De Laura Knight a Eugenia Bekeris y Paula Doberti, o el arte de dibujar juicios de lesa humanidad
05 de
Noviembre de 2020
La
antigua tradición de bocetar las audiencias judiciales devino en nueva forma
del arte testimonial
Por Oscar Taffetani
En la primavera de 1895, un veinteañero abogado y defensor de pobres que todavía no soñaba con ser pintor, Pedro Figari, asumió en Montevideo la defensa del alférez Enrique Almeida, acusado por el asesinato de otro militar, Tomás Butler, perpetrado la noche del 14 de octubre en la calle Chaná.
Megacausa ESMA. Secretario lee
declaración Pernías. (Bekeris)
Mientras atendía las audiencias de aquel juicio que ya tenía el culpable
y la condena anunciados, Figari fue bocetando en los márgenes de las actas y
los escritos las alternativas del debate judicial, consignando de puño y letra
su opinión sobre acusadores, testigos y jueces. En 1899, tras muchos reveses,
el abogado Figari logró el sobreseimiento definitivo del alférez Almeida, que
era su propósito al comenzar a bocetar y anotar las audiencias.
De no haber sido porque a los 60 años Pedro Figari se alejó de los
estrados y los foros y emprendió una otoñal carrera artística, que lo
convertiría en ícono de la pintura rioplatense, aquellos bocetos del juicio por
el crimen de la calle Chaná hubieran quedado en el olvido, junto con otros
dibujos y versiones taquigráficas de otras audiencias cumplidas en los palacios
de la burocracia judicial.
Felizmente, aquellos bocetos fueron rescatados y en ellos, aunque rudimentariamente, se adivina un pre-Figari, a la vez que se puede observar el funcionamiento de la Justicia ordinaria en la margen oriental del río de la Plata, a fines del siglo XIX.
Una criada negra es presentada como
testigo en el juicio (Figari)
Lápiz,
papel y testimonios
En ese Figari comprometido, militante y a la vez artista, hallamos un antecedente de la experiencia desarrollada desde 2010 por Eugenia Bekeris y Paula Doberti, cuando fueron convocadas por la agrupación H.I.J.O.S. para registrar con lápiz y papel, a mano alzada, las alternativas del juicio oral por la segunda desaparición de Julio López.
Contraofensiva. Apa y Cinto Courteaux
escuchan el alegato de Sosti (Doberti)
Desde aquel momento, las artistas decidieron continuar “cubriendo”, con
vocación artística y testimonial, los juicios por delitos de lesa humanidad,
esos juicios que recuperaron para los argentinos, después del hiato que
representaron las leyes de impunidad y los “escraches”, la confianza en un
camino irreversible de Memoria, Verdad y Justicia.
Una parte de ese registro metódico de los juicios, con sus testigos
sobrevivientes, sus familiares, sus fiscales y abogados querellantes y también
sus acusados y condenados, ha quedado reflejado en el libro Dibujos
Urgentes. Testimoniar en juicios de lesa humanidad, volumen ilustrado que
acaba de publicar Ediciones Mónadanómada, en alianza con la cooperativa de
trabajo Chilavert Artes Gráficas, de la ciudad de Buenos Aires.
Colaboran con sus textos, en el volumen, protagonistas de los juicios
como el ex juez Carlos Rozanski (prologuista) y sobrevivientes, familiares,
referentes y fiscales como Ana María Careaga, Julieta Colomer, Graciela Daleo,
María Rosa Gómez, Fabiana Rousseaux, Gabriela Sosti y Hernán Cardinale.
La propuesta estético-política de Dibujos Urgentes se
completa con una actividad muy intensa en las redes y con presentaciones
realizadas en galerías, espacios de Memoria y centros culturales, no sólo de la
Argentina, contando siempre con la participación física de alguno de los
protagonistas o referentes involucrados.
Un detalle de las actividades del colectivo puede tenerse visitando la
página
https://dibujosurgentes.weebly.com/quieacutenes-somos.html
La próxima presentación será el lunes 9 de noviembre a las 19 y se podrá participar de ella a través de las redes.
12 de enero de 1946. Hoja del Diario
de Nüremberg (Laura Knight)
Laura
Knight y sus Diarios de Nüremberg
Al fin de la segunda guerra mundial, cuando con 70 cumplidos ya estaba
por retirarse como artista oficial de guerra del Imperio Británico, Laura
Knight persuadió al War Artists Advisory Committee para que la dejaran bocetar
y cubrir como dibujante y pintora las audiencias del Juicio de Nüremberg, que
comenzaba a desarrollarse en 1946.
Así, tuvo el privilegio de asistir al primer “juicio a genocidas” de la
historia, al que tenían acceso vedado la mayoría de los fotógrafos y reporteros
gráficos.
Rudolph Hess, Albert Speer y el (suicidado tras la sentencia) Herman Goering, entre otros jerarcas del staff de Hitler, se sentaron en el banquillo de los acusados en Nüremberg (una ciudad sagrada para los nazis, acotemos) y debieron escuchar que intérpretes de países que no eran Alemania (y que además eran sus vencedores en la guerra) les “tradujeran” los crímenes horrendos de los que se los acusaba y por los que se los estaba juzgando. Y condenando.
Portada de la primera edición de
"Dibujos Urgentes" (Ediciones Mónadanómada)
Laura Knight estuvo allí para ver aquello y también para bocetarlo,
dejando de un modo artístico, y a la vez político, su testimonio. En la entrada
del 12 de enero de 1946 en el Diario, dice sobre Goering, a quien
acaba de bocetar: “Hoy no presentó su habitual egocentrismo. Su gran boca se
extendía sobre el rostro y tenía las fosas nasales apretadas. Por momentos,
levantaba sus ojos, levemente chamuscados, como mirando a la nada”
A la fecha, las anotaciones de Laura Knight en sus Diarios,
junto con los bocetos, son parte de la colección de los Archivos de
Nottinghamshire, en el Reino Unido, archivos que no están muy lejos de la
Nottingham Art School de la que Laura Knight fue brillante alumna.
"The Nüremberg Trial", óleo
sobre tela. Imperial War Museum (Laura Knight)
Instituciones como la National Portrait Gallery han exhibido
recientemente esos Diarios de Laura Knight, porque en ellos se
expresa su voluntad artística y testimonial, en una época que fue crucial para
la humanidad.
Las autoras de Dibujos Urgentes, que ya han comenzado a
registrar con lápiz y papel las audiencias virtuales que ha impuesto desde
marzo la pandemia del Covid 19, sin proponérselo, están reflejando en un gran
lienzo, imposible de realizar y mostrar en un solo sitio, esa inédita proeza de
la democracia argentina que son los juicios por delitos de lesa humanidad, así
como la construcción colectiva e incesante de la Memoria.
Su tarea no ha terminado, pero ya merece palabras de agradecimiento.
Fuente:Telam






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