12 de julio de 2020

TROPEL 2 del 12.07.2020.

Cuarentena de Junio: una muerte en manos de la policía cada 40 horas en la provincia de Buenos Aires
Por AnRed, Resumen Latinoamericano, 11 julio 2020
Al menos 18 personas fueron asesinadas por efectivos de las fuerzas de seguridad en la provincia de Buenos Aires durante el último mes; es decir, una muerte cada 40 horas. En la mayoría de los casos, las y los agentes policiales estaban de civil y actuaron para impedir el robo de bienes propios; en muchos de ellos, ni siquiera había amenazada real contra la integridad física y las policías dispararon a matar, a veces, incluso por la espalda, contra jóvenes que estaban desarmados o sólo tenían un cuchillo, una tijera o un arma de utilería. Por estas muertes, no hay ningún funcionario policial detenido ni desafectado aunque sea preventivamente.

En las primeras horas de junio, en San Nicolás, Ulises Rial y Ezequiel Corbalán iban en moto a casa de un amigo. Como estaban incumpliendo la cuarentena, y por temor a que le secuestren el vehículo que usaba para trabajar como repartidor, Ezequiel esquivó un puesto de control. Inmediatamente, los efectivos de la Policía Local lanzaron un operativo cerrojo que terminó a las pocas cuadras: un patrullero que venía de frente y sin las sirenas ni las luces azules prendidas se cruza de carril intencionalmente para cerrarles el paso; Ezequiel maniobra para evitar el choque, pero no lo logra. Los dos jóvenes salieron despedidos por el aire y golpearon contra el asfalto: Ulises murió casi en el acto, tenía 25 años; Ezequiel de 30 falleció a los pocos días en el hospital.
La falta de racionalidad y la desproporción en el uso de la fuerza es evidente: la situación no significa una amenaza ni un riesgo para nadie y el simple hecho de esquivar un control policial no puede justificar el operativo que se desplegó posteriormente y termino con estas muertes. La discrecionalidad, arbitrariedad y desprofesionalización de las fuerzas son una constante en la mayoría de los casos de uso letal de la fuerza.
El caso de San Nicolás fue el ejemplo, además, de otra forma de la letalidad policial: las persecuciones y muertes utilizando los patrulleros. Ezequiel y Ulises fueron las primeras dos de, al menos, 18 víctimas por uso letal de la fuerza en territorio bonaerense durante el mes de junio. Una muerte cada 40 horas, así surge del relevamiento que hace la Comisión Provincial por la Memoria a partir de la información que se publica en medios de comunicación.
Durante mayo, es cierto que con una cuarentena más estricta y, por lo tanto, con menor circulación en las calles, las víctimas de uso letal de la fuerza habían sido siete. El incremento entre un mes y otro es notorio. También en la comparación interanual, respecto del mes de junio del año pasado, el incremento es notorio.
El 14 de junio, en la localidad de Plátanos -según la versión policial- Augusto Iturralde y Diego Arzamendia quisieron asaltar a Javier Larrosa, un agente de la Policía de la Ciudad que estaba de civil; en su declaración dijo que Augusto se bajó de la moto y lo amenazó con un revólver, él se identificó como policía, desenfundó el arma y se enfrentaron a tiros. El policía disparó 11 veces y la bala que mató a Iturralde entró por la espalda. Otras vainas del revólver de la víctima también se encontraron en la escena del crimen.
El relato policial habla de legítima defensa; sin embargo, la versión no se condice con el testimonio de un vecino y presenta una duda central: el revólver de la víctima fue descartado, supuestamente, por Diego cuando escapaba, perseguido por el oficial de la Policía. Pero no se explica, cómo en el supuesto tiroteo, el arma quedó en manos de Diego y no de quién, según Larrosa, disparó. Por la cantidad de disparos, porque la herida mortal fue en la espalda y por las dudas en torno al relato, Larrosa quedó en un principio detenido por homicidio agravado en exceso de la legítima defensa. Pocas horas después, la fiscalía sostuvo que la versión policial cerraba y lo liberó.
Dos días después, el martes, Diego también fue asesinado. En las cercanías de la estación de trenes de Berazategui, la Policía Local acudió a un llamado al 911 que alertó sobre la presencia en la vía pública de una persona en un visible estado de alteración y con supuestas intenciones de robo. Diego fue arrinconado por una decena de policías: el joven habría amenazado a los agentes con un cuchillo y un policía le disparó dos veces a quemarropa; una de las balas impactó en la pierna, la otra en el abdomen. No habría sido el único que disparó, en los videos del hecho, se escuchan al menos cinco detonaciones.
Tras las primeras diligencias judiciales, la UFI descentralizada 4 de Berazategui avaló la versión policial y consideró que el agente actuó en legítima defensa. Una decisión que pasa por alta la evidente desproporcionalidad en la agresión policial para repeler la amenaza que existía; podrían haberlo reducido antes de disparar e, incluso, sólo el primer disparo en la pierna bastaba para controlar la situación.
A la falta de profesionalización de las fuerzas de seguridad, se suma otro hecho de notable incidencia en los casos de uso letal de la fuerza: el estado policial, que los obliga a estar con el arma reglamentaria las 24 horas los 365 días del año. De los 17 hechos que hubo en junio (el de San Nicolás tiene dos víctimas), en 11 actuaron agentes de civil; es decir, cuando estaban fuera de servicio.
El 12 de junio, la oficial de la Policía de la Ciudad estaba de civil esperando el colectivo en la parada de la esquina Constancio Vigil y Cruz Varela de la localidad de La Reja, Moreno. Según la versión policial, un joven la abordó de espaldas y la amenazó con una tijera para robarle el celular, ella le entregó la mochila, después sacó su pistola reglamentaria y dio la voz de alto: Alexis Lucero le pidió que no dispare pero la policía disparó igual, a la altura del abdomen. El joven de 17 años quiso correr hacia su casa, pero cayó muerto a los pocos pasos.
Fernando Leguizamón era mecánico, tenía 31 años y cinco hijos. En las primeras horas del lunes 22 de junio, volvía caminando a su casa junto a su compañera; en el barrio La Cañada de Quilmes, en la avenida Mosconi entre Tucumán e Islas Malvinas, se toparon con el otro grupo de personas que comenzó a increparlo.
En ese grupo iba de civil una pareja de agentes de la Policía de la provincia de Buenos Aires, Rodrigo Valdez y Natalia Zuleta. Según el testimonio de la mujer de Fernando, buscaban a una persona que habría robado un automóvil y lo confundieron. Esa suerte de cacería de policías de civil terminó en el asesinato de Fernando: en algún momento del altercado, Valdez sacó su arma reglamentaria y le disparó dos veces; cuando cayó al suelo, siguió pegándole patadas.
Sergio y Gonzalo tenían 20 y 24 años, respectivamente. Los dos fueron asesinados durante un intento de robo por efectivos de seguridad que estaban de franco. Los dos tenían sólo un arma de juguete.
El estado policial y la portación del arma las 24 horas del día, los siete días de las semanas, también produce muertes evitables en circunstancias de carácter privado. El 18 de junio, en la localidad de San Andrés de Giles, el policía bonaerense Javier Savietto mató a su amigo Diego Quinteros con una bala que se le disparó del arma reglamentaria cuando estaba descargándola.
El uso de la fuerza debe estar guiado por los principios de excepcionalidad, necesidad, razonabilidad y proporcionalidad. En este sentido, el uso de las armas de fuego es una medida extrema a la que debe recurrirse como último recurso ante el riesgo cierto e inminente a la propia vida o la de terceros. Los casos mencionados demuestran que esos criterios no se respetan, que ante cualquier amenaza, por más mínima que sea, las fuerzas de seguridad disparan a matar.
Por las 18 muertes por uso letal en la fuerza durante el mes de junio, no hay ningún funcionario policial detenido ni desafectado aunque sea preventivamente. Bajo la excusa de la legítima defensa, se justifica casi cualquier accionar aún cuando produce muertes que, a todas luces, resultan evitables.
fuente: Andar



