4 de abril de 2021

PERU.

 

Ranking de un debate particular

Por María José Pinto. Resumen Latinoamericano, 2 de abril de 2021.

Una revisión del debate presidencial: quiénes lo hicieron mejor, menciones honrosas, los que perdieron la dignidad y calentaron el podio.

Independientemente de si estos debates cambiarán la decisión de voto de los electores, este pasado 29, 30 y 31 parecieron ser parte de los capítulos de final de temporada de una serie electoral llena de ataques, mentiras, decepciones, y entre eso, algunas propuestas concretas. Y como todo debate presidencial, este tuvo drama, misterio, incógnitos e incluso risas de a momentos. Sin embargo, lo más notorio fueron las claras divisiones de ‘ganador’, las menciones honrosas, los que perdieron hasta la dignidad, y los que fueron a calentar el podio. Veamos.

Dejando de lado, por un momento, los antecedentes de los candidatos y candidatas presidenciales, las que se llevaron el premio mayor fueron las mujeres. Verónika Mendoza y Keiko Fujimori no sólo demostraron una alta capacidad comunicativa, explicando a detalle sus propuestas (Plan Chamba de Mendoza y Perú Abierto de Fujimori fueron de las propuestas más resonadas), respetando el tiempo sin enfrentarse a cortes de los moderadores, sino también un envidiable –para otros candidatos– manejo político, contratacando a todo aquel que pretendiera ridiculizarlas en televisión nacional. De los dieciocho, fueron de las pocas que realmente respondían la pregunta, sin irse por las ramas ni propagar ataques sin razón, cosa que se hizo común a través de los días. A este grupo se le suma Alberto Beingolea, con acertada precisión, argumentos sólidos, y rapidez (podría decirse ya demasiada, por momentos) al hablar para cumplir con los tiempos –algo crucial en este nuevo formato. Sin duda, su expertise en derecho penal le dio el empuje que otros candidatos no tuvieron en la sección de seguridad ciudadana y la de lucha anticorrupción.

Julio Guzmán, de los candidatos con más expectativa en redes, podría haberse coronado como ganador absoluto si únicamente de propuestas se tratara. Sin embargo, los tecnicismos inundaron su participación por momentos, en un debate que era clave para embolsar a todos los indecisos, en un Perú que lamentablemente no vota por propuestas únicamente. Las menciones honrosas irían para Ollanta Humala, quien se manejó bien por la capacidad política adquirida durante su Presidencia; Pedro Castillo, quien explicó sus propuestas con bastante facilidad; y Ciro Gálvez, por los justos reclamos a los que se refirió pero que nadie tomó en cuenta. Lástima que este último se viera impactado por la falta de traducción de quechua del JNE, siendo que casi 4 millones de peruanos son quechuahablantes. Yonhy Lescano, por otra parte, no tuvo mucha oportunidad de resaltar, ya sea por la atención de todos los electores en la dinámica Rafael López Aliaga – Guzmán, y en los ataques de Rafael Santos, y mantuvo esa demagogia que tanto caracteriza su hablar.

En el otro lado del espectro, estuvieron aquellos candidatos que resonaron en redes, pero por su paupérrimo desempeño. Si Forsyth ya estaba humillándose solo, en el primer día, repitiendo ‘los mismos de siempre’ y ‘mismocracia’, las respuestas de Fujimori y Mendoza terminaron de hundirlo en un debate con un formato que ponía a prueba la capacidad de improvisación que él claramente no supo demostrar que tenía. Peor aún, cuando 45 segundos por minuto lo dedicó a sus clásicos ‘no es posible que en el Perú…’, planteando una solución banal y vacía al final de cada una de sus participaciones.

