Se reune la CGT este martes para definir el accionar frente al acuerdo de precios y salarios

Este martes, la mesa chica de la Confederación General del Trabajo se reunirá en el Sindicato de Sanidad para evaluar el acuerdo de precios-salarios que lanzaría Alberto Fernández en los próximos días y que encendió alertas entre los principales referentes de la central. Si bien desde la organización no hubo un rechazo oficial, se intenta proteger el ingreso de los trabajadores respecto de una inflación que viene en ascenso y puede no cumplir las previsiones presupuestarias del 29%.
El conclave se da en el marco de la iniciación de las paritarias de los principales sindicatos del país que ya vienen rezagadas de arrastre desde el 2018, año en que la Argentina entró en recesión en el Gobierno de Mauricio Macri y que nunca pudo remontar. Por el contrario, la pandemia de Coronavirus dio el golpe final a una economía en rojo, que hoy por sectores apenas intenta una lenta recuperación.
Así es que el sindicalismo ha estado durante los últimos meses abocado principalmente al sostén del empleo y a evitar una pérdida masiva de puestos de trabajo en una economía donde la caída fue mayor a 20 puntos y la desocupación llegó a alcanzar el 13,1% el año pasado, pero también es consciente de la necesidad de la defensa del salario, con una importante pérdida de poder adquisitivo.
En ese escenario es que se espera el entendimiento entre el Gobierno con empresarios para contener los precios y con los sindicatos para hacer lo propio con la pauta salarial, bajo cierta desconfianza mutua con los índices de inflación y poco dispuestos desde el sindicalismo a aceptar un “techo” del 30% que sería el sugerido por la gestión de Alberto Fernández.
Es la segunda convocatoria del año, ésta vez realizada por Héctor Daer, secretario general de Sanidad, donde están invitados al encuentro el otro secretario general de la dupla: Carlos Acuña (Estacioneros), Gerardo Martínez (Uocra), Armando Cavalieri (Comercio), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Antonio Caló (UOM), Rodolfo Daer (Alimentación) y Jorge Sola (Seguros), entre otros donde se espera un duro debate sobre la postura de la central obrera frente a éste tema central del ámbito productivo y laboral.
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Sindicatos porteños insisten en su reclamo de un plan de vacunación en la Ciudad

Este martes 2 de febrero los sindicatos de la Ciudad que reclaman que se incentive el plan de vacunación porteño realizarán una conferencia de prensa en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad a las 10 horas.
«Necesitamos un plan de vacunación serio. Larreta debe hacerse cargo de las necesidades de quiénes habitamos esta ciudad y ponerse al frente de promover e incentivar la vacunación para terminar con la pandemia.», expresaron en un comunicado.
La semana pasada, con el hashtag #YoMeQuieroVacunarEnLaCiudad, veinte sindicatos y agrupaciones sindicales firmaron un comunicado conjunto para solicitarle al gobierno de la Ciudad encabezado por Horacio Rodríguez Larreta que promueva e incentive la vacunación de los trabajadores esenciales. Con la conferencia de prensa esperan visibilizar el reclamo.
InfoGremiales se comunicó con Diego Latrónico, secretario de Prensa del sindicato de judiciales Sitraju en la CABA quien afirmó: «El Estado de la Ciudad no está promoviendo la vacunación. Ni siquiera sabe cuántos de sus habitantes desean acceder a la vacunación. La está gestionando de manera inversa, quieren ver cuánto llega. Pareciera jugar con una especie de responsabilidad del Estado nacional y es una constante.», expresó entonces.
Las firmas que piden campaña de vacunación son de estatales con ATE Capital, judiciales con SiTraJu-CABA, trabajadores de la economía popular UTEP, la Mesa de Agrupaciones Sindicales CABA, los trabajadores del subte en la AGTSyp, los trabajadores de prensa en el SiPreBA, la UTE, FEDUBA y ADAI-UNA por los docentes, los telefónicos de FOETRA, los taxistas con ATC, transporte en el SICORA de la CTAA, los trabajadores de PAMI en SUTEPA, guardavidas con SIGURA, vigiladores en el STVP, marítimos en el SUNTMA, remiseros en el SATRAN, Mandatarios en la CTA, la CGI del Banco Credicoop, el Frente Barrial CTA Ciudad y los manufactureros del cuero en el SAMC.
Enfermería moviliza por el reconocimiento profesional de Larreta

El personal de enfermería en CABA nucleada en la Asociación de Licenciados en Enfermería (ALE) anunció una nueva audiencia con el gobierno de CABA y una movilización al Ministerio de Salud porteño (Monasterio 480) este martes 02 a las 11 hs. La delegación que ingresará va a estar integrada por representantes de la Comisión Directiva de ALE, de hospitales autoconvocados y movilizados como Gutiérrez, Santojanni, Fernández, Sardá y una representación del SITRE.
