma nacionalidad, a los que jamás llamaría “compatriotas”.
En el exclusivo balneario de Reñaca, fueron convocados, el pasado domingo, habitantes de Valparaíso, Quilpué, Limache y de otras ciudades y villas de la V Región, con el objeto de que disfrutaran de su elitista playa, en una suerte de reclamación democrática que también es interpretada como un desafío para los usuarios habituales del lugar. Un individuo de “chaqueta amarilla”, símbolo del reaccionario de medio pelo que defiende tiendas y supermercados, las emprendió a balazos con los jóvenes que cantaban “El derecho de vivir en paz”, de Víctor Jara, reunidos sobre las doradas arenas de Reñaca.
¿Qué nos espera ahora, ciudadanos?
Quizá Tiresias hubiese podido respondernos, pero está demasiado lejos, como lo están Grecia, su cultura y el extraviado humanismo que los hombres de la Ilustración soñaban, hace más de dos siglos, en el oxímoron de la mejor utopía posible.
Politika
| Bosco González Jiménez / Resumen Latinoamericano / 13 de noviembre de 2019 |
Nuestros ojos libres hoy son capaces de ver lo que ayer nuestra condición de esclavos coloniales nos impedía observar: Que la ‘civilización occidental’ esconde bajo su vistosa fachada un cuadro de hienas y chacales. Ernesto “Che” Guevara.
Aclaro de inmediato que rechazo toda idea de terapeutizar la rebeldía. La rebeldía debe ser respetada como tal, en su sentido y su dignidad. La rebeldía se consagra a un “no” que eleva hasta la incandescencia el poder de lo negativo que –al menos según algunos filósofos– sería la dignidad de la humanidad. Cómo rebelarse. J.A. Miller
Algunos antecedentes preliminares
La respuesta represiva al #DespertardeChile en las últimas tres semanas ha generado severos daños a la salud de la población, la Fiscalía oficializa la existencia de 23 personas muertas, de las cuales 21,7% han fallecido en manos de agentes del Estado y un 8,7% mientras estaban detenidas en una comisaría.
El INDH indica que los 2300 heridos, 400 son producto de disparos de balas de goma o perdigones, cuestión que coincide con lo planteado por la unidad de Trauma Ocular (UTO) del Hospital del Salvador, institución que notifica el ingreso de 151 pacientes donde 31 manifiestan trauma ocular severo, 32 traumatismo ocular en el globo abierto del ojo y 18 estallido ocular, siendo el principal causante de esto los balines (81,1%).
Por otro lado el Colegio Médico de Chile señala que en dos semanas, hemos tenido un mayor número de casos que en cualquier situación de agitación social que se ha presentado en el mundo, indicando la existencia de 27 casos con visión cero al ingreso, más de un 50% con un nivel de visibilidad de 20 de 200, siendo 0 en 27 de los casos, llamando la atención casos donde el trauma ocular es producto del golpe de una “Luma” en el Ojo.
Un cuerpo social mutilado…
Para comprender la forma en que el Estado ha desplegado la violencia material sobre los individuos sin caer en un reduccionismo biologicista que desviste el carácter político de los acontecimientos acaecidos en las últimas tres semanas en los cuerpos de la población.
No se trata exclusivamente de carne músculos y nervios, Marcel Mauss señala que el cuerpo no es una “entidad biologica exclusiva” sino una entidad configurada en el dominio de lo social y la cultura en el marco de determinadas técnicas del cuerpo. Marx (1976) nos habla de un cuerpo trabajador mortificado material y espiritualmente. De igual forma Pierre Bourdieu (1986) señala que las propiedades corporales son productos sociales aprehendidos en el marco de relaciones de dominación de clase y Foucault (1999) con extraordinaria lucidez, señala que el cuerpo humano es pura fuerza de producción y su anatomía se configura permanentemente en el sistema político. El cuerpo es un espacio en el cual el sujeto debe comportarse para “no sufrir” ni padecer la violencia que puede recaer sobre el desobediente que se resiste a la sobreexplotación y la extensión de sus límites, impidiendo la posibilidad de que el ser humano subvierta sus instintos -comandados imperativos biológicos- hacia comportamientos que buscan placer (Freud, 1905). Tampoco todos los sujetos pueden ser parte del cuerpo social, los indígenas, los migrantes, los pobres no pueden ser parte del éxito individual que el neoliberalismo ha impuesto como ÚNICO modo de vivir en la sociedad.
