LITERATURA. Adiós a la gran escritora Angélica Gorodischer
Su escritura era un arma cargada de futuro
Falleció ayer en su casa de la zona sur de Rosario, a los 93. Fue la mayor autora de ciencia ficción en lengua castellana; aquí, un repaso de su obra y un recuerdo.
Escritora rosarina internacionalmente reconocida, feminista desde mucho antes de la marea verde, organizadora de los Encuentros de Escritoras a comienzos de este siglo, vecina del barrio Las Heras y mujer con un humor muy singular, Angélica Gorodischer nos dejó huérfanos ayer. Temo que en su irreverencia contra los roles establecidos se hubiera rebelado contra el rol de madre literaria. Imagino el swing de aquella voz única, emitiendo protestas graciosas y serias: "muerta, vaya y pase, pero...". Reconocida en vida, obtuvo dos becas Fulbright y en 2018 recibió el Gran Premio a la Trayectoria Artística del Fondo Nacional de las Artes. En 2007 fue declarada ciudadana ilustre de Rosario, y en 2012 fue nombrada personalidad destacada de la cultura de Buenos Aires. También obtuvo en Estados Unidos el Premio Mundial de Fantasía por su trayectoria en 2011. Saberla escribiendo en su casa con jardín (el mismo desde donde, entre los minutos y segundos 13:35 y 14:15 de un cortometraje de producción local, saluda al público y corrige una errata desde un pasado que ya queda a una década de distancia), era sentir que se podía ser escritora desde acá. Era como si el chalet de Philip K. Dick en Orange County (donde se filmó Una mirada a la oscuridad, con Keanu Reeves) estuviera a la vuelta de casa.
Cuando en 1998, 2000 y 2002 (remando la crisis nacional) organizó casi ella solita los "Encuentros Internacionales de Escritoras", en el actual Centro Cultural Fontanarrosa (que en marzo de 2019 las expositoras de la muestra Revolucionistas rebautizaron temporalmente como Centro Cultural Angélica Gorodischer), supimos que era una escritora de anticipación también en su escritura de lo social. Ella lo pensó, lo dijo y lo hizo antes que todas nosotras. Allí mismo, 20 años después, en la Feria del Libro de Rosario, se le rindió homenaje en vida y Patricia Suárez le agradeció el espaldarazo inicial. "Me decían: ¿Vos sos feminista? ¡Entonces odiás a los hombres!", evocó risueña a sus 90. "Nooo, qué los voy a odiar, a mí me gustan los hombres, me gustan muchísimo... bueno, bueno, tranquilizate", remató, disparando la carcajada cómplice del público. En la pizzería en diagonal al mismo lugar, el año pasado, tras un encuentro sobre literatura policial, nos dijimos medio en broma con Melina Torres que debería haber una iglesia llamada Angélica Gorodischer y que tendría cantidad de feligresas. "Allí estaríamos todas profanando el buen decir, la escritura correcta, hablando de esto y aquello y en el medio haciendo nuestra literatura. Porque lo que nos deja nuestra diosa cobriza es hacer de las vidas nuestra propia literatura", me escribe Melina Torres por Whatsapp.

Aquel ya lejano 28 de julio de 1928 en que nació, quedaba en Buenos Aires y no en Rosario; pero a la elegante mujer menuda de breves cabellos rojos que se nos aparecía en el supermercado con el chiste: "Vecina, ¿no me presta una tacita de azúcar?" (o de aceite, o lo que se le ocurriera) la sentíamos tan nuestra como al Negro Fontanarrosa, estrella del norte como ella del sur. Le deciamos así: "la" Gorodischer. Era una diva que se reía del divismo y de ella misma, una rockstar antes de la masividad del rock. Tenía, al hablar, una voz de honda riqueza sonora, como trabajada en materiales preciosos. Con esa voz decía "una", marcando la "a" del artículo indefinido con la misma convicción con la que hoy otres pronuncian la "e". Se divertía divirtiendo con el personaje gracioso de la chica tonta, y lo hacía con una inteligencia deslumbrante. No se fabrican más voces así.
