12 de febrero de 2021

TROPEL 2 del 12.02.2021.

 

Estela Lemes: “Decirme a mí que 

tengo razón, es decirle al pueblo 

argentino que los agroquímicos 

enferman”




















Resumen Latinoamericano, 11 de febrero de 2021. 

En las últimas semanas la discusión sobre la presencialidad de las clases en pandemia acapara buena parte del debate público. Los riesgos que entraña para la salud de la comunidad educativa, de estudiantes, docentes y no docentes y sus familias, delimita las posibilidades de su instrumentalización, y su forma concreta dependerá mucho de la presión que ejerza cada sector social y político, como con cada tema durante este largo año pandémico.

Tanta preocupación mediatizada por la salud y el aula, contrasta con la situación de miles de escuelas rurales que son forzadas (desde hace años!) a convivir con los agrotóxicos que el modelo productivo dominante libera al ambiente en buena parte del territorio nacional, vulnerando derechos esenciales ante la vista de todos los poderes del Estado, y gestiones de todo tipo y color. Lamentablemente los venenos en las aulas, en el agua, sobre los juegos, no despiertan (por mucho!) las reacciones de la gran mayoría de funcionarios, legisladores, gremios, médicos o periodistas, que sí rodean al debate actual.

Estela Lemes es docente rural en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, y una referencia ineludible sobre lo que viven las escuelas rurales en el marco más general de lo que genera el agronegocio transgénico en nuestras comunidades y territorios. Lleva en su cuerpo, como tantas otras docentes rurales, los impactos de un modelo que contamina y mata, pero que genera divisas que “el país necesita”, y que los defensores del mal-desarrollo asocian con la particular forma de producir que tanto beneficia a un puñado de corporaciones, y que el mundo empieza a abandonar.

En este diálogo repasamos sus inicios en la educación rural, la vida de esas comunidades, las necesidades de esos niños y niñas. El agronegocio en su escuela y sus estudiantes, además de los entramados sociales y políticos que lo sostienen. Su problema de salud, y la lucha legal para que la ART se haga cargo de su tratamiento. Una carta abierta al Gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet; y el entramado comunitario y organizativo que pelea por desterrar los agrotóxicos de las aulas, territorios y vidas, para abrirle camino a otro modelo de producción que no se disocia de las comunidades, sino que se integra a ellas virtuosamente.

Huerquen: Contanos cómo llegaste a la docencia en una escuela rural.

Estela Lemes: Tengo 56 años. Cuando yo tenía 11 años terminé mi escuela primaria en Ceibas, departamento Islas. Mi mamá era la cocinera en una escuela de campo, de un pueblo muy chiquito y yo vivía en la escuela todo el tiempo. Al año siguiente falta la maestra de 1° grado y la directora que era mi vecina me pide si me animo a cuidar a los nenes de 1°. Obviamente que yo me puse un guardapolvo de maestra y jugué a ser la maestra y estaba feliz. Ella me daba las tareas y yo solo cuidaba a los niños. En ese momento llegan los directores regionales y cuando vieron eso me consiguieron una beca en Gualeguay para estudiar el secundario que salías docente. Pero mi papá no me dejó ir porque yo era muy chiquita y no se animaba (mi papa era policía en el pueblo). Yo era la más chica de 8 hermanos. Así que como no había secundarios en Ceibas me quedé sin hacer el secundario.

Me casé muy joven, fui mamá muy joven. Cuando había nacido mi cuarto hijo, Hernando, se abre un secundario de adultos así que hice mi secundario en 3 años. Me daban un lugar para ir a amamantarlo un ratito porque él nació en diciembre y en marzo empezaron las clases. Esto era en Villa Paranacito. Con muchísimos sacrificios estudié porque trabajaba y tenía mis hijos chiquitos. Los 4 años del profesorado rural los hice con las mejores notas. El tiempo que yo tenía para estudiar era poco pero tenía que concentrarme porque yo tenía que recibirme y con buen promedio para encontrar trabajo, ya que era una época muy difícil. Me recibí y a la semana estaba trabajando; con tanta suerte que tome una suplencia en la Escuela 1 de Villa Paranacito donde estuve 7 años.

Cuando me separo del papá de mis hijos vengo a Gualeguaychú, donde sale un concurso y con mi título tenía prioridad para cargos en escuelas rurales. Entonces tomo en la Escuela n°66 “Bartolito Mitre” en agosto de 2001 como directora titular y me vengo con los 5 más chicos a vivir a la escuela. Ahí cambia mi vida en lo personal y en lo profesional. Lo tomo con muchísima responsabilidad y con un poco de miedo también porque nunca había estado a cargo, pero me encantó. Era todo un desafío. Nos vinimos en vacaciones de invierno con los muebles y todo, nos instalamos en el aula, y en esos 15 días pintamos la casa del director que era un galpón sin uso hacía mucho tiempo. No tenía baño, con hormigueros adentro… la arreglamos y nos instalamos sin agua y con una luz muy precaria.

Me encontré con un grupo docente maravilloso, y vecinos que mandaban a sus hijos a la escuela. El dueño de un campo cercano colaboró en todo lo que yo necesitaba. Se creó un vínculo con la familia. Ellos veían a la maestra que venía sola y con hijos a cambiar la escuela y en diciembre fue la primera fiesta de egresados y cambiamos muchas cosas, por ejemplo tenían sólo bandera Argentina y dije “somos entrerrianos, nosotros tenemos que tener la bandera Entre Ríos” y tenemos que tener un abanderado o abanderada de Entre Ríos, entonces hicimos la bandera con una costurera… la cosa es que fue todo una revolución realmente.

Hqn: Y en diciembre del 2001…

EL: Si, 2001, un año tremendo porque el país estaba pasando un mal tiempo y los docentes también; yo llegué en agosto y mi primer sueldo lo cobré recién en febrero por un tema burocrático; me pagaron todo junto obviamente pero con los bonos que teníamos en la provincia en ese momento asique también fue difícil.

Hqn: ¿Cómo viviste esos meses?

EL: Y… un vecino me prestó una vaca y aprendí a ordeñar; hice un horno de barro y hacia pan, cuando teníamos las reuniones de cooperadora los invitaba a comer mis facturas. Mi mamá que era un sol vino a quedarse conmigo (papá ya había fallecido) y ella tenía su jubilación.

Fue todo un cambio muy grande para mí en lo personal y en lo profesional. Empecé a ver que la docencia no era nada más dar clases a los grises en el aula, era mucho más. De hecho había dos familias que venían a caballo, eran 6 nenes y nosotros teníamos un horario de 4 horas nada más en esa época. Ellos tenían muchas necesidades y mis gurises que tienen un corazón enorme los invitaron a comer en navidad. Me acuerdo que comimos fideos con tuco. A partir de ahí vinieron todos los días, se quedaban a comer con nosotros. De lo que teníamos lo hacíamos más y esos nenes formaron parte de nuestra mesa todos los días. Una de las nenas padecía una anemia muy grande y el médico vecino de la escuela vino un día y me dijo “lo que le pasa a ella no se recupera”, así que imagínense que con la falta del alimento de su mamá la nena se dormía en el aula de la anemia que tenía. Lo cuento porque esto es real. El doctor ya no está, pero la nena estuvo viviendo cerca y mandó a su hijo el año pasado la escuela por un tiempo.

