¿Qué pasa con el agua en Chubut?
Por Luan*, Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.
Yala Laubat es una comunidad Mapuche-Tehuelche de la meseta central de Chubut, zona pretendida por empresas mineras. Se encuentra sin agua potable desde hace ocho meses y el gobierno provincial no asiste a la población. La resistencia y el derecho a vivir en el territorio ancestral.
Yala Laubat es una comunidad indígena ubicada en el centró geográfico de Chubut, la llamada meseta provincial. Se trata de 18 familias que viven, trabajan y sueñan en el lugar que habitan desde hace generaciones. Se abastecían con agua potable de la cuenca hídrica Sacanana mediante una vieja perforación de ocho metros de profundidad, pero se secó de manera abrupta y, desde hace ocho meses, sufren la falta del líquido vital.
Les pobladores hicieron reclamos a la Dirección de Obras Públicas de Chubut en marzo y, al no tener respuesta, acudieron a las denuncias mediáticas. Con el fuerte apoyo de las asambleas socioambientales y las repercusiones por acciones conjuntas, se logró conseguir que en septiembre el Gobierno envíe un camión con la maquinaria para realizar una nueva perforación.

Fotos: Luan, colectiva de acción fotográfica
El único camión del Gobierno con perforadora tiene más de treinta años; se puede observar su deterioro y la falta de mantenimiento. El día que el camión llegó a la comunidad se hicieron presentes el jefe comunal de Lagunita Salada, Oscar Ancamil, y el Ministro de Infraestructura, Gustavo Aguilera. Varios medios hegemónicos publicaron la foto, dando por solucionado el tema. Habían pasado solo días después de las elecciones PASO.
Durante todo septiembre la maquina estuvo sin funcionar debido a que los encargados de realizar la perforación no contaban con los viáticos para comenzar el trabajo. En los primeros días de octubre comenzaron a perforar el nuevo pozo de agua, pero solo durante unos pocos días, ya que la perforadora se rompió. Desde ese día hasta el presente no aparecieron ni el jefe comunal Ancamil, ni el ministro Aguilera.
La solución provisoria es un camión cisterna que envían desde el poblado vecino de Lagunita Salada. Pero si el camino está intransitable (por mal clima), el camión no llega. Y si hay inconvenientes con los motores generadores de electricidad: no se puede conectar las bombas para cargar y descargar el agua de la cisterna. Y el problema de raíz sigue sin resolverse.
Mientras tanto, ante esta grave situación, les vecines se organizan para juntar y traer agua de pueblos o campos vecinos poder cubrir sus necesidades básicas.
¿Por qué no se resuelve este problema si parece tan simple? La comunidad de Yala Laubat se ubica a pocos kilómetros en línea recta del proyecto megaminero Navidad, de la multinacional Pan American Silver. Les pobladores de Gan Gan, Gastre, Lagunita Salada y Yala Laubat fueron les primeres que notaron la bajada del agua del acuífero luego de la etapa exploratoria de la empresa minera.
No es casual que las comunidades se pronunciaron firmemente en contra de los proyectos extractivos. Quizá por eso el gobierno de Mariano Arcioni no brinda una solución definitiva a la comunidad de Yala Laubat, que después de ocho meses sigue sin agua.
Las asambleas de Chubut denuncian que estas políticas de despojo y abandono tienen un objetivo claro: convertir a esta zona (la meseta) en un desierto libre, sin obstáculos para el saqueo extractivo.








Fuente: Agencia Tierra Viva **Luan es una palabra del mapudungun (idioma mapuche) cuya traducción es «guanaco» (animal característico de la región). Colectiva de Acción Fotográfica
Armendariz, Andrés María, por esa
libertad (La historia de un vasco que
luchó hasta las últimas consecuencias)
Por Sergio Recarte, Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas protagonizaron en Argentina un nuevo golpe de Estado. El sexto durante ese siglo. El gobierno constitucional de la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, quien había asumido en 1974 después del fallecimiento de Juan Domingo Perón, fue derrocado. Una Junta Militar se erigió como la máxima autoridad del Estado, atribuyéndose la capacidad de aniquilar, de cualquier modo y forma, la más mínima oposición o resistencia. Esa premisa derivó en un imparable temporal de terror que anegó todos los rincones del país. Los autores visibles del golpe lo denominaron: Proceso de Reorganización Nacional. Poderosos grupos económicos garantizaron y apoyaron el exterminio.
El 27 de marzo de 1977, tres días después de cumplirse el primer aniversario del golpe de estado, en la calle Trole nº 258 del barrio porteño de Pompeya, un cuerpo desnudo, sin ninguna documentación, yacía en medio de la fría y húmeda madrugada. Habían intentado quemarlo, pero la faena de los asesinos quedó inconclusa. Durante la noche, la lluvia había atenuado tanta crueldad. Recogido por una patrulla de la policía federal de una comisaría a tres manzanas del lugar, el joven pudo ser reconocido 11 días después. Quien lo buscó, lo encontró en una morgue judicial. Su carne era un mapa desplegado del martirio y la furibunda agonía. Se llamaba Andrés María Armendáriz Leache.
Y aquí, se puede decir que la historia, el pasado adquiere un enorme poder.
Julio de 1958. Un mes loco, el más cálido de la historia de Buenos Aires, con promedio de temperatura que estuvo casi 5 grados por arriba de lo normal. Las últimas semanas habían sido de fuertes lluvias y las aguas del estuario del Río de La Plata se mostraron agitadas y furiosas. Finalmente el sábado 26, la fuerza de la naturaleza mostró su rostro implacable. Una fuerte sudestada, como pocas veces se recuerda, afectó a toda el área metropolitana de Buenos Aires y las zonas de Quilmes y Avellaneda. En total se contabilizaron decenas de muertos y cuantiosos daños materiales.
En ese trágico día arribó al puerto porteño con los últimos alientos el viejo barco inglés de la Royal Mail Lines Limited: el “Highland Monarch”. De él, entre otros pasajeros, desembarcaron Ángel Armendáriz González, su esposa Felisa Leache Leache y seis de sus hijos: María Isabel, Andrés María, María Ángeles, María Milagros, Felipe e Ildefonso. Un año antes se había adelantado María Lidia desde el puerto de Barcelona acompañada de una familia amiga.
La capital argentina no sería el destino final del matrimonio y su prole. Aún faltaba recorrer 2.000 kilómetros a través de una geografía de horizontes infinitos. Lo harán arriba de un camión conducido por José, el único hermano de Ángel, extendiendo cada vez más la distancia del lugar donde habían partido tres semanas antes y donde habían vivido. Obanos, una pequeña aldea enclavada en el valle navarro de Ilzarbe, el valle de las estrellas en la vieja lengua vasca. En Puerto Deseado, en la Patagonia santacruceña destino final del viaje, un inmenso cielo y otras estrellas aguardaba a la familia.
Antes de partir de Buenos Aires, Ángel acudió al encuentro de su propio pasado. Se acercó al conurbano bonaerense, a Ituzaingó para ser más preciso. En un asilo de anciano se hallaba su padre don Saturnino, postrado y hemipléjico por reiterados ataques de presión. La vida suya no había sido buena y 36 años era el número exacto de ausencias entre ambos. Un espacio en blanco imposible de ser llenado. La presencia de Felisa y los niños mitigaron en parte los sentimientos magullados y las emociones de la ansiada aproximación.
La lejana despedida, la desarticulación, había ocurrido bajo una incierta nube de pesadumbre e inesperadas zozobras en Koluel Kayke, un minúsculo poblado en medio de la nada a 200 kilómetros de Puerto Deseado.
Despejemos la niebla del tiempo.
A principios de la década del veinte, la explotación del hombre por el hombre llegaba a sus mayores extremos en aquellas adustas tierras patagónicas. Los peones rurales, cansados de tantos abusos habían comenzado una serie de huelgas y protestas. La situación finalmente fue zanjada mediante tensas negociaciones que rápidamente serian incumplidas por los dueños de las tierras y los frigoríficos. La situación se agravó y comenzaron a actuar la policía y grupos parapoliciales sumando crímenes y arbitrariedades. Frente a esto, los obreros rurales de Santa Cruz, encabezados por dirigentes anarquistas y socialistas, respondieron con una huelga generalizada y la toma de estancias y rehenes. En el extremo sur americano la dignidad buscó ser redimida.
Los peones rebeldes se dividieron en tres grupos y al norte de la provincia la revuelta fue conducida por un humilde gaucho entrerriano llamado José Font, y apodado “Facón Grande” por el tamaño del cuchillo, la única arma que llevaba consigo. Demasiada osadía. Desde Buenos Aires partió una compañía del ejército al mando del coronel Héctor Benigno Varela. Era la segunda vez que acudían, la primera había sido solo para mediar entre patrones y peones. Se instala en Puerto Deseado y comienza la locura asesina. Un odio de bestia feroz. No hubo piedad para los peones y 1500 de ellos fueron fusilados. “Facón Grande” integró la lista, uno de los tantos caídos con cuatro balazos en el pecho y el tiro de gracia en la cabeza. El apoyo de Saturnino Armendáriz a los huelguistas le costó el saqueo y la destrucción de su negocio de ramos generales, el único existente en aquellos años en Koluel Kayke.
El vasco frente al hecho consumado tomó la decisión de no rendirse. No quiso ni pudo alejarse de ese lugar, atrapado, sometido por ese paisaje de inmensidades sin márgenes. Se va a quedar solo, acorazado frente a la soledad que sería irreversible. Sabía que su mujer estaba bastante enferma, con los pulmones carcomidos por los fríos y el futuro de sus dos hijos pequeños le cortaba el aliento. El tercero de ellos había muerto a los pocos días de nacer y la pequeña tumba era solo un montículo de nada barrido por los vientos.
Los hermanos Armemdariz en la escuela de Obanos (1957).
Los pulsos de la vida
A punto de finalizar 1922, partió un tren de Koluel Kayke hacia Puerto Deseado llevando a María González, a José de cuatro años y a Ángel de dos. La madre solo deseaba llegar a España con vida a la casa de sus padres en Bercianos del Páramo en la provincia de León. De ese pueblo había partido hacia América pocos años antes y allí, apenas llegar, le tocó morir con el dolor de no haber alcanzado los sueños felices de la vida.
Dos tíos de los niños, Ildefonsa Armendáriz y su esposo no tardaron en acudir a buscarlos y de ese modo, la aldea navarra de Obanos, cruzada por el estrecho río Robo, pasó a ser para los pequeños el rincón donde anclaron sus existencias. El hogar, el mundo para cimentar el futuro.
El tiempo, los años, reabsorbieron a José y Ángel convirtiéndolos en protagonistas de sus propias historias. Crecerían fuertes hasta ser dos muchachones llenos de vitalidad, endurecidos por el trabajo en los campos de labranzas pertenecientes a los propietarios de la antigua y altiva Casa Muzquiz. Pero la Navarra rural en esos tiempos solo ofrecía a la mayoría de los jornaleros, miserias, necesidades acuciantes y penurias mal soportadas. Obanos no fue la excepción. Los campesinos necesitaban tierra y la tierra estaba en pocas manos.
