El voto en blanco es una gran mentira
Por Ignacio Martínez. Resumen Latinoamericano, 17 de marzo de 2022.
Como es sabido, en el Referéndum se someten a votación 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) aprobada en julio de 2020 por el oficialismo que nos gobierna.
El voto, como también sabemos, es secreto y obligatorio para todos los que estamos inscriptos en el Registro Electoral, que tengan 18 años de edad o los cumplan el 27 de marzo de 2022 inclusive.
Votan por el SI, con la papeleta rosada, aquellos que quieran derogar los 135 artículos de la LUC y por el NO, con la papeleta celeste, aquellos que quieran mantenerlos.
Hasta aquí todo claro. Veamos más detalles.
El SI a la derogación de los 135 artículos de la LUC, es decir, la papeleta rosada, deberá obtener más de la mitad de los votos válidos. Esto quiere decir que le deberá ganar a los votos por el NO y los votos en Blanco juntos, porque los votos en Blanco también se consideran válidos. Te explico con un ejemplo. Si el NO, (papeleta celeste) tiene 5 votos, el SÍ gana con 6 votos (papeleta rosada). Pero si el voto del NO tiene 5 y hay, además, 2 en Blanco, es decir, suman 7, el SÍ deberá tener 8 votos para ganar.
El voto en Blanco, entonces, termina siempre ayudando al NO. Ojo con esto. ¿Se entiende? Con el voto en Blanco no protesta nadie ni marca ningún perfil ni expresa descontento alguno. Lisa y llanamente es un NO encubierto y beneficia al NO.
Un voto en blanco es, por ejemplo, un sobre vacío o con algún objeto extraño SIN NINGUNA PAPELETA.
El voto anulado no va ni para un lado ni para otro. Se desecha. En buen romance no sirve para nada.
Un voto se anula si tiene una boleta de cada una, Sí y No; o por meter tres o más papeletas de la misma; o con papeletas rotas, escritas o manchadas. Una papeleta y un objeto extraño en el mismo sobre también se anula.
Hay que acordarse de consultar el Padrón electoral para ver dónde se vota y hay que entender que, por ejemplo, esa comisión que llama a votar en Blanco, en realidad está llamando a ayudar al NO, a votar por el NO. Además, bien sabemos que todos los convocantes de esa comisión son partidarios de la LUC y del gobierno.
Votar por el SÍ es quitar de la LUC sus peores aristas, es desenmascarar las pérfidas y confusas redacciones que, en realidad, esconden objetivos miserables que perjudican a las grandes mayorías del país y benefician a un puñadito de “mallas oro”.
Votar por el NO, legitimando toda la LUC, es avalar la destrucción que se está haciendo de los avances logrados en los períodos anteriores en cuestiones sociales, educativas y financieras. ¡Hasta en seguridad! donde hoy, como ya hemos dicho, el propio ministro hace afirmaciones que ya había hecho Bonomi, reconoce dificultades que se anunciaron en el gobierno anterior y, lamentablemente, poco y nada se está haciendo, por ejemplo, en las cárceles, uno de los principales ámbitos a abordar para reinsertar y educar al infractor, y aportar sensiblemente a terminar con la delincuencia.
Dime con quién andas y te diré quién eres. Bastaría ver quienes impulsan el NO, sus riquezas, sus vínculos, sus edulcorados apellidos y compararlos con los que impulsamos el SÍ, gente de los más diversos sectores populares, trabajadores, estudiantes, jubilados, pequeños y medianos productores, feriantes, amas de casa, policías, profesionales, cooperativists, que no estamos dispuestos a que nos arrebaten lo conquistado y nos vuelvan a retrasar la construcción de un Uruguay donde los más infelices sean los más privilegiados.
Fuente;SemanarioVoces.
Hay policías que meten miedo
Por Alberto Grille. Resumen Latinoamericano, 17 de marzo de 2022.
Cualquier observador lo percibe. A Lacalle le entró el chucho y camina al borde de la Constitución y la ley. Los abusos de la Policía se han convertido en un auténtico dolor de cabeza para el presidente y ya no quedan dudas de que al gobierno, en el tema de la seguridad, se le pinchó el globo.
A 15 días del plebiscito, los excesos que su ministro no puede frenar son el talón de Aquiles de la ley madre del gobierno, y de no ser por la complicidad de los medios de comunicación, a esta altura bien podría ser un auténtico escándalo nacional.
Que el director nacional de la Policía, Diego Fernández, haya tenido que pedir a los jefes de la fuerza de todos los departamentos del país que «paren un poco la mano hasta el 27 de marzo» para evitar las situaciones de abuso policial que se multiplicaron en los últimos días demuestra la gravedad del asunto.
La cruda revelación del jerarca no solo admite que hay excesos y atropellos de las fuerzas de seguridad, sino que deja claro que estos se pueden frenar o acelerar a voluntad, por razones políticas.
¿Qué pasaría si no estuviéramos a dos semanas de una nueva elección? ¿Se hubiesen seguido tolerando los abusos solo para respaldar a la Policía y ganarse su apoyo, como sucedió hasta ahora? ¿O será que la situación se les está yendo de las manos y ya no la pueden frenar? La ineptitud del ministro del Interior no puede ser una excusa ni se puede seguir ordeñando el prestigio de Larrañaga porque Larrañaga, lamentablemente, ya murió.
Cualquier de las opciones es igualmente alarmante. Es sabido en círculos políticos que la seguidilla de denuncias de los últimos días acabó con la paciencia que Lacalle Pou le tiene a Luis Alberto Heber y lo conminó a que pare esto «como sea», antes de que termine afectando la campaña por el No.
Lacalle teme que el tan obstinado mensaje de respaldar a la Policía acabe convirtiéndose en un boomerang para su propio gobierno.
La orden llegó clara y fuerte y este mismo viernes el ministro se reunirá con los jefes y directores departamentales en Canelones para anunciarles que no tolerará ni un caso más que pueda afectar la imagen del gobierno antes del plebiscito.
La noticia no la estamos inventando nosotros, se filtró esta semana de la propia interna del gobierno y fue dada a conocer por varios medios, sin que nadie haya salido a desmentirla.
-Escuchá Luis- le dijo al presidente uno de sus más cercanos colaboradores-, esto de que violen a una muchacha adentro de un patrullero no lo arreglamos con nada. -Semejante atropello le cuesta el cargo a cualquier ministro.
La cantidad de casos que saltaron en los últimos días puso en alerta al Ejecutivo y expuso al ministro, que en cada conferencia de prensa tiene que salir a explicar las graves denuncias por abuso físico o sexual contra policías.
En realidad, Heber la sacó muy barata, porque la autocensura de cierta prensa, más preocupada por cuidar la imagen de Lacalle Pou que por decir la verdad, permitió que los hechos pasaran casi inadvertidos por la opinión pública.
Que tres policías hayan sido denunciados por violación de dos mujeres en un móvil policial y que la Justicia haya encontrado elementos para disponer 180 días de prisión preventiva a los imputados, desnuda una situación alarmante que, en otra época, hubiese generado horas de escándalo en las pantallas de los noticieros de televisión y los programas de la tarde.
Es verdad que no se puede meter a todos en una misma bolsa, pero tampoco barrer bajo la alfombra y permitir que unos cuantos malos policías terminen afectando la imagen de la institución encargada de velar por el orden público.