El «No a la anexión» y «Viva Palestina Libre» resonó en las calles de Buenos Aires / Intervención del Frente Cultural Che Adelita




Resumen Latinoamericano, 10 julio 2020
En una actividad que se realizó en la tarde del viernes en el barrio de Chacarita, un grupo de solidarios y solidarias con la lucha del pueblo palestino, dijeron presente a la convocatoria realizada por el Frente Cultural Che Adelita, recientemente dado a conocer en otra actividad en el Puente Pueyrredón por Maxi y Darío.
La actividad comenzó con la lectura de un poema (Para nuestra Patria) del gran poeta palestino Mahmoud Darwish.
Enseguida, la actriz Eliana Wassermann leyó un potente texto que el actor Norman Briski enviara para la actividad. Finalmente, el rapero Daniel Devita entonó a capella su tema «Nacido en Palestina».
Todo terminó con gritos de repudio a la anexión sionista y vivando a Palestina libre. En el piso, un grupo de jóvenes marcó su presencia pintando esas consignas a través de un sténcil.
En Buenos Aires, en la calle, se envió un mensaje de solidaridad e internacionalismo al pueblo palestino, a sus presos y presas, y sobre todo a su enorme voluntad de Resistencia al opresor.































PARA NUESTRA PATRIA
por Mahmoud Darwish

Para nuestra patria,
Próxima a la palabra divina,
Un techo de nubes.
Para nuestra patria,
Lejana de las cualidades del nombre,
Un mapa de ausencia.
Para nuestra patria,
Pequeña cual grano de sésamo,
Un horizonte celeste… y un abismo oculto.
Para nuestra patria,
Pobre cual ala de perdiz,
Libros sagrados… y una herida en la identidad.
Para nuestra patria,
Con colinas cercadas y desgarradas,
Las emboscadas del nuevo pasado.
Para nuestra patria cautiva,
La libertad de morir consumida de amor.
Piedra preciosa en su noche sangrienta,
Nuestra patria resplandece a lo lejos
E ilumina su entorno…
Pero nosotros en ella
Nos ahogamos sin cesar.
El texto de Norman Briski
Hoy Israel, sucursal del Imperio que le pide online mas anexiones enviándole vía Starbucks el armamento más sofisticado del stock de ventas del supermercado más rentable de la tierra, victimiza sin piedad al pueblo palestino que no negocia su potestad porque ya se le acabó la instancia del Estado negociador. Y sin alternativa busca el grito que resuene en el viento hasta alcanzar la solidaridad que produce milagros.
Está en nosotros -y en ninguna institución de pactos- la posibilidad de que Israel busque en su pueblo -si todavía se acuerda- o desaparezca como gendarme del capital divino. Disfraz de intereses petroleros, y falsas premisas civilizatorias para vigilar y castigar al pueblo que, con historia o sin ella, quiere vivir en su tierra.
Que no sea atributo de ningún Estado ni que intervengan otro, porque no hay contienda entre dos fuerzas. No es una guerra, es un atropello inaudito. Palestina es lo que está en el medio, en el imaginario de un Estado- militarizado a tal punto que sus habitantes son empleados de su Estado Mayor. Y su democracia son presupuestos de guerra con capital del senado americano.
No pueden con Siria ni con los Kurdos ni con Irak, Irán ni Afganistán. No pueden. No pueden civilizar para reinar. Y se les viene la noche, una noche blanca, una noche que los matará el insomnio con todos los fantasmas de sus niñes asesinados y sus ojos, los de la puntería, gatillarán sobre sus propios cuerpos.
Si la barbariede Israel es consecuencia de la Segunda Guerra, su convalecencia no debería ser el sionismo ni las mágicas creencias religiosas,
ni las alianzas para sus ataques. Aunque todas estas juntan fuerzas, no iluminan razones y nunca un ideal fue sostenido por el capital.
Los semitas están en la misma casa y como la Torre de Babel parece que no cabemos. Si no tuviéramos el techo miraríamos el cielo.
Qué difícil es pensar el mundo sin propiedad sin fronteras, pero mucho más difícil es vivir con ellas.
Están matando la inocencia y entonces… las mujeres serán volcanes y los hombres inmortales y nosotros justos o empleados de la muerte.
Lloramos piedras cuando los enemigos son digitales.
*Actor y dramaturgo argentino.
Fragmento del tema «Nacido en Palestina«
de Daniel Devita
Quiero dormir pero el sueño no se concilia
Antes hubo días felices y noches sin vigilia
Hubo un lugar previo a toda esta desidia,
Mi hogar mi libertad la cuna de mi familia
Mi pueblo vivía en paz, tenía la seguridad