Se van yendo una a una las estrellas del firmamento literario rosarino y sabemos que no volverá a nacer una escritora así, con casi un siglo vivido, hecho memoria en la literatura hasta en los más ínfimos detalles. En La aventura de escribir. La narrativa de Angélica Gorodischer (Buenos Aires, Corregidor, 2009), Graciela Aletta de Sylvas (UNR, doctorada en Filología Hispanoamericana por la Universidad de Valencia con este trabajo de tesis) distingue varios períodos. En los 60 y 70, Gorodischer transitó con humor e inventiva la ciencia ficción, lo maravilloso y lo fantástico, en sus Cuentos con soldados (1965), Opus 2 (1967), Las pelucas (1968), Bajo las jubeas en flor (1973), Casta luna electrónica (1977), Trafalgar (1979) y la muy reconocida y premiada Kalpa Imperial (1983, traducida al inglés por Ursula K. LeGuin), fantasía donde se lee entre líneas una denuncia de los abusos de poder de la dictadura militar. Las influencias vienen de lo fantástico rioplatense, en relación con la narrativa de Borges, E. L. Holmberg y otros. Cabe agregar que el lenguaje coloquial, y en particular un tratamiento humorístico del lenguaje coloquial, que derrapa genialmente hacia lo disparatado, es una marca de estilo fuertemente local que su obra comparte con la de Fontanarrosa y con la de Elvio Gandolfo, pero en una voz femenina.
Después viene la zona realista, a veces autobiográfica, a veces cómica, siempre política. Y después, las novelas experimentales centradas en el lenguaje. En la novela Floreros de alabastro, alfombras de Bokhara (1985) se despliega "una expresividad desenfadada", como dijo una de sus críticas, Corina Mathieu (University of Nevada, Las Vegas). En Prodigios (1994), Doquier (2002) y Tumba de jaguares (2006), colecciona como piedras raras las palabras perdidas de un saber vivir decimonónico heredado de su madre y tocaya: la poeta, pintora y gestora cultural rosarina Angélica de Arcal, a quien retrata en Historia de mi madre (2004). De su marido, Sujer, tomó el apellido que la diferenciaba.
En Fábula de la virgen y el bombero (Buenos Aires, De la Flor, 1993; Emecé, 2011), Angélica se sumergió en el infierno local para denunciar con verismo esclarecedor la trata de mujeres en barrio Pichincha a comienzos del siglo XX, reescribiendo el género policial desde un feminismo de la igualdad. Aletta de Sylvas, en su ensayo "La ciudad como espacio del delito" (2006), analiza esta obra, donde además no deja de aparecer lo mágico a través de las cartas del Tarot en los subtitulos. Mala noche y parir hembra es de ese corpus. En Las nenas (Emecé, 2016), insiste una protagonista característica de su obra: la heroína ingeniosa y astuta, que con un potente sentido de agencia desarma la opresión y transforma su mundo. Aunque la sociedad las reduzca a muñecas, ellas se defienden restableciéndose a toda costa como sujetos de acción y de derechos. En ese libro hay además un cuento que es una perla del fantástico barrial situado en zona sur.
Su inhallable novela Tirabuzón (Rosario, Fundación Ross, 2011) aúna maravillosamente ambas vertientes: una estructura temporal alternativa de ciencia ficción -la figura que da título al libro- se reviste con los detalles nostálgicos de un universo íntimo anacrónico. Muchas plumas femeninas son evocadas aquí: Colette, Olympe de Gouges, Christine de Pizan. El preciosismo, en las cosas y en el vocabulario, es algo que resta explorar en la literatura de Angélica Gorodischer. Su relación con el interior burgués era ambivalente y estallaba por las costuras, en la voz de las oprimidas. En su obra, lo que fascina, oprime. La palabra literaria fue para ella un arma política con que dar vuelta los destinos y diseñar nuevas posibilidades. Algo de eso dijo en una entrevista de mediados de los años 90 que sigue inédita y sin desgrabar. Sé que ese cassette está en alguna parte. Le debo también aún leer sus últimos libros: Diario del tratamiento (2011), Las señoras de la calle Brenner (2012), Palito de naranjo (2014) y Coro cuentos (2017). Quiero despedirla con un sueño que tuve hace un año, del 22 al 23 de febrero de 2021.