Y este no fue el único caso, hubo varios más. Esta semana se denunció a cinco policías de la Guardia Republicana por abuso sexual. Los acusados son cuatro hombres y una mujer y, según trascendió, la víctima sería la hija de un comisario.
Hace pocos días, una denuncia por violación múltiple, ocurrida en Cordón, generó un profundo estrépito social, y no se hablaba de otra cosa en el país, a tal punto que el propio presidente de la República salió a repudiar el hecho. Sin embargo, estas dos denuncias contra policías en servicio pasaron sin pena ni gloria y no hubo ningún repudio oficial.
Adivinen: ¿será porque ocurrieron en barrios considerados marginales? ¿O porque afectan la imagen del gobierno pocos días antes del plebiscito contra la LUC?
¿O será acaso que los abusos son siempre contra los más pobres, que no tienen la oportunidad de protestar, reclamar ni defenderse a partir de una ley que mete preso al primero que mire mal a un uniformado?
Es lo que les sucedió a dos jóvenes que viajaban en una motocicleta y, por protestar por una multa que consideraban injusta, fueron apaleados, agraviados e insultados de la peor manera por dos policías a plena luz del día.
Si alguien no hubiese filmado ese momento con su celular, y el video de un minuto y medio no hubiese sido visto por miles de personas, nadie se hubiese enterado, y todo pasaba como un procedimiento policial más. Por suerte, los videos son más justos con los pobres y acaban mostrando lo que otros ocultan.
El colmo fue el domingo pasado en que dos policías y un patrullero retiraron a una anciana de 83 años de la calle Agraciada porque mostraba una bandera rosada a una caravana de 500 caballos y 100 autos que apoyaban la opción del No en el referéndum.
No se trata de que paguen buenos por malos, porque es obvio que son más los policías que honran su uniforme. Pero los que abusan de su poder y apelan a la violencia sobre los más débiles deben pagar el precio de sus acciones sin importar que tengamos las elecciones a la vuelta de la esquina.
Para eso está la Justicia, para juzgar y dar a cada uno lo suyo, con los ojos vendados para no mirar el barrio del que vienen la víctima y el victimario, ni su clase social, ni su edad o si lleva o no lleva uniforme.
Ni para atender los requerimientos ni las presiones de un Ministro irrespetuoso que se pasa de listo sin reparar que para decir pavadas es mejor callarse.
Por eso es un poder independiente del Estado, porque no puede recibir presiones de otros poderes ni ser fiel a la estrategia política de un gobierno que le pide a la Policía que «pare la mano» hasta que pasen las elecciones.
No es un buen mensaje para una sociedad convencida de que todos somos iguales ante la ley que un ministro del Interior se presente en una ciudad donde se está juzgando a dos policías por abuso de funciones por la muerte de un joven de 20 años y diga que «no entiende la formalización» ordenada por la Justicia, y asegure, como si fuera juez, que la Policía «actuó muy bien» y no hay nada que reprocharle.
Tampoco es bueno que el presidente de la República salga a respaldar los dichos de su ministro porque está avalando una postura que atenta contra la separación de poderes, como bien reclamó la Asociación de Magistrados del Uruguay.
Y porque una persona murió, y hay una familia esperando que se haga justicia, sin ningún tipo de presión.
Santiago Cor tenía 20 años y era perseguido por la Policía por el fuerte ruido que hacía el caño de escape de su motocicleta.
En su enloquecida fuga, murió al chocar contra un árbol. No era un ladrón, no había matado a nadie, ni era un convicto huyendo de una cárcel. Su único delito fue no obedecer una voz de alto, tal vez por miedo a correr la misma suerte de otros jóvenes que sí se detuvieron.
Hay que parar esto, no podemos tenerle miedo a la Policía ni sospechar que si subimos al patrullero, nos pueden esperar un par de degenerados para violarnos.
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
Fuente:CarasyCaretas.
Comisión del SI en Buenos Aires:
“El 27 de marzo podemos coronar
una de las grandes hazañas del
pueblo uruguayo 
Resumen Latinoamericano, 17 de marzo de 2022.
Este miércoles se realizó el acto “Uruguayos por el Sí en Argentina” con el objetivo de derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), convocado por los Comités del FA en ese país, en el local de la Asociación de Trabajadores del estado (ATE), con la presencia de José Olivera, coordinador de la Comisión Nacional, Rafael Michelini, exsenador integrante del Frente Amplio en la Comisión y el apoyo de las centrales sindicales argentinas.
El domingo 27 de marzo la ciudadanía uruguaya deberá votar en el referéndum, gracias a la gesta ciudadana de presentar más de 800.000 firmas para alcanzar. El Sí busca la derogación de 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), una norma regresiva de los derechos sociales e individuales y que además impone un paquete de ajuste fiscal.
La LUC representa pérdida de derechos adquiridos, ya que reduce la presencia estatal, debilita el rol de las empresas públicas, restringe del derecho de huelga, impide el acceso a la tierra, mercantiliza la educación pública, precariza el derecho a la vivienda, fragiliza los derechos de la niñez y adolescencia, y da carta blanca a la represión por parte de las fuerzas de seguridad.
Cabe destacar que la mayor colectividad uruguaya fuera del país reside en la Argentina. De allí la importancia de este encuentro para impulsar que puedan «cruzar el charco» y ejercer así el derecho ciudadano al voto.
«Agradecer a la CTA-Autónoma y a la CTA-T por el esfuerzo y la solidaridad, podrían estar con sus familias en este momento y sin embargo están acá. Es bueno reconocer cuando hay una mano solidaria con las causas justas. Con Argentina pasamos las mismas desventuras: fuimos perseguidos, desaparecidos, torturados, exiliados, hay una historia en común, profunda, que nos hermana. El agradecimiento es gigantesco», expresó Rafael Michelini.
«Tenemos confianza plena en el pueblo uruguayo para conducirnos a una victoria indiscutida porque esta iniciativa ciudadana hubo que construirla en momentos muy complejos y difíciles porque veníamos de una derrota en noviembre de 2019 ante una coalición cuya llave de gobernabilidad la tiene un partido militar, que cuestionó los derechos que se habían alcanzado en los gobiernos frenteamplistas y con un ataque permanente al campo popular», reseñó José Olivera, presidente de la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (FeNaPES-PITCNT).
Olivera sostuvo que «hubo que poner mucho coraje para rearticular el campo popular que venía golpeado y para la campaña contra la LUC se juntaron Frente Amplio, el PIT-CNT, organizaciones sociales, feministas, estudiantiles y fuimos construyendo una base de consenso y decisión estratégica que coronamos el 8 de julio». Y agregó: «Lo qué se está debatiendo es que modelo de sociedad queremos construir hacia adelante. Por eso estamos convencidos: el pueblo ha tomado para sí el enorme desafío de terminar de construir una hazaña, eriza la piel ese pueblo protagonista y ustedes son parte de esto».
El dirigente sindical señaló que «nadie puede asegurar que la victoria será fácil, estamos en camino de construirla, tenemos posibilidades, se nota en el nerviosismo del gobierno a tal punto que no se atreven de hacer un debate. Son importantes todos los esfuerzos que se puedan hacer desde aquí para que el 27 de marzo estén votando. Necesitamos miles que crucen el charco para terminar de asegurar la victoria y construir una de las grandes hazañas del pueblo uruguayo».