Con la caída de la Monarquía y nada más proclamada la República el 14 de abril de 1931, el Gobierno Provisional dictó una serie de medidas destinadas a remediar “el abandono absoluto en que ha vivido la inmensa masa campesina española”. La noticia fue como si de pronto creciera un árbol de esperanza en el borde del abismo. Se avecinaba en el horizonte la tan ansiada reforma agraria.
Los dueños de Navarra no tardaron en poner el grito en el cielo. Inmediatamente se agudizaron las tensiones y la relación y el diálogo entre propietarios, arrendatarios y jornaleros se fue haciendo cada vez más conflictiva. Tiempos tormentosos y de malos presagios.
Obanos prácticamente se partió por la mitad y en dos puntos de referencias: La Casa del Pueblo (hoy casa Isidro Goicoechea) que arropó a los socialistas de la UGT y el poderoso y rancio Círculo Católico (hoy genéricamente llamado «el Centro»). Los ánimos se encresparon y hasta hubo vecinos que llegaron a apedrearse en las calles. Como consecuencia de ello, no tardaron en aparecer pistoleros desde Pamplona, Peralta o Estella llamados por la derecha a amedrentar a los más díscolos. Finte a partir del 18 de julio de 1936 todo explotó por los aires con esquirlas de odios, persecuciones y muertes. Pamplona se había convertido en el epicentro de la sublevación militar contra la Republica. El triunfo del levantamiento dio inicio a una intensa represión de los grupos privilegiados y conservadores que sistemáticamente habían bloqueado las medidas reformistas del gobierno central. Comenzaría la carnicería bajo el supremo control del ejército al mando del general Mola y con ella los aplausos de las autoridades civiles y religiosas. Nunca se usaría tanto el hisopo bendiciendo tamaña salvajada. La hoguera ardió nuevamente para los herejes y el fuego redentor estuvo destinado a republicanos, socialistas, anarquistas, comunistas y nacionalistas vascos. Más de tres mil navarros y navarras murieron en esa escabechina
Al mayor de los hijos de Saturnino y María le tocó ir a la guerra al cumplir los 18 años y después, un tramo de su vida se perdería en tierras catalanas. En cambio, Ángel esperó paciente el destino. Continuó trabajando la tierra con la mansa rutina acostumbrada dentro del cuerpo. Pero hubo espanto en sus ojos y en los de muchos labriegos. Obanos vio perder a 14 de sus hombres, encarcelados y fusilados a manos de requetés y carlistas. Todos ellos miembros de la UGT y fundadores de la Casa del Pueblo que para 1935 contaba con 27 afiliados. Los cuerpos acribillados fueron desparramados en distintas fosas comunes. Seis de ellos en Valcaldera, una corraliza ubicada en las Bardenas en término de Cadreita, luego de sacarlos de la Prisión Provincial de Pamplona tras una aparente puesta en libertad. Todavía hoy hay quienes recuerdan que antes de llegar al lugar del sacrificio debieron de entrar a Obanos con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados. En la Plaza Mayor y frente a sus vecinos, los obligaron a pisar una bandera republicana en llamas mientras sus guardianes daban “vivas” a Cristo Rey y a España. Entre esos condenados se encontraba Victoriano Munárriz, presidente de la UGT local, quien se había atrevido a denunciar públicamente que los “caciques” del pueblo pagaban unos jornales de miserias a sus peones y escasos impuestos al ayuntamiento. A otros obaneses, el camino final los condujo a ser tapados por el intratable olvido en La Fosa del Alto de las Tres Cruces de Ibero o en las cunetas de la carretera que une Pamplona con Puente la Reina y Estella.
¿Qué pensó Ángel Armendáriz de esos momentos? Es difícil saberlo. En febrero de 1939 fue llamado a fila. Tras un breve periodo de instrucción en Pamplona, entró a formar parte de la segunda compañía del Regimiento América. De nada valió su condición de ciudadano argentino, motivo que esgrimieron sus tíos al tratar de evitar el enrolamiento. Tiene suerte, la guerra está en su tramo final y él en el bando vencedor. Lo envían al casi inexistente frente de guerra de Guadalajara donde ya nada quedaba por hacer. Las menguadas fuerzas republicanas solo tenían un amargo objetivo, el de retirarse hacia Madrid. Después, la rendición, la huida hacia el puerto de Alicante o a la frontera francesa. Desde Burgos, el 1 de abril, Francisco Franco anunció al mundo su parte de guerra más famoso: En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.
Para Ángel Armendáriz no fue el final del viaje por tierras españolas con un fusil al hombro. Es trasladado a Huesca, al Regimiento de Infantería de Montaña N°63 asentado en Barbastro. Más tarde a Málaga para ser embarcado en el barco Juan de Astigarraga con destino a la región del Rif marroquí en la costa mediterránea, los últimos retazos coloniales del otrora vasto imperio nacido en el reino de Castilla a fuerza de fe religiosa y sangre en las espadas. Una zona caliente las montañas moras. Los ánimos rebeldes de los nativos continuaban latentes y las tribus bereberes no abandonaban la utopía de recuperar su efímera independencia perdida pocos años antes a manos de franceses y españoles. Tras agotadoras maniobras militares y de rastrillajes por el zoco de Arbas Tauri, Ángel fue licenciado en julio de 1942 y movilizado y reincorporado el 3 de diciembre de ese mismo año nuevamente con destino a Barbastro. Finalmente fue dado de baja en febrero de 1943. Contaba con 23 años y había pasado cuatro duros años en el ejército.
Al regresar al terruño llevaba consigo la promesa dada a su compañero de armas y amigo Florencio Leache de acercarse a Eransus, una aldea hoy prácticamente abandonada a pocos kilómetros de Pamplona. Allí vivía la familia de Florencio y allí durante la visita sintió que su corazón se paralizaba frente a unos ojos verdes con el brillo suficiente para amortiguar la aspereza de la vida. Comenzaba a gestarse un sueño, una iluminaria de felicidad en tiempos de prepotencia, despojo y hambre.
Navarra después de la guerra se mostró más tradicional y católica que nunca. La memoria y la esperanza no tenían cabida en los más humildes. En el pueblo Ángel encontró en sus vecinos y amigos demasiados rostros tensos, ya sea por el dolor o por la culpa. El pasado cercano se había transformado como una estación muerta.
Proscritas las organizaciones de clases y enterrados sus líderes en las cunetas, los jornales agrícolas eran de miserias. Ángel Armendáriz continua trabajando la tierra ajena y cuando puede, pedalea con energía una bicicleta prestada hasta Eransus. Es un largo trayecto, casi 40 kilómetros, pero según se dice, en el amor no hay límites ni obstáculos que valgan. El 4 de noviembre de 1944, en Pamplona, se casaría con Felisa Leache Leache, una de las tres hermanas del amigo Florencio. Y los hijos no tardaron en venir cada dos años. En total 7. Demasiadas bocas que alimentar. Eran los años de la posguerra, sinónimo de desolación y penurias, de estraperlos y cartilla de racionamiento. Ángel buscó los medios para hacer frente a la justeza de la vida, sin abandonar el trabajo de la tierra se empleó como peón en la construcción de caminos. Mientras tanto, los niños con edad escolar acuden a la escuela donde Andrés María, el tercero de los hijos del matrimonio, comenzaba a destacarse por su responsabilidad y dedicación a los estudios. Como era zurdo, la maestra le colocó una bolsa en la mano. Se hizo ambidiestro. Alto, delgado, rubio, de ojos vivaces, mirada firme y sonrisa chispeante es el más parecido a su padre. La familia vivirá en un caserón al final de la calle Travesía de San Sebastián, un mundo mágico lleno de risas, juegos de los niños y de los ingentes esfuerzos de Felisa para tratar que siempre en la mesa hubiera la comida suficiente.
Transcurre el tiempo con la lucha ardua de la tenacidad para la familia Armendáriz hasta llegar al año 1958, una fecha que significó un enorme cambio. Los padres tomaron la decisión de buscar una salida definitiva a tantas estrecheces. No quedaba otra. Convencidos por unos primos afincados en Buenos Aires, propietarios de un almacén de ramos generales en Puerto Deseado, partieron hacia Argentina. No les fue fácil ni cómodo abandonar Obanos, pero sienten que tienen que aferrarse en la fe de la quimera. Viajar tras la nube de la esperanza. A punto de abandonar el pueblo, Andrés María, que contaba con 10 años de edad, sintió la frenética congoja dentro de su pecho como un tambor batiente. Al cerrarse la puerta de caserón les dijo a sus padres con la contundencia que ya lo caracterizaba: “Este pueblo, esta casa, pese a todo, siempre será mi hogar”.
Andrés María Armendariz.
La sangre encendida
Una vez instalado en Puerto Deseado, Ángel comenzó a trabajar como vendedor en el almacén de sus primos y los hijos continuaron la escolaridad, en el colegio María Auxiliadoras las niñas y los varones en el colegio salesiano San José. En el ínterin, nacería Stella Maris, la quinta mujer. Después, quiso el destino, regalarle una sonrisa a Ángel al tener la oportunidad de entrar a trabajar en Aerolíneas Argentinas mejorando su situación económica. Con el tiempo logró levantar su propia casa contando con la ayuda de Andrés María mientras éste cursaba sus estudios secundarios en la Escuela Nacional de Comercio “17 de Agosto” y a la vez que trabajaba en un estudio jurídico.
Probablemente debido a la fuerte impronta católica que aplicó el régimen franquista en las enseñanzas -que hizo suya y amplío la Navarra triunfal-, Andrés María sintió desde temprana edad un intenso compromiso de fe. En los albores de su adolescencia comenzó a estrechar lazos de amistad y cooperación con los padres salesianos y bajo el gobierno pastoral de Mauricio Eugenio Magliano, primer obispo de Santa Cruz, impulsor de renovados caminos de evangelización, participó en la fundación de la Acción Católica de Puerto Deseado. También integró el Movimiento Familiar Cristiano que aglutinó a un importante número de jóvenes.
Con gran entusiasmo y compromiso Andrés María se involucró en diversas actividades: retiros espirituales, misas participativas, bailes, rees, excursiones. Editó con otros amigos, la revista “Juventud en Marcha” que se realizaba a mimeógrafo en los salones de la Parroquia y fue parte activa en la organización de excursiones al santuario de la Gruta de Lourdes ubicada a 14 km de Puerto Deseado. Por su forma de ser, Andrés era el clásico líder, responsable, carismático, enemigo de las acciones individualistas y de los prejuicios sociales. Amaba la fotografía, el teatro, la poesía, el ciclismo siendo su ídolo el español Federico Martín Bahamontes, “El águila de Toledo”.
