Viaje al fascismo ucraniano
Por Guadi Calvo*., Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.
Junto a las fuerzas del Ejército ucraniano, que intentan resistir a la contraofensiva rusa, bien pertrechados por la OTAN y dirigidos por la inteligencia norteamericana y británica, combate un universo de organizaciones a las que lisa y llanamente pueden catalogarse de nazis, conformada esencialmente por elementos que pertenecieron a grupos de protección de la mafia ucraniana, carteles de trata, narcotráfico, contrabando y barras de diferentes clubs de fútbol como la del Spartak, Metalist Kharkiv o el Dynamo Kiev, que emergieron a la luz pública en el inició movimiento que a fines de 2013 terminarían pocos meses después con el gobierno del presidente Víctor Yanukovich, lo que se conoció como la Euromaidán o Revolución de la Dignidad. Golpe alentado desde Washington, Varsovia, Londres y París y financiados fundamentalmente por el oligarca Petró Poroshenko, quien se recompensaría meses después con la presidencia del país (2014-2019), y a quien sucedería Volodímir Zelensky, el nuevo superhéroe de occidente.
Desde febrero de 2014, a diferencia de los que había sido el gobierno de Yanukovich, tras la fachada democrática los dos gobiernos que se continuaron han tenidos rasgos comunes a pesar de su rencillas domésticas donde no han faltado denuncias como las de Zelensky hacia Poroshenko, como de traidor a la patria, más allá de esos detalles, ambos sicarios de la OTAN, han tenido las mismas políticas neoliberales, seguidismo a Washington, una desesperante aspiración por el ingreso a la Unión Europea y la OTAN y de rodearse de esos grupos supremacistas blancos y neonazis, por lo que algunos de sus dirigentes como Dimitro Yarosh, fundador y líder del movimiento nazi Pravy Sektor (Sector de derecha) nombrado en noviembre último “consejero del jefe de las fuerzas armadas ucranianas” quien prometió liderar la desrusificación de Ucrania, lo que no se estaría verificando. Al tiempo que otros connotados fascistas han alcanzado cargos y asesorías “técnicas en seguridad” en las cúpulas de los gobiernos, tanto con Poroshenko como con Zelensky, mientras que durante el gobierno de Oleksandr Turchínov (23 de febrero–7 de junio de 2014), fueron directamente “el gobierno”. Lo que deja claro el por qué y para muchos sorprende el término utilizado por el presidente ruso Vladimir Putin, “desnazificación” uno de los ejes del Kremlin, para iniciar su contraofensiva.
La guerra que desde 2014 Kiev, lleva contra las repúblicas de Donetsk y Lugansk, otro de esos ejes, han mantenido muy firme la alianza entre la política ucraniana post Euromaidán y estas bandas que no solo han convocado a toda la caterva fascista local, sino que se ha llamado a miles de supremacistas obviamente, de países “blancos” particularmente de Polonia, atraídos por la posibilidad de foguearse en una guerra verdadera como la que se libra en el Donbass y poder llevar dicho aprendizaje a sus países de origen, como algunos militantes de la norteamericana División Atomwaffen u Orden Nacional Socialistas formada en 2015.

Estos mismos elementos fascistas que pululan libremente por Europa y Estados Unidos, están siendo llamados por Zelensky, curiosamente judío, a pesar de muchos de sus parientes incluidos sus abuelos murieron en campos de concentración y que ocho millones de ucranianos hallan muertos a manos de los nazis. Lo que deja claro su pragmatismo sólo comparable al de los sionistas que hoy ocupan Palestina, y que no ha dudado en alinearse con aquellos devotos del Führer, que a lo largo del mundo blanco y no tanto, no han parado de atacar sinagogas, cementerios y entidades judías. Aunque tampoco los brigadistas del Azov, son muy respetuosos del ideario de Heinrich Himmler, ya que no han tenido ningún prurito al aceptar la financiación de otro untermenschen (subhumanos en alemán) el también judío y multimillonario Igor Kolomoisky, a la sazón también financista de Zelensky. Kolomoisky, ha utilizado sus contactos con los grupos nazis, para formar dos milicias propias los batallones Dnipro y Aidar, que además de utilizar como guardaespaldas utiliza para proteger sus múltiples emprendimientos en el país, particularmente en el área de gas.
