SE CONOCIO LA SENTENCIA POR LA MEGACAUSA SAINT AMANT II
El circuito represivo del Area 132
Las condenas de prisión perpetua fueron para los tenientes coroneles Saint Amant, Ferrero, el mayor Bossié y el suboficial Quintana por delitos perpretrados en San Nicolás, Pergamino, Baradero y San Pedro. Otros represores recibieron penas más bajas.
Por Martín Stoianovich
"Un día de justicia y reparación histórica", destacaron los organismos de derechos humanos.
La ciudad de San Nicolás vivió ayer un capítulo inédito en su historia: por primera vez fue sede de una sentencia en causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. El Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario dio el veredicto sobre los 15 imputados que tuvo esta segunda etapa de la megacausa Saint Amant, titulada así en referencia al teniente coronel a cargo del Area Militar 132, entre 1976 y 1977. En este período se llevaron a cabo la mayoría de los delitos investigados en la causa, que además de San Nicolás, comprende hechos perpetrados en Pergamino, Baradero y San Pedro. Hubo cuatro condenas a prisión perpetua, penas de tres a veinte años para ocho imputados y una absolución que dejó el sabor amargo entre víctimas y familiares.
Sobre la Avenida Presidente Perón, apenas a unos kilómetros del principal acceso a San Nicolás, se encuentra el Instituto Tecnológico Rafael de Aguiar, que en su auditorio "Macacha Güemes" albergó al tribunal rosarino, integrado por los jueces Otmar Paulucci, Ricardo Vásquez y José María Escobar Cello, que dictó la sentencia de la megacausa Saint Amant II. Acompañaron la jornada jóvenes de distintas escuelas, organizaciones políticas, sindicales y músicos de la ciudad, que colmaron tanto el interior del auditorio como su exterior en compañía de los familiares y testigos que luego de catorce meses de juicio pudieron escuchar el veredicto.
Las condenas de prisión perpetua fueron para el ex teniente coronel Manuel Fernando Saint Amant, su par Norberto Ferrero, el mayor Antonio Bossié y el suboficial mayor Daniel Fernando Quintana. Mientras tanto el ex comisario Edgardo Mastandrea recibió la pena de veinte años, el ex policía bonaerense Carlos Enrique Rocca fue sentenciado a doce años, el ex oficial principal Roberto Guerrina obtuvo la pena de seis años, al ex comisario Clementino Rojas se le dictaron 4 años y a Juan Alberto González tres años y medio. Los otros imputados, Julio Almada, Miguel Angel Lucero y Luis Antonio Sinigaglia fueron condenados a tres años. El sobreseimiento, por su parte, benefició al ex policía bonaerense Guillermo Miguel Adrover a pesar que la fiscalía a cargo de Federico Reynares Solari había solicitado dieciocho años de prisión. Salvando las cuatro condenas a prisión perpetua, el resto de los imputados recibió penas más bajas de las solicitadas por la fiscalía.
De todos los condenados, sólo Bossié se encuentra detenido en cárcel común arrastrando la condena por la primera etapa de la causa Saint Amant, concluida a fines de 2012. Sobre el resto de los imputados se deberá revisar la situación particular de cada uno teniendo en cuenta los problemas de salud que argumentan sus defensas.
Mas allá del aspecto estrictamente penal, los allegados a la causa destacaron que este proceso dejó en claro el actuar represivo del Area Militar 132 como un precedente para la reparación histórica de la memoria y la verdad contra el terrorismo de Estado. "Lo importante es que se comprobó la ocurrencia de todos los hechos que habían sido traídos a juicio. Cuantitativamente el resultado es importante. En esta causa se vio la represión del Area Militar 132, y todos esos hechos fueron probados", analizó luego de la sentencia el fiscal Reynares Solari.
Por su parte, Juliana Girolimo como querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Santa Fe destacó: "Es un gran triunfo porque el Tribunal recibió la idea de que las fuerzas actuaron en conjunto y por más que algunas víctimas hayan caído en Capital Federal, se respondía a la lógica militar del área porque la persecución empezaba acá". En este sentido, Girolimo hace referencia a víctimas que fueron asesinadas en Capital Federal, pero como consecuencia del trabajo de inteligencia montado por el área en cuestión.