En 2014 vinieron más niños, hoy tengo 118, que también es difícil porque no hay muchas escuelas de campo alrededor. Construyeron un barrio social para personas que estaban en un asentamiento en Gualeguaychú. Y a estos niños ninguna escuela los quería tomar. De hecho la mía era la más pequeña en el edificio y para mí fue un desafío; dijimos que si, como no los vamos a traer… Hicimos todo un trabajo de ir hasta el barrio de ellos antes de que se muden y contarles como era “la 66” lo que les iba a ofrecer y el primer día me acuerdo que bajaron de colectivo y les dije que “la 66 era de ellos y que hay cuidarla como a las maestras que iban a cuidarlos”; ellos sintieron que acá los queríamos.

Hqn: ¿Qué personal tenían?

EL: Cuando ellos llegan en 2014 eran cuatro docentes, hoy son 16 porque ampliamos en 2015 a escuela con doble jornada y ahí también fue otro desafío tenerlos 8 horas.

Me preguntaron qué orientación quería para la escuela, todos pensaron que iba a decir agropecuaria y dije que no, que yo quería que fuera artística porque la parte agropecuaria la iban a hacer… De hecho la escuela tiene un eje transversal que es alimentación saludable y agroecología, pero los talleres tenían que ser en arte porque no tienen posibilidad de hacer teatro danza música si no es en la escuela. Y los atrapó, el primer año que hicimos la muestra de los talleres… lo que logró el profe de teatro no te puedo explicar. Fue un cambio importante.

Cuando éramos menos hicimos un trabajo muy lindo con los padres, implementamos unos talleres, primero de costura donde idearon un uniforme para los nenes. Otro año las mamás querían hacer un emprendimiento de repostería así que pedimos las maquinarias, y hacían tortas y vendían. Fue un trabajo muy lindo que me valió un premio, y mirá lo que es: me lo entregaron en la Sociedad Rural, el último día de la exposición rural en Buenos Aires.

Hqn: De escucharte uno piensa que todas estas cosas son parte de cualquier proyecto que fomente el arraigo rural ¿Cómo fue encontrarte con ese otro proyecto que es el agronegocio y que va vaciando los campos?

EL: El campo que está lindero la escuela que fue el primero que sembró soja; la verdad que yo veía que la planta era hermosa. Yo digo, qué poco abierta tenía mi cabeza en ese momento, ¿por qué no investigar? y no quedarme con lo que veía, con lo que decía la gente alrededor del campo, que era tan bueno.

En 2007 empezaron a fumigar, siempre fumigaban cuando no estábamos, de noche o cuando no había escuela. En 2009 fumigan, me acerco al hombre que fumigaba y le digo “sabe que un chico tiene erupción en el cuerpo de lo que vos aplicas…” me dice “noooo esto es un remedio que se le pone a las plantas para que crezca más rápido pero a las personas no le hace nada, ese chico debe ser alérgico a algo”. Ahí empezamos a investigar… y le dijimos de palabra que no fumigaran. Pero en 2010 una avioneta pasa por arriba de la escuela; fumigaba el campo de enfrente pero al dar la vuelta pasaba arriba la escuela y el chorro caía encima. Esto lo filmamos con un teléfono de esa época, lo mandé a la Secretaría de Producción de la provincia y nunca contestaron nada. De hecho lo presenté en el juzgado pero como no tenía ni el teléfono ni la memoria original me dijeron que no servía como prueba.

En 2011 vuelven a fumigar con una máquina, vuelvo a hacer denuncia a ambiente municipal pero como estamos fuera del ejido municipal, labraban un acta y nada más, no tenían el poder de hacer nada porque estábamos afuera y nadie se hacía cargo.

En 2012 fue la vez que fumigaron en horario escolar, hice la misma denuncia, pero en ese momento llamé a los papás de los niños. Una mamá llamó a la radio y yo llamé a la policía que vino y pudo constatar los bidones y la máquina. Entonces al otro día me piden que vaya y me acerque al juzgado para hacer la denuncia ahí… yo ya la había hecho en la policía. Vinieron policías que estuvieron dos o tres días acá, hablaron con nosotros y con los padres, pero en el informe que dan y con el que se cierra la causa, ellos dicen que tomaron muestras del agua de la escuela y que no había restos de agroquímicos; cosa que no es verdad porque cuando ellos vinieron yo estaba acá y no tomaron muestras de nada. La cosa es que se cierra la causa y al aplicador le cobran una multa de $50.000.

Hqn: En estas primeras denuncias ¿qué acompañamiento tuviste?

EL: Solamente en 2012 cuando fumigaron en horario de clase vino uno de los vocales del Consejo de Educación que había sido diputado y que había presentado un proyecto agroecológico. De hecho cuando a Mariela Leiva le pasa la fumigación en su escuela él va para allá y desde allá me llama para preguntarme cuales eran los pasos a seguir. Estaba con el Ministro de Educación en ese momento que era de Concepción del Uruguay. Después me encontré con el ministro en una reunión de directores rurales y me preguntó “¿pero hay pruebas de que hacen mal los agroquímicos?”…  entonces me paré y le dije “¿sabe qué? este cuerpo de 1,74m es la prueba, acá está. Yo tengo una enfermedad, tengo como probarlo y es por los agroquímicos”.

A mí la fumigación me llegó en la escuela, y por eso es que yo le pido a la ART que se haga cargo porque me enfermé trabajando en mi lugar de trabajo.

Hqn: ¿Cuál es tu enfermedad?

EL: Tengo una polineuropatía aguda. Los primeros síntomas eran que perdía el equilibrio, me caía; no perdía el conocimiento sólo el equilibrio. Me costaba mucho respirar, de hecho hoy cuando hablo mucho me agitó. Empecé a sentir dolores musculares en las extremidades. Nunca hubiese sabido que tenía si no hubiese sido por la invitación que me hicieron para ir hablar como docente fumigada al Congreso, en una movida que hizo la Red de Médicos de Pueblos Fumigados. Cuando dimos testimonio nos ofrecen hacernos los análisis. Me extraen sangre y se lleva analizar a Mar del Plata. Si yo no hubiese hecho eso (por miedo a los pinchazos) nunca hubiese sabido lo que tenía. Yo pensaba que eran una de las tantas causas de la premenopausia. En diciembre de 2014 el resultado me llega por mail, y yo cuando leí por ejemplo “se encontró Clorpirifós 1.8”, en ese momento no le di tanta importancia; estaba con mi hijo Hernando y me dice “es un insecticida, no es joda mami”. Ahí empezamos a investigar, me dio mucho miedo. Me fui a Paraná a que me viera una doctora con el análisis diciéndole lo que me pasaba, y ella no le dió importancia, lo minimizó; después me entero que trabajaba en el Ministerio de Salud de la provincia.

A comienzos de 2015 me voy a ver a la Dra. Gorrás que es toxicóloga y pediatra, al Hospital Fernández. Le comenté todo y mencioné al CENER (Centro de Neurología y Recuperación Psicofísica) que es un centro de rehabilitación neuronal en Galarza, dpto de Gualeguay, vecinos nuestros a 2hs de viaje, para tratarme.