De crecer y convivir con otra colectividad
Nuestras tierras construyeron su libre albedrío
Recibieron y acogieron a tantos judíos
Amigos míos levantamos la cabeza
Autodeterminación, basta de ser colonia inglesa
Libertad a nuestro pueblo, un Estado para serlo
Pero había otro plan y un día pudimos verlo.
Miles llegaban y llegaban otros mil
Reclamando nuestras tierras y poblados para si
El lugar donde nací se ponía oscuro
Ellos buscaban crear un Estado judío puro
Un muro se extendía por Europa y era el fin
De millones de personas en un genocidio…






En Mendoza impera un virtual estado de sitio contra las y los trabajadores
Por Carlos Aznárez y María Torrellas, Resumen Latinoamericano 10 de julio de 2020
Foto de tapa: Natalia Naciff
-En Mendoza esta semana pasada ha habido nuevas implicaciones de lo que ha sido, y viene siendo, el conflicto prolongado de las y los trabajadores municipales y estatales que están luchando por salarios y muchas cosas más y han sido reprimidos, otra vez, pero con mucha más saña que las anteriores en un acampe que estaban haciendo en el centro de Mendoza. Esto pasó el domingo 5, ha habido heridos y heridas, detenidos, entre ellos varios dirigentes. Hablamos con Natalia Naciff, secretaría de Géneros y Derechos Humanos del sindicato SUTE, Sindicato Unido de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación de Mendoza.
-Natalia, ¿Cúales son las causas de este conflicto y qué pasó el domingo pasado?
-Muchas gracias por este espacio para que podamos comunicar lo que viene sucediendo en Mendoza. Se ve muy difícil y compleja la situación y uno de los conflictos es este que estamos viviendo varios sindicatos y espacios políticos. El conflicto de los trabajadores y trabajadoras municipales de la ciudad de Mendoza viene desde hace más de 20 días y es acompañado por ATE, que es otro de los gremios que fue también sorprendido el día domingo con una agresión, una violencia, de las Fuerzas de Seguridad. Dentro de un espacio en conjunto que tenemos con los distintos sindicatos estatales, que es el Frente de Unidad Estatal, SUTE acompañamos el conflicto, nos solidarizamos, y hemos estado en varios de los momentos de todo este conflicto de larga data.
En concreto, los compañeros y compañeras municipales están pelando por un salario justo, por condiciones laborales justas, están cobrando en este momento 8.000 y 10.000 pesos mensuales, y el reclamo es por un aumento, que había sido prometido, pero no fue respetado. No hay paritarias abiertas en Mendoza, se han suspendido las negociaciones sindicales, se ha suspendido el diálogo, no hay actitud, no hay forma de poder organizar el trabajo virtual, ni el teletrabajo, que hemos venido sosteniendo. 
Por ejemplo, en Educación se han caído varios de los acuerdos que venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo, se han cambiado las condiciones laborales y el Gobierno no se sienta a paritar. Eso a todos los sectores gremiales nos viene afectando desde marzo que comenzó el aislamiento social obligatorio y es así que Mendoza, en particular, que viene sosteniendo oficialmente que no hay tantos contagios, por otro lado, sostiene duramente que no hay paritarias y no las habrá hasta nuevo aviso, al parecer sería hasta septiembre o vaya a saber hasta cuándo. 
Por eso, en Mendoza, los gremios venimos sosteniendo la exigencia de apertura de paritarias y es en el medio de todo este conflicto que el domingo pasado desalojan la concentración que venían sosteniendo los y las municipales, una especie de carpa, y las fuerzas de seguridad, algunos con una orden y otros argumentando que era necesario el desalojo, reprimen. Comienzan a utilizar la violencia, había muchas mujeres en el acampe, y lo que sucede es que hay distintas irregularidades en este procedimiento. En principio, hacen el desalojo, el uso de la violencia, golpean a muchas de las mujeres, en el operativo son varones los que las desalojan, había mujeres policías, pero quienes actúan en ese momento violentamente son todos y todas, no hay género que se excluya, pero sí hay distintas irregularidades. Hay compañeras que han sido golpeadas de manera que les han dislocado hombros, raspado espaldas, distintas contunsiones en el cuerpo, las lesiones han sido constatadas por los médicos, se han hecho denuncias, las estrategias legales para esto son diversas. 