El cuerpo de las grandes mayorías, en un contexto social capitalista solo sirve si produce o consume. Es disfuncionl si se queja, se resiste o hace síntoma, el Estado y el orden social debe necesariamente silenciar y excluir del campo de lo social al cuerpo desobediente. Es el caso de este cuerpo vivo que se moviliza porque desea, un cuerpo erotizado por el despertar, un cuerpo que dejó de reflejarse en los objetos de consumo, para reconocerse y entregarse a la rebeldía creativa. Sin lugar a dudas, el cuerpo social #despertó y no es coincidencia que el despertar aluda a abrir los ojos.
El cuerpo debobediente no puede contaminar al cuerpo social, se deben mantener las barreras para que no se propague la infección. Un cuerpo desobediente es el enemigo interno. Pero ¿Qué sucede cuando la subjetividad deja de comportarse en el cuerpo? ¿Qué pasa cuando el malestar en la cultura y en la civilización aparecen de forma generalizada en el cuerpo social que desobedece al orden? ¿Qué hace el Estado cuando el cuerpo social mal comportado en su despertar y abrir de ojos observa la manera en que el poder y el control operan sobre él?
Los ojos de la sociedad se han abierto, y en ese preciso instante el Estado rechaza la posibilidad de ser visto. El observado no puede ver a quien lo controla, el cuerpo social no puede, no tiene permitido bajo ninguna perspectiva identificar donde está el centro de visibilidad de la sociedad, el espacio que observa con la tranquilidad de no ser observado. Esta fisura del orden disciplinario es lo que las fuerzas de orden intentan dominar para volver estos cuerpos a sus rutinas expresivas funcionales, para replegarlo a su construcción histórica de cuerpo oprimido.
El orden traumatiza y violenta el cuerpo toda vez que en el Estado y sus aparatos ideológicos buscará por todos los medios posibles detener la fuerza social movilizada, la fuerza instituyente de un posible nuevo orden, de un nuevo pacto donde ya no solo somos vistos sino que podemos vernos y reconocernos.
La resistencia del cuerpo social chileno ha sido ejemplar, tan ejemplar que el Estado ha optado por quemarlo, arrastrarlo, tironearlo, balearlo, ensangrentarlo y por sobre todo, mutilarlo en su capacidad de observar(ver). Entonces el #despertar dio paso a ojos apaleados, perforados, extraviados y cerrados para siempre por la muerte.
Uno de los seres que habitaban estos cuerpos calcinados era Joshua Osorio Arias de 17 años y según trasciende el medio interferencia, el cuerpo del joven tenía tres orificios. Estos se encontraban en el tórax. Específicamente en la «parrilla costal posterior derecha, entre las costillas 10 y 11». Lo que haya provocado los orificios también dañó la costilla número 10 de Joshua. Esta presenta astillamiento y bordes irregulares.
Lo que pasa en las calles se llama exterminio sistemático y dislocación del cuerpo social, haciéndose evidente una necropolítica altamente performativa que exhibe el poder de ejercer la muerte. Si alguien pensó que la tortura, la disección del tejido, la mutilación de los músculos y nervios, y la destrucción del cuerpo eran cosas del pasado, está equivocado, estamos parados sobre la muerte, asistiendo al espectáculo sangriento de la mutilación ocular del cuerpo social.
¿Qué significa entonces quedar sin ver despues de ir a una manifestación? ¿Qué busca el Estado al exhibir estos rostros sin ojos? ¿Qué señal reciben los niños de nuestro país al ver que el resultado de la expresión del malestar ciudadano equivale a cuerpos quemados, mutilados, torturados, arrastrados y también violentados sexualmente?
La respuesta no es muy difícil de responder. Se trata de una política no declarada, altamente eficiente que le dice nuevamente a la población y por sobre todo a las nuevas generaciones que en Chile está prohibido #despertar (abrir los ojos), levantar la mano, que no es posible opinar, que el costo de querer hacerlo implica un sacrificio demasiado alto, que hay que estar dispuesto a poner el cuerpo.
Todo disparo antes de nacer, es apuntado con una mira que decide hacia donde se dirige, los cartuchos se despliegan hacia todos esos ojos que brotan de cuerpos que dejaron de ser dóciles, que se alzaron imprudentes al orden social y reconocieron el antagonismo entre el que oprime el gatillo y el que recibe la violencia.