Andrea Ramírez, enfermera del Hospital Ramos Mejía y referente de la ALE declaró: «Este 2021, lejos de la ‘pos-pandemia’, arrancó con rebrote del virus y la presión de una campaña de vacunación que recae fuertemente sobre nuestro sector. Sin embargo, la respuesta hasta ahora del gobierno de CABA y muchas gestiones de hospitales, con aval de la conducción de SUTECBA, viene siendo más contratos precarios, ni una palabra de aumento salarial, privación de merecidas y legales licencias de la enfermería en hospitales, y postergación del reconocimiento profesional con la inclusión en la Ley N°6035 para que, como enfermería, tengamos los mismos derechos que todos los profesionales de la salud”.
Por su parte, Carolina Cáceres, enfermera del Hospital Tornú y también referente de ALE completó: «Ante una realidad que se nos hace insoportable este martes en la nueva audiencia con el gobierno de CABA vamos a movilizarnos en las puertas del Ministerio de Salud porteño con nuestro pliego de reclamos, exigiendo la urgente recomposición salarial, reconocimiento profesional, capacitación en servicio, el pase a planta de todos los contratados bajo condiciones de COVID, cese de la persecución laboral en los hospital y la incorporación inmediata de un enfermero despedido de la Sardá. Enfermería no se calla más».
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Doble jornada de protesta de Médicos de Cabecera de PAMI

Será la segunda Jornada Nacional de Protesta y Paro. La protagonizarán los Médicos de Cabecera de PAMI de la Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Chaco, Corrientes, Entre Ríos y de Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Por lo que consideran como una «imposición arbitraria y unilateral del Nuevo Modelo Prestacional de Médicos de Cabecera», hoy y mañana habrá una doble jornada de protesta de médicos de cabecera del PAMI.
Para el gremio de médicos, el nuevo modelo «no sólo no favorece al jubilado afiliado al PAMI, sino que violenta flagrantemente derechos constitucionales de los trabajadores médicos».
La medida de fuerza estará protagonizada por Médicos de Cabecera de Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Chaco, Corrientes, Entre Ríos y de Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los médicos, reclaman, además, la «urgente cobertura sanitaria y salarial a trabajadores que resultaron infectados de COVID-19 en ocasión del cumplimiento de sus funciones, con retroactividad al inicio de la licencia correspondiente y proveer la entrega de elementos de Bioseguridad, hecho éste que han omitido durante toda la pandemia de COVID-19».
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«A Larreta no le importan los laburantes, sino tratar de recaudar como sea»

El secretario adjunto del sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, afirmó que al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, no le «importan los laburantes, sino tratar de recaudar como sea», al referirse al intento de «achicar salarios» de los trabajadores de la recolección de basura disminuyéndoles horas laborales.
«Así actúan los gobiernos de derecha, el ajuste siempre es con los trabajadores. En la actividad de recolección son cerca de ocho mil trabajadores en la Ciudad de Buenos Aires. Se ha comenzado con asambleas, estamos esperando que el Gobierno de la Ciudad saque ese intento de achicar salarios», resaltó Moyano.
En declaraciones radiales, el dirigente sindical indicó que no hay «ninguna» instancia de diálogo abierta con el Gobierno porteño, y subrayó: «No les importan los laburantes, sino tratar de recaudar como sea. En este caso, recortándole el salario a los trabajadores».»
Estamos al borde de un conflicto muy importante en la Ciudad, ya que el gobierno de derecha y del radicalismo que hoy gobierna la Ciudad intenta achicar el Presupuesto de la Ciudad poniendo como excusa que el Gobierno nacional, a través de la ley del Congreso, le sacó un punto de coparticipación», enfatizó.
En esa línea, cuestionó que «una actividad tan importante, en plena pandemia, en vez de premiarlos les quieren sacar uno o dos días de trabajo a la semana y los feriados», y precisó que esa reducción horaria «implicaría una perdida salarial entre $15.000 y $23.000».
«No vamos a permitir que un trabajador que arriesgó su vida, la de su familia, no dejó de trabajar. En plena pandemia meterse con la recolección de residuos creo que demuestra la insensibilidad de esos gobiernos de derecha que gobiernan, en este caso la Ciudad de Buenos Aires», manifestó Moyano.
En ese marco, el secretario adjunto del sindicato de Camioneros advirtió: «Estamos en alerta y movilización. Cualquier intento o presión a través de las empresas, seguramente se comience con un paro general».
«La recolección se hace de lunes a lunes. En plena pandemia, dejar dos días sin recolectar residuos…sería un caos la Ciudad de Buenos Aires», subrayó.
Por último, el gremialista concluyó: «Podemos tener miles de defectos, pero nunca vamos a entregar los derechos de los trabajadores. Casi me costó la libertad por rechazar la reforma laboral de (el ex presidente Mauricio) Macri».
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Docentes privados porteños también le avisan a Larreta que volverán a clases presenciales solo si «están dadas las condiciones»

La secretaria general del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) seccional Capital, Alejandra López, señaló hoy que el regreso presencial a clases en la ciudad de Buenos Aires «no puede no estar en línea con los acuerdos alcanzados en el Consejo Federal de Educación y en la paritaria nacional docente».
«Volvemos a clases presenciales, pero siempre y cuando estén dadas las condiciones», aclaró la dirigente gremial.
