6 de septiembre de 2013

COLOMBIA.

JUEVES, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2013 
Cuando los campesinos dicen basta: Entrevista de Gerardo Iglesias a Jorge Enrique Robledo 
REL-UITA 
La extensión del Paro Nacional Agrario, la resistencia al modelo neoliberal del presidente Juan Manuel Santos, respaldado por Estados Unidos, y las perspectivas de las luchas sociales en Colombia son algunos de los temas abordados en esta entrevista con el senador del Polo Democrático, Jorge Enrique Robledo. 

-Quién hubiera imaginado esta movilización tan importante de los campesinos colombianos, ¿verdad? 

Las grandes movilizaciones de estas semanas y las cafeteras y del cacao de febrero y marzo pasados son consecuencia de la explosión del modelo de libre comercio que se ha venido imponiendo desde hace 25 años. 

Colombia era autosuficiente en materia de alimentos en 1990 y a su vez tenía una exportación importante. Todo eso se ha venido desintegrando: el trigo desapareció, junto con la cebada y el maíz; el algodón agoniza, muchos campesinos se refugiaron en la producción de leche y ahora también vienen por ellos. 

Lo que está en cuestión son sobre todo los desastres provocados por el libre comercio. Hace 25 años que los que pertenecemos al Polo Democrático venimos dando este debate. Dijimos que esto se iba a dar, y ahora finalmente estalló una crisis que está repercutiendo directamente en la sociedad. 

El tema es que para el presidente Juan Manuel Santos eso no importa: se viene el TLC con la Unión Europea, que representará una masacre para los productores lecheros. 

Y es cierto lo que tú dices: hace muchos años que no se veía en Colombia una movilización de esta magnitud y con estas repercusiones. 

-Noto un gobierno muy displicente ante estas manifestaciones… 

La actitud displicente del gobierno es esperable porque tiene el talante de Santos. 

Además, creo que esa displicencia tiene que ver con otra cosa: el gobierno sabe que este es un debate medular contra un modelo económico. 

Y si hay alguien jugado al modelo neoliberal clásico, ese es nuestro presidente. Santos es una ficha del imperio. En una revista local, el 12 de febrero de 2011 afirmó: “yo soy pro estadounidense”. Parte de la displicencia de su gobierno tiene que ver con que no tiene ninguna intención de rever posturas y mejorarlas, sino más bien lo contrario. 

Es más, todo el manejo que se le está dando al proceso de paz está pensado para ser utilizado en el encubrimiento de estas realidades y de una feroz política de concentración de la tierra a través de los TLC. Una política que nadie nunca antes se atrevió a implementar en Colombia, ni siquiera Álvaro Uribe. 

-Hay quien dice que el gobierno está regalando el país. La denuncia que usted realizó sobre las tierras ilegítimas de la transnacional Cargill vale como muestra... 

Es verdad, la frase que cito con anterioridad -“yo soy pro estadounidense”- no es sólo retórica. Colombia está siendo gobernada por una minoría de intermediarios de los intereses de Estados Unidos: banqueros, importadores y transnacionales. 

A esto se suma la política –abierta y descarada- de Santos en relación a la extranjerización de la tierra. Está en su programa de gobierno. Lo bueno es que en medio del debate político logramos sacar esto a la luz, porque estaba oculto. Salió a luz, por ejemplo, hasta dónde están involucradas en el país, transnacionales como Cargill. 

Quisiera resaltar el hecho de cómo una oposición pequeña, en la medida que sea firme y coherente y entienda lo que sucede profundamente en Colombia, es capaz de generar hechos políticos de gran trascendencia. 

Un ejemplo de esto fue la renuncia del embajador ante Estados Unidos,Carlos Urrutia, miembro del bufete de abogados vinculado a las más grandes transnacionales en Colombia y del curubito social de Bogotá, íntimo amigo de la infancia de Juan Manuel Santos. 

-Esto ha generado una reacción virulenta contra usted por parte del gobierno, acusándolo de incitación a la violencia y otras incongruencias.

Hay como un intento desesperado del gobierno de echarle la culpa al Polo Democrático, y a mí personalmente, a partir de falsas acusaciones. 

Debo recordar que yo provengo de un sector de la izquierda que nunca estuvo a favor de la lucha armada. Y no hablo de ahora sino de 40 años atrás, cuando esa postura era bastante difícil de sostener porque existían siete grupos guerrilleros. Santos sabe eso, al igual que lo saben el ejército y la policía. 

Pero la postura del gobierno, que está alineada con los pensamientos retrógrados, golpea ahí sobre todo porque la nuestra es una oposición muy pequeña pero que ha logrado hechos políticos de mucha importancia. 