Yo le solicité a la ART que se haga cargoEllos se niegan, y me responden con una cartita dónde están las enfermedades (que son muy pocas) a la que los docentes podemos referir con la ART. Cuando me dicen que no, yo me comunicó con mi abogada y ella me dijo que si me animaba se podía iniciar una demanda.

Hqn: El juicio a la ART ¿estuviste sola o acompañada?

EL: Siempre sola con mi familia. Incluso a mis hermanos también les costó entender cómo era la cuestión y cómo fueron muchas cosas.

Una noche me tocó ir a dar clases a la secundaria la ciudad y apareció afuera en el colegio el aplicador y el arrendatario del campo a decirme de buena manera que si yo retiraba la denuncia ellos, cuándo levantarán la cosecha, iban a hacer una donación a la escuela. Esas cosas para una mujer que vive sola con sus hijos no es tan fácil de pasarlas… porque te puede pasar cualquier cosa no?

También los mismos vecinos de decir que “si hacés la denuncia estás contra la gente del campo, y la gente de campo es la que ayuda a las escuelas”. Costó hacerles entender que no era en contra de la gente del campo sino a favor de la salud de la gente. Entonces ahí es donde vos sentís la soledad.

El Estado siempre estuvo ausente. También está ausente cuando vos necesitas un aula porque tus alumnos están hacinados: nosotros cerramos la galería de la escuela con mamparas para hacer aulas porque no tenemos.

Hqn: ¿Cómo fue ese juicio? ¿Cómo lo viviste?

EL: Muchos me decían “mirá no te conviene hacerlo, vas a perder y vas a tener que pagar todo vos” Entonces un día me senté con mi abogada y le dije “a ver explíqueme ¿Qué puede pasar si yo pierdo? Que no me paguen el tratamiento, perfecto lo voy a seguir pagando como pueda como hasta ahora ¿qué más?” Y me dijo “tenés que pagar las costas”. Yo soy una mujer humilde lo único que tengo es un auto del 2011, mi casa es una casa de un barrio social… estaré hasta que me muera pagándoles.

Ya en el juicio, cuando me vio el perito neurólogo, fueron 2 segundos el examen, me dijo “camine para allá, me hizo caminar de espaldas. Venga para acá. Póngase en un pie, póngase en el otro” y ya está. Con la sentencia me entero que dijo que no tengo nada, y en pocas palabras yo estaba súper bien. Después me ve una doctora que me hace ir 4 veces a su consultorio, me pide estudios. Se me hizo un estudio de capacidad pulmonar (no me acuerdo el nombre) donde yo tenía que soplar: yo soplaba y no llegaba al valor que tenía que llegar, me puso un broncodilatador y pasado un tiempito me hizo entrar y con esfuerzo llegué; pero después dijo que yo no tenía nada! pero lo hice inducida por un broncodilatador. Parece que no se animan a decir la verdad. Luego me vió un psiquiatra que dijo que yo necesitaba apoyo psicológico pero que en general estaba bien.

Claro, porque yo sigo trabajando. Yo no quiero dejar de trabajar y no quiero que me jubilen por incapacidad. Capaz eso llama la atención.

Entonces una doctora luego de verme y charlar mucho, no me dijo nada a mí, pero puso en el expediente que encontró que padezco un síndrome clínico múltiple producto de la exposición a los agroquímicos (está puesto así) que me quita el 37,57% de mi capacidad. Ella me da una discapacidad. Entonces el Juez acude a un perito forense… que nunca me llamó, no me pidió estudios, no me vió nunca, no lo conozco ni le vi la cara, pero dijo que el neurólogo tenía razón.

Hqn: ¿Los estudios que tenías donde aparecían los venenos en tu sangre no sirvieron para nada en la causa, en términos legales?

EL: Los originales los tenía el juez, los entregamos, o sea que es parte del expediente. Pero bueno, yo en el fondo sabía que iba a ser muy difícil: decirme a mí que tengo razón es decirle a todos los argentinos que los agroquímicos enferman. Y eso cuesta mucho porque los intereses económicos que giran alrededor de esto son muy grandes. Yo sé que estoy peleando contra algo muy poderoso.

En reuniones familiares a veces hablamos del tema y me dicen “¿Por qué no le hiciste juicio a Monsanto? si de ellos salen todos estos químicos”, por los juicios que están perdiendo en Estados Unidos. Si fuera por eso tendría que hacerle juicio a quiénes dejaron entrar esto al país, a Solá, al que lo aplica, a quién lo vende; pero bueno decidí hacer juicio a la ART porque lo que me interesa es que se hagan cargo de mi tratamiento.

Hqn: ¿Cómo recibiste el fallo adverso? ¿Qué te quedó de ese momento?

EL: Mirá, el viernes 2 de octubre mis abogados se enteran y no me llaman ese día porque sabían que el 4 es mi cumpleaños. Me llamaron después y me dicen que fallaron en mi contra. En ese momento me dió mucha impotencia, lloré, me amargué mucho… la pasé mal esa noche. Al otro día me reuní con ellos, me contaron cómo había sido y que estaba la posibilidad de apelación, y les dije que si, que apelemos. Asique muy rapidito hicimos la apelación, ellos se reunieron, lo elaboraron, y lo presentamos.

El gran dolor es además de tener que seguir pagándome el tratamiento yo. Saber que hay otra enfermedad que yo no conocía, que los síntomas son iguales, que tengo que ver a un médico que me oriente para ver de qué manera se trata. Eso fue por ahí un poco mi miedo: de estar en medio de una pandemia, saber que soy una persona de riesgo y estar trabajando porque no dejé de trabajar nunca, abrir la escuela todos los días porque primero había que hacer la comida para las viandas.

Hqn: ¿Cómo supiste que tenías esa otra enfermedad?

EL: Porque lo puso la doctora perito. Tampoco me lo dijo a mí, sino que lo puso en el expediente. Yo me encuentro con eso ahora: cuando la abogada me leía, le digo “eso no es lo que yo tengo”… Me dicen que es un síndrome que hay un solo antecedente de alguien con esa enfermedad en España que le ganó a la ART. Por otro lado al encontrar esto otro, la ART me dice “no, usted me hace un juicio pero una neuropatía no por un síndrome”.

Hqn: En medio de esto le mandaste una carta a Bordet diciéndole al gobernador “usted tiene responsabilidad en mi situación y en la de todos”?

EL: Lo que pasa es que él es mi empleador, ya que yo soy empleada del Consejo de Educación y el consejo pertenece al gobierno de Entre Ríos.

Y más grande es el dolor porque yo a este gobernador lo voté. Este gobernador militaba en el mismo partido político que yo, entonces es doble el dolor que sentí.

Desde el comienzo en que se presentó el amparo contra los metros de resguardo para las escuelas rurales de las fumigaciones; y ahora que quiere que nosotros seamos “Centinelas”, lo que es una locura. Nos tendríamos que poner a trabajar para el agronegocio en lugar de dedicarnos a lo que tenemos que dedicarnos que es educar.