Ceno con un colega en un bodegón de escritores, nada lujoso pero confortable, con revestimientos de madera y luces incandescentes cálidas, nada estridentes. Hay otros escritores en el salón. Se nos informa que ha muerto un poeta. Me pongo a pensar en que me van a pedir un obituario para el diario. Al ratito me entero de que ese mismo día, poco después, falleció Angélica Gorodischer. Me pongo a pensar en el trabajo que va a ser hacer dos notas. Quiero despedir a Angélica y pregunto dónde la están velando. En un vestíbulo o galería a la entrada del salón hay un grupito de jóvenes de treinta, treinta y pico. El que parece estar mejor informado entre ellos tiene barba, lentes y una camisa o chomba blanca. El resto del grupo son mujeres, dos o tres. El de barba me dice que Angélica está en el Cementerio Británico y me dice que ellos salen para allá. Afuera del restaurante hay una ancha avenida costanera llena de gente y de autos. De este lado de la avenida hay unas construcciones en varios niveles, como a la salida de la Estación Retiro. La escasa luz es cálida y rojiza. Le pido a mi colega que me lleve en su auto a ver a Angélica pero está profundamente dormido. Parece catatónico. Lo llamo y no se despierta. Se acurruca debajo de una de las salientes de la arquitectura y se queda echado ahí. Lo abrazo y lo sacudo pero no reacciona. No está muerto, sólo muy dormido. Mientras tanto, toda la gente se va yendo. Miro y ya no hay nadie en la avenida. Entonces veo que del otro lado surge una fila de catafalcos. Son unos seis, más o menos. Cruzo la avenida, camino hasta el último y descubro que detrás está la entrada del Cementerio Británico, donde acaba de terminar el oficio fúnebre en honor a Angélica. Me encuentro de nuevo con el grupo de jóvenes, y el de barba me confirma que el rito terminó. Un cura de otra secta que no es la católica, anglicano quizás, acaba de decir un discurso en memoria de Angélica. Salen señoras muy elegantes y las noto satisfechas, como reconfortadas. Lamento haberme perdido el discurso, porque hubiera sido un consuelo para mí (recién ahí noto mi tristeza), y pienso que mi ropa no está a la altura de las circunstancias porque es informal, para una cena de bodegón y no para un velatorio. Me quedo en el lugar sintiendo la energía piadosa y amable de la situación. Eso solo ya me calma un poco. Me acerco todo lo que puedo al cadáver de Angélica, que está en un rincón a mi derecha, pero antes de verla me despierto.
Angélica Gorodischer, la reina roja
Angélica Gorodischer, la escritora rosarina que murió este sábado, era una máquina de inventar historias que se proyectaría por casi un siglo. Escribía sin especular y sin hacer concesiones. Aunque recibió muchos no esperaba premios ni homenajes. Buscaba lectores.
Esa es la imagen que tengo y siempre tendré de Angélica Gorodischer. Su cabeza roja encendida e incendiada, su “preciosa cabellera” iluminando todo a su alrededor. Su inteligencia, su humor, su valentía, su humildad, su elegancia, como banderas del entusiasmo. Y, claro, su enorme talento. Ese don que la convirtió en una de las autoras más relevantes de la literatura fantástica del mundo. Un título que la incomodaba, pero al que estaba asociada irremediablemente después de la publicación de su gran libro: Kalpa Imperial en los ochenta.
Defendía así, con ese gesto de cuidado malestar, al resto de su obra tapizada de novelas y relatos magníficos. Era, además, su defensa de la imaginación sin límites. “¿Qué es la realidad? ¿Cómo va a ser la realidad lo que se ve? ¿Siempre hay sombras, otras cosas, algo más?”, desafiaba. Siguiendo ese razonamiento es posible imaginarla, lejos o cerca, en el cielo de los artistas o en la dimensión desconocida, seguramente del brazo de su amado “Goro”, el gran compañero de su vida. Si ese sitio de los deseos existe, tal vez, recibirá alguna queja de Ray Bradbury al que calificó de demasiado sentimental y “blandito”; brindará con Mary Shelley y se dará el gusto de charlar con su admirado Philip Dick.