López se refirió de ese modo al anuncio del Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta que fijó para el 17 de febrero próximo el inicio del ciclo escolar 2021 en las escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
«El Consejo Federal de Educación marcó un semáforo sanitario. Si se aseguran las condiciones sanitarias, volvemos a la presencialidad. Si no, no estamos en condiciones», sostuvo en declaraciones a la radio El Destape.
Además, la dirigente de los docentes privados de CABA señaló que esta semana el sindicato mantendrá «reuniones con las cámaras patronales» con el objeto de definir la situación de cada institución educativa, ya que lo conveniente en este caso, dijo, es «respetar las particularidades de cada institución».
«Hay instituciones que están en condiciones de empezar el 17 (de febrero) y hay otras que estarían empezando con ‘bimodalidad’, virtual y presencial», aseguró.
En relación a una posible campaña de vacunación en la Ciudad para los trabajadores de la educación, López contestó: «Hoy no existe un registro abierto para vacunar a los docentes».
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ATE denunció otro robo en el Hospital Durand y acusó a Larreta de no hacer nada

El delegado de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en el Hospital Durand, Héctor Ortiz, denunció hoy un robo en ese centro porteño, que se suma a otros tres casos que el sindicato denunció recientemente.
«Esta vez se robaron insumos e hicieron destrozos», dijo el delegado, quien reseñó que días atrás, junto a la dirigencia de ATE, había denunciado el robo de computadoras del Área Programática del Hospital Durand, ubicado a metros del Parque Centenario, en el barrio porteño de Caballito.
«Es una verdadera vergüenza, es el cuarto robo en el mismo lugar y estamos a 50 metros de una comisaría. Hoy tuvimos el cuarto robo en menos de 10 días», sostuvo el dirigente, y afirmó que «no hay respuestas de las autoridades competentes».
Ortiz, enfermero en el Durand, resaltó que «no hay cámaras ni alarmas» y explicó que los ladrones «volvieron a ingresar por el mismo lugar que las veces anteriores y rompieron la puerta y una reja. Esta vez se llevaron 8 mil guantes y antes robaron 16 mil».
De acuerdo con la información difundida por el gremio, los delincuentes ingresaron por una ventana que da sobre la Avenida Díaz Vélez, a 50 metros de la Comisaría Vecinal 6 A.
«Salimos a hacer la denuncia pública porque no encontramos respuestas por parte de las autoridades del Gobierno porteño», añadió.
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No al cierre del Jardín del Hospital Ramos Mejía
El gobierno porteño desmanteló el edificio donde funciona esta institución educativa. La maniobra va en contra del fallo judicial que ordenó a la Ciudad refaccionar y reabrirlo de forma permanente. “Una prioridad que no tiene el gobierno de Larreta es la educación”, señala la comunidad.
Redacción Canal Abierto | Personal del Hospital Ramos Mejía advirtieron el pasado martes que una camioneta se acercó al patio externo del jardín de infantes que funciona allí comenzó a retirar elementos del interior, vaciando el edificio. Una madre grabó la secuencia del saqueo, en donde un funcionario del Ministerio de Educación -quien rechazó identificarse- aseguró que ellos tenían la autorización para retirar los elementos.
Desde la Multisectorial por el Jardín del Hospital Ramos Mejía reiteraron que la causa del jardín está judicializada, y el Gobierno Porteño no puede desmantelar el edificio, tanto por la negativa de la comunidad educativa y como por la decisión judicial del 3 de marzo de 2020 de avanzar con las refacciones y reabrirlo de forma permanente.
“Con cada una de sus acciones no respetan ni a la comunidad educativa, ni a los trabajadores del Hospital, ni a la Justicia. Si hay una prioridad que no tiene el gobierno de Larreta es la educación. Cada gesto del GCBA se traduce en un ataque y destrucción de la escuela pública”, manifestaron en un comunicado desde la multisectorial.
Y agregaron: “En el marco de inicio del ciclo lectivo en medio de una pandemia, de forma apurada, desprolija, desorganizada y descuidada, y con la angustia que esto provoca en la comunidad educativa, se dan el lujo además de cerrar escuelas de forma permanente con su metodología cínica de la pos verdad”.
En marzo de 2020, el juez Marcelo López Alfonsín, titular del Juzgado de Primera instancia en lo Contencioso, Administrativo y Tributario N° 18, había ordenado al GCBA reacondicionar la sede del jardín en un plazo de 10 días.
Hoy, la comunidad les exige al jefe de Gobierno porteño y a la ministra de Educación el cese de las provocaciones y que acaten el fallo judicial existente. Además, piden que se devuelvan los materiales que sustrajeron.
“El jardín no sólo es importante para la comunidad y el barrio, sino también para los trabajadores que dejamos a nuestros hijos acá cuando estamos trabajando. No tenemos sueldos suficientes para pagar jardines privados. Nos están privando de tener una educación para nuestros hijos. Es injusto que lo quieran cerrar”, dijeron en conferencia de prensa miembros de la multisectorial.
Alrededor de 300 niños y niñas de entre 45 días y 5 años atienden a esta institución. Con la problemática de vacantes que año a año deben afrontar los padres y madres de la Ciudad de Buenos Aires, es imperativo frenar el cierre de escuelas. Actualmente, más de 25.000 chicos en edad escolar no cuentan con un lugar en la escuela pública de CABA. “Queremos que haya más vacantes en la Ciudad, y que este jardín histórico no se pierda”, dijeron en la conferencia.