Los cuerpos vuelven a hacerse visibles en la ciudad, se emplazan en los puntos neurálgicos con insistencia deteniendo el flujo cotidiano impuesto. La irrupcion del cuerpo desobediente trabó los trayectos de los imperativos éticos y estéticos del de éxito, la acumulación y el individualismo imperante en los últimos 46 años de nuestro tiempo social.
Es ahora cuando todas las demandas expuestas ahora como exigencias han tomado un peso, se han materializado en cuerpo, en expresiones incontestables que emergen en muchas ciudades, al mismo tiempo y sin descanso.
En la espera de que un cambio se haga carne, que un momento constituyente se materialice, situados en un acontecimiento donde se abrió una pequeña fisura donde todo lo sólido del orden social, del modelo económico y su reproducción, se han desvanecido en el aire momentáneamente.
El alzamiento popular: Algunas reflexiones desde la vereda del clasismo
Catalina Rojas B / Resumen Latinoamericano / 13 de noviembre de 2019
Cumpliéndose la tercera semana de movilización y protesta popular en Chile, el descontento no ha logrado ser aplacado ni por el gobierno, ni por el bloque en el poder en su conjunto.
Diferentes han sido las tácticas que ha buscado utilizar Piñera para acabar con este alzamiento popular, las que resultan completamente infructuosas. En primer lugar, las distintas formas de represión fueron la primera medida adoptada por el gobierno, que han sido una constante y pareciera ser que en vez de mitigar, la opción de este es recrudecer. La declaración de Estado de Excepción y la consecuente salida a la calle de militares fueron la primera muestra, que ha implicado violencia y violación sistemática de los derechos humanos aun habiendo levantado la medida de Estado de Excepción. Las cifras de muertos, heridos, traumas oculares, torturados, desaparecidos, abusados sexualmente y violados son impactantes, asumiendo incluso, que pueden no estar todas registradas. Además de todo esto, la persecución, hostigamiento y detención a dirigentes sociales, estudiantiles y sindicales en sus lugares de trabajo y sedes, así como el secuestro de jóvenes en medio de la calle por funcionarios encapuchados, son prácticas que demuestran como la represión se agudiza cada vez más. Pareciera ser que pese al contundente rechazo generalizado, el presidente sí declaró la guerra al pueblo que lucha, situación que volvemos a comprobar con los proyectos de ley “anticapucha”, “antibarricada” y “antisaqueos” y la convocatoria por parte del ejecutivo al Consejo de Seguridad Nacional (COSENA). Junto con ello, hemos visto como los medios de comunicación al servicio del capital han comenzado a desfigurar el concepto de violación a los derechos humanos, buscando victimizar a las y los carabineros heridos en las protestas, tratándolos como víctimas también de violación a los derechos humanos.
En segundo lugar, han intentado de muchas formas instalar la lógica del enemigo interno para dividir el pueblo y comenzar a fracturar la legitimidad de la lucha y la amplia aceptación de las demandas. Impulsar la generación de grupos de vecinos para resguardar supermercados del saqueo, que rápidamente los medios de comunicación patronal difundieron como los “chalecos amarillos”, expresan con claridad la estrategia de “divide y vencerás”. Y en esa jugarreta muchos y muchas se han confundido y han terminado trabajando para pelear contra su mismo pueblo. Por otro lado, el permanente discurso y la falsa división entre quienes supuestamente se manifiestan de forma pacífica frente a la delictual violencia de la protesta ejercida por “unos pocos”, que ahora la han traducido en el uso de un nuevo concepto inventado, el de “vandalizar”. La verdad es que esto, hoy es una falsa dicotomía que el gobierno y la patronal han buscado instalar para criminalizar y deslegitimar un movimiento social y popular que no es más que la consecuencia de décadas de abuso y explotación. Por último, patético fue el intento de apropiación de la gran marcha del día 25 de octubre, instalando un discurso de la paz y la justicia, promoviendo de forma forzosa un discurso completamente incoherente con la realidad.