En 1969 debió de mudarse a Buenos Aires en un contexto de múltiples reacciones populares contra la opresión política, económica y social imperantes durante la dictadura del general Juan Carlos Onganía. Fue el año de puebladas en Córdoba, Rosario, Tucumán, Corrientes y el surgimiento de la guerrilla urbana. Andrés María no actuó con indiferencia a los reclamos de libertad y democracia. Ingresó en la Universidad Católica Argentina (UCA) como estudiante de Relaciones Humanas. No tardó, juntos a otros compañeros, en cuestionar el carácter elitista de esa casa de estudios de la Iglesia Católica. No comprendía que en ella se formaran profesionales que avalaran un proyecto liberal, capitalista y antipopular. El joven navarro jamás renunció ni olvidó su origen de clase. A la vez que estudiaba, entró a trabajar en la empresa estatal Austral Línea Área en el área de Cobranzas.
Como tantos otros que había integrado aquellas organizaciones católicas, que durante los gobiernos autoritarios desempeñaron una prudente oposición, Armendáriz asumió mayores obligaciones. El Concilio Vaticano II y el posterior Documento de Medellín cuya premisa eran anunciar el Evangelio denunciando las injusticias, bajo el método de ver, juzgar y actuar, fueron las energías que iluminaron su camino. El camino hacia la libertad.
La causa de los pobres a través de cambios estructurales en la sociedad pasará a ser un deber inapelable. En definitiva, el conflicto se planteó de tal modo que sería imposible para alguien con ideas morales no tomar partido.
Obtenido el título universitario con excelentes calificaciones, Andrés, o “el gallego” como le decían sus amigos, recibió la propuesta de integrar la plantilla jerárquica de la empresa. Oferta que rechazó porque la evaluó como una forma de tomar distancia del resto de sus compañeros, algo que le desagradaba sobremanera. Al muy poco tiempo será nombrado delegado gremial en APA, Asociación del Personal Aeronáutico y pasará a militar en la Juventud Trabajadora Peronista. Eran los años donde el pueblo con su lucha había roto el largo periodo de gobiernos dictatoriales. El peronismo, tras 18 años de proscripción, estaba nuevamente en el poder y el hecho de haber sido parte fundamental en la derrota del régimen militar avivó aún más el fuego en los corazones de una gran parte de la juventud argentina. Pero la democracia tuvo una vida efímera. El 24 de marzo de 1976 se produjo el tan anunciado golpe de estado cívico-militar. De ahí en más, la aplicación del miedo y el terror, la destrucción de la solidaridad de clase y el impedimento a cualquier reclamo fueron garantía para materializar el exterminio. La cumbre de todo lo pérfido.
Para entonces Andrés había alquilado un departamento lo suficientemente grande para recibir a tres de sus hermanos que desde Puerto Deseado venían llegando a Buenos Aires a continuar sus estudios. Departamento que sería allanado al poco tiempo por las fuerzas de seguridad. En otro episodio, en esa quemazón de horas y días de insoportables tensiones, la novia de Felipe Armendáriz era secuestrada y luego desaparecida.
Por eso años la familia Armendáriz se despedió de Puerto Deseado. Ángel sería trasladado a Córdoba al momento que Aerolíneas Argentinas había tomado la decisión de levantar las escalas intermedias entre la ciudad de Comodoro Rivadavia y Río Gallegos.
No quiso Andrés María perder el tren de la historia en cuyos vagones venía el futuro. Como pudo, fue sorteando los muchos peligros existentes en aquel primer año de la dictadura más sangrienta que haya conocido el país. Pidió licencia sin goce de sueldo del trabajo, pero el haber sido una figura gremial combativa en Austral, sin duda lo marcó como uno de los tantos objetivos de los grupos de inteligencia de las Fuerzas Armadas. Su padre, preocupado, le advirtió del peligro al llegarle la alerta en el gremio donde estaba afiliado. Aun así, continuó su actividad militante en la JTP con los recaudos necesarios en esas difíciles coyunturas. A la par, la relación sentimental con Graciela Bonet, una compañera militante, se fue consolidando cada vez más hasta que decidieron vivir juntos. Previo a eso, una sencilla ceremonia, un sacerdote amigo, dos anillos y el compromiso de amor eterno y fidelidad fue todo lo que les hizo falta. Luego, un departamento ubicado en el barrio General Manuel Savio de Villa Lugano donde termina la capital y comienza la provincia, los cobijó. El hogar necesario para soñar en calma esa libertad bella como la vida. Afuera, en las calles y en las plazas, reinaba el vendaval de chispas heladas. Marcelo, el hermano menor de Graciela, que trabajaba como personal civil en el Edificio Libertad, sede del Estado Mayor General de la Armada, le había acercado la noticia que ambos están “marcados”, es decir, en la lista negra de los represores.
En esa larga pesadilla la pareja buscó que la realidad no los lastimara lo suficiente. Trataron de acariciar la vida lo mejor que pudieron, como rozando el agua con los dedos. Por el momento decidieron no tener hijos. Alrededor de ellos iban surgiendo demasiados vacíos y vibraciones de ausencias. Hay quienes de un día para otro ya no están, dejando tras de sí una huella de asombro y estupor. A veces ni eso. Andrés sintió impotencia. La cantidad de desaparecidos a la cuenta del terror estatal son incalculables. Cada día más y más. En ocasiones entrará en la penumbra del silencio de cualquier iglesia y subirá un rezo o una plegaria al cielo con los labios apagados y el alma abierta.
Marzo de 1977. Un hasta luego y un beso fue la despedida. Graciela sabía lo que debía hacer. Si no volvía para las 20 hs tenía que abandonar el departamento lo más rápido posible. Los recaudos imprescindibles de sobrevivencias en aquellas circunstancias. Andrés partió rumbo hacia la cita pautada. Dos días antes se había cumplido el primer año del golpe de estado. Caminó hacia el destino con pasos firmes. Nada podía alterar el sendero, sintió que debía de apretarse consigo mismo y ser duro como una piedra. Semanas antes la familia le había suplicado que se marchara del país o al menos protegerse en la inmensidad patagónica. Tomar distancia de las fauces de los lobos. “Si todos abandonamos ¿Quién continúa la lucha?” fue su respuesta.
La noticia que Ándrés no había regresado al departamento ese sábado 26 significó para sus más íntimos una pesada losa negra y helada sobre sus espaldas. Sacudida por el espanto, María Ángeles Armendáriz comenzó a transitar a través del dolor inmenso – ese que aún permanece con ella-, el calvario para hallar al hermano desaparecido. Intensa y desesperada búsqueda en una ciudad amenazada por los demonios.
Recuerdos que sangran. Jamás olvidará la angustia de Graciela en ese rostro pequeño, el llanto y el miedo inmenso en sus ojos negros. La temible sospecha que aquella cita estaba “envenenada”, alimentó funestos presagios. Fue un tiempo indeterminado en una búsqueda frenética, hasta finalmente encontrarlo en una morgue 11 días más tarde de su secuestro. Lo vio destrozado, maltrecho, tendido sobre el metal tan frío como la propia muerte y María Ángeles frente a la tragedia, con la necesidad de ser valiente pese a sentirse colmada por dentro de un grito de pesadilla. Trató de mantener la calma, de no perderse en ese laberinto de impotencia. Debía de estar entera, lo más entera posible para ultimar la despedida a su hermano. El abogado del consulado español había logrado lo que para miles de familias argentinas les estaba negado, porque no supone nada más doloroso que tener una flor destinada y no encontrarle el rumbo.
El silencio y la tristeza del cementerio se había trasformado en una niebla fina flotando sobre las lápidas. Andrés María era sepultado bajo el llanto de su familia y Graciela Bonet lograba ponerse a salvo en Brasil con la ayuda de sus padres. Pocas semanas después, su hermano Marcelo sería secuestrado en la vía pública por personal de seguridad y sus pasos en la tierra se perderán para siempre.
Sábado 28 de marzo de 2015. En esa mañana otoñal el verde de los árboles lucían los mismos relámpagos amarillos en las hojas que 38 años antes. Un grupo de personas permanecían abrazadas, apretadas dentro de una pesadumbre ineludible. El motivo de estar ahí fue esa ausencia, ese vacío y los añejos recuerdos que los estaban dejando empapados de una honda tristeza. Todos con la cabeza inclinada y los ojos húmedos. Clavados, paralizados alrededor una baldosa, de tantas otras baldosas de la memoria que habitan los espacios urbanos y las aceras de las ciudades argentinas. En ella se visibiliza la historia cruel que a veces cuesta ponerle palabras. Un mojón contra el olvido. Un puente entre el pasado y el presente, incrustaciones de vajillas rotas y vidrios de colores. Un rectángulo para el alivio o el dolor.
Aquí fue encontrado Andrés Armendáriz Leache, militante popular asesinado el 27-3-1977 por el Terrorismo de Estado. Barrios por memoria y justicia, dice y exclama la baldosa que socializa sentimientos.
Baldosa por la memoria de Andrés Armemdariz Leache.
El lugar exacto ya fue mencionado: Calle Trole nº 258 del barrio de Pompeya, muy lejos de Puerto Deseado y aún más de aquel valle de las estrellas de donde Andrés un día partió junto a su familia y seguramente ahora se encuentre. Bien arriba, libre de las garras del mundo y los dientes de los lobos en la sombra.
Fuentes:
Testimonios y datos documentales brindados al autor por María Ángeles Armendáriz durante marzo/abril 2020
Borrero, José María, La Patagonia Trágica, Peña Lillo, Ediciones Continente, Buenos Aires, 1999.
Gipuzkoako Foru Aldundia, Atzoko Prentza Digitala, Prensa Histórica Digital, ¡Trabajadores! : Órgano de la U.G.T. en Navarra (11/8/1933)
Zubimendi, Miguel Ángel/ Sampaoli, Patricia/Tagliorette, Alicia. La Patagonia Rebelde en el Noreste de Santa Cruz. La recuperación de la memoria y búsqueda de las huellas de los peones rurales en huelga. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana “Arqueología Histórica Argentina. Situación y perspectivas”. Número 12 (2018)
Oscar Armando Bidabehere: A 39 años de un crimen que sigue impune, TiempoSur, el diario de la Patagonia Sur 27/3/2016
Beguiristain Gurpide, María Amor, Zubiaur, Francisco Javier: Estudio etnográfico de Obanos (Navarra), Eusko Ikaskuntza, colección Barandiaran, 1990
Marco Sánchez: Reconocidos 69 navarros que fueron fusilados en la guerra civil, Diario de Navarra, 16/11/2011, Pamplona.
García Sanz Marcotegui, Ángel/ González Gil, Ana María, Diccionario biográfico del socialismo histórico navarro, Universidad Pública de Navarra, Pamplona, 2019
Andrés María Armendáriz Leache (1948-1977).”Su vida en fotos” Video Homenaje
Acto de colocación de baldosa homenaje a Andrés María Armendáriz Leache, 28-03-2015
Falleció Oscar Kuperman, referente
de las luchas populares
Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.