La Forestal y los esclavos del quebracho

“Se empezó a escuchar por primera vez una palabra que pronto echó a volar por el obraje.Todos la repetían: huelga, ¡huelga!¿Qué sería la huelga? ¡Oh, añá! ¡Güelga nomá, chamigo!”Gastón Gori – La Forestal / La tragedia del quebracho colorado. Por Jorge Montero.
Durante sesenta años La Forestal, una compañía inglesa dedicada a la explotación del quebracho colorado, estuvo radicada en el Chaco santafesino. Cuando liquidó sus propiedades para instalarse en Sudáfrica, dejó como testimonio un páramo de un millón de hectáreas, decenas de pueblos fantasmas, y el horror en la memoria de los sobrevivientes. Quien recorra hoy Villa Guillermina, puede que se tope con algún descendiente de aquellos redivivos; narrador de como nada allí era ajeno a la compañía: “ni siquiera el aire que respirábamos nos pertenecía”.
Cuentan que La Forestal talaba árboles para extraer el tanino y usar la madera. Que levanto pueblos que hoy son como cementerios; y que tuvo almacenes y gendarmería propia. Hasta hay libros y una película donde se asegura que llegó a emplear veinte mil hombres a los que obligaba a trabajar jornadas de doce horas, y que se morían pronto. Tuberculosis, picados por alimañas, volteados por los gendarmes. Los que mandaban hablaban inglés, aunque más tarde también alemán, y la bandera izada en el lugar no era reconocida por ningún obrajero. Se ha escrito que esa empresa sobrevivió a un gobierno tras otro. Que se consideraba parte de la corona británica y que en 1966 se fue del país, desagradecida.Parece que no le alcanzaron los quebrachos que había para satisfacerla y se trasladó a Sudáfrica a explotar plantaciones de mimosa, una fuente más rentable de tanino. Acá no dejó nada. Ni un tramo de riel de los más de 400 kilómetros de vías férreas extendidas por sus tierras; ni los tanques de agua potable que abastecían a las poblaciones ubicadas a lo largo de esas líneas ferroviarias. Los recuerdos más visibles son el desierto, los poblados fantasmas, y unos cientos de cruces anónimas en los cementerios.
El 22 de junio de 1872, el gobierno santafecino contrató un empréstito con un banco londinense de extraño nombre latino, Cristóbal Murrieta y Cía. No pudo pagar la deuda contraída y debió negociar. Así, el Poder Ejecutivo, apremiado por un tal Lucas González, apoderado de la compañía, envió a la legislatura provincial un proyecto de ley para saldar la deuda con bonos fiscales y tierras. Era septiembre de 1880 y estos patriotas habrán pensado que había demasiada tierra y pocos argentinos, así que lo mejor era entregarla a la venta “en Inglaterra u otras partes de Europa”.
En abril de 1881 se otorgó el poder para la comercialización. La Legislatura expresó que esa tarea debía cumplirla alguien considerado idóneo, así que teniendo a mano a don Lucas González -más idóneo imposible- le pidieron el favor. Eran 668 leguas cuadradas de tierra (unas 1.804.563 hectáreas). González no encontró mejor cliente que su propia empresa y le vendió todo a Cristóbal Murrieta y Cía. Otro patriota argentino intervino en la operación como apoderado; era don Juan Bautista Alberdi. Dice el historiador Gastón Gori que ésta fue “la entrega más grandiosa de quebrachales colorados que se realizara en el mundo”. Cómo no iba a serlo, si los únicos lugares donde existía ese árbol eran el chaco argentino y el paraguayo.
“Se han salvado el honor y el crédito de la provincia”, dice el decreto de venta. Así comenzaba la historia, sin abundar en detalles. Desde el pueblo de San Cristóbal hacia el norte, donde hoy están marcados los límites con el Chaco, fue todo de The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, según se inscribió en el registro de contratos públicos en 1906.
Empezaron a levantarse pueblos y los hombres llegaban a buscar trabajo. Eran de Santa Fe, del Chaco, de Corrientes, del Paraguay. La mayoría hablaba guaraní. La empresa empleaba contratistas y éstos, a su vez, a los peones. La Forestal respondía por ellos en los papeles y entregaba la madera para la vivienda. El hachero entraba a trabajar monte adentro con su familia, en caso de que los hijos no fueran menores de diez años. Le pagaban por carga puesta en los carros de los contratistas. Pero le daban vales y debía comprar en los almacenes de la misma empresa. El contratista tenía, en relación al obrajero, un solo derecho más: hacer de él lo que quisiera. Hasta aniquilarlo.
Todo: vidas, herramientas, alimentos, hasta la tierra pisada, el aire respirado y las alimañas del monte eran de la compañía. Hacia 1915, el malestar de los pueblos de Villa Guillermina, San Cristóbal, Tartagal, Villa Ana y otros, llegó a oídos de Buenos Aires. Desde aquí partió una comisión investigadora. A su regreso elaboró un informe donde señalaba que para corregir los males que sucedían en Santa Fe “había que crear escuelas”. Sólo unas pocas voces se levantaron en el Congreso, las de Alfredo Palacios, Belisario Salvadores, Amadeo Ramírez.