Tengo que decir también, que en Mendoza en este momento, estamos con los organismos de Derechos Humanos muy preocupados desde hace tiempo porque el oficialismo, además de tener en sus manos el Poder Ejecutivo, tiene la mayoría del Poder Legislativo, es decir que la Legislatura también está en manos de una mayoría oficialista y ahora, hace muy poquitos días, ha logrado tener la mayoría en el Poder Judicial, en la Corte. Eso nos preocupa muchísimo porque hay un cerco en la provincia de una realidad absolutamente distinta a lo que pueda suceder en el resto del país, y, precisamente, hemos hecho denuncias penales por abuso de autoridad, por violación a los Derechos Humanos, por violencia de género, por el uso de la violencia extrema hacia las compañeras, en el lenguaje también que se utilizó.
Las estrategias son múltiples, pero sabemos que donde estamos haciendo todas estas denuncias tiene un nivel de impunidad y de cerco mediático y judicial muy grande. Entonces, estamos muy preocupados y preocupadas y hay distintos abogados de Derechos Humanos con trayectorias muy largas en el país que están mirando a Mendoza muy inquietos también por esta situación.





   
-Tenemos que aclarar que está gobernando Mendoza Cambiemos, una estructura parecida a la que gobernó el país hasta hace muy poco. ¿Qué pasa con el resto de los partidos y centrales sindicales frente a este reclamo que están haciendo y frente a esta violencia que estas describiendo? 
-A partir del domingo pasado que ocurrió esta situación, ayer hubo una movilización, no hubo policía en la calle, seguramente encubierta sí, pudimos manifestarnos más de dos mil personas, para un contexto de covid-19 es muy importante. Mendoza suele tener manifestaciones de más de diez mil personas, pero en este momento y este contexto, fue algo importante. En esa movilización estuvieron absolutamente todos los sectores, excepto obviamente, el oficialismo, todas las centrales, todos los partidos políticos. El domingo, con la represión y el encarcelamiento de los dos gremialistas de los dos gremios más importantes de Mendoza, SUTE y ATE, los golpearon y llevaron presos, a Sebastián Henríquez y al secretario de ATE. Con una solidaridad del resto de los sectores políticos, sociales, organizaciones, el movimiento de mujeres, en repudio de lo acontecido por las Fuerzas de Seguridad y en solidaridad con todos los compañeros y compañeras agredidas, violentadas. En un momento, en una coyuntura, de una Mendoza que preocupa, da miedo, porque no tenemos garantías suficientes para poder manifestarnos y poder hacer un camino democrático de lucha porque no están garantizadas las condiciones. 

-Nosotras y nosotros veíamos la rueda de prensa de Roberto Macho y de Adriana Iranzo, ella hasta se quiebra cuando cuenta la terrible situación que sufrieron las compañeras y habla, como vos, del lenguaje, de que el traro fue absolutamente vejatorio y peor hacia las mujeres, se la ve con el hombro roto. Vi los videos, las fotografías, y he visto a mujeres policías arrastrando compañeras, se las ve porque se ven sus cuerpos, no sus caras. Entonces, en estos momentos de esta grave situación que están pasando allá ¿cómo hacer una campaña? ¿cómo hacer para romper este cerco informativo y llevar esta denuncia al Estado, al Ministerio de la Mujer y Diversidades? porque tenemos un ministerio, debería hacerse cargo de esta situación. 
  
