4 de septiembre de 2013

MEGACAUSA ESMA: TESTIMONIOS DÍAS 83, 84 y 85.

26 08 2013
TESTIMONIOS
Día 83. "Además de justicia, quiero verdad", dijo María Maggio, hija de desaparecidos
La testigo declaró por el caso de su padre, Horacio Domingo Maggio. Además, mencionó el de su madre, Norma Valentinussi. En la audiencia también dieron testimonio Aldo Guerci, hermano de Eduardo y cuñado de Patricia Faraoni, y Luisa Salgado, hermana de José María.

El testimonio de María Maggio, hija de Horacio Domingo Maggio
"Antes de empezar, quería aclarar que todos los hechos que voy a mencionar han sido resultado de una construcción personal sobre la historia de mis padres, mi familia… Soy la hija de Horacio Domingo Maggio y Norma Valentinussi. Se casaron en 1971 y ya tenían participación en Montoneros. En 1972 nació Juan Facundo, mi hermano, y yo nací el 18 de noviembre de 1974. Cuando tenía 3 meses de vida, mi familia tuvo que padecer allanamientos", así comenzó su testimonio María.

A Horacio lo apodaban "Nariz". Tenía 28 años de edad y fue delegado gremial del Banco Provincia de Santa Fe. Cuando pasan a la clandestinidad, tras el asesinato en Córdoba de Adriana Hesper, la tía de María, Horacio usó el nombre de Rubén Buttaro.

El secuestro en la ESMA 
"El 15 de febrero de 1977, cuando mi papá transitaba por la calle Rivadavia a una cuadra de casa, en Flores, Fuerzas conjuntas lo detienen, lo golpean, lo secuestran y lo llevan a la ESMA. Con mi mamá no teníamos muy en claro qué había pasado con mi papá. Por eso, ella decide que teníamos que exiliarnos los tres, mi mamá, mi hermano y yo. Nos fuimos a Brasil desde julio a octubre de 1977, en la Isla Guarija, en Santo, Brasil. Ahí convivimos con Rosario Quiroga y sus hijas, con María Luján y su hija, María José. Después retornamos a la Argentina con mi mamá y mi hermano. Mi papá seguía secuestrado en la ESMA", contó María.

La fuga de la ESMA
"El 17 de marzo de 1978 marzo de 1978, mi papá logró fugarse de la ESMA. Inmediatamente, se fue a vivir con nosotros a nuestra casa en Caseros, prioriza vivir con nosotros a estar escondido en algún lugar. Ese mismo día a la noche, en Santa Fe Capital, en el domicilio de mi abuela paterna, se presentaron dos o tres personas que querían hablar con ella. Era de noche y le dijeron que los tenía que recibir, porque querían hablar con mi papá, quien había cometido un error grave. Una de las personas se presentó como el ´Señor Daniel´, después nos enteramos de que era (Héctor) Febres. Se instaló en la casa de mi abuela, al lado del teléfono y dijo: ´voy a esperar que su hijo llame´. Mi papá había llamado a mi abuela y ella ya estaba al tanto de su fuga. Estuvieron toda la noche junto al teléfono, hasta que se fueron a la mañana, diciéndole a mi abuela que convenciera a mi papá de que se pusiera en contacto con ellos, porque había cometido un gran error", relató la testigo. 

María también contó que en la casa de Caseros su papá "empieza a redactar ese documento el 12 de abril de 1978, en el que denuncia su amarga experiencia como detenido-secuestrado en la ESMA. Hace referencia a las condiciones de inhumanas, describe las torturas, como el submarino y la picana. También incluye un largo listado con nombres y alias de represores encargados de las torturas y asesinatos en ese campo de concentración. Con fecha del 27 de abril, mi papá tiene una entrevista con el subdirector de Associated Press, Richard Boudreau, en la que denuncia nuevamente los horrores vividos en la ESMA. En la denuncia, mi papá hace referencia a otros compañeros detenidos, como (Norma) Arrostito y una joven sueca (Dagmar Hagelin)". 