Un año más tarde, el diario ‘La Razón’ de Buenos Aires, calificaba de excelente el ejercicio de La Forestal. Por entonces, la compañía era dueña de 2.100.000 hectáreas y pagaba como contribuyente provincial unos 300 mil pesos anuales. En cambio, en Londres, oblaba en concepto de impuestos y otros rubros, 768.036,17 libras esterlinas (8.797.503 pesos argentinos de entonces). El gobierno de Su Majestad cobraba casi ocho millones y medio de pesos más que la provincia de Santa Fe, productora del quebracho.
Los trabajadores que construían la riqueza de La Forestal eran jóvenes de 20 a 30 años en su mayoría; una década de trabajo los arruinaba. Sus viviendas, llamadas ´benditos’, eran enramadas o chozas. “Cuando un trabajador no era del agrado del jefe de la fábrica, él mismo, después de despedirlo, ordenaba el desalojo de la vivienda y luego se presentaba a hacerlo efectivo gente a sus órdenes, generalmente capataces actuando como oficiales de justicia, acompañados de la policía. Si el obrero no se marchaba en el acto con su familia y sus pobres útiles, eran sacados violentamente del domicilio y cargado su ajuar en un carro sobre el cual se llevaba al desalojado, su mujer e hijos hasta fuera del terreno de la compañía, donde eran abandonados junto con sus muebles, en medio del campo”. Esto lo escribió Luis Lotito, un militante anarquista que visitó frecuentemente la zona en los días de las grandes huelgas entre 1918 y 1921.
Hacia 1919, las fábricas de Villa Guillermina, Villa Ana, Tartagal, Santa Felicia y La Gallareta, producían 5.500 bolsas de tanino por día, las que se vendían a razón de 40 pesos cada una. Los más de 10 mil trabajadores ocupados en las fábricas, ganaban un promedio de 3 pesos por día. La empresa pagaba 2,50 pesos por tonelada de leña al hachero y luego la vendía a un precio veinte veces superior. Un observador de entonces estimaba que, de los 30 mil pesos diarios pagados por la empresa como salarios, tres cuartas partes regresaban a sus arcas a través de sus proveedurías.Antes de que finalizara la segunda década del siglo XX, los libros de Marx y las noticias sobre la naciente Revolución Rusa, llegaron a manos y oídos de muchos obreros. Gente de la F.O.R.A. (Federación Obrera Regional Argentina) se había filtrado y hablaba de derechos obreros, de acción, de lucha, de huelgas. A través del puerto, con ayuda de los marineros, entraban las primeras armas. Villa Guillermina tenía siete mil habitantes (el pueblo había sido fundado en 1900, antes de la instalación de La Forestal), entre ellos algunos independientes de la empresa. Por allí pasaban anarquistas de los que apenas se tiene memoria: Giovetti, Ifran, Lafuente, Vera, Cochia, el citado Lotito. Así se formó el primer Centro Recreativo en Villa Guillermina, que luego fue local sindical de la F.O.R.A. Juan Giovetti logró introducir -quien sabe cómo- una imprenta y comenzó a redactar y editar el periódico ‘Añá Membuí’ (‘Hijo del diablo’).
En julio de 1919, hace justo cien años, se declaró la primera huelga organizada. Los obreros demandaban aumento de salario, disminución de la jornada de trabajo de doce a ocho horas y suspensión de los despidos. Los reclamos fueron oídos luego de varios días de huelga, cuando los trabajadores del ferrocarril comenzaron a obstaculizar el recorrido de los trenes en el trayecto del kilómetro 39 y el empalme Villa Guillermina con el ferrocarril Santa Fe.
La siguiente huelga comenzó el 13 de diciembre de 1919 y se prolongó hasta mediados de enero de 1920. La Forestal logró entonces que la gobernación de Santa Fe, a cargo del radical Enrique Mosca, formara una gendarmería volante a su servicio. Pagó todo: uniformes, armas, sueldos, transporte. Alquiló asesinos y desalmados que encontró cerca, logró que de las cárceles provinciales liberaran para el servicio a presidiarios peligrosos y los integró al “cuerpo de seguridad”. A ellos se unieron algunos soldados y oficiales del regimiento 12 de infantería, entre los que se encontraba el joven teniente Juan Domingo Perón. Comenzaron los apaleos, asesinatos y allanamientos. La Forestal cortó el agua y la luz en el pueblo. No obstante, la huelga se mantuvo y logró reivindicaciones: un jornal de cuatro pesos diarios y la jornada reducida a turnos de ocho horas.
El diario ‘La Nación’ -tribuna de doctrina-, informaba a la población porteña: “Se ha constituido un verdadero soviet, armándose brigadas de obreros que recorren las poblaciones imponiendo su voluntad… Si las depredaciones continúan y aquel grotesco soviet logra imponer sus exigencias y sus métodos, se habrá creado un gran estímulo para que cuadros análogos se reproduzcan en otros puntos del país, tomando el fenómeno una extensión total”.