-Dentro de todas las estrategias legales que mencionaba, siempre pensamos la estrategia legal desde una estrategia también política, conducirla desde la política. El secretario de Derechos Humanos a nivel nacional, Horacio Pietragalla, se manifestó y también repudió, eso nos pareció algo muy importante. Creo que en esta estrategia de denunciar la violación de derechos humanos hacia las mujeres y la violencia de género que sufrieron en el operativo es muy importante que llegue al reciente y nuevo Ministerio de Mujeres y Diversidades. Esperamos que haya una respuesta, creo que sí la va a haber.
Pero, como les decía recién y les repito, es complejo en esta Mendoza y me parece fundamental poder hacer estas entrevistas y que puedan salir de Mendoza y ser tomadas por otros espacios porque, verdaderamente, sólo los medios comunitarios y alternativos son los que han levantado el conflicto y muy pocos, a manera y modo personal, comunicadores y comunicadoras de distintos medios hegemónicos. Pero, la pauta parece que es muy grande y no hablan del conflicto o sino repiten la versión del Gobierno.  
-Por otro lado, hay que darse cuenta que cobrar menos de 10.000 pesos, o hasta 13.000 algunas, al mes en estos momentos es también una violación a los derechos humanos de las trabajadoras y trabajadores porque eso no es un sueldo para vivir, eso es un sueldo de hambre. ¿Cuál es la decisión de esta unidad que tienen de lucha en Mendoza a partir de ahora para conseguir los objetivos? 
-Por ahora se está preparando una huelga general para la semana de inicio de clases que es el 27 de julio. Será una huelga de todos los y las estatales, trabajadorxs de la educación, salud, judiciales y tambien la Universidad.
Las y los docentes de Santa Cruz y Tierra del Fuego también están sosteniendo los mismos reclamos. Esto está en desarrollo.
Por otra parte, todo lo que decía de las denuncias. Hacerlo visible, sostener la visibilidad en el resto del país y hacia afuera también, en el resto de Latinoamérica. Hace mucho tiempo que se viene sosteniendo estas unidades y frentes, las organizaciones de Derechos Humanos vienen acompañando y es sumamente importante para nosotras y nosotros. Vamos a sostener las clásicas estrategias de unidad, pero en este contexto de covid-19 las pantallas de los celulares, la política y los medios comunicadionales, nos parece sumamente importante también y eso está pensado como una estrategia. Esperamos que esto pueda llegar a buen puerto en algún momento, pero somos muy realistas en que la provincia está bastante complicada.   

-Está en un estado de sitio no declarado, está claro, es muy parecido a lo que ocurrió en Jujuy durante mucho tiempo, se generan cercos a través de copar todos los poderes, judicial, legislativo y político.
-Totalmente, exacto. Muchas gracias por este espacio. Mendoza está cercada, pero es la misma que en diciembre del 2019 defendió el Agua, asi que también recordemos que hemos sido conocidos por eso y seguiremos sosteniendo las mismas banderas de lucha y de organización. 
Trascripción: Guillermina R. Iturralde




Trabajo docente sin tiempos ni espacios
Por Marcela Isaías, Resumen Latinoamericano, 10 de julio de 2020
Flavia Pascualini es profesora de lengua y literatura en dos escuelas públicas, una orientada de Casilda, otra técnica de Pérez. A diario está disponible para sus 400 estudiantes, todos tienen su número de whatsapp. Florencia Dietrich es vicedirectora de una escuela primaria de Rosario, y también profesora del nivel superior, ambos cargos en la enseñanza privada. En su tarea están presentes 540 alumnas y alumnos. Ni Flavia ni Florencia pueden precisar horas de trabajo, en realidad ninguna saca esa cuenta. Aunque convocadas a pensar cuánto se incrementó la jornada laboral en tiempos de pandemia, saben que se triplicó, también que se esfumaron los fines de semana y feriados. Es que la desigualdad social expresada en el acceso a las herramientas para aprender las compromete más en la tarea educadora. Desde los sindicatos docentes afirman que el tiempo de cuarentena hizo más visible una situación que ya existía en el trabajo docente: la sobrecarga laboral y las desigualdades que atraviesan a la escuela. También advierten que no será nada fácil el regreso a las clases presenciales.
“¡Dale, dale, decile que te explique, que no entendés nada!” Así se escuchaba el grito de una mamá, acompañado del llanto de un pequeño, detrás del audio que le enviaba un alumno a la profesora Flavia Pascualini para preguntarle por una tarea. Todo a las nueve y media de la noche. “Vaya a saber qué había detrás de ese audio, qué había en esa realidad, donde esta criatura tenía que cumplir con la tarea de lengua”, expresa la docente tratando de ponerse en el lugar de su alumno. Dice que atesora ese audio, porque lejos de enojarla le da ánimo para seguir adelante con su oficio.
El distanciamiento físico se vuelve un desafío al que cotidianamente Flavia trata de buscarle la vuelta. “Desde el día uno, todos y cada uno de mis 400 alumnos, de 9 cursos, de 2 escuelas públicas, tienen mi número de whatsapp, con explicaciones, respuestas y sonrisas todas las veces que me lo solicitan. Nadie me lo pidió, ni mi directivos ni mis compañeros; me lo pidió la circunstancia y la necesidad, propia, de estar conectada como fuera”, sintetiza sobre qué la moviliza a sostener lo que todos llaman el vínculo pedagógico.
A los primeros días de trabajo en la pandemia los define como un “lanzarnos en un mar de incertidumbre, pero donde sabía que había algo que no quería perder y defender que es el contacto”. Al poco tiempo de arrancar aparecieron las diferentes realidades, las desigualdades: no todos los chicos tienen su celular, menos una computadora; y con suerte conexión de internet.
La profesora advierte que “esto del teletrabajo” (por el trabajo a la distancia) no es para todos y que pone en valor mayor lo que representa el espacio físico de la escuela pública, abierta todos los días, ofreciendo oportunidades igualitarias. Lo dice con un ejemplo: “Estamos en julio y tengo alumnos que por más que insista, aún no me han dado el presente. Te dicen ‘Sí, profe, sí profe’, pero no aparecen. Es tremendo”.