El segundo secuestro 
Horacio Maggio fue secuestrado por segunda vez el 4 de octubre de 1978. Fue interceptado en la vía pública por el Ejército. "Sé que resistió con lo que pudo, con lo que tenía al alcance, que eran piedras, escombros y ahí el Ejército lo fusila", contó María, hija de Horacio. "Mi papá está desaparecido. Por testimonios de sus compañeros, sé que el cuerpo fue llevado a la ESMA y expusieron el cadáver para mostrar lo que le podía pasar al resto si intentaban fugarse. Para que vean cómo había quedado su cráneo destruido…".

"Con mi mamá y mi hermano emprendemos un segundo exilio, sin tener en claro si mi papá estaba desaparecido. No sabíamos ciertamente qué había pasado con él. Viajamos hacia Perú, Ecuador y México. Mi mamá nos confirma el asesinato de mi papá", agregó la testigo. 

Volver 
La familia decide regresar al país en 1979, con la llamada "Contraofensiva" de Montoneros. El 11 de septiembre de ese mismo año, Norma, la mamá de María y Juan fue secuestrada en la calle por tres hombres vestidos de civil. La mujer fue encapuchada, gritó su nombre y su número de DNI para que los vecinos supieran que se la llevaban. "En el forcejeo pierde un zapato y mi abuela lo recupera en la calle. No volvemos a saber nada de mi mamá. Mi abuela materna se queda en Buenos Aires, haciendo presentaciones de hábeas corpus", sostuvo la testigo. 

Recientemente, supieron que en octubre de 1980 Norma fue vista en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio de Campo de Mayo. Aunque no hay confirmación, es posible que haya sido fusilada entre octubre y noviembre de ese año. Los niños se criaron con la abuela paterna, quien les dio "mucho amor y mucha verdad durante todos estos años", dijo María en su declaración. 

"Además de justicia, quiero verdad"
"Mi papá y mi mamá siempre fueron padres muy protectores por nuestro futuro, el mío y el de mi hermano. 

Al vivir sin los padres durante tanto tiempo, a uno le falta de todo y le sobran todo tipo de preguntas. Yo crecí en un contexto familiar donde tanto mis abuelas como mis tías me respondieron todas las preguntas que hice. La mamá de mi papá tiene 95 años y no sabe dónde están los restos de su hijo. Yo cumplo 40 años el año que viene y tampoco. Espero que me lo puedan decir… Creo que la justicia va a ser la encargada de darme a mí el relato oficial, la que me diga quién lo secuestró, quién lo torturó, quién lo asesinó, qué hicieron con sus restos. Mis padres fueron secuestrados en el marco de aquel Estado terrorista, del que los actores principales hoy  están en el banquillo de los acusados y siguen ocultando la verdad que tanto necesitamos y nos merecemos. La justicia es la encargada de llegar a la verdad y hacer justicia por mí, mis abuelas, mi hermano, mis hijas; por la democracia, y que el Estado no secuestre, viole, asesine y no apropie más bebés. 

Además de justicia, quiero verdad, eso es todo", concluyó María Maggio.

El testimonio de Aldo Alberto Guerci, hermano de Eduardo y cuñado de Patricia Faraoni
El 20 de julio de 1976 hubo un operativo violento en la casa familiar en Villa del Parque. La vivienda fue saqueada. Eduardo tenía 20 años de edad, estudiaba Psicología, participaba en el centro de estudiantes y estaba haciendo el servicio militar obligatorio en la Marina, en el edificio Libertad, casualmente ubicado frente a la sede del juicio. Ese 20 de julio fue desaparecido. 

"(La desaparición forzada de Eduardo) Era un tema del que no se hablaba en la casa", contó Aldo, quien agregó que supieron que Patricia, novia de su hermano, también había sido secuestrada. Ella tenía 18 años de edad.