En este momento triste, sus lectores de todo el mundo se abrazarán a sus libros (más de treinta) y lamentarán que haya cesado la irrupción permanente de sus criaturas. Los vecinos de Rosario sumarán un pesar particular, los más lúcidos sabrán que perdieron a un familiar. A una de las hechiceras de la tribu. Me permito imaginar una pena equiparable a la que generó la partida de Roberto Fontanarrosa. Ese tipo de tristeza que alcanza, incluso, a quienes nunca la leyeron, pero se la cruzaban en las calles de la ciudad, en algún bar, o la veían debatiendo en los medios de comunicación sobre temas de actualidad o reivindicando el feminismo o hablando de literatura y rogándoles a los padres para que les lean cuentos a sus hijos.
“Escribo por escribir”, decía ante la pregunta reiterada que le hacían en charlas y presentaciones. Difícil encontrar una definición más precisa de esa necesidad abrasadora que la acompañaba desde que era una niña. Antes le había pasado “la cosa más maravillosa de mi vida: aprendí a leer”. Y por leer se hizo escritora. Más tarde dio un paso más, se convirtió en una máquina de inventar historias que se proyectaría por casi un siglo. Escribía sin especular y sin hacer concesiones. Aunque recibió muchos no esperaba premios ni homenajes. Buscaba lectores. En 2017, en una charla que brindó en la Universidad de Cuyo al recibir el doctorado honoris causa, reveló su secreto: “contar cosas que no le pasaron nunca a gente que no existió jamás”.
Como dicen que ocurre con las estrellas y con los autores entrañables, la Reina Roja se apagó en el espacio temporal, pero seguirá brillando en el corazón y la memoria de sus lectores.
Entrevista de Pablo Feldman a Angélica Gorodischer
"Yo leo todo, hay que leer todo"
La escritora Angélica Gorodischer fue una de las invitadas del ciclo Aislados, en el año 2010, con la conducción de Pablo Feldman, que se emitía por Telefé.
Con más de 80 años, en esta entrevista la gran escritora, autora de Trafalgar, entre otros títulos inolvidables, habló de su amor por Philiph K. Dick y Jorge Luis Borges, y contó sobre sus amigas.
AMENAZAS
Denuncian el copamiento político de la Oficina de Investigaciones
Una declaración que es casi como una confesión
Uno de los testimonios en la causa contra Marcelo Sain dejó al desnudo una trama ubicada en el origen de la causa judicial que es un "lawfare a la santafesina".
Desde Santa Fe
Uno de los declarantes en la causa contra Marcelo Sain reveló cómo fue el pacto entre el jefe del Ministerio Público de la Acusación Jorge Baclini y el ex ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro para colonizar el Organismo de Investigaciones del MPA con militantes de la UCR. El analista Laureano Gabriel Brufal aportó la prueba en un sumario interno en el que admitió su pertenencia al “pullarismo” y dijo que él y sus colegas no llegaron al Organismo de un “repollo”, sino que su “génesis estaba dentro de la política”. “Los soldaditos de Pullaro”, los llamó el criminólogo Enrique Font al repasar el proceso de copamiento y politización del OI y se preguntó si esa estructura que entró “por la ventana que abrieron Baclini y Pullaro” es la misma que hoy está detrás de “las operetas y el lawfare a la santafesina contra Sain y su equipo”. La confesión de Brufal generó varias reacciones. “El MPA es una institución judicial cooptada por Pullaro y sometida a sus intereses políticos”. “La historia es mucho más oscura de lo que contaban”, advirtió HIJOS Rosario.
Al describir lo que llamó la “realidad”, Brufal dijo que los “analistas” del Organismo de Investigaciones del MPA accedieron a sus cargos desde el “palo civil, porque algunos, como en mi caso, venimos de la política. Otros vienen ya de una relación o de un trabajo previo en la Fiscalía, donde pasaron como practicantes. Esa es la realidad”, contó.