El exsenador y vicepresidente de la Internacional Socialista, Rafael Michelini, rememoró que «el 29 de diciembre de 2021 presentamos cinco firmas y el 8 de julio una enorme movilización ciudadana, con 40 organizaciones, más una pandemia de por medio, llevamos 800.000 firmas, esto equivale a presentar 8 millones de firmas en Argentina o 50 millones en Brasil».
«Ese día rompimos el cerco mediático, pero ese mismo día una encuestadora le dio al No para mantener la ley un 48% y al Sí para la derogación un 31%. Ahí redoblamos la lucha, la última encuesta de la misma empresa le da 35% al No y 34% al Sí con un 28% de indecisos. Por eso les pido que hagan el máximo esfuerzo para que viajen a votar y a los argentinos todo lo que puedan para dar una mano para que esa uruguaya, ese uruguayo con credencial, viaje. Tengo la esperanza de una gran victoria. No hay nada más lindo que un pueblo que se empodera», arengó Michelini.
Posteriormente, el secretario adjunto de la CTA-A y secretario general de ATE dijo: «Esta casa es la casa del pueblo uruguayo, del PIT-CNT, del Frente Amplio y de las organizaciones del pueblo uruguayo para construir la Patria Grande. Este encuentro nos llena de orgullo, satisfacción y compromiso para poder hacer realidad esta victoria. Estamos confiados, así como se hizo la epopeya de la recolección de firmas, estamos seguros que viajarán miles para emitir el voto y coronar otra gesta».
También participaron del encuentro el secretario de relaciones internacionales de la CTA-A, Adolfo Aguirre; el dirigente del PIT-CNT, Héctor Castellanos; el secretario gremial de la CTA-A Buenos Aires, Carlos Díaz; el director de relaciones internacionales de la CTA-T, Andrés Larisgoitía, y su par de la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA-CTA), Eduardo Pereyra.
Foto: CTA / @dicoluciano
Fuente: UyPress – Agencia Uruguaya de Noticias
Los pobres también existen
Por Alberto Grille. Resumen Latinoamericano, 18 de marzo de 2022.
El lector de esta columna es empleado o empleada de una tienda, periodista, productor rural, empresario pequeño o mediano, jubilada, obrero metalúrgico, investigador, pensionista, cocinero, enfermera, médico, policía, empleada doméstica, peón de estancia o milico.
Tal vez votó al frente Amplio en las elecciones pasadas y quizás estaba cansado y resolvió cambiar y votar a Luis Lacalle Pou.
Este último era el uruguayo que esperaba vivir mejor, creyó en las promesas y en la locuacidad de un candidato enérgico, más joven y desenvuelto y se convenció de que estaría más seguro, sus ingresos iban a aumentar, se rebajarían los impuestos, los combustibles o sus aportes a la seguridad social.
Había elecciones en octubre, fue un domingo y votó, dudó un poco y el último domingo de noviembre, lo votó de nuevo.
Pasaron dos años y ya el lector o la lectora tuvieron tiempo para reflexionar un poco más
Hoy, a escasos 9 días de la consulta electoral sobre la LUC, quisiéramos hacer algunas preguntas para que estas nos ayuden a decidir qué votar.
¿El lector está mejor con este gobierno?
¿Paga menos alquiler?, ¿le cobran menos cuando va a la feria, al almacén o al supermercado?, ¿le rebajaron los impuestos?
¿Le regalan la garrafa del supergás?, ¿le disminuyó el precio de la nafta?, ¿cayó el del gasoil?
¿Le descontaron la tarifa del colegio?, ¿la patente?, ¿le bajaron lo que paga de alquiler?, ¿bajó el azúcar, la harina o la yerba?
¿Le bajó la carne?, ¿los huevos, la leche, los tomates, el aceite de girasol, el café, el pan?
¿No hay más tickets en la mutualista?, ¿le regalan los medicamentos como prometió el hoy senador Juan Sartori?
¿Debe menos en la tarjeta de crédito?, ¿le cobran menos intereses?, ¿le sobra la plata a fin de mes?
Ni ahí. Nada de eso. Ninguna de estas cosas ha pasado en estos dos años en que gobierna Lacalle Pou.
Le dijeron que todo iba a cambiar. Que al menos no iba a haber más aumentos y tarifazos. Que Lacalle iba a poner el país patas para arriba y todo está para peor.
Lo cierto es que yo estoy igual a quien lee estas palabras.
Al lector, ¿le parece que tiene más libertad?, ¿antes de que gobernaran los blancos y sus socios, escuchaba de abusos policiales?, ¿había oído que hubiera represión en las calles o que la Policía te golpeara sin motivo?
¿Tenía menos libertades?, ¿no podía opinar?, ¿cerraban diarios o radios?, ¿lo echaban del trabajo o del liceo por pensar distinto?
¿Ahora puede dejar la puerta de la casa abierta?, ¿se olvidó de usar llave o dejó de poner rejas?, ¿sus hijos juegan en la calle o los puede dejar ir solos a la escuela?
¿Apareció alguno de los compatriotas desaparecidos durante la dictadura?
Yo no veo que estemos mejor, ni veo que no haya aumentos, ni que haya más seguridad, ni más libertad ni los uruguayos estamos más felices
¿Tal vez no estamos mejor pero se hicieron grandes obras?
Muchos gobiernos hicieron obra. Hasta los militares hicieron los accesos a Montevideo del lado oeste y el Fondo Nacional de Recursos, Sanguinetti, hizo la Torre de Antel, Tabaré hizo el Auditorio del Sodre, la Torre Ejecutiva, la Perimetral, el Antel Arena, el puente del Río Santa Lucía y el nuevo Aeropuerto de Carrasco, Mujica promovió la instalación de la fibra óptica y el cambio de la matriz energética y las UTEC.
Pepe además amplió derechos, impulsó el matrimonio igualitario, la igualdad de género, los derechos de homosexuales y transexuales, la Ley de interrupción voluntaria del embarazo; Tabaré, la reforma sanitaria y la reforma fiscal.
Este gobierno es malo, malísimo. Es puro globo porque aún no hizo nada.
¿Alguien recuerda qué hizo este gobierno que quede para generaciones futuras?
Por ahora, nada.
Subió los combustibles, no una sino siete veces, redujo los salarios y las jubilaciones, achicó las prestaciones del Mides, los salarios de los funcionario públicos, incluyendo policías y soldados, redujo la participación de los profesores y maestros en los organismos de enseñanza, sustituyó buenos policías por malos policías… y aprobó la LUC.
Ya llevan dos años y faltan tres de gobierno.
El primero no hizo nada porque iban a hacer auditorías para develar la corrupción del gobierno anterior y porque lo sorprendió la covid; el segundo año no hicieron nada porque los despertó la segunda ola de la pandemia; ahora no harán gran cosa por la guerra que estalló en Europa.
El mayor logro por el que se ufana el gobierno es haber vacunado a la población.
Todos los gobiernos, blancos, colorados y frenteamplistas, incluyendo a los deplorables gobiernos de la dictadura, al menos desde que yo nací, vacunaron a toda la población.