"Toda búsqueda era para saber qué había pasado y todas las notas del Ministerio del Interior decían que no había información de él", relató el testigo.  

"Me gustaría saber toda la verdad. Mis padres fallecieron sin poder cerrar ese capítulo. Siempre estuvieron pensando que Eduardo iba a volver. A mí me gustaría saber qué pasó. Sobre todo, para el país y nosotros, que necesitamos tener memoria. Yo juré decir la verdad, me gustaría saber la verdad de lo que pasó", concluyó Aldo Guerci.

El testimonio de Luisa Graciela Salgado, hermana de José María Salgado
La testigo fue citada para ampliar su declaración previa en la megacausa. En este marco, le pidieron algunas precisiones sobre los llamados telefónicos que recibió de su hermano, a quien apodaban "Pepe". 

Teléfono desde la ESMA
"Él estaba queriendo hablar urgente con mi papá y mi mamá. No era así habitualmente. Le dije que habían salido a hacer unas comprar y que no los podía ubicar hasta que volvieran", contó la testigo, quien agregó que luego su hermano pudo hablar con su madre y "ahí le dijo que estaba detenido. Esa fue la última vez que él llamó. Los otros llamados no fueron de parte de él".

El tercer llamado fue hecho por alguien que dijo llamarse "comisario Serra o Sierra, es lo que nos suena. Atendió mi mamá. Ahí ya estaba participando un amigo de mi papá que era comisario, Alberto Flamiño Torres, está fallecido ya. Ese llamado fue un ratito después del segundo, no pasó más de media hora entre uno y otro", declaró Luisa. 

La familia recibió más llamados, que eran amenazas. "Recuerdo a mi papá sentado todo el día en el sillón", contó Luisa, relatando la búsqueda de su hermano. El último llamado fue recibido el 2 de julio de 1977.    

El secuestro
La testigo declaró que la familia se enteró del secuestro de José María a través de su novia, Mirta Noemí Castro, quien murió hace dos años. "Habían estado arreglando la casa y la habitación para el nuevo bebé. Salieron a comprar algo para comer. En el momento en el que ella está esperando el sándwich, él sale a buscar el diario. Ve que tres hombres lo suben a un Falcon amarillo. Él baja los ojos, como diciendo ´no te conozco, seguí de largo´. Así preservó que no se la lleven también", contó Luisa. 

"Con el tiempo supimos que estuvo en la ESMA", relató la testigo, y agregó que recibieron cartas desde el exterior, contando que José María estaba en la ESMA. Confirmaron que era él por dos motivos: uno es que comentaba que iba a ser padre y no iba a llegar a conocer a su hijo, y el otro es que una amiga de la familia vio su vehículo en la ESMA.

"Yo soy docente y siempre les digo a mis alumnos… clasificamos. Todavía no encuentro palabra para decirle a esta gente, porque no los considero de la raza humana", concluyó Luisa Graciela Salgado. 

Próxima audiencia
El juicio continuará el miércoles 28 de agosto desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales. 

28 08 2013
TESTIMONIOS
Día 84. "Nos merecíamos un país mejor, por eso luchábamos", relató Silvia Fontana, familiar de desaparecidos
Hoy declararon dos tíos de hijos de desaparecidos nacidos en cautiverio y una sobreviviente de la ESMA. 

El testimonio de Horacio Osvaldo Bessio
Cuñado de Oscar Vicente Delgado, desaparecido, marido de su hermana, Dalila Matilde. Vivían en Rosario, se conocieron en la Universidad, estudiando Antropología. En el ´76 se fueron a vivir a Córdoba. Militaban en Montoneros. 