A la luz del fuego de los combates en el Donbass y en un ridículo intento de conquistar Crimea, recuperada por Moscú en 2014, tras la instauración del régimen fascista de Kiev, emergieron organizaciones como el Batallón Azov, cuyo líder Andriy Biletsky diputado en el periodo 2014-2019, quien dice estar llamado a dirigir a “las razas blancas del mundo en una cruzada final contra los untermenschen liderados por los semitas”. El batallón que pasó a formar parte de la guardia nacional y que desde la contraofensiva ha intensificado sus acciones en el Donbass, donde sus milicianos, siguen asesinando civiles en el mejor de los casos, ya que se han especializado en torturas y crucifixiones, como lo han aprendido de sus camaradas wahabitas que lucharon por la “libertad” de Siria, por ejemplo. Se acaba de conocer que durante las últimas horas del sábado cinco, que milicianos del Azov demolieron un edificio de viviendas, en la que han quedado atrapadas bajo los escombros más de doscientas personas, en su mayoría mujeres y niños, ya que la mayoría de los hombres se encuentran en el frente de guerra contra el régimen de Zelensky.
Mientras se los han detectado también interrumpiendo el paso de civiles en los corredores humanitarios pautados entre Moscú y Kiev, en las ciudades de Mariupol, por donde tendrían que evacuarse 200 mil personas y Volnovaja donde transportes de civiles han sido también atacados.
Junto al Azov, cuya insignia es la wolfsangel inspirada en la heráldica alemana, que representa una trampa para lobos, en el resurgimiento del nazismo ucraniano, organizaciones como el ya mencionado Pravy Sektor, surgen a partir de 2014, alentados por los gobiernos democráticos el movimiento Svoboda (libertad) Patriotas de Ucrania, Tryzub por el tridente, de la bandera ucraniana que representa los tres elementos: aire, tierra y agua, la Asamblea Social-Nacional o la Asamblea Nacional de Ucrania, melancólicos de las formaciones de la Liga de los Nacionalistas Ucranianos de Stephan Bandera, del Ejército Insurgente Ucraniano y de la División Galizische de las Waffen SS. En la actualidad la mayoría de estos grupos han sido absorbidos por el Batallón Azov y el Pravy Sektor, los dos grandes bloques en que se divide el fascismo ucraniano. Que mediantes levas siguen incorporando “voluntarios” a sus filas, entrenados en el campo militar de Yávorov, por asesores norteamericanos y británicos en la provincia de Lvov junto a la frontera polaca, por donde han pasado miles de combatientes.
Si no puedes vencerlos, únete a ellos.
Si no puedes vencerlos, únete a ellos, parece ser uno de los principios de Zelenski, ya que a pocos meses de asumir en 2019, vistió la ciudad de Zolote, en cercanías del Donbass, donde la guerra ya llevaba ocho años, que ha provocado unos quince mil muertos, en su mayoría civiles de habla rusa.
Con este viaje Zelenski marcaría el destino de su gobierno, ya que su intensión habría sido persuadir a las bandas fascistas que operan en la región de aceptar de alguna manera un alto el fuego, lo que fue rechazado de pleno por las organizaciones paramilitares ucranianas una fuerza armada en sí mismas, que cuenta no solo con ramificaciones en las Fuerzas Armadas de Ucrania, sino con organizaciones gemelas del oeste europeo, por lo que Zelenski cambio de rumbo y decidió darles todo su apoyo legalizando de hecho el genocidio contra la población ruso hablante del Donbass y particularmente en Donetsk y Lugansk, de la que sin duda no dará cuenta en ningún tribunal internacional, al tiempo que casi se asegura el Premio Nobel de la Paz.
Entre las organizaciones con las que se reunió se encontraban representantes del Batallón Azov, el Pravy Sektor, Yehven Karas el líder de la banda, neonazi C14, el grupo que tomó el edificio de la Municipal de Kiev durante los disturbios de la Euromaidán, en 2014, anteriormente el ala juvenil del Partido Svoboda y perpetradores de varios progroms, contra la comunidad romaní o gitanos en Kiev.
En diciembre de 2021, Zelensky entregó el premio Héroe de Ucrania a uno de los más sanguinarios líderes del Pravy Sektor, Dmytro Kotsyubaylo, alias «Da Vinci», quien se jacta de alimentar a un lobo, al que tiene como mascota con niños de habla rusa, lo haga o no, el solo imaginarlo lo define.
