MARTES, 26 DE FEBRERO DE 2013
El Estado no ha garantizado la justicia ni la seguridad para la niñez en Guatemala
CERIGUA
Las muertes de menores de edad por desnutrición, los adolescentes que están en conflicto con la ley, los que no tienen acceso a la salud integral, a la educación con calidad, a practicar deportes o simplemente a jugar con libertad en parques o lugares idóneos, es responsabilidad del Estado, ese que se está haciendo el sordo y ciego diariamente y que no garantiza la justicia ni la seguridad, indicó Ileana Alamilla.
A decir de Alamilla en su columna Eclipse “Estado ciego y sordo”, los hechos trágicos en Guatemala persiguen, acosan y recuerdan que mientras la sociedad no asuma y reconozca que se tienen grandes problemas, no se podrá vivir en paz.
De acuerdo con la profesional, no es posible asumir como natural que la gente se muere de desnutrición, que la pobreza es constancia a todos los sistemas, que la desigualdad se debe a que las personas no se esfuerzan y que la violencia ocurre en todas partes.
En las últimas semanas se han tenido noticias alarmantes sobre la situación de la niñez, en diciembre de 2012 el Ministerio de Salud reportó 1 mil 795 partos de menores de edad, que oscilan entre 10 y 14 años, esto resultado de violaciones sexuales, destacó la columnista.
Según la profesional, han causado también alarma los 62 bebés que se han encontrado vivos, uno por semana, según la Procuraduría General de la Nación (PGN) y aunque existen muchas teorías sobre las madres, probablemente muchas de ellas son adolescentes.
Se supone que hay casos de abandono debido a violencia intrafamiliar o infidelidad, pero el resultado es el mismo, un niño o niña que queda en poder de instituciones del Estado, privado de lo más importante para un ser humano, el amor de sus padres, madres y parientes, de acuerdo con la columnista.
Alamilla agregó que el drama de la infancia no termina allí, pues según la PGN cada hora un menor de edad es mancillado, sus derechos humanos son violados de distinta forma, son golpeados, humillados, heridos, castigados inhumanamente y muchos utilizados por los grupos organizados del país.
Las y los niños en Guatemala viven en escenarios permanentes de violencia, muchos de ellos son los primeros en acudir cuando ocurre una muerte, ya no les asusta la sangre, quieren ver, eso no es normal, advirtió la profesional de la comunicación.
Finalmente, Alamilla dijo que el caso de Jennifer, la niña asesinada de una manera brutal e increíble por su madre, exige que el Estado, el sistema, la sociedad y cada uno de los habitantes del país hagan lo que les corresponde, pues el Estado no es el único responsable de la situación de la niñez hay otros, aquellos que teniendo tanto están regateando el pago de impuestos.
Fuente:Argenpress
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