Así lo informaron sus compañeros este lunes. El histórico dirigente de la Coordinadora de Unidad Barrial-Movimiento Teresa Rodríguez sufrió un infarto tras una semana con complicaciones de salud.
Desde Resumen Latinoamericano nos solidarizamos con su familia y sus compañerxs de militancia, y recordaremos siempre el ejemplo de lucha de Oscar con quien tantas movilizaciones hemos compartido. Hasta la Victoria Siempre!
“Con gran dolor informamos que en la madrugada del día de hoy, falleció nuestro camarada Oscar ’Pedro’ Kuperman, referente nacional de CUBa-MTR y dirigente del PRML”, dice un breve comunicado difundido este lunes a la mañana.
El texto afirma que “durante la madrugada sufrió un infarto, luego de una semana con complicaciones en su salud” y que en las próximas horas la organización dará detalles respecto a su despedida a través de sus redes.
Kuperman fue un reconocido referente tanto del movimiento de desocupados de Argentina como del arco de organizaciones y personalidades del movimiento de derechos humanos. La Izquierda Diario saluda afectuosamente a las compañeras y compañeros de Oscar y brinda sus condolencias en este triste momento.

Kuperman junto a Nora Cortiñas, de las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora
Desde la Coordinadora por el Cambio Social enviamos un abrazo fraterno a les compañeres de CUBa-MTR y el PRML ante el fallecimiento del referente Oscar “Pedro” Kuperman. Con mucha tristeza les acompañamos en el dolor que significa está perdida para todo el campo popular. En el último tiempo tuvimos la oportunidad de compartir con él la construcción de la Unidad Piquetera y es conocida su larga trayectoria en la lucha por un mundo sin explotadorxs ni explotadxs. Tomaremos de él su ejemplo y vivirá en cada nueva batalla.
¡Oscar “Pedro” Kuperman presente!
Coordinadora por el Cambio Social
FRENTE DE ORGANIZACIONES EN LUCHA (FOL)– MOVIMIENTO DE LOS PUEBLOS (FRENTE POPULAR DARIO SANTILLAN CORRIENTE PLURINACIONAL, IZQUIERDA LATINOAMERICANA SOCIALISTA, MOVIMIENTO POR LA UNIDAD LATINOAMERICANA Y EL CAMBIO SOCIAL, MOVIMIENTO 8 DE ABRIL, IGUALDAD SOCIAL) – FRENTE ARDE ROJO y COPA EN MARABUNTA – FEDERACION DE ORGANIZACIONES DE BASE AUTONOMA (FOB) ORGANIZACIONES LIBRES DEL PUEBLO-RESISTIR Y LUCHAR (OLP-Resistir y Luchar)
El que Murió Peleando Vive en Cada Compañero
Hoy amanecimos con la triste noticia del fallecimiento del Pedro Óscar Kuperman militante histórico de Vanguardia Comunista, del PRML y de la CUBA-MTR y ex detenido durante la Dictadura Militar, conocimos a Pedro en las gloriosas jornadas de lucha del Movimiento Piquetero, siempre del lado de correcto de la vida, del lado de los que luchan no un ratito sino toda la vida.
Desde el Movimiento Brazo Libertario y del Partido Guevarista de Argentina lo vamos a recordar siempre, porque donde había una injusticia estaba Pedro, un comunista consecuente que siempre luchó por los DDHH y por las causas nobles de nuestra clase trabajadora y su pueblo. Una gran perdida ha sufrido el Campo Popular, pero nosotros seguiremos levantando su bandera, la bandera Roja con el Martillo y la Hoz, por nuestros muertos ni un minuto de silencio, toda una vida de combate !!!
Camarada Pedro Óscar Kuperman Hasta la Victoria Siempre !!
Partido Guevarista de Argentina- Movimiento Brazo Libertario
«La identidad es más que una palabra,
la tierra no es solo superficie, el orgullo
es más que fiesta»
Por Manuela Wilhelm, Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.
Así como hacían Lohana Berkins y Diana Sacayán, el sábado en la CABA se organizó la contramarcha del orgullo con abrazos, ceremonia, asamblea, ritual y una marcha de disidencias sexo genéricas que irrumpió en el evento oficial con un grito por la aparición con vida de Tehuel de la Torre, joven trans desaparecido. Las distintas colectivas unidas en disidencia a la marcha oficial expresaron: «Somos tema de agenda pero las políticas no impactan en nuestros cuerpos».
Alrededor del fuego, lejos de las carrozas con música al palo y cachengue, a partir del mediodía un grupo de colectivas y activistas de identidades no binarias se encontraron para construir otra forma de vivir el «día del orgullo»; desde una posición que desjerarquiza a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como centro de las discusiones y entra en la reflexión la preocupación por los territorios del Abya Yala; Colombia, Paraguay, Guatemala, Bolivia, Chile, Argentina toda, con sus pueblos originarios en lucha. Terricidio, Identicidio son conceptos que se expresan en la ronda como consecuencias de modelos patriarcales, coloniales, capitalistas, extractivistas que llevan adelante los Estados. Ante eso, las voces recuperan la memoria, la ancestralidad de las luchas y luchadoras como Lohana, Diana, Ramona, Cecilia.
Fotografía: Marina Espeche
La identidad es más que una palabra, la tierra no es solo superficie, el orgullo es más que fiesta, son las tres afirmaciones que dieron sentido al encuentro que desea «Tierra para vivir, cuerpxs para gozar».
-Centrado en contraposición a una propuesta oficial, el deseo de organizarnos y dialogar, el encuentro interseccional es por la profundización de la agenda común que tenemos, es un orgullo decir que nos pusimos de acuerdo activistas de palos muy opuestos contra el avance de la privatización y políticas carcelarias-dice Quimey Sol Ramos, activista travesti antiyuta, trabajadora en el CELS en un vivo de Instagram que palpita y explica la noche anterior, el encuentro que va a copar la calle a la altura del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Desde este espacio que reivindica la presencia en la calle y el deseo de putxs, lesbianxs, travas, trans, pansexualxs, intersexuales, no binarixs y transexualxs también se repudia que la marcha del orgullo oficial no tiene en sus consignas la aparición con vida de Tehuel de la Torre.
Fotografía: Marina Espeche
«La tierra no es solo superficie»
«¿Qué es la tierra? ¿Podemos considerar «propiedad» a la tierra»? ¿Qué relación tiene la apropiación con la patria? ¿Podemos escapar del antropocentrismo? ¿Qué resistencias pueden emerger en ese sentido? ¿Qué modos de habitar distintos a los ya conocidos ( extractivistas, de dominio)?» fueron algunas de las preguntas disparadoras del debate.
Fotografía: Marina Espeche
En territorio maya, mapuche, guaraní y otras naciones originarias, los funcionarios políticos y medios de comunicación masivos culpan a las víctimas de ser terroristas. La participación de Lolita Chávez, activista de Guatemala, Adriana Guzmán de Bolivia, Ivana Huenulaf de Puel Mapu expresó la necesidad que el encuentro se pronuncie ante la situación de desamparo de las niñeces frente a la militarización de los territorios que resisten la avanzada neoliberal. Por un lado la situación en Cuesta del Ternero, cerca de Bariloche, donde la lof quemquemtrew inició la recuperación de su territorio ancestral. «Los niños son custodiados por la policía y gendarmería, tengo a mis dos hijos allí y hay un niño de la lof quemquemtrew que fue golpeado por la policía durante el desalojo, ese niño sintió el golpe de una bota en su espalda» expresó Ivana. Claudia Korol por su parte expresó la situación del doble infanticidio de María del Carmen Villalba y Lilian Villalba en Paraguay, y donde Carmen Elizabeth Oviedo Villalba, “Lichita” continúa desaparecida.
El encuentro del orgullo disidente también se nutrió de poesía, de intervenciones, fotos, anécdotas, algunas familiares, más íntimas, otras públicas. «Tenemos que animarnos a sumar a nuestras agendas la lucha por la tierra, por una vivienda digna», exclamó alguien. «Habíamos ido a la Secretaría de Hábitat de Buenos Aires por la urbanización con vecinos de las villas. Detuvieron a dos compas, fuimos, los sacamos, volvimos y nos metimos en el hall de entrada donde daban las oficinas. Quedamos tan apretados porque era día laborable, ya no entraba nadie más ahí adentro, se podía pudrir en cualquier momento. Y en ese entró por una puerta Diana Sacayán con otras compas: Si se pudre salgan por acá, nos dijo».
«El orgullo es más que fiesta, que dejen de banalizar nuestras agendas»
Fotografía: Marina Espeche
«La tradición de hacer un contra evento en la marcha del orgullo es histórica, Lohana Berkins impulsó durante muchos años escenarios opuestos al de Congreso, en Plaza de Mayo, otras veces se apostaban delante de la columna antes de que fueran a salir, para hacerse ver ante las columnas oficiales. Y hace años también hay un espacio que se llamó Orgullo en Lucha» dice Quimey. «Hacemos un evento disidente porque entendemos que esta marcha está lavada de cara y de contenido, y no solo en cuanto a las consignas que levantan o no, sino que también de este modo lavan sistemáticamente la cara de los gobiernos y así mismo de las empresas».
Fotografía: Marina Espeche
«Decimos tierra para habitar, cuerpxs para gozar porque no estamos dispuestas a considerar que podemos seguir levantando nuestra lucha como si fuera una efeméride sin pensar que nuestros cuerpos están siendo devastados porque la tierra misma está siendo devastada, en este mismo momento está reunida la cop 26 sobre el calentamiento, pero no debaten políticas de cambio real de alcanzar ese acuerdo».
Fotografía: Marina Espeche
«Este gobierno que se nombra a favor de nuestros derechos tiene como candidata a Tolosa Paz que le achacó al macrismo no haber construido cárceles suficientes, y su propuesta es diez nuevas cárceles con presupuesto ya asignado, cuando las cárceles ya están superpobladas, cuando hay un récord de presupuestos mas bajos para educación. No es casual que estén de gira por Europa como locos para conseguir un acuerdo más beneficioso con el FMI, porque vas a construir mas cárceles cuando hay cada vez un índice más alto de pobreza, y quienes van a parar ahí, cis heterosexual, población trans y travesti; de la cual el 80 % está privada de su libertad por causas en relación a la ley de drogas, el 70 % son personas migrantes. La población mas vulnerada, la que peor recibe esta avanzada de represión de este gobierno que se supone que es menos de derecha y más progresivo».