Entonces me parecía que tenía que hacerlo porque aunque yo sé que él tiene mil cosas y que no se puede meter en la justicia porque son poderes diferentes, pero él como mi empleador puede decir algo. Me gustaría que me llame, me hable, me escriba, me visite, no sé. Después si él decide que el gobierno se hace cargo de mi tratamiento sería un punto a su favor. Y sería bueno que me dijera que va a dar marcha atrás con el decreto de las escuelas rurales. Sé que es muy difícil. Tal vez soy ilusa al pensar que va a leer mi carta, pero bueno, hizo revuelo, mucha gente la leyó, fue muy compartida y mucha gente me llamó y me escribió. Muchos se acercaron aunque yo veía que la gente con la que milité, no han aparecido. Sí tengo que sacar de ese lugar al intendente de Gualeguaychú, quién de manera privada me escribió y se puso a disposición, y es una persona que ha trabajado muchísimo por cuidar el ambiente. Su municipalidad es precursora en un montón de cosas: prohibieron el glifosato, tienen el PASSS (Programa de Alimentación Sana, Segura y Soberana), pero bueno, no pasó así con los demás, que son políticos que llegaron a dónde están por medio del voto y responden a Bordet.

Hqn: Quería que nos cuentes un poco esto del rol de “Centinela” que le quieren imponer a los docentes desde la gobernación.

EL: Lo que quieren es que los directores de escuelas seamos centinelas de las fumigaciones. Vamos a hacer los banderilleros, vamos a estar pendientes de los metros de fumigación, vamos a hacer el trabajo que tienen que hacer los productores, el aplicador. Dicen que tenemos que hacerlo nosotros. Sí lo tenemos que hacer para «proteger a los gurises», pero no debemos hacerlo, no corresponde que lo hagamos. Si yo veo una máquina que está fumigando sobre el patio de la escuela, sí voy a estar como centinela, pero no debería.Eso es lo que proponen: que los directores de escuelas rurales estemos atentos a eso. Espero que no se dé, que hagamos una movida importante para que esto no suceda. Después, sale el presidente del Consejo de Educación diciendo que les pide a los docentes que hagamos un trabajo solidario y social ¿Qué más quiere que hagamos? Si estuvimos todo el tiempo dando clases con nuestras computadoras, con nuestro internet, con otras cosas. No sé qué más quieren…

Hqn: La carta tiene un final qué es muy fuerte cuando decís “yo le pregunto señor gobernador ¿los docentes de alumnos rurales seguiremos indefensos ante las fumigaciones? ¿El Estado en algún momento se hará cargo de esta situación? ¿Es mi deber como maestra tener esperanza de que mis alumnos y demás niños del país conocerán un mundo mejor?” ¿Qué cosas te gustaría que empiecen a suceder?

EL: Primero, el cuidado de nuestra tierra. Es la única que tenemos y la tenemos que cuidar. También te diría libertad, vivir sin miedo, y libertad donde nosotros vivimos que es en el campo, es vivir sin que se fumigue. Si nosotros tenemos denegado el derecho a la salud no estamos viviendo en libertad. Entonces lo primero sería dejar de fumigar, dejar de fumigar con cualquier producto, ya que no hay buenos productos, no hay «buenas prácticas».

Volver a la agricultura, volver a cómo se trabajaba la tierra antes. No van a ganar menos plata. Seguramente lo ganan en menos tiempo con la soja, pero de qué vale tener los bolsillos llenos de plata si tenés poca salud, si tus hijos no van a vivir en un ambiente sano. Entonces me parece que se empieza desde ahí.

Para mí el mundo ideal primero y principal es la libertad. Un chico que crece en libertad y rodeado de amor es un chico feliz y un chico feliz crece bien. Para todo esto tenemos que tener una tierra sana.

Hqn: ¿Y cómo estás viendo lo que se hace desde las organizaciones para avanzar hacia ahí?

EL: Creo que se hace mucho, se hace muchísimo. Me siento identificada con lo que hacen las organizaciones. Me siento parte aunque no lo sea porque tienen mi misma bandera, mi misma lucha. No necesito pertenecer con nombre y apellido a una agrupación. Si esa organización lleva la misma bandera que yo, me siento parte de ella.

Falta, falta mucho. Cuesta porque estamos luchando contra grandes intereses y ante gente que no tiene las mismas condiciones que nosotros. Pero si veo un excelente trabajo. Donde uno pone el alma y el corazón en algún momento se van ganando batallas. Nosotros ganamos una batalla al lograr que alrededor de la escuela se haga ganadería y llegar a tener nuestra huerta orgánica donde los gurises trabajan. Y esa es una pequeña batalla ganada. Ahora tenemos que ganar la guerra bendita a los agrotóxicos.

Hay mucha gente que ha dejado hasta la vida como Fabián Tomasi, quien puso el cuerpo y el alma en esta lucha. Entonces por ellos, en honor a Ana Zabaloy también, no podemos dejar de luchar. Yo agradezco muchísimo cada vez que veo un grito, un grito más pequeño, un grito más grande, uno más preparado o un grito que recién empieza. De todos me siento parte y agradezco infinitamente.

Para cerrar, simplemente quiero decir que yo de chiquita fui una niña muy feliz en el medio del campo con lo poco que teníamos, en un hogar muy humilde pero fui muy feliz y eso es lo que quiero para mis gurises, que mis gurises sean felices. Y si tenemos un mundo mejor van a ser felices seguro.

Por zoom, entre Gualeguaychú y Buenos Aires, a finales del 2020

Entrevistaron Daniela Dubois y Facundo Cuesta

Fuente: ANRed





Ni una más: Familiares Sobrevivientes 

de Femicidios reclamaron por quinta vez una audiencia con el Presidente

























Resumen Latinoamericano, 11 de febrero de 2021.

El colectivo Familiares Sobrevivientes de Femicidios retomó sus encuentros mensuales que habían pausado durante la pandemia con una acción en Plaza de Mayo que concluyó con una carta con pedido de audiencia que le hicieron llegar al Presidente Alberto Fernández. Es la quinta que le entregan desde el primer encuentro, en diciembre de 2019, y hasta el momento no fueron escuchadas: “Necesitamos imperiosamente que nos reciba”. La jornada había sido convocada antes del femicidio de Úrsula Bahillo en Rojas, por lo que el grito resonó aún más fuerte. La actividad se replicó en Palpalá (Jujuy), Capilla del Monte (Córdoba) y los territorios bonaerenses de Mar del Plata, Moreno y San Martín. Como cierre, el actor Tomás Fonzi leyó los nombres de las 44 vidas que este año destrozó la violencia patriarcal. Cada nombre fue contestado con un grito de rabia: “Ni una más”.

Mónica Ferreyra dice que pone un plato sobre la mesa todos los días para su hija, Araceli Fulles, asesinada en San Martín en 2017: “No nos podemos acostumbrar”.

A su lado, Marisa Rodríguez, mamá de Luna Ortiz, asesinada en Tigre en 2017, habla con rabia: “Hay un Estado que es ciego, es sordo, y es muy corruptible. Estamos cansadas de que los casos queden impunes. Y la lista sigue creciendo. Necesitamos una sociedad que nos apoye: hoy estamos nosotras acá, pero no queremos que haya más familiares en esta plaza”.

Ambas están acompañadas por cientos de personas y sentadas frente a más de 30 periodistas de medios gráficos, radiales y televisivos, con la Casa Rosada a sus espaldas, al lado de Eugenia, cuñada de Esther Mamani, asesinada en el Bajo Flores el 24 de enero de este año; de Alfredo Soggiu, papá de Carla, asesinada en Pompeya 2019; y de Daniel Basaldúa, Susana Reyes y Gisela Basaldúa, papá, mamá y hermana de Cecilia Basaldúa, asesinada en Capilla del Monte en abril de 2020. Mónica, además, leyó una carta escrita por Adriana Belmonte, mamá de Lola Chomnalez, asesinada en Uruguay en 2014.