"El 13 de abril de 1977 los vecinos les avisaron a los padres de Oscar que la casa había sido allanada por el Ejército, les dijeron que no estaban en la casa, que habían salido a la mañana temprano y no habían vuelto. A partir de ahí, la familia quedó esperando alguna comunicación de ellos, algún aviso, pero fue pasando el tiempo y eso no sucedió", relató el testigo.   

Embarazo
Muy emocionado, Horacio contó cómo conoció a su sobrina, quien nació en cautiverio: "Mi hermana estaba embarazada cuando fue raptada. Tenía fecha probable de parto para junio… Desde abril a junio esperamos noticias. Como no hubo, el fin de semana largo del 20 de junio de 1977 viajé a Rosario, al mismo tiempo que los padres de Delgado viajaron a Córdoba a ver la casa, qué había quedado. No encontraron nada, se habían llevado casi todo. No encontraron noticias ni rastro y volvieron a Rosario el 21 de junio. Ese día, un tío mío que vivía con mi abuela materna me llama desesperado y me dice que no sabía qué pasaba, pero que en la puerta le habían dejado una criatura con una carta que decía que era Dalila (Julia Dalila, su sobrina). Lo que le dije fue: ´guardala, salgo para allá urgente. Me tomo un avión´. Mi tío no sabía de la situación de militancia de ellos. Estaba más que sorprendido… Primero, mi tío fue al aeropuerto, me reuní con él para explicarle la verdad de la situación y después fui a conocer a la nena. Después fui a explicarles a mis padres lo que estaba pasando. Traje a la nena a la casa de mis padres".

Horacio contó con mucha emoción que adoptó a su sobrina como su hija y le dio el apellido. Ella, al alcanzar la mayoría de edad, decidió agregarse el apellido materno: Julia Dalila Delgado Bessio. 

Lista de desaparecidos
"Pasaron los años y después de 1983, cuando se empiezan a conocer las primeras listas de desaparecidos, un día, estando de vacaciones en Villa Gesell, Página 12 anunciaba que iban a empezar a publicar la lista de detenidos en la Perla. Como estaban en Córdoba, pensábamos que fueron ahí y en esa lista aparecieron ellos", contó Horacio.

La familia supo que Dalila estuvo en cautiverio en La Perla. Oscar fue llevado desde La Perla a la ESMA, regresado a La Perla y luego no se supo más de él.

El caso de la familia Langarica
Fue abordado anteriormente en la audiencia Nº 71.

El testimonio de Mercedes González de Langarica
"A los 13 años les pregunté qué era la herida del tobillo y mi hermana me apartó y me dijo que no preguntara eso, porque lo torturaron. Una idea tenía, pero no sabía lo que había pasado. Mi hermana me dice que ese amigo de papá que nos visitaba en París, Manuel, no era amigo, nos venía a controlar. A mi papá los militares lo secuestraron y nos vinieron a buscar a mi mamá y mi hermana y yo para tenernos de rehenes para hacerle hacer lo que quisieran". 

La ESMA
"Pasamos unos días en la ESMA y el único recuerdo mío de esos días es a mi mamá golpeando la puerta diciendo ´baño´ o ´pis´. Otros recuerdos son de conversaciones posteriores, mi hermana diciéndome que cuando tenía que ir al baño le decían que era un juego y que cerrara los ojos. Después sé que pasamos unos meses en un lugar que en mi casa se nombró como la Quinta. De ese lugar, el único recuerdo propio, recuerdo que si bien es propio se despertó después con otros datos, es la sensación de estar en un lugar engañada, creída de estar en un zoólogico, frustrada de no ver animales", contó la testigo y sobreviviente. 

Exilio 
"Después de unos meses ahí, viajamos a Francia, donde nos reencontramos con mi papá y vivimos seis años allá. Una cosa que siempre recuerdo es la inquietud de mi mamá a la hora de inscribirnos en el colegio, porque no teníamos papeles, porque no podíamos pedirlos ni dar explicaciones. Tenía miedo de que nos negaran la inscripción en el colegio", agregó Mercedes, quien tenía dos años y medio de edad cuando se produjeron los hechos. 