Fotografía: Marina Espeche
Fotografía: Marina Espeche
Fotografía: Marina Espeche
«Las políticos son nominales, no tienen presupuestos y un impacto significativo sobre condiciones materiales; como el programa Enia, de prevención del embarazo adolescente que saca un material donde no hay lenguaje inclusivo y explica que van a utilizar la o y la a porque están abriendo el camino. El Programa Acompañar, un programa económico e integral, cuyo objetivo es generar redes de contención y redes a personas en situación de violencia con respecto a su género, en sus fundamentos está dirigido a población trans y travesti en situación de riesgo, sin embargo tiene incompatibilidad con programa potenciar trabajo. El problema es que a partir de la pandemia a la población en situación de prostitución se le restringe las posibilidades de realizar la actividad económica. Entonces el Ministerio de Género hace convenio con desarrollo social, e ingresan personas en situación de violencia, pero no es compatible con el Acompañar; esto no contempla las condiciones económicas, que 5000 personas dependen de ese programa social como principal sustento, y quedamos excluídas de facto, en los hechos no ingresamos. Eso significa que es una política trans excluyente».
Fotografía: Marina Espeche
Fuente: ANRed
Quién mató a Cecilia Basaldúa: una
marcha en el día de su cumpleaños
para exigir justicia
Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.
Cecilia Basaldúa cumpliría 38 años este domingo. Su familia y amigos convocaron a una movilización en el barrio porteño de Núñez para seguir exigiendo justicia. La marcha partió a las 11 horas desde Avenida Cabildo y Crisólogo Larralde y seguirá hasta O’Higgins, donde se pintó un mural con su cara. El juicio iba a empezar a principios de mes pero lo postergaron para el 2022: “Decidieron cancelarlo porque dicen que no llegaron a leer y analizar todo lo que presentamos”, cuenta la familia, entre sospechas de perejiles y negligencia judicial. Los detalles del caso.
Con los pies y en la calle, la famila de Cecilia Basadúa volvióasí a exigir fecha de juicio y un proceso claro que quiera encontrar la verdad y no simplemente cerrar la causa. Mientras tanto, durante la última semana, la familia recibió tres noticias:
1) La fiscalía ordenó una autopsia psicológica. “No sabíamos que existía esto, pero concretamente sirve para estudiar y analizar el estado psicológico de Ceci al momento de su femicidio. ¡Siguen intentando establecer que Cecilia estaba loca!”, comunicaron en redes sociales.
2) También ordenó la sepultura del cuerpo. “Al ordenar su enterramiento están acallando la verdad”, denunciaron, porque consideran que las pericias sobre el cuerpo han sido insuficiente.
3) El juicio que estaba previsto para este mes se postergó para el 2022.
Crónica de la impunidad
Cuando comenzó el aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia de covid-19, Cecilia estaba en Argentina después de cuatro años de viajar con su mochila y sus artesanías por toda América Latina. Los primeros días de abril del 2020, la joven se instaló en Capilla del Monte, Córdoba. Le había contado a su familia que estaba parando en el jardín de la casa de Mario Gabriel Mainardi (un vecino de la zona), un lugar que le encantaba porque tenía vista al cerro. El 4 de abril fue la última vez que habló con ellos. Su cuerpo apareció el 25 de abril del 2020 cerca de un basural de Capilla, luego de 20 días de intensa búsqueda y rastrillajes por toda la zona. Tenía signos de abuso sexual y de estrangulamiento.
Por el femicidio de Cecilia fue detenido e imputado Lucas Bustos, un joven de 24 años acusado de abuso sexual con acceso carnal y homicidio doblemente calificado por violencia de género y criminis causa. El juicio iba a comenzar el pasado 3 de noviembre en los Tribunales de Cruz del Eje. “Teníamos todo preparado y organizado para viajar a Córdoba, pero decidieron cancelar el inicio del juicio y pasarlo para más adelante porque dicen que no llegaron a leer y analizar todo lo que presentamos”, cuenta a lavaca Daniel Basaldúa, papá de Cecilia.
Entre la casa donde viven Daniel y Susana –papá y mamá de Cecilia- en la Ciudad de Buenos Aires, y los tribunales de Cruz del Eje, hay más de 700 kilómetros. Pero a nadie se les ocurrió avisarles. Daniel cuenta que se enteraron “de casualidad”, ya que nunca existió notificación formal.
Para el juicio, tanto la querella como la defensa acuerdan con que no hay pruebas que indiquen que Lucas Bustos es el responsable del femicidio de Cecilia. “Nosotros no vamos a acusar”, sostiene Daniel y explica: “La policía dice que él confesó el crimen, pero en ese momento no había ningún abogado ni testigo, él estaba solo. Y después negó todo, dijo que le habían pegado y obligado a decir que él la mató. La fiscal dice que hay muchas pruebas que lo incriminan pero la verdad es que nunca las presentó”.
Cuando Cecilia desapareció la familia realizó la denuncia por su desaparición en Buenos Aires y Córdoba. La causa recayó en la Fiscalía de Cosquín, a cargo de la fiscal Paula Kelm, a quien la familia reclama que la “aparten y que haya una nueva investigación”.
Denuncian que la fiscal esconde más de lo que investiga. Por eso la expectativa del juicio estaba puesta en la reconstrucción de los hechos que se iba a hacer en el lugar del femicidio y que podía echar luz para abrir una nueva línea investigativa que permitiera encontrar a los verdaderos responsables. “Hay como doce muestras que se extrajeron del luminol durante el allanamiento en la casa de Mainardi que no se investigaron. Primero la fiscal nos dijo que habían dado negativo, pero después supimos que en verdad no se analizaron porque en Córdoba no se puede”.
El último lugar donde estuvo Cecilia fue la casa de Mainardi. Antes había estado en una casilla, en muy malas condiciones habitacionales, a orillas del río Calabalumba, que pertenece al ex boxeador Wenceslao Falcón, apodado “Negro Niga”, que vive en El Rincón, de San Marcos Sierra. La conexión entre ellos dos es una mujer llamada Viviana Juárez, que encontró a Cecilia en la Plaza San Martín sin lugar donde quedarse en plena pandemia y le ofreció tanto la casilla de Niga como luego la vivienda de Mainardi. Juárez se apoda “Vivir rasta”.
“Estamos pidiendo que manden las muestras a La Plata y en esas muestras podría haber sangre de Cecilia porque a ella la golpearon en la mandíbula”, explica el papá de la joven, que insiste en la necesidad de abrir otras líneas de análisis para que haya justicia: “Nunca pudimos saber nada de Mario Mainardi, es como que está todo muy guardado y por algo no se lo investigó. Nunca lo imputaron, sólo lo llamaron a declarar en calidad de testigo un año después. Pero si vos necesitas que declare algo, por algo es”.
El mural hacia donde marcharon el domingo la familia exigiendo en letras negras “verdad y justicia”. Al lado del rostro de Cecilia se lee “vivas nos queremos” y una pregunta que todavía está pendiente de respuesta: “¿Qué paso en Capilla del Monte?”.
Dice su papá: “A Cecilia no me la devuelve nadie, su femicidio es un antes y un después en nuestra vida. Ahora solo nos queda pelear por justicia”.
Fuente: Lavaca Mu
Hidrógeno verde: ¿Transición energética
o mayor dependencia?
Por Jorge Chemes y Maximiliano Proaño, Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.
El anuncio del Gobierno de una inversión millonaria para la producción de hidrógeno verde abre el interrogante de si es posible pensar en una transición energética justa, democrática y popular. Las potencialidades, los riesgos socioambientales, el papel que juegan las empresas y qué participación tienen las comunidades locales. Energía para quién y para qué.
En un marco geopolítico muy particular, signado, entre otras cosas, por la crisis civilizatoria (siendo la crisis socio-ambiental y el cambio climático antropogénico solo una de sus manifestaciones), escasez de minerales y de combustibles fósiles, crisis de abastecimiento energético y desinversión en los sectores petroleros, entre otros factores, el Norte global intensifica sus mecanismos de dominación: el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo, enajenando la relación con la naturaleza.
En este marco, la diversidad de proyectos de hidrógeno (H2) verde en el Sur global buscan intensificar los mecanismos de colonización, haciendo nuevamente que los territorios y bienes comunes del sur costeen la transición energética del norte. Hay una larga lista de vulneración de derechos en pos de la transición energética corporativa que solo persigue iniciar un nuevo ciclo de acumulación de renta capitalista: las múltiples problemáticas territoriales y socioambientales que atraviesan el triángulo del litio en Chile, Argentina y Bolivia, la sobre-explotación de madera balsa para la construcción de molinos eólicos en Ecuador, el fracking y la megaminería, entre otros.
Tal vez el reciente anuncio del presidente Alberto Fernández de un proyecto de generación de hidrógeno verde, por parte de la empresa minera Fortescue Metals Group de Australia, sea un negocio necesario para generar ingresos de divisas y puestos de trabajos. No obstante, es necesario planificar otros escenarios para el pueblo argentino que generen acceso a la energía, eliminación de la pobreza energética y una transición socio-ecológica integral. Más allá de discutir sobre los temas eminentemente energéticos, es preciso abrir el debate a pensar y construir otras formas de organizar la vida.
Sobre el hidrógeno verde
El hidrógeno (H2) es un vector energético, una materia prima y un combustible, y tiene la particularidad de que aun siendo el elemento más abundante en el universo no es posible encontrarlo naturalmente en su estado puro. En su uso como combustible, comúnmente se distingue entre hidrógeno gris, azul y verde.
El hidrógeno gris y azul se producen a partir de energías fósiles, sin embargo, en el caso del H2 azul, su producción es considerada baja en emisiones, porque tiene acoplada una cadena de valor que permite el proceso de captura y almacenamiento del carbono. El hidrógeno verde se produce a partir de agua y energías renovables, mediante un procedimiento llamado electrólisis, en el cual se divide el agua (H2O) en hidrógeno y oxígeno.
Resulta necesario plantear algunos interrogantes respecto del desarrollo del hidrógeno que no han estado debidamente representados en el debate público, principalmente en torno a los impactos socio-ambientales que puede producir el llamado “hidrógeno verde”.
Los impactos socio-ambientales del hidrógeno
El sector energético es responsable de alrededor del 70 por ciento de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) causantes de la crisis climática. Frente a la necesidad imperiosa de reducir radicalmente las emisiones GEI, el hidrógeno azul y verde han sido promovidos desde la Agencia Internacional de Energía como la gran esperanza en la lucha contra la crisis climática, pues su combustión no libera dióxido de carbono, sino sólo vapor de agua.
Sin embargo, en el proceso de producción del hidrógeno existen una serie de impactos que requieren de un mayor análisis. El hidrógeno azul es generado a partir de energías fósiles, sin embargo, es promovido como una alternativa “sustentable” porque a diferencia del hidrógeno gris, el dióxido de carbono (CO2) emitido por la quema de combustibles fósiles en el proceso productivo del hidrógeno azul es capturado y almacenado. Por lo tanto, se considera que las emisiones son bajas.