Lina Etchesuri

A sus espaldas, también, al lado de más de 130 fotos pegadas sobre el cemento de Plaza de Mayo con rostros de mujeres y niñas asesinadas por la violencia patriarcal, el actor Tomás Fonzi leyó el listado con los nombres de los 44 femicidios de este año.

El encuentro fue convocado por Familiares Sobrevivientes de Femicidios -un colectivo tejido por madres, padres y hermanas de niñas y mujeres asesinadas en diciembre de 2019- antes del femicidio de Úrsula Bahillo, en Rojas, que conmovió al país. Eso hizo que el grito en Plaza de Mayo resonara aún más fuerte, en una actividad que también se convocó en Palpalá (Jujuy), en Capilla del Monte (Córdoba) y en los territorios de Mar del Plata, Moreno y San Martín.

Previo a la pandemia, el colectivo venía reuniéndose los segundos miércoles de cada mes, entregando en cada ocasión una carta con pedido de audiencia dirigida al presidente Alberto Fernández. Nunca fueron atendidas. Hoy entregaron la quinta carta.

Por eso, Alfredo Soggiu expresa: “Imperiosamente necesitamos que nos reciba”.

Lina Etchesuri
Lina Etchesuri

Cinco cartas

El 11 de diciembre de 2019 el presidente Alberto Fernández recibió en la mesa de entrada en Casa Rosada lo que probablemente fue el primer petitorio enviado a esta gestión. Estaba firmado por cinco familias que se unieron para tejer la voz colectiva del grupo Familias Sobrevivientes de Femicidios y contenía cinco puntos fundacionales del colectivo: 

  • Cumplimiento efectivo de la pena: ningún femicida puede quedar en libertad sin que el Estado garantice que la cárcel no haya sido una escuela de más violencia. 
  • Ayuda inmediata a los hijos de víctimas de femicidios: los abuelos se hacen cargo desde el yogur hasta la psicóloga. 
  • Acompañamiento integral a las familias desde el Estado que incluya los recursos necesarios para llevar adelante el pedido de justicia: las familias deben pagar desde el ataúd hasta el abogado. 
  • Capacitación sobre femicidios a los jueces, fiscales y defensores judiciales: debe ser dada por los familiares, que somos expertos en el maltrato, misoginia y crueldad judicial. 
  • Reconocimiento de las familias como víctimas por parte del Estado, y su consecuente tratamiento.

El petitorio fue firmado frente a la misma Casa Rosada, en Plaza de Mayo, y entregado colectivamente luego de una ronda de más de dos horas en la que esas familias compartieron sus historias y pensaron estrategias para la búsqueda de justicia. 

  • La primera carta fue entregada el 11 de diciembre de 2019.
  • La segunda, el 12 de febrero de 2020.
  • La tercera, el 11 de marzo.
  • La cuarta, ya con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, 10 de abril de manera virtual.
  • Hoy, 10 de febrero de 2021, la quinta.

La única respuesta que obtuvieron fue en septiembre del año pasado: la Casa Rosada les comunicó oficialmente, en una carta dirigida a Alfredo Soggiu y a Marta Montero (mamá de Lucía Pérez), que el presidente no podría recibirlas por la “intensa actividad del gobierno”. El pedido fue derivado al Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, que organizó un encuentro virtual, pero en el que no participó la ministra, Elizabeth Gómez Alcorta.

Alfredo, desde la Plaza, razona: “Acá estamos viendo falta de prevención. Lo de Ursula era totalmente evitable: 18 denuncias hizo esa chica. Y es la gente que te tiene que cuidar, ¿para qué dicen que vaya a hacer la denuncia? Porque hay que tener valentía para denunciar, y fue ninguneada. A la amiga le pegaron un tiro en el ojo. Evidentemente no está funcionando nada, la Justicia, la policía ni hablar, y yo creo que quien puede empezar a ordenar esto es la primera persona del país, que es el Presidente. Sé que hay muchos problemas pero el femicidio es uno de los más grandes, sino el más grande, porque la pandemia es del mundo, y acá es un desastre lo que está pasando. Queremos brindarle testimonio, a ver si cambian el enfoque porque decir que van a dar 40 mil pesos en un velorio, como nos dijeron en la reunión funcionarias de segunda y tercera línea del Ministerio de la Mujer, es terrible. Me gustaría más que hablen de prevención así no hay velorio”.

Y remarca: “Los argentinos nos tenemos que despertar”.

“No son triviales nuestras vidas”

El femicidio de Úrsula Bahíllo en Rojas, asesinada por el efectivo de la Policía Bonaerense Matías Ezequiel Martínez, desató una pueblada que fue brutalmente reprimida por oficiales de esa fuerza, disparando al rostro de las amigas de la joven de 18 años. La bronca por un nuevo femicidio –el Observatorio Lucía Pérez lleva contabilizados 44 en lo que va del año- se conjugó con la violencia policial y judicial, luego de la inacción ante las denuncias de Úrsula, y conmovió al país. Por eso, al encuentro de Familiares se acercaron medios comerciales que hablaron de lo que las familias denuncian hace años: responsabilidad estatal, complicidad policial, impunidad judicial y la necesidad de medias urgentes y efectivas.

Las familias nuevamente reflejaron esa trama:

  • Alberto y Susana, papá y mamá de Cecilia Basaldúa: “Después de 10 meses el principal sospechoso, que es el dueño de la casa donde estuvo Cecilia, declaró y como testigo. Si la fiscal de Cosquín Paula Kelm no puede, que se haga a un costado. Todavía no tenemos acceso al cuerpo, no lo vimos. Y esta fiscal está apañando a los asesinos”.
  • Alfredo, papá de Carla: “Estamos esperando por Justicia. El asesino fue condenado por la violación que le provocó a mi hija. Le dieron 6 años: en cualquier delito financiero, te dan más que eso. Mi hija tenía hidrocefalia y esta bestia le pegaba en la cabeza. Estamos esperando que cambien la causa de ´muerte dudosa´ a ´femicidio´, porque a raíz de esos golpes ella termina ahogada en el Riachuelo”.
  • Eugenia, cuñada de Esther Mamani: “Que la Justicia actúe como debe ser. No pido más que eso”.
  • Mónica, mamá de Araceli: “Queremos que el Gobierno nos haga un poquito más de caso, porque lamentablemente estamos rodeadas de corrupción”.

Mónica leyó una carta escrita por Adriana Belmonte, mamá de Lola Chomnalez, asesinada el 28 de diciembre de 2014 en Barra de Valizas (Uruguay). “En el caso de mi hija, ha sido poco feliz ver que el lugar geográfico donde fuera asesinada sea parte de una trivia en un programa televisivo”, escribió, en referencia a que el sitio fue incluido en un programa de entretenimientos de Telefé. “No es juego nuestra vida. No son cultura general los casos de violencia. No son triviales nuestras vidas”.

Belmonte pidió de forma urgente “declarar la emergencia en femicidios”.