Superado los diez días desde el inicio de la operación rusa, como lo esperaban Zelensky y sus socios neonazis, no se está produciendo la llegada de los miles de camaradas esperados para combatir al opresor “rojo”, quizás por el recuerdo de Stalingrado, los fascistas del mundo, prefieren evitar la batalla y esperar una mejor oportunidad.
*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.
Identidad e invasión
Por Henry Pacheco, Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.
La invasión de Ucrania por la Rusia de Putin la madrugada del 24 de febrero tendrá repercusiones en el equilibrio de fuerzas en Europa y también a nivel planetario. Ahora mismo la propaganda feroz por todas las partes implicadas genera una permanente cortina de humo por lo que estimamos que un relato sumario de los hechos desde 1991 a hoy y unas lógicas deducciones nos puede ayudar a disipar el humo. Veamos.
Ucrania se va a crear como estado independiente a raíz de la reunión que mantuvieron el 7 de diciembre de 1991 los presidentes de las repúblicas soviéticas de Rusia (Boris Yeltsin), Ucrania (Leonid Kravchuk) y Bielorrusia (Stanislav Shushkevich) en la residencia de Bieloviezh (situada en una zona boscosa de Bielorrusia cerca de la frontera con Polonia) acordando desmembrar la URSS y crear en su lugar una Comunidad de Estados Independientes (CEI). Todo ello sin comunicárselo al presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov. El 25 de diciembre Gorbachov, que ya ha perdido el control del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y del Estado, dimite como presidente de la URSS y con ello se oficializa el derrumbe del Estado soviético.
Estos tres personajes que forzaron la desmembración de la URSS eran altos cargos del PCUS. ¿Entonces por qué la desmembraron? Los tres pertenecían a la casta burocrática stalinista pero esta estaba dividida en fracciones nacionales y desmembrando la Unión Soviética consolidaban su poder nacional. Además, las diferentes fracciones nacionales de la casta burocrática querían pasar de usufructuarios de los bienes que administraban a ser propietarios de ellos.
Así, a partir del 25 diciembre de 1991 Ucrania pasó a ser un Estado independiente y, como en todas las demás ex repúblicas soviéticas y en todos los países de “socialismo real” se produjo el mayor robo de la Historia de propiedades del Estado que fueron repartidas entre las diversas partes de las fracciones nacionales de la burocracia y otras vendidas a precio de saldo a empresas extranjeras. Los que hicieron grandes negocios vendiendo bienes del Estado en el mercado internacional son los denominados “oligarcas”. Mientras esto ocurría con la parte alta de la casta burocrática (la nomenclatura) los sectores burocráticos ligados a las fuerzas de seguridad se convirtieron directamente en una mafia que controlaba la prostitución y el tráfico de armas y extorsionaba a los nuevos pequeños y medianos empresarios. Y todo esto en un clima de capitalismo salvaje donde la corrupción, la falta de derechos sociales y la pérdida real de los derechos de la mujer era el pan nuestro de cada día.
Acto seguido vino el tiempo del acople político a la nueva realidad de los integrantes de la ex nomenclatura y la mafia, dinámicamente interrelacionados. Los dos primeros presidentes pertenecían a la vieja burocracia stalinista, Leonid Kravchuk (1991-1994) y Leonid Kuchma (1991-2004). A finales de 2004 se dieron elecciones presidenciales que trajeron la puja entre dos candidatos, que en el esquema político han sido calificados como el pro-ruso (o azul) Víktor Yanukóvich y el pro-occidental (o naranja) Víktor Yúshenko. Ganó Yanukóvich pero como hubo denuncias de fraude electoral se repitieron las elecciones y esta vez venció Yúshenko, el líder de la Revolución Naranja que nada esencial cambió. El Partido de las Regiones de Yanukóvich ganó las elecciones legislativas de 2006 y el presidente Yúshenko le nombró primer ministro aunque a finales del año siguiente fue sustituido por Yuliva Timoshenko, que ya había ejercido previamente de jefa de gobierno. La propia Timoshenko y el propio Yanukóvich se enfrentaron en las presidenciales de 2010 y las ganó este último. Anotar que una particularidad de la vida política ucraniana fue que los oligarcas participaron directamente en la vida parlamentaria por lo que se dio en llamar a la cámara ucraniana “Parlamento monetizado” ya que de 450 diputados llegaron a ser 300 los poseedores de grandes fortunas.