Para marzo continuaban los despidos y atropellos de La Forestal. Los gendarmes golpeaban con más fuerza y desconocían las conquistas logradas por los trabajadores en la última huelga. Ese cuerpo paramilitar le costaba a la empresa entre 30 y 40 mil pesos mensuales, lo que equivalía a los jornales de 400 obreros. La población los bautizó rápidamente con el nombre de “Cardenales”, por su ostentosa vestimenta.
La compañía necesitaba más seguridad y contrató ochenta civiles en Santa Fe, los armó con fusiles winchester, revólveres y cuchillos. Desde Buenos Aires comenzaron a llegar también miembros de la Liga Patriótica. Para algunos hijos de la oligarquía era una excitante aventura enrolarse en las filas de los agentes de La Forestal y asesinar trabajadores; ya cargaban en sus espaldas con la masacre de los obreros de los Talleres Metalúrgicos Vasena.
La represión en abril fue feroz. Luis Lotito y Juan Giovetti fueron apresados. Algunos testigos contaron como el cuerpo 12 de infantería intervino con fuego de ametralladoras contra los huelguistas. Según el diario ‘Santa Fe’, solo en la jornada del 26 de abril, un rumor indicaba que habían muerto doscientos obreros. Rápidamente el hecho fue desmentido por las autoridades santafesinas.
Entre tanto, el directorio de la compañía vendía porciones de tierra ya devastada y compraba nuevas con lotes de quebracho. Los despidos se sucedían, la represión y la cárcel eran cosa común. Las listas negras de la empresa crecían y en 1921 había 12 mil obreros despedidos. La Forestal comenzó a cerrar establecimientos y corrió la voz de que se disponía a producir un lock-out. Ofreció a los trabajadores que quisieran regresar a sus lugares de origen, pasajes de ferrocarril y dinero para el viaje. Comenzaba la despoblación. Unida a esta decisión, la compañía resolvió golpear más bajo y en un alarde de extraño nacionalismo, prohibió el uso de los colores rojo y granate en las vestimentas, por ser “juzgado peligroso para los intereses de la empresa”. Los cardenales atrapaban a la gente en las calles y les arrancaban las rotosas prendas a tirones, y se los obligaba a gritar ¡Viva la patria!
El 28 de enero de 1921 se desató otra huelga. La resistencia de los obrajeros, a quienes el accionar de la F.O.R.A. proporcionó una enfervorizada conciencia de justicia y libertad, se inició en Villa Guillermina y Villa Ana simultáneamente. Relata Gastón Gori: “Se vivía en un volcán. Con las primeras víctimas caídas en los choques se desató la violencia. Los huelguistas ocuparon vagones, zorras y caballos para transportar obreros que se plegaban al movimiento. La gendarmería volante actuaba en patrullas por las líneas ferroviarias y en zonas de obrajes para proteger las comunicaciones, y se concentraba, con otras fuerzas, en las dos localidades. Los ataques fueron violentos… la represión tuvo caracteres de caza del hombre y en los bosques se comenzó a vivir ambiente de guerrilla para salvarse de la muerte”. Los diarios indicaban que “el tiroteo es continuo y en todas direcciones”.
Pobladores y familias enteras huían despavoridos ante la violencia de los gendarmes. Sacaban a los obreros fuera de sus chozas, atacaban a las mujeres y luego ponían fuego a sus pertenencias. Esta era su política de “deportaciones”, al amparo del gobierno nacional en manos de Hipólito Yrigoyen. Era tal el éxodo, que el entonces gobernador del Chaco, otro radical, Oreste Arbo y Blanco, envió una nota al ministerio del Interior señalando: “Llegan al Chaco en número alarmante familias acosadas por la miseria, buscando en este territorio alivio a su situación”.
Nunca se sabrá cuantos muertos dejó la faena de la gendarmería volante. Ni siquiera las cruces anónimas de los cementerios identifican a todos los caídos. Las crónicas de la época hablan de más de 600 obrajeros asesinados. Jornadas de horror, quizá solo comparables a las que el ejército argentino provocaba por esos mismos días entre los peones en huelga de la Patagonia.
Entre 1948 y 1963 La Forestal clausuró, finalmente, sus cuatro fábricas de Santa Fe. Había puesto en marcha el plan de retirarse progresivamente del país -obteniendo todas las ventajas posibles-, levantando las vías férreas, telefónicas y hasta puertos; mientras se instalaba en Sudáfrica aumentando la producción y venta de mimosa, un arbusto capaz de producir el tanino más barato que el obtenido del quebracho.
Hoy solo los restos de guinches y trabajos pasados habitan el caserío de Las Gamas. No son distintos otros solares sobre los que La Forestal apoyó su enorme pie. Vidas secas en Villa Ana, que fue el centro de la diversión nocturna de los trabajadores del obraje. Fortín Olmos con un puñado de habitantes derrumbados de hambre cuyos hijos piden limosna a quienes no tienen ni bolsillos. La Sarnosita es sólo un recuerdo. Florida, que tuvo alguna vez doscientos habitantes, es una estación abandonada.