Hace tres cuartos de siglo que me vacunaron todos los gobiernos, no solo en sentido figurado, sino en sentido literal.
Nos vacunaron a mí y a todos mis contemporáneos contra la tuberculosis, la tos convulsa, la fiebre tifoidea, la viruela, la poliomelitis, el sarampión, la gripe, la meningitis y el tétanos.
Esto se veía siempre como un hecho natural, casi obligatorio y necesario.
No hay niño que no esté vacunado contra las enfermedades transmisibles que tienen vacunas.
Ningún gobierno se vanaglorió de haber comprado vacunas y vacunado a la población objetivo.
A decir verdad, tampoco a ningún gobierno uruguayo se le murieron en una epidemia más de 7.000 uruguayos ni ningún ministro se refirió a sus compatriotas diciendo que “algunos se murieron”.
Tal vez conviene recordar que en la guerra de Ucrania, que tanto nos conmueve y que constituye una verdadera tragedia -según consigna las Naciones Unidas-, se cuentan hasta el día de hoy 568 civiles muertos.
El próximo año el gobierno espera su mejor año, en el que se promete recuperar los salarios, suprimir el IASS y bajar el impuesto a la renta. Eso, si los números lo permiten.
2023 será el de las promesas incumplidas y el siguiente año comienza la campaña electoral y el Presidente deberá encontrar un heredero. El último año, Lacalle Pou no encontrará un conserje que le sirva un café.
Ya está. Bobeando y bobeando se le fue el tiempo y no hay ni necesidad de poner palos en la rueda.
La gente quisiera un gobierno exitoso, en que todos vivieran mejor. El que lee estas líneas, el obrero, el jubilado, el colono, el doctor y la enfermera están amargados y no tienen mucha esperanza en que se cumplan ni 10% de las promesas que Pompita hizo en la campaña electoral, instancia en la que prometió bajar impuestos y no subir más los combustibles, en la que se comprometió a que nuestra vida sería mejor, que el país iba a estar más integrado, recibiría importantes inversiones, mejoraría la inserción comercial, crearía puestos de trabajo y transformaría la educación.
Y no hizo nada, nada de nada. Me rompo la cabeza pensando qué hizo y no se me ocurre nada.
Podría parecer curioso, pero todo tiene una explicación. El lector está amargado, pero las cámaras empresariales no.
La Cámara de Comercio, la Federación Rural y la Asociación Rural, la Cámara de Industria, las empresas agroexportadoras, la Asociación de Diarios y los canales privados de televisión están de fiesta. Lo mismo la Confederación de Gremiales Empresariales.
Los ganaderos, los exportadores de granos, las transnacionales que producen la celulosa, los bancos, los vendedores de maquinaria agrícola, los frigoríficos, los propietarios de grandes extensiones de tierra, las grandes empresas de la construcción, la están juntando a paladas.
Mientras el lector no llega a fin de mes, los depósitos en el sistema financiero de los más ricos se incrementan en muchos miles de millones de dólares.
Tenemos una oportunidad de poner freno a esto el próximo domingo, no para que hagan alguna obra porque ya no van a hacer nada, tampoco poner palos en la rueda porque los palos se los ponen ellos solos.
Al menos para que no sigan gobernando para los malla oro, para que no desalojen a nadie por deber tres días el alquiler, para que no sigan sancionando a los profesores, para que malos policías no te sigan prepoteando en la calle, para que no les den pasaportes a los narcotraficantes, para que el presidente no siga pavoneándose como si fuera el rey del mundo, para que alguien se acuerde de que, al menos mientras cuentan los votos rosados, los pobres también existen.
Fuente: CarasyCaretas.
Personajes, dirigentes y personas
Por Esteban Valenti. Resumen Latinoamericano, 18 de marzo de 2022.
Las redes han permitido cosas muy buenas y también de las otras. La peor de todas es la falsificación de personas, gente que no firma sus mensajes, sus comentarios debajo de columnas y se atreve a decir cosas que solo de esa manera diría, porque son cobardes a la enésima potencia.
Fomentar la cobardía en el intercambio de opiniones es una de las cosas más detestables, porque los ideales y las opiniones tienen valor en buena medida porque expresan a una persona, con su identidad, su historia, su coraje y también sus limitaciones y cobardías.
A ello se debe agregar los trolls, algunos muy fáciles de identificar, porque además de encubrirse con nombres de fantasía, tienen muy pocos seguidores, solo agreden y no aportan nunca argumentos y hace poco que están en una red. En esta campaña electoral, ha sido un vergel de trolls organizados. «Gratis».
Yo en general, y a pesar de los consejos de mis amigos, no los borro, porque me sirven para hacer un control y tenderles algunas celadas para que se descubran en toda su magnífica cobardía mercantil.
Después están los que acusan a los demás de inventar personajes, en mi caso se han ensañado con un obrero de la construcción, nacido en un predio de Colonización en Soriano, que tiene un campito en Canelón Chico y que desde hace muchos meses, mucho antes de iniciarse la campaña, hacía videos en Facebook y tiene más de 10.000 seguidores en esta red. Los tiene locos a los partidarios del NO, porque ellos saben leer las cifras y ven que cada video del paisano de Canelones tiene decenas de miles de impresiones y seguidores y visualizaciones. Todos datos que nadie puede manipular.
El colmo es que el senador Manini Rios en un acto dijo «ponen un gaucho que no es gaucho y ponen un cura que parece que no es cura». Ya estamos llegando a las cumbres del ridículo.
Ellos se consideran los dueños del campo y la campaña, los únicos que pueden imponer la forma de llevar un caballo, seguramente criollo de pura raza, exhibiendo asimismo manos y vestimentas que han visto las tareas de campo pasar a cientos de kilómetros de distancia. Por eso están feroces con el paisano, que además se las canta poniendo la cara, sin ocultarse.
Insisten tanto con la identidad del paisano, pero ni una sola vez contradijeron sus argumentos, ni sobre la suba de los combustibles y su impacto en la vida de la gente de pueblo, ni en que si la reforma de las jubilaciones fuera buena para las mayorías, la habrían presentado antes del referéndum, ni una cantidad de argumentos concretos.
Además el paisano recorre el país todos los fines de semana y se atreve a reunirse en pueblos pequeños donde los blancos consideran que son su feudo. ¡Que atrevido!
Otra que ha sido un aporte impresionante, ha sido Selene que desde hace largo tiempo publica sus videos en Tik Tok y argumenta, estudia los temas, utiliza recursos técnicos que me asombran y es muy convincente. No hace publicidad, argumenta con gracia y sutileza y eso duele y gusta.
El Monseñor que hizo sus declaraciones en un acto organizado por la Comisión Nacional por el SI en el Palacio Legislativo, es un nuevo blanco de los feroces defensores del NO. Nunca dijo que era de la Iglesia Católica Romana, aclaró desde el principio que era de la iglesia Católica Antigua y aportó su visión. Y parece que hay que hacerle un examen de pureza religiosa y política, sino queda descalificado. Hacen el ridículo. Lean… https://www.blogger.com/profile/08046081590329440158
El colmo fue cuando encarcelaron a la Pantera Rosa. Quedará para la historia de la superficialidad política. Un solo dato, la campaña por la liberación de la pantera rosa, tuvo más de un millón y medio de contactos…
Cualquiera que siguió los diversos debates que se dieron en los medios, habrá visto un rasgo absoluto y totalmente común en todos los partidarios del NO, es tratar de pegar el SI al Frente Amplio, porque lo que necesitan y quieren a toda costa es que la campaña sea entre partidos, de lo contrario se les rompe el esquema y se le evaporan las ideas.