El 22 de noviembre de 2013 empezaron grandes movilizaciones que tenían su epicentro político y mediático en la plaza Maidán de Kiev. Las causas fueron varias y varios los actores. Presiones de la UE y de Rusia, la corrupción y la represión. Un actor importante en las manifestaciones será la extrema derecha ucraniana que podemos calificar como la infantería política de los opositores al presidente pro-ruso Yanukóvich. A partir del 20 de febrero de 2014 las protestas derivaron en enfrentamientos violentos con muertos entre los manifestantes y la policía. El 22 de febrero el presidente Yanukóvich abandonó Kiev y fue sustituido por un presidente en funciones y un gobierno de transición hasta las próximas elecciones presidenciales. Yanukóvich y los suyos dijeron que había habido un golpe de estado, sus opositores afirmaron que había sido destituido por los deseos del pueblo. Estos hechos trajeron trascendentes efectos, la “balkanización” de Ucrania.
La creación de Ucrania como Estado independiente a partir de diciembre de 1991 también había traído la falta de respeto de los derechos de las minorías nacionales, la mayor de las cuales era la rusa. Un detalle ilustrativo, a pesar de que al menos un 24% de la población tendría la lengua rusa como el idioma materno y que la tasa de matrimonios mixtos era muy elevada el ruso no fue reconocido como lengua cooficial. La fractura se va a dar en Crimea y en el Donbás mientras en Odessa el Estado ucraniano la parará.
Crimea había pasado en 1954 de la federación Rusa a la federación de Ucrania por deseo de Jruschov para conmemorar la supuesta alianza de Ucrania y Rusia en el pasado histórico. En todo caso, Crimea seguía siendo de la URSS. El problema vino cuando la Unión Soviética se desmembró. Desmembrada la Unión Soviética, en mayo de 1992 Crimea declaró de manera unilateral su independencia pero Rusia no estaba en aquel momento en condiciones de recuperarla ya que estaba en plena guerra de Chechenia y esto lo aprovecho Ucrania que pisó el acelerador político y abolió el puesto de presidente de Crimea. Pero el problema seguía existiendo porque la población rusa era la mayoría, siendo los tártaros y los ucranianos las minorías más importantes. Cuando por efecto del Maidán se dio la huida forzada de Kiev del presidente pro-ruso Yanukóvich los acontecimientos se aceleraron. En febrero de 2014 grupos armados pro-rusos se hacen con el control del Parlamento de Crimea y de los aeropuertos de Sebastopol y Simferópol y tropas rusas entran en la península. El 16 de marzo se celebra el referéndum para integrarse en la federación de Rusia y al día siguiente el parlamento de Crimea declara la independencia y Rusia la reconoce como Estado soberano para al poco tiempo pasar Crimea a ser parte de la federación de Rusia.
En abril del 2014 los acontecimientos también se precipitan en las provincias orientales de Lugansk y de Donetsk donde milicias pro-rusas ocupan edificios públicos exigiendo medidas programáticas como la cooficialidad del ruso, el reconocimiento como territorios federados y la no entrada de Ucrania en la OTAN. En mayo, sin el beneplácito de Rusia, se celebran en Luganks y Donetsk sendos referendos en los que la población se decantaba por la separación de Ucrania constituyéndose como “repúblicas populares”. Si el gobierno de Kiev no había reaccionado ante los hechos de Crimea si lo hace ante la intención secesionista de Lugansk y Donetsk y comienza una guerra entre estas dos provincias y el Estado ucraniano que dura ya ocho años. En septiembre de 2014 se firmó el Tratado de Minsk pero su fracaso llevó a que se firmase el Tratado de Minsk II en febrero de 2015 al que tampoco acompaño el éxito de traer la paz. ya en el contexto de la pugna entre la Rusia de Putin y los EEUU y la UE por el papel de Ucrania en la zona, entrada sí o no en la OTAN, el Parlamento ruso le propondrá al presidente Putin el reconocimiento de Lugansk y Donetsk como repúblicas soberanas y este aceptará la propuesta.
El Primero de Mayo de 2014 en Odesa se da una gran manifestación que reclama un referéndum a favor de la federalización del Estado ucraniano y se instala un campamento anti-Maidán en el Campo Kulikovo, enfrente de la Casa de los Sindicatos. Al día siguiente, el 2 de mayo, una contramanifestación multitudinaria pro-Maidán ataca el campamento anti-Maidán y ante la avalancha los anti-Maidán entran en la Casa de los Sindicatos que es incendiada con cócteles molotov produciendo al menos 36 muertos y más de 200 heridos. En el ataque al campamento anti-Maidán y en el asalto a la Casa de los Sindicatos participaron neofascistas del grupo Pravi Sektor cuyo líder Dmitró Yárosh se convertirá en asesor del ejército ucraniano en abril de 2015.