“Nuestra génesis estaba dentro de la política”, admitió Brufal. “Yo en su momento llego a la Fiscalía de Delitos Económicos y Complejos, que fue mi paso previo al Organismo (de Investigaciones), en agosto de 2016, por el pullarismo”.
“Después, cuando (el fiscal Adrián) Mac Cormack decide prescindir de mis servicios, paso al Organismo de Investigaciones. Esa es la realidad. Más de uno de los analistas tienen todos algún tipo de raíz política. En el caso de (su colega) Facundo (Bonboni), era amigo del diputado Juan Cruz Cándido”.
Esa es “la manera en que los analistas llegan” al Organismo de Investigaciones. “Si me preguntan, puedo decir de dónde viene cada uno. Por más que algunos quieran decir que vienen de un repollo, no, todos sabemos más o menos de dónde venimos”, ratificó.
“La realidad nuestra era que hasta que no fuimos personal técnico criminalista, éramos contratados del Ministerio de Seguridad. Le facturábamos todos los meses al Ministerio de Seguridad. Hasta que en un momento (el subdirector del Organismo), Víctor (Moloeznik) y la (jefa de Inteligencia Criminal de la Zona Sur), Débora (Cotichini) nos dicen: ‘Chicos está la posibilidad de que sean planta del Poder Judicial, a través de la ley del Organismo”. ¿Cómo era la operación? “Primero, tienen que pasar a la planta del Estado. La forma más fácil es que primero sean policías. Esto ya hablado entre Pullaro y Baclini”. Y después, pasar a la plantilla del Poder Judicial.
“En ese momento, éramos todos analistas, no había personal policial de seguridad en el Organismo, que era mucho más chico. Obviamente, todos dijimos que sí. El objetivo estaba en pasar al Poder Judicial. Bueno, anotamos nuestros nombres”.
-¿Dependían ustedes del Ministerio de Seguridad? –le preguntaron en el sumario.
-Yo, del Ministerio de Seguridad.
-Perfecto.
-Específicamente, yo dependía de la estructura policial de la Agencia de Investigación Criminal, la ex PDI -contestó.
-No tengo más preguntas –cerró el sumariante.
El criminólogo Enrique Font analizó los hechos en la escalada de la “degradación institucional” del MPA y el OI. “¿Saben por qué en Santa Fe tenemos los tremendos problemas de seguridad que tenemos?, se preguntó. Por políticos y funcionarios sucios como una papa que usaron la Fiscalía, el Ministerio de Seguridad y el Organismo de investigaciones, para:
“1. Darle empleo con estabilidad judicial a militantes radicales de su espacio, familiares y amigos. No importa si para eso llenaban de gente sin formación, experiencia y trayectoria la OI. O sea, arruinás un área clave del Estado para producir investigaciones e inteligencia criminal”.
“2. Al colonizar con inútiles partidarios endeudados un área clave del Estado los ‘jefes’ como Pullaro tienen a sus soldaditos y a capangas como Moloeznik (que empezó de soldadito) para garantizarse impunidad cuando ellos y sus amigos son investigados”.
“3. La colonización político partidarias con inútiles endeudados del MPA y de la OI también resulta esencial para hacer operetas pedorras como el caso de lawfare a la santafesina contra Sain y su equipo”.
“El problema adicional de todo esto es que tenés un MPA y un Organismo de Investigaciones absolutamente inservible para cumplir con sus funciones manifiestas y entonces la seguridad está como está en Santa Fe”.
Font recordó que la “colonización político partidaria” del MPA con “serviles, familiares y amigos" se remonta a su origen. "Por eso, tenemos la fiscalía que tenemos y las cosas están como están en la provincia. En la gestión de Antonio Bonfatti pasó lo mismo en Seguridad. Un ministro sin ninguna experiencia metió más de 90 militantes partidarios, familiares y amigos sin ninguna formación ni experiencia. ¡Así fue la gestión! Luego, se fueron al MPA, a la Defensoría del Pueblo y otros (asumieron como) jueces”.