En paralelo, en Mar del Plata, la acción se realizó frente al palacio de Tribunales, sobre la calle Tucumán, donde participaron Marta y Guillermo, mamá y papá de Lucía Pérez; Blanca, mamá de Agustina Fredes; Ana, mamá de Analía Aros. “Organizadas, exigimos justicia y denunciamos la falta de políticas públicas y el abandono que el Estado ejerce”, sostuvieron.

En Plaza de Mayo, y previo a la entrega de la quinta carta al presidente Fernández, el cierre estuvo a cargo del actor Tomás Fonzi, que leyó el listado con los nombres de los 44 femicidios de este año.

A cada nombre, resonó en Plaza de Mayo un grito.

Ni una más.

Estas son las 44 vidas que destrozó este año la violencia femicida:

  1. Graciela Flores, 44 años
  2. Elisa Robles, 36 años
  3. Bebé de Elisa Robles, 1 día
  4. Analía del Rosario Barbosa Martínez, 26 años
  5. Néstor Hernández, tío de Ailén Quiroga, 52 años
  6. Martín Ariel Salto, pareja de Ailén Quiroga, 34 años
  7. Alexis Salto, cuñado de Ailén Quiroga, 27 años
  8. Noelia Albornoz, 32 años
  9. Gabriela Verónica Lencina, 43 años
  10. Mariana Madonna, 63 años
  11. María Florencia Ascaneo, 41 años
  12. Yésica Celina Paredes, 22 años
  13. Ana Astorga, 29 años
  14. Alicia Moreno, 72 años
  15. Anabella Viviana Olmos, 26 años
  16. Jaqueline del Carmen Pino, 43 años
  17. Nancy Villa, 14 años, estaba embarazada de 4 meses
  18. Marcia Acuña, 16 años
  19. Natalia Maldonado, 24 años
  20. Felipa Correa, 39 años
  21. Yésica Viviana Palma, 23 años
  22. Karen Jazmín Ponce, 19 años
  23. Jacinta Ester Acosta, 81 años
  24. Cintia Edith Romero, 37 años
  25. Carla Yanina Gomelsky, 39 años
  26. Corina Soledad Irazu, 24 años
  27. María José Villalón Escudero, 41 años
  28. Ivana Soledad Juárez, 32 años
  29. Margarita Mercedes Zárate, 28 años
  30. Nilda Peano, 57 años
  31. Rosa Gabriela Vallejos, 51 años
  32. María Belén Montenegro, 23 años
  33. Rocío Macarena Quesada, 28 años
  34. Esther Mamani Canaviri, 35 años
  35. Melina Laura Rojas Urbano, 20 años
  36. Noelia Vanina Sánchez, 36 años
  37. Milagros Orieta, 21 años
  38. Melisa Moyano, 40 años
  39. Liliana Beatriz Stefanatto, 45 años
  40. Mariano Tornatore, esposo de Ángeles Castañares, 83 años
  41. Ángeles Castañares, 80 años
  42. Noelia Vanessa Lobo Noble, 35 años
  43. Florencia Belén Linchinsky, 34 años
  44. Úrsula Bahillo, 18 años

Paren de matarnos

Ni una más.





Fuente: Lavaca.



La era del protocolo, los debates 

insignificantes y la estupidez 

institucional









































Por Darío Balvidares*  / Resumen LAtinoamericano / 11 de febrero de 2021                                                                     

¿Qué pasó con el quedate en casa?

La apariencia siniestra y bélica del virus comienza a transformarse; la pedagogía instrumental del acercamiento alejado (valga el oxímoron)  con los cuidados prescriptos en protocolos que mutan mas rápido que el mismísimo Covid 19, permite dejar en el museo lingüístico el sintagma “quedate en casa”.

Los jóvenes, que hasta hace veinte días eran los criminalizados y demonizados por funcionarios y periodistas por juntarse en playas y boliches, ahora, gracias a las buenas intenciones educativas que la pedagogía instrumental propone, son sacralizados por la necesidad de “recuperar los vínculos”, entonces van a poder desplazarse en el transporte público sin ninguna restricción y lo más importante: ¡volver a la escuela!

Por supuesto que la problemática vincular afectó al conjunto de la población y cuanto más a les chiques, pero sabemos, por el “diario del lunes”, es decir, lo que sucede en Estados Unidos y Europa, que las segundas y terceras olas también necesitan del mismo “semáforo” que ustedes mismos adoptaron, me refiero a los que manejan las decisiones políticas.

Pero el cinismo sistémico no tiene límites, los jóvenes son ángeles o demonios según la imagen/mundo que los gobiernos/medios pretenden crear más allá de la realidad objetiva con la que casi nunca los discursos político/mediáticos coinciden.  

Deberíamos hablar de las juventudes, puesto que la fragmentación social acentúa las diferencias socioeconómicas, al igual que sucede con la niñez, con un 62.9% por debajo de la línea de pobreza, según UNICEF. Pero este tema no parece estar en la agenda, ni las muertes de niñes wichis por desnutrición o la del niño de 8 años fallecido por covid 19 de la comunidad chané de Iquira en Salta, trasladado al hospital de Tartagal[1] hace unos días.  

Lamentablemente les niñes sí se contagian y es falaz lo que dice la ministra Soledad Acuña:

“Tenemos millones de papers científicos que confirman que los chicos no son un factor de transmisión masivo, que las escuelas abiertas, al revés de lo que se pensaba, son un espacio, con protocolos, no solo necesarios sino posible”[2]

Un informe de UNICEF publicado por la ONU demostraba que les niñes sí se contagian y que las consecuencias a futuro pueden ser devastadoras.

“A lo largo de la pandemia de COVID-19 ha existido un mito persistente de que los niños apenas se ven afectados por la enfermedad. Nada podría estar más lejos de la verdad”, asegura Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF.

“Si bien los niños pueden enfermarse y propagar la enfermedad, esto es solo la punta del iceberg de la pandemia. Las interrupciones en los servicios clave y las crecientes tasas de pobreza representan la mayor amenaza para los niños. Cuanto más persista la crisis, más profundas serán sus repercusiones en la educación, la salud, la nutrición y el bienestar de los niños. El futuro de toda una generación está en riesgo”[3]

Pero no sólo se trata de esa “punta del iceberg”, hay otra punta que ataca a niñes y jóvenes y es el síndrome multisitémico inflamatorio pediátrico  (MIS- C) como informó el Washington Times  hace pocos días.

“Aproximadamente 1,600 casos y 26 muertes asociadas con MIS-C se han identificado en todo el país a principios de enero, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.

Los expertos en salud dijeron que el reciente aumento de casos de coronavirus en todo el estado podría llevar a más casos de MIS-C.

El estado anunció sus primeros casos confirmados de la enfermedad en julio. Sus síntomas incluyen fiebre, dolor abdominal, vómitos, diarrea, dolor de cuello, sarpullido, ojos inyectados en sangre y cansancio. La mayoría de los niños con MIS-C se recuperan, anotó el departamento de salud”[4]

Una enfermedad asociada al covid-19, pero que se desarrolla en niñes y adolescentes, es probable que sea poco frecuente, pero es otro dato a tener en cuenta porque de hecho ya está instalada en los Estados Unidos, uno de los países que lleva la delantera en cantidad de muertos por covid.