El 25 de mayo de 2014 se celebran elecciones presidenciales en Ucrania y las gana holgadamente el oligarca pro-occidental y centralista Petró Poroshenko, el “rey del chocolate”. A estas alturas la vieja Ucrania ya está “balkanizada” lo que acrecienta el desarrollo del nacionalismo ucraniano anti-ruso y pro-Unión Europea. Por otra parte, el Estado ucraniano pasará a tener bajo su ala a formaciones de extrema derecha, neofascistas, útil infantería política, mientras que en julio ilegalizaba al Partido Comunista de Ucrania y se aprobaba retirar todos los monumentos comunistas. La corrupción, el impago de impuestos por grandes empresarios, la guerra en el Donbás y el acercamiento a la UE en detrimento de las relaciones con Rusia fueron la norma. Poroshenko saldrá en los “Panama Papers” y será investigado por la fiscalía ucrania por corrupción y otros delitos.
El 21 abril de 2019 el actor Volodímir Zelenski le gana la segunda vuelta de las elecciones presidenciales al oligarca Petró Poroshenko con una holgadísima mayoría, el 73%. Zelenski había encarnado en la ficción, entre otros papeles, el de un profesor de instituto que llega a presidente de la República. Este quehacer cinematográfico le hizo conocido y popular y la ficción se convirtió en realidad, lo que posiblemente demuestra el hartazgo popular con la política oficial. El nuevo y flamante presidente prometió acabar con la corrupción galopante y con la guerra con los separatistas del Donbás. No pudo hacer ni una cosa ni la otra. Lo que sí hizo Zelenski fue afirmar que consideraba obsoleto el Memorando de Budapest de 1994 por el que Ucrania renunció a tener armamento atómico y enfatizó la petición de entrar en la OTAN.
2021 y 2022 aceleración del fascismo
Las declaraciones de Zelenski hicieron saltar las alarmas en Moscú y el Kremlin pidió garantías a los Estados Unidos y a la Unión Europea de que Ucrania no iba a entrar en la OTAN. Los EEUU y la UE le dijeron al Kremlin que estaban dispuestos a tratar la seguridad en Europa con Rusia pero sin poder garantizar que Ucrania no fuese a entrar en la OTAN alegando que es un país soberano. Las conversaciones diplomáticas que vinieron a continuación fue un diálogo de sordos.
Para comprender adecuadamente la posición de las dos partes estratégicamente implicadas, los Estados Unidos y sus “socios” de la UE por una parte y Rusia por la otra, recuérdese que la OTAN, el brazo militar de los EEUU en Europa, tiene cercada a Rusia por la frontera de la parte europea, desde el Mar Báltico al Cáucaso pasando por el Mar Negro, y tan solo dos países sirven de tapón por la zona central de su frontera europea, Bielorrusia y Ucrania. Así, si Ucrania entrara en la OTAN supondría que Rusia la tendría a la puerta de casa, en su kilométrica frontera central europea.
La posibilidad de estrechar el cerco de la OTAN a Rusia era un paso que se sabía que no iba a sentar bien en el Kremlin pero la cuestión estaba en cuál iba a ser la reacción de Putin. ¿El gobierno de Biden quería sopesar lo que estaba dispuesto a hacer Putin o sencillamente lo provocaron para que invadiera Ucrania?
Al producirse la invasión de Ucrania los EEUU y la UE tomaron rápidamente medidas económicas muy duras con Rusia. ¿Las tenían preparadas de antemano? Entre las medidas económicas están desconectar a bancos rusos del sistema interbancario SWIFT y congelar los activos del Banco Central de Rusia e imposibilitarte que opere. También se congelan los activos de los oligarcas rusos en lo que sería un intento de presionar a Putin de manera directa, por arriba, e, inclusive, posibilitar un golpe de estado, algo más que difícil por el control del aparato estatal que tiene el presidente ruso, oficial del KGB en su día. Entre las medidas complementarias está el envío de armas a Ucrania tanto por parte de los EEUU como de la UE, esta las financiará con un fondo para la “paz” que destinará 450 millones de euros para material de combate y 50 millones para combustible. Además, Alemania, por ejemplo, enviará 1.000 misiles antitanque y 500 misiles tierra-aire y subirá el gasto militar hasta el 2% de su PIB. Otros Estados de la UE también enviarán directamente armas.