Hernando de Soto, el ‘candidato de lujo’ para muchos, definitivamente no tuvo el performance de alguien que –según él mismo– ha sido ‘nominado al nobel de economía’, denotando que no sólo no conoce la realidad nacional, sino que esto afecta en sus planes e ideas de gobierno. Nadie entendió cómo es que llegó a hablar del aplicativo de taxis Uber en el segmento de educación, o por qué fue que mencionó a Antauro Humala como capital político, y mucho menos por qué decidió citar a Abimael Guzmán, no una, sino dos veces. Todo esto sin mencionar que se atribuyó desde la reducción de la informalidad a través de los años, haber conversado supuestamente con la ONU para limitar la entrada de extranjeros, en sus palabras, ‘pobres y delincuentes’, y si es que le daban más tiempo, hasta trataba de convencernos que él había creado la Inka Cola y descubierto Machu Picchu.

Sin embargo, puede decirse que de Soto brilló al costado de lo que fue su contrincante López Aliaga. Sin más que decir, porque su desempeño –o lectura– habló por sí mismo: leyó de una sarta de papeles que claramente él no escribió, porque incluso en un momento leyó la misma página dos veces, quien sabe, sin darse cuenta. Hizo una oda ridícula a la ‘mujer peruana’ teniendo en frente a la periodista que insultó descaradamente por semanas, y procedió a, sin perder su estilo, decir que iba a ‘eliminar el enfoque de género’, contradiciendo todo lo dicho por el poema a la mujer que recitó al comienzo. Decir que respondió a una pregunta con una respuesta relacionada a la misma es bastante. Después de esta performance, si no baja en las encuestas, ya estaríamos hablando de un claro fanatismo puro y duro cuando nos referimos a sus seguidores.

Y por supuesto no faltaron aquellos candidatos que fueron a faltarle el respeto a todos los peruanos y peruanas: a atacar sin sentido, hablar sandeces, y escupir fuego para lograr, tal vez, saltar a los titulares pero por todas las razones equivocadas. Eso es al menos a lo que se dedicó Santos, cuyo apodo de ‘chaleco de López Aliaga’ por Guzmán le calzó perfecto. Un candidato que no quiere al país ni a sí mismo, a juzgar por el ridículo que hizo. Otro, del que no se puede mencionar mucho, justamente porque se retiró del debate luego de su discurso inicial, es Pepe Vega, quien ya no tiene absolutamente nada que perder siendo que su partido es de los más repudiados a nivel nacional.

Finalmente pasamos a la categoría de los ‘fu ni fa’: César AcuñaMarco AranaAndrés AlcántaraDaniel Urresti y Daniel Salaverry no sólo no aportaron mucho al debate, sino que fueron tal vez una máquina repetidora a través de las dos horas: Acuña con sus plantas de oxígeno en ‘todos los distritos del Perú; Arana con su muerte civil a los corruptos; y Urresti con su ‘excelente equipo técnico’ que, hasta el día de hoy, pocos conocen.

Previo a las elecciones, todos los años, escuchamos por doquier que ‘debemos votar bien’; pero este debate presidencial ha desnudado lo que muchos sospechan: que no es solamente que nosotros los electores no elijamos bien, sino que la oferta de candidatos es lo que no cumple con nuestras expectativas de un presidente o una presidenta que pueda llevar al Perú por un bicentenario digno, tal vez con un par de excepciones. No sabremos hasta el mismo día de las elecciones, o incluso después, si el desempeño de los candidatos en el debate logrará cambiar la decisión de voto de los electores, basándonos en las encuestas que con tanta ansiedad esperamos cada semana. Pero, independientemente de ello, lo que es claro es que si el debate fuera un factor sustancial de decisión para la mayoría de los peruanos (ojalá fuese así), tendríamos una más clara idea de una segunda vuelta, y de quiénes no pasarían, bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, en nuestro mágico Perú, todo es absolutamente posible.

FUENTE: La Mula



«La revolución y la tierra»: canal del

Estado no debe dar cheque en blanco

a censuradores






















Por Mónica Delgado. Resumen Latinoamericano, 2 de abril de 2021.