Por otro lado, el TOF Nº 1 falló a favor de dos solicitudes de la querella cargadas de mayor contenido simbólico, más allá de los aspectos penales de la causa. Por un lado, declaró que se reparen los legajos personales de los soldados conscriptos desaparecidos Gerardo Cámpora, Carlos Farayi y Luis Ceccon, que hasta el momento figuran como "desertores". Además, se confirmó la señalización de la Unidad Regional VII, sede de la Delegación San Nicolás de DIPBA, y del destacamento de Inteligencia 101 del Ejército, tarea que estará a cargo de la Red Federal de Sitios de Memoria.
Desde la Mesa de la Memoria de San Nicolás y el Encuentro Regional por Memoria y Justicia, José María Budassi, víctima y querellante en la causa, analizó el resultado del proceso demostrando conformidad con las penas a prisión perpetua y algo de disgusto con las penas disminuidas y el sobreseimiento. Sin embargo, destacó los otros aspectos considerados por el Tribunal en relación al legajo de los soldados desaparecidos y la señalización del centro clandestino de detención. "Que la justicia lo tome como propio y lo pida es importante y marca el camino que sigue. Es un día de justicia y reparación histórica", analizó el referente nicoleño. En esta línea, remarcó: "A los fines generales después de diez años en que transcurrió este proceso y catorce meses de juicio oral, lo más importante no es sólo la condena por los delitos penales, sino el acompañamiento que ha tenido el conjunto de la sociedad".
Estudiantes en el juicio
Como parte del Programa Jóvenes y Memoria, de la Comisión Provincial por la Memoria, todo el transcurso de la megacausa Saint Amant II estuvo acompañada por estudiantes de las escuelas secundarias. Mientras se esperaba la sentencia, decenas de jóvenes de escuelas nicoleñas esperaban a ingresar al auditorio para presenciar la sentencia. Los organizadores de la jornada habían decidido mirar desde afuera la lectura del veredicto priorizando el ingreso de los estudiantes.
Gabriela Romero, docente y coordinadora del Programa en la Escuela Nacional Justo José de Urquiza Nº 9, contó la experiencia de sus alumnos mientras pintaba junto a ellos una bandera con distintos mensajes alusivos a los juicios. "Buscamos acercarlos a la historia reciente para que valoren la democracia en la que vivimos hoy, hacemos la comparación de lo que pasaba en otras épocas con chicos de su edad", explicó la docente. En este sentido señaló: "Hay vestigios que quedan de la dictadura, que hoy mismo lo siguen viviendo algunos chicos que son de barrios vulnerables y viven el tema de la estigmatización".
Fuente:Rosario12
25-6-2015
Lesa Humanidad
Los fundamentos serán dados a conocer el 7 de septiembre
Rosario: perpetuas a cuatro represores del “cinturón rojo del Paraná”
Lesa Humanidad
Los fundamentos serán dados a conocer el 7 de septiembre
Rosario: perpetuas a cuatro represores del “cinturón rojo del Paraná”
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 sentenció a prisión perpetua a Manuel Saint Amant, Antonio Bossie, Norberto Ferrero y Daniel Quintana. Fijó penas de 3 a 20 años de cárcel para otros ocho imputados, y absolvió a Guillermo Adrover. La megacausa “Saint Amant” comprobó la persecución política que sufrieron los obreros, estudiantes y militantes de la zona ribereña del Paraná, desde San Nicolás hasta Puerto General San Martín.
Fotos Leo Vincenti
“El tribunal comprobó que todos los hechos traídos a juicio sucedieron y sólo hubo una absolución que apelaremos a Casación. A diferencia de otros juicios, tenemos dos nuevas perpetuas. Este juicio fue ejemplar porque se trataron causas que estaban separadas y eso permitió entender que hubo una actuación orgánica de la represión, entre el Ejército, la Policía Federal y la bonaerense para eliminar la militancia social”, dijo el fiscal Federico Reinares a Infojus Noticias.