El envío de armas está claro que no va a cambiar el rumbo de la guerra dada la disparidad entre el ejército ruso y el ucraniano pero si puede alargar el conflicto, la destrucción y las muertes de soldados y población civil. ¿Un efecto colateral pensado en la dinámica de los EEUU y la UE en el juego de debilitar la Rusia de Putin?
No parece nada descabellado afirmar que la invasión de Ucrania por el ejército ruso no se hubiera producido si se hubiera aceptado la petición rusa de que los EEUU y/o la UE garantizasen que Ucrania no entraría en la OTAN. Si esto fuera así, sería lógico deducir que los Estados Unidos y sus “socios” de la UE querían forzar a que Rusia tomara una drástica acción que les permitiese justificar imponerle medidas económicas extremas para debilitarla ¿Pero los intereses de los EEUU y la UE son verdaderamente convergentes?
La Rusia de Putin es una potencia nuclear pero no un contrincante económico para los EEUU ya que según el FMI su PIB está tan solo en el puesto número12. Por otra parte, Rusia es una fuente de recursos energéticos, minerales y cerealísticos para la UE y un mercado para las empresas europeas y las medidas económico-financieras tomadas contra Rusia también dañarán económicamente a la UE. ¿Entonces la UE está objetivamente interesada en declararle la guerra económica a Rusia? Económicamente no tiene sentido tiene que haber otra causa. ¿Cuál? ¿Política? La Rusia de Putin no es una alternativa política para la ciudadanía de ninguno de los Estados que conforman la Unión Europea. ¿Entonces? Busquemos en otra parte, ¿no será que para los Estados Unidos la relación económica de la UE con Rusia puede terminar soldando una relación de interés mutuo que haga que el papel de los Estados Unidos en Europa disminuya?
La UE y Rusia están geográficamente en Eurasia, esto es, en el centro económico del mundo por capacidad de producción, recursos naturales y población. Pero no solo esto, Eurasia está directamente comunicada con África a través del Oriente Próximo y a tiro de piedra de Indonesia. Bien, que la UE se asiente en la propia Eurasia, es decir, en las relaciones económicas con Rusia y China, llevaría a que los Estados Unidos pasasen a ser un socio cada vez más lejano. Si los EEUU permiten que la UE consolide sus lazos económicos con Rusia y China los propios Estados Unidos están llamados a ser en un breve tiempo histórico sólo una potencia regional y no la primera potencia mundial. Si esta valoración es correcta ya tendríamos la causa estratégica por la que los EEUU quieren una guerra económica y financiera con Rusia: apartar a la UE de Rusia y China.
La jugada estratégica de los EEUU será, en el mejor de los casos, un retraso en su pérdida de liderazgo económico y político en el mundo. La guerra económica-financiera declarada a Rusia llevará a esta a estrechar los lazos económicos con China lo que impulsará más si cabe el propio desarrollo económico de China y, por lo tanto, su consolidación como primera potencia mundial. El tiempo de los EEUU como primera potencia económica del mundo está llegando a su fin. La merma de su capacidad económica supondrá la merma de su importancia política. Los Estados Unidos dejarán de ser un referente. En la Historia ningún imperio ha sido eterno y los EEUU no van a ser una excepción.
Pero si es lógico que EEUU juegue a ralentizar su pérdida de hegemonía lo que es difícilmente comprensible es el papel jugado por la UE. Esta crisis ha evidenciado que no hay ningún estadista europeo, sea jefe de Gobierno o presidente de Estado, que esté a la altura de las necesidades capitalistas de la propia UE. ¿Quién con dos dedos de frente hubiese querido la subida galopante de la inflación y la pérdida del mercado ruso para las empresas europeas por no apoyar que Ucrania fuese un país neutral? La subordinación de los políticos profesionales de la UE a los intereses estratégicos de los EEUU ha quedado tan rotundamente evidenciada que hasta cuesta creerla. Y esto sucede en plena caída del “sueño americano”, cuando ya nadie que tenga una básica cultura política ve a los Estados Unidos como un referente democrático dado su racismo estructural, el despido libre y la falta de asistencia sanitaria universal para su pueblo.