La noticia de que el canal del Estado, TV Perú, había reprogramado a pedido de algunos usuarios la emisión del documental La Revolución y la tierra (2019) del cineasta Gonzalo Benavente, motivó diversos comentarios sobre el tipo de censura o de imposiciones que se siguen pasando por agua tibia. Afloró el temor conservador a que la historia del país se conozca, a que la gente se informe y tome sus propias decisiones, en tiempos de Ivermectina y fake news.

Aún el canal no se ha pronunciado, sin embargo, como consta en las redes sociales de la película, se habría justificado el cambio de fecha debido al proceso electoral, ya que se iba a pasar en estreno televisivo este domingo 4 de abril y se pasó para el 18, en el probable contexto de la segunda vuelta. Es decir, un film que contrasta diversas percepciones sobre la figura de Juan Velasco Alvarado y la reforma agraria, entre ellas la de Antonio Zapata, Hugo Neira o Jaime de Althaus, es visto como peligroso o inoportuno en medio de un contexto electoral y a días de ir a las urnas.

Ante el anuncio por parte de la misma productora de que se iba a pasar el film en el canal estatal el 4 de abril, el expremier Pedro Cateriano indicó en su cuenta de Twitter que: “Cuando ocupé la PCM mantuve el manejo neutral de TV Perú. No ordené ataques, manipulación de la información o la divulgación de programas sesgados políticamente. ¿Es oportuno que en la recta final de la campaña electoral se transmita «La Revolución y la Tierra»?”.

Por su parte, el periodista Augusto Álvarez Rodrich dijo en su cuenta de Twitter sobre esta emisión que “ponerlo en la TV estatal en los días electorales constituye un desatino que es mejor corregir, pues puede afectar no solo la percepción de neutralidad de @tvperupe  sino (de) un gran film”.

Ambos mencionan como argumento para que el film no se pase el 4 de abril el principio de “neutralidad”.

Comunicado de los productores del documental (Facebook).

Según el Decreto Supremo N° 199-2020-PCM, que establece la neutralidad electoral como de cumplimiento obligatorio, se señala que está prohibido, entre otros puntos, hacer uso indebido de bienes y recursos públicos a favor o en contra de partidos políticos o candidatos, obstruir el derecho a la información pública y hacer uso indebido de la información a la que acceden por su cargo, o influir políticamente en los ciudadanos o en el personal a su cargo utilizando su posición.

Según lo estipulado, la emisión del documental no estaría afectando la neutralidad.

No hay candidatos entre los entrevistados, y no hay relación alguna entre lo que aparece en el film y algún partido político. Más bien opiniones de estas personas dejan en evidencia el deseo de imponer qué es lo que sí se debe ver o no en el canal del Estado. Esta afirmación sin sustento ratifica que en este país las oportunidades de ver cine peruano están supeditadas al gusto o visto bueno de algunos pocos. Basta la queja de unos cuántos para que se defina qué es lo que podemos ver y no, y cuándo.  

No podemos olvidar que cuando Cateriano fue ministro de Defensa apoyó en 2015 a la producción de la obra teatral La Cautiva, que estaba siendo investigada por la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) por apología a Sendero Luminoso, y suscribió el comunicado del Ministerio de Cultura, en el cual se indicaba que trataba de una «representación ficcional, inspirada en un hecho que forma parte de nuestra historia reciente».

En aquel entonces Cateriano dijo en sus redes que La Cautiva es solamente una manifestación artística». ¿Por qué La Revolución y la tierra no puede ser vista también como una manifestación artística, como un documento sobre nuestra historia? ¿Por qué ese cambio de pensamiento? ¿Por qué las emisiones de las misas del Arzobispado o Te deum en la televisión pública, que debería ser laica, no despiertan el mismo estupor? ¿Por qué lo político se reduce al periodo electoral, porque si existen los cuestionamientos a la TV peruana solo aparecen por conveniencia?