Flavia elige metáforas para hablar de la enseñanza en cuarentena. Habla así de una escuela sin cuerpos, de una escuela sin tiempos y una escuela que tiende puentes. Dice que si bien ahora sus días de trabajo no la encuentran en la ruta –vive en Pujato- viajando a la Escuela N°209 de Casilda o la Técnica N°459 de Pérez, sigue poniendo el cuerpo docente hasta los fines de semana, a las nueve o diez de la noche, mientras cocina o realiza otras tareas domésticas.
“Como sé que mis alumnos me mandan un mensaje o me responden cuando pueden, cuando tienen un celular a mano, no desaprovecho ese minuto, ni me pongo ese límite de dejar colgado el mensaje y atenderlo el lunes a la mañana que es mi horario de trabajo. Esta es una escuela sin tiempo”.
El acceso desigual a los recursos tecnológicos también afecta a la docencia. “Yo cuento con una Cristinet, que adoro y por eso le puse ese nombre. Fui acreedora en una de las primeras escuelas, la llevo a todo lados y se la he prestado a los chicos”, dice de la netbook que recibió del Plan Conectar Igualdad, un programa “que luego devastaron”. En su casa también tienen una computadora familiar pero es para que la usen sus hijos que están en la secundaria. Flavia dispone de un celular. El mantenimiento de estos aparatos y la conexión a internet corren por cuenta de su bolsillo docente. “Pero no lo pienso mucho porque aquí hay que arremeterle”, confía y deja en claro cómo se sostiene la escuela por estos días.
Todo de corrido
“Lo que sentí cuando comenzó la pandemia es que se me habían triplicado las horas de trabajo. Desde las 8 de la mañana hasta las 9 o 10 de la noche, de corrido, tenía que estar pendiente de la computadora y del celular. Cortando un ratito para el almuerzo. Esto fue más bien al comienzo, cuando tenía muchas puntas abiertas y me llegaba información de todos lados”, dice Florencia Dietrich de los primeros días de enseñanza en cuarentena. Florencia es vicedirectora de la Escuela N°1.182 San Luis Gonzaga del barrio Empalme Graneros. La escuela tiene 510 alumnas y alumnos en la primaria. También es docente en el profesorado del Instituto Verbo Encarnado donde tiene 30 estudiantes del magisterio a su cargo
Estar en cargo directivo representa un doble desgaste: hay que pensar cómo llegar a la distancia a todo el alumnado y cómo lograr una buena articulación con el equipo docente. “Esto requirió –detalla- que con la directora y la otra vice estuviéramos llamándonos a cada rato, tomando nota, cambiando el rumbo o decidiendo sobre la marcha, pensando qué era lo que más convenía. Y al mismo tiempo sostener reuniones con las maestras de los terceros grados, o con las de séptimo o con las y los de especialidades, pensando juntos, buscando la mejor solución”.
También aquí quedaron a la vista las desigualdades sociales. Florencia describe que la escuela está en barrio con dificultades económicas, donde las familias tienen trabajos muy precarios y de hecho muchas lo perdieron en este tiempo: “Al problema de la conectividad o de acceder a lo que nosotras planteábamos como propuesta educativa, se le sumaba la penuria o la angustia por la pérdida de trabajo o no poder salir a hacer changas, y de pronto plantearse que no hay para comer. Había que contemplar toda esa realidad”.