Lo que quieren es liquidarnos. Saben que nosotros respaldamos la lucha social, y eso siempre incomoda. Somos un ejemplo terrible. No somos una oposición tibia que pide permiso y perdón a cambio de mermelada, así que son comprensibles las razones del accionar del gobierno de Santos. 

-Sepa usted que cuenta con nuestro mayor respaldo y solidaridad, querido senador...

Lo sé, y agradezco el apoyo de la Rel-UITA hacia mi persona hacia el pueblo colombiano organizado. 

Creo que en este momento la lucha que estamos librando en Colombia es parte de la lucha continental y global. Recuerdo que un amigo me decía: si ellos globalizan la presión, nosotros debemos globalizar la resistencia.

De eso se trata. Es evidente que esto es muy importante y debemos unirnos para luchar contra el libre comercio a nivel continental. Aunque sea pequeña la fracción que está en contra de este modelo, tenemos que dar batalla.



JUEVES, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2013
Tratado de Libre Comercio, Deuda, y Soluciones Temporales a la Crisis Agraria: ¡Las calles y pueblos tienen la última palabra! 
CADTM Colombia
Las manifestaciones y protestas por parte de agricultores en Colombia están a punto de completar dos semanas. En un país caracterizado históricamente por el abandono y falta de apoyo al desarrollo de zonas rurales, los campesinos decidieron desde el 19 de Agosto 2013 salir a protestar por las carreteras de toda Colombia. Las manifestaciones aglomeran un diverso grupo de sectores y regiones del país, desde cultivadores de papa en Boyacá, pasando por productores de leche en Nariño, hasta llegar a cultivadores de arroz y tomate en el Huila.

Si bien las características específicas de los problemas de cada uno de estos sectores son diferentes, existen una serie de elementos comunes entre estos. Entre ellos se destaca la dificultad de competir con productos importados de bajo costo que entran al país en el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con los Estados Unidos, apreciación del tipo de cambio, altos costos de los insumos y fertilizantes, así como la falta de apoyo del gobierno al sector agrícola en la forma de preparación técnica, créditos y subsidios. Tomados de conjunto estos elementos muestran que más allá de ser un problema coyuntural, la problemática del campo colombiano tiene un carácter estructural. Las protestas en este sentido responden a la maduración de un conflicto social y económico de larga data. 

Ante esta situación el gobierno ha adoptado un discurso disociado de la realidad. En un primer momento, a una semana del comienzo del paro, el Presidente Santos negó la existencia misma de este. Solo ante el recrudecimiento de los bloqueos de carreteras, así como las denuncias de abuso de fuerza por parte de la Policía Nacional, el Presidente se retractó de su afirmación. Así, en el curso de 3 días, se pasó de una situación donde el discurso oficial del gobierno negaba la existencia de problemas, a uno donde se reconocía una crisis generalizada del sector agrario. 

Las respuestas propuestas por parte del gobierno no difieren mucho de su discurso. Más que proponer un replanteamiento generalizado de la política en el sector agrario, el gobierno se circunscribe a plantear remedios de corto plazo los cuales en última instancia solo alargan la agonía de los campesinos colombianos que viven día a día del producto de la tierra. En el caso del TLC, el gobierno propone la implementación de salvaguardas que temporalmente permiten aumentar las tarifas arancelarias en una serie de productos agrícolas. Así mismo, propone la eliminación de aranceles para insumos con el objetivo de reducir los costos de estos. Finalmente, como sucedió en el caso de los caficultores, el gobierno ha propuesto el establecimiento de subsidios destinados a mantener precios mínimos para los productores.

Si bien estas propuestas permiten aliviar de manera inmediata la difícil situación de los campesinos colombianos, lo cierto es que el gobierno no está en capacidad de mantener este esquema de subsidios y protección más allá de unos cuantos meses. Ello se debe al marco institucional asociado a la adopción del TLC por parte del país. La eliminación de aranceles a bienes agrícolas adoptada al momento de firmar dicho acuerdo es de carácter permanente. Debido a este cambio, se ha observado un inusitado aumento de las importaciones de alimentos en Colombia. Entre 2012 y 2013, primer año de vigencia del TLC, las importaciones de bienes agrícolas de Colombia desde Estados Unidos aumentaron en un 70%. (1)

Para disminuir la entrada de importaciones, el gobierno ha propuesto el uso de salvaguardas. Dentro de las regulaciones del TLC estas permiten aumentar temporalmente las tarifas ante situaciones excepcionales como las que vive el país actualmente. Sin embargo, solo pueden utilizarse entre 1 y 3 años, con renovación requerida en el segundo año. Más allá del tercer año, el uso de este tipo de mecanismos queda prohibido por parte del acuerdo (2). Es decir que futuros gobiernos que tengan interés en proteger la producción nacional por medio de cambios en la política arancelaria del país se verán imposibilitados por las restricciones impuestas por el TLC. En tal evento, tanto los productores nacionales, como la soberanía alimentaria del país, quedaran de nuevo indefensos ante las importaciones de alimentos. 