Un estudio publicado en agosto de 2021 concluye respecto del hidrógeno azul que, lejos de ser bajas en carbono, las emisiones de gases de efecto invernadero de su producción son bastante altas, particularmente debido a la liberación de metano. Pero quizá la conclusión más sorprendente es que la huella de gases de efecto invernadero del hidrógeno azul es más de un 20 por ciento mayor que la quema de gas natural o carbón para generar calor y un 60 por ciento mayor que la quema de gasoil para generar calor.
Esto tiene mucha relevancia en Latinoamérica, ya que los países productores de hidrocarburos en la región han visto en el hidrógeno azul una buena oportunidad para “enverdecer” su modelo extractivista y así cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones de gases efecto invernadero.
Además, en varios países de la región el gas y petróleo se extraen principalmente a través de fractura hidráulica o fracking, como en Argentina, y es una amenaza creciente en Colombia y México, lo que incrementaría considerablemente no sólo las emisiones, sino también los impactos socioambientales de la producción de hidrógeno azul.
Con respecto al hidrógeno verde, no existe certeza sobre cuáles serán los impactos que su desarrollo a gran escala conllevará. Que su combustión emita sólo vapor no significa que todo su proceso de producción sea inocuo. El hidrógeno verde requiere para su producción, básicamente, electricidad generada mediante fuentes renovables y agua. El agua es esencial para la vida, por lo que si en el proceso de producción de hidrógeno se utilizan fuentes naturales de agua dulce, esto podría producir grandes problemas de escasez hídrica y sequía en los territorios afectando a la población local y destruyendo ecosistemas.
Recursos disponibles y daños asociados al hidrógeno verde
Los promotores del hidrógeno verde suelen argumentar que su producción requiere mucho menos agua que otras actividades económicas como la minería. Sorprende que se comparen dos actividades distintas ya que el consumo de agua de una no viene a reemplazar el consumo de otra, sino a sumar demanda: si la producción de hidrógeno verde a gran escala utilizara fuentes de agua dulce naturales, vendría a complicar aún más la ya compleja situación hídrica nacional.
La otra opción es utilizar agua de mar desalinizada. Sin embargo, un estudio realizado por científicos del Instituto para el Agua, el Medioambiente y la Salud (UNU-Inweh –organismo de la ONU basado en Canadá–); la Universidad Wageningen (Holanda) y el Instituto Gwangju de Ciencia y Tecnología (Corea del Sur), ha advertido que las plantas desalinizadora producen un 50 por ciento más de salmuera que lo previamente estimado.
El estudio establece que el impacto potencial de la salmuera es muy importante, pues aumenta la temperatura del agua del mar y reduce la cantidad de oxígeno en el agua, lo que causa graves daños a la vida acuática. Otros impactos negativos al ambiente se producen por el vertimiento al mar de residuos como el cloro. En paralelo, en el proceso de absorber agua marina para desalinizar se elimina a muchos animales marinos que son atrapados en redes para evitar ser succionados.
También se deben considerar los riesgos que implica que el hidrógeno sea un gas liviano altamente inflamable. Dado que el hidrógeno es la molécula más pequeña (mucho más pequeña que la de otros combustibles), implica un mayor riesgo de fugas por pequeñas aberturas u orificios. Considerando la densidad, viscosidad y coeficiente de difusión en el aire del hidrógeno, se llega a la conclusión de que la propensión del hidrógeno a fugarse por juntas u orificios en líneas de baja presión es entre 1,26 y 2,8 veces superior a la del gas natural a través del mismo orificio. Por lo tanto, los estándares de seguridad para el almacenamiento y transporte de hidrógeno son mucho más exigentes que los de otros combustibles, por lo que son necesarias importantes inversiones.
Por último, la producción de hidrógeno demanda grandes cantidades de electricidad, que será generada principalmente mediante enormes parques solares o eólicos. Esto pone sobre la mesa los límites materiales y minerales de la transición, sobre todo la demanda de cobre y litio, cuya extracción ha generado un gran impacto socio-ambiental en países como Argentina, Chile, Bolivia y Perú.
El riesgo de la burbuja
Un último aspecto importante a abordar en el debate en torno al desarrollo del hidrógeno verde es lo relativo a los usos que podría tener en el futuro. Es cada vez más frecuente que gobiernos, agencias internacionales y grandes empresas del sector energético hablen de la economía del hidrógeno proyectando su uso como combustible para los vehículos a hidrógeno y para producir calor y electricidad, para el almacenamiento de energía, para el transporte de largas distancias, así como los actuales usos que tiene el hidrógeno gris y azul en las industrias química y petroquímica, entre otros.
Pareciera de sentido común pensar que difícilmente el hidrógeno verde será más competitivo que la electricidad generada por fuentes renovables, si ésta es justamente uno de los insumos para producirlo junto con el agua. Aún pensando en el almacenamiento, es poco probable que el hidrógeno pueda competir en precio/eficiencia frente a las baterías. En esta línea, resulta bastante curioso que muchos de los grandes proyectos de hidrógeno verde consideren entre sus usos el transporte terrestre liviano e incluso el uso residencial.
En cambio, sí existen sectores donde el hidrógeno puede llegar a tener amplia demanda como lo son el transporte aéreo y marítimo, usos industriales y, por supuesto, la utilización que ya tiene el hidrógeno convencional en la industria química y petroquímica.
Una nueva gobernanza para la transición energética
Los países latinoamericanos tenemos una larga historia de economías basadas en la extracción de combustibles fósiles y minerales cuyos beneficios económicos han sido para pequeñas élites económicas locales y grandes transnacionales, mientras los costos sociales y ambientales los han soportado las comunidades. Esta realidad, sumada al contexto de la crisis climática, debe plantear un desafío mayor: el de una transición socio-ecológica transformadora. La energía puede ser la punta de lanza de estas transformaciones, pero para es necesario repensar las bases en que se ha sostenido el modelo energético vigente y poner las nuevas fuentes y tecnologías al servicio de la población y de la protección de los ecosistemas.
Lamentablemente, como se ha venido llevando el debate en torno al hidrógeno verde, hoy existe un serio riesgo de que “la revolución del hidrógeno verde” implique que éste ocupe el lugar de las energías fósiles, pero con la misma gobernanza ambiental (o la falta de ésta), similares actores, concentración en la propiedad y estructura impositiva, así como nulos avances en la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones.
En Latinoamérica el hidrógeno ha pasado a formar parte importante del debate energético, con distintos grados de avance. Prácticamente todos los países planean entrar al gran negocio que prometen el hidrógeno azul y verde. Es posible observar que el debate gira en torno a las grandes inversiones, incentivos gubernamentales, mega-proyectos y actores ya conocidos, mientras que no se observan iniciativas tales como una nueva gobernanza, que involucre efectivamente a las comunidades; políticas para incentivar los encadenamientos productivos y tecnológicos que dirijan a los países hacia modelos de desarrollo post-extractivistas; condiciones de trabajo decentes; tasas, regalías e impuestos; ni sobre el rol que debe jugar el Estado en este proceso. Ni hablar de medidas de reducción de la demanda y de eficiencia energética.
En Argentina hay una importante demanda interna de hidrógeno gris y, desde 2006, está vigente una ley de fomento al hidrógeno. En tanto, desde 2018 se encuentran en discusión en el Congreso adecuaciones a la regulación que signifiquen un impulso al desarrollo de hidrógeno verde. Desde 2008, por caso, la empresa Hychico produce hidrógeno verde para autoconsumo y desde 2010 almacena metano verde en un pozo petrolero agotado. Luego, a mediados de 2020 la petrolera estatal YPF y el Conicet convocaron a un consorcio de empresas interesadas en el desarrollo del hidrógeno.
A modo de conclusión, vale insistir en que el debate sobre hidrógeno azul y verde ha sido llevado en línea de los intereses de grandes corporaciones y países del norte global. A pesar que el hidrógeno verde puede considerarse bajo en emisiones, “los modelos a gran escala se basan en mega-proyectos neo-coloniales”.
El hidrógeno verde tiene el potencial de transformarse en un instrumento valioso para una transición energética justa, democrática y popular en Latinoamérica, pero para esto debe abrirse un debate de cara a la ciudadanía, para evaluar sus riesgos socioambientales, acotar las expectativas y definir los usos y la escala de los proyectos, y generar un modelo de gobernanza que contribuya en una soberanía energética que mejore la calidad de vida de las comunidades. Si los gobiernos no hacen esto, el hidrógeno verde será un commodity más, con las consecuencias que ya bien conocen los países latinoamericanos.
Fuente. Agencia Tierra Viva
Así es el racismo criollo
Por Federico Pita, Resumen Latinoamericano 8 de noviembre de 2021.
Después del asesinato George Floyd a manos de un policía blanco, una multitud multiétnica tomó las calles Minnesota: las protestas se extiendieron en pocos días a más de 140 ciudades. ¿Cuánto tiempo más llevará desmantelar la violencia contra afrodescendientes en Estados Unidos? ¿Y en Argentina? “Subestimar el racismo antinegro local supone no solo un error de cálculo político, sino un verdadero riesgo para nuestro sistema democrático”, dice el politólogo y activista afroargentino Federico Pita. Y agrega: la justicia social se vuelve un eslogan vacío si no se tiene en cuenta la justicia racial. Porque hoy los espacios de poder son siempre del mismo color: blanco.
Miguel Ángel Paz vive en Olivos, en un regio edificio con amenities y seguridad 24 hs. Todavía no empezó la cuarentena por el Covid-19 en Argentina pero él, que acaba de volver de viaje de Estados Unidos, debe cumplir con el aislamiento obligatorio. Sólo que Miguel no va a permitir que el negro del guardia de su edificio le diga si puede o no salir de su casa. Y lo revienta a trompadas. La policía acude al llamado de emergencia del guardia herido, toma la denuncia y asigna un patrullero al domicilio, para velar por el cumplimiento de la norma. Gustavo Cardinale, ante el decreto presidencial de aislamiento preventivo y obligatorio, mete a su mucama en el baúl del auto para poder llevarla a su casa del country y no quedarse sin quien le friegue. La policía recibe la denuncia y devuelve a la empleada a su domicilio. Otros tantos Migueles, Gustavos, se agolpan en la rotonda de Pinamar para pasar la cuarentena frente al mar. Operativos policiales invitan a los vehículos a regresar a sus localidades de origen. Cuando al empresario Gustavo Nardelli se le da por salir a pasear en su yate, en clara violación del aislamiento, las fuerzas de seguridad también se presentan para establecer el orden, con respeto y con distancia, apegados a la ley y a un trato justo. Así funciona, entre otras tantas formas, el privilegio blanco en Argentina.
Cuando se es negro/a, las cosas cambian. Cuando las fuerzas de seguridad entran en los barrios populares y tienen que hacer respetar las mismas normas o leyes, la actitud es radicalmente opuesta. Se hacen presente la violencia, los golpes, la denigración a flor de piel, las amenazas (el famoso “quedate piola”), las balas de plomo por la espalda. Los derechos no son los mismos cuando se es negro/a. Como sociedad nos empecinamos en explicar esas diferencias en términos de clase social, y demostramos una ceguera absoluta que no nos permite ver que son, lisa y llanamente, expresiones locales de racismo.