La megacausa, caratulada “Saint Amant, Manuel Fernando y otros s/ privación ilegítima de la libertad agravada”, comprobó la persecución política que sufrieron los operarios, obreros, estudiantes y militantes sociales del llamado ‘cinturón rojo del Paraná’, como le solía decir el presidente de facto entre 1971 y 1973, Alejandro Agustín Lanusse, para referirse a la zona ribereña del Paraná, desde San Nicolás hasta Puerto General San Martín, por la importancia de la actividad industrial con empresas como Acindar, Somisa, Jabón Kopp y Celulosa Argentina.
El juicio trató 15 causas acumuladas por delitos de privación ilegítima de la libertad, amenazas, tormentos y homicidio cometidos en perjuicio de 77 víctimas. Bajo la órbita del Área Militar 132, se comprobó un circuito que abarcaba una decena de partidos del norte bonaerense y estaba a cargo del ex teniente coronel Manuel Fernando Saint Amant, que lideró la zona entre el norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, particularmente en las ciudades de Pergamino, San Pedro y San Nicolás.
Los jueces Otmar Paulucci, Ricardo Vásquez y José María Escobar Cello entendieron que los principales jefes represivos fueron Saint Amant, jefe del Batallón de Combate de Ingenieros 101 y del Área Militar 132 -partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Varadero, Arrecifes, Capitán Sarmiento, San Antonio de Areco, Colón y Pergamino- con sede en San Nicolás; y Ferrero, jefe del Batallón de Combate de Ingenieros 101 y del Área Militar 132, dependiente de la Subzona 13 con sede en Junín y dependiente a su vez de la Zona 1. El ex mayor Antonio Bossie también tuvo un rol jerárquico en la represión.
Por parte de la Policía Bonaerense, los condenados fueron el ex oficial inspector Edgardo Antonio Mastrandrea -20 años-; el ex suboficial Daniel Fernando Quintana –perpetua-; los ex agentes Julio Alberto Almada -3 años-, Luis Alberto Sinigaglia -3 años-, Miguel Ángel Lucero -3 años- y Carlos Enrique Rocca -12 años-; el ex subcomisario Guillermo Miguel Adrover –absuelto-; el ex comisario Clementino Rojas -4 años- y los ex oficiales Juan Alberto González -3 años- y Roberto Horacio Guerrina -6 años-.
De ellos, el más conocido quizás sea Edgardo Mastrandrea, que quiso ocultar su pasado reciclándose en la democracia como "especialista en seguridad" en los medios. Saltó a la tapa de los diarios cuando dirigió un autoacuartelamiento por cuestiones “gremiales” en una comisaría del sur del conurbano bonaerense. Eduardo Duhalde, que ya gobernaba Buenos Aires, lo exoneró. A partir de entonces construyó una breve carrera pública como paladín contra la corrupción judicial, y logró vincularse a organismos de derechos humanos y partidos políticos de centro-izquierda, como la UCR, el FREPASO, el ARI y la Coalición Cívica.
La “guerra santa contra la subversión”
Para Reinares, este juicio demostró “una muestra global y específica” de la represión en la región –siendo los archivos de la DIPBA el eje de la prueba documental- aunque dejó algunas líneas de investigación para próximos juicios. “Se demostró la persecución a los chicos del colegio Don Bosco de San Nicolás, muy vinculados a la influencia de la Pastoral del sacerdote Ponce de León. Varios de ellos después pasaron a formar parte de la Juventud Peronista, con nexos con el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Y fueron perseguidos no sólo por los represores, sino dentro de la propia Iglesia. Deberíamos comprobar cómo fue esa complicidad en futuras instrucciones”, adelantó el fiscal.