En el mismo sentido y en línea con los problemas derivados del covid-19 “…según un estudio publicado en la revista médica JAMA Pediatrics, los niños, los adolescentes y los adultos jóvenes tienen un mayor riesgo de complicaciones graves por COVID-19 de lo que se pensaba anteriormente, y las personas con afecciones de salud subyacentes tienen un riesgo aún mayor[5]

El mundo alucinante

Mientras éstas y otras cientos de informaciones científicas van descubriendo efectos colaterales del covid-19 y apareciendo asociadas nuevas enfermedades; los contagios aumentan en los países centrales, las muertes también. Se vuelve atrás en las medidas de apertura de las escuelas y universidades, el virus muta y ataca de nuevo. Mientras eso ocurre de acuerdo con los datos de la realidad objetiva, acá, un puñado de funcionarios resuelve que es “seguro volver a las clases presenciales” ajustándose a los protocolos.

El alucinatorio del tándem político/mediático solo establece su enrarecida “grieta” en discusiones de almanaque, no aparecen debates de fondo que dejen de lado la “pedagogía instrumental” en la que se refugian los “engrietados” para soslayar la crisis sistémica en que las políticas educativas puestas en marcha desde hace décadas fueron devastando la educación pública con presupuestos a la baja y el abandono sistemático de la  infraestructura.

Aunque nos hablen de los porcentajes del PBI, nunca alcanzó para hacer escuelas, ni para sostener las que hay, así como los eternos discursos contra les docentes, víctimas del proceso de precarización salarial y de las condiciones de trabajo.

En el propio alucinatorio institucional, el año pasado se hablaba de la voluntad que había tenido, la docencia en su conjunto para sostener el vínculo, intentando representar o generar un vínculo pedagógico (en el distanciamiento) con sus estudiantes. Claro con los que la precaria “conectividad” les permitía y por supuesto sólo con aquellos que por lo menos, accedían, aunque fuese unas horas, a algún tipo de equipo tecnológico.

Pero en ese propio alucinatorio, en el 2021 los héroes vuelven a ser los villanos, porque exigen seguridad sanitaria en todas sus dimensiones, además de paritarias que den cuenta de los salarios deprimidos, de-preciados… Entonces, frente a la posibilidad de medidas de fuerza, absolutamente legítimas, los gobiernos responden con amenazas de descuentos salariales y diatribas propias de los patrones de estancia.

Y nos hablan de protocolos que estos mismos gobiernos no pueden cumplir, porque ni siquiera conocen la realidad de las escuelas en su dinámica diaria y mucho menos se hacen cargo de lo que se necesita en el mundo real, no en el discurso protocolar.

Y se piensan a sí mismos, “amigos” de la nueva normalidad porque alguien, en alguna parte habló de la burbujeante escuela del siglo XXI, que no contempla ni siquiera la pareja pedagógica en tiempos de pandemia, eso es la burbuja de la pedagogía instrumental, que solo sabe de ajustes y disciplinamiento.

Pero, ocurre que el virus, no sabe de burbujas, por otra parte impracticables, con el diseño que tiene el trabajo escolar; con docentes que tienen más de una escuela, que viajan en transporte público y todo lo que ya sabemos que presupone la presencialidad, que en estos momentos y justamente como dicen algunos de los infectólogos, el virus muta y tiene mayor potencialidad de contagio.

Así y todo, el convidado de piedra, el ministerio de educación nacional, que sólo sigue las “recomendaciones” de la UNESCO y otros obsoletos organismos internacionales, de donde salieron las políticas reformistas de la educación a pedido de los intereses de las grandes corporaciones, entra en cortocircuito con alguno de los “dichos” del 2020, respecto de la presencialidad en relación con la vacunación.

“No van a volver las clases con normalidad hasta que haya una vacuna contra el coronavirus[6] dijo el ministro Nicolás Trotta.

La vacuna no es condición indispensable para la presencialidad[7] dijo el ministro Nicolás Trotta.

En estos días el propio ministro está aislado por haber estado en contacto durante su gira por las provincias, con funcionarios que habían contraído el covid-19.

Acá se abre la gran pregunta…

¿Acaso el ministro de educación de la Nación infringió alguna de las normas dispuestas en los protocolos que ellos mismos diseñan?

Todo es posible, aunque es improbable que no tengan los resguardos necesarios, en esos niveles de exposición.

Ahora bien, si la ministra de educación de Santa Fe, Adriana Cantero[8], tiene covid y estuvo reunida con el ministro Trotta y por eso tiene que hacerse los test y cumplir con el aislamiento y estamos hablando de una pequeña reunión con todos los protocolos a disposición y los elementos de protección también; esa situación que están atravesando debería funcionar como alerta para las decisiones que van a tomar. ¿O lo que les sucedió a pequeña escala, también va a tener una respuesta acorde con el alucinatorio institucional?

Del alucinatorio y la estupidez

Entre otras de las cuestiones que deben ser aclaradas es que los Estados, incluso el nuestro, no fueron tomados por sorpresa con la propagación del virus pandémico, un interesante documento de septiembre de 2018 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial ya alertaba sobre lo siguiente:

“Si es cierto el dicho de que «el pasado es el prólogo del futuro», nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría matar de 50 a 80 millones de personas y liquidar casi el 5% de la economía mundial. Una pandemia mundial de esa escala sería una catástrofe y desencadenaría caos, inestabilidad e inseguridad generalizadas. El mundo no está preparado”[9]

Es decir que ya se conocía lo que iba a suceder.  No es en este artículo en dónde vamos a poner en debate el por qué, todes sabemos lo que sucede con la degradación antrópica provocada en el planeta por su modelo de producción.

Pero, teniendo este antecedente, no es válido que nos sigan diciendo que el virus “nos tomó por sorpresa”.

Y mucho menos que ahora quieran exponer a la comunidad educativa como experimento para ver qué pasa.

Ya sabemos qué va a pasar, vamos a tener un rebrote  aumentado por la estupidez institucional, por no esperar la aplicación masiva de las vacunas, entre otras cosas.

En estos días se realizó un documento con un pronunciamiento[10] público, del cual soy firmante, al igual que miles que han adherido, porque no están dadas las condiciones de bioseguridad y no se ha debatido con el conjunto de la comunidad educativa, dando por sentado protocolos que solo fueron consensuados entre funcionarios que luego desligarán responsabilidades, como es su costumbre institucionalizada.

Dejo como cierre del artículo uno de los párrafos del documento citado:

“La comunidad educativa se construye colectivamente y todos/as sus integrantes tienen derecho a participar en la misma; nos oponemos a la decisión arbitraria e inconsulta de efectivizar el retorno a la presencialidad escolar sin condiciones suficientes para el cuidado de la vida. Solicitamos al Consejo Federal de Educación NO redefinir el Semáforo Epidemiológico, que fue aprobado en 2020 y acordado de manera nacional”.

Tal vez la producción pública de la vacuna pueda ayudar a recuperar más rápidamente la presencialidad sin que esté sospechada de otra decisión propia de la estupidez del alucinatorio institucional.

