El abogado querellante Miguel Palazzani sostuvo que "hay medidas urgentes que tomar" para investigar los abusos sexuales contra mujeres detenidas por orden de la Subzona 14 durante la última dictadura militar. "No se puede esperar hasta el final del juicio", opinó.El letrado pidió el miércoles que se abra una nueva causa por nuevos delitos que no están incluidos en la acusación contra los represores en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Federal. Ese día, por primera vez, una mujer, Stella Barrios, reveló que sus secuestradores, cuando la detuvieron en General Pico mientras era estudiante universitaria, la abusaron sexualmente. También una ex celadora, Norma Trohuil, contó que el ex policía Carlos Reinhart tenía relaciones sexuales con chicas que estaban detenidas en la Primera de Santa Rosa y una de ellas, que quedó embarazada, fue sometida a un aborto.
"Se tiene que investigar rápido para recabar documentación, por ejemplo el libro de registros. Es un caso de una gravedad que hasta el momento no se había escuchado en la audiencia", dijo Palazzani en declaraciones radiales. "El tribunal va a resolver, entiendo que tendría que ser pronto", confió sobre la diferencia de criterios que tuvo el fiscal del juicio, Jorge Bonvehí, para quien la investigación de nuevos hechos delictivos debe esperar a la finalización del extenso juicio a los represores.
El abogado destacó la "valentía" de Barrrios. Y aclaró que, en este caso, el abuso no es un delito de instancia privada -que estaría prescripto- sino que es un delito de lesa humanidad. "Los vejámenes a las mujeres son una forma de tortura. Deben investigarse como delitos de lesa humanidad. Es una tortura y debe investigarse como una tortura", sentenció.
Reinhart y Giménez pedían que no les den agua a las torturadas
Una ex celadora de la Seccional Primera de Policía, Mirta Gladys Alzamendi de Antonio, declaró ayer que ella era la encargada de subir a las detenidas de la Subzona 14 hasta el primer piso. Y recordó que el represor Carlos Reinhart le ordenó que, cuando las regresaban después de las sesiones de tortura, no les diera agua durante tres horas porque les aplicaban picana eléctrica. Una instrucción similar, contó, le dio el sargento René “Chaleco” Giménez, un policía que no está procesado en esta causa a pesar de que aparece mencionado por varios testigos.
La mujer testimonió ante el Tribunal Oral Federal y contó que sentía gran compasión por los tormentos a los que eran sometidas las detenidas que ella tenía que cuidar. Rememoró que una madrugada fue la encargada de recibir a una detenida que habían trasladado hasta Santa Rosa en una camioneta militar.
Se trataba de Ana María Martínez, quien ya declaró en el juicio. “Llegó muy mal. No podía caminar. Gemía y gemía. Me la entregaron como un bulto. Fue el caso más chocante que viví”, dijo la celadora retirada.
Por otro lado, la mujer contó a los jueces que tuvo que llevar varias veces hasta el pie de la escalera, que lleva a la planta alta de la Primera, a las detenidas Nery Truchi de Sanders y Miyi Regazzoli. Los policías le pedían que las acercara con los ojos vendados.
Cuando salían de los interrogatorios, varias horas después, “estaban mal, pienso que de los golpes”, contó Alzamendi. Mencionó que el médico Máximo Pérez Oneto y un facultativo militar -al que no pudo identificar- revisaban a las detenidas torturadas.
También mencionó que participó del operativo en el colegio de Jacinto Arauz, donde los represores detuvieron a un grupo de docentes y directivos. De ese operativo trajeron a una mujer detenida hasta Santa Rosa, aunque no recordó su nombre.
Finalmente, Alzamendi confirmó que en el año 2006 la contactaron allegados de los represores para ofrecerle que cambie los términos de su declaración.
El Tribunal pidió no ahondar ese punto porque es parte de otra causa que tramita el Juzgado Federal y en la que hay un abogado y un policía procesados.
Las imágenes del juicio
12 de Agosto de 2010
Las imágenes del juicio
12 de Agosto de 2010
El juicio que se inició el 2 de agosto es histórico. Pasaron ya dos semanas y desfilaron testimonios desgarradores, conmovedores. Quedaron palabras, revelaciones, sufrimientos expuestos. También imágenes que no se olvidarán. Esta es una selección de algunas de ellas.
1) El ex policía Hugo Marenchino sentado frente a los jueces del Tribunal Oral Federal, el primer día del juicio. No quiso hablar, como el resto de los imputados.
2) El turno del represor Athos Reta. Uno de los jueces del tribunal lo mira atentamente, pero no tuvo la oportunidad de escucharlo.