El testimonio de Silvia Graciela Fontana
"El 1º de julio de 1977 a las 21:00 horas, estábamos con mi familia en mi casa en Caseros. Era una noche fría y escuchamos golpes fuertes en la puerta de entrada. Con mi madre atinamos a abrir y nos encontramos con dos personas de civil, con armas largas, quienes nos dijeron que nos metiéramos adentro: ´Somos las Fuerzas conjuntas´. Nos encerraron a todos en la habitación de mis padres. A mi cuñado, Pedro Sandoval, le piden su documentación. Se lo llevan, nos dejan a nosotros", relató la testigo, quien agregó que luego se llevaron a su hermana Liliana, quien estaba embarazada de dos meses y medio. "Su sonrisa decía: ´buscame, no me olvides´. Creo que sabía que no iba a volver". A Liliana le decían "Patty". Tanto ella como Pedro fueron víctimas del circuito clandestino "ABO", integrado por los centros de detención Atlético, Banco y Olimpo.  

Bebé
El hijo de Liliana y Pedro nació en cautiverio y fue apropiado por el gendarme Víctor Rei, quien luego fue condenado por el hecho, después de que el joven recuperara su identidad y conociera a su familia. 
"Esos personajes tan nefastos pensaron que nos íbamos a olvidar que los familiares nuestros no estaban, pero se equivocaron. Después de 36 años, estoy acá porque entre familiares y sobrevivientes estamos armando un rompecabezas, porque están desaparecidos físicamente, no en nuestra memoria ni corazón. La búsqueda fue muy solitaria", relató el testigo, quien mencionó todos los testimonios de sobrevivientes que dieron cuenta del paso de su hermana por los centros clandestinos El Atlético y la ESMA, donde habría nacido Pedro, el hijo de Liliana. Pero, además, se refirió a las declaraciones de Adolfo Scilingo, represor de la ESMA, quien reconoció que Liliana estuvo en ese lugar embarazada.

"Nos analizamos en el Banco Nacional de Datos Genéticos y en el año 2006 y nos avisan de Abuelas (de Plaza de Mayo) que después de una denuncia anónima, se había encontrado al hijo de mi hermana", contó Silvia y resaltó que su sobrino fue privado de su identidad durante 28 años. "Se lo robaron de al lado de su mamá. Mi hermana deseaba mucho tener a su hijo", dijo, y agregó que "le negaron la posibilidad más hermosa que es vivir con su familia. Estas personas no nos permitieron ni dejaron, se lo negaron a él, él es la primera víctima. Hoy lucha contra todo ese terrible daño que le hicieron estas personas, las que le robaron su identidad". 

Liliana tenía 20 años de edad y estudiaba peluquería. Su caso, como los de su compañero y su hijo, fueron incluidos en los dos juicios por ABO. Además, el caso de su hijo fue uno de los que integraron el juicio por el Plan Sistemático de robo de bebés, hijos de desaparecidos.

Militancia 
Liliana militaba en el FR 17 de octubre. "Yo también era militante, éramos una generación comprometida. La militancia no era una mala palabra. Nos involucrábamos en la lucha de solidaridad, hacíamos trabajo barrial en Pablo Podestá, mi hermana enseñaba a leer y escribir, nos merecíamos un país mejor, por eso luchábamos", relató Silvia Fontana.

Justicia
"Para nosotros venir a decir nuestra verdad es importante. Me gustaría poder decirles a los abogados defensores que sus defendidos pueden decirnos qué pasó con nuestros familiares, qué pasó con los nietos e hijos, con las compañeras embarazadas, que se nos mueren las madres, abuelas y sobrevivientes. Ellos hicieron un pacto de silencio tan grande. Nunca los olvidamos, pero necesitamos encontrar los restos: ¿dónde están? Eran seres humanos que necesitaban un lugar para llevarles una flor. Necesitamos ese duelo. Necesitamos que ellos tengan en cuenta que no son NN", sostuvo la testigo, quien concluyó: "siempre, hasta el día que me muera, voy a buscar sus restos. Es lo que falta completar, necesito que todos tomen conciencia de que necesitamos la verdad y vamos a necesitar seguir luchando por la verdad, la memoria y la justicia por todos los compañeros".  