En tercer lugar, han impulsado una insuficiente “agenda social” que no es más que el tozudo intento por mantener el plan de gobierno inicial con variaciones tan marginales que parecen una burla ante toda la coyuntura. Además de congelar el alza del precio de la luz con poco más de un año de plazo, se ha propuesto la disminución de los precios en medicamentos de farmacias más pequeñas, aumento de un 20% de la pensión básica solidaria y el aumento del salario mínimo a $350.000. Todas estas medidas serán realizadas por medio de subsidio estatal, en definitiva, con dinero que sale de los bolsillos de la clase trabajadora y el pueblo chileno, sin tocar ni mover un pelo de las ganancias de las empresas, quedando demostrado una vez más que este es un Estado capitalista cuyo deber es proteger la acumulación de capital. Lo desastroso y aberrante de todo esto, es que el presidente Piñera se niega a ver la crisis generada en el país, peor aún, se burla del descontento social, de las y los heridos, muertos, torturados y desaparecidos, de la protesta en la calle, sin asumir en ningún momento que es necesario generar cambios reales. Sumado a esto, claramente el cambio de gabinete no fue más que un show mediático orientado a desviar la agenda que el pueblo en lucha ha logrado instalar en la sociedad, situación similar sucederá con la baja a la dieta parlamentaria y la posible normativa que impedirá la reelección de diputados y senadores.
Sin embargo, ya al cumplimiento de la tercera semana de protesta, pese a estas diferentes medidas tomadas por la clase en el poder para aplacar la rabia, queda demostrado el gran salto y avance que la clase trabajadora y el pueblo ha dado en esta lucha. El miedo generado por la represión no ha logrado desmovilizar, por el contrario ha agudizado la rabia y la necesidad de justicia, la criminalización de la lucha no ha restado la adhesión de este gran alzamiento popular, por el contrario, se reafirma permanentemente el nivel de abuso perpetrado por el capitalismo contra el pueblo, y la paupérrima agenda social no logro engañar ni encandilar a nadie, por el contrario todas y todos saben que son falsas promesas que en poco y nada contribuyen. El pueblo se mantiene despierto y en la calle, pese a que sectores minoritarios y más acomodados han comenzado a agotarse y desistir.
Ante esta situación, la instalación de la demanda política por una Asamblea Constituyente se ha tomado las discusiones en algunas asambleas territoriales y sindicales, en los medios de prensa, en las propagandas callejeras y en la discusión parlamentaria.
Parece ser que hay algo en lo que todos los partidos políticos tradicionales están de acuerdo, independiente si son oficialismo u oposición, y esto es la idea de la necesidad de un “nuevo pacto social”. Parece que en eso están todos juntos como clase, es decir como burguesía (y con quienes han decidido ser serviles a sus intereses). Parece ser que todos quieren defender la democracia burguesa y temen que se generen demandas políticas que pongan en cuestión el sistema capitalista e instalen la necesidad de transformar estructuralmente la sociedad para construir una nueva. En esa defensa de la democracia a la burguesa (que algunos sitúan en la contradicción democracia/neoliberalismo, dejando atrás la contradicción que rige la lucha de clases, el capital/trabajo), el pacto social se materializaría en cambios en la Constitución, que se desagrega en diferentes vías para ello. Los sectores de derecha conservadora apuntarán a reformas desde el parlamento, otros al modo Bachelet con plebiscito consultivo, y los últimos, al modo de Asamblea Constituyente con discusiones vinculantes desde la sociedad civil.
Todas estas vías responden al pacto social y a la defensa de la democracia a la burguesa ¿Será ésta la propuesta más coherente para los sectores clasistas?
Los cambios a la constitución se han tomado la agenda del actual alzamiento, lo que, evidentemente es una forma de cooptación de la lucha, pues institucionaliza el conflicto, sacándolo del carácter popular que hasta ahora ha tenido, llevándolo al lenguaje de la burguesía, otorgándole un carácter más propio del ciudadanismo, idea que ha tendido permanentemente a marginar a los sectores más empobrecidos, y por ende con más necesidades.
Tomando ese elemento como común denominador a cualquiera de las vías para realizar cambios en la Constitución, es posible diferenciar entre quienes sólo buscan cooptar el conflicto para no realizar cambios reales, y quienes confían en el reformismo como estrategia de transformación de la sociedad. Estos últimos, han tendido a instalar la lucha de más democracia para afrontar el neoliberalismo.
Las y los clasistas no sólo luchamos contra el neoliberalismo, sino también contra el capitalismo, porque si bien el neoliberalismo como modelo es el que nos tiene en la precariedad actual, sabemos que el capitalismo es el sistema que lo sustenta y lo rige, el capitalismo es la estructura de la sociedad que instala la explotación de una clase sobre otra, y sabemos que, mientras esto no se acabe, no lograremos nuestro completo bienestar.