No pueden aceptar que antes, durante la recolección de firmas, y ahora en la campaña muchos ciudadanos e incluso ediles y dirigentes de los partidos multicolores apoyen el SI, hagan declaraciones y se jueguen por sus ideas. Los amenazaron de expulsarlos y en El Telégrafo de Paysandú llegaron a publicar una solicitada aclarando que los Blancos votan el NO. Debe ser por la firmeza que encuentran entre sus propias filas.
En los referéndums, más incluso que en las elecciones, nadie es dueño del voto, sobre todo en una causa ciudadana como esta contra 135 pésimos artículos de la LUC. Nosotros también tenemos que conquistar, convencer a votantes de todos los partidos e incluso de las organizaciones sociales convocantes. Y lo que los tiene muy preocupados es además de las últimas encuestas, la movilización de la gente en todo el país por la rosada.
Nosotros tenemos un testimonio directo: algunos coches del SI con pantalla y autoparlantes que circulan en diversos barrios de Montevideo y del Interior, en algunos casos son simples triciclos, pero algunos nos relatan la recepción de la gente y el pedido de materiales. Creíamos que con los varios millones de folletos que se distribuyeron alcanzaba, tuvimos que hacer uno nuevo.
Nosotros no pudimos contratar carteles callejeros y carreteros por obvias razones de costos, pero la cantidad de brigadas de voluntarios, hombres y mujeres que están pintando de rosado los muros grandes, medianos y pequeños del país es impresionante. Yo tengo el privilegio de que una buena parte me envía las fotos. Ya no podemos distribuirlas porque saturaríamos los celulares y la web.
Y a ellos le satura que la gente haya tomado con tanto calor, con tanta energía la causa rosada.
Hay un episodio que quiero señalar, el Director Nacional de Policía envió una orden a todas las jefaturas que a no debían interrumpir la movilización y la propaganda por el SI hasta después del 27. De marzo. A) Está reconociendo que estaban interviniendo en contra de la campaña. Aunque en 33 miraron pasivamente como un grupo de patoteros destrozaron la propaganda que 3 personas repartían a favor del SI. B) ¿Y después del 27 de marzo hay vara alta para la policía?
Tuvo buen humor el jefe policial y, como ejemplo afirmó que si pintábamos de rosado el caballo de Artigas en la Plaza Independencia, nos dejaran hacerlo… ¿Un poco mucho no?
Obviamente que no tengo la menor idea de cuál será el resultado la noche del 27 de marzo, nunca me gustó dar manija en las muchas campañas que hicimos, perdimos y ganamos. Lo que puedo asegurar es que el clima en todo el país ha cambiado, se ve y se siente una intensa movilización y como yo ando con mi camioneta con las dos banderas, la uruguaya y la rosada, veo cuanta gente me saluda. Así que la buena y tibia temperatura electoral está subiendo. Y los que pretendieron en su momento que semejante paquetazo de leyes sepultaran cualquier ardor opositor y ciudadano, se lo van a tener que sacar con peine fino. Estamos y estaremos alerta.
Y los que como yo, equivocadamente creímos que no se iba a llegar a las firmas y menos aún disputar el referéndum, nos tendremos que tragar nuestras palabras. Aquí estamos, arropados por la creatividad de miles de personas, por su militancia voluntaria y enfrentando nuevamente la prepotencia de un poder que se siente débil de argumentos, por ello juega al borde de la Constitución y más allá de los límites democráticos en el uso de la plata y de los medios.
No nos quejamos, sabíamos que sería así, pero tampoco no callamos.
Fuente:UyPress.
Un juicio interminable
Por Martha Passeggi. Resumen Latinoamericano, 18 de marzo de 2022.
Desde hace más de 9 años los compañeros/a, procesados por los hechos de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), del 15/2/2013 siguen judicializadas. Hoy frente al juzgado de Bartolomé Mitre nos juntamos compañeros/as, que acompañamos porque no claudicamos frente a la impunidad establecida y no olvidamos que fueron cientos de personas y organizaciones convocantes aquel día. La solidaridad tiene vuelto. Se han vivido distintas instancias que fueron recurridas por el representante del Ministerio Público como por las Defensas. quienes también interpusieron acción de Inconstitucionalidad por vía de excepción respecto al art. 145 del Código Penal, norma que fue declarada inconstitucional e inaplicable. Finalmente, en cuanto a la recursiva, el T.A.P. 4º en Sentencia Nº 329/2019 dispuso revocar el auto de procesamiento por un delito de Asonada y en su lugar el Fiscal Zubia pidio mantener los procesamientos por el delito de Atentado. Procesando ilegalmente dos veces por los mismos hechos.El 28 de octubre del 2021 fueron procesados sin prisión por Atentado Especialmente Agravado. A 8 meses de la nueva sentencia por Atentado especialmente agravado se citó para Notificarles.Compañero Jorge Zabalza Presente!



Fotografía Martha Passeggi.
Fuente:FacebookMarthaPasseggi.
«La LUC expresa más represión y
mano dura hacia los pobres y libertad
económica para los ricos»
Por Alfredo Percovich. Resumen Latinoamericano, 18 de marzo de 2022.
Para el economista Bruno Giometti, integrante del Instituto Cuesta Duarte, la LUC sintetiza la visión de país que tiene el gobierno, que implica “ahorro fiscal y pérdida de salarios”, “más represión y mano dura” hacia los pobres, un Estado “más chico desde el punto de vista social” y “libertad económica para los ricos”.
Montevideano de cepa Parque Batlle con toques de Buceo y tonalidades -más recientes- de Ciudad Vieja. Casi siempre en modo perfil introvertido, de cauto silencio, de aspecto estable y prudente, tan alto como profundo en sus definiciones económicas y políticas, equilibrado y sagaz.
Las crónicas del barrio hablan de él como un habilidoso mediocampista callejero, de arcos y áreas pintadas en los paños de la calle Ayacucho, de asfalto que olía a césped, en tiempos que valía tirar paredes con el cordón pero no subirse a la vereda. En tardes eternas de amigos de la esquina, de picados memorables con rivales y hermanos. Con el paso de la adolescencia fue creciendo por fuera y por dentro. Sobre todo hacia arriba y hacia adentro. Viajó por rincones de Latinoamérica y Europa para conocer y entender el mundo, las desigualdades, las estructuras sociales, la pobreza, el capitalismo, la belleza de la historia real y no la que cuentan las postales turísticas o los políglotas folletos oficiales de los aeropuertos. También viajó por el continente en otros contextos, con bolsito, gorro y bandera para alentar a Defensor en estadios más o menos ásperos, en territorio de copas internacionales.