Pero, este deseo de controlar las posibilidades del cine como expansión del diálogo y conocimiento de la historia del país o de la actualidad, no es nuevo. Es más, creo que vivimos en constante lucha contra las cancelaciones y censuras. Lo vivió Sin Vagina me Marginan de Wesley Verástegui, lo vivió Hugo Blanco Río Profundo, de la cineasta Malena Martínez Cabrera, o incluso Mi cuerpa, mi reglas, una serie que ni siquiera existe.

¿Qué mensaje da el Estado con esta reprogramación de La Revolución y la tierra? Me pregunto qué va a pasar con esas 200 mil firmas en contra de un piloto de serie, que evidencia la dictadura del “no me gusta” de algunos misóginos. Es peligroso y debe ser tema de alerta ciudadana demandar al estado priorizar las libertades ante todo: de expresión, de creación y de acceso a la información, sino se pensará que unos pocos tienen la potestad de ser oídos en sus prejuicios y creencias.

Revisé las redes sociales y página de TV Perú, y no vi anuncio alguno del film. Si lo tenían programado desde hace meses, ¿ya no lo querían difundir? Podría pensar que ante el usual maltrato de las exhibidoras que programan cine peruano un martes a las 13 horas, donde nadie va, también el Estado procede a emplear métodos de invisibilización del cine que el mismo estado financia con recursos públicos. Es deber del estado abrir las puertas a los films para que la ciudadanía los conozca, los discuta y valore.

Por ello, esta es una oportunidad para que se apliquen de una vez políticas de difusión del cine peruano en el canal estatal, con adquisiciones de largos y cortometrajes, en programaciones sostenibles, más aún en tiempo de pandemia. El año pasado hubo una partida para adquirir contenidos, pero este año ya no hay. Quizás la realidad es que tampoco haya dinero para hacer simples flyers, reels o avisos para promover el cine peruano en las redes sociales públicas, y es mejor pasar películas en el silencio.

FUENTE: Wayka.pe



El pueblo carga la cruz




























Por Milciades Ruiz. Resumen Latinoamericano, 2 de abril de 2021

Mientras la fanfarria electoral llegaba a su punto culminante esta semana, el precio de venta del dólar alcanzó su más alto nivel (S/. 3,77) desde hace un año en que se situaba en S/. 3,61. El fantasma de la devaluación está rondando tras las dádivas engañosas, sin sustento económico, de los candidatos presidenciales. Pero la tendencia alcista del dólar, arrastra la devaluación de nuestra moneda. Demos una mirada al respecto.

Todos sabemos que la economía determina nuestras condiciones de vida y nuestro comportamiento político. Al subir el precio del dólar, automáticamente todos los artículos importados, suben de precio en moneda nacional, de manera directa e indirecta. El Perú, importa grandes cantidades de maíz transgénico para la avicultura industrializada. Al subir el precio del maíz importado, suben los costos de la crianza de aves, obligando a subir el precio de la carne de pollo, convertido ya en un artículo de primera necesidad.

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El precio del pollo arrastra el precio de huevos y de todos los preparados comerciales basados en carne de pollo. De manera similar sucede con el trigo que es la base de la cadena panadera y de fideos. En la larga lista de alimentos importados están: arroz, azúcar, aceite de soya, leche, leguminosas o menestras, etc. Pero también están las importaciones no alimenticias como los insumos químicos, combustibles, medicinas, etc. Esta peligrosa tendencia genera inflación y si, como se teme, hay inflación en EE UU, entonces tendríamos doble presión inflacionaria.

Sería pues, una locura, que el nuevo gobierno, pretenda ampliar los gastos estatales sin tener en cuenta los problemas del comercio internacional, la caída de ingresos fiscales y la consiguiente reducción del presupuesto nacional. Como se recordará, el ex presidente Alan García, hizo caso omiso de los peligros del mal uso de los fondos públicos, en plena crisis. Uno de sus programas demagógicos fue el RIMANACUY, convocando a las comunidades campesinas a las que repartía cheques de dinero.