El personaje emblemático de este juicio fue Saint Amant, experto en “lucha antiguerrillera”, un aplicado ultracatólico y un temible represor, que acaba de recibir su segunda prisión perpetua. Nacido en Avellaneda en 1929, entró a la Escuela Superior de Guerra (ESG) en diciembre de 1962. Hizo los cursos I y II y el tercero, iniciado el 11 de marzo de 1963 no figura en su ficha personal. El 16 de octubre de 1971 fue designado profesor del Curso Básico de Comando en la Escuela Superior de Guerra y el 1 de diciembre profesor de Inteligencia.
Experto en “lucha antiguerrillera” en la Dirección de Orden Urbano desde 1971, fue “Ranger” en Bolivia en 1972, y precursor del proyecto de creación de Vehículos Blindados de Combate en 1973. En 1975, lo premiaron con la jefatura del Batallón 101 de Ingenieros de San Nicolás para neutralizar la avanzada obrera en toda la zona. Allí se confirmaría como un hombre de acción.
En el transcurso del juicio, se describió a Saint Amant como un hombre que no sólo estaba detrás del escritorio. Le gustaba ir en persona a los procedimientos. “El procedimiento fue efectivizado en persona por el Jefe del Area Militar 132 y del Batallón de Ingenieros de Combate 101 de San Nicolás”, decía el auto de elevación a juicio por el caso de dos hermanas de apellido Alvira y la pareja de una de ellas, de apellido Martínez. En esos operativos, sus hombres saqueaban en las casas todo lo que podían.
Casi todos los 150 secuestrados en la zona, tenían informes secretos que rubricaba el propio coronel en persona. Como el parte “secreto” firmado por él que es prueba de juicio, del cual surge que el 17 de agosto de 1976 Julio Schiel fue detenido por personal militar en la ciudad de San Pedro. A Saint Amant le gustaba participar de todas las fases de la represión ilegal. Visitaba el Penal de San Nicolás donde se torturaba a los presos políticos y en persona participaba de los interrogatorios, como a José D’Imperio, que lo interpeló durante cuatro horas en su despacho donde el detenido vio estantes con carpetas de antecedentes entre las que estaba la suya.
Además, Saint Amant se encargó de centralizar la persecución religiosa. Era un hombre devoto. Asistía a misa invariablemente y entre sus convicciones más profundas se contaba su fe católica. Sin embargo, provenía del ala rancia del integrismo eclesial, que había permeado la doctrina militar a través de la organización “Cité Catholique” de Jean Ousset y el coronel Roger Trinquier. Estos franceses –en obras como “Marxismo-leninismo” y la “Guerra moderna” habían dado el sustento ideológico y estratégico para la guerra colonial de Argelia.
El teniente coronel era un convencido de aquella retórica bélica que mezclaba la religión y la Patria, como si fueran héroes de una Guerra Santa. Eso quedó plasmado en documentos que fueron pruebas del juicio, como la circular confidencial CE MY6 0968/48 que le envió al Comandante del 1° Cuero de Ejército, el general Carlos Suarez Mason: “El marxismo se vale indistintamente de la pornografía, del liberalismo, del capitalismo, de los medios de comunicación, del freudismo, de los partidos políticos, de la pobreza, de la explotación de las injusticias (…). Con respecto a la Iglesia Católica, es sabida la consigna de Lenin: aplastarla, como al enemigo principal. Pero como el enfrentamiento abierto y desembozado le ha resultado en muchos países perjudicial, el marxismo acude a la infiltración, implícita o explícita, solapada o manifiesta, a través de un amplio abanico de actividades, de grupos, de doctrinas. Es por eso que se hace necesario un informe, en lo posible integral de la situación en la Iglesia de San Nicolás”, dice el paper.
Bajo ese prisma, el enfrentamiento con el obispo de la diócesis nicoleña Carlos Horacio Ponce de León, no tardó en llegar. Lo llamaría el “Obispo Rojo”. Y escribió: “Es evidente que la Iglesia opera en la diócesis de San Nicolás bajo la dirección de Ponce de León como una resultante de fuerzas enroladas sustancialmente en las filas del enemigo”. El crimen del monseñor, en 1977, tuvo la misma impronta que la del obispo Angelelli: un accidente fraguado.
Fuente:Infojus