El testimonio de María Luján Cicconi
El 14 de mayo de 1977 "nos despiertan a golpes, gritos en la puerta y amenazas de que si no abríamos iban a disparar. Abro, había cuatro o cinco hombres de civil con muchísimas armas. Irrumpen violentamente en el departamento. Uno se queda al lado mío, el otro le hacía preguntas a Luis", relató la testigo. Ella y Luis fueron llevados a la ESMA, de donde María fue liberada entre el 28 y 29 de mayo de ese año. Tenía 23 años de edad y Luis 38. Era Biólogo. Sigue desaparecido. 

Además de un reconocimiento de distintos lugares dentro de la ESMA en los que estuvo secuestrada, María concluyó su testimonio pidiendo "expresar agradecimiento de esta oportunidad que tiene profundos efectos reparatorios. Vivimos años de impunidad, de estigmatización social. Circunstancias como éstas permiten reparar y aportar en algo al proceso de Memoria, Verdad y Justicia y tener la voz de los que no pueden hablar".

Próxima audiencia
El juicio continuará el jueves 29 de agosto desde las 9:30 horas con más declaraciones de los testigos.  

29 08 2013 
TESTIMONIOS
Día 85. "Pido que en esta causa, como en todas las de los 30.000, se haga justicia", dijo una testigo
Fue Mónica Beatriz Beheran, quien declaró por el caso de su amiga Alicia Cosaka, quien sigue desaparecida. Además, dieron testimonio Teresa Tattoli, madre de Juan Carlos Marsano, y Alberto Bogliolo, hermano de María Mercedes. 

Los casos de María Mercedes Bogliolo de Girondo (nro. 319) y Alberto Eduardo Girondo (nro. 280)
Ambos militaban en la Juventud Peronista. A él lo apodaban "Mateo" y a ella "Mecha" o "Josefina".  
El 15 de mayo de 1977 Alberto fue privado ilegalmente de la libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, en la Ciudad de Buenos Aires. El operativo fue realizado por alrededor de 12 hombres vestidos de civil y armados, pertenecientes al Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA. Al intentar escapar, recibió varias heridas de bala en su pierna izquierda, lo que generó que fuera llevado a un hospital, en calidad de secuestrado. Posteriormente, fue llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Allí recibió el número 292. El 19 de enero de 1979 recuperó su libertad, cuando la Armada Argentina le dio los documentos y pasajes para irse a París. Fue llevado al aeropuerto de Ezeiza por Alfredo Astiz y dos suboficiales del Grupo de Tareas. 

El 16 de junio de 1977, alrededor de las 8:00 horas, María Mercedes fue gravemente herida durante un operativo realizado por integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2 en el domicilio que compartía con su cónyuge, Alberto Eduardo Girondo, en la Ciudad de Buenos Aires. Inmediatamente, fue trasladada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Poco después, María Mercedes murió a causa de las heridas. Tenía 30 años de edad y su cuerpo sigue desaparecido.  

El testimonio de Luis Alberto Bogliolo, hermano de María Mercedes
En su familia le decían "Mechi". Luis contó que tras la desaparición forzada de su hermana los dos hijos de ella quedaron a su cuidado y el de su madre, la abuela de los niños. "Ya en 1978, no recuerdo si en febrero o marzo, recibo una carta y después una comunicación telefónica de la madre de mi cuñada. Me dice: ´Alberto vive, está detenido en la ESMA".