En ese sentido, si bien la Asamblea Constituyente es una apuesta que da un salto de la lucha netamente económica a una demanda de carácter político, no es la demanda central de las y los clasistas. Desde quienes seguimos creyendo que el principal conflicto se da entre capital y trabajo, y por tanto la historia se dibuja por medio de la lucha de clases, el problema sólo será posible acabando con la dictadura del capital y la construcción de una fuerza propia de la clase trabajadora y el pueblo oprimido, fuerza que se constituye en un poder paralelo al establecido por el orden y la institucionalidad burguesa, el poder popular, capaz de confrontar al capital y sus servidores.
Para ello hoy tenemos tareas que son urgentes. En primer lugar, debemos seguir impulsando asambleas sindicales, estudiantiles y territoriales para que estas sean el motor de la lucha y estén al servicio de la movilización y la protesta por mantener vivas las justas demandas del pueblo, demandas que son inmediatas, como el ingreso mínimo de $500.000 líquido, pensión básica igual salario mínimo y fin a las AFP, jornada laboral de 40 horas sin flexibilidad e incluida la hora de colación, pago de locomoción y colación en todos los lugares de trabajo, protección a la maternidad y sala cuna realmente universal y sin discriminación ni restricciones, aborto libre y gratuito, fin al lucro en la salud y educación, viviendas dignas, nacionalización de los recursos naturales, autodeterminación del pueblo mapuche y la libertad a las y los presos por luchar.
En segundo lugar, velar por la generación de organización donde no la hay y se fortalezca donde ya existe, que se sustenten en la independencia de clase, en la solidaridad, en la democracia de base, en el fondo, en el clasismo y la combatividad. Sólo así podremos mantener y acumular en el tiempo todo lo avanzado en la actual coyuntura.
En esa misma línea, debemos buscar generar espacios de articulación de los diferentes sectores en lucha para poder a hacer efectivos los esfuerzos de las y los anticapitalistas por rearticular el movimiento popular, en perspectiva de la constitución del poder de la clase trabajadora y el pueblo oprimido. Para ello, el llamado a la conformación de un Polo Social Anticapitalista, que no esté al servicio de los partidos políticos que tienen el poder, así como aquellos que le son serviles, como lo han hecho las organizaciones que componen la llamada mesa de unidad social, es fundamental. Sabemos que somos una fuerza más pequeña, pero tendremos nuestros principios y objetivos claros, y no vacilaremos a la hora de asumir la lucha que nos ha tocado vivir.
Por último, la actual coyuntura ha demostrado que la carencia de conducción política del movimiento y el oportunismo de las y los de siempre por arrogarse la representatividad de un estallido social del pueblo, que si bien fue espontáneo, responde a un acumulado de experiencia y descontento el cual se ancla en el ciclo de lucha abierto el 2006, el cual se ha caracterizado por un ascenso en la lucha reivindicativa, y el aumento progresivo de descontento por una serie de abusos contra el pueblo frente al enriquecimiento de unos pocos, por la colusión de las empresas como el confort o los pollos, los casos de cohecho y financiamiento de empresas en candidaturas y a políticos, los casos de robo en instituciones como carabineros, los casos de abuso impune en las iglesias, entre tantas otras cosas. El alzamiento popular que a todos y todas nos pilló de sorpresa y con pocas herramientas, nos invita a reflexionar sobre la necesidad de construir un instrumento político desde la clase trabajadora que permita levantar un proyecto estratégico para avanzar hacia una nueva sociedad. Se hace urgente abrir el debate sobre la necesidad y pertinencia de levantar una herramienta que ya no sólo luche por demandas reivindicativas sino que dedique sus esfuerzos en el plano estratégico, es decir a barrer con el capitalismo. Un instrumento que no venga desde afuera de la clase, ni de los pretendidos “iluminados”, sino más bien, del proletariado, esa clase trabajadora consciente que harta de la explotación, decide hacer su propia política, con los medios que define necesarios y con un proyecto claro para avanzar a la victoria final.
Catalina Rojas B
Presidenta Sindicato de Honorarios del Servicio de Salud Metropolitano Central
Secretaria Nacional Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores
Parte de la Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas, AIT
Envio:RL









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