Desaparecieron también los pueblos de los kilómetros 322, 325, 348, pero allí al menos queda el cerco del bosque rojo y algún campesino miserable que cuida gallinas y chivos. En Villa Guillermina, la “capital” de La Forestal, todavía el miedo impide a los más viejos pronunciar el nombre de la compañía. Allí intentan sobrevivir en medio del silencio. Estas son las huellas que ha dejado una pesadilla.
Aunque se haya escrito tanto sobre la compañía, aunque esté viva en la memoria, parece increíble la falta de coraje de tantos patriotas complacientes, cuyos apellidos engalanan plazas y calles del país, y que jamás intentaron arremeter contra La Forestal. Salvo que haya sido un fantasma. Y a los fantasmas nadie los ve.
En el epílogo de su libro ‘La Forestal / La tragedia del quebracho colorado’, Gastón Gori escribió: “…Centenares de millones por un lado, desocupados y miseria por el otro. Si esto no es suficiente para comprender el nefasto papel del capitalismo extranjero en nuestro país, si esto no es claramente interpretado por los gobernantes, si así como lo entiende conscientemente la clase obrera no lo entienden todos los sectores que se consideran ‘fuerzas vivas’ o ‘factores de poder’, y si en conjunto todo el pueblo argentino no impone su ideal de liberación nacional eliminando la presencia del imperialismo en nuestro suelo, entonces nuestra patria continuará siendo el escenario donde los grandes exportadores extranjeros, con la cooperación de argentinos increíbles, manejarán los hilos fundamentales de nuestra economía y, con ello, cargarán siempre sobre la espalda del pueblo las consecuencias de los beneficios que se exportan”.
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Guardavidas: reducción salarial y recorte presupuestario
En el partido bonaerense de Mar Chiquita los guardavidas movilizan hace días. Su sueldo, congelado desde 2019, sufrió una pérdida del 70% y no llega a los $40.000. Mientras, el Municipio subió el impuesto destinado al “fondo de seguridad de playa” y no controla que los balnearios cumplan la ley.
Redacción Canal Abierto | Desde el domingo 24 de enero, cada día, los guardavidas del Partido de Mar Chiquita se movilizan para reclamar por una recomposición salarial acorde a la inflación, tras dos años sin aumentos. Pero el deterioro en su poder adquisitivo tiene un agravante: desde el año pasado, el Municipio incorporó un cargo en los impuestos locales para un “fondo de seguridad de playa” de $200 que no se destinó a ningún aspecto de la seguridad costera, cuyo presupuesto se mantuvo congelado en $37 millones, al igual que en 2019.
“En 2021, el fondo de seguridad de playa aumentó un 50%, es decir que pasó a ser de $300, y sin embargo el presupuesto se redujo a $25 millones, un 32%. Mientras, nosotros estamos sin recomposición salarial en dos años, con una pérdida del 70% del salario. Tampoco hubo mejoras en el operativo», explica Amalia Soroeta, integrante de la Comisión Directiva de la Unión Guardavidas Agremiados Mar Chiquita (UGAM), que impulsa la protesta.
Se trata de 84 guardavidas municipales distribuidos en 21 casillas a lo largo de la costa de todo el partido de Mar Chiquita, que comienza en el Balneario Mar Chiquita, pasa por Mar de Cobo, La Caleta, Camet Norte, Santa Clara del Mar, Santa Elena y llega a Playa Dorada.
Según lo establecen la Ley Nacional 27.155, promulgada en julio de 2015, y la Ley bonaerense 14.798, vigente desde noviembre del mismo año, debe haber un guardavidas cada 80 metros de playa, de a dos por casilla, y deben trabajar un mínimo de 150 días al año, que generalmente van desde noviembre a abril.
“El guardavida trabaja seis días semanales, pero nosotros siempre trabajamos el franco para incrementar un poco el salario porque trabajamos cinco meses. El Municipio nos quitó esa posibilidad e incorporó 30 franqueros precarizados que no tienen contratación fija. Con eso nos redujo el salario un 25%, más los dos años sin paritarias nuestro poder adquisitivo se achicó un 70%. Hoy no llegamos ni a $40.000”, detalla Soroeta.
La situación es todavía peor para los 20 guardavidas que trabajan en los balnearios privados, muchos de los cuales también están agremiados. Allí, el operativo arranca en diciembre y en febrero ya comienzan a sufrir despidos.
Un recorte recurrente
Desde la UGAM, que se formó en 2012 y hoy cuenta con más del 80% de las y los guardavidas afiliados, recuerdan que ésta no es la primera embestida del intendente Jorge Paredi contra el gremio. El jefe comunal ejerció tres mandatos –de 2003 a 2015- y en 2006 despidió a 30 guardavidas. Este 2021, además de la reducción del presupuesto playero y el ajuste de los francos, intentó restringir el servicio de guardavidas de 13 a 17. Actualmente, el servicio se brinda de 8 a 20, en dos turnos.
Las movilizaciones comenzaron cuando se agotaron las instancias de diálogo. “Las veces que hemos tenido reuniones siempre fueron para dilatar. No hay soluciones efectivas. No queremos bonos, queremos una recomposición salarial del sueldo básico acorde a la inflación y que también garanticen los 150 de trabajo para los guardavidas de los balnearios, como establece la ley –afirma la dirigente-. Ayer fue el octavo día que salimos a movilizar. También estuvimos haciendo una convocatoria para que se nos unan los vecinos porque es algo que no solamente nos implica a los guardavidas, ya que a todos les cobran el impuesto municipal. La mayoría de nosotros también somos vecinos y todo el mundo nos conoce. Saben que es una lucha genuina, por eso el apoyo fue muy bueno”.