*Profesor y Licenciado en Letras (FFyL-UBA). Fue docente durante 30 años y Rector de la Escuela de Comercio 3, Hipólito Vieytes (CABA). Como investigador es autor de “La educación en la era corporativa, la trama de la desposesión”. Herramienta Ediciones y Contrahegeminía Web (2019) CABA.  Y del ensayo “La novela educativa o el relato de la alienación”  Redes Cultura (2005) CABA, con prólogo de Osvaldo Bayer. Además de decenas de trabajos y artículos publicados en Contrahegemonía Web; Rebelion.org  y Otras Voces en Educación. Durante 15 años fue productor periodístico y columnista del programa radial La Deuda Eterna.


[1] https://www.laizquierdadiario.com/Fallecio-un-nino-originario-por-covid-19-en-el-norte-de-Salta

[2] https://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/202102/45379-acuna-dijo-que-les-nines-no-contagian-dura-respuesta-de-especialistas.html

[3] https://news.un.org/es/story/2020/11/1484262

[4] https://www.washingtontimes.com/news/2021/jan/29/sc-reports-1st-death-from-inflammatory-pediatric-s/

[5] https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2020/07/01/los-jovenes-y-el-covid-19-de-ser-inmunes-a-ser-el-centro-de-la-enfermedad/

[6] https://www.treslineas.com.ar/trotta-volver-clases-normalidad-hasta-haya-vacuna-contra-coronavirus-n-1602170.html

[7] http://seguinforma.com.ar/trotta-la-vacuna-no-es-condicion-indispensable-para-la-presencialidad/

[8] http://elcorreodigital.com.ar/noticia.aspx?idContent=32371

[9] “Un mundo en peligro” Informe anual sobre preparación mundial de emergencias sanitarias. Septiembre 2018.

[10] https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdRVoFCK95rDolEZimxIQuGD6AfnlVtjJdDNaT1gcN9b2nCNw/viewform

FUENTE: http://laeducacionenpedazos.blogspot.com/



Residentes chilenxs se manifestaron 

frente al Consulado en Buenos Aires 

exigiendo la disolución de 

Carabineros
























Resumen Latinoamericano, 11 de febrero de 2021

El homicidio de Francisco Martínez Romero por un funcionario policial que le disparó a quemarropa en pleno centro de Panguipulli ha conmocionado al país y las imágenes grabadas por transeúntes se difunden por diversos países del continente americano y el mundo. La población ha respondido con distintas muestras de indignación que continúan hasta el día de hoy.

Es por eso que este jueves residentes chilenxs se movilizaron, a pesar de la lluvia, al Consulado de Chile situado a metros de Plaza de Mayo, para exigir la disolución del cuerpo de Carabineros, una institución de claro contenido fascista y pinochetista, que ha producido a lo largo de su historia crímenes, torturas y violaciones de derechos humanos a ciudadanos y ciudadanas chilenos.

En la concentración también se reclamó por la libertad de las y los presos políticos de la Revuelta y reclamaron por la aparición con vida de la niña paraguaya Cármen Elizabeth Oviedo Villalba, secuestrada por los militares de ese país.


fotos y videos Julia Mottura, para Resumen Latinoamericano

Lectura del documento  exigiendo: ¡Disolución de Carabineros y desmilitarización del territorio!

Mamá de David Agustín Maril, preso político argentino, que sigue con prisión domiciliaria en Chile.

Agustín David Maril es oriundo de la localidad de Burzaco en el conurbano bonaerense. Durante el mes de enero se encontraba en Chile a metros de la Plaza Dignidad. Un lugar que, para esa época, era el epicentro de las marchas y reclamos populares que advertían al mundo entero que Chile despertó. Fue detenido el día 23 por Carabineros. Su familia viajó a los pocos días para poder acompañarlo. El Gobierno argentino y la Cancillería no se pronunciaron aún sobre este tema. Tampoco dieron respuestas claras a la familia.

¡Disolución de Carabineros y desmilitarización del territorio!
También denunciaron y exigieron la aparición con vida de la niña Cármen Elizabeth «Lichita» Oviedo Villalba, hija de la prisionera política Cármen Villalba.





Criminalización de la protesta en 

Chubut: imputan a dos vecinas 

de Diadema por pedir agua










Resumen Latinoamericano, 11 de febrero de 2021

Alejandra y Rossana son dos vecinas de Diadema Argentina, en Comodoro Rivadavia, que han recibido notificaciones por reclamar por 20 días sin agua, adjudicándoles el «delito de corte de ruta». La protesta se dio la semana pasada junto a un grupo de aproximadamente 50 vecinos y vecinas, que al ser ignorados por las autoridades locales, salen a la ruta provincial N° 39 buscando ser escuchados. Con la protesta lograron que vuelva el agua, que funcionarios municipales se comprometan a resolver el tema y que se ponga en discusión un tema solapado: ¿cuánta agua utiliza la empresa petrolera del barrio, CAPSA, y a qué precio paga el metro cúbico de agua potable? Además, se pusieron en el centro otros temas, como la contaminación por el uso de químicos, la ausencia de obras, las diferencias sociales y la poca tolerancia entre vecinos y vecinas. A esto, hoy se sumó la criminalización de la protesta, dado que dos vecinas reciben en su domicilio una cédula notificándolas por cortar la ruta, además de acusarlas de no querer identificarse. 


Ambas vecinas se muestran afligidas por las acusaciones ya que son las únicas entre un grupo importante que salieron a manifestarse y, más allá de que las cédulas que realizó la policía provincial estaban mal elaboradas, la notificación condena, buscando convertir la protesta de vecinos y vecinas por falta de agua en un hecho delictivo. Es importante destacar que la falta de agua es un problema en toda la ciudad, con cortes continuos que en algunos barrios se extienden por varios días, mientras que la industria petrolera – explotada por Compañías Asociadas Petroleras (Capsa-Capex) – utiliza grandes cantidades de agua dulce sin control aparente, según las respuestas que hemos logrado.

Imagen de la reunión entre vecinos, vecinas, un funcionario municipal e integrantes de la Cooperativa de Viviendas de Diadema Argentina (CoViDiar).

La reunión del miércoles 10 de febrero mostró un clima de tensa calma entre vecinos, vecinas, un funcionario municipal e integrantes de la Cooperativa de Viviendas de Diadema Argentina (CoViDiar). Al finalizar, hay nuevas esperanzas y el compromiso municipal de la compra de una bomba que solucionaría parcialmente el problema. Mientras tanto deben realizar informes técnicos y un proyecto que resuelva definitivamente la falta de agua.

Por lo tanto, la solución es imprecisa y se refleja en el enojo de un vecino y en el gesto apurado del funcionario que busca irse. No se mencionaron fechas, pero si algunos comentarios “para que el verano que viene no pase lo mismo”. También se escuchó que “habrá que ir a rezar a la iglesia”, según dijo otro, aunque reconoce la buena intención de la municipalidad.

Y es ahí cuando Alejandra y Rossana cuentan que están siendo acusadas por este reclamo legítimo, expresándoselo al comisario Gabriel Acosta, quien les remarca que han cometido un delito y que la fiscalía determinará la imputación.

La criminalización de una protesta por falta de agua alerta a la población en medio de un debate por el aumento del 60% en la tarifa de energía eléctrica, y en la intención de imponer medidores domiciliarios de agua en Comodoro Rivadavia, en un momento donde la crisis económica arrasa el bienestar de gran parte de la población. El tema es «que ahora ya casi no hay agua, el Lago se está secando», denuncian vecinos y vecinas del barrio.

Fuente: ANRed

Envio:RL

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