La minoría de sus alumnas y alumnos tiene computadora y a veces celular. “Y cuando lo tienen –dice- es compartido hasta con ocho personas. No siempre hay Wi Fi, a veces se les acaban los datos móviles. O sea no es que están todo el tiempo on line los chicos”. Así y todo en la charla Florencia no pierde oportunidad para contar orgullosa los logros en los aprendizajes a la distancia.
Un detalle clave en este tiempo de excepcionalidad para la educación es el pasaje de la presencialidad a lo virtual. “Para nosotras –señala- fue súper desafiante porque teníamos que aprender a usar las nuevas herramientas al mismo tiempo que la poníamos en uso. Eso fue muy estresante al inicio. Recién empezamos a dominarlas nos empezamos a sentir más aliviados”.
El acceso y manejo de las tecnologías de la información no es parejo tampoco en el magisterio. También quedó expuesto con la pandemia: muchos con computadoras viejitas, sin cámaras o micrófonos, o celulares sin almacenamiento suficiente para mandar y recibir tantos trabajos escolares a la vez. Además de docentes que directamente no tenían estas herramientas o que viven en una zona sin buena conexión a internet o directamente nula.
Los costos de mantenimiento de todos estos recursos y hasta de compras de nuevos aparatos salen del salario docente. “Estaría buenísimo que después de esto el gobierno garantice que los docentes tengan Wi Fi, una notebook o una tablet, como cuando estaba el Conectar Igualdad”, marca como política pública a atender.
La educadora rescata que en este reto sorpresivo que debieron asumir quedó en evidencia la creatividad docente y el valor del trabajo colaborativo, de apoyarse unas a otros para salir adelante. También “quedó en claro que la presencialidad es insuperable”.
Artesana, ingeniera y comunicadora. Así es como se siente el trabajo que hace Florencia cuando describe con increíble paciencia cómo planifican, supervisan, editan para las redes (con textos, imágenes, enlaces) y distribuyen las tareas más de 500 alumnas y alumnos. “Cada vez que termino de subir las tareas al Facebook siento que estoy editando una revista”, le sonríe a la idea.
Todo tiene un claro sentido pedagógico y de inclusión. “Hay que entrar por todas las vías posibles”, dice y repasa la variedad de recursos que aplican por estos días. Cada chica, cada chico tiene el derecho a ser pensado en su singularidad, con esa premisa trabajan. Florencia lo cuenta con la anécdota de una alumna de 7° grado en situación de integración escolar, con problemas de aprendizaje, que no lograban que se conectara con ninguna propuesta. “Termino llamándola y le pauto que cada viernes a las tres de la tarde vamos a hacer video llamadas. Le mando previamente lo que hay que hacer y lo resolvemos juntas. Quedó fija esa reunión de los viernes a las tres de la tarde, que ahora espera con ansias. Gracias a ese tratamiento personalizado trabaja. Y a veces somos tres docentes quienes la atendemos a ella”.
Del vínculo a la sobrecarga
Los testimonios de Flavia y Florencia se replican a lo ancho y lo largo de toda la provincia y de todo el país. Esto lo confirman los sindicatos docentes que vienen trabajando y siguiendo de cerca cómo transforma la pandemia el trabajo docente. Miguel Duhalde es el secretario de Educación de la Ctera y secretario de Cultura de Amsafé provincial. Se apoya en el término de teletrabajo, por responder a una convención utilizada por la Internacional de la Educación (IE) y la propia Organización Internacional de Trabajo (OIT). “Una categoría –sostiene- que refiere por su prefijo griego tele, a la distancia. En ese sentido lo usamos, incluso para hablar en forma crítica de la situación, para oponernos al teletrabajo, porque lo que está pasando es que estamos trabajando desde un lugar que no es el puesto tradicional, que en nuestro caso es la escuela”.
Duhalde repasa que así entendido el teletrabajo docente se da en la Argentina en el contexto de la pandemia: “Lo que primero fue una solución para no cortar el vínculo pedagógico, después se volvió sobrecarga laboral. Hubo que trabajar desde nuestros hogares, con nuestros equipos, pagando tanto las herramientas de uso como el mantenimientos pero también una sobrecarga en lo que hace a lo laboral”.
El referente sindical señala que el trabajo desde los propios hogares produce una especie de confusión o mezcla de los tiempos propios con los que fija el contrato laboral. “Y así las jornadas pasan a ser interminables. Las y los docentes transitan todo el día conectados para responder a las directivas de los gobiernos, de los directivos, de las familias; tampoco se distinguen sábados y domingos. A lo que se agrega la formación permanente mientras damos clases, porque tuvimos que hacer procesos rápidos de formación para poder llegar a las pibas y a los pibes”.
Señala la perspectiva de género que tiene todo este debate, al recordar que se trata de un gremio mayoritariamente de mujeres que se ven afectadas doblemente al hacerse cargo además de las tareas de cuidado, del hogar.
Admite que las situaciones de desigualdad en las que se enseña y aprende vuelven muy difícil la posibilidad de regular la actividad. En particular por el compromiso histórico, la responsabilidad y la ética que la docencia mantiene con la comunidad. “Un compromiso que nunca se valoró y fue atacado durante la restauración conservadora”, dice para referirse al gobierno de Mauricio Macri.
Para hacerle frente a esta realidad, Duhalde apunta a la responsabilidad del Estado, en garantizar los recursos para que esa sobrecarga laboral que recae en el cuerpo del magisterio no suceda: “Por ejemplo, que se entreguen las netbooks, que haya una plataforma estatal”.