Hasta aquí no hemos metido a Zelenski en la ecuación, es porque no está. Zelenski no es más que un pobre peón del que se han aprovechado los Estados Unidos y la Unión Europea. A Ucrania los EEUU y la UE solo le están enviando armas pero no soldados. Ante las ardientes peticiones verbales de Zelenski para que Ucrania entre ya en la UE y la OTAN sólo recibe aplausos del cínico Parlamento Europeo y la propuesta de los EEUU de si quiere que lo evacuen a los Estados Unidos, lo que le posibilitaría a los gobernantes estadounidenses redondear la partida al tener al presidente elegido en su poder como una baza más de “legitimidad” en la lucha política con Rusia. Ucrania está sufriendo una invasión con todo lo que lleva de muerte, destrucción, éxodo y futuro incierto para la gran mayoría de su población y su presidente ha sido personalmente, en el mejor de los casos, un ingenuo, y en la realidad política un tonto útil.
La invasión de Ucrania por el ejército ruso se podía haber evitado pero los intereses estratégicos planetarios de los EEUU y los intereses estratégicos regionales de Rusia están para sus gobernantes por encima de las vidas de los soldados ucranianos y rusos y de la población civil ucraniana. Los efectos colaterales del proceder imperialista nunca han turbado el sueño de sus gobernantes. Pero cuando callen las armas y la propaganda de guerra pierda fuelle también los “líderes” de la “civilizada” UE tendrán que explicar por qué no se opusieron a los designios estadounidenses así como también tendrá que explicar el presidente ucraniano por qué metió a su pueblo en una lucha desigual.
El Ministerio ruso de Defensa anuncia
la destrucción casi total de la aviación
ucraniana apta para el combate
RT /Resumen Latinoamericano, 6 de marzo de 2022.
Desde la institución también precisan que informaron a los países vecinos que se declara inadmisible el uso de sus aeropuertos para ubicar aviones pertenecientes a Ucrania.
El Ministerio de Defensa de Rusia ha declarado este domingo que la mayor parte de la aviación ucraniana preparada para el combate quedó destruida en el marco de la operación especial militar rusa en el país.
«Entre ayer y lo que va del día, las Fuerzas Aéreas de Ucrania perdieron 11 aviones de combate y 2 helicópteros«, detalló el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Ígor Konashénkov. Asimismo, desde el Ministerio ruso confirmaron la destrucción del aeródromo de la ciudad ucraniana de Vínnytsia, en el centro-oeste de Ucrania. Se precisa que el ataque fue lanzado este 6 de marzo con armas de largo alcance.

Al mismo tiempo, desde el ministerio ruso anunciaron que las Fuerzas Armadas del país llevarán a cabo ataques contra las instalaciones de la industria militar de Ucrania con uso de armas de alta precisión. Se detalla que las fuerzas rusas avisaron de los ataques a los empleados de las empresas del sector.
Según el representante del ministerio ruso, la operación se lleva a cabo en el marco de la desmilitarización de Ucrania. Konashénkov también explicó que Kiev obliga a los empleados de dichas instalaciones a restaurar los equipos militares dañados para volver a desplegarlos en las zonas de combate.
Desde la institución también precisan que informaron a los países vecinos que se declara inadmisible el uso de sus aeropuertos para ubicar aviones pertenecientes a Ucrania. «Al mismo tiempo, tenemos conocimiento de aviones ucranianos reubicados a Rumanía y a otros países vecinos. Es importante señalar que el uso de la red de terminales aéreas de estos países para la ubicación de la aviación de combate ucraniana, en caso de ser posteriormente utilizada contra las Fuerzas Armadas de Rusia, podrá ser considerada como participación de estos Estados en el conflicto armado«, subrayó Konashénkov.
- El pasado 24 de febrero, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció «una operación militar especial para defender Donbass». En un mensaje especial a los ciudadanos rusos, el mandatario detalló que el objetivo del operativo es «proteger a las personas que han sido objeto de abusos y de genocidio por parte del régimen de Kiev durante ocho años».
- El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que las Fuerzas Armadas rusas apuntan a la infraestructura militar ucraniana y no atacan ni a las tropas rendidas ni a la población civil. El ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, subrayó que «las tropas rusas no ocupan el territorio ucraniano, hacen todo lo posible para salvar vidas y garantizar la seguridad de los civiles».


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