En cuanto al tipo de cambio, la apreciación experimentada por el peso colombiano a lo largo de los últimos años pone en seria desventaja a los productores nacionales, al reducir artificialmente el costo de las importaciones. Los principales factores detrás de esta dinámica son la alta entrada de capitales al país asociadas con actividad en el sector minero, así como capitales golondrina buscando beneficiarse del diferencial de tipo de interés. La única respuesta del gobierno ante esta situación ha sido la esterilización de los flujos de capital por medio de la emisión de deuda de corto plazo. En los últimos 2 años tal estrategia le ha costado al gobierno cerca de mil millones de dólares, en la forma de pérdidas registradas por parte del Banco de la Republica, a cambio de moderar mas no eliminar completamente la revaluación. Frente a esta política la alternativa es la implementación de controles de capitales, como ya se ha hecho anteriormente en el país. Sin embargo, como en el caso de las salvaguardas, el país no puede utilizar este mecanismo debido a las restricciones impuestas por el TLC, las cuales prohíben este tipo de controles. Así, el tipo de cambio del peso colombiano y con ello la suerte de los productores nacionales siguen sujetas a los vaivenes de la especulación financiera. 

El costo de los insumos y fertilizantes es un caso similar a lo que ocurre con las salvaguardas y los controles de capitales. El problema clave en esta área es la concentración en la estructura de mercado. La razón por la cual en Colombia los precios de los fertilizantes pueden llegar a estar entre 25 y 35% por encima de los precios internacionales esta asociada con el hecho que solo 4 empresas controlan entre el 80 y 90% del mercado en el país (3). La disminución en las tarifas aunadas a las restricciones fitosanitarias y de calidad en el TLC mantendrán esta estructura, cambiando solamente los proveedores. Ello se debe a que las restricciones fitosanitarias y de calidad, requieren de la utilización de semillas y fertilizantes certificadas. Estos son provistos por las grandes compañías de la agroindustria como Monsanto, las cuales obligan a los cultivadores a comprar paquetes tecnológicos completos. En el caso de aquellos cultivadores que se resistan a este esquema productivo, se arriesgan a la destrucción de sus cultivos y semillas como queda demostrado en el documental 9.70. (4) 

Finalmente, en lo que respecta a los subsidios, estos representan tal vez la peor alternativa disponible. Ante la falta de protección y apoyo a la agricultura por parte del gobierno, los subsidios solo mitigan de manera temporal el carácter estructural de la baja productividad de gran parte del sector agrícola en Colombia. En líneas generales, los subsidios tienden a beneficiar a la agroindustria en el país, la cual dispone de fácil acceso a crédito por su tamaño y altos niveles de productividad, sin ayudar de manera estratégica a mejorar las condiciones de producción y de vida de los pequeños y medianos campesinos que viven cosecha a cosecha.  
Ante esta situación se requeriría un aumento significativo de los recursos que destina el país, no para subsidiar, sino para invertir en el desarrollo de las capacidades y potencial de la agricultura en el país, por medio de la tecnificación y especialización productiva de la economía campesina. Sin embargo, una mirada al presupuesto de la Nación revela una situación bastante diferente. Mientras que en el presupuesto de 2013 el sector agricultura recibió recursos por 3,7 billones de pesos (1,9 millardos de dólares) en 2014 el sector recibirá 2,1 billones de pesos (1,1 millardos de dólares). Esto representa una disminución del 43%, justo en el año en que además del TLC con Estados Unidos, se espera entre en vigencia el TLC con la Unión Europea. 

No solo el sector agrícola ve reducida su participación sino que en general la estructura del presupuesto de Colombia muestra la poca atención que recibe el campo. Los recursos del sector representan un 1% del total del presupuesto de 2014. Mientras tanto el sector Defensa, básicamente los recursos de la Policía y Ejercito Nacional, recibirá 27,7 billones de pesos (14,5 millardos de dólares), es decir 14 veces los recursos destinados para agricultura. Mas grave aun, mientras los campesinos protestan y se manifiestan en contra del olvido estatal, el gobierno destina 44,7 billones de pesos (23,3 millardos de dólares) para el pago de la deuda, o 23 veces los recursos de agricultura. Al sumar los recursos destinados al pago de la deuda y el sector defensa, estos representan el 37% de los recursos totales del presupuesto de 2014. Esta cifra es el equivalente de los recursos de agricultura, educación, salud, inclusión social, transporte y vivienda.