El despilfarro se descontroló y sobrevino la devaluación monetaria junto con una inflación galopante que acabó con la moneda nacional, teniendo que reemplazarla con intis de valor muy bajo. Los pasajes de transporte urbano había que pagarlos con fajos de billetes. El dinero que otorgó a las comunidades campesinas no valía nada. En su egolatría, anunció la nacionalización de la banca privada. Ya sabemos en qué terminó todo.

hay que tener cuidado con la clase de políticos que elegimos como gobernantes. La situación del país no está para demagogias

Por eso hay que tener cuidado con la clase de políticos que elegimos como gobernantes. La situación del país no está para demagogias. El siguiente cuadro de la SUNAT, ilustra sobre la tendencia de los ingresos estatales en plena pandemia.

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Pero la pregunta es: ¿Por qué sube el precio del dólar? Al respecto, suele haber diversos motivos en un momento dado y factores que causan desequilibrios. El dólar viene de afuera y al igual que todo lo que importamos, puede subir o bajar de precio, según la oferta y la demanda. Sube cuando hay desabastecimiento, pues la oferta es menor a la demanda y viceversa.

Los dólares ingresan al país desde el extranjero principalmente cuando exportamos y se van, cuando importamos. Pero también ingresan cuando los inversionistas extranjeros traen capitales para sus negocios en Perú. Se van cuando el inversionista los saca del país si hay temor. El turismo trae dólares, pero la pandemia impide el ingreso. Así, existen muchos otros canales.

Hay pues factores que complican el abastecimiento y desabastecimiento de dólares. Uno de los principales factores es el comercio internacional. Si nuestras exportaciones aumentan, entonces traerán más dólares al país y su precio bajará. Pero si el valor de las importaciones es mayor, entonces habrá menos dólares en el mercado y su precio subirá. Por eso, tener una balanza comercial con superávit permite estabilizar el precio del dólar. Todo depende del manejo del mercado monetario.

Pero no es tan fácil como parece, manejar una situación de comercio internacional. La pandemia ha agudizado la recesión económica mundial, paralizando la producción industrial mundial. Esto hace que haya menor demanda de materia prima, haciendo bajar el precio de esta. Por consiguiente, nuestro país recibe menores pedidos de materia prima y a menor precio, ocasionando el desabastecimiento de dólares que hace subir su precio.

Los siguientes cuadros de la SUNAT, muestran el comportamiento de nuestras exportaciones e importaciones durante la pandemia.

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Esta situación, no está en la agenda de los debates electorales. Las ofertas giran en torno a los problemas sociales superficiales, pero no a las causas que los originan. Ofrecen eliminar el producto final de la fábrica social atacándolos de diversas formas. Pero, las fallas sociales, tales como la delincuencia, corrupción, informalidad, etc., se generan en el proceso de fabricación. No se trata solo de apagar el incendio. Hay que evitarlo.

Esta situación, no está en la agenda de los debates electorales. Las ofertas giran en torno a los problemas sociales superficiales, pero no a las causas que los originan

Nadie plantea una estrategia coherente para salir del hoyo en que nos encontramos. La crisis mundial ha causado la caída de las exportaciones e importaciones en todos los países. Sin embargo, se visibiliza que las exportaciones alimentarias son las que no caen, como se demuestra en el siguiente cuadro de la CEPAL:

Agrupaciones y países seleccionados: variación del volumen del comercio mundial de bienes, enero a agosto de 2020 respecto de igual período de 2019 (En porcentajes

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se visibiliza que las exportaciones alimentarias son las que no caen

Entonces, ¿por qué no vemos la enorme ventaja del Perú en materia agropecuaria por su valor estratégico para salir a flote? El agro es el gran ausente en la perorata de la campaña electoral. Los agricultores peruanos son campeones mundiales en café de alta calidad, con premiaciones internacionales, pero el café no es un rubro estratégico del desarrollo nacional, a pesar de alta contribución de dólares al mercado nacional.