La ESMA  
Ante la desaparición forzada de María Mercedes, su familia empezó a pensar cómo encontrarla. A Alberto le permitieron salir de la ESMA para ver a sus hijos y en esa oportunidad le contó a la familia que no sabía qué había pasado con su compañera. Luis y su mamá decidieron llamar a un militar amigo de la familia, quien después de unos días les dijo que averiguó que "un grupo de la Marina a cargo del operativo se vio obligado a disparar, porque tu hermana se resistió", ante lo que Luis preguntó: "¿a quién le reclamo el cuerpo de mi hermana?". El militar le dijo: "yo hasta acá llegué. Por el aprecio a tu familia, he averiguado esto, incluso es peligroso para mí, puede llegar a ser muy peligroso para vos". 

"Yo lo único que voy a afirmar es que de la desaparición de mi hermana hago responsables a las Fuerzas Armadas", sostuvo Luis, quien finalizó su testimonio del siguiente modo: "Verdad y justicia, nunca más, República y democracia. Gracias".

El caso de Alicia Elsa Cosaka (nro. 770) 
Tenía 19 años de edad y era estudiante de Arquitectura. El 29 de octubre de 1976 cerca de las 3:00 horas fue privada ilegalmente de la libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, en la Ciudad de Buenos Aires. En el operativo participaron tres o cuatro individuos armados y vestidos de civil, quienes se identificaron como pertenecientes a Fuerzas de Seguridad Federales, la sometieron a un interrogatorio sobre Walter Pereyra, compañero suyo de la Facultad. Su hermana Cristina también fue interrogada, al igual que su amiga Mónica Beatriz Beheran. Alicia fue llevada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida y sigue desaparecida.  

El testimonio de Mónica Beatriz Beheran
"No teníamos ninguna relación de parentesco, soy amiga. Le pido que por favor pongan la foto para que se identifique a la persona de la que voy a hablar", así comenzó su declaración. 

"Alrededor de las tres de la mañana golpean la puerta y dicen: ´Coordinación Federal, abran la puerta o la tiramos abajo´. La hermana de Alicia abre la puerta y suben dos o tres personas. Preguntan quién es Alicia y ella dice: ´soy yo´. Nos hacen poner el cuerpo contra la pared y empieza a revisar cartas", contó Mónica sobre el operativo. 

La testigo también contó que "la casa era peronista, sin participación muy activa. La militancia de ella imagino yo que era cierto nivel de compromiso, ni siquiera yo lo sabía. Entiendo que perteneció a Montoneros". 

"Dije toda la verdad, tal cual me lo pidieron. Pido que en esta causa, como en todas las de los 30.000, se haga justicia", concluyó Mónica.

El caso de Juan Carlos Marsano (nro. 232)
Le decían "Juanca", era militante de la Juventud Universitaria Peronista, en la Facultad de Medicina. El 28 de febrero de 1977 fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, por integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA. Fue llevado a ese centro clandestino, donde permaneció secuestrado bajo condiciones inhumanas de vida. En junio de 1977 fue "trasladado" en un vuelo de la muerte y sigue desaparecido.

El testimonio de Teresa Tattoli de Marsano, madre de Juan Carlos
"Se lo llevaron el 28 de febrero de 1976. La que era la novia de mi hijo, Elisa, me llamó a las nueve y media de la noche. Me dijo que se habían llevado a mi hijo con un grupo de tres chicos más en un patrullero. No supe nunca más nada. Empecé el hábeas corpus, después empezó el martirio de todos los años. Hice todo lo que estuve a mi mano, nunca tuve una respuesta. Después de muchos años, supe que mi hijo había estado en la ESMA. No tenía ni 22 años cuando se lo llevaron (los cumpliría en abril), ¿qué podía haber hecho?", sostuvo la testigo.

Próxima audiencia 
El juicio continuará el lunes 2 de septiembre desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales. 
Fuente:EspacioMemoriayDDHHexEsma

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