Los números dejan en claro que mas allá de buscar resolver de manera estructural los problemas del campo colombiano, el gobierno busca soluciones de corto plazo que le permitan posicionarse de cara a las elecciones que tendrán lugar en el país en el primer semestre de 2014. El costo de esta estrategia necesita ser sopesado, no solo frente a la futura reaparición de la misma serie de problemas que enfrenta hoy en día el sector agrícola, sino más importante aun frente a una posible conclusión exitosa de los diálogos de paz que se llevan a cabo en la Habana. Ante la oportunidad histórica de lograr una solución negociada al conflicto armado, Colombia no se puede dar el lujo de continuar desatendiendo las tensiones sociales y económicas que dieron lugar originalmente al periodo de violencia que ya dura más de 60 años. Al parecer las calles y pueblos de Colombia, y en especial su capacidad de seguir presionando por cambios al gobierno, tienen la última palabra al respecto. 

Notas: 
1) Senado de Colombia, "Las cifras confirman que Colombia es el gran perdedor del TLC con Estados Unidos: senador Robledo”, disponible en: http://www.senado.gov.co/sala-de-prensa/noticias/item/17127-las-cifras-confirman-que-colombia-es-el-gran-perdedor-del-tlc-con-estados-unidos-senador-robledo?tmpl=component&print=1 
2) Kruger, P., Denner, W., Cronje, J., (2009), “Comparing Safeguard Measures in Regional and Bilateral Agreements”, ICTSD, Issue Paper No. 22, disponible en: http://www.felixpena.com.ar/601E3B3C-6746-4557-94CC-F5797C8D5827/FinalDownload/DownloadId-2F6930DBBF715AF28B555E4E17B13590/601E3B3C-6746-4557-94CC-F5797C8D5827/contenido/negociaciones/anexos/2010-09-safeguardweb.pdf 
3) El Espectador, “Colombia, campeón mundial en precio de fertilizantes”, disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/colombia-campeon-mundial-precio-de-fertilizantes-articulo-440962 
4) En este documental se muestra el caso de un grupo de cultivadores de arroz del departamento del Huila, los cuales se ven forzados a destruir sus semillas en el marco de los lineamientos del TLC con Estados Unidos. Ver, Documental 9.70 de Victoria Solano, disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=kZWAqS-El_g 

JUEVES, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2013
Los colombianos siguen en resistencia a la espera de la gran mesa de diálogo 
PL
El paro nacional agrario y popular mantiene en resistencia a miles de colombianos desde hace 18 días mientras el Gobierno sigue buscando alternativas para frenar la situación que se mantiene crítica en el sur del país. 

En las últimas horas las autoridades, que han entablado de forma paralela diálogos con diversos sectores, lograron un acuerdo para levantar la protesta con el gremio de los transportadores, que reclamaban bajar el precio de los combustibles.

Después de nueve horas de reunión, la ministra de Transporte, Cecilia Álvarez, y los camioneros acordaron, entre otras cosas, congelar el precio del diesel por tres meses más. 

El presidente de la Asociación Colombiana de Camioneros, Pedro Aguilar, confirmó la noticia en su cuenta en la red social twitter. 

"A partir de este momento retomamos nuestras actividades, se levanta el paro camionero", anunció. También hubo acuerdos en la mesa de Tunja, con sectores agrícolas de Boyacá, Nariño y Cundinamarca, que hace 10 días trabajan en una agenda de siete puntos de la que hasta ahora han logrado avanzar muy poco. 

Según el diario El Tiempo el Gobierno expedirá las salvaguardas, por el término de dos años, para la importación de papa fresca, precocida y congelada, cebolla, frijol, tomate, pera, leche en polvo, entre otros productos.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, propuso ampliar los recursos del presupuesto general de 2014 destinados a las familias campesinas, que atraviesan una difícil situación desde hace décadas, añadió la fuente. 

Pero estos avances no logran contener el paro, que mantiene en tensión al Gobierno de Juan Manuel Santos, cuya imagen se desplomó la víspera con un 21 por ciento, la cifra más baja desde que asumió la presidencia hace tres años, en una encuesta de Gallup. 

Santos sigue con su propuesta de crear el próximo 12 de septiembre un gran pacto nacional para el sector agrario y el desarrollo rural que se traduzca en acciones, proyectos y presupuesto, con miras a crear una política agraria que permita superar el rezago de décadas.

Sin embargo agricultores de 12 regiones decidieron que no participarán en esta iniciativa, según informó Caracol Radio, mientras los representantes de la Coordinación Nacional Agraria, que han manifestado que el dignatario solo esta negociando con una parte de quienes están en paro, subrayaron que no han sido convocados. 

Si el Gobierno está interesado que nos diga para qué y cómo es la metodología, nosotros seguimos esperándolo para discutir nuestros pliegos en una gran mesa de concertación, señalaron en un reciente encuentro con la prensa. La situación en el sur de la nación sigue crítica sobre todo en Huila, Putumayo y en Caquetá, donde se han registrado en los dos últimos días fuertes enfrentamientos.
Fuente:Argenpress

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