Hoy, el secretario adjunto de UGAM, Rodolfo Gianella, mantendrá una reunión con el secretario de Turismo Ambiente y Planeamiento de Mar Chiquita, Marcelo Artime, donde esperan obtener respuestas y soluciones. De no ocurrir, los guardavidas resolvieron en asamblea continuar con medidas de fuerza.
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Metrodelegados denuncian que Metrovías busca «provocar un conflicto» convocando a trabajar a los mayores de 60 años

La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) denunció la “intención” de la empresa concesionaria del servicio de subterráneos Metrovias de “romper la paz social e intentar provocar un conflicto” con el intento de “imponer la obligatoriedad de concurrencia a sus puestos habituales a trabajadores y trabajadoras mayores de 60 años”, que hoy se encuentran exceptuados de esta obligación por ser considerados como grupo de riesgo en el marco de la epidemia de coronavirus.
La polémica decisión de Metrovías entra en abierta contradicción con la Resolución 207/2020 del Ministerio de Trabajo, luego prorrogada por la 296/2020, que detallaba: “Suspéndase el deber de asistencia al lugar de trabajo por el plazo de CATORCE DIAS (14) días, con goce íntegro de sus remuneraciones, a todos los trabajadores y las trabajadoras que se encuentren en las situaciones descriptas en los incisos a) Trabajadores y trabajadoras mayores de sesenta (60) años de edad, excepto que sean considerados ‘personal esencial para el adecuado funcionamiento del establecimiento’”.
Los Metrodelegados recuerdan también que si bien en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el porcentaje de casos positivos para COVID-19 es inferior al 3%, en el caso de los trabajadores del subte y premetro, que mantuvieron en funcionamiento el servicio de transporte en el contexto de pandemia, la cifra se eleva al 9%, “quedando a la vista el mayor riesgo al que estamos expuestos”. Y agregan: “Debemos lamentar, además de los trescientos treinta casos positivos, seis casos fatales, de los cuales tres corresponden a mayores de 60 años”.
En ese sentido, el titular del gremio y su segundo, Roberto Pianelli y Néstor Segovia, enfatizaron que, de acuerdo a las estadísticas proporcionadas por el propio Gobierno de la Ciudad, para la franja de 60 a 69 años (el grupo al que Metrovias pretende forzar a retomar sus tareas habituales) “el índice de letalidad del COVID-19 asciende al 5.65%”. En este sentido, desde AGTSyP concluyen declarándose en “estado de alerta”, rechazando la iniciativa de la empresa y “llamando a la reflexión” al gobierno porteño “sobre el riesgo de vida al que quieren exponerlos”.
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La Obra Social de Sanidad recibió las Sputnik V y comienza el plan de vacunación en Geriátricos

La obra social de Sanidad comienza el 3 de febrero con la vacunación contra el Covid-19 en los geriátricos.
ATSA anunció que el 3 de febrero la obra social del gremio le dará el puntapié inicial al plan de vacunación en para el personal de sanidad en las instituciones geriátricas. Será en el Complejo Cultural de Sanidad, propiedad de la entidad sindical.
Cada afiliado del sindicato deberá realizar una serie de pasos para inscribirse y registrarse como voluntario para recibir la primera dosis de la Sputnik V. El primero será ingresas a la web oficial del gremio, www.atsa.org.ar, luego, dirigirse a la imagen que reza #OperativoVacunacionATSA. El proceso de inscripción es únicamente online.
Luego de haber ingresado, el trabajador/a deberá redireccionarse a través del link https://clinicas.sisalud.com.ar/Clinica/servlet/com.sisaludclinica16.atsavacunalogin y allí seguir las indicaciones que desembocarán en el cronograma de turnos para poder hacerse de un lugar para aplicarse la vacuna.
Requisitos
Antes de comenzar, existen una serie de requisitos que el afiliado deberá tener en cuenta antes de tramitar su turno. No serán vacunados personas menores a 18 años ni con enfermedades que afecten el sistema inmune, como VIH/enfermedades autoinmunes en tratamiento con inmunomoduladores/ anticuerposmonoclonales/ neoplasias en tratamiento/tratamiento con corticoides a dosis altas. Tampoco embarazadas ni en periodo de lactancia.
Estarán excluidas aquellas personas que hayan recibido alguna vacuna durante el último mes o que hayan recibido plasma de convaleciente o tratamiento con anticuerpos monoclonales en los últimos 90 días. Se agregan a este grupo de imposibilitados: Personas que estén cursando enfermedad aguda o reagudización de enfermedad crónica, quienes tengan antecedentes de reacciones alérgicas graves.
Por supuesto, aquellos que hayan presentado síntomas de COVID-19 o que hayan mantenido contacto estrecho con un caso confirmado durante los últimos tres meses, “también está contraindicado”.
Envio:RL
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