Como parte de la paritaria nacional docente, recuerda que este es un punto clave que se le reclama al Ministerio de Educación de la Nación. En especial porque lo que viene va a demandar un trabajo dual, de estar presentes en las escuelas y seguir a la distancia, y eso terminará incrementando la jornada laboral. En una columna editorial reciente (Boletín de Ctera, del 28 de junio pasado) Duhalde manifiesta que el regreso a los espacios físicos de las escuelas expondría al sector de las y los educadores a una situación mayor de riesgo sanitario. También que “se intensificaría la jornada laboral en tanto que a las actividades ‘a distancia’ ahora se le sumaría el trabajo en la presencialidad. A su vez se necesita ampliar la planta docente para atender esta dualidad de un sistema en tanto se produciría por un tiempo importante la coexistencia de la presencialidad y la virtualidad”.
Por otra parte, el secretario de Educación de Ctera sostiene que “lo más preocupante es la escasez de recursos por parte del Estado para garantizar las condiciones mínimas para llevar adelante este trabajo: desde la falta de cargos, de infraestructura, de equipamiento, de un tiempo necesario para la formación. Y fundamentalmente que se aceleren los tiempos de regreso cuando las condiciones no están dadas, hay que asegurar todo para luego pensar cómo regresar”.
Un panorama que en la provincia de Santa Fe analiza como doblemente preocupante. “Cada vez es más difícil. Si no hay paritarias, no vamos a trabajar para el regreso, ganamos el mismo sueldo que el año pasado”, expresaba Miguel Duhalde durante el Apagón Educativo de esta semana y un día antes de que se difundiera el cronograma de pagos de salarios en la provincia, que avasalla derechos conquistados.
Tanto a nivel nacional como provincial, el dirigente afirma que nada de esto se soluciona sin recursos. “Por eso, no pasa por otro lado y es tan importante la discusión sobre el destino de Vicentin, la deuda externa y el impuesto a las grandes fortunas. Todo está relacionado”.
El valor de las paritarias
Marina Jaureguiberry es secretaria Gremial del Sadop Nación, además de presidir el Departamento de Condiciones y Medioambiente Laborales de este sindicato y participar del Consejo Asesor que elaboró el protocolo para el regreso a las clases presenciales (difundido la noche del jueves pasado). “Nosotros no hablamos de teletrabajo, sino de una actividad docente a distancia, realizada desde los propios hogares. Buscamos dejar en claro que es la presencialidad lo que determina este trabajo, que la utilización de los medios tecnológicos es una herramienta puesta al servicio de la centralidad que tiene la tarea del docente”, aclara desde el inicio la referente del magisterio.
Del 2 al 12 de abril pasado, el Sadop encaró una encuesta a nivel nacional que llamó “Contanos para cuidarte”. Respondieron más de ocho mil docentes de todos los niveles del sector privado y de todo el país. “La encuesta fue una herramienta de acción sindical, con la que salimos públicamente a mostrar cómo se había modificado la organización del trabajo de las y los docentes a partir de esta situación de excepcionalidad”, reivindica Jaureguiberry de ese instrumento con el que asegura dieron debate político y lograron plasmar en el acta paritaria nacional docente del 4 de junio pasado, sobre las condiciones de trabajo.
Entre otros datos de ese relevamiento, se conoció que “un 47 % de las y los docentes encuestados manifestó que trabaja más horas de las habituales” y casi el mismo porcentaje “que no logra hacer un corte en su trabajo y desconectarse”. También que “un 74% de las y los docentes encuestados, tiene que combinar las tareas laborales con el cuidado de niños, niñas, adultos mayores y/o enfermo”
Marina Jaureguiberry advierte que “lo que ha venido a poner esta situación de emergencia sobre la mesa son cuestiones preexistentes: docentes sobrecargados, jornadas que van más allá de la cantidad de horas que se trabajan en las escuelas, aulas con 50 alumnos. Es decir, ha venido a desnudar una serie de cuestiones que ya estaban y ahora se han agudizados, por eso la necesidad de regulación”.
Pero también remarca el costado de compromiso con el derecho a la educación y la comunidad asumido por el magisterio, y que ha quedado de manifiesto en “cómo el colectivo de compañeras y compañeros se puso sobre el hombro el mantenimiento y la continuidad pedagógica”. Refresca aquí la sobrecarga laboral que representa trabajar desde la casa, cómo se mezclaron el ámbito público y privado, la doble presencia para el colectivo de mujeres maestras; además de no contar con los recursos tecnológicos propios: más del 70 por ciento refirió esta situación en la encuesta nacional.
La salud docente también forma parte de la agenda. Marina Jaureguiberry menciona los riesgos psicosociales, las situaciones de estrés y las enfermedades propias del sector ahora agravadas por la pandemia. Y considera que el desafío es modificar las condiciones que generan esos padecimientos: “Se trata de aprovechar esta situación porque en la organización del trabajo es donde se pone en juego la salud. También porque no hay salud laboral posible sin la participación de las compañeras y compañeros. La salud es un tema colectivo no es individual”.
La dirigente del Sadop Nacional destaca el papel de las organizaciones sindicales para dar marcos de contención y garantizar la participación de las y los educadores cuando se están cambiando las condiciones de trabajo.
Fuente: El Eslabón
Envio:RL

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