El agro es el gran ausente en la perorata de la campaña electoral.

Perú ocupa el décimo puesto como país productor de café en el mundo y el segundo como exportador de cafés con certificación orgánica. El café ocupa el cuarto lugar como producto de exportación peruana y todo es pequeña agricultura. En el 2019, captaron US$ 636.6 millones. Entre enero y octubre del 2020, las exportaciones de café alcanzaron los US$ 477.7 millones, mostrando una variación del +2.7%, respecto al mismo periodo del año anterior.

En los últimos años, los agricultores peruanos han sido reconocidos en los premios Café SPP (Símbolo de Pequeños Productores) y en la feria SCAA (Cafés Especiales de América). Estos días, los productores de café del Alto Mayo – San Martín, ganaron el concurso mundial en la categoría de Proyectos Sostenibles de los Premios de la Specialty Coffee Association (SCA) 2021.

Sin embargo, su propio país, y su gobierno los ignoran. Se premia a los corruptos permitiéndoles postular nuevamente al gobierno, pero no, a los campesinos que honradamente trabajan por el país. Eso no es justo. ¿No les parece?

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Productores de café de Alto Mayo. Fuente de la imagen: ruta del cafe peruano


* Milcíades Ruiz es especialista en desarrollo rural. Dirige el portal República Equitativa: https://republicaequitativa.wordpress.com/

FUENTE: SERVINDI


El arte de la política: el sueño no 

cumplido del Bicentenario
































Elmer Antonio Torrejón Pizarro* / Resumen Latinoamericano, 2 de abril de 2021

En la política siempre se debe velar por el bien común, por el bienestar de los ciudadanos. Pero nuestra realidad política nos muestra lo contrario.

Las últimas encuestas, nos muestran que el candidato presidencial que va por delante, no supera el 15 % de intención de voto, y existe casi un 30 % que no sabe por quién votar o no cree en ninguno de los candidat@s, por tanto, no votará por alguno de ellos o ellas. Esta es la realidad a solo dos semanas de las elecciones generales, este es el panorama de la política peruana del Bicentenario.

La verdad, no me imaginaba que el Perú en la celebración de sus 200 años de “independencia”, su política iba a estar por los suelos, y es que, desde hace muchas décadas, nuestra política ha caído en la más profunda desconfianza y animadversión (solo el 32 % de los peruanos confía en los partidos políticos) por parte justamente de los ciudadanos, que vemos en la política un canal para asignar nuestro poder, a representantes que administrarán ese poder para dar solución a nuestras problemáticas y plantear soluciones.

Son los políticos muchas veces “improvisados e informales”, los que acentúan la preocupante condición de la política peruana actual, los que han hecho de la política un medio para satisfacer necesidades particulares, postrando el concepto y accionar político a una paupérrima situación y desacreditación generalizada por parte del ciudadano.

En la política, siempre se debe velar por el bien común, por el bienestar de los ciudadanos. Pero nuestra realidad política, nos muestra lo contrario, LA CORRUPCIÓN Y LOS PRIVILEGIOS son el sello de la política peruana camino a su Bicentenario. 

El político peruano, a vísperas del Bicentenario, no entiende que el poder asignado a su persona, es para mejorar la calidad de vida del colectivo. ¡En fin, NO entiende lo que es la POLÍTICA en mayúsculas!

Pero la política, la “verdadera política” no es mala, no es nauseabunda como lo creemos o nos lo han hecho creer generacionalmente. La política es una ciencia social que nace “científicamente” allá por el siglo V a.C.; en los albores de Atenas, una de las ciudades de la cultura griega.

Justamente, un griego como Aristóteles, definió “naturalmente” al hombre como un animal político. Las definiciones clásicas de la política están referidas al “ejercicio del poder”.