Damián-Lluvero_PORTADA
Minneapolis
En Minneapolis, Minnesota, el agente blanco Derek Chauvin aprieta con su rodilla el cuello de George Floyd durante ocho minutos. Aprieta hasta matarlo: otro asesinato de un afroestadounidense a manos de un policía en los Estados Unidos. Una multitud multiétnica toma las calles y en pocos días las movilizaciones se extienden a 140 ciudades. Explotan las redes sociales mundiales y Argentina no es la excepción. El periodismo argentino corre a hacer sus análisis. El periodismo hegemónico pone el énfasis en los disturbios, en la destrucción de la propiedad privada y justifica el accionar represivo a la vez que criminaliza la protesta. El periodismo progresista empatiza con el pueblo en las calles y denuncia el racismo, como si esta ideología fuera exclusiva de Norteamérica, Europa, y a lo sumo de Brasil, pero no de Argentina.
La vida de los negros vale tan poco que los policías no se percataron de que estaban asfixiando a George Floyd. Lo trataron más como a un objeto donde apoyarse, sin cuidado alguno, que como a una vida humana que tenían en sus manos. Los policías escucharon decir a Floyd que no podía respirar como quien oye llover.
Luciano Arruga era un niño cuando lo detuvieron por horas en la comisaría, incomunicado y sin un fiscal de menores presente. El comisario le decía “negro rastrero” mientras lo torturaba. Seguía siendo un niño cuando lo desaparecieron y lo enterraron como un NN. El racismo en Estados Unidos se basa en la memoria y en los efectos aún vigentes de la esclavitud, la conquista y colonización de esos territorios. En Argentina también, sólo que cuesta admitirlo.
Racismo criollo
Afrodescendiente es toda persona descendiente de africanos/as esclavizados/as nacida fuera del continente africano. Esclavizados/as fueron introducidos/as a todo el continente americano durante la colonización de América y varias décadas después de las guerras de independencia. Las heridas de la conquista, la esclavitud y la colonización nos atraviesan desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Argentina anunció que la esclavitud dejaba de existir en 1853 con la sanción de la Constitución Nacional, aunque Buenos Aires recién adhirió a la carta magna en 1860. EE.UU. abolió la esclavitud al poco tiempo, en 1863. Mientras que en EE.UU. se le llama negra/o a las personas afroestadounidenses, en Argentina le damos un uso más amplio al término: negra es toda persona descendiente de africanos/as esclavizado/as, miembro de naciones originarias y/o descendiente de pueblos originarios, provinciano/a de tez oscura, persona de tez oscura, residente de una villa o barrio popular, persona pobre.
Damián-Lluvero_03_Columna
Los negros cabeza, los negros de mierda, los negros villeros, los negros de adentro, los negros de alma en la Argentina tienen un origen profundamente identitario y el Estado se ha dado por mandato enterrarlo cual vergüenza familiar. La verdad es, sin embargo, que este país se levantó sobre las espaldas de afrodescendientes e indígenas: los primeros traídos en barcos negreros como mano de obra esclavizada, como mercancía y contra su voluntad; los segundos, reducidos a la más atroz servidumbre. Cientos de miles de afroargentinos/as y originarios fueron los que pusieron el cuerpo en batallas para lograr una independencia y libertad que hoy es retribuida con invisibilización y negacionismo. Ninguna fiebre amarilla ni fusil Remington nos mató a todos, aunque sí fue ésa la intención del Estado. El genocidio simbólico, físico y material de los que no encajan con el paradigma del poder se encuentra inmortalizado en el vergonzoso artículo 25 de nuestra Constitución Nacional, “El Gobierno federal fomentará la inmigración europea…” (traducido: los blancos son bienvenidos, los demás no).
La violación originaria a los derechos humanos sobre la que se construyeron los cimientos de esta nación son los pecados originales de la esclavitud, la trata transatlántica y el plan de exterminio de los pueblos originarios. Esos fueron los primeros crímenes de lesa humanidad de nuestra patria. La colonia terminó, pero dejó el sistema de castas ya no de jure sino de hecho: la gente de los barrios populares tiene, mayoritariamente, la piel oscura. Es que somos los descendientes.
A menudo se suele entender al racismo como un fenómeno que afecta a sociedades con minorías étnico-raciales, como por ejemplo la estadounidense donde los/las afrodescendientes son el 14% de la población. En Argentina (como también en Brasil, por ejemplo), el racismo rige las estructuras sociales, políticas y económicas y sin embargo, su mayoría poblacional es no-blanca. No quedan en pie leyes que digan que los negros no podemos elegir a nuestros representantes ni ser elegidos para dichos cargos, a pesar de lo cual existe una monocromía violenta que une a los integrantes de los tres poderes de nuestro orden republicano. En las calles de la ciudad de Buenos Aires, de Paraná, de Salta, de todas las ciudades y pueblos de nuestro país, la gente es de todos los colores mientras que en los lugares de poder los blancos son abrumadora mayoría.
Darle la espalda a un problema solo lo hace más grande
La ultraderecha avanza en el mundo; los nuevos fascismos se consolidan en mayorías legislativas y en algunos casos ganan las cabezas de estado. El presidente de la principal potencia militar, Donald Trump, nombra al antifascismo -corriente política antirracista y clasista- como un grupo terrorista. Y en Argentina todavía nos damos el lujo de dudar si el racismo existe o no existe. Ciertamente son pocos los que se atreven a decir públicamente que el racismo y cualquier tema vinculado a los pueblos originarios y a los y las afrodescendientes no son importantes. En debates políticos y académicos se les suele “dar importancia”. El problema es que la grieta racial que atraviesa a nuestro país, el racismo estructural del que adolecemos, no es simplemente un tema importante. Reconocer y abordar el racismo es una necesidad urgente para poder empezar a hablar de justicia racial y reparaciones para los/las afrodescendientes y pueblos originarios.
Subestimar el racismo antinegro en Argentina supone no sólo un error de cálculo político, sino un verdadero riesgo para nuestro sistema democrático. La derecha argentina aggiornada, que se presenta a elecciones, sacó el 40% de los votos en 2019 y tiene una base electoral fuerte en los grandes centros urbanos. Experiencias como las del partido Vox en España, el ascenso sostenido de Marine Le Pen en Francia o incluso el triunfo de Bolsonaro en Brasil (sólo después de la impugnación de la candidatura de Lula) nos recuerdan que darle la espalda a un problema sólo lo hace más grande. Estos partidos atraen a los desencantados con una retórica antisistema y antipartidos, donde el racismo es una de las principales herramientas de construcción política. El racismo, de hecho, ostenta la autoría del mito fundante de la argentinidad: la dicotomía civilización o barbarie. Esta infame proclama racista anti negra señala, en realidad, la grieta insalvable, un proyecto de nación descarada y profundamente elitista y racista por un lado; y por el otro, un proyecto nación que se imagina popular, plural y democrático pero que se engaña al no reconocer la deuda enorme que tiene con sus mayorías no blancas. La bandera de la justicia social se vuelve un eslogan vacío si no se tiene en cuenta la justicia racial.
Dos Argentinas: ¿cuál alimentamos?
El momento de encarar transformaciones profundas y de raíz es ahora. Es urgente y necesario reformar, por ejemplo, un sistema educativo que insiste en vender una Argentina homogénea de descendientes de inmigrantes europeos laboriosos, una Argentina bien intencionada que recibe “a todo hombre de bien” y donde no suceden crímenes racistas como los de George Floyd. Es urgente y necesario que nos demos una discusión profunda dentro de los proyectos progresistas, de izquierda y/o nacional y populares, para que no suceda otra vez, como en 1810 y 1816, cuando los negros e indios quedamos afuera.
El intelectual afroestadounidense James Baldwin se preguntaba cuánto tiempo más iba a llevar desmantelar el racismo en Estados Unidos: ya habían esperado demasiado tiempo su padre, su madre, su tío, sus hermanos, sus hermanas, sus sobrinas y su sobrino. Cuánto tiempo más debía darle a los blancos para progresar como seres humanos. En Argentina los/las negros/as llevamos esperando nuestro tiempo también. Hace unas semanas pudimos celebrar la designación por primera vez en doscientos diez años de historia, de una mujer y afroargentina como Embajadora de nuestro país, nada más y nada menos que frente al Estado de la Ciudad del Vaticano. La flamante Embajadora María Fernanda Silva declaraba en una nota a la Agencia Nacional de Noticias Télam: «Mi designación se dio a fines de enero, días después de que el país viviera el asesinato de Fernando Báez Sosa, matado al grito de ‘negro de m…’, en un crimen de odio racial y de clase. Son las dos Argentinas que conviven. Y es muy importante ver a cuál de las dos alimentamos.»
Fuente: Revista Anfibia – Arte: Damián Lluvero (Pintorcito)
César Arakaki y Daniel Ruiz: Una
condena al pueblo trabajador
Resumen Latinoamericano 8 de noviembre de 2021.
Después de casi cuatro años de un proceso judicial amañado, que nunca ocultó el objetivo de aleccionar a quienes se atreven a defender sus derechos, el Tribunal Oral Federal 3 condenó a los compañeros César Arakaki y Daniel Ruiz por su participación en la multitudinaria jornada de protesta contra la infame reforma previsional promovida por el gobierno de Mauricio Macri.
La movilización del 18 de diciembre de 2017 fue la más masiva de las muchas que hubo esa semana, protagonizadas por amplios sectores populares, en repudio a la presencia de la Organización Mundial del Comercio, en reclamo de alimentos para los comedores de las organizaciones sociales y contra la reforma previsional. La represión descargada por los gobiernos nacionales y de la Ciudad, con operativos multifuerza de los que participaron la Policía de la Ciudad, la Federal, Gendarmería Prefectura y hasta la Policía de Seguridad Aeroportuaria, costaron más de 200 personas detenidas, acusadas por gravísimos delitos federales y centenares de heridxs y lesionadxs por las balas de las escopetas antitumulto y los gases lacrimógenos.
En la abrumadora mayoría de las causas iniciadas esa semana, como sucedió también con otras movilizaciones criminalizadas de la época –por ejemplo, al mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado- ningún juez ni fiscal pudo sostener mucho tiempo las acusaciones y debieron archivarlas. Pero había que usar a alguien para aleccionar al conjunto del pueblo trabajador, y ese rol recayó en los compañeros César Arakaki, Daniel Ruiz y Sebastián Romero.
La sentencia de la que hoy sólo conocimos el veredicto condena a ambos compañeros por los delitos de intimidación pública y atentado contra la autoridad agravado por mano armada e intervención de más de tres personas, y suma, en el caso de César, lesiones en agresión.
Aunque no conoceremos los argumentos del tribunal hasta el próximo mes de febrero (necesitan tiempo para ver cómo lo dibujan), no precisamos leerlos para saber que, como se probó en el juicio, y como lo vivimos quienes estuvimos ese día en las calles, si alguien cometió un atentado en esa jornada fue el aparato represivo estatal, que cargó contra la multitud que sólo reclamaba que no empeoraran aún más sus condiciones de vida presentes y futuras.
Recordemos que los disparos de las escopetas fueron dirigidos a propósito al rostro de los varones y el pecho de las mujeres; cinco personas perdieron total o parcialmente la vista el día 18 y decenas de trabajadorxs de prensa, y muchas personas que filmaban o fotografiaban, fueron blanco preferencial de la represión, que buscaba también evitar el registro de sus crímenes. Vimos y denunciamos cómo las fuerzas de seguridad echaron gas pimienta en los ojos a un jubilado, y cómo deliberadamente arrollaron con un motovehículo a otro. Pero los condenados, son los compañeros.
La condena por lesiones contra César es un verdadero dislate. El policía que lo acusaba de haberle causado una herida en el cráneo, confrontado con clarísimas imágenes de video que muestran al compañero muy lejos de él en el momento que una piedra que proviene de otro sector le golpea y rompe el casco y lo tira al piso, debió admitir en el debate que fue ese golpe, y no otro, el que lo lastimó. Por eso desistió inmediatamente de su querella. Las lesiones por las que se condena al compañero no tienen víctima.
Dejamos para el final lo más grave, la condena por intimidación pública. Como dijimos cada vez que nos enfrentamos a esta grave imputación, es una figura típicamente utilizada para la criminalización de la protesta y el conflicto social, que el código define como la conducta que quien “hace señales, da voces de alarma, amenaza con la comisión de un delito de peligro común, o emplea otros medios idóneos” con el objetivo de “infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes”. Si alguien infundió temor público el 18 de diciembre, si alguien suscitó tumultos o desórdenes, fueron los uniformados. Es imposible pretender, en una movilización que se nutrió de decenas de miles de personas, muchas organizadas bajo las banderas de su pertenencia, pero a la que muchísimas otras concurrieron porque había que frenar esa reforma y las que vendrían después, como la laboral, que una o dos personas tuvieran el “poder” de intimidar a conjunto, que, si a algo le tenía miedo, era a la sanción de una ley contraria a los intereses populares.
No es menor señalar que, aunque a lo largo de las décadas, desde 1983, hemos enfrentado esta acusación una y otra vez, porque para eso existe el tipo penal en el código, nunca hasta hoy se había concretado una condena a militantes populares por el delito de intimidación pública. Por eso decimos que esta sentencia, de resultar confirmada en las instancias posteriores, será un gravísimo antecedente que servirá para profundizar la criminalización de quienes se organizan y luchan para defender un derecho o protestar contra una injusticia.
En el mismo día en que el Ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, celebra en sus redes la detención del compañero Facundo Molares Schonfeld a pedido del narco-estado colombiano, cuando hace apenas meses pudo ser rescatado de Bolivia, donde había sido reprimido y apresado, en grave estado de salud, durante las protestas contra la dictadura de Añez, esta sentencia es un golpe frontal a todos nuestros derechos. No son sólo César y Daniel, es todo el pueblo trabajador quien ha sido condenado.
Los queremos libres y absueltos, y con ese objetivo seguiremos luchando.
Con la ilusión de ser Trump o aunque
sea Bolsonaro,Milei cerró su campaña
dando cátedra de liberal-fascismo
Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.«Venimos a terminar con el verso ese de que ‘donde hay una necesidad nace un derecho’, porque es mediante ese sistema que aumentan el gasto público, los impuestos, toman deuda y cuando ya no pueden más le dan a la maquinita», gritó ante un público enfervorizado Javier Milei. El candidato a diputado nacional por el frente «La libertad avanza» prometió «no votar jamás una suba de impuestos, ni crear nuevos». Y buscó diferenciarse de Juntos, tildando de «liberalismo trucho» a quienes «nos endeudaron con el FMI», en una clara alusión al gobierno de Cambiemos.
«Nuestro modelo es el de propiedad privada y paz, que nos va a permitir alcanzar la felicidad. Los invito a que demos esta batalla porque la vamos a ganar. No solo somos más productivos, sino que abrazamos los valores morales correctos», aseguró en el escenario montado en el Parque Lezama.
Su llegada al escenario fue con el mismo tema de La Renga, «El León», con que se presentó el candidato en eventos anteriores, despertando la queja de la banda, que no quiere verse identificada con el candidato ultraliberal que desfigura el sentido de la canción.

Muchos de los asistentes llevaron carteles con imágenes de leones que decían «Milei o Ezeiza», «El futuro es liberal». Como merchandising los seguidores de Milei pusieron a la venta pines con la cara de Jair Bolsonaro o Donald Trump.
«Recuerdo que les pedí que rugieran fuerte, que hicieran escuchar el grito de la libertad. Y les dije que no venía a guiar a corderos, sino a despertar leones. Y vaya si lo lograron, porque la casta política toda está cagada. Es por eso que están tan asustados», sostuvo Milei.
El dirigente de La Libertad Avanza dirigió varios insultos contra sus opositores: «Antes de criticar al liberalismo, «¡pónganse de pie, ratas!», les gritó. Y agregó: «¡Comunismo o libertad».
“No se dejen llevar por el canto de las sirenas. Si quieren liberalismo no voten la copia trucha, voten a La Libertad Avanza. Vamos a dejar en evidencia en el Congreso que ellos son todo lo mismo. Nuestra diferencia es que todas nuestras propuestas tienen un fundamento moral”, sostuvo el candidato que mantuvo sus críticas a la «Casta política», de la que recientemente excluyó a Mauricio Macri, con quien se juntó en secreto tres semanas antes de las PASO.
En el acto también habló Victoria Villarruel, la candidata que está en segundo lugar en la boleta de Milei. Villarruel se presentó al escenario con una bandera de Argentina en la mano y se dirigió a «los argentinos y extranjeros de bien».
Como presidenta del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), Villarruel viene clamando por lo que denomina “memoria completa”, como parte de un movimiento minoritario pero activo a nivel local e internacional, que niega la existencia del Terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico militar.
«Nos dijeron y acusaron de todo, pero acá estamos los que nos negamos a vivir en un país de esclavos y a ser adoctrinados por el lenguaje inclusivo y la política de género», afirmó. La candidata también manifestó estar «harta de los montoneros y su relatos», mientras desde la tribuna la apoyaron gritando «terroristas».
También fueron oradores los precandidatos Ramiro Marra, Alvaro Zicarelli, Luciana Monteagudo -quien subió haciendo ejercicios de artes marciales- y el youtuber El Presto, que vino especialmente de Córdoba para dar su discurso libertario, que cerró asegurando que “antes de traicionarlos, me vuelo la cabeza de un balazo”.
Todos los oradores fueron presentados por Carlos Maslatón, quien sostuvo que era una síntesis de la derecha, los liberales, los conservadores y los nacionalistas, «como Donald Trump, Bolsonaro y Ronald Reagan», aseguró. Los organizadores decían que habían unas 15.000 personas; aunque otras fuentes contabilizaban bastantes miles menos.
Este martes se movilizan a Plaza de
Mayo exigiendo la libertad inmediata
de Facundo Molares
Resumen Latinoamericano, 8 de noviembre de 2021.
En una reunión celebrada en el Serpaj y a la que asistieron numerosas organizaciones sociales y políticas se resolvió una movilización urgente a Plaza de Mayo este martes a las 11 de la mañana. Previamente los y las manifestantes se concentrarán en Avenida de Mayo y 9 de Julio, para desde allí marchar a la Plaza para entregar una nota destinada a la presidencia exigiendo que cese la detención del militante del Movimiento de Rebelión Popular y periodista, Facundo Molares.
Las organizaciones sociales y políticas de un amplio espectro de la izquierda han firmado un manifiesto en la misma línea de acción: solicitar la libertad de Facundo y hacer responsable el Estado argentino por esta situación en la cual se vuelve a corroborar que el Gobierno de Alberto Fernández sigue manteniendo acuerdos de extradición con Colombia, donde todos los días son asesinados militantes populares.

A Molares, detenido el domingo en Esquel por la Policía Federal con la excusa de un pedido de captura internacional proveniente del régimen fascista colombiano, se le levantó la incomunicación este lunes, pero seguirá detenido en la Subdelegación de la Federal en esa ciudad patagónica.
Facundo está seriamente afectado en su estado de salud, a la espera de una operación del corazón y con los pulmones seriamente deteriorados. Hay que recordar que fue detenido en Bolivia en tiempos de la dictadura militar, donde sufrió torturas y prisión en condiciones infrahumanas. Regresado al país en diciembre de 2020, vivía en el país totalmente legal, hasta que el domingo fuera detenido. Seguidamente, el ministro de Seguridad Aníbal Fernández, experto en perseguir a la militancia popular y revolucionaria, criminalizó a Facundo a través del twitter acusándolo por su paso en la insurgencia colombiana.
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CAMPAÑA DE FIRMAS POR LA NO A LA EXTRADICIÓN DE FACUNDO MOLARES A COLOMBIA
Las organizaciones y personas abajo firmantes, integrantes de diversas organizaciones de derechos humanos, sociales, sindicales, políticas, expresamos nuestra preocupación ante la detención por parte de la Policía Federal en el día de ayer, 7 de noviembre de 2021, de Facundo Molares, militante y comunicador popular. Según pudo saberse, la detención responde a un pedido realizado por la Interpol y tiene la intencionalidad de extraditarlo a Colombia.
La vida de Facundo Molares está en riesgo. El estado colombiano no garantiza un juicio justo ni la integridad personal del compañero; así lo demuestran las extremas violaciones a los derechos humanos que ese estado perpetra contra su propio pueblo. A eso debe sumarse, las secuelas de salud que Facundo padece como consecuencia del tratamiento inhumano durante su detención bajo la dictadura de Jeanine Añez en Bolivia en una causa fraguada por el golpismo.
El hecho de que sea Guido Otranto el juez federal quien está a cargo de la causa por el pedido de extradición, cuyo accionar encubridor y cómplice en la causa de desaparición forzada de Santiago Maldonado fue escandaloso, no hace más que aumentar nuestro estado de alerta.
Exigimos que el gobierno argentino, a través de la Cancillería, niegue el pedido de extradición de Facundo Molares. Hacemos responsable al gobierno de la integridad del compañero.
Desde las diferentes perspectivas políticas de quienes firmamos este comunicado, hacemos un llamado a la máxima unidad para frenar esta injusticia en curso.
Enviar adhesiones para la no extradicion de Facundo Molares a
noalaextradiciondefacundo@gmail.com
Envio:RL
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