3) El ex militar Néstor Greppi .en el banquillo de los acusados. Es el único militar de la Subzona 14 que llegó el juicio. El resto quedó afuera, por haber fallecido o por enfermedad.


4) El jefe policial del grupo de tareas de la Subzona 14, Roberto Constantino, mira a los abogados querellantes que defienden los derechos de las víctimas. Al segundo día, eligió retirarse del juicio y dejar de escuchar los testimonios.


5) El ex policía Roberto Fiorucci rumbo al banquillo, donde hará silencio. Uno de los más nombrados por víctimas y testigos, al frente de operativos y sesiones de tortura.


6) El ex policía Omar Aguilera frente a los jueces. Otro que no habló y se fue del juicio para no escuchar.


7) El ex policía Néstor Bonifacio Cenizo. no abrió la boca en la indagatoria. Es el imputado más joven. Integró el grupo de tareas cuando tenía 21 años. De adolescente había tomado mate con tortas fritas en la casa de la abuela de Raquel Barabaschi, una de las víctimas.


8) El acusado Carlos Reinhart. parado frente a los magistrados que lo juzgan. Su nombre es el que más aparece en la aplicación de los tormentos.


9) Una de las hijas de Nelson Nicoletti. llora mientras escucha el testimonio de su padre. Los testigos conmueven al público con el relato del horror que atravesaron.


10) El policía Juan Angel Bustos. sale del tribunal, de noche, cubierto, para que no se le vea el rostro. Dijo que presenció las sesiones de tortura, describió la picana y sindicó a sus ex compañeros de la fuerza policial. Un testimonio contundente y revelador.


11) Uno de los momentos más emocionantes del juicio. Raquel Barabaschi se abraza con el abogado Miguel Palazzani después de su relato desgarrador. El público, por primera vez, homenajeó la valentía de las víctimas: la aplaudió de pie.


12) El furgón del Servicio Penitenciario Federal traslada a los acusados hasta su lugar de detención, la Colonia Penal. Quedaron presos el 19 de julio, tres semanas antes del comienzo del juicio.


13) Los acusados, los jueces, los abogados, de pie. La barrera de penitenciarios con escudos protege a los imputados del público.


14) Luis Barotto entra a la sala para testimoniar y busca con la mirada a los represores que torturaron a su mujer, Raquel Barabaschi. Mantuvo la vista fija en ellos durante un largo minuto. Ellos mantuvieron la cabeza gacha. Después, les dijo: “Todavía sigo esperando que me digan qué cometió mi señora para que le hagan semejante salvajada?”.


15) Los imputados anotan detalles de los testimonios con lapicera y papel. La imagen, captada entre los resquicios que dejan los escudos y los cuerpos de los penitenciarios que se interponen entre ellos y los fotógrafos y el público.


16) Los jueces llegan al edificio del Colegio de Abogados donde se desarrolla el juicio. Llevaron adelante audiencias con ocho testigos y de hasta diez horas de duración por día.


17) La movilización del primera día, clamando por justicia. Se manifestaron detrás de las vallas que cortan el tránsito en las afueras del juicio.


18) Las fotos del único prófugo del juicio, Luis Enrique Baraldini, ex jefe de Policía durante la dictadura, junto a un afiche con la imagen del gobernador Jorge y la leyenda que destierra que la provincia haya sido una isla durante los años de plomo. Pegadas en los vidrios del edificio el primer día.


19) Los policías que custodian y garatizan la seguridad en las inmediaciones del juicio debieron soportar jornadas de intenso frío. Cuando se desconcentran, lo hacen corriendo.


20) La sala para el público tiene una capacidad para cien personas. Estuvo colmada el primer día y la jornada en la cual declararon Raquel Barabaschi y Miyi Regazzoli.


21) A la docente Zulema Arizo la secuestraron en una escuelita del oeste y estuvo detenida tres meses, en el 78. Estaba embarazada. Temió por la vida de su bebé cuando los represores la golpearon en la panza. Ahora, su hijo, de 31 años, la acompañó cuando declaró en el juicio.
FuentedeOrigen:www.diariodelapampa.com.ar
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Fuente:Agndh
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