El sociólogo Max Weber definía a la política como una vocación, donde las personas aspiran el poder ya sea entre el Estado o dentro de un Estado. Weber definía la política relacionada directamente con el accionar de un Estado.

Sobre política se ha escrito y dicho en demasía a nivel teórico y práctico. La POLÍTICA debemos entenderla como la gestión del poder, emanado de los ciudadanos, para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones. Una gestión del poder por parte de autoridades elegidas democráticamente.

Como lo menciona el sociólogo Sinesio López, la política como esa capacidad de dirección, diseño y gestión de la acción dentro de determinados marcos institucionales y de determinadas condiciones estructurales para obtener algunos resultados deseados: desarrollo, democracia, estabilidad, eficacia y efectividad, gobernabilidad, integración sistémica, integración social. En suma: calidad de vida.

En la política, siempre se debe velar por el bien común, por el bienestar de los ciudadanos. Pero nuestra realidad política, nos muestra lo contrario, LA CORRUPCIÓN Y LOS PRIVILEGIOS son el sello de la política peruana camino a su Bicentenario.

Hay tres actores principales de esta situación que venimos lamentando hace muchas décadas: Primero, en nosotros LOS CIUDADANOS que no sabemos elegir o no nos comprometemos a hacer política educativa.

Tenemos mucho de culpa, y es necesario que también nosotros entendamos y conozcamos lo que es la “política verdadera”. La política no es regalar nuestro voto a cualquier candidato/a que te regala un polo, una bolsa de azúcar, un tarro de leche, una cerveza o una fiesta popular rimbombante, o porque te ofrecen cosas que no están a su alcance, como resulta con los actuales candidat@s al Congreso.

La debilidad institucional de nuestros partidos ahonda la crisis de gobernabilidad y representatividad en el país. 

En segundo lugar, la culpa está en un SISTEMA ELECTORAL obsoleto que ha conllevado a elegir autoridades que a veces no representan adecuadamente a su población; es necesario realizar ajustes en los temas de “distritos electorales y “voto preferencial”.

Además, el JNE debería fortalecer sus filtros para que nos representen verdaderos políticos, en base a una meritocracia; y no “políticos” que cuenten con antecedentes penales, judiciales y policiales o estén adeudando al Estado. Mínimo tienen que tener un conocimiento de su realidad, al menos haber hecho un ANÁLISIS FODA de su localidad o región.

En tercer lugar, están los PARTIDOS POLÍTICOS, que deberían ser los llamados a ejercer la política, ofreciendo adecuados y coherentes candidatos/as que los ciudadanos elegirán. La debilidad institucional de nuestros partidos ahonda la crisis de gobernabilidad y representatividad en el país.

Los partidos políticos deberían buscar y fortalecer la formación de las preferencias de los ciudadanos haciéndolas dinámicas, permitiendo de esa manera que los diversos grupos sociales expresen sus intereses y canalicen sus demandas por medio de los partidos y eligiendo verdaderos POLÍTICOS.

En nuestro Bicentenario, me ilusioné que la POLÍTICA peruana era buscar el bien común, donde el poder representado y legitimado que te confiere la población buscaría un espacio de convivencia y mejora de calidad de vida.

Me imaginé una POLÍTICA con una gestión del PODER para construir espacios, donde el desarrollo y la gestión sostenible sea la bandera de las autoridades elegidas; sea la bandera de los “verdaderos políticos”. Soñé a tod@s unidos, políticos responsables junto a una población comprometida, luchando y levantándose frente a una pandemia.

Pero desperté:

¡SÓLO FUE UN SUEÑO INCUMPLIDO, UNA ILUSIÓN BICENTENARIA!


* Elmer Antonio Torrejón Pizarro es antropólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), con una maestría en Estudios Amazónicos por la UNMSM.


Fuente: https://elmertorrejonpizarro.blogspot.com/

FUENTE: SERVINDI

Envio:RL






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