Hijo de psiquiatras: María Josefa, Fina para el mundo que la rodea y Luis, docente y “buen tipo”. Bruno conserva recuerdos sensibles de su papá que falleció demasiado pronto. Luego la vida trajo otras referencias y presencias y abrazos que mitigaron el dolor de crecer entre tanta ausencia. Su vida fue y es una persistente y porfiada elección en busca de cariño y amor. No puede haber riesgo más profundo y amoroso que aceptar la realidad de la vida.
Hoy Bruno ayuda a crecer a Catalina y Sol, las hijas de su compañera Inés -licenciada en Psicología- y con ellas aprendió las pequeñas enormes cosas de la vida compartida en construcción de familia. Bruno estudió economía porque nunca -ni por un instante- soñó ser bombero, astronauta, policía o carpintero.
Lector voraz de novelas históricas, de tímpanos sensibles para la trova cubana, el carnaval y la música latinoamericana, de joven militó primero en la FEUU y luego en política partidaria. Es de los que piensa que el FA perdió las elecciones porque “se encerró” y también por “cierto agotamiento programático”, aunque es bastante piadoso a la hora de cuestionar los errores de los gobiernos progresistas y carga tintas con todo lo que vino después. En el año 2013, se recibió de licenciado en Economía cuando ya integraba el Instituto Cuesta Duarte. Hoy su trabajo está especializado en los Consejos de Salario del sector privado y también en el sector productivo, además de su tarea docente en la Universidad de la República.
¿Hay un proceso de acumulación de la formación de dirigentes sindicales a partir del trabajo del Instituto Cuesta Duarte?
Creo que es notorio que los sindicatos han ido ganando en formación y los dirigentes en rigurosidad para analizar la realidad de sus sectores. Y eso incide en el desempeño en las instancias de diálogo y hasta en la forma de comunicar y defender sus planteos. Esa idea de que a veces los sindicatos lo que hacen es “tirar” una cifra, pedir cualquier cosa y si eso no se obtiene colocan un paro, no es real. Es una caricatura. La inmensa mayoría de los sindicatos con los que he tenido la oportunidad de trabajar y los dirigentes, se preocupan por tener una visión rigurosa de la realidad. Obviamente, nuestra visión es del lado de los trabajadores, no se puede tener una visión neutral. Pero dentro de esa defensa de intereses que son particulares, tenemos que ser rigurosos al máximo. Que el planteo que se lleva a una mesa de negociación sea defendible desde el punto de vista científico, objetivo. Después lo que define en la cancha es la correlación de fuerza. Eso como técnico lo tengo totalmente claro. Vos podés presentar el mejor informe técnico y si después no hay un sindicato que lo luche, lo que va a pasar es que todo el crecimiento económico que tenga ese sector se lo van a llevar las empresas. Y los trabajadores posiblemente queden igual o peor que antes. En síntesis, hay interés y preocupación marcada de los dirigentes por mejorar la formación teórica y conocer cada día más la realidad económica en general. Hay mucha gente que conoce muchísimo de sus sectores, del funcionamiento económico de la rama en la que están y no son economistas, ni tienen formación académica. Pero son gente que estudia mucho y que hace tiempo que está en el tema. Y lógicamente tienen mucho conocimiento de la realidad. Tampoco hay que desconocer que nos falta aún avanzar en materia de formación sindical, que hay muchos dirigentes jóvenes en responsabilidades importantes que se deben seguir formando, en un proceso colectivo y permanente.
¿Cómo valorás la conducción económica de la ministra de Economía, Azucena Arbeleche y del director de la OPP, Isaac Alfie?
El gobierno ganó diciendo que el Estado se había agrandado mucho, que hubo demasiados gastos y de lo que en campaña llamaron despilfarro. Eso permeó mucho en la gente. También deslizaron aunque no en la campaña electoral, que con los gobiernos del FA los salarios habían crecido mucho y eso perjudicaba el empleo y la competitividad. Y que a los sindicatos “se les iba la mano” pidiendo aumentos. Si bien no lo dijeron explícitamente, creo que el mandato más subjetivo con el que llegó este gobierno era la idea de que había que achicar el Estado. Y también esta idea de achicar el peso de los costos y el salario, que desde su visión, es un costo sobre la competitividad de las empresas y particularmente de la agroindustria y la agroexportación. Eso lo dijeron muy claramente en el 2018 aquellos autoconvocados -que después se llamaron Un Solo Uruguay- que hablaban de las mochilas y una de las que mencionaban era el salario, incluso en el caso del sector rural donde el salario es muy bajo. Eso lo plantearon descarnadamente. Y creo que en gran medida están cumpliendo con su objetivo de achicar el Estado social. Dijeron que iban a recortar 900 millones de dólares pero nunca admitieron que iban a tocar lo social. Y ese recorte era imposible implementarlo sin tocar lo social. Si bajás 900 millones de dólares, tenés que bajar salarios, bajar inversión y jubilaciones. Y eso es exactamente lo que hizo el gobierno.
¿Hasta qué punto realmente dijeron lo que iban a hacer?
Es una discusión permanente. Yo creo que en parte sí lo dijeron al señalar que iban a reducir el costo del Estado. Pero sin explicitar todo lo que eso implicaba. Mucha gente honestamente confió que iban a bajar el costo del Estado sin salarios, jubilaciones y la educación pública.
Si te dicen que van a bajar el despilfarro, es imposible no estar de acuerdo.
Exacto.
Pero si te dicen que te van a bajar los salarios por el bien del sector agroexportador, cambia, ¿no?
Por supuesto. Están aplicando ese programa que es muy negativo para las mayorías, más allá de que hubo quienes creyeron que el país necesitaba bajar el costo del Estado en su rol social y también bajar el peso de los salarios.
¿Cómo hace el presidente para obtener tanta simpatía recortando salarios y jubilaciones?
Desde mi percepción personal, creo que la pandemia favoreció mucho la imagen del gobierno. Una pandemia genera cierta unidad nacional detrás de quien conduce. Y el gobierno fue muy hábil en la comunicación, esa idea de que la pandemia se gestionó muy bien. Y si bien no creo que el gobierno haya hecho todo mal estos años, creo que pudo hacer las cosas de manera distinta, particularmente para que la gente no pasara tan mal. El gobierno convenció a la gran mayoría de la sociedad que sus decisiones eran lo único posible. El gobierno fue muy hábil en convencer a la gente de que las seis mil muertes que tuvimos fueron inevitables. Y que si se tomaban otros caminos, la realidad habría sido mucho peor para todo el mundo. Y esa discusión de alguna forma la perdimos desde la visión de izquierda y desde el movimiento sindical. Mucha gente se solidarizó con el presidente diciendo que le tocó lo peor para su gobierno y que hizo lo que pudo. Y eso generó cierta simpatía.
¿Coincidís en que el gobierno gana por destrozo la disputa en el terreno de la comunicación?
Sí. Y no alcanza defender las posturas con razones, datos, estudio e investigación. Hay que saber comunicar. Y no alcanzan los comunicados de prensa. Por más rigurosos que sean nuestros planteos, tenemos que saber comunicarlos.
¿Cómo crees que incidirá la realidad que vive la gente todos los días -con la rebaja de salarios, jubilaciones y el aumento de precios de combustibles y alimentos- a la hora de recordar que le prometieron los mejores cinco años de sus vidas?
Yo creo que este gobierno incumplió algunas promesas, ocultó información en la campaña y luego se difundieron confusiones intencionales como la de los ‘violadores sueltos’. Las 800.000 firmas fueron algo heroico que logró el movimiento popular y quedará en la historia grande más allá del resultado del 27 de marzo, y eso posibilitó que se pudiera conocer de manera más pública de qué se trataba la LUC porque nadie conocía el texto. Y las consignas no implican el contenido. Cualquiera está de acuerdo con la premisa que la seguridad sea mejor y que la eficiencia del Estado sea más alta. Pero ¿realmente creemos que se mejora la seguridad con la gente metida más tiempo en las cárceles o permitiendo que la ‘legítima defensa’ alcance no solo a la vida humana sino también a los bienes materiales que se defienden? Nosotros creemos que no. Y hay que hablar de estas cosas pero con información real. Porque está claro que hay mucha gente que está de acuerdo con aumentar las penas o defiende al mercado y dice que los pobres se arreglen como puedan. Nosotros estamos tratando de convencer de lo contrario. Y en este referéndum hay una pugna entre dos viejas concepciones históricas del Uruguay, por un lado la visión más herrerista, del orden en lo político y liberalismo económico; que considera que el sector privado es el que genera la riqueza y el Estado no tiene que hacer mucha cosa. Y, por supuesto, defiende la libertad económica por sobre todas las cosas que -a mi juicio- termina siendo la libertad de los que tienen poder económico. Y por otro lado está la concepción más batllista que hoy está encarnada fundamentalmente en el FA, que considera que el Estado social es muy importante y que la sociedad debe preocuparse por los que están en situación más vulnerable.
También se ha cuestionado la forma de legislar y gobernar con una megaley de 500 artículos en tiempos de urgencia.
Claramente, y también se incluyeron cosas que por el apuro quedaron mal redactadas. Esto de los cuatro años de prisión mínima para el microtráfico de droga cuando la prisión mínima para el homicidio intencional es de dos años. Eso es algo que incluso muchos legisladores del gobierno han dicho que habrá que corregirlo. No se explayan mucho porque no quieren decir que eso quedó mal pero es bastante obvio que es un disparate que a una mujer por entrar 10 gramos de droga a una cárcel le den cuatro años de mínima y a alguien que comete un homicidio le den dos. Parece claro que no se puede gobernar a las apuradas.
¿Cómo se explica que un gobierno se jacte de haber ahorrado US$ 600 millones durante una pandemia, mientras más de 100.000 personas comían en ollas populares?
Tiene que ver con esa idea de que lograron instalar que el Estado gastaba mucho. Y la insistencia con el ahorro como respuesta al supuesto despilfarro. Mucha gente tiene la visión de que si el Estado se achica, algún día le van a bajar los impuestos. Y lo que sucede con este gobierno es que -a lo sumo- les ha bajado algunos impuestos a los ricos, pero no a los trabajadores. Además, el gobierno dice que le fue tan bien en la gestión sanitaria que no tuvo que gastar tanto. Eso también tiene que ver con que lograron convencer a mucha gente de que habían gestionado muy bien la pandemia y en materia económica y social es bastante discutible. Pero en su discurso, lograron convencer a mucha gente que era mejor ahorrar y que era inevitable que aumentara la pobreza. Aunque eso implicara a 100.000 personas.
En esa confrontación de visiones, surgieron fuertes embates desde el gobierno contra la Universidad de la República, las y los investigadores, los sindicatos, la cultura. ¿Creés que eso es parte del proceso para poder instalar esa visión?
Sí, claramente. Por un lado hay un ataque presupuestal que es a largo plazo. Con rebajas y recortes que se han implementado. Y después un ataque discursivo en el que se puede visualizar como exponente de mayor agresividad a la senadora Graciela Bianchi. Ella cuando habla de la Udelar siempre insiste y remarca que está “infiltrada”. Utiliza ese término para decir que la Universidad adoctrina a la gente. Yo creo que eso no tiene pies ni cabeza, pero hay mucha gente que lo piensa. Los universitarios, los académicos, los docentes, los investigadores tienen una visión del mundo, algunos más progresistas, otros más liberal. Obviamente hay distintas miradas. Pero decir que en la principal casa de estudios -que es la que genera la mayoría del conocimiento en Uruguay- se adoctrina la gente, es un disparate. Pero la senadora ha logrado erosionar un poco y convencer a unos pocos. Y eso ya es preocupante porque en el fondo lo que se busca es desacreditar a la academia y la generación de conocimiento.
Más allá de que el presidente Lacalle es muy cordial con la gente, el gobierno tiene fuertes representantes que mandan callar a los gritos a legisladores y descalifican al barrer a la Universidad, la cultura, los sindicatos y a todo el que no piense como el gobierno. ¿Cuánto puede afectar la construcción futura? ¿No hay riesgo de ingresar en una escalada y hasta cierto revanchismo cuando cambie el signo político del gobierno?
Eso es muy preocupante y deberíamos hablar más de ello. Soy de los que cree de que hay diferencias de clase en la sociedad, de intereses, que existen objetivamente. No soy de la idea de que no hay ideología. Yo creo que hay diferencias de clase, diferencias ideológicas que no es lo mismo el FA que el Partido Nacional, que el movimiento sindical, si bien tiene independencia política, tiene una base ideológica en la que construye su accionar y sus planteos. Pero creo que no está bueno traspasar eso a la agresión personal, a la falta de respeto y a la provocación que es lo que a veces se ve. Capaz que hay algo de ello de los dos lados, tampoco voy a decir que en la izquierda y en el movimiento sindical somos todos puros y nunca se nos va la mano con nada. Pero sí creo que algunos actores del gobierno están obsesionados con esta forma de actuar muy agresiva y virulenta, que raya a veces las agresiones personales y que atribuye mala intención a lo que hacen los otros. Y no se trata de militantes de las redes sociales sino de figuras muy relevantes del gobierno. Y no es solamente la senadora Bianchi. Hay actores de Cabildo Abierto que expresan un anticomunismo muy explícito. Y eso no está bueno. Creo que lo mejor es poder discutir las diferencias -que son de fondo, de intereses, de visiones ideológicas sobre el rumbo que tiene que tener la sociedad-, pero en el marco de respeto y tratando de hacer un análisis de lo más riguroso posible, sabiendo que hay cuestiones en las que no nos vamos a poner de acuerdo. Pero sin traspasar límites.
¿Creés que más allá del resultado del referéndum, inmediatamente se vendrá la reforma de la seguridad social y el aumento de la edad del retiro para jubilarse?
Todo indica que sí. Hay una comisión de expertos que se reunió, que funcionó y que elaboró un informe que salió por mayoría. Es comprensible que el gobierno lo haya congelado porque es un tema muy delicado para plantearlo antes del referéndum. Seguramente después van a tratar de seguir con su agenda porque pensemos que no queda tanto tiempo de gobierno como para impulsar temas pesados porque a mediados del 2023 arrancará la campaña electoral. Creo que este gobierno sabe que está haciendo muchas cosas que no son desde el punto de vista económico simpáticas y tolerables para un sector grande de la población y es esperable que para el final de gobierno traten de aflojar un poco la cincha a los trabajadores. También creo que el resultado del referéndum condicionará el futuro inmediato. Si el gobierno gana con una diferencia muy grande, se va a sentir con la libertad de decir que la gente lo apoya en todo y dirá que puede impulsar la reforma tal cual está planteada en la comisión de expertos, que esencialmente lo que hace es rebajar jubilaciones y subir la edad jubilatoria sin tocar la Caja Militar ni las AFAP, que son como los dos grandes agujeros negros que quedan. Y si el resultado es más parejo -ni hablar si gana el Sí-, tendrán que ver cómo encaran el tema, porque podrán percibir que hay mucha gente que no está de acuerdo con las orientaciones que está llevando el gobierno. Más allá de que el referéndum es sobre los 135 artículos, está claro que también tiene que ver con la gestión y la orientación del gobierno. Y naturalmente vendrá un año pesado en cuanto a distintas discusiones sobre algunos cambios que pretenden en el sistema de relaciones laborales.
¿Será en tono de amenaza? Te lo pregunto porque a veces se puede leer una suerte de advertencia más o menos velada del estilo “ahora vamos a por ellos” en relación a los sindicatos.
Por más que mucha gente pueda tener una visión y posturas muy agresivas hacia los sindicatos, creo que hoy nadie discute que los salarios se tienen que negociar de forma colectiva. Y que es importante que no se retroceda en materia de relaciones laborales. Yo creo que la LUC expresa este modelo de gobierno de orden -desde el punto de vista político- más seguridad, más represión, más mano dura y un Estado más chico desde el punto de vista social. Y libertad económica, pero para los ricos. El que quiere tener un maletín con 100.000 dólares y comprar una casa con eso sabe que nadie le va a preguntar de dónde sacó ese dinero. El que quiera poner algo en alquiler y después sacar a los tres días al otro, lo podrá hacer. Es una libertad económica en el sentido puro y duro del liberalismo. Y eso se complementa con la visión de la política económica de la OPP de rebajar salario para relanzar la actividad económica y que algún día se reparta la torta. Achicar el Estado y generar libertad económica para que las empresas -que dicen que son las que generan la riqueza- puedan emprender y generar más riqueza. Ese es el discurso y si el gobierno triunfa en el Sí, esa visión tomará más vuelo. Y eso será complicado.
Texto: Alfredo Percovich/ Producción: Viviana Rumbo/Fotos: Manuela Amengual.
Fuente:CarasyCaretas.
La carestía: la otra cara de la LUC
Por Fernando Gil Díaz. Resumen Latinoamericano, 19 de marzo de 2022.
Resulta innegable que en Uruguay existe un deterioro del poder adquisitivo de la población. Por supuesto, que esto puede ser discutido por quienes integran los grupos privilegiados de este país. Muchas personas, desde la falta de empatía, tienden a mirar el mundo dependiendo de como les “aprieta el zapato”. Esto último, que puede ser entendible para cierto sector de la sociedad que vela por sus intereses, se vuelve inexcusable cuando la indiferencia proviene justamente del propio gobierno.
Un gobierno hecho a la medida de los intereses de los más poderosos, que son quienes marcan su agenda política, quedando relegados la mayoría de los uruguayos. Así lo plantea el Presidente de la República que ya no cuida ni siquiera las formas para expresar de manera clara, contundente y a los cuatro vientos los intereses de quien representa: «Somos sus empleados» les dijo Lacalle a la Sociedad Rural de Durazno. Muchas veces, Lacalle Pou, ha tratado de «discursear» con el concepto de que siendo Presidente de la República, es el empleado de todos. La realidad dista mucho de esas frases hechas y de la demagogia del verbo. Él gobierna para unos pocos y eso quedó en evidencia no solo a través de las reformas impuestas desde la LUC, sino también a través de las acciones concretas del propio gobierno. En los últimos años hemos sufrido un aumento notorio de los precios en varios de los productos que integran la canasta familiar. Los números son elocuentes; si se comparan los años 2020 con el 2022: el aceite de girasol está un 75% más caro, el kilo de arroz un 34% más caro, el azúcar un 43% más caro, la carne picada un 23% más cara, los fideos secos un 76% más caros y podríamos seguir con otros ejemplos que son demostrativos de la pérdida del poder adquisitivo de los uruguayos. En un contexto de «huracán de cola» donde comienzan a haber señales de recuperación de la economía, resulta imperdonable que tengamos en nuestro país compatriotas alimentándose en ollas populares, pérdida del poder adquisitivo de la clase media y carestía generalizada donde se hace muy difícil llegar a fin de mes. Resulta imperdonable que esto esté sucediendo y más imperdonables resultan las excusas que se invocan. Ahora se argumenta que es por la guerra, pero antes era la herencia maldita y probablemente en el futuro inmediato aparecerán nuevas razones que les hagan incumplir su programa de gobierno de manera reiterada. Mientras las grandes mayorías hacen esfuerzos tenaces por llegar a fin de mes, un pequeño grupo privilegiado de uruguayos se enriquece con la coyuntura. Resulta inadmisible que en un país productor de carne, los frigoríficos tengan récord de ganancias y la gente que vive de su salario, la jubilación o una pensión, no puedan acceder al producto.Y cabe la pregunta: ¿dónde entra la LUC en todo esto? Dentro de los 135 artículos existen disposiciones que inciden directamente en la suba de los precios al consumo. En la cadena productiva, el combustible es uno de sus elementos fundamentales. Se utiliza para la producción agropecuaria – ganadera y su encarecimiento incide directamente en el precio final de los productos. El aumento de los combustibles -desde que se aprobó la LUC- ha sido una constante y esto se debe a la modificación del sistema de fijación del precio.A partir de la LUC el Poder Ejecutivo se ha desentendido de la fijación de precios y ha delegado dicha responsabilidad a los cálculos de la URSEA. Esto es muy nocivo porque si hay una política que debe ser regulada para que nuestro país no sufra los embates del aumento global del precio del petróleo, es justamente la fijación de precios de los combustibles. No existe otra opción y así ha sido la política hasta la aprobación de la LUC. Entre 2018 y 2020 la nafta aumentó por debajo de la inflación, pero entre 2020 y 2022 aumentó en total un 36%. Nunca mejor dicho: DATO MATA RELATO. Otro lastre que afecta directamente el bolsillo de la gente es la incidencia de la inflación con respecto a la suba de los salarios. El Presidente en lugar de hacerse responsable sale a buscar factores externos, como la guerra entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, todos sabemos que mucho antes del conflicto bélico la inflación ya estaba por encima del 8%. Desde hace dos años los salarios y las jubilaciones vienen en picada, aumentando la pobreza. Ahora, a pocos días del referéndum salen con promesas de propuestas parche para poder enfrentar esta situación. Parece que la consulta popular del 27 los llama a buscar soluciones para evitar una derrota electoral. Pero en el fondo, todos sabemos que la verdadera forma de reencausar este problema es votando SI el próximo 27 de marzo. No es suficiente por supuesto, porque también se requiere de un gobierno dispuesto a sensibilizarse con los problemas de la gente. Pero eso será parte de otra discusión, que con gusto la daremos en el año 2024 cuando terminemos de desenmascarar a un gobierno nefasto que prometió los «mejores cinco años de nuestras vidas».Dr. Charles Carrera LealSenador de la RepúblicaMPP – Espacio 609 – Frente Amplio
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
Fuente:UyPress.
Envio:RL
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