Asi que ante “la situación de la seguridad” en la provincia, lo “mejor” sería “cuestionar a los responsables de la degradación institucional que nos llevó adonde estamos. Y no olvidar ni repetir estás prácticas. Porque las consecuencias son catastróficas”, concluyó.
Negociaciones por el presupuesto provincial 2022
Todos esperan la llamada del otro
Febrero ya empezó y las relaciones con la oposición que mandó la ley con media sanción a comisiones, siguen congeladas.
“Pelota contra el piso”. Con esa frase definió una alta fuente de la Casa Gris a Rosario/12 las negociaciones por el presupuesto provincial 2022, que fue derecho de vuelta a comisiones en Diputados después de recibir la media sanción del Senado. Los legisladores ya ingresaron en zona de desesperación: El presupuesto reconducido por el gobernador Omar Perotti con las partidas del año pasado, deja al funcionamiento de la Legislatura provincial sin el aumento de más del 55% que contemplaba el proyecto rechazado. Desde la oposición no quieren llamar al Ejecutivo y esperan ser convocados pero los días pasan rápido en este febrero que acaba de comenzar y por eso empieza a agitarse el fantasma de “una marcha de reclamo de presidentes comunales e intendentes que están ahogados financieramente”, exageró por estos días el senador radical Lisandro Enrico.
“Los fondos están llegando con normalidad a los municipios y comunas y, es más, se está asistiendo de manera especial a los que tienen algún problema específico”, aseguró la fuente consultada. Y agregó que la urgencia en realidad “es de los legisladores que tienen que funcionar con la plata del año pasado”.
El gobernador Perotti lo viene recordando hace rato: “El único presupuesto que tuvo mi gobierno fue el del 2021”, haciendo referencia a que el del 2020 lo dejó amañado según sus conveniencias el gobierno anterior y el de este año no pudo sortear la voluntad de la oposición que -según el diputado peronista Ricardo Olivera- actuó “en espejo con lo que pasó a nivel nacional” con el sonoro rechazo al proyecto que impulsó el presidente Alberto Fernández.
Lo que muchos opositores caracterizan como un “castigo” del gobierno por no haber votado el presupuesto provincial 2022; en el Ejecutivo lo tildan como algo normal. “Todas las reparticiones provinciales están funcionando con el presupuesto reconducido del año pasado al no contar con la ley correspondiente a este año”, explicaron desde Economía de manera técnica. Pero desde los sectores más vinculados a la política del gobierno aseguran que “el problema de los legisladores es que creen que a ellos -sin aprobar las partidas- les corresponde el aumento igual”.
Para el diputado socialista, Joaquín Blanco “hay que avanzar en un acuerdo razonable que complemente las expectativas del gobierno con las realidades de los municipios y las comunas, que también fueron a las urnas en noviembre y tienen un mandato ciudadano por escuchar”, según declaró a la prensa a fines de enero.
El otro líder opositor en la Cámara baja que habló fue Maximiliano Pullaro que también objetó el proyecto de presupuesto 2022 porque “dejaba en claro cómo se distribuye el presupuesto y, en segundo término, la vocación por la discrecionalidad de los fondos públicos por parte del gobernador. Por eso entendimos que el proyecto de Perotti debía seguir siendo evaluado” en las comisiones.
El gobierno provincial cree que esta es la excusa y que el planteo es directamente político y apunta a “tratar de debilitar al gobierno en su segunda etapa de mandato”, dijeron.
Por ahora, las relaciones están congeladas y desde el gobierno no tienen ningún apuro en acelerar las reuniones. “La oposición es la que entró en este juego y es en gran medida su responsabilidad tratar de encontrar los caminos de comunicación”, finalizó la fuente del gobierno provincial.
El funcionamiento del presupuesto reconducido de 2021 también es una sombra que se cierne sobre las paritarias con estatales y docentes que serán convocadas en los próximos días. Por eso, los dirigentes gremiales se encargaron de aclarar que "no es nuestro problema el tema del presupuesto, nosotros lo que vamos a ir a negociar es una recomposición salarial que pueda superar a la inflación y todo lo que ya perdimos", sostienen.
